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Arquitectura y Urbanismo

versión ISSN 1815-5898

Arquitectura y Urbanismo vol.33 no.3 La Habana sep.-dic. 2012

 

CON CRITERIO / HISTORIA

 

La obra de las arquitectas cubanas de la República entre los años 40 y fines de los 50 del siglo XX

 

Architects's work Cubans of the Republic among years 40 and intentions of the 50 ones belonging to the century XX

 

 

Florencia Peñate Díaz

Facultad de Arquitectura, Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, La Habana, Cuba.

 


RESUMEN

Durante el período republicano hubo un numeroso grupo de arquitectas que trabajaron en los diferentes departamentos de Obras Públicas, en el Colegio de Arquitectos y que realizaron una obra individual de excelente factura con códigos modernos, sin embargo no se hizo alusión a ellas, en los estudios sobre arquitectura y urbanismo hechos en el siglo XX. La referencia a las arquitectas, se circunscribió a las que formaron parte de firmas importantes como Gabriela Menéndez y Margot del Pozo. Este vacío en el conocimiento resultó motivación suficiente para este trabajo que tiene como objetivo principal precisar el quehacer de las mujeres arquitectas que trabajaron fundamentalmente en la capital del país, a partir de los años 40 y hasta fines de los 50 del siglo XX, así como destacar la contribución de estas profesionales a una arquitectura cubana con códigos modernos. Los métodos empleados fueron el análisis y la síntesis, el histórico-lógico y la observación.

Palabras clave: arquitectas cubanas del siglo XX, arquitectura cubana moderna.


ABSTRACT

During the republican period architects's numerous group that they worked at the different apartments of Obras Públicas, at Arquitectos's High School that accomplished an individual work of excellent grade and had invoice with modern codes, however hint did not do to them, in studies on architecture and urbanism done in the century itself XX. The reference to the architects, he limited himself to the ones that were a part of important signatures like Gabriela Menéndez and Margot del Pozo. This vacuum in knowledge proved to be motivation enough for this work that it aims at principal to specify the women's duty architects that worked fundamentally at the capital of the country, as from years 40 and to intentions of the 50 ones belonging to the century XX, as well as highlighting these professionals's contribution to an architecture Cuban with modern codes. Used methods were the analysis and the synthesis, the historic logician and the observation.

Key words: architects cubans of the century XX, architecture modern cuban.


 

 

INTRODUCCIÓN

El siguiente trabajo que no pretende ser la palabra definitiva sobre el tema, aborda la presencia femenina en el panorama arquitectónico nacional en el período comprendido entre los años 40 hasta fines de los años 50, fundamentalmente la obra de aquellas que trabajaron en La Habana, pues la mayoría de las arquitectas inscritas en el Registro del Colegio Nacional, eran de la capital del país. Además, en el Álbum de Cuba, en la revista
Arquitectura, y en páginas puntuales del Diario de la Marina, donde se divulgaba sobre todo, la arquitectura hecha en la capital, aparecían obras hechas por mujeres. Por excepción aparecían en la revista Arquitectura, obras fuera de La Habana. como las residencias de Isabel Fonseca Menéndez en Matanzas [1] y de Ermina Odoardo Jahkel en Santiago de Cuba. [2] En estas publicaciones se destacaba la modernidad y funcionalidad de dichas obras, su adecuación a las condiciones climáticas, aspectos que formaban parte de las discusiones de una época en las que se conformó una arquitectura cubana con códigos modernos. En este sentido, la obra de las mujeres arquitectas al igual que los otros profesionales de la arquitectura se insertaron en ese espíritu de búsqueda de una época en la que fue cuajando una arquitectura de vanguardia que tomaba de lo universal y lo insertaba en lo más válido de la tradición.

Sobre este tema se publicó en el 2007 un trabajo sobre Concepción Bancells, la primera mujer que hizo estudios de arquitectura en la Universidad de La Habana, y en el 2008 otro trabajo sobre las arquitectas que trabajaron en Santiago de Cuba, ambos hechos por la arquitecta santiaguera Marta E. Lora. [3]. En el evento internacional Legado y Diversidad. Arquitectura y Urbanismo, La Habana, noviembre 23 al 27 de 2009, se presentó por la autora de este trabajo la ponencia "Arquitectas de la República," que fue una aproximación inicial al tema, donde se reflejó el quehacer de arquitectas capitalinas y de otras del interior del país.

El objetivo de este trabajo es precisar el quehacer de mujeres arquitectas que trabajaron fundamentalmente en la capital del país a partir de los años 40 y hasta finales de los 50 del siglo XX, y su contribución a una arquitectura cubana con códigos modernos. Las fuentes documentales principales que se emplearon fueron las publicaciones periódicas especializadas en arquitectura y urbanismo entre 1899 y 1960, así como secciones especializadas en el Diario de la Marina, directorios profesionales, expedientes docentes y administrativos consultados en el Archivo Central de la Universidad de La Habana, libros y otros materiales sobre la arquitectura y el urbanismo republicanos. La importancia de esta investigación radica en identificar obras arquitectónicas modernas diseñadas por mujeres y con esto legitimar una labor muy poco conocida y escasamente reflejada en los estudios realizados sobre la arquitectura y el urbanismo durante la República y posterior a 1959 hasta la actualidad. Debe señalarse que no es posible tratar todas las arquitectas porque el límite de cuartillas de la publicación no lo permite.1

 

ANTECEDENTES

Durante la colonia no hubo en Cuba estudios superiores de ingenierías ni de arquitectura. Para hacer estos estudios, los jóvenes cubanos debían ir a Europa o a los Estados Unidos. Para ser arquitecto, existía además la posibilidad de obtener el título de Maestros de Obras en la Escuela Profesional de La Habana y después continuar estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. En 1845 el Liceo de La Habana inauguró una Cátedra de Arquitectura atendida por profesores graduados en Madrid. En esta los alumnos, todos varones, una vez vencidos los dos primeros cursos, se sometían a un examen de selección para aspirar a becas ofrecidas por sus respectivos Ayuntamientos para continuar estudios de arquitectura en la metrópoli. No es hasta 1906 que encontramos en nuestro país a una mujer vinculada con la arquitectura, cuando la Sección de Construcciones Civiles de Obras Públicas en la provincia de Camagüey nombró a una Delinenante, hecho reflejado con beneplácito por la Revista de Construcciones y Agrimensura. [4]

En 1900 por la Orden Militar No. 179 del 28 de abril, firmada por el gobernador militar del Gobierno Interventor Norteamericano se creó la Escuela de Ingenieros Civiles, Mecánicos, Electricistas, Químicos y Arquitectos de la Universidad de La Habana, pero hasta el curso 1922-1923 no ingresó ninguna mujer para hacer estudios de arquitectura. En los años 30 la matrícula femenina comenzó a crecer y en 1952 había 130 alumnas en la Escuela de Arquitectura, la cifra más alta de toda la República. Esto fue el reflejo de una serie de conquistas democráticas para la mujer como la incorporación al trabajo, el divorcio y el derecho al voto.

En los años 40 del siglo XX comenzó un quehacer constructivo individual de excelente factura, imbricado dentro de las búsquedas, sobre todo de arquitectos jóvenes, de una arquitectura nacional que fusionara un lenguaje de códigos modernos con elementos espacio funcionales de la arquitectura colonial. Estas ideas sobre lo que debía ser la arquitectura nacional y el quehacer que resultaba de todo ese proceso, se recogió en su momento en la revista Arquitectura a través de fotos de las obras y comentarios críticos,y en Álbum de Cuba, dirigida por el arquitecto Emilio de Soto que recogió lo mejor de la arquitectura cubana de todos los tiempos. No obstante, la labor de las arquitectas no se reflejó en los dos estudios hechos por Joaquín Weiss durante la República,2 ni en los diferentes estudios realizados en la segunda mitad del siglo XX por Roberto Segre e Eliana Cárdenas, ni en los estudios publicados por el arquitecto Segre en el presente siglo. [5] En todos estos estudios solo se hace referencia a la obra de arquitectas que formaban parte de importantes firmas constructoras, como fueron Gabriela Menéndez García, de la firma Arroyo- Menéndez, y Margarita del Pozo Seiglie, de la firma Lanz-Pozo. La carencia de esta información se convirtió en una fuerte motivación para investigar sobre esta presencia femenina en el quehacer constructivo, fundamentalmente habanero, en el período señalado, fenómeno que se fue haciendo más importante a medida que avanzaba el siglo XX.

 

MÉTODOS

Los métodos teóricos empleados en la investigación fueron el análisis y la síntesis, para definir los objetivos, el alcance, la estructura del objeto de estudio, así como otros aspectos del diseño de la investigación. El método histórico lógico se empleó para ubicar el objeto investigado en el contexto y establecer relaciones con aspectos económicos, políticos, sociales y culturales del período estudiado. El método empírico empleado fue la observación para el procesamiento de toda la información gráfica recogida en publicaciones periódicas, fotografías y en el trabajo de campo, trabajo imprescindible para precisar los códigos empleados en el diseño y en la ubicación de la obra arquitectónica.

 

RESULTADOS

A partir de la información aportada por las publicaciones periódicas, los directorios y otras fuentes se hizo un inventario de las arquitectas colegiadas en las diferentes provincias del país que arrojó lo siguiente (tabla 1):

El aumento del número de arquitectas en el país, aún cuando el peso estaba en la capital, nos indica, no solo una desigualdad en el desarrollo entre la capital y el resto de la República, sino la presencia de una nueva mentalidad en la sociedad, donde la mujer se abría campo en un terreno que históricamente estuvo dominado por los hombres. [6]

A partir de la relación de arquitectas, se precisó la obra arquitectónica y urbanística de cada cual, así como la labor en cargos directivos de los Colegios de Arquitectos y el Ministerio de Obras Públicas, y se hizo una selección de aquellas con obras importantes o un desempeño en estas instituciones. En una segunda etapa se buscaron datos personales de cada una de ellas a partir de la consulta de sus expedientes académicos o administrativos en el Archivo Central de la Universidad de La Habana, los que aportaron datos fidedignos sobre fechas y lugar de nacimiento, origen social, desempeño como estudiantes y como docentes, además de sus vínculos familiares con otros profesionales de la construcción.

La primera mujer que matriculó la carrera de arquitectura en la Universidad de La Habana fue María de la Concepción Bancells y Quesada (Boyeros, La Habana 24 de septiembre de 1903). Terminó el bachillerato en letras y ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana en 1921, y en el curso 1922-1923 ingresó en la Universidad donde se graduó en 1934, debido a que al cierre del recinto universitario bajo el machadato en 1930 le faltaban tres asignaturas para concluir sus estudios [7] En 1936 estaba inscrita en el Colegio de Arquitectos y en 1938 empezó a ejercer la profesión. Durante su carrera Concepción Bancells tuvo que afrontar diversas dificultades, desde la oposición de su familia a que estudiara arquitectura porque consideraban que esta era una carrera para hombres. En realidad, la carrera estaba concebida para hombres, pues hasta 1934 en que el arquitecto Félix Martín González de Mendoza asumió el cargo de Jefe del Departamento de Proyectos y Obras en la Universidad, no hubo baño para damas en dicha escuela. [8] También la estudiante Bancells tuvo serias dificultades económicas, pues al quedar huérfana de padre y madre, se vio obligada a solicitar matrícula gratis. Quizás todas estas dificultades le impidieron tener un rendimiento sobresaliente como estudiante. María Pererramos, [9] en un artículo sobre las arquitectas plantea que Concepción Bancells —según le había referido esta— había participado en la construcción de alrededor de doscientas obras. Pero hasta hoy, estas no se han podido localizar, pues no aparecían en publicaciones, porque al parecer, su trabajo no marcó pautas ni rupturas dentro de la arquitectura del período.

Arquitectas con una obra destacada

Silvia Emilia O´Bourke y Reyes (Cienfuegos 30 de junio de 1913). Concluyó en 1924 su Bachillerato en Letras y Ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, y en el curso 1934-1935 matriculó en la Universidad de La Habana donde fue una alumna brillante, lo que avalan sus notas de sobresaliente, cuatro premios ordinarios, una beca ganada por concurso para estudiar en los Estados Unidos, y haber resultado el segundo expediente del curso 1941-1942 [10] El profesor Pedro Martínez Inclán la calificaba como una discípula notable. Posteriormente se especializó en vivienda colectiva en la Universidad de Harvard, Cambridge, Massachusetts. En 1946 obtuvo el cuarto premio en el concurso para el Club Ferretero. El Primer Premio lo había obtenido el notable arquitecto Emilio del Junco. En este mismo año, la arquitecta O´Bourke, ganó el concurso privado organizado por la Occidental Trading Co. para un gran edificio de apartamentos en la manzana de Avenida Kohly y calles 30 y 32, reparto Alturas del Vedado [11] El proyecto de códigos modernos constaba de cuatro edificios de tres plantas con ocho apartamentos en cada una, articulados en torno a un patio central y entrelazados por galerías de comunicación y acceso cubiertos. Dos de los edificios eran más altos, amplios y lujosos y tenían apartamentos dúplex. La torre de escalera y los ascensores se ubicaban en el patio central y a ellos se accedía por una galería transparente. Sus terrazas y balcones subrayaban la horizontalidad del conjunto (figura 1).

Ondina López González (La Habana el 9 de septiembre de 1923). Hizo su Bachillerato en Letras y Ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana e ingresó en la Universidad de La Habana en el curso 1942-1943 con matrícula gratis por no disponer de recursos económicos para costear sus estudios. En esta condición se mantuvo hasta 1945 en que se casó con el arquitecto Jaime Alfonso Parga (España 25 de mayo de 1924, graduado en la Universidad de La Habana en 1950). En 1951 Ondina López finalizó sus estudios con el ejercicio "Aula Magna para la Universidad", calificado con nota de sobresaliente. [12] En 1957 junto con su esposo construyó un edificio moderno situado en 17 y K, Vedado, (figura 2) con estacionamiento en el sótano, comercio en planta baja y vivienda en cinco plantas y en el pent-house. Cada apartamento disponía de amplias terrazas por ambos lados, sala-comedor, dos habitaciones con un baño, otra habitación con baño. Además, estudio, cocina y locales de servicio. [13] También construyeron el edificio de San Mariano y Cortina en La Víbora.

Sara María Lilliam Mederos y Cabañas (La Habana, 11 de diciembre de 1899). En 1916 terminó su bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. Ingresó en la Universidad de La Habana en el curso 1933-1934 y tuvo excelentes notas a lo largo de su carrera. Se graduó en 1941 con el ejercicio "Club de temporadistas deportivo y social en la bahía de Cabañas", calificado con nota de sobresaliente. [14] En su obra se cuenta el edificio para el Lyceum Lawn Tennis Club en Calzada y 8, Vedado, importante y temprana obra de líneas modernas a inicio de la década del 40, y en 1950 junto con el arquitecto César Mederos Menocal realizó una residencia moderna en 5ta. Ave entre Ave. Biltmore y Miraflores, reparto Siboney.

María Elena Cabarrocas Zayas, era sobrina del prestigioso escultor y arquitecto Félix Cabarrocas y Ayala. Nació en La Habana el 29 de enero de 1922. Hizo su Bachillerato en Letras y Ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana y en el curso 1939-1940 ingresó en la Universidad de La Habana donde se graduó como arquitecta en 1946 con el ejercicio "Centro social y deportivo en la playa de Varadero" [15]. En su carrera profesional desarrolló una obra arquitectónica moderna en la vivienda, en la que se emplearon materiales y soluciones adecuadas a nuestro clima: amplios aleros, tejas, la transparencia de la persianería, los jardines que pusieron el sello a una vivienda burguesa que se separaba cada vez más de la calle, ejemplo de esto son la casa en 6ta. Avenida y Calle 46, de 1951 en el reparto 7ma Avenida, Miramar; un edificio de tres plantas y una residencia en la playa de Santa María del Mar para los hermanos Irma, Yolanda e Idelfonso Quesada (1955); el edificio de apartamentos de tres plantas con comercio en planta baja, moderno en 3ra. Esquina a C, Vedado para David Cabarrocas. Dentro de la temática escolar también construyeron en 1957 el Colegio Lafayette en el reparto La Coronela, un conjunto moderno con volúmenes de dos y tres niveles orientados diagonalmente respecto a la calle, con columnas y losas de hormigón armado, techos planos y amplios aleros, patios entre pabellones, celosías que delimitaban espacios interiores y ventanas de marquesina. (Figura 3 y 4).

La familia Pujals también tuvo entre sus miembros distinguidos profesionales de la construcción, el padre y el tío, los ingenieros civiles Francisco y José Pujals Claret, los hijos del primero, arquitectos Francisco, Elena y Alicia Pujals Mederos. Elena, la hija mayor, fue la única mujer profesora de la Escuela de Arquitectura durante el período republicano. Es importante señalar que la plaza de profesor universitario se obtenía por un riguroso ejercicio de oposición en el que se presentaban varios candidatos. La arquitecta Pujals nació en La Habana el 23 de diciembre de 1913. Hizo su bachillerato en Letras y Ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana e ingresó en la Universidad de La Habana en el curso 1933-1934. Fue una estudiante con excelentes notas y dos Premios Ordinarios. Cursó dieciocho asignaturas en la School of Fine Arts de Philadelphia que le fueron abonadas para su grado de arquitecta obtenido en 1941. [16] Su ejercicio final consistió en el anteproyecto "Una residencia familiar", calificado con nota de sobresaliente. En diciembre de 1944 ingresó en el claustro de la Escuela de Arquitectura como Profesora Auxiliar en la Cátedra de Proyectos Arquitectónicos y, en 1960, año en que renunció a su plaza, era Profesora Agregada con funciones de Titular de la Cátedra "L" (Proyectos Arquitectónicos y Composición Arquitectónica). Además, representaba a la Escuela de Arquitectura ante el Consejo Económico de la Universidad. [17] En 1949 fue vocal en la directiva del Colegio Nacional de Arquitectos. Entre sus obras, se encuentra el edificio de tres plantas para el American National Life Insurance Co. en Egido y Apodaca de 1946, y la residencia de calle 20 entre 17 y 19, de 1949 en el Vedado, obra moderna con un primer nivel amplio, techo plano y la fenestración con persianería Miami. La planta abierta permitía visualizar el jardín desde todos los espacios de la vivienda. La obra se concibió como una continuidad de espacios internos y externos y una adecuada orientación climática y de diseño del mobiliario. (Figura 5).

Alicia Romelia Pujals Mederos (La Habana 9 de junio de 1922). Hizo su bachillerato en Letras y Ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, ingresó en la Universidad de La Habana en el curso 1940-1941. Obtuvo excelentes notas y un Premio Ordinario en la asignatura Proyecto Arquitectónico. Se graduó como arquitecta en 1946 con el ejercicio "Una Iglesia Católica", calificado como sobresaliente. [18] En 1954 participó en New York en la Exposición de Arquitectura junto a otros arquitectos cubanos de vanguardia. Las hermanas Pujals ganaron en 1956 mención del Colegio Provincial de Arquitectos de La Habana en la sección Oficinas y Bancos, por la obra construida en avenida 3ra. y calle 20, reparto Miramar. Además construyeron varias residencias, incluida la propia vivienda de Alicia Pujals en calle 24 entre 5ta. y 7ma, avenida, Miramar (1953). En el reparto Querejeta construyeron las residencias en 78 y 9na y en 86 entre 5ta. y 7ma Ave. En Miramar, el Edificio de Avenida 31 entre 22 y 24. En Alturas de Miramar, la residencia en 13 entre 17 y Avenida Ramón Mendoza. Todas estas obras se caracterizan por sus códigos racionalistas, el uso del hormigón armado, el vidrio, los techos planos junto con elementos de adecuación al clima como los amplios aleros y la transparencia de la persianería. (Figura 6).

Descendiente de una familia española, Rosa María Navia Castaño nació en La Habana el 10 de junio de 1929. Hizo su bachillerato en Ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza de Pinar del Río e ingresó en la Universidad de La Habana en el curso 1946-1947. Tuvo un buen desempeño como estudiante y se graduó como arquitecta en 1952 con el ejercicio "Plaza de la República" calificado con nota de sobresaliente. [19] En 1955, junto con el también arquitecto José Gelabert construyó la residencia en calle Factor no. 826 entre Conill y Santa Ana, en el Ensanche del Vedado, y en 1956 otra residencia en el reparto Biltmore, en ambas emplearon códigos modernos, y una adecuación al clima [20]. En 1961 construyeron un edificio alto moderno con empleo del brise-soleil y planta baja libre con doble puntal para el Ministerio del Transporte en la Avenida de Rancho Boyeros entre Lombillo y Tulipán. [21] (Figura 7).

Una de las estudiantes más brillantantes de la escuela de arquitectura durante la República fue Matilde Ponce Copado quien nació en Trinidad, Santa Clara el 14 de marzo de 1932. Hizo su bachillerato en Letras y Ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza del Vedado, y en el curso 1949-1950 ingresó en la Universidad de La Habana donde obtuvo sobresaliente en la mayoría de las asignaturas y seis premios ordinarios. Para su tesis de graduación en 1955 realizó "Un centro comercial" que obtuvo la calificación de sobresaliente. [22] Fue el segundo expediente de su curso (el primer expediente fue el arquitecto Raúl González Romero), por lo cual la Cía de Pinturas Kli-per S.A., le otorgó uno de sus premios, consistente en Medalla de Plata, diploma y sesenta y cinco pesos. Su proyecto de centro comercial era un edificio polifuncional que contemplaba todo tipo de servicios con espacios de gran fluidez, concebidos en códigos plenamente modernos. En 1957 la revista Acropole, de Río de Janeiro, publicó este proyecto del que hizo comentarios elogiosos, y además, destacó el alto nivel de los estudios de arquitectura en la Universidad de La Habana (figura 8). Una vez graduada, la arquitecta Matilde Ponce trabajó en el Departamento de Urbanismo Municipal de La Habana donde hizo proyectos de nuevos parques y un casino campestre para instalar en los terrenos de la finca La Ciénaga en la zona de Calzada del Cerro y y Avenida de Rancho Boyeros. En 1959 hizo un proyecto de escuela rural de aula única que se construyó en el municipio Boyeros.

Una reconocida especialista en estructura fue la arquitecta Hilda Cecilia de las Nieves Fernández Vila (La Habana 22 de noviembre de 1927- 27 de febrero del 2007). Era descendiente de una familia de españoles. En 1946 se graduó como Bachiller en el Instituto de Segunda Enseñanza del Vedado, y en el curso 1946-1947 comenzó sus estudios de arquitectura en la Universidad de La Habana donde se graduó en 1954 con el ejercicio "Centro comercial en Varadero". [23] En 1955 construyó en el reparto Cubanacán la residencia de Avenida del Lago Norte entre Avenida de los Laureles y Avenida Real del Sur, reparto Cubanacán. Una planta con amplios jardines y tres volúmenes de diferentes alturas, techo plano, garaje para dos autos y una transparencia proporcionada por la persianería Miami. Durante su vida profesional la arquitecta Vila, fue miembro del Comité de Expertos del MICONS, atendió su Taller de Proyectos, así como el Departamento de Construcciones del Comité Central del Partido. En el 2002 recibió el Premio Nacional de Arquitectura.

Isabel Fonseca Menéndez (Santa Cruz del Norte 13 de marzo de 1925). Terminó su bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana en 1945. Ingresó en la Universidad de La Habana en el curso 1945-1946 con matrícula gratis, pues su familia no disponía de recursos económicos para costear su carrera. Su rendimiento académico fue muy bueno y alcanzó tres Premios Ordinarios. Su trabajo final para obtener el grado de arquitecta en 1951, "Proyecto para un nuevo hospital universitario", fue calificado de sobresaliente [24] En 1952 junto con el arquitecto Julio Hernández Soler construyó una lujosa residencia en Loma de Cumbre entre Guareira y Antonio Casas en la ciudad de Matanzas con una planta abierta que permitía la conjunción arquitectura-naturaleza, apreciar el paisaje marino de la bahía desde sus terrazas y ofrecía una gran flexibilidad de los espacios de uso común. [25] (Figura 9).

Mercedes del Rosario Álvarez Arocha (La Habana 8 de abril de 1932). Terminó su bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santiago de Cuba en 1948 y de inmediato ingresó en la Universidad de La Habana para realizar estudios de arquitectura donde se graduó con excelentes notas en 1954. Obtuvo tres Premios Ordinarios a lo largo de su carrera [1] Posterior al triunfo de la Revolución Cubana trabajó en importantes obras entre las que se destacan la Unidad Vecinal No. 1 La Habana del Este (1959-1961), junto con otros arquitectos. Entre 1964 y 1968 proyectó un módulo prefabricado de vivienda, junto con su esposo, el también arquitecto Hugo D´Acosta-Calheiros Salgado.

Mercedes Ofelia Díaz González (La Habana 8 de julio de 1920). Terminó su Bachillerato en Ciencias y Letras en 1939 en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. Matriculó en la Universidad de La Habana en el curso 1939-1940 para hacer estudios de arquitectura, Ciencias Físico-Matemáticas y Físico Químicas. En 1945 se graduó como arquitecta con el ejercicio "Centro social y deportivo en la Playa Varadero" calificado como sobresaliente [27] A partir de 1948 trabajó en la Comisión de Urbanismo con el profesor Pedro Martínez Inclán, y en dos ocasiones obtuvo el primer premio en concursos, en 1947 el de casas económicas, junto con su esposo el arquitecto Ernesto Gómez Sampera, y el también arquitecto Luis Echevarría. En 1951 el de la Caja del Seguro Social del Arquitecto, con Gómez Sampera, Eduardo Montoulieu, Jr. y Jorge de Quesada. En 1954 con otros arquitectos cubanos de vanguardia participó en la exposición de New York que exhibió fotos de obras hechas, y proyectos en ejecución.

El Decreto Ley 3174 de 13 de diciembre de 1933 creó el Colegio Nacional de Arquitectos y las delegaciones provinciales. Este momento marcó el inicio del desarrollo de la profesión en el interior del país. Así, a partir de la segunda mitad de los cuarenta encontramos arquitectas en provincias. En este sentido se destaca Santiago de Cuba donde ejercían Ermina Luisa Odoardo Jahkel (Buenos Aires 8 de noviembre de 1923), graduada como arquitecta en la Universidad de La Habana en 1946 [28]. (Figura 10). María Margarita Egaña Fernández (La Habana 14 de diciembre de 1921- Puerto Rico 1975), graduada en 1947. [29] Norma del Mazo Almeida (La Habana 17 de mayo de 1929), graduada en 1954 [30] y Rosa América Más Espinosa (San Luis, Oriente 27 de abril de 1914- Miami, 28 de enero de 1999), graduada en 1950, [31] quienes construyeron residencias y otras obras en Santiago de Cuba, y en el caso de esta última, también dos residencias en La Habana. en el Casino Deportivo, las residencias Melgarejo de 1957, y la de Nicanor del Campo en Altahabana, caracterizadas por el uso de tejas y techos con una fuerte inclinación. (Figura 11).

En 1951 en la provincia de Santa Clara, el cargo de Arquitecto Municipal, lo ocupaba una mujer, este era un acontecimiento excepcional para la época que evidencia el respeto ganado por las mujeres en el plano profesional, se trataba de Acelia María del Carmen Callón Reina nacida en Placetas el 10 de abril de 1923. Terminó su Bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza del Vedado en 1942 y en este mismo año ingresó en la Universidad de La Habana donde se graduó como arquitecta en 1949 con el ejercicio "Un grupo residencial". [32] Entre 1959 y 1960 Callón Reina, fue la secretaria del Colegio Provincial de Arquitectos de Las Villas, única mujer que desempeñó esta responsabilidad durante la República. En la provincia de Camagüey estaba Elena A. Ramos Ledón quien entre 1944-50 hizo el Casino Español de Florida, en dicha provincia.

Durante el período estudiado hubo varios matrimonios profesionales de la construcción que trabajaron de forma individual, se unieron ocasionalmente o constituyeron firmas importantes. Entre estas últimas se destacaron por la sistematicidad y la excelencia de su trabajo, Gabriela Menéndez García, de la firma Arroyo y Menéndez y Margot del Pozo Seiglie de la firma Pizarro-Lanz-Pozo y después Lanz-Pozo.

Gabriela Josefina Menéndez García (La Habana 17 de marzo de 1917 -Washington 10 de julio del 2008). Pertenecía a una familia acomodada. Hizo estudios en el Ruston Academy de La Habana y en el College of Mount Saint Vincent de New York City entre 1935 y 1937. Fue admitida para estudiar en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Columbia, pero matriculó en el curso 1936-1937 en la Universidad de La Habana. Sus resultados académicos a lo largo de su carrera fueron muy buenos y en 1941 se graduó como arquitecta con el ejercicio "Proyecto para un club en la playa Herradura". [33]

En 1942 Gabriela Menéndez se casó con su compañero de curso Nicolás Arroyo Márquez y juntos fundaron la firma Arroyo Menéndez, una de las más prestigiosas de la República. En las obras su nombre siempre aparecía junto al de su esposo, y era reconocida como una mujer inteligente que llevaba el trabajo del estudio, sobre todo cuando Arroyo pasó a ser presidente de la Junta de Planificación en 1955 y después ministro de Obras Públicas. En 1946, Gabriela proyectó el primer edificio dúplex de la firma, situado en la calle Espada nos. 5 y 7 esquina a Infanta donde a través del revestimiento con teselas se incorpora el color en fachada como un elemento protagónico. (Figura 12). En 1958 junto a los arquitectos José Luis Sert y Mario Romañach y la colaboración de la arquitecta Mercedes Díaz proyectó el Palacio Presidencial de las Palmas en La Habana del Este, una de las obras más importantes del Plan Piloto para La Habana, proyectado por José Luis Sert en los años 50, cuyo objetivo era convertir a Cuba en centro turístico del Caribe. En la obra puede apreciarse la simbiosis entre los elementos del racionalismo europeo y la arquitectura cubana que tenía en cuenta el aire, la luz y la naturaleza, a través de las transparencias y los patios, entre otros elementos. (Figura 13).

Gabriela Menéndez junto con su esposo Nicolás Arroyo fueron del grupo de jóvenes arquitectos entre los que encontraban Emilio del Junco, Eugenio Batista, Eduardo Montoulieu Jr, Max y Enrique Borges Recio, entre otros, que se vincularon al movimiento de los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM) y quienes a partir de los años 40 emprendieron la renovación de nuestra arquitectura expresada en el uso de códigos del Movimiento Moderno y la recreación de elementos espacio-funcionales de arquitectura colonial cubana, búsqueda que en los años cincuenta consolidó una arquitectura nacional dentro de la modernidad. Precisamente dentro de estas búsquedas desde 1946 encontramos viviendas individuales y colectivas hechas por esta prestigiosa firma como la residencia de G y 13, Vedado, y la de 5ta. Avenida y calle 12, reparto Miramar. En 1948 el edificio de oficinas y viviendas de dichos arquitectos en calle 84 y 5ta. Avenida en el mismo reparto. Esta última obra incorporó en fecha muy temprana el "brise-soleil" a nuestra arquitectura. (Figura 14). Pero es sobre todo, en los años 50, que la firma Arroyo Menéndez construyó una serie de obras importantes dentro de la temática de la vivienda individual y colectiva como el edificio de apartamentos de Calzada y calle16 en el Vedado de 1951 que presenta cuatro niveles, garaje en basamento, ladrillo a vista y comercio en planta baja. (Figura 15). En 1952 las residencias de 5ta. Avenida y calle 54 en el reparto Miramar, con un solo nivel y planta en L, y la residencia en calle 19 entre 4 y 6 en el Vedado, con dos niveles y ladrillo a vista. En todas estas obras hay un uso de códigos racionalistas y la adecuación al clima a partir de los materiales, los amplios aleros y las transparencias. Además, en sus obras es una constante la presencia del jardín, el que podía ser más o menos amplio, en dependencia del lote y de las regulaciones urbanas del reparto.

Otras obras realizada por la firma Arroyo Menéndez fueron el cine Ambassador en Miramar; la Ruston Academy de 1956 en el reparto Biltmore, mención en el concurso del Colegio Provincial de Arquitectos de La Habana; el Hospital Central de la Lisa de la Organización Nacional de Rehabilitación de Inválidos de 1956 y los hospitales y dispensario de la ONRI y de la ONDI, reparto Aldabó (hoy hospital Nacional "Enrique Cabrera" y "William Soler" de 1957 en el reparto Altahabana. Además, el Teatro Nacional en el entorno de la Plaza Cívica, concluido después de 1959, obra destacada por su modernidad, belleza y funcionalidad dentro de la arquitectura de los 50. Toda esta obra avala a la firma Arroyo Menéndez como una de las más competentes y prestigiosas del período republicano.

Margarita Enma del Pozo y Seiglie, más conocida como Margot del Pozo, nació en La Habana 22 de septiembre de 1920. Hizo el Bachillerato en Ciencias y Letras en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana y en el curso 1939-1940 comenzó estudios de arquitectura en la Universidad de La Habana. Como estudiante obtuvo buenas notas y obtuvo tres Premios Ordinarios. En 1946 se graduó con el ejercicio "Edificio para la Unión de Linotipistas" [34]. Pasa de inmediato a trabajar como proyectista en Obras Públicas, cargo que ocupará hasta 1952.

En 1945 se casó con su compañero de estudios José Vicente Lanz (La Habana 25 de marzo de 1919-8 de febrero del 2008). (Figura 16) En 1948 se asociaron a Luis Pizarro y formaron la firma Pizarro-Lanz del Pozo y en 1951 fundaron su propia firma, Lanz del Pozo en la que desarrollaron una extensa labor que abarca más de cien obras. Antes de 1959 priman las viviendas unifamiliares y colectivas construidas en diversos barrios de La Habana, en Varadero y en Camagüey donde está presente una búsqueda técnica, formal y espacial de la que son ejemplos la residencia de calle 30 entre Avenida Kohly y calle 14 en Alturas del Vedado, con dos niveles distribuidos en un terreno desigual, techo plano, garaje en basamento y ladrillo a vista; y la de Avenida Santa Catalina, reparto Santos Suárez, también con garaje en basamento, solución generalizada en la época. En el Vedado, los edificios de apartamentos de calles 15 y 18; 18 entre 15 y 13; calle O y 27 de 1951, y el de 21 y N de 1949, (figuras 17 y 18) este último con garaje en basamento y pent-house. En Centro Habana, los edificios de Campanario entre Zanja y Dragones, y el de Soledad entre Neptuno y San Miguel. En Varadero, dos lujosas residencias construidas en 1958, que integraron en su diseño arquitectura y naturaleza a partir de una combinación original de materiales modernos y tradicionales, el uso del color y las transparencias. Entre otras temáticas, construyeron el edificio de oficinas de Avenida del Bosque entre Avenida Zoológico y 36, Alturas del Vedado, la clínica Asclepios en Paseo y 17, Vedado (figura 19) y el Club Bancario Nacional en Santa María del Mar. (Figuras 20).

Margot del Pozo y su esposo fueron de los arquitectos que permanecieron en Cuba después del triunfo de la Revolución de 1959, y juntos proyectan obras especiales y experimentales a lo largo del país para el desarrollo y la producción agropecuaria, encargadas por el gobierno como el plan Niña Bonita y el Triángulo Lechero de Bayamo. Además, proyectos de viviendas para el INAV (Instituto Nacional de la Vivienda). Entre los años 70 y los 80 realizaron los hoteles Tritón y Neptuno en Monte Barreto, la remodelación del Palacio de la Revolución para oficinas del Comité Central del Partido y del hotel Comodoro, entre otras obras. Margot del Pozo como Vicente Lanz son un ejemplo de consagración a la profesión de arquitecto.

 

DISCUSIÓN

En Cuba, las mujeres no ingresaron en la Universidad para hacer estudios de arquitectura hasta los años 20 del siglo XX; pero esta presencia fue ascendente a partir de los años 30, en esto influyó la Revolución del 33, la cual a pesar de sus limitaciones abrió una etapa diferente de la vida republicana, donde se fortalecieron los preceptos de un pensamiento democrático. Además, la independencia económica de la mujer pasaba por sus derechos a la educación y el creciente interés femenino por la arquitectura no estaba ajeno al doble carácter técnico y artístico de esta manifestación. En este contexto comenzaron a destacarse un grupo de arquitectas por su labor dentro del Colegio de Arquitectos, en las diferentes dependencias del Ministerio de Obras Públicas y por su obra constructiva individual.

En los años 40 creció considerablemente el número de mujeres no solo en las aulas universitarias sino en la actividad directiva de los Colegios de Arquitectos y en el quehacer constructivo, fundamentalmente de la capital, donde a fines de la década del 50 se concentraba el 91,46 % de estas profesionales.

Este quehacer se caracterizó por obras de códigos modernos de proyección internacional imbricados con una reinterpretación de elementos formales y espaciales de la arquitectura colonial cubana que dieron como resultados una arquitectura de una alta calidad técnica y de significativos valores estéticos y funcionales. Alcanzar estos lauros no fue tarea fácil, pues tuvieron que competir con los hombres que no solo eran la mayoría de los profesionales sino quienes por ser hombres, ganaban de forma más rápida la confianza del comitente. Este lugar se ganó a base de talento, incluso teniendo en cuenta que en ocasiones en una misma familia había varios miembros que eran arquitectos o ingenieros civiles, y también matrimonios en que ambos cónyuges eran profesionales de la construcción.

El gran número de viviendas hechas en los principales repartos para sectores medios y altos de la burguesía evidencian que a la altura de la década de los años 50 las arquitectas habían alcanzado un reconocimiento, no solo por el hecho de haber conseguido una clientela pudiente, sino además porque desde 1949 era una práctica frecuente la divulgación de sus obras en la revista Arquitectura, publicación que solo divulgaba obras sobresalientes por su calidad constructiva, valores estéticos y modernidad. Estas obras aparecían, bien en anuncios de productos relacionados con la construcción o como objeto específico de análisis crítico que incluía fotos, planos y explicaciones de los proyectos. Toda esta obra de las mujeres arquitectas del período republicano, caracterizada por su belleza, funcionalidad y modernidad, sin dudas, resultado del talento y del trabajo profesional, no se ha reflejado en los estudios hechos sobre la arquitectura y el urbanismo de la República, de ahí la importancia de sacar a la luz este legado que no solo conforma la imagen de la ciudad, sino que forma parte de nuestra identidad nacional.

 

REFERENCIAS

 

1. "La obra de los arquitectos Isabel Fonseca y Julio Hernández Soler". Arquitectura, La Habana, Año XXI, no. 234, enero 1953, p. 28-33.

2. "Una obra de los arquitectos Ermina Odoardo y Ricardo Equilior". Arquitectura, La Habana, Año XXVI, no. 295, febrero 1958, p. 62-66.

3. Marta E. Lora. "Tras el rastro de una arquitecta". Arquitectura y Urbanismo, La Habana, vol. XXVIII, no. 2, 2007, p. 74-77.

4. Marta E. Lora. "Ellas iniciaron el camino". Arquitectura y Urbanismo, La Habana,  vol. XXIX, no. 2, 2008, p. 76-81.

5 Revista de Construcciones y Agrimensura, La Habana, Año VIII, no. 5, mayo,   1906,  p.108

6. SAMBRICIO, CARLOS y SEGRE, ROBERTO. Arquitectura en ciudad de La Habana. Primera Modernidad, Sociedad Editorial Electa España, S.A. 2000. "Notas bio-bibliográficas sobre los arquitectos de La Habana entre 1925 y 1950", p. 49-63. ISBN 84-8156-257-2.

7. “Directorio del Colegio Nacional de Arquitectos”. Boletín del Colegio Nacional de Arquitectos, La Habana, no.107, enero 1959, p. 68-82.

8. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de estudios de María de la Concepción de las Mercedes Bancells y Quesada.   No. 27 553.

9. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría general. Expediente de Jefe de Departamento de Proyectos y Obras de la Universidad. Félix Martín González de Mendoza Noviembre 7/ 1933 a diciembre 3/ 1938. Año 1933, No. 6 489 Adm.

10. PERERRAMOS,  MARÍA. "Las arquitectas cubanas en acción”.  Arquitectura, La Habana, Año XXI, no. 236, marzo de 1953, p. 106.   

11. UNIVERSIDAD DE LA HABANA, Secretaría General. Expediente de Estudios de Silvia Emilia O´Bourke y Reyes. No. 29 774.

12. Proyecto de edificios de apartamentos por la arquitecta Silvia O´Bourke Reyes“. Arquitectura, Año XIX, no. 217, agosto de 1951,  p.346-349.

13.UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de Ondina López González. Año 1942. No. 52 436.

14. “Una obra de los arquitectos Ondina López y Jaime Alfonso”. Arquitectura, La Habana, año XXV, no. 291, octubre 1957, p. 494-498.

15. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General Expediente de estudios de Sara María Lilliam Mederos Cabañas. No. 27 625.

16. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de estudios de María Elena Cabarrocas y Ayala. No. 37 041.

17. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de estudios de Elena Victoria Enriqueta Pujals y Mederos. No. 18 176.

18. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de Profesor Agregado de la Facultad de Arquitectura a favor de Elena Pujals Mederos. Año 1944-1960. No. 9 052 Adm.

19. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de Alicia Romelia Pujals Mederos. No. 42 805.

20. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de estudios de Rosa María de Jesús Navia Castaño. No. 56,820.

21. “Una obra de los arquitectos José Gelabert y Rosa M. Navia”.  Arquitectura, La Habana, año XXIV, no. 272, marzo de 1956,   p. 2.

22. MARTÍNEZ, María E. y E.L. Rodríguez. La Habana. Guía de Arquitectura, Junta de Andalucía, Sevilla, 1998.

23. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de estudios de Matilde María Ponce Copado. No. 63, 896.

24. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de estudios de Hilda Cecilia de las Nieves, Fernández y Vila. No. 59 733

25. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de estudios de Delia Isabel Fonseca Menéndez. Año 1945-1946. No. 54 874.

26. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de Mercedes del Rosario Álvarez Arocha. No. 61 830.

27. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de estudios de Mercedes Ofelia Díaz González. No. 34 817.

28. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de Ermina Odoardo Jahkel. No. 37,099.

29. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de estudios de María Margarita Egaña y Fernández. No. 40 415.

30. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de Norma de la Caridad del Mazo y Almeida. No. 61 864.

31. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de Rosa América Victoria Mas Espinosa. Matrícula gratis. Año 1940. No. 52 466.

32. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de Acelia María del Carmen Callón Reina. No. 46 351.

33. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de estudios de Gabriela Josefina Menéndez y García. No. 27 632.

34. UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Secretaría General. Expediente de Margarita Enma del Pozo y Seiglie. No 40,435

 

 

Recibido: 19 de julio de 2012
Aprobado: 05 de septiembre 2012

 

 

Florencia Peñate Díaz. Profesora de la Facultad de Arquitectura, Cujae, y de la Cátedra Regional UNESCO de Ciencias de la Conservación de los Bienes Culturales para América Latina y el Caribe. Dirige el proyecto Diccionario de arquitectos cubanos. Secretaria del Consejo de Redacción de la revista Arquitectura y Urbanismo. Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). E-mail: flor@arquitectura.cujae.edu.cu

Notas al pie

1 No se ha tratado la obra de Beatriz Masó Vázquez ni la de María Teresa Fernández Sellés, quienes realizaron importantes residencias y edificios de apartamentos en los principales repartos de La Habana en los años 50.

2 Joaquín Weis hizo dos estudios sobre la arquitectura de la República: Arquitectura Cuba Contemporánea y Medio siglo de arquitectura cubana, publicados en 1947 y 1951 respectivamente.