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Revista Médica Electrónica

versión On-line ISSN 1684-1824

Rev.Med.Electrón. vol.38 no.4 Matanzas jul.-ago. 2016

 

ARTÍCULO HISTÓRICO

 

Evolución histórica de la tutoría en la formación de profesionales de la enfermería

 

Historical evolution of mentoring in preparing nursing professionals

 

MSc. Anabel Gónzalez Sánchez,I Dr. C. Juan Jesús Mondéjar Rodríguez,II Dr. C. Jorge Domingo Ortega Suárez,III Lic. Ana María Sánchez Silva,I Lic. Lázara Nélida Silva Polledo,I Lic. Yaneisi Sánchez SierraI

I Filial de Ciencias Médicas. Dr. Eusebio Hernández Pérez. Matanzas, Cuba.
II Universidad de Matanzas. Matanzas, Cuba.
III Universidad José Martí de Latinoamérica Monterrey. Nuevo León, México.

 

 


RESUMEN

La figura del tutor en la carrera de Enfermería, por su encargo social, adquiere vital importancia puesto que contribuye a la formación integral del profesional de esta especialidad. Desempeña un papel protagónico y dinamizador en la formación y producción de conocimientos, habilidades y destrezas, que promueven el desarrollo de su desempeño. En este sentido, se hizo necesario revelar las evidencias que sostienen la figura del tutor, desde la perspectiva de la formación de profesionales de la Enfermería. Por ello se expuso los antecedentes y actualidad de la función del tutor, como actor del proceso pedagógico en la formación de profesionales de la Enfermería , en Cuba . Se enfatizó en el rol desempeñado, por esta figura, en el devenir histórico de la especialidad.

Palabras clave: tutoría, Enfermería, proceso pedagógico.


ABSTRACT

The figure of the mentor in Nursing, because of its social charge, gets vital importance, because it contributes to the integral formation of this specialty professional. The mentor plays a leading and active role in forming and producing knowledge, abilities and skills, promoting the development of their performance. In this sense it was necessary to reveal the evidences sustaining the mentor figure, from the point of view of forming Nursing professionals. For that it was exposed the antecedents and timeliness of the mentor function, as an actor of the pedagogical process in preparing Nursing professionals in Cuba. It was emphasized the role plaid by this figure in the historical development of the specialty.

Key words: mentoring, nursing, pedagogical process.


 

 

INTRODUCCIÓN

La carrera de Enfermería, como parte de la Educación Médica Superior, despliega el proceso formativo de sus recursos humanos en una concepción flexible, que satisface las principales carencias y necesidades en los diferentes escenarios docentes reales y con la participación de una figura que tiene un papel importante en la educación e instrucción de los educandos: el tutor.

El tutor es el eje fundamental en la concepción de la enseñanza tutorial, pues sobre él recae la tarea de formar al futuro enfermero; lo que implica un alto honor y un reto en los momentos actuales. Su encargo social propicia la formación del futuro profesional de manera más integral. Desempeña un papel protagónico y dinamizador en la formación y producción de conocimientos, habilidades y destrezas, que promueven el desarrollo de su desempeño. Resulta interesante y novedoso destacar el rol de la figura del tutor, desde la perspectiva de la formación de los profesionales de la Enfermería. Es por ello, que el objetivo del trabajo es exponer los antecedentes y actualidad de la función del tutor como actor del proceso pedagógico y en la formación de profesionales de la Enfermería en Cuba.

 

DESARROLLO

La figura del tutor ha transitado por la historia, desde épocas remotas, como las mostradas en la biblia como “mentor espiritual”.(1) En la mitología griega se refiere al término de mentor “tutor sabio y responsable”(2) Además, la historia reseña preceptores, tutores, mentores, que marcaron hitos en esta labor, tal es el caso de Aristóteles y Sócrates, entre otros.(3)

Es preciso apuntar p ara el estudio histórico de la tutoría que esta labor “…no puede hacerse por separado de las formaciones económicas sociales y políticas de la historia”;(4) por lo que se tienen en cuenta para su estudio cuatro etapas: Edad Antigua, Edad Media, Edad Moderna y Edad Contemporánea; las cuales resumen el surgimiento y desarrollo de la tutoría.

En la Edad Antigua, etapa que se enmarca desde la comunidad primitiva hasta el sistema esclavista, donde se consideró al tutor como un maestro propiciador de conocimientos; se mostró la importancia de lograr que el alumno aprenda por sí solo, piense por sí mismo y construya su propio conocimiento.

En la Edad Media, período donde se evidencia la figura del tutor en la universidad medieval, bajo la influencia del sistema feudal (siglo V hasta XVI), se hace referencia a la tutoría como método, que manifiesta una concepción de educación individualizada dentro de un sistema de educación colectiva, donde primeramente la función del mismo fue la de brindar apoyo a la enseñanza universitaria, donde se les inculcó a los estudiantes doctrinas y disciplina acorde a los criterios de la iglesia, la aristocracia y la burguesía naciente. En esta etapa, desde el punto de vista filosófico y de la teoría pedagógica, la tutoría se c aracterizó por una enseñanza escolástica, memorística, autoritaria y dogmática con una influencia religiosa.

En la Edad Moderna, desde el surgimiento y auge del capitalismo, etapa que se enmarcó desde el siglo (XVII) hasta el siglo (XX), aparecen nuevas conceptualizaciones de tutor; precisándose su misión y rol, donde el prestigio de la universidad dependía de sus tutores.(4) Además, las características socioeconómicas de la época, determinadas por los avances en la ciencia, la tecnología y la revolución industrial, propician que la iglesia pierda protagonismo, desde el punto de vista ideológico, en el ámbito social y en el contexto educativo.

En Cuba, en este período sin un modelo tutorial instituido, se destacan ilustres pedagogos que se convirtieron en célebres paradigmas en esta labor, se destacan entre ellos: José Agustín Caballero, Félix Varela Morales, José de la Luz y Caballero, Rafael María de Mendive, Rafael Morales y González, Enrique José Varona y José Julián Martí Pérez.

A finales del siglo XIX, en diferentes partes del mundo se evidencia un cambio importante en la práctica social del proceso tutorial, donde se considera el tutor como profesor e investigador con la tendencia de utilizarlo en el proceso personalizado de la orientación de trabajos científicos”(4)

En la Edad Contemporánea, la cual abarca desde el siglo (XX) hasta la actualidad, donde hay una tendencia marcada por el estudio del tema, se destaca la tutoría presencial (modalidad que se caracteriza por un proceso dinámico e interactivo entre tutor y tutorado) y no presencial (modalidad donde según un grupo de autores conciben la tutoría desde una postura conceptual y práctica a través de las tecnologías de la comunicación).

En los diferentes modelos donde se asume la tutoría, se aprecian como elementos comunes asociados a sus funciones las de: asesoramiento, ayuda y orientación, todas con el objetivo esencial de lograr la formación integral de la persona. Los autores consideran necesario recrear los contextos temporales y geográficos que pusieron en práctica diferentes modelos tutorales, pero siempre con uniformidad en los objetivos e intenciones formativas.

La tutoría como función del profesor universitario, se manifiesta desde el surgimiento mismo de la universidad en el siglo X. El profesor es el tutor del estudiante, por tanto acompaña y guía su formación, sin embargo la comprensión de cómo el mismo ejerce su función tutorar varía en dependencia del modelo universitario. El tránsito de la universidad medieval a la universidad moderna condujo el surgimiento de diferentes modelos entre los que encontramos: el modelo de Humboldt, el cual tiene como finalidad fundamental la formación científica; el modelo francés (napoleónico), su objetivo principal se centra en la formación para la profesión, y el modelo anglosajón que se caracterizó por el desarrollo humano, la formación de ciudadanos éticos, con una vasta cultura y que se inserten responsablemente a la sociedad.(5)

En el Reino Unido, Australia y en universidades de los Estados Unidos, el tutor informa a los estudiantes y mantiene estándares de disciplina en esta labor.(6)

En todas estas instituciones dicha figura se considera un elemento importante para el vínculo estudiante-institución y su accionar está dirigido esencialmente al desarrollo intelectual del discípulo. Existen diferentes vías que transitan de lo individual a grupos pequeños y la utilización de mediadores: grabaciones en cassettes, computadoras, por vía telefónica, como en la Universidad de Athabasca, en Canadá; tutoría por correspondencia al estilo de la Universidad de Lund, Suecia, entre otros.

En España, desde su reforma educativa, la tutoría se consideró como un componente indispensable para mejorar la calidad y la oferta educativa, se desarrolló el modelo de enseñanza superior a distancia. En diversas universidades de América Latina, conciben este proceso como una labor para lograr elevar la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje y para resolver problemas relacionados con la deserción, el rezago y con la baja eficiencia terminal.

En la universidad de Guadalajara, la tutoría se consideró como una actividad docente de obligado cumplimiento por parte del personal académico, donde las funciones se circunscriben a orientaciones curriculares, cursos y talleres de nivelación, asesoría o consultoría académica.(6)

Se considera que de acuerdo con el medio que se utilice, el tutor establece relaciones de mayor o menor cercanía con el estudiante, en tiempo real o diferido, en espacio electrónico–virtual o físico-real. Dicha figura asume diferentes funciones como de facilitador, corrector, explicativo, remedial, tutor consejero, tutor de curso, tutoría interactiva, orientador, evaluador, mediador, todas ellas expresión de la diversidad de esta labor.

La periodización histórica que se efectuó, conforma un basamento teórico importante que favorece la secuencia lógica del tránsito de la tutoría en las diferentes etapas de su desarrollo, donde se logra constatar el atributo que las define, se analizan los criterios de los investigadores sobre el tema en cuestión y se sistematizan los resultados.

A nivel internacional, se destacan autores que definen al tutor como “… profesor que posee una personalidad predominantemente afectiva y armónicamente integrada… que permiten actuar como educador integral”(7), “…persona capacitada para orientar al alumno…”(8) y “… facultad de una persona para guiar, amparar, proteger y defender a otra”(9)

En Cuba, a inicios del siglo XXI, surgieron criterios respecto al tema, donde desplegó un papel trascendental la teoría de Educación Avanzada, dirigida por la DrC. Julia Añorga Morales, que viabilizó la profundización de las peculiaridades de la figura del tutor.

El concepto de tutor a juicio de los autores requiere una contextualización a tono con las condiciones actuales, donde para definirlo se tendrán en cuenta diversas fuentes bibliográficas analizadas, dentro de las que se encuentran las siguientes: como profesor que actúa como órgano de coordinación didáctica encargado de participar en el desarrollo del Plan de Acción Tutorar;(10) educador responsable de integrar el sistema de influencias educativas donde se promueve el crecimiento personal y desarrollo de la autodeterminación;(11,12) persona que encamina, conduce y enseña a otra el camino para hacer o lograr lo que se propone;(13) educador profesional abierto a la formación constante(14) y especialista que brinda asistencia científico-metodológica, con el objetivo de orientar a los estudiantes en la selección correcta de los métodos, técnicas e instrumentos esenciales.(15)

Los autores consideran al tutor como la persona facultada que posee un conjunto de conocimientos, habilidades, valores, actitudes, sentimientos, convicciones humanas, éticas, estéticas y morales, que se materializan en acciones sistemáticas tanto teóricas como prácticas que propician el desarrollo integral del profesional a formar en su contexto.

Históricamente, la tutoría constituye un eje esencial que se manifiesta desde que hay un proceso enseñanza aprendizaje organizado en la sociedad. No se vislumbra su desaparición, a pesar del peso creciente de enseñanza semipresencial e incluso la Educación a Distancia (EaD), con el apoyo de todos los recursos disponibles de las tecnologías.

En la comunidad primitiva, los hombres daban solución a los síntomas que padecían, sin conocer ni imaginarse la enfermedad como una entidad. No encontraron explicación a muchos de los fenómenos que ocurrían en su organismo y en el proceso de su interacción con el medio. De ahí que las prácticas curativas estuvieron asociadas, desde esos tiempos, a concepciones mítico-mágicas. De manera que no puede desligarse en esos tiempos tan antiguos, el arte de "cuidar", base de la enfermería de hoy, asociado a la práctica médica.(15) La atención al enfermo se hacía por sujetos dotados a tales efectos, la transmisión de sus saberes esotéricos se hacían de forma gradual e individualizada, dirigidos a sujetos con los mismos presuntos atributos; de un modo que hoy se definiría como tutoral.

En el esclavismo, se independizaron como actividades, respecto al cuidado del enfermo, hecho que se propició por la separación de las labores materiales e intelectuales. El ejercicio de la tutoría se mantuvo como una labor individual, en vínculo intersubjetivo dirigido unilateralmente desde el profesional como tutor, al discípulo.

Durante la Edad Media, cuando la Iglesia Católica era la gran fuerza económica, ideopolítica, intelectual y social; las órdenes religiosas asumieron la responsabilidad de atender a toda persona necesitada, ya fuera por enfermedad, pobreza o vejez.

A partir del siglo V, comienzan a fundarse los hospitales, donde numerosos monjes y monjas se convierten en enfermeros y enfermeras. A partir del siglo XV, ocurren cambios importantes en el mundo "occidental" y la medicina no está exenta de ello, lo que propició la necesidad de desarrollar los conocimientos científicos y facilitar su transmisión educacional con el ejercicio de la tutoría.(16)

Hasta el siglo XIX, la enfermería estuvo relacionada con las órdenes religiosas, fundamentalmente femeninas. A pesar de que estas mujeres, con frecuencia no tenían apenas instrucción, acababan por aprender su arte por experiencia práctica.(17)

Es significativo reconocer los aportes de la inglesa Florence Nightingale, primera persona en dar a conocer la enfermería como profesión. Además, se le atribuye el primer programa para formación de enfermeras, cuando en 1860 inició estas prácticas en los hospitales Santo Thomas y King's, Colegio de Londres.

Mientras no hubo planes de estudio curricularmente organizados, la enseñanza de la enfermería se basó en la transmisión del conocimiento de generación en generación a través de experiencias, destrezas o habilidades en la atención al paciente.

La tutoría como elemento de la formación contemporánea del profesional de enfermería en el siglo XX, especialmente a partir de 1925, se hacía cada vez más necesario disponer de enfermeras con mayores conocimientos teóricos y habilidades prácticas y, sobre todo, con un alto compromiso moral en el ejercicio profesional. A partir de 1931, se determinó que la enseñanza de la enfermería debía ser dirigida por instituciones de alta cultura, para lograr la confección de programas de educación para esta profesión.

Los últimos veinte años del siglo XX, resultaron muy fructíferos para la enfermería como ciencia y como profesión. Se elaboraron nuevas teorías y modelos modificándose planes de estudio, programas de la disciplina y asignaturas. Bajo el principio contemporáneo de que no hay enfermedades sino enfermos, la atención de estos requiere que, más allá de la tipologización de las dolencias y de sus tratamientos electivos, cada caso es, al mismo tiempo sui géneris; por lo que el adiestramiento de los profesionales de la Enfermería tienen una base empírica notable, imposible sin el ejercicio de la tutoría que eduque y oriente al que se forma; en la identificación de las diferencias en los estudios casuísticos.

En Cuba, a partir de 1492, las labores de enfermería eran realizadas por los aborígenes según las posibilidades reconocidas y ya descritas como propias de pueblos originarios en período histórico de comunidad primitiva, corrían a cargo de behíques, quienes ejercían la profesión empíricamente y cuyos procedimientos elementales se enseñaban y aprendían por imitación y tutoría individualizada de escasos alumnos selectos. Después de la conquista española, la población enferma era atendida por comunidades religiosas, durante los siglos XVI, XVII, XVIII y primer cuarto del siglo XIX, sin docencia organizada que calificase a quienes la ejercían en el país.(18)

La enseñanza de la Enfermería de nivel técnico se inicia a finales del siglo XIX, durante la intervención norteamericana, en el año 1899, con la fundación de la Primera Escuela Práctica de Enfermería en el Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes". El primer curso de enfermería se inició con siete alumnas que se graduaron en 1902, tres años después.(17)

En el año 1900, se establecieron Escuelas de Enfermería en el Hospital Civil, provincia de Cienfuegos; en el "Santa Isabel", provincia de Matanzas; en los Civiles de Camagüey y en el Hospital General de Remedios. Un año después, en 1901, se fundó la Escuela de Enfermería en el Hospital Civil de Santiago de Cuba. Al año siguiente 1902, según consta en algunos informes, se había fundado la Escuela de Enfermería, para ambos sexos, del Hospital de Dementes de Cuba; todas ellas, con las mismas características descritas sobre la docencia del Hospital de "Nuestra Señora de las Mercedes". No es hasta 1903, que la Junta Central la legalizó, proporcionándole el carácter oficial del que carecía. En 1909, el Secretario de Sanidad y Beneficencia dedicó especial atención a las escuelas técnicas de Enfermería, tratando de favorecer los progresos de la instrucción y estableciendo cursos para postgraduados.(19)

Con el triunfo de la Revolución , comienzan a producirse cambios de gran trascendencia y profundidad en lo económico, político y social. El desarrollo acelerado de la salud pública cubana determinó cambios en las escuelas y programas de Enfermería. La formación de recursos humanos de la carrera, devino objeto de atención prioritaria para asegurar el trabajo eficiente de la red de instituciones del país.(20)

En 1959, existían sólo 828 enfermeros en el país, por ello se decide la formación masiva de graduados, como premisa básica para cubrir las necesidades existentes, con aplicación de diferentes estrategias; aplicándose en la década 1960-1970; entre ellas e pueden mencionar: la formación de auxiliares de enfermería, la capacitación de practicantes empíricos, la superación posbásica y de postgrado de los profesionales existentes, y la formación incipiente en determinadas especializaciones del área. Esta nueva formación tenía como base el pensamiento martiano y fidelista, fundado en el principio de la vinculación de estudio y trabajo. Además, la misma mantenía su carácter práctico en las unidades asistenciales, los profesores eran los especialistas en ejercicio sin poseer preparación pedagógica alguna.

En la década 1970-1980 continuó el perfeccionamiento de la formación del personal de Enfermería basado en: establecimiento de estrechas relaciones entre la Dirección de Docencia Médica Media y el Sistema Nacional de Educación; siendo aprobados los planes y programas de estudio por la Dirección de la Enseñanza Técnica y Profesional. Se creó una Comisión Universitaria y Ministerial para elaborar el plan y los programas de estudio de la Licenciatura en Enfermería en el ámbito universitario, dirigido a enfermeros técnicos en ejercicio. Un plan de estudios de cuatro años de duración, a tiempo completo, se implantó en el curso escolar 1976-1977.

En los nuevos planes de estudio de Enfermería, en el ámbito técnico y universitario, se destacan la vinculación de la teoría con la práctica, la cientificidad de los contenidos, la concepción social de la medicina, la concepción internacionalista de la práctica médica y la formación integral de los estudiantes.

En la década 1980-1990, estuvieron vigentes diferentes planes de estudio para el técnico medio en Enfermería, ajustados al nivel de ingreso de los estudiantes y al perfil de salida técnico profesional, finalmente quedó vigente el plan de estudios de tres años de duración, con ingreso proveniente de doce grado y un perfil de salida en Enfermería General.(21)

La especialización de los técnicos medios se realizaba mediante los cursos posbásicos; que llegó a abarcar catorce perfiles diferentes, según las necesidades de los niveles de atención, las funciones de Enfermería y los programas de salud vigentes. Se elaboró un nuevo plan de estudios de Licenciatura en Enfermería, nivel universitario con la modalidad de cursos por encuentros para trabajadores, es decir, para enfermeros técnicos en ejercicio, con una duración de cuatro años, posteriormente se aumentó a cinco años y se extendió a todos los Centros de Educación Médica Superior.

En esta misma época, se comenzó a trabajar en la elaboración de un nuevo plan de estudios de Licenciatura en Enfermería, con cinco años de duración para estudiantes provenientes de preuniversitario y sin estudios previos de Enfermería.

Al iniciarse el siglo XXI, se mantienen las dos variantes en la formación de estudiantes de Licenciatura en Enfermería: curso regular diurno (CRD) y curso para trabajadores por encuentros (CPT). La carrera de Enfermería evolucionó con los eventos y con las corrientes de tendencias que se sucedieron a lo largo de la historia, lo que incitó cambios dentro de esta ciencia.

A partir de la tercera revolución educacional, con el surgimiento de la universalización de la Educación Superior , se asumieron retos con relación a la calidad de la formación y superación del componente humano. El desarrollo social de la ciencia, la técnica, la práctica y la investigación obligaron a aplicar los conceptos de eficiencia, calidad y exigencia en los procesos educativos de las universidades; cada vez más comprometidas con la sociedad. Por todo lo anterior, es importante que el personal de Enfermería perciba los cambios que se producen para poder adecuarse mejor a las insuficiencias que surgen, y fortalecer la formación desde su puesto de trabajo, bajo la tutela de aquellos profesionales de la Enfermería más competentes integralmente.

Este profesional que desde varios años venía brindando su atención a los estudiantes en la práctica preprofesional, adquiere otras responsabilidades, como la docencia en su desempeño profesional, lo que demanda preparación desde el punto de vista del conocimiento de las ciencias pedagógicas; de esta manera surge el tutor de la carrera de Enfermería.

Desde el inicio del curso escolar 2003-2004, el nuevo modelo pedagógico para la formación de los recursos humanos en Enfermería, que integra el nivel técnico y el nivel universitario, con tres etapas de desarrollo, en tres perfiles determinados: enfermero básico, enfermero técnico y licenciado en Enfermería, que se desarrolla en todos los centros docentes asistenciales del país, consideran al tutor como un eje primordial para la enseñanza tutoral.

En el año 2004, se realiza un perfeccionamiento parcial de dicho diseño, que sirvió de base para las transformaciones ulteriores que dieron como resultado el Plan de estudios “D”, que cuenta entre sus características diferenciales, con relación a los anteriores, una flexibilización del modelo; consistente en una estructuración de los contenidos de las ciencias básicas biomédicas, a lo largo de la carrera.

En el año 2008, se reestructuran los niveles de salida de la carrera, existiendo solamente dos: nivel técnico y nivel profesional.

En octubre de 2009, se constituyó una nueva Comisión Nacional de Carrera, encargada por el Viceministerio del Área de Docencia e Investigaciones el perfeccionamiento al plan de estudio “D”, de la Licenciatura en Enfermería; a partir de las nuevas indicaciones del Ministerio de Salud Pública y Ministerio de Educación Superior. En este mismo año, se cierran los programas emergentes de enfermería básica y se retoma la carrera de técnicos en enfermería, con entrada de 9no grado donde es necesario preparar al tutor como conductor del proceso pedagógico profesional.

En el año 2010, se crearon nuevos planes de estudio en la carrera de Licenciatura en Enfermería, los tutores tienen nuevos retos que cumplir además de los nuevos perfiles de salida, con la integración de la lengua inglesa que, aunque se estudia en la carrera es deber del tutor de la misma dominarla, se decide que la formación técnica pase a las Universidades de Ciencias Médicas.(22)

La fundamentación de lo expuesto con anterioridad, implica superar determinadas barreras, en aras de alcanzar calidad en el proceso formativo; basado en los principios de factibilidad, flexibilidad y sostenibilidad. La combinación de las actividades presenciales con las no presenciales, manifiestan que la atención de los tutores es indispensable para lograr la adquisición de las habilidades y el desarrollo progresivo de la formación técnica y profesional de los estudiantes.

En la carrera de Enfermería los estudiantes durante sus tres primeros años de estudios alternan las clases con las actividades de educación en el trabajo, como forma fundamental de organización de la enseñanza, vía indispensable para la formación y desarrollo de sus habilidades prácticas.

La tutoría no solo transcurre en el contexto tutor-tutorado, sino que trasciende tales límites si se tiene en cuenta que para lograr un exitoso asesoramiento, el mismo debe conocer las particularidades de sus estudiantes, tanto desde el punto de vista social como familiar, su rendimiento académico y situación laboral, que le permita ofrecerles un seguimiento acertado, atender a sus necesidades educativas y sus potencialidades. Además, es quien acompaña a estos durante toda la carrera, brindándole el apoyo necesario para la toma de decisiones ante los problemas, desde una acción personalizada, y está comprometido para contribuir al logro de un elevado desarrollo en la gestión de sus propios conocimientos.

 

CONCLUSIONES

El tutor en su devenir histórico ha encaminado su labor hacia la instrucción y educación del tutorado acorde al contexto histórico concreto en que se desarrolla su accionar.

a formación del tutor para la carrera de Enfermería está muy ligada a la formación del enfermero, que además de desempeñar sus funciones asistenciales, administrativas e investigativas y efectúa funciones docentes, como parte importante del perfil del futuro profesional.

 

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Recibido: 18 de mayo de 2016.
Aceptado: 22 de junio de 2016.

 

 

Anabel González Sánchez. Filial de Ciencias Médicas. Dr. Eusebio Hernández Pérez. Calle Maceo Final. Colón. Matanzas, Cuba. anabelg.mtz@infomed.sld.cu

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