INTRODUCCIÓN
El acceso a los métodos anticonceptivos le brinda a las mujeres empoderamiento y control sobre su reproducción, al tiempo que les permite decidir sobre el momento del embarazo y el intervalo de tiempo entre ellos, de existir más de uno.1 Los métodos anticonceptivos modernos (MCM) tienen la finalidad de prevenir el embarazo, con evidencia de eficacia sólida, utilizando protocolos que garanticen su uso correcto;2 convirtiéndose en una estrategia fundamental, que promueve salud y bienestar de las mujeres, a fin de evitar consecuencias devastadoras en el ámbito social, la salud pública y la economía.3
Actualmente, las mujeres tienen el potencial de autonomía reproductiva, y la mayoría utiliza, al menos, un método anticonceptivo durante su vida. Sin embargo, aproximadamente 170 millones de mujeres a nivel mundial, con deseos de no embarazarse, no utilizan ningún método anticonceptivo, y otros 80 millones no utilizan anticonceptivos seguros y eficaces.4 Se ha reportado que existen 164 millones de mujeres en edad fértil, con necesidad insatisfecha de anticonceptivos.5 En consecuencia, de los 210 millones de embarazos en el mundo, la mitad son no deseados.6
La Organización Mundial de la Salud ha revelado que en países de ingresos bajos y medianos, anualmente, 74 millones de mujeres tienen embarazos no deseados, lo que se asocia con 25 millones de abortos inseguros y aproximadamente 47 000 muertes maternas,7 que ocurren de manera desproporcionada entre mujeres jóvenes y pobres.8
En el Perú, la prevalencia del uso de MCM en 2022 fue de 39,3 %. En todas las regiones naturales, la prevalencia de uso de MCM fue baja: 37,7 % en la costa, 35,6 % en la sierra, 44,7 % en la selva y 41 % en Lima Metropolitana.9 Aunque la prevalencia ha aumentado, aún está por debajo del promedio sudamericano (68,2 %) y de otros países latinoamericanos, como El Salvador (66,8 %), República Dominicana (67,1 %), Costa Rica (73,9 %) y Nicaragua (68,8 %).10-12
Frente a esta situación, los Objetivo de Desarrollo Sostenible han planteado incrementar, para el año 2030, el número de mujeres en edad fértil, con necesidades de planificación familiar satisfechas, a través del uso de MCM.13 El acceso a estos métodos garantiza que las personas eviten las consecuencias negativas para la salud y socioeconómicas, contribuyendo con una vida sexual satisfactoria,14 que conduzca a la reducción de la morbilidad y mortalidad materna y perinatal, con mayor énfasis en los países latinoamericanos.15
Diversos estudios han reportado la asociación entre ciertos factores, que determinan el uso de MCM;16-19 sin embargo, la evidencia ha revelado que estos determinantes varían en las regiones. A la fecha, poco se sabe sobre los determinantes del uso de MCM entre las mujeres de Andahuaylas. Si se quiere mejorar la demanda insatisfecha de métodos anticonceptivos entre las estas mujeres, será fundamental conocer los factores que determinan su uso.
La investigación tuvo como objetivo determinar los factores asociados al uso de MCM. En ese entender, los principales hallazgos servirán de guía para reorientar y mejorar estrategias que incrementen las coberturas de su uso.
MÉTODOS
Se realizó un estudio analítico transversal. Se llevó a cabo en el Centro de Salud Andahuaylas, Perú, en 2023. La población estuvo conformada por historias clínicas de mujeres que accedieron a los servicios de atención del centro.
Para el estudio se calculó un tamaño de muestra de 170 historias clínicas, utilizando la fórmula para estudios analíticos transversales, calculado mediante el programa Epidat 4.2, donde la población 1 (p1) estuvo conformada por 52 historias clínicas de mujeres que usan MCM, y la población 2 (p2), por 125 historias clínicas de mujeres que no usan MCM. La proporción esperada fue tomada de un estudio previo de Vela-Ruiz et al.,17 donde se tomó al factor grado de instrucción. La proporción esperada fue 17,2 % para p1 y 2,2 % para p2, con un nivel de confianza de 95 % y potencia estadística del 90 %. Por motivos de tiempo limitado, se optó por realizar un muestreo por conveniencia de casos consecutivos de historias clínicas durante el período de la recogida de datos, afectando la validez externa del estudio, por lo que la generalización de los hallazgos de la presente investigación debe ser tomada con precaución.
Dentro de los criterios de inclusión, se tomaron en cuenta a mujeres de edad fértil, de 15 a 49 años de edad, sexualmente activas, con atención registrada en la historia clínica del Centro de Salud Andahuaylas. Se excluyó del estudio a las mujeres embarazadas o sexualmente inactivas.
La utilización de MCM fue la variable de resultado del estudio (variable dependiente), y fue categorizado como “mujeres que usan MCM” (población 1) y “mujeres que no usan MCM” (población 0); esta última utilizada como variable de comparación. Se definió si la mujer era usuaria de un método anticonceptivo moderno: implantes, inyectables, anticonceptivos orales, esterilización femenina y masculina, dispositivo anticonceptivo intrauterino, condón masculino o femenino, método de la lactancia, método de los días fijos y el anticonceptivo oral de emergencia.
Por su parte, las variables independientes estuvieron conformadas por los factores asociados al uso de MCM, basándose en la evidencia de la literatura. Se tomaron en cuenta como factores sociodemográficos: edad, estado civil, ocupación, grado de instrucción, religión, idioma, procedencia y violencia familiar. En los factores reproductivos se encontraron: edad de inicio de relaciones sexuales, paridad, número de parejas sexuales, antecedentes de aborto, antecedentes de infecciones de transmisión sexual y uso previo de métodos anticonceptivos. La técnica empleada fue el análisis documental de las historias clínicas, mediante una ficha de recolección de datos que contenía datos requeridos de las mujeres bajo estudio.
Las variables numéricas discretas, como edad, edad de inicio de relaciones sexuales, número de hijos y número de parejas sexuales, fueron descritas utilizando la media y desviación estándar. Se empleó la prueba T de Student para hacer la comparación de medias de ambos grupos de mujeres (tanto las que usaban un MCM como las que no). Se definió, como criterio para establecer el riesgo, el valor de la mediana de estas mismas variables.
Para el análisis bivariado, se usó el estadígrafo de prueba de Chi cuadrado de independencia, para determinar la asociación entre los factores sociodemográficos y reproductivos, con el uso de MCM. Cada exposición se evaluó por separado, con el objetivo de determinar su asociación con la variable dependiente. Se presenta el Odds ratio crudo (ORC), con intervalos de confianza (IC) del 95 % y los valores de p. Para el análisis multivariado, las variables que resultaron con significancia estadística (p < 0,05) fueron analizadas mediante regresión logística. Se estableció un nivel de significancia de p < 0,05, con un IC del 95 %. Se procesaron los datos con el programa SPSS versión 25.
El presente estudio ha contado con la aprobación y autorización del jefe del Centro de Salud Andahuaylas, para la recogida de datos de los historiales clínicos; así mismo la identidad de las personas bajo estudio se mantuvieron en confidencialidad y los resultados no tuvieron un uso maleficente.
RESULTADOS
En la tabla 1 se observa que el promedio de edad de las mujeres fue homogéneo: 28 para ambos grupos, con un DE± de 6,9 y 7,0 respectivamente. La media de la edad de inicio de relaciones sexuales fue de 19 años para ambos grupos, sin diferencias significativas; mientras que para la variable número de hijos, se observó diferencias de medias, las cuales fueron corroboradas mediante la prueba T de Student, obteniendo una significancia estadística de p < 0,05. Respecto al número de parejas sexuales, los datos fueron homogéneos para ambos grupos sin encontrarse diferencias significativas.
Tabla 1 Medidas de tendencia central y de dispersión de las variables discretas del estudio

*Media ± desviación estándar; p** = evaluado mediante prueba T de Student; MCM: métodos anticonceptivos modernos.
La tabla 2 muestra que, en el análisis bivariado de los factores sociodemográficos, el estado civil con pareja, la ocupación independiente, el grado de instrucción superior, ser de confesión católica, hablar castellano, procedencia urbana y el no haber sido víctima de violencia familiar, obtuvieron significancia estadística p < 0,05.
Tabla 2 Análisis bivariado de los factores sociodemográficos asociados al uso de métodos anticonceptivos modernos

ORC: Odds ratio crudo; IC: intervalo de confianza al 95 %; ref: categoría de referencia.
El único factor reproductivo que resultó significativo estadísticamente al uso de MCM fue el haber utilizado anteriormente otro método anticonceptivo, como se observa en la tabla 3.
Tabla 3 Análisis bivariado de los factores reproductivos asociados al uso de métodos anticonceptivos modernos

ORC: Odds ratio crudo; IC: intervalo de confianza al 95 %; ref: categoría de referencia.
El análisis multivariado de la tabla 4 mostró que las variables que están asociadas al uso de MCM fueron: estado civil con pareja, ser de confesión católica, hablar idioma castellano, no haber sufrido violencia familiar y el haber usado previamente un método anticonceptivo.
DISCUSIÓN
Se analizaron los factores asociados al uso de MCM entre las mujeres atendidas en el Centro de Salud Andahuaylas. Las mujeres con pareja (ORa: 7,1) tienen 7,1 más probabilidades de utilizar MCM, en contraste con las mujeres solteras. Este hallazgo es respaldado por el estudio de Vela-Ruiz et al.,17 quienes reportaron que las mujeres casadas o convivientes tenían mayor razón de prevalencia de uso de MCM (RP= 1,080, IC: 1,071-1,090), al igual que el estudio de Soriano-Moreno et al.,16 en Perú, quienes reportaron que las mujeres que no estaban casadas y no eran convivientes tenían menos probabilidades de usar MCM (RPa: 0,52; IC 95 %: 0,47-0,58). Por su parte, Gebrekidan et al., en Etiopía, también coinciden con los resultados del presente estudio, y reportan que las mujeres divorciadas o viudas tenían menos probabilidades de usar MCM (AOR: 0,18; IC del 95 %: 0,13-0,23).18
El estudio reveló que las probabilidades de usar MCM fueron mayores en las mujeres de confesión católica (ORa: 6,3; IC 95 %: 2,0-19,8), en comparación a aquellas mujeres que profesan otra religión o confesión. Se encontraron resultados similares en el estudio de Demeke, Legese, Nigussie,19 quienes reportaron que las probabilidades de uso de MCM eran mayores en las mujeres católicas en un 10 % (ORa = 1,10, IC del 95%: 1,01-1,19), mientras que en las mujeres adventistas fueron inferiores en un 22 % (ORa = 0,78, IC del 95 %: 0,68-0,89). En diferentes religiones, los líderes tienen convicciones opuestas al uso de MCM,20 estos cumplen un papel crucial en la mejora de las coberturas de uso de MCM, lo que llamaría a implementar una estrecha colaboración entre los líderes religiosos y los servicios de planificación familiar. El estudio de Barro et al.21 reportó que estos líderes tienen buen conocimiento acerca de los MCM; sin embargo, estos prefieren el uso de los métodos anticonceptivos tradicionales y la abstinencia, por considerar que la anticoncepción moderna produce abortos y esterilización femenina.
Las mujeres que hablan castellano (ORa: 3,1; IC 95 %: 1,0-9,2), tenían 3,1 veces mayor probabilidad de uso de MCM, en contraposición con las que hablan quechua; dato que coincide con el estudio de Díaz et al.,9 cuyos hallazgos revelaron que las mujeres con lengua nativa quechua o aymara se asociaron inversamente con la utilización de MCM. De hecho, un estudio previo ha informado que hablar quechua o aymara se asoció con una mayor prevalencia de maltrato en los servicios de salud,22 lo cual conllevó a las mujeres que hablan otro idioma distinto al quechua, a no buscar servicios de planificación familiar y no acceder a MCM, dando razón a nuestros hallazgos.
No haber sufrido de violencia por la pareja (ORa: 11,6; IC 95 %: 3,2-41,6) se asoció con una probabilidad de 11,6 veces a un mayor uso de MCM. Un estudio llevado a cabo en Tanzania por Baritwa y Joho23 ha corroborado esta información, concluyendo que la violencia física y la violencia psicológica ejercida por la pareja se asocia negativamente con el uso de MCM y reduce significativamente las probabilidades de su uso. Este hallazgo se fundamenta en que la pareja, al ejercer una actitud coercitiva reproductiva, desaprueba el uso de MCM.24
El hecho de haber usado previamente métodos anticonceptivos (ORa: 6,1; IC 95 %: 2,3-16,3) incrementó la probabilidad de uso de MCM. Esto coincide con los hallazgos de Aychew et al.,25 quienes afirman que las mujeres que habían usado previamente métodos anticonceptivos de acción prolongada (ORa = 5,83, IC 95 % 3,03-11,21), se asociaban positivamente con la utilización de métodos anticonceptivos.
Sin lugar a dudas, el acceso a los servicios de salud reproductiva en el Perú continúa siendo un desafío.16 El presente estudio contribuye al campo de la salud sexual y reproductiva, y muestra los factores para incrementar las posibilidades de uso de MCM. Se requieren medidas que promuevan el uso de MCM, centrándose en grupos vulnerables y teniendo en cuenta los factores asociados a su utilización. Diseñar intervenciones para incrementar la accesibilidad y asequibilidad a los métodos anticonceptivos constituye una necesidad, especialmente en las poblaciones menos favorecidas, que se caracterizan por ser pobres.
Las limitaciones del estudio radican en que la representatividad de la muestra se limita a las mujeres que buscaron servicios de salud, excluyendo a las que no lo hicieron. Asimismo, al ser de carácter retrospectivo, la calidad de información ha dependido de los registros de las historias clínicas, además de que la muestra tiene sesgo de selección, motivo por el cual la generalización de los resultados debe aplicarse solo en poblaciones de semejantes características.
Se concluye que el estado civil con pareja, la religión católica, hablar el idioma castellano, no haber sufrido violencia familiar y el haber usado previamente un método anticonceptivo, son factores que se asocian con el uso de MCM.














