La acción ideológica que proyectan las universidades de ciencias médicas se pronuncia por la ruptura de esquemas buscando concentrarse en la persuasión para que los estudiantes comprendan las razones de la política del Partido Comunista de Cuba (PCC), las asuman y actúen en correspondencia. Para lograrlo hay que trabajar de manera diferenciada e incorporar métodos activos en la realización de actividades pertinentes que propicien intercambiar sobre distintos temas de una forma novedosa y óptima.
El trabajo político-ideológico debe ser organizado como un conjunto de acciones que influyan en las emociones y sentimientos de las personas y propicien formar, desarrollar y consolidar sus valores y convicciones revolucionarias. Su eficacia se mide ante todo por la actuación, pero también por las opiniones y concepciones que se manifiestan en el ámbito social.1
Una formación adecuada y sólida en un futuro profesional de la salud implica entregarse por completo al bienestar y la salud humana, y prepararse a diario para entender las condiciones cambiantes del mundo actual, cada vez más subordinado a la globalización capitalista; de modo que es importante adiestrar la capacidad moral de cada cual para identificar el contenido político en los distintos referentes ideológicos de la realidad que los rodea.
Los turnos de debate y reflexión forman parte del sistema de preparación político-ideológica de los universitarios. La selección de sus temas son propuestos por los estudiantes, las direcciones de trabajo educativo y extensión universitaria de cada instancia de conjunto con los departamentos de Filosofía e Historia, y los orientados por el Ministerio de Salud Pública; todo ello como resultado de los diagnósticos sociopolíticos realizados.
El profesor guía debe tener una elevada cultura político-ideológica para dirigir ese espacio, se precisa un diagnóstico de su preparación considerando que aquellos comprometidos con esta labor deben ser los más capacitados y actualizados en los temas, y los de mayor categoría docente como garantía de experiencia pedagógica; es criterio de estos autores que debe consignarse tiempo en su plan individual para acceder a la información nacional e internacional y a la consulta de bibliografías tanto impresas como digitalizadas que les garanticen un máximo de dominio de los contenidos objeto de debates y reflexiones en los tiempos planificados para ello. Este educador debe ser, además, un activista de la política revolucionaria del PCC, un defensor de su ideología, de su moral y de sus convicciones políticas. Debe ser, por tanto, un ejemplo de revolucionario, comenzando por el requisito de ser un buen profesor, un trabajador disciplinado, un profesional con espíritu de superación.
Los turnos de debate y reflexión constituyen una vía para crear conciencia socialista en los estudiantes no solo para que presten sus servicios en el territorio nacional, sino también en ámbitos internacionales, la mayoría de las veces en medio de condiciones difíciles, incluyendo situaciones de desastres, por lo que es necesario dotarlos de herramientas político-ideológicas que les permitan entender la realidad cubana actual y los principales acontecimientos sociales que mueven el mundo. En una conversación persuasiva se les ofrecerán los argumentos necesarios para que ellos reflexionen acerca de la condición humanitaria de la medicina cubana, la cual, a la vez que cura enfermedades, previene y promociona salud, aporta argumentos sobre las razones de supervivencia del proyecto social cubano y de por qué defenderlo en cualquier lugar del planeta.
Teniendo en cuenta estos elementos los autores de esta comunicación consideran que se debe elevar el protagonismo estudiantil en los turnos de debate y reflexión creándoles el hábito de consultar la prensa escrita o digital, aprovechando las facilidades ofrecidas por las tecnologías de la información y las comunicaciones como una manera eficaz para que los estudiantes se motiven en las búsquedas de datos que les permitan entender la realidad cubana y del resto del mundo; sin olvidar la implicación de los líderes de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) para movilizar al estudiantado en la realización de actividades que impliquen compromiso moral, entre las que, indudablemente se encuentran las que se manifiestan en su preparación para asumir los debates político-ideológicos.
Las universidades médicas cubanas están conscientes del rol que desempeñan en la actualidad en la formación de las nuevas generaciones y en este proceso ocupa un lugar cardinal el trabajo educativo como prioridad del Ministerio de Educación y de la alta dirección estatal y política del país, cuyos objetivos son educar en valores, la capacidad de análisis crítico, comprometido y revolucionario; el conocimiento y respeto por la historia, así como el análisis objetivo de los principales problemas y dificultades relativos a la vida política y social del país y del resto del mundo; en fin, desarrollar la conciencia política y las convicciones patrióticas y revolucionarias.2,3
Es criterio de estos autores que cuando en los turnos de debate y reflexión se discutan los problemas que han originado dificultades al pueblo cubano, se parta de su raíz, de las causas que los han condicionado y conducir hacia allí la labor político-ideológica para llegar a su esencia misma. Conocer las necesidades, preocupaciones y aspiraciones de los estudiantes reclama un enfoque integral en la labor educativa y político-ideológica y constituye un escalón cualitativamente superior en la formación integral del futuro profesional de la salud. Solo así se actuará en consecuencia con las aspiraciones del invicto comandante Castro Ruz4 cuando expresó en 1982: “Nos proponemos que ustedes salgan graduados como médicos de altísima calidad: calidad científica, calidad política, calidad moral y calidad humana”.