En los tiempos actuales de la era de la información y del conocimiento, la indecisión e inseguridad resultan bastante frecuentes en los jóvenes. Como nota característica de ese sector poblacional destaca, no pocas veces, la falta de orientación precisa ante el alto cúmulo de información recibida por disímiles canales. Por ello, las nuevas exigencias y necesidad de información y formación urgen de una adecuada orientación.
La elección profesional es un proceso complejo que está condicionado por múltiples factores, tanto de orden social como subjetivo, pues la mayoría de los jóvenes aún no saben qué quieren en la vida, cuáles son sus mejores oportunidades de desarrollo y, sobre todo, que el ideal de su futura profesión muchas veces no se corresponde con la realidad de la misma. Este ideal es edificado a partir de la imagen que, desde niño, se ha formado el joven de las diferentes profesiones, y esto no ha sido un producto de una consciente interrelación con estas, lo cual facilitaría una elección profesional autodeterminada.1
A ese momento de selección de la profesión por parte de los jóvenes estudiantes se vincula la orientación profesional, como el proceso donde se moviliza a todos los factores que interactúan hacia la formación y el desarrollo de los futuros profesionales de una especialidad determinada con estudios superiores.2
En ese sentido, autores como Juvier et al.3 realzan la importancia de la orientación profesional, distinguiéndola como uno de los objetivos más importantes del encargo educacional. Dirigida a la preparación escolar, está relacionada con la incorporación de los estudiantes al complejo mundo de la producción y los servicios, de modo tal que sean capaces de realizar una selección consciente, fundamentada en sus intereses y posibilidades reales, en concordancia con las necesidades del país.
Se considera así al proceso de orientación profesional como resultado de la formación de capital cultural (acumulación de saberes), a través de un sistema de actividades recurrentes, encaminadas a socializar la construcción social de profesiones y oficios desde las estructuras institucionales, cuyo éxito radicaría en evitar futuras deserciones de los estudiantes, contribuir a su plena realización profesional y devolver a la sociedad un profesional técnico de alta competitividad.4
En el caso de las carreras del perfil médico, la orientación profesional tiene sus especificidades propias, a partir de las expectativas que espera y demanda la sociedad de los profesionales de la salud.
Una visión pertinente e ilustrativa de los atributos, aptitudes y competitividades esenciales que deben patentizar a un profesional de la salud una vez graduado, la expone Vera,5 quien, además de dividir dichas competencias en tres grandes dimensiones (profesional, académica y ética), reconoce bajo ese carácter a las siguientes:
Ser un profesional con una formación integral, comprometido con la recuperación y promoción de la salud, así como la prevención y vigilancia epidemiológica de la patología prevalente en todos los niveles.
Tener una concepción integral del ser humano y la salud, que incluye aspectos biológicos, psicológicos, socioculturales y ambientales.
Poseer una formación científica que le permita ser capaz de evaluar, investigar, diagnosticar y resolver los problemas dominantes de salud del individuo y la comunidad de manera efectiva e innovadora, con una perspectiva integral en el análisis de los mismos.
Estar preparado para liderar y trabajar dentro de un equipo de profesionales de la salud, así como para integrar equipos interdisciplinarios en su acción de cuidado de la salud comunitaria.
Conocer la planificación, organización y administración de los servicios de salud; poseer habilidades directivas y de gestión.
Realizar actividades y tareas de autoaprendizaje en forma continua y organizada durante toda la vida.
Integrar sus actividades a la docencia con pacientes, familiares y personal de salud.
Desarrollar una actitud positiva permanente para la incorporación sistemática de nuevos conocimientos científicos y técnicos, mediante el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC).
Buscar y analizar críticamente material bibliográfico, con adecuado uso de la herramienta informática y conocimiento de la medicina basada en la evidencia.
Estar capacitado en el manejo de la metodología científica en la investigación básica y clínica, para contribuir a resolver los problemas dominantes de salud.
Del personal médico cubano, además de las competencias antes aludidas, se demandan exigencias adicionales, por las particularidades propias del modelo socialista que se construye, en el que la salud pública es un derecho de todas las personas, conquista del proceso revolucionario. Al Estado se le atribuye la responsabilidad de garantizar el acceso, la gratuidad y la calidad de los servicios.
De ese modo, se reconoce que en Cuba el proceso formativo está basado en la concepción de aprender a aprender y la creatividad, como ejes de los cambios y las transformaciones requeridos, articulados con el compromiso social y la formación ciudadana del estudiante. La política educacional en la formación del capital humano para la salud ha estado dirigida a satisfacer las necesidades de la población. La formación de los estudiantes es integral, humanista e internacionalista, y se ejecuta esencialmente en los servicios de salud y en la comunidad. El proceso docente se enfoca en la integración docente-asistencial-investigativa, la utilización del método propio de cada profesión, la educación en el trabajo y la interacción de la universidad médica con la comunidad.6
Dentro de todo ese contexto, debe reconocerse que los adelantos tecnológicos de las últimas décadas han implicado una transformación de los recursos externos de la orientación profesional, de la información ocupacional, así como de la evaluación de los orientados. Los soportes literarios, como libros y monografías profesionales, han sido desplazados por los medios audiovisuales, además de las guías informáticas. Estas, a su vez, se han sustituido por complejos sistemas interactivos, con inclusión del uso de los dispositivos móviles.7
Las TIC aportan un gran valor a los diferentes ámbitos de la orientación profesional, tanto para el autoconocimiento e intereses del sujeto como en las habilidades sociales y para la carrera, el emprendimiento, la toma de decisiones, la búsqueda de información sobre salidas profesionales y orientación para el empleo, así como el conocimiento del entorno y mercado laboral.8
Todo lo anterior justifica que, para el logro adecuado del proceso de orientación profesional de las carreras de perfil médico, como parte de la pertinente utilización de las TIC en ese proceso, se acuda a emplear aquellas herramientas tecnológicas que garanticen mejores niveles de eficacia en cuanto a posibilidades de acceso y potencialidades, para brindar la mayor cantidad de información posible. Se destaca entre estas herramientas los denominados sitios web, que se definen como grandes espacios documentales organizados, dedicados a algún tema particular o propósito específico, que tienen una dirección web propia (como por ejemplo www.joomlaspanish.org), y que pueden ser visualizados o accedidos desde un amplio abanico de dispositivos con conexión a internet, como computadoras personales, portátiles y teléfonos móviles, en respuesta a peticiones de un usuario.9
En ese contexto, según Grupo Innova,10 son muchas las ventajas que garantiza el sitio web, de cara a ser utilizado como herramienta tecnológica para la ejecución óptima de diversos procesos, dentro de los que se puede incluir a la orientación profesional médica. Tales ventajas se mencionan en los siguientes puntos:
Permite ahorrar tiempo, ya que no requiere descarga.
Ofrece un bajo consumo de recursos, en vista de que no se aloja en la computadora.
Funciona en una gran diversidad de dispositivos y amplia compatibilidad (desde una computadora de escritorio, una tableta o un teléfono inteligente, desde cualquier lugar y en cualquier momento.) El único requerimiento será entrar a él a través de un navegador.
Son menos propensos a la infección por virus y programas malignos.
Ofrece actualización constante de funcionalidades, para hacer cada vez mejores las aplicaciones.
Es transportable o portátil, ya que puede accederse a la aplicación desde cualquier dispositivo.
No ocupa espacio en el disco duro, pues no se aloja en él.
Ofrece actualizaciones inmediatas, sin necesidad de hacerlas de forma natural.
Disponibilidad permanente, gracias a que se envía desde múltiples localizaciones.
Desde la anterior perspectiva, las autoras del presente artículo sostienen el criterio de que un sitio web conformado con apropiadas herramientas informáticas se erige como el instrumento idóneo para concretar en la práctica cubana la utilización más efectiva de las TIC en la ejecución del proceso de orientación profesional en las carreras de perfil médico. Esto ocurre no solo por las ventajas antes apuntadas, sino también por todos los recursos didácticos, como videos, tutoriales, documentos diversos y otras presentaciones, que el sitio web permite incorporar al entorno virtual, y que les permitiría a los estudiantes interesados conocer las características de las carreras y especialidades de este específico perfil ocupacional.
La implementación de un sitio web con esas potencialidades garantizaría, además de una mejor selección de las carreras de perfil médico, que los estudiantes que ingresen a estas especialidades lo hagan más preparados, con más conocimientos de los perfiles laborales que pueden ocupar después de graduados. Sin dejar de valorar que la tecnología requerida para diseñar, desarrollar e implementar dicho sitio web está disponible en las universidades médicas del país.













