INTRODUCCIÓN
La inteligencia emocional (IE) en la actualidad es considerada como un factor fundamental en el desarrollo de los adolescentes, puesto que los ayuda a abordar diferentes situaciones desde el punto de vista de las emociones, como: miedos, alegrías, frustraciones, acontecimientos vitales negativos, mantener esfuerzos ante fracasos, o la capacidad de superación con una actitud optimista y de confianza frente la realidad (Santos-Morocho y Coronel, 2016). Por su parte, la autoestima como una autovaloración, donde están presentes emociones, experiencias personales, sentimientos y comportamientos que vive la persona a lo largo de sus días (Mejía y Pastrana, 2011), puede resultar como una ayuda en el comportamiento y la percepción positiva de uno mismo, contribuyendo a la formación de nuevas metas.
Rosenberg (1965), define a la autoestima como un sentimiento hacia uno mismo, que puede ser positivo o negativo, se construye por medio de una evaluación de las propias características, además es una aproximación sociocultural, que la gente tiene sobre sí misma, la autoestima se concibe como producto de las influencias de la cultura, sociedad, familia y las relaciones interpersonales. Este autor plantea tres niveles de autoestima, las cuales son: alta, media y baja.
En 1990 en un artículo publicado por Salovey y Mayer aparece por primera vez desarrollado el concepto de IE; no obstante, fue Goleman en 1995 con su libro “Inteligencia emocional”, que llegó a ser un “best seller” quien consiguió la promoción, difusión e incorporación de la IE en contextos como el académico y laboral. Goleman la define como la capacidad para reconocer y autocontrolar las motivaciones, emociones y sentimientos. Él afirmaba que es una meta habilidad, la cual, nos permite establecer un dominio de las facultades personales, relaciona el término IE y el cociente intelectual, para complementarlo con un cociente emocional, esta relación se manifiesta en las interrelaciones que se producen.
Mayer y Salovey (1997) definen la IE desde el modelo de habilidades como: la capacidad de evaluar y expresar emociones con precisión; alcanzar y crear sensaciones que faciliten el pensamiento; comprender las emociones y el reconocimiento de las mismas; regular las emociones y promover el desarrollo emocional e intelectual. (Biblioteca Práctica de Comunicación, 2002)
Petrides y Furnham (2001) son autores desde un enfoque mixto, definieron a la IE como un conjunto de componentes emocionales y capacidades auto-perceptivas que forman parte de la estructura de la personalidad; con este enfoque, Bar-On (1997), define a la IE como el conjunto de habilidades, personales, competencias y habilidades no cognitivas, que influyen en la capacidad de una persona para adaptarse o enfrentarse con éxito a las exigencias, las demandas y presiones del entorno, también tienen en cuenta la cognición, el afecto y la motivación, es por esto que se toma en cuenta diversos componentes dentro IE:
Componente Intrapersonal: es la capacidad para reconocer las emociones de sí mismo, en el que se encuentran: el asertividad, el Autoconcepto, autorrealización e independencia.
Componente Interpersonal: se encuentra la empatía, relaciones interpersonales y la responsabilidad social.
Componentes de adaptabilidad: es la habilidad para solucionar problemas, ser más flexibles, siendo eficaces al momento de manejar los conflictos.
Componentes del manejo del estrés tolerancia al estrés y control de los impulsos: es la capacidad para tolerar el estrés, control de nuestros impulsos.
Componentes del estado de ánimo en general, felicidad y optimismo: es la habilidad para observar de manera positiva todo lo que está alrededor, sobre todo en eventos.
También, Bar-On (2005) consideró que las influencias emocionales, personales y sociales afectan la capacidad general para adaptarse a las demandas y presiones del ambiente. Los modelos de IE propuestos por Bar-On (1997), Goleman (1995), Furnham y Petrides (2003) concuerdan como tema fundamental dentro de sus teorías a la autoestima, la misma que definen como el resultado de un proceso mediante el cual la persona adquiere la capacidad de percibir sus nociones, cualidades y características emocionales. De la misma forma, Doinita (2015) explicó una relación entre apego y IE, aborda que el niño está aprendiendo sobre las emociones y las relaciones emocionales a través de interacciones con otros. Es decir, la integración de la realidad emocional con el desarrollo madurativo personal, lo que permite actuar de manera libre y responsable a nivel personal, y esto se puede evidenciar mediante el modelo de Bisquerra Alzina (2003), quien concibió la educación emocional como un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo de las competencias emocionales como elemento esencial del desarrollo integral de la persona, con objeto de capacitarlos para la vida.
Y, el resultado de la intervención es la integración, esto significa que la intervención se centra en elementos propiamente emocionales y no en todos los elementos personales (Bisquerra Alzina y Pérez Escoda, 2007).
De la misma manera, el autor mencionó, que, al tener una conciencia sobre las emociones y sentimientos propios, obtiene la capacidad de reconocer las mismas en los demás, actuar de manera empática en las relaciones interpersonales. Igualmente, señala que esta capacidad nos permite tomar conciencia de la interacción entre emoción, cognición y comportamiento, ya que los estados emocionales inciden en nuestro actuar Bisquerra Alzina (2008).
En torno a la IE y autoestima Erick Erikson (2002) menciona en sus etapas de desarrollo psicosocial del ser humano, debe existir un equilibrio, dentro de estas etapas encontramos la quinta etapa que se enfoca en la adolescencia y la denomina “Exploración de la Identidad vs. Difusión de Identidad”., en esta etapa, se formula una pregunta de forma insistente: ¿quién soy?., los adolescentes empiezan a mostrarse más independientes y a tomar distancia de los padres, prefieren pasar más tiempo con sus amigos y comienzan a pensar en el futuro y a decidir qué quieren estudiar, en qué trabajar, dónde vivir, etc.
La exploración de sus propias posibilidades se produce en esta etapa, comienzan a crear su propia identidad basándose en las experiencias vividas. Esta búsqueda va a causar que en múltiples ocasiones se sientan confusos acerca de su propia identidad, donde encontramos que el adolescente experimenta confusión de roles, de identidades, comienza a tener inseguridades que afectan a su autoestima e inteligencia emocional.
Los adolescentes atraviesan por tres etapas, adolescencia temprana parte desde los 10 y 12 años, continua la adolescencia intermedia que se encuentra desde 14 y 16 años, y la última etapa tardía que inicia entre los 17 y 18 años, cada etapa es importante en el desarrollo de la persona, pero nos enfocaremos en la etapa intermedia.
En esta etapa se logra un cierto nivel de adaptación y autoaceptación, existe un conocimiento y conciencia parcial de sus potencialidades, la integración al grupo le brinda cierta seguridad y satisfacción en la construcción de amistades, comienza a adaptarse a su entorno social, dejando de lado la admiración por sus padres. (Papalia et. al., 2001).
Por lo tanto, dentro del contexto social, según la Organización de los Derechos de la Niñez y Adolescencia en las instituciones educativas no se ha fomentado de manera óptima el control de emociones, sentimientos y conducta, debido a una ausencia de importancia, que no permite un desarrollo formativo en el ámbito personal, ya que un estudiante, necesita estar capacitado en todas las competencias psicológicas y continuar formándose en su desarrollo integral, esto incluye tener un buen desarrollo de su Inteligencia Emocional y Autoestima (ODNA, 2019).
En la revisión de varias investigaciones sobre IE y autoestima, en Perú, Palacios Pesántez (2016) realizó un estudio, determinó el nivel de autoestima de los estudiantes y concluyó que la mayor parte de los escolares se sienten bien consigo mismos, pero poseen algunas deficiencias, y en la minoría de estudiantes presentaron dificultades con su autovaloración.
A sí mismo, Álvarez Dueñas (2015) realizó una investigación en Perú y se concluyó que los resultados en los componentes intrapersonales, interpersonal, adaptabilidad y estado de ánimo, lo que presentó un nivel emocional adecuado, es decir, se conocen, saben escuchar y se adaptan a su entorno. En Ecuador, Alarcón y Pilco (2016), realizaron un estudio de “Inteligencia emocional y autoestima” se concluyó que la mayoría de los estudiantes se encuentran en un nivel medio de IE y de autoestima. En estos estudios realizados se puede evidenciar que la IE y autoestima se encuentran integrados, estos dos conceptos tienen relación entre sí, sin el desarrollo de una buena IE la autoestima no será reforzada, por lo que nuestra autoestima se vería mermada o afectada, por las interacciones con otras personas, donde encontramos un feedback directo o indirecto sobre nosotros, que va moldeando nuestro autoconcepto. A través de la interacción con nuestro entorno vamos aumentando el conocimiento sobre nosotros mismos, la reflexión sobre nuestras conductas y estados, y la capacidad de gestionar, modificar y ajustar nuestras emociones y actitudes, a las demandas del medio (Introspectia Psicología, 2021).
Por lo tanto, esta investigación justifica que, mediante este trabajo sobre la IE y la autoestima, nos permitió encontrar varios factores que brindaron amplio material para nuestras variables de estudio. Con el propósito de aportar datos teóricos que permitan describir desde una visión más amplia la IE y autoestima en los estudiantes con respecto a la adquisición y desempeño de sus actividades diarias, sobre todo escolar e individual.
La IE y la autoestima son dos elementos fundamentales en la configuración de la personalidad. La autoestima representa un indicador de la aceptación que tenemos de nosotros mismos, y la IE nos dota de las habilidades necesarias para afrontar y solucionar situaciones que pondrían en peligro dicha aceptación personal. Varios estudios que se han impartido a lo largo de los años, han tenido como resultado que los adolescentes que poseen mejores habilidades de IE y autoestima, son personas con un alto nivel de satisfacción en las actividades que realizan, lo cual incrementa el éxito en su desarrollo académico, es decir, que incentivar a que la juventud de hoy, fortalezca estás áreas, permitirá mejorar el desempeño en su rendimiento escolar (Soriano y Franco, 2010).
La IE y autoestima pueden actuar como aspectos benéficos en la vida de los estudiantes, si se fomenta dentro de su aprendizaje escolar, el entorno escolar aumentará estrategias, logrando que el estudiante que sienta seguro de sí mismo, confiando en su entorno, en sus capacidades, potencializando su desarrollo cognitivo y académico (Jiménez Rosario et al., 2020).
De esta manera, el aprendizaje es óptimo a favor del estudiante que lo lleva a un proceso educativo permanente y continúo beneficiándose ante un progreso integral del estudiante (Carrillo-Ramírez et al., 2020). Podemos decir que la IE y la autoestima pasa a ser un factor importante dentro de todo contexto, además permite desarrollar todas las habilidades que el ser humano necesita para la vida.
Sobre lo expuesto en el presente estudio se propone las siguientes preguntas de investigación: ¿Cuál es el rango de inteligencia emocional y autoestima de los adolescentes de nivel de Educación General Básica? ¿Cuál es el rango del componente más relevante de la inteligencia emocional en los adolescentes de nivel de Educación General Básica? Y para dar respuesta a las interrogantes se plantea el objetivo general, describir el rango de inteligencia emocional y autoestima en adolescentes de nivel de Educación General Básica; de la misma forma se propone los siguientes objetivos específicos: identificar el componente predominante de inteligencia emocional y describir el rango de satisfacción en los adolescentes.
METODOLOGÍA
Investigación con enfoque cuantitativo, por lo que mediante esta investigación se detalló los resultados de los datos obtenidos de los estudiantes; además, es un diseño de investigación no experimental de tipo transversal, debido a que, describe variables en un momento específico por consiguiente su alcance es de tipo descriptivo, pues, su procedimiento consistió en ubicar en una o más variables a un grupo de personas, y proporcionar su descripción (Hernández et al., 2014).
El estudio busca describir el rango de la inteligencia emocional y la autoestima, para este propósito se recolectó información mediante un muestreo específico de los estudiantes, se procedió a la aplicación de los instrumentos en la población que está constituida por 87 estudiantes, entre 14 y 16 años, se incluyó: Adolescentes estudiantes que acepten voluntariamente la participación mediante el asentimiento informado y se encuentren dentro del rango de edad 14-16 años.
Para evaluar la inteligencia emocional se utilizó la adaptación realizada por Ugarriza y Pajares del Águila (2005) del Inventario de Inteligencia Emocional Bar-On ICE:NA (2006), esta versión contiene 60 ítems distribuidos en 7 escalas. El instrumento también incluye una escala que evalúa las respuestas inconsistentes (Índice de inconsistencia), que está diseñado para identificar las respuestas al azar, por medio de este inventario se puede obtener el rango de inteligencia emocional de los participantes. El ICE Bar-On: NA, usa una escala de tipo Likert de 4 puntos, en la cual los evaluados responden a cada ítem según las múltiples opciones del cuestionario. Los puntajes altos del inventario indican niveles elevados de inteligencia emocional y social. Las mediciones contenidas en el ICE:NA: Inteligencia emocional total, interpersonal, intrapersonal, adaptabilidad, manejo del estrés, estado de ánimo general, impresión positiva, índice de inconsistencia.
Para evaluar la autoestima se aplicó el Cuestionario de la Autoestima de Rosenberg, que explora la autoestima personal entendida como los sentimientos de valía personal y de respeto a sí mismo. Fue desarrollada originalmente por Rosenberg 1965. La escala incluye diez ítems que valoran sentimientos de respeto y aceptación de sí mismos. La mitad de los ítems están enunciados positivamente y la otra mitad negativamente. Los ítems se responden en una escala Likert de cuatro puntos. Para su corrección deben invertirse las puntuaciones de los ítems enunciados negativamente (3,5,8,9,10) y posteriormente sumarse todos los ítems. La puntuación total oscila entre 10 y 40. Por medio de este cuestionario se puede obtener el rango de autoestima de los participantes.
El procesamiento de la información inició con el registro los datos obtenidos, después, se ordenó la información, las variables, las pruebas estadísticas se realizaron en el SPSSV25.
Las consideraciones éticas de la presente investigación se contaron con el permiso de la unidad educativa, asentamiento informado por parte de los estudiantes y consentimiento informado de los padres de familia También, se guiaron mediante los lineamientos éticos sugeridos por la Asociación Psicológica Americana (2013).
RESULTADOS
La población estaba conformada por 87 estudiantes de décimo los mismos que se encontraban dentro del rango de edad de 14 y 16 años, pero solo se trabajó con 74 estudiantes, debido a que ellos si firmaron el consentimiento informado. En la Tabla 1 se muestra que el 40.5 % de los estudiantes pertenecen al sexo femenino y el 59.5 pertenecen al sexo masculino.
Tabla 1 Distribución de la muestra por sexo.
| Sexo | Frecuencia | Porcentaje | Porcentaje válido | Porcentaje acumulado |
| 1 | 30 | 40.5 | 40.5 | 40.5 |
| 2 | 44 | 59.5 | 59.5 | 100.0 |
| Total | 74 | 100,0 | 100,0 |
En Figura 1, se evidencia a 58 estudiantes muestran una capacidad emocional y social atípica excelentemente desarrollada, 8 estudiantes un rango muy alto, 4 estudiantes un rango alto, 1 estudiante un rango adecuado y 3 estudiantes un rango bajo, cabe recalcar que no se tomaron en cuenta los niveles 6 y 7 correspondientes a muy bajo y marcadamente bajo debido a que ningún estudiante se encuentra dentro de los mismos.
En la Figura 2, se observa que la curva equivale a una media, aquí se resalta la concentración de los resultados sobre el grupo 1 (inteligencia emocional excelentemente desarrollada) indicando que existe una prevalencia en su capacidad emocional y social atípica, que va respaldado con la desviación estándar de 0.965.
En la Figura 3, se observa dentro de la gráfica que, 18 estudiantes se encuentran en un rango de autoestima elevada, siendo este el grupo más pequeño, por otro lado, 28 estudiantes están sobre la media y 28 estudiantes con una autoestima baja. Por lo tanto, el porcentaje de estudiantes que se encuentran dentro del rango de baja autoestima es mayor. A pesar de que la IE favorece la capacidad de reconocer las emociones, sentimientos propios y ajenos, los adolescentes pasan por diferentes crisis de transformación en la que pueden llegar a experimentar cierta inestabilidad emocional, la misma que va a acompañada de muchos cambios hormonales que afectan directamente a la autoestima es por esto y otros factores que a pesar de tener una IE excelentemente desarrollada su autoestima se puede ver afectada.
En la Figura 4, se observa la curva de normalidad, donde la media de los participantes es de 2.14; lo que significa un rango de autoestima medio.
DISCUSIÓN
Este estudio tuvo como objetivo general, describir los rangos de inteligencia emocional y autoestima en los adolescentes de Educación General Básica.
Los resultados obtenidos muestran un rango alto de inteligencia emocional, 58 personas (78.4 %) muestran una capacidad emocional y social atípica (excelentemente desarrollada), existe una constante acorde a la ponderación principal, ya que el resto de niveles tiene una tendencia decreciente en relación con el nivel dominante, podría existir otros picos o punto importantes de convergencia en cuanto a los resultados basados en un nivel específico, sin embargo, solamente hay uno, por otro lado, la autoestima se concentra en dos niveles, con una desviación estándar de 0.782 y una media del 2.14, lo que muestra una concentración entre 2 y 1, lo que quiere decir un rango de autoestima medio-bajo.
En un estudio realizado por Nicole Nugra (2020) en la Unidad Educativa Octavio Cordero Palacios de Cuenca, la gran mayoría de los participantes entre 15 y 18 años presentan niveles medios de IE en todas las dimensiones, sin embargo, los adolescentes de 16 años presentan niveles bajos relacionados con la dimensión de regulación de las emociones (autoestima). Estando en constante aumente con relación al avance de sus edades.
Morales Sailema (2018), realizado en estudiantes de 1.º, 2.º y 3.º año de Bachillerato General Unificado de la Unidad Educativa “Joaquín Lalama” del cantón Ambato, provincia de Tungurahua”. Del 100 % de estudiantes encuestados: 23 afines al 26 % exterioriza que siempre comprende los sentimientos de los demás; 10 referentes al 11 % opina que a veces; 55 concernientes al 63 % manifiesta que nunca, por lo tanto, en el desarrollo de la inteligencia emocional, la limitación en el autoconocimiento, en la conciencia de emociones, comprensión de sentimientos y escasa demostración de un comportamiento asertivo influye en la modificación de conductas, genera frustración e insatisfacción, siendo así que los estudiantes requieren un refuerzo para desarrollar la consciencia de sus emociones, de esta manera se logrará un comportamiento asertivo que disminuya los conflictos o dificultades.
En el trabajo realizado por Remigio Vidal (2018) realizado en estudiantes de quinto de básica de la Institución Educativa Carlos Martínez Uribe Huaral, con una muestra de 120 alumnos, muestran que existe una relación entre inteligencia emocional y autoestima. Asimismo, en el estudio de Alarcón y Pilco (2016) realizado con estudiantes de la institución José María Román, realizado en el Ecuador-Riobamba, con una muestra de 113 estudiantes, concluyeron que se encuentran en un rango medio de inteligencia emocional y autoestima, estas dos investigaciones deducen que la inteligencia emocional en la mayoría de los casos tiene relación con el rango de autoestima.
Por otro lado, Velázquez (2003), en su investigación de la inteligencia emocional y autoestima, difiere con sus enunciados, ya que la relación entre sus variables es de nivel bajo. De esta manera podemos deducir que los estudiantes pueden tener un rango alto de inteligencia emocional y un rango medio-bajo de autoestima, Rogers, (1992) define a la autoestima como “la totalidad de los pensamientos y sentimientos de la persona con referencia a sí misma como objeto” se puede evidenciar que los pensamientos, valoración y satisfacción de los estudiantes con respecto a ellos mismo no es clara, a pesar de que la muestra escogida en este estudio es menor a las de otras investigaciones, no es menos significativa, por otro lado, los estudiantes de nuestra investigación se encuentra en un rango de edad similar a nuestro estudio y notamos que los rangos son mayores en la inteligencia emocional a comparación de su autorregulación de emociones y nivel de autoestima, concordando que a mayor edad, los estudiantes reconocen sus emociones y la de los demás, puesto que conocen sobre nuevas definiciones, aumenta su círculo social y por ende el incremento de sus habilidades sociales, al estar en una etapa de su vida de cambios constantes y búsqueda personal, todos estos factores pueden alterar su desarrollo en relación a la autoestima, también no podemos dejar de lado que la zona en la que habitan es pequeña, es una comunidad en donde la mayoría se conoce, en donde existe un posible vínculo de confianza, que ha causado un incrementado las habilidades para reconocer las emociones de los demás.
CONCLUSIONES
En conclusión, se parte de la idea que la inteligencia emocional es un conjunto de habilidades, personales, competencias y habilidades no cognitivas, que influyen en la capacidad de las personas para adaptarse o enfrentarse con éxito a las exigencias, las demandas y presiones del entorno. Conforme a la información recabada, la inteligencia emocional presenta una puntuación alta en la capacidad emocional y social atípica, lo que refleja como excelentemente desarrollada en la mayoría de los adolescentes.
En cuanto a la autoestima partimos de la idea que es el sentimiento hacia uno mismo, ya sea positivo o negativo, que se construye mediante una evaluación de las propias características que las personas tienen sobre ellas. En esta investigación el rango de autoestima de los adolescentes es medio, este rango tiene relación con la percepción y valoración de sí misma dependiendo de muchos factores, pero, sobre todo, de la opinión de los demás.
Se evidencia que poseer un rango de IE excelentemente desarrollado no garantiza que el rango de autoestima también sea alto, esto se debe a los diferentes cambios que se da en la etapa de la adolescencia, como los cambios físicos, corporales, percepción de sí mismo, cambios emocionales y motivacionales, sin dejar de lado los factores relacionados con el entorno, como sus experiencias vividas. Todas estas circunstancias muestran que la autoestima tiende a ser más afectada en la etapa de la adolescencia en mayor proporción a las otras áreas, por los mismos cambios internos y externos a los que están expuesto.

















