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Arquitectura y Urbanismo

versión On-line ISSN 1815-5898

Arquitectura y Urbanismo vol.34 no.3 La Habana sep.-dic. 2013

 

DEL REINO DE ESTE MUNDO/ ENTREVISTA

 

Arquitectura y poesía en Joan Margarit

 

Arquitecture and poetry in Joan Margarit

 

 

Alexis C. Méndez

Facultad de Arquitectura del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, Cujae. La Habana, Cuba.

 

 

 


 

 

Joan Margarit Consarnau. Arquitecto. Doctor en Arquitectura. Catedrático, actualmente jubilado, de Estructura en la Arquitectura de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB). Ha publicado importantes títulos en el campo del cálculo de estructuras. Con Carles Buxadé ha obtenido los premios Nacional de Estructura Metálica al mejor edificio no industrial (1976), europeo de Estructura Metálica (1977), Fomento de las Artes Decorativas (1990) y Nacional de Arquitectura Deportiva (2000), entre otros. En el año 2003 es nombrado miembro de la Real Academia de Ingeniería. Como poeta tiene una extensa obra publicada en diferentes idiomas y ha sido galardonado con numerosos premios entre los que se encuentra el Premio Nacional de Literatura 2008. http://www.joanmargarit.com

— No resulta muy común encontrar arquitectos que cultiven la poesía. En su caso ¿qué fue primero, la arquitectura o la poesía?

— Debemos primeramente distinguir con claridad qué es poesía de lo que es arquitectura. La arquitectura es un oficio y como oficio se aprende, te da seguridad e identidad y se puede mejorar con el tiempo. Uno no es el mismo arquitecto cuando sale de la universidad que después de pasados veinte años ejerciendo la profesión.

Sin embargo, la poesía es algo que te viene por la inspiración y la inspiración no es más que la capacidad de relacionar unas cosas con las otras, a partir de tu experiencia vital. No se puede aprender a hacer poesía, a escribir poesía, aunque existan cursos y textos que traten de establecer normas, reglas o guías para ello.

En el mundo actual no es posible encontrar nada original. Todos aprendemos de todos, todos nos inspiramos en la experiencia de todos. Relacionar todo esto es la inspiración, y una de las formas en que podemos expresarla es la poesía.

El ejercicio de un oficio, como es el caso de la arquitectura, puede detenerse por un tiempo y retomarlo después, pero el papel del artista siempre está presente. El poeta siempre está al acecho, no descansa, aunque no se tenga consciencia de ello.

— ¿No se puede establecer una relación entre arquitectura y poesía?

Sí, se puede. En mi caso yo tengo experiencia en el análisis y cálculo de estructuras. El cálculo es precisión y por tanto, ayuda a establecer cómo escribir con precisión. Una estructura es un sistema al cual no le sobra ni le falta nada. Es aquello que si le suprimes un elemento se cae, falla, deja de ser un sistema preciso, seguro, estable.

Y algo similar pasa con la poesía, con un poema. Si le quitas algo deja de ser aquel poema que un día concebiste, que salió de una determinada inspiración.

La inspiración, por su parte, responde a una experiencia de vida y a una capacidad de relacionar un hecho puntual con tu experiencia anterior. Pero esta capacidad no es dada a todo el mundo, aunque todos puedan tener una misma experiencia y se encuentren frente a una misma situación o un mismo hecho particular.

Se trata del misterio de la creación intelectual que solo es propia del hombre y que se manifiesta de diferentes maneras. En unos casos nos llega en forma de música, en otros de poesía, en otros como arquitectura. Pero hay que tener cuidado, porque el hecho de que se cree una partitura musical o un poema o se proyecte una obra de arquitectura, no quiere decir siempre que se cree una obra de arte.

—¿Qué podría decirse, entonces, a un estudiante de arquitectura que aspira a realizar una obra de arquitectura que sea una gran obra de arte?

No hay que limitarles esa aspiración, pero sí hay que dosificar y encaminar objetivamente la viabilidad de sus intenciones. No todos los días es posible ni se justifica crear una edificación, un recinto como la iglesia de Santa María del Mar de Barcelona1.

La ciudad, el espacio donde vivimos, es otra cosa y no soportaría que cada dos pasos ubiquemos un edificio de esas características, por muchos valores artísticos que tenga.

La arquitectura no puede ser ni en vano ni suntuosa. Eso quiere decir que también hay que saber hacer y encontrar la expresión arquitectónica en conjuntos habitacionales y en obras individuales, pero que estén bien insertadas en la trama urbana.

—Pero usted y su equipo han ejecutado obras relevantes en Barcelona ...

Sí, es cierto. Tenemos experiencia en la restauración del monumento a Colón, en la remodelación del Museo de la Ciencia de Terrassa y en los trabajos de cálculo de las estructuras de las obras que se llevan a cabo en el templo de la Sagrada Familia, por mencionar tres ejemplos.

En los trabajos para el templo de la Sagrada Familia nuestro estudio2 realiza todo el cálculo estructural de los proyectos. Gaudí, en su época, no contaba con los medios informáticos de hoy en día, pero sí era un gran geómetra y también tenía un gran dominio de las estructuras y por eso ideó el método del análisis a través de simulación de las cargas con hilos.

Disponer de los estudios realizados por Gaudí ha permitido que profesionales del equipo técnico de la obra generen, con los sistemas informáticos de modelación y representación con que se cuenta hoy en día, los elementos estructurales del templo. El resultado nos lo envían y nosotros hacemos el cálculo estructural correspondiente.

Sin embargo, yo siento una especial inclinación por una obra que tuve a mi cargo totalmente y no solo en lo que respecta al cálculo de sus estructuras. Se trata de un conjunto de viviendas que se había construido en las décadas de los 50 y 60 del pasado siglo y que en la década del 80 estaba en muy malas condiciones.

Allí se trabajó para solucionar problemas de todo tipo que, en algunos casos, hacían que se estuviera al límite de lo inhabitable y sin desalojar a los ocupantes que abarrotaban los edificios. Fue un trabajo arduo, pero enriquecedor.

—¿Y de estas experiencias le ha llegado la inspiración?

—Sí, hay dos poemas Recordar el Besós y Monumentos3, el primero hace referencia a esta experiencia del conjunto de viviendas y el segundo a los trabajos de restauración del monumento a Colón. Como ya dije, el poeta siempre está atento, al acecho.

¿Cómo llegar entonces a la arquitectura y a la poesía?

— Debe darse por válido que todo el arte es democrático en el sentido de que todos han de poder disfrutarlo, aunque no todos seamos artistas. Esto debe interpretarse como que no todos tenemos la capacidad de relacionar las cosas que nos han pasado y expresar lo que sentimos de una forma artística, creando algo nuevo, diferente.

La cultura tiene dos grandes ramas. Una de ellas reúne a las ciencias, que nos ayuda a protegernos del medio y de las cuales se derivan la técnica y la tecnología, y la segunda reúne a las artes y las letras. La técnica es inventada por nosotros y no acaba nunca.

La arquitectura se puede comparar con la escritura en prosa, que no requiere de una participación personal y constructiva a partir de su lectura. Se lee una novela desde fuera de los acontecimientos que nos relata, aunque al finalizar su lectura uno se pueda identificar con alguno de los personajes. Y lo mismo sucede con el espacio arquitectónico.

En la poesía, sin embargo, es el poema el que te lee a ti. Quiero decir que el poema saca de ti tus sentimientos, tus experiencias, tus reflexiones y vives una nueva experiencia, personal e irrepetible, cuando lo lees.

Por eso no creo que se escriba poesía para uno mismo. Uno escribe poesía con su carga personal, emocional y experimental para los otros, porque después es el lector el que le da una nueva dimensión a tu poema. Yo cuando escribo un poema salgo de mí buscando al otro, al que después vendrá y leerá mi poema.

En el epílogo de Cálculo de estructuras usted afirma que no se necesita una aptitud especial para leer poesía. ¿Podría afirmar lo mismo cuando queremos ver, escuchar o leer a la Arquitectura?

— Es lo que he dicho anteriormente. La obra de arte siempre es abierta, tiene un carácter universal, lo que quiere decir que ha de estar al alcance de todos. Lo que pasará es que unos harán una lectura y otros lo harán de otra manera, y ambas son lecturas de una misma obra.

Y eso es válido tanto para la poesía como para la arquitectura o para cualquier otra cosa que haya resultado de la acción creativa del hombre.

Su obra poética ha sido traducida a idiomas muy diferentes entre sí. ¿Considera la lengua una barrera para expresar sus sentimientos mediante la poesía y hacerlos llegar y compartirlos con otras personas?

— Un poema, en su idioma original, es como un prisma con múltiples aristas y caras. Cuando lo lees en su idioma original aprecias todas esas aristas, todos sus matices.

Cuando haces una traducción, lo haces tomando en cuenta solo una de esas aristas, no es posible abarcarlo todo, pues la diferencia entre los idiomas no te lo permite. Por ello siempre que se pueda es preferible leer la poesía en su idioma original.

Pero no ocurre lo mismo con la arquitectura. La arquitectura tiene un lenguaje más visual, más tangible y aunque las sensaciones dependen, en alguna medida, de la persona que se le acerque, el espacio es lo que es y no deja mucho lugar a otras interpretaciones.

¿Qué papel considera tiene la cultura y dentro de ella la poesía, en la formación del futuro arquitecto? ¿Alguna recomendación en particular?

—No todo es cultura, pero sí es importante que el arquitecto tenga una vasta vivencia personal, digamos cultural, que le permita relacionar necesidades con soluciones para expresarlo de forma artística pero racional, con exactitud y seguridad, sin vanidades ni suntuosidades.

El esfuerzo y la actitud, que no es aptitud, que exige la lectura de un poema y la experiencia que aporta, es sin dudas, una de las tantas maneras que tiene un profesional en formación para adquirir la capacidad de análisis-síntesis. El estudiante de arquitectura no es una excepción.

Un profesional, para realizar bien su oficio, está obligado a cultivar un amplio diapasón de conocimientos que le permitan estar atento a todo aquello que pueda ser fuente de inspiración, para después concretarlo en una obra creativa. Que el resultado después sea una obra de arte, solo el tiempo lo dirá.

 

Entrevistadora: Alexis C. Méndez.

Barcelona, febrero 2013.

 

1. “...Esta iglesia es uno de los destinos más visitados de Barcelona... lo que se debe, en parte, a la novela de ficción de Ildefonso Falcones, La catedral del mar. A pesar del título, este templo no es catedralicio ... "http://es.wikipedia.org/wiki/Santa_Mar%C3%ADa_del_Mar_(iglesia)"

2 BUXADÉ, MARGARIT, FERRANDO, S.L.P, estudio de arquitectura dirigido por Carles Buxadé, Joan Margarit, Agata Buxadé y Ramón Ferrando. El estudio es miembro del SAIR Europe, Grupo europeo de Arquitectura, Urbanismo e Ingeniería. http://www.2bmf.net/es/

3 Este poema junto con otros como Colón o Luces de las obras que se recogen en el libro Las luces de las obras. Arquitecto entre poemas (Cádiz, 1999) reflejan la simbiosis arquitecto-poeta que se aprecia en toda la obra poética de Joan Margarit. (Nota de la entrevistadora).

 

 

Recibido: 09/04/2013
Aprobado: 03/07/2013

 

 

Alexis C. Mendez. Arquitecta, Doctora en Ciencias Técnicas, Profesora Titular Consultante. Colaboradora de la Facultad de Arquitectura del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, Cujae. E-mail: alexis.c.mendez@gmail.com