INTRODUCCIÓN
La hipertensión arterial (HTA) tiene una distribución mundial y una alta prevalencia, es considerada una enfermedad como también un importante factor de riesgo vascular.1,2,3 Dada su condición de cronicidad es indispensable mantener un control adecuado.4 La falta de control está asociada a la no adherencia terapéutica, que como comportamiento complejo del hipertenso, está en función de una configuración psicológica, en cuya estructura la percepción de riesgo parece tener un papel modulador.5,6,7,8,9)
El término percepción de riesgo ha sido tratado desde diferentes perspectivas como un concepto clave en el ámbito preventivo. La mayoría de los investigadores coinciden en reconocerlo como un proceso cognitivo que tiene como resultado una valoración o juicio acerca del peligro.10,11 Nodarse y Fernández lo asumen como un factor o variable esencial en el proceso de toma de decisiones en relación con la salud.12,13 Esto ha sido considerado y citado por Molerio al desarrollar su concepción de la configuración psicológica de este constructo.14
En el municipio Remedios, de Villa Clara, se desarrolla una estrategia para promover la adherencia terapéutica en hipertensos, que asume como ente modulador de este comportamiento a la percepción de riesgo. Esto ha generado la necesidad de su medición a través de un cuestionario que tenga como base los postulados esenciales enunciados en publicaciones sobre este concepto, los cuales se han asumido para la presente investigación.
El autor retoma la concepción teórico- metodológica sobre la percepción de riesgo propuesta por Fernández-Castillo y Molerio, quienes la definieron como un proceso: individual, contextualizado, multidimensional, mediatizado, inter e intrasubjetivo y dinámico. Se define como la capacidad de una persona de reconocer los posibles daños, el grado de vulnerabilidad y las consecuencias asociadas a esta enfermedad (dimensión informativo-valorativa). En función de esta se conforman mecanismos de autorregulación (dimensión afectivo-motivacional), que conducen a cumplir activamente con el tratamiento médico, así como evitar o reducir comportamientos riesgosos asociados a la HTA y asumir comportamientos saludables (dimensión intencional-conductual).12,13,14
Al revisar la literatura sobre la medición de la percepción de riesgo se encuentran múltiples formatos de instrumentos, incluso con términos diversos.15-17 En este trabajo se propone un cuestionario para ser aplicado por entrevista al hipertenso, de evaluación rápida y sencilla, que ha sido validado a través de los procedimientos enunciados por Hernández Sampieri. Se pueden mencionar la validación de contenido, criterio y constructo, así como su confiabilidad.18 De esta manera se satisface la necesidad investigativa que motivó su construcción. Este proceso se muestra en el presente artículo.
MÉTODOS
Para la construcción del cuestionario se confeccionaron 22 ítems dentro de 10 acápites, según las tres dimensiones que conforman la definición operacional. () Se incluyeron además algunas variables demográficas y clínicas. Este se administró a través de una entrevista realizada por el proveedor de salud a la persona hipertensa. Se evaluó cada acápite como bien (3 puntos), regular (2 puntos) y mal (1 punto), por las respuestas del hipertenso y según los criterios evaluativos. El puntaje final se obtuvo de la suma de todos los acápites y permitió ubicar al hipertenso dentro de una escala de percepción de riesgo: alta (25-30 puntos), media (18-24 puntos) y baja (10-17 puntos), mediante una cuantificación rápida y eficiente.
El proceso de validación de contenido se realizó por criterios de doce expertos, lo cual permitió perfeccionar los ítems y su inclusión en acápites dentro de las tres categorías o dimensiones que integran la definición de la percepción de riesgo asumida en esta investigación. Los expertos expresaron su valoración según criterios de Moriyama con cinco opciones de marcado, esta se procesó por la metodología PROCESA-CE de Crespo Borges y se obtuvo un coeficiente de concordancia.19,20 Se utilizó un índice por indicadores que se obtuvo de dividir la suma de los valores correspondientes a las valoraciones dadas por los expertos entre el máximo valor posible a alcanzar (60 en este caso, dado que al tener 12 expertos y ser 5 el valor asignado al mayor valor de escala se tiene que: 12 x 5 = 60). Este indicador tuvo la ventaja de dar siempre un valor entre cero y uno, y por tanto fácil de representar y visualizar como indicador de la valoración dada por los expertos.
La selección de los expertos se realizó a través de las competencias demostradas sobre el tema, por titulación y la vinculación laboral al programa de HTA, u otros programas afines, por un período de al menos diez años. Se valoraron los siguientes perfiles formativos: profesional de las Ciencias Médicas o Psicología con el consentimiento de participar de la investigación.
El instrumento diseñado fue aplicado a 444 pacientes con hipertensión arterial esencial, bajo tratamiento por un año como mínimo, mayores de 18 años, de las tres áreas del municipio Remedios, provincia Villa Clara. Para evidenciar la validez de criterio se correlacionaron los resultados del IRI-PR con los del MBG (para los niveles de adherencia), que evalúan constructos cercanos dentro del escenario teórico que se asume, sin ser estos idénticos.8 Se utilizó la correlación de Spearman como método estadístico.
En cuanto a la validez de constructo se aplicó el análisis multivariado por componentes principales, que da como resultado los factores o comunalidades, en correspondencia con las dimensiones que integran la definición del concepto. La evaluación de la confiabilidad se realizó a través del cálculo del alfa de Cronbach de manera global.
RESULTADOS
La validación de contenido del cuestionario IRI-PR, a través de los criterios de Moriyama, expresado por los expertos en el formato de validación correspondiente, se procesó estadísticamente. Las valoraciones de los expertos sobre la propuesta mostraron un coeficiente de concordancia de 0,80 y se presentó en la Tabla 1. Esto permitió ubicar las mayores fortalezas del cuestionario en: su concepción integral, el diseño de su estructura general, en la coherencia e interrelación entre sus dimensiones y en las posibilidades de su aplicación (estas fueron tomadas como factibles). Los índices de los indicadores, que se corresponden con las valoraciones de cinco, variaron entre 0,96 y 1. La mayoría de los indicadores tienen una alta valoración, pero los indicadores 5, 9, 16, 17, 22 tuvieron los más bajos valores relativos; los expertos sugirieron mejorar la estructura de algunas preguntas para su mejor comprensión, lo que se tuvo en cuenta y redundó en mayor claridad. Hubo acuerdo general sobre las categorías propuestas como dimensiones dentro de la definición operacional y los ítems que las integran. Estas quedaron definidas como se expresa a continuación:
Dimensión informativa - valorativa: Se expresa en el nivel de conocimientos que posee la persona sobre los riesgos asociados a determinados comportamientos y las consecuencias negativas inmediatas y mediatas que puede provocarle. Estas son mediatizadas por: las informaciones, las representaciones sociales, las creencias y los juicios que la persona se ha conformado a lo largo de la vida. En este proceso juega un papel fundamental la calidad de la información que posee en cuanto a: su contenido, credibilidad, el vínculo relacional con las fuentes, los medios y recursos a través de los cuales recibe la información, las opiniones de personas significativas, entre otros. (Ítems 1-5)
Dimensión afectiva - motivacional: Se relaciona con el componente informativo-valorativo que es mediatizado por: las normas interiorizadas, los valores, los ideales, la motivación, las expectativas, las emociones y las experiencias personales o de otros significativos. Estos elementos, pueden o no, entrar en contradicción con el nivel de información que se recibe. En cualquier caso, como resultado de este proceso, se conforma una tendencia motivacional de la persona que se expresa en la postura de aceptación o rechazo en relación a determinada conducta de riesgo. Esto puede influir en la búsqueda de nuevos elementos que le permitan definir sus intenciones. (Ítems 6-12)
Dimensión intencional-conductual: De la integración de los componentes anteriores, la persona regula su conducta o proyecta su intención futura, y adopta un comportamiento de riesgo o un comportamiento salutogénico. En este proceso juegan un papel fundamental la influencia del contexto y de los otros significativos, entre los cuales se destaca la familia y el médico, así como la autoconfianza en su capacidad para controlar su comportamiento y las consecuencias que se producen. (Ítems 13-22).
La validación de criterio se demostró a través de la correlación existente entre la adherencia terapéutica de la persona hipertensa y su percepción de riesgo con respecto a la enfermedad (Rho de Spearman 0,77), así es que se muestra en la Tabla 2. Los mayores niveles de adherencia están relacionados estrechamente con los mayores niveles de la percepción de riesgo, con diferencias significativas que se confirman a través de los valores de Ji Cuadrado, con elevada dependencia, y con los valores de Phi y V de Cramer.
Fuente: Base de datos. MBG y PR agrupado. Pruebas de Ji Cuadrado para MBG y PR agrupado Ji Cuadrado de Pearson 129,772 Significación asintótica (bilateral) 0,000 Phi 0,541 Significación aproximada 0,000 V de Cramer 0,541 Significación aproximada 0,000 R de Pearson 0,448 Significación aproximada 0,000 Correlación de Spearman 0,510 Significación aproximada 0,000
Lo anterior conllevó a comprobar la correlación entre ambas variables e hizo posible la confección del Gráfico 1, donde se representa la ecuación que lo describe. Estos hallazgos fueron de gran utilidad para sostener las bases teórico-metodológicas sobre las que se construyó el cuestionario. Se hizo énfasis en la percepción de riesgo en relación con la enfermedad como ente dinamizador de la adherencia terapéutica en los pacientes hipertensos.
La validación de constructo se confirmó a través del análisis multivariado de componentes principales, que extrajo tres nuevas variables que explicaron el 82,75 % de la variabilidad de los datos originales, con un KMO de 0,72. Esto se corresponde con las tres dimensiones que integran la definición conceptual de la percepción de riesgo, que ya fue explicada anteriormente.
La confiabilidad interna se verificó a través del índice de consistencia interna Alfa de Cronbach obtenido para esta muestra que fue de 0,82. De los diez acápites con evaluación (que involucraron a los 22 ítems del cuestionario) los promedios más altos correspondieron a: 1-Conocimiento sobre la enfermedad, 4-Adopción de estrategias, 7-Ingestión de sal en la dieta, y el 8-Realización de ejercicios físicos. Se correlacionó cada ítem con el puntaje total alcanzado y las cifras obtenidas oscilaron entre 0,52 y 0,83. Los resultados observados al eliminar ítems demostraron homogeneidad del IRI-PR.
DISCUSIÓN
La validación de contenido por expertos permitió adecuar y confirmar el concepto de percepción de riesgo como constructo teórico. Este fue el objetivo central del cuestionario para su medición en esta investigación. Las categorías que se proponen para conformar las dimensiones que integran el constructo también fueron avaladas en este proceso, así se verificó que el escenario teórico asumido era acertado.
El proceso de validación de criterio contribuyó a verificar en qué medida se correlaciona la percepción de riesgo con la adherencia terapéutica en los hipertensos. De esta manera se confirmó la hipótesis teórica sostenida inicialmente sobre el papel modulador de la primera sobre la segunda. En cuanto a la validación de constructo se extrajeron tres factores que permitieron la reducción de dimensiones de la variable latente en cuestión. Estos hallazgos estadísticos están en coherencia con las valoraciones realizadas por los expertos sobre el constructo y sus dimensiones. Todo ello se imbrica en la validez total del cuestionario IRI-PR.
Filho y Echemendía abarcan los conceptos de riesgo desde ópticas lógicas, en concordancia con este escenario teórico. Nodarse Santos, así como Fernández Castillo y Molerio consolidan la concepción teórica de percepción de riesgo y proponen las dimensiones que la integran.10,11,12,13,14
Martínez Montaño propuso la medición del riesgo cardiovascular objetivo y Ramírez Rodríguez analizó en su trabajo varios cuestionarios que lo miden subjetivamente, estas investigaciones sirvieron de base para la construcción del IRI-PR.16,17) Después de elaborado el instrumento, se evaluó su confiabilidad y los resultados del índice alfa de Cronbach demostraron que el instrumento diseñado posee consistencia interna y es preciso. Además las cifras de las correlaciones ítems-total y supresión de ítems evidenciaron su homogeneidad.
El cuestionario que se propone satisface la necesidad investigativa inicial. Este permite evaluar, de manera rápida y eficiente, en niveles claramente definidos, la percepción de riesgo del hipertenso en el contexto de las tres áreas de salud del municipio Remedios, donde fue aplicado. Esto le ofreció al médico de atención primaria una perspectiva más objetiva y organizada en cuanto al tema. Se sobreañade la facilitación del diseño de acciones asistenciales y participativas, para promover la adherencia a los tratamientos con enfoque en la percepción de riesgo en esta población vulnerable, en aras del control de la HTA.