Introducción
La relación entre las áreas de funcionamiento social y la consecución de determinadas emociones constituye una relación de necesario análisis en la actualidad, y de estas con la autorregulación emocional suponen un espectro amplio para el análisis descriptivo y correlacional de estos procesos en la vida real de los estudiantes universitarios en el contexto histórico actual de Ecuador.
Después de la crisis generada por el virus del SARS-CoV-2 a nivel mundial, se inicia un descontrol en el control emocional de las personas, así como lo indicó las cifras emitidas por la Organización Mundial de Salud en el 2020, y en Ecuador se instauró una línea telefónica para brindar apoyo psicológico, social y emocional, donde las personas que accedieron 84.25% (de ellas el 25.67% jóvenes) que requería orientaciones para lidiar con el estrés y el 14.18% (de ellos el 8% jóvenes) por sintomatologías de ansiedad y depresión para lidiar con el contexto en que se encontraban.
Estas formas de reaccionar ante determinadas situaciones cotidianas de crisis o desastres es lo que Goleman (2015) explica como el tener conciencia de uno mismo, conocer las emociones propias; identificando las debilidades, fortalezas, impulsos y necesidades adquiridas durante el período de crisis. Cuando están ausentes estas características, muestra a una persona poco crítica y/o excesivamente positiva, impidiendo la honestidad y reconocimiento de los sentimientos que puedan afectar al sujeto y a los demás.
El poseer conciencia de las emociones propias, según Caruso & Salovey (2012) permite controlarlas y manejarlas, ya que las emociones poseen información que intervendrá en los pensamientos y el sujeto logrará adaptarse mejor a las demandas sociales y los cambios que se generen cotidianamente en sus contextos. Por ende las emociones hay que integrarlas de forma ingeniosa a las acciones, razonamiento, juicio y manera de resolver conflictos; y estar abiertos a cualquier emoción para seleccionar estrategias que permitan aprovechar los beneficios que generan los sentimientos acorde a la mejor reacción adaptativa posible al medio.
Desde el manejo coherente y contextualizado de las emociones, condiciona la convivencia armónica en sociedad y exige a los ciudadanos la autorregulación emocional a la hora de orientar sus acciones en el entorno social, así como el reconocimiento del otro como una persona con igual condición de derechos. El aprender a convivir con las diferencias individuales y colectivas no es una cuestión innata, sino constituye una construcción social en la cual está presente el seguimiento de normas y leyes para demarcar límites entre los intereses propios y los intereses colectivos o nacionales.
Las reglas delimitan el actuar humano en la sociedad y a la base de esta debe estar el principio de la autorregulación emocional, como un elemento medular de la construcción social. La diferencia humana exige tener principios y normativas claras a la hora de convivir socialmente; por ello, sin lugar a dudas, ser un ser humano autorregulado emocionalmente no es una cuestión de elección, sino un fundamento sobre el que opera cualquier normatividad.
Uno de los estratos sociales más necesitados de la autorregulación emocional lo constituyen los jóvenes, por las características propias del desarrollo psicológico que expresan más reacción ante las dificultades y conflictos, que autocontrol y análisis situacional (Santana-González, 2022), lo cual los ubica en una situación vulnerable ante los constantes cambios sociales que se erigen en la sociedad ecuatoriana. Como elementos que subyacen a la autorregulación es preciso valorar esencialmente las discusiones que llevaran al estudiantado al reconocimiento del otro. La ‘otredad’ y ‘alteridad’, los cuales se constituyen en elementos imprescindibles en las relaciones de ciudadanía.
Reconocer al otro implica reconocerme a mí mismo, a las acciones individuales e iniciar en procesos de autorregulación, y llegar a comprender al otro, aceptarlo y concebir la existencia de ambos en el mismo mundo social, destinados a construir con fines mutuos una nueva sociedad. La complejidad social de existir entre las diferencias y las necesidades conlleva obligatoriamente a la alteridad y la otredad (elementos que se logran desde la autorregulación emocional), dado que convocan a ver al otro con sus particularidades, situado en la propia existencia.
Como objetivo de este estudio se plantea realizar la correlación entre el funcionamiento social y la autorregulación emocional en estudiantes de la Carrera de Derecho de la Universidad Estatal Península de Santa Elena, Ecuador.
Materiales y métodos
El estudio es descriptivo y correlacional, desde una metodología mixta, donde se relacionan las variables de las áreas de funcionamiento social con las emociones en estudiantes de derecho de tercer semestre de la Universidad Estatal de Península de Santa Elena en Ecuador, durante el periodo comprendido entre junio y diciembre 2023.
La muestra está formada por 106 estudiantes, de los cuales el 62,3% son mujeres y el 37,7% son hombres, con edades comprendidas entre los 18 y 58 años (M=25,15; DT=8,13).
Para llevar a cabo los análisis estadísticos se utilizó el programa IBM SPSS en su versión 25. En primer lugar, se realizó la codificación y exploración de los datos, tras lo cual se calcularon nuevas variables atendiendo a la corrección de los cuestionarios. También se recodificó la variable edad en distintos grupos.
En segundo lugar, se realizó un análisis descriptivo del conjunto de variables con la finalidad de conocer la distribución de las mismas, para el análisis descriptivo se utilizaron frecuencias con porcentajes para las variables categóricas y, además, media y desviación típica para las cuantitativas.
Posteriormente se aplicó la correlación de Pearson para comprobar si existía relación entre las variables de estudio, tras lo cual se aplicó la regresión lineal para estudiar la causalidad. Además, se aplicó la prueba de t de Student para muestras independientes con la finalidad de estudiar diferencias entre grupos. En todos los casos se trabajó con un nivel de confianza del 95%.
Resultados y discusión
Los resultados estadísticos descriptivos revelan que la autorregulación tiene una media de 20,42 (DT = 4,18), indicando un nivel moderado, mientras que el funcionamiento social presenta una media de 17,80 (DT = 4,81), evidenciando variabilidad en esta dimensión. En cuanto a las puntuaciones típicas (PT) en las subescalas de la Escala de Funcionamiento Social (SFS), se observa que el Aislamiento tiene una PT media de 109,32 (DT = 11,01), mostrando diversidad en las experiencias de aislamiento.
La Comunicación presenta una PT media de 82,25 (DT = 2,74), sugiriendo homogeneidad en habilidades comunicativas. La Autonomía Ejecución tiene una PT media de 51,83 (DT = 51,10), reflejando variabilidad sustancial. En Ocio, la PT media es de 99,14 (DT = 52,63), indicando una amplia gama de experiencias en el ámbito del ocio. Las Actividades muestran una PT media de 75,36 (DT = 56,00), sugiriendo variabilidad significativa en la participación en actividades prosociales. La Autonomía Competencia tiene una PT media de 14,94 (DT = 37,28), evidenciando diversidad en la competencia en la toma de decisiones. Por último, en Empleo, la PT media es de 108,75 (DT = 6,73) (Tabla 1).
Tabla 1 - Estadísticos descriptivos
| M | DT | |
|---|---|---|
| Autorregulación | 20,42 | 4,18 |
| Funcionamiento social | 17,80 | 4,81 |
| Aislamiento (PT) | 109,32 | 11,01 |
| Comunicación (PT) | 82,25 | 2,74 |
| AE (PT) | 51,83 | 51,10 |
| Ocio (PT) | 99,14 | 52,63 |
| Actividades (PT) | 75,36 | 56,00 |
| AC (PT) | 14,94 | 37,28 |
| Empleo (PT) | 108,75 | 6,73 |
Fuente: Elaboración Propia.
Se aplicó una prueba t de Student para muestras independientes para comprobar si existían diferencias en las distintas dimensiones que conforman el funcionamiento social sin encontrar diferencias estadísticamente significativas en ningún caso (p>0,05).
En el análisis por género, se observan similitudes en las puntuaciones de aislamiento, comunicación, autonomía ejecución y empleo entre hombres y mujeres. Las diferencias aparentes más destacadas aparecen en las puntuaciones de actividades prosociales, donde el grupo femenino exhibe una media considerablemente más alta que el masculino, y en autonomía competencia, donde las mujeres también muestran una media aparentemente superior (Tabla 2).
Tabla 2 - Comparación de medias, funcionamiento social-género.
| Género | M | DT | |
|---|---|---|---|
| Aislamiento (PT) | Masculino | 111,03 | 10,16 |
| Femenino | 108,29 | 11,45 | |
| Comunicación (PT) | Masculino | 82,35 | 2,71 |
| Femenino | 82,18 | 2,77 | |
| AE (PT) | Masculino | 52,68 | 51,64 |
| Femenino | 51,32 | 51,16 | |
| Ocio (PT) | Masculino | 101,43 | 56,73 |
| Femenino | 97,76 | 50,38 | |
| Actividades (PT) | Masculino | 60,90 | 59,93 |
| Femenino | 84,12 | 51,99 | |
| AC (PT) | Masculino | 5,48 | 24,17 |
| Femenino | 20,68 | 42,50 | |
| Empleo (PT) | Masculino | 109,03 | 6,55 |
| Femenino | 108,59 | 6,88 |
Fuente: Elaboración Propia.
En el análisis por edad, se observan algunas tendencias en las puntuaciones de funcionamiento social. En términos de aislamiento, los mayores de 30 presentan una media ligeramente superior en comparación con los menores de 30 (Tabla 3). Similarmente, en comunicación, autonomía ejecución, ocio y actividades, los mayores de 30 muestran ligeras mejoras en las puntuaciones en comparación con los menores de 30. Sin embargo, estas diferencias no son tan pronunciadas. En autonomía competencia, los menores de 30 presentan una media aparentemente más alta que los mayores de 30. En cuanto al empleo, las medias son muy similares entre ambas edades (Figura 1).
Tras aplicar una correlación de Pearson para estudiar cómo se relacionan las variables de estudio se observó una correlación de intensidad alta, directa y estadísticamente significativa entre la puntuación total del funcionamiento social y la autorregulación emocional (r=0,749; p=0,000). Sin embargo, al realizar el mismo análisis con las siete dimensiones del funcionamiento social y la autorregulación sólo se encontró una relación baja, directa y significativa con el empleo (r=0,201; p=0,038).
Por tanto, se decidió realizar el mismo análisis dividiendo el archivo por grupos de edad, aplicando la siguiente subdivisión: de 18 a 22 años, de 23 a 27 años, de 28 a 32 años y mayores de 33. Al volver a realizar la correlación de Pearson se encontró que correlaciones entre la autorregulación y diversas dimensiones de funcionamiento social, analizadas según grupos de edad, revelaron patrones interesantes (Tabla 3).
Tabla 3 - Comparación de medias funcionamiento social - edad.
| Edad | M | DT | |
|---|---|---|---|
| Aislamiento (PT) | Menor de 30 | 108,73 | 11,14 |
| Mayor de 30 | 111,04 | 10,63 | |
| Comunicación (PT) | Menor de 30 | 81,95 | 2,86 |
| Mayor de 30 | 83,11 | 2,17 | |
| AE (PT) | Menor de 30 | 55,49 | 50,89 |
| Mayor de 30 | 41,11 | 51,17 | |
| Ocio (PT) | Menor de 30 | 98,51 | 51,63 |
| Mayor de 30 | 101,00 | 56,40 | |
| Actividades (PT) | Menor de 30 | 74,62 | 55,92 |
| Mayor de 30 | 77,52 | 57,24 | |
| AC (PT) | Menor de 30 | 16,57 | 39,65 |
| Mayor de 30 | 10,19 | 29,45 | |
| Empleo (PT) | Menor de 30 | 108,75 | 7,18 |
| Mayor de 30 | 108,78 | 5,29 |
Fuente: Elaboración Propia.
En el grupo de 18 a 22 años, no se observa una correlación significativa entre la autorregulación y el aislamiento, comunicación, actividades y autonomía-ejecución, mientras que hay una correlación positiva baja y significativa con empleo. En el grupo de 23 a 27 años, la autorregulación muestra una correlación significativa y positiva con la comunicación, y empleo, y una correlación negativa con la autonomía competencia, lo cual quiere decir que a mayor puntuación en autonomía-competencia menor puntuación en autorregulación emocional (Figura 2).
En el grupo de 28 a 32 años, se observa una correlación alta, positiva y significativa entre la autorregulación y el empleo. En el grupo de mayores de 33 años, no se encuentran correlaciones significativas entre la autorregulación y ninguna de las dimensiones de funcionamiento social evaluadas. Estos resultados sugieren que la relación entre la autorregulación y el funcionamiento social puede variar en función de la edad, destacando la importancia de considerar este factor al diseñar estrategias de intervención y apoyo (Tabla 4).
Tabla 4 - Correlaciones.
| Autorregulación | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| 18 a 22 años | 23 a 27 años | 28 a 32 años | Mayores de 33 | ||
| Aislamiento (PT) | Pearson | ,000 | -,115 | -,367 | -,059 |
| Sig. | ,997 | ,649 | ,331 | ,809 | |
| Comunicación (PT) | Pearson | ,017 | ,521 | ,179 | -,104 |
| Sig. | ,898 | ,026 | ,644 | ,673 | |
| AE (PT) | Pearson | -,015 | -,104 | -,490 | ,091 |
| Sig. | ,907 | ,681 | ,181 | ,710 | |
| Ocio (PT) | Pearson | -,156 | -,314 | -,183 | -,076 |
| Sig. | ,234 | ,204 | ,638 | ,757 | |
| Actividades (PT) | Pearson | -,007 | -,114 | ,363 | ,187 |
| Sig. | ,957 | ,653 | ,337 | ,443 | |
| AC (PT) | Pearson | -,071 | -,767 | -,084 | ,032 |
| Sig. | ,589 | ,000 | ,829 | ,898 | |
| Empleo (PT) | Pearson | ,271 | ,732 | ,845 | -,027 |
| Sig. | ,036 | ,001 | ,004 | ,911 | |
Fuente: Elaboración Propia
Teniendo en cuenta los resultados anteriores se aplica un modelo de regresión lineal múltiple para el grupo de 23 a 27 años, encontrando un modelo que nos ayuda a explicar hasta un 78,2% de la variabilidad de la autorregulación emocional. Este modelo incluye como variables dependientes la comunicación, la autonomía-ejecución, el ocio y la autonomía-competencia. El modelo resulta ser significativo (F=16,239; p=0,000) así como son significativas todas las variables independientes del modelo (comunicación, AE, ocio y AC). La variable que más influencia tiene en el modelo es la autonomía-competencia, ejerciendo una influencia negativa, seguido del ocio, quien también afecta a la autorregulación de forma negativa, por último, la autonomía-ejecución y la comunicación influyen positivamente en el modelo (Tabla 5).
Tabla 5 - Regresión lineal múltiple. R2 ajustado=0,782.
| B | Desv. Error | Beta | |||
|---|---|---|---|---|---|
| Comunicación (PT) | ,443 | ,180 | ,320 | 2,462 | ,029 |
| AE (PT) | ,030 | ,011 | ,371 | 2,707 | ,018 |
| Ocio (PT) | -,033 | ,010 | -,431 | -3,339 | ,005 |
| AC (PT) | -,110 | ,018 | -,743 | -6,069 | ,000 |
Fuente: Elaboración propia.
Este estudio se realiza con jóvenes universitarios y coincide con los resultados obtenidos por Panduro (2019) en su investigación realizada en la provincia del Callao con niños del nivel inicial, donde obtuvo como resultado en relación a la variable autorregulación que el 13, 75% aún está en un principio para desarrollar la autorregulación emocional presentando algún problema y un 15,00% se encuentra en el proceso de desarrollarlas.
Por ello, resulta necesario mencionar a Ponce (2021) quien afirma, que la autorregulación emocional desde la infancia permite alcanzar a futuro la salud mental; ya que, posee una relación con el buen estado emocional teniendo la capacidad de reconocer y emplear sus emociones, habilidades sociales y conductas de adaptación.
Enebrink et al. (2013) aunque difieren ligeramente con el estudio de Gargurevich & Matos (2010) en el que se hallaron entre los elementos sociales y la autorregulación consistencias moderadamente altas, sin embargo, se estima que las puntuaciones son consistentes y elevadas para el grupo de referencia. En caso de esta investigación no hubo diferencia de aplicación de pruebas para grupos y la correlación entre ambas categorías de estudio resulta ser significativa. Aspectos similares se encontraron en los estudios de Gross & Johnson (2003) con intervalos de tres meses y menores correlaciones con un intervalo de dos meses.
Los resultados de este estudio demostraron una relación significativa entre la autorregulación emocional, la comunicación, actividades prosociales, ocio, empleo, competencia y autonomía, así como el comportamiento prosocial, lo cual posee criterios coincidentes con los estudios de Laibel et al. (2010). Estos hallazgos fueron también similares con lo encontrado años más tarde por Carlo et al., (2014), donde se llega a la conclusión que la inestabilidad emocional predice el afrontamiento centrado en las emociones y la empatía predice el afrontamiento centrado en el problema, que da lugar a emitir respuestas adaptativas dirigidas a reducir la fuente del estrés a través de la planificación o búsqueda de apoyo social.
En esta investigación la Autonomía y Ejecución tiene una PT media de 51,83 (DT = 51,10), reflejando variabilidad sustancial, en Ocio, la PT media es de 99,14 (DT = 52,63), indicando una amplia gama de experiencias en el ámbito del ocio, las Actividades muestran una PT media de 75,36 (DT = 56,00), sugiriendo variabilidad significativa en la participación en actividades prosociales y la Autonomía Competencia tiene una PT media de 14,94 (DT = 37,28), evidenciando diversidad en la competencia en la toma de decisiones; estos resultados poseen coincidencia con los encontrados por Gaeta &Martín (2009)cuando afirman que para afrontar de manera acertada los eventos estresantes, los seres humanos deben reconocerse a sí mismos como sujetos capaces de tolerar, controlar e influir en las situaciones que se les presenten, comportarse cooperativamente, ser solidarios y así disminuir las probabilidades de aparición de episodios de depresión y/o ansiedad, comportamientos agresivos, conflictos sociales, problemas de desobediencia de reglas, bajo rendimiento académico, consumo de alcohol y conductas sexuales de riesgo y coiniciden además con los estudios de Santoya-Montes et al.(2018); Downey et al. (2010); Doan et al. (2012); Cui et al.(2015).
En concordancia con lo anterior, la regulación integradora de las emociones puede predecir el comportamiento prosocial de los estudiantes. Dicha predicción puede darse directamente o través de la mediación de la empatía hacia los compañeros de clase, teniendo en cuenta los factores cognitivos
y emocionales que participan en la exploración y reconocimiento de la experiencia emocional propia y de los pares (Benita, et al., 2016; Simões & Calheiros, 2016) y a su vez estos comportamientos, en esta investigación con el grupo de 28 a 32 años resultó ser significativos en correlación con el empleo, las actividades, el ocio y la comunicación y la autonomía.
Conclusiones
La relación entre las áreas de funcionamiento social y la autorregulación emocional en los jóvenes estudiados muestra una estructura de correlación y codependencia entre sus indicadores, lo cual pone en evidencia la necesidad de autorregular el comportamiento emocional ante las diversas circunstancias, conflictos y problemáticas sociales que aparecen en la vida cotidiana.
Existe una correlación significativa entre la autorregulación y el aislamiento, comunicación, actividades y autonomía-ejecución, sin embargo hay una correlación positiva baja y significativa con respecto al empleo en esta muestra estudiada.
Las diferencias más destacadas en cuanto a género se pueden apreciar en las actividades prosociales, donde el grupo femenino exhibe una media considerablemente más alta que el masculino, y en autonomía-competencia, donde las féminas poseen una media superior, respecto a los hombres.
La aplicación del modelo de regresión lineal múltiple para el grupo de 23 a 27 años, logra explicar hasta un 78,2% de la variabilidad de la autorregulación emocional, que incluye variables dependientes como la comunicación, la autonomía-ejecución, el ocio y la autonomía-competencia, lo cual indica que el modelo es significativo.















