Introducción
La hipertensión arterial (HTA) es el principal factor de riesgo para padecer enfermedades cardiovasculares, que son la primera causa de muerte a nivel mundial. Los estudios epidemiológicos realizados en niños y adolescentes revelan un aumento en la prevalencia de hipertensión y prehipertensión relacionado con el aumento de las cifras de obesidad y sobrepeso.1
Las mediciones regulares de la tensión arterial y un mejor conocimiento de la distribución de sus valores y de los cambios que se producen a lo largo del crecimiento y desarrollo han permitido identificar la presencia de hipertensión arterial en niños asintomáticos y sin una causa subyacente, así como el reconocimiento de que los valores de la tensión arterial en adolescentes son indicativos del riesgo de desarrollar HTA en el adulto joven.2
La obesidad infantil se asocia con mayor número de comorbilidades y su persistencia en la edad adulta se relaciona con mayor riesgo de padecimiento de enfermedades crónicas.1,3) La identificación del exceso de peso mediante indicadores antropométricos puede ser una herramienta adecuada para una detección temprana que lleve a su control.
El Índice de Masa Corporal (IMC) es una medición sencilla; sin embargo, no permite determinar la distribución de la grasa corporal y solo refleja la obesidad total. En la búsqueda de herramientas más precisas, se han utilizado otras medidas para evaluar la adiposidad corporal central, entre ellas la Circunferencia de la Cintura (CC) y el Índice de Cintura Estatura (ICE), que se han empleado como indicadores en la presencia de alteraciones metabólicas y se han validado como predictores de los factores de riesgo cardiovascular.3,4
Las mediciones antropométricas constituyen medidas sencillas que pueden ser implementadas en la práctica diaria en la Atención Primaria de Salud para identificar de forma temprana el riesgo metabólico en niños y adolescentes. El presente estudio tuvo como objetivo determinar la relación de algunos indicadores antopométricos con las alteraciones de la tensión arterial en adolescentes.
Métodos
Se realizó un estudio descriptivo de corte transversal durante el período 2016 a 2020 en cuatro Consultorios del Médico y la Enfermera de la Familia (CMF) de La Habana: No. 8 del Policlínico “Raúl Gómez García”, No. 9 del Policlínico “Turcios Lima”, No. 41 del Policlínico “Louis Pasteur” del municipio Diez de Octubre y No. 8 del Policlínico “Héroes de Girón”, municipio Cerro. Estos consultorios fueron seleccionados a través de un muestreo intencional por criterios de factibilidad.
Esta investigación forma parte de los resultados del proyecto de investigación Aterosclerosis en el curso de la vida, que se desarrolla en el Centro de Investigaciones y Referencia de Aterosclerosis de La Habana (CIRAH).
Se estudiaron 857 adolescentes entre 10 y 18 años.
Criterios de inclusión: Estar dispensarizados como supuestamente sanos y residir en el área de salud de los policlínicos.
Criterios de exclusión: Encontrarse fuera del área de salud en el momento de la investigación y, en el sexo femenino, estar embarazada o en período de puerperio.
Las mediciones antropométricas se obtuvieron del adolescente en presencia de la madre o tutor y se realizaron mediante técnicas estandarizadas, con equipos calibrados y verificados Se recogieron las siguientes mediciones:
Mediciones individuales resultantes del examen físico y antropométrico:
Peso, talla, índice de masa corporal y su clasificación (1. desnutrido: < 3p, 2. delgado: 3p y < 10p, 3. normo peso: 10p y < 90p, 4. sobrepeso: 90p y < 97p, 5. obeso: ≥97p).
Circunferencia de la cintura y clasificación según percentil (normal: < 90p, obesidad abdominal: >90p).
Razón cintura estatura (RCE): cociente entre la cintura y la talla. Los puntos de corte establecidos para el ICE en esta y en la mayoría de investigaciones es de 0,5.
Tensión arterial (TA) y su clasificación (para menores de 18 años: normal: cifras de TAS y/o TAD < 90p, prehipertensión: cifras de TAS y/o TAD entre 90p y 95p o valores ≥120/80 mmHg, hipertensión: >95p en más de tres ocasiones. Para mayores de 18 años: normal: cifras de TAS y TAD <120/80 mmHg, prehipertensión: TAS entre 120-139 y/o TAD 80-89 mmHg, hipertensión: cifras ≥140/90 mmHg).
Los datos se introdujeron en una base de datos en Access y se procesaron con el paquete estadístico SPSS versión 20.0. Se utilizaron estadísticas descriptivas, estimación por intervalos de confianza de los OR (Odds ratio o productos cruzados) y cálculo de correlación de Pearson. Los resultados se expresaron en tablas de distribución de frecuencias y estos provienen de las mediciones realizadas para la investigación.
Para iniciar el estudio se realizaron las coordinaciones pertinentes con el médico y la enfermera de la familia de cada consultorio, los cuales dieron su autorización para que se desarrollara esta. Para disminuir los sesgos de medición las medidas antropométricas fueron tomadas, replicadas y promediadas. Los investigadores supervisaron la situación de cada sitio para verificar las condiciones exigidas para la medición.
Antes de ser incluidos en el estudio se le solicitó a cada adolescente y su madre o tutor su consentimiento informado; se explicaron los objetivos del estudio y la importancia de su participación, se garantizó la confidencialidad de la información que ellos aportarían y la posibilidad de abandonar el estudio si así lo deseasen. La aceptación a participar en el estudio se solicitó verbalmente y por escrito.
Resultados
Se estudiaron 857 adolescentes de 10 a 19 años, con una media de edad de 13,60 años. Hubo un ligero predominio del sexo masculino (tabla 1).
Las alteraciones de la tensión arterial se detectaron en un 14,8 % de los adolescentes, un 13 % se clasificó como prehipertensos y un 1,8 % eran hipertensos (tabla 2).
Los indicadores antropométricos analizados se describen en la tabla 3, en la que se puede apreciar que un 31,6 % de los adolescentes presentaban sobrepeso/obesidad, clasificados por percentiles de IMC, la misma frecuencia se presentó para la obesidad abdominal y un 12,3 % tenían la relación cintura talla elevada.
Como se muestra en la tabla 4, las cifras de tensión arterial sistólicas y diastólicas mostraron una fuerte asociación con la circunferencia de la cintura y la razón cintura estatura (p = 0,000).
Tabla 4 - Correlaciones de los indicadores antropométricos y tensión arterial

** La correlación es significativa a nivel: 0,001.
El riesgo de presentar alteraciones de la tensión arterial fue 5,59 veces mayor en los adolescentes que presentaron una razón cintura/estatura elevada, seguido de los que presentaban sobrepeso/obesidad según la clasificación del IMC, con un riesgo de 4,58 (tabla 5).
Discusión
La hipertensión arterial en los niños y adolescentes ha sido subestimada; sin embargo, las investigaciones realizadas en las últimas décadas demuestran que esta enfermedad aparece desde edades tempranas de la vida y, aunque muchas veces se presenta de forma asintomática, se relaciona con factores de riesgo vascular y puede persistir hasta la edad adulta.5)
La prevalencia de hipertensión varía en los diferentes estudios. En un metaanálisis publicado recientemente, que incluye datos de 185 000 niños y adolescentes ≤ 19 años se reporta una prevalencia global de HTA de un 4 %. Esta prevalencia varía dentro de la edad pediátrica, en la que un 4,3 % son hipertensos a los 6 años de edad, un 7,9 % a los 14 años y un 3,3 % a los 19 años.6 Estudios nacionales expresan la presencia de HTA en un 4,7 % de los adolescentes de entre 12 y 14 años, con asociación significativa al sobrepeso y la obesidad, que oscilan entre un 14 y un 15,5 % de los sobrepesos y entre un 4 y un 4,96 % de los obesos.7,8Gari-Llanes y otros reportaron una prevalencia de un 32,2 % para la prehipertensión y un 5,1 % de hipertensión, cifras superiores a las detectadas en el presente estudio.
El exceso de peso en la adolescencia es un importante factor de riesgo para el desarrollo de la obesidad y sus comorbilidades en la edad adulta, dentro de ellas la hipertensión arterial. Asimismo, se ha demostrado que los indicadores antropométricos de adiposidad pueden utilizarse no solo para las evaluaciones nutricionales, sino también para sopesar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como el aumento de la presión arterial.3,9
El estudio del corazón de Bogalusa10 demostró que el índice cintura estatura era útil para detectar obesidad central y perfil de riesgo cardiovascular adverso no solo en niños con sobrepeso/obesidad, sino también en aquellos que mantuvieron su peso dentro de lo normal.
La circunferencia de la cintura se correlaciona de forma directa con el riesgo de enfermedad cardiovascular y con un perfil lipídico alterado, debido a la acumulación de grasa abdominal.
En el presente estudio se evidenció una fuerte asociación de la circunferencia de la cintura y el índice cintura estatura con la tensión arterial, resultados que coinciden con Sosa y otros, quienes detectaron que el índice cintura estatura tenía un mayor impacto para el desarrollo de riesgo cardiovascular y con la probabilidad aumento de la presión arterial de 2,5 hasta 3,6 veces más.11) Por su parte, en su investigación, Araujo concluyó que los indicadores que mejor predicen las alteraciones de la tensión arterial en los adolescentes son el Índice de conicidad para el sexo femenino y el IMC, la circunferencia de la cintura y la relación cintura estatura para el sexo masculino.12)
En conclusión, la asociación entre los indicadores antropométricos y las alteraciones de la tensión arterial demuestran que las mediciones físicas permiten identificar el riesgo cardiovascular en adolescentes aparentemente sanos.
Aporte científico
Se utilizaron en los Consultorios del Médico y la Enfermera de la Familia indicadores antropométricos, fácilmente accesibles, como herramienta para la detección temprana y control de la obesidad y sus comorbilidades.