INTRODUCCIÓN
El deporte contemporáneo requiere cada día de conocimientos y aplicación científica, por lo que se le da más importancia a la influencia de los factores psicológicos en la búsqueda del máximo rendimiento deportivo, puesto que, en la preparación deportiva, uno de los elementos esenciales sin lugar a dudas es la preparación psicológica, lo que en actualidad constituye un tema fundamental entre todos los que buscan alcanzar altos resultados deportivos.
Durante la práctica de la actividad deportiva, en los atletas se producen una serie de estados emocionales con repercusiones cognitivas y somáticas y que son decisivos a la hora de elegir decisión táctica. Estos tienen lugar tanto en el entrenamiento como en competición, aunque son más apreciables en los momentos precompetitivos, competitivo y post competitivo.
En el bádminton, los atletas deben lograr un alto desarrollo en la toma de decisiones debido a que es un deporte de oposición, que necesita de movimientos rápidos y explosivos. El nivel en la toma de decisiones, así como las respuestas motrices, están modeladas por la afectividad, por lo que no se puede separar el nivel cognitivo de lo afectivo y la motricidad estará matizada del componente emocional. Sin embargo, se precisa de mayor profundización teórico-práctica en relación con los contenidos psicológicos que permitan penetrar en la esfera afectiva del deportista desde la perspectiva de la inteligencia emocional.
En el ámbito del deporte, a través de investigaciones existen numerosas evidencias que confirman que las competencias incluidas en la inteligencia emocional repercuten en el rendimiento deportivo (Mellalieu, Neil, Hanton y Fletcher, 2009; Lane, Devonport, y Hamar, 2010; Lu, Li, Hsu y Williams, 2010). (Laborde, Dosseville y Allen, 2016; Laborde, Guillén y Watson, 2017; Matos, 2016; Milanés, 2016; Durán, 2017. López, A., 2019; Bernal, 2021; Pages, 2021) coinciden en que los deportistas experimentan ansiedad y estrés en la alta competición y que la inteligencia emocional se asocia positivamente con las emociones que mejoran el rendimiento en momentos previos a la competición.
En esta misma línea, Balk, De Jonge, Oerlemans y Geurts (2017) ponen de manifiesto la necesidad de integrar la formación y el entrenamiento de la inteligencia emocional dentro de los programas de intervención que lleva a cabo el psicólogo deportivo, debido a que este factor se relaciona de forma directa con los niveles de ansiedad del deportista (Zurita et al., 2018).
Al profundizar en el estudio de trabajos anteriores se reconoce que estos se dirigen a determinadas habilidades que engloba la inteligencia emocional y no así en su totalidad y en su relación dialéctica; estas investigaciones comprenden el grupo de Educación Física, pero muy pocas se enmarcan en el contexto deportivo especialmente en las etapas especial y competitiva.
Por su parte, Goleman define la competencia emocional como "una capacidad aprendida basada en inteligencia emocional que tiene como resultado un rendimiento sobresaliente en el trabajo" (Goleman, 1998, p.33). Defiende que ser experto en una competencia emocional requiere una aptitud subyacente en características de inteligencia emocional; no obstante, dicha aptitud no es suficiente para manifestar la competencia, según Goleman (2001) contamos con el potencial para llegar a ser hábiles en esa competencia, pero no es garantía del éxito.
Se comparte el punto de vista planteado por Durán, C (2017) en que asevera el hecho que una de las aportaciones fundamentales de este autor es la idea de que la inteligencia emocional se fundamenta en el desarrollo de competencias emocionales y que estas son susceptibles de aprendizaje.
Con lo anterior se coincide en la importancia que reviste diseñar indicadores para el estudio de las competencias emocionales y establecer un diagnóstico de estas para su posterior desarrollo. Se tiene en consideración, además, los resultados de las investigaciones durante la preparación psicológica de los atletas de bádminton, lo que permite identificar las siguientes insuficiencias:
A los atletas se les transmite básicamente conocimientos sobre el pensamiento teórico-táctico, y se realizan insuficientes tareas con el objetivo de potenciar competencias para el control emocional antes de la etapa competitiva.
Los atletas presentan un bajo nivel en la formación de competencias y aptitudes personales que permitan el conocimiento de sus emociones y la habilidad de controlarlas para lograr un mejor resultado competitivo.
Los documentos que rigen el proceso de preparación del badmintonista presenta limitaciones metodológicas en el diagnóstico, formación y desarrollo de las competencias emocionales.
(Martos, 2015, citado en Bernal, 2021) expone que el desarrollo de las competencias emocionales en estudiantes es vital, pues la infancia y adolescencia son etapas cruciales en el manejo emocional, es el momento en que mejor se adquieren los aprendizajes, y el manejo de las emociones es un aprendizaje fundamental base de todos los demás (p. 30). Es por ello la importancia que reviste educar las emociones en atletas de bádminton, categoría escolar que promuevan la implementación, desarrollo y generalización de las competencias emocionales, en los momentos evolutivos para asegurar un ajuste adecuado a la etapa de preparación.
Se coincide con (Orejudo & Planas, 2016) al afirmar que, resulta esencial para la formación de estas competencias poner en marcha un proceso de enseñanza-aprendizaje centrado no solo en el componente cognitivo, sino también en la emocional y social.
Los autores de este artículo parten del modelo mixto propuesto por Goleman, D (1996) que incluye a su vez la relación que se establece entre los factores situacionales y personales en estrecho vínculo con las características de la personalidad. Clasifica las competencias emocionales en dos dimensiones: personales y sociales.
Este autor expone que la inteligencia emocional comprende tres componentes o competencias personales esenciales:
Esta teoría mantiene una connotación basándose en la necesidad conocerse y entenderse como primer aspecto relevante, para llegar alcanzar el autocontrol, luego, se deben buscar elementos motivantes de forma personal, para entender y comprender las emociones y expresiones de los demás, para tomar el camino de concebir las relaciones sociales como espacio fundamental en el mejoramiento y en la adecuada adaptación del ambiente.
Teniendo en cuenta las insuficiencias teórico-metodológicas expuestas hasta aquí, se define el siguiente objetivo general diseñar indicadores para el estudio de las competencias emocionales en atletas escolares de bádminton de la UDD "Alfredo Utset Bertot" de la provincia de Granma.
MATERIALES Y MÉTODOS
La investigación se enmarca en un estudio explicativo con un diseño pre-test con una metodología cualitativa-cuantitativa para un solo grupo y de acuerdo al marco que se realiza es de campo. Fue implementado en las etapas de preparación especial y precompetitiva en el período comprendido entre marzo y junio del 2022. Su ejecución tuvo lugar en la U.D.D. "Alfredo Uset Bertot"en Manzanillo, perteneciente a la Eide "Pedro Batista Ramos" de Bayamo.
Para el desarrollo de este estudio se escogieron seis atletas del mismo deporte Bádminton, Categoría Escolar, de diferentes sexos, tres hembras y tres varones con edades entre 13 y 15 años, de un promedio de edad de 13,7 años. El tipo de selección es intencional. Juegan en las modalidades de single y doble mixtos, en ambos sexos.
Se consideró como criterio de inclusión pertenecer al de bádminton categoría escolar, que tuvieran experiencias competitivas anteriores y que participaran en la etapa especial y precompetitiva. Como criterio de exclusión, estar comprendido entre 16 y 18 años por ser este el período sensitivo elegido para estudiar.
Para la selección de las participantes se tomó el registro de atletas de este equipo deportivo. Una vez identificados sus miembros, se convocó a una entrevista grupal con la presencia de padres o tutores legales y entrenadores donde se les explicó el objetivo de la investigación, las tareas en las que como participantes estarían involucrados, y los beneficios que la investigación aportaría al deporte específicamente, y al equipo del cual eran miembros y a ellos mismos en particular.
Del nivel teórico fue utilizado el método analítico-sintético, el cual permitió, mediante la consulta de la bibliografía científica, conocer el criterio de diferentes autores sobre el tema de la investigación. El inductivo-deductivo, a partir del cual se elaboraron criterios que permitieron arribar a conclusiones sobre las competencias emocionales presentes en los atletas de bádminton, categoría escolar. El análisis documental posibilitó recopilar información sobre los documentos normativos como el plan de preparación del deportista en el bádminton, el plan de preparación psicológica y las caracterizaciones psicológicas de los atletas.
Del nivel empírico se utilizó la observación en la que se recogió información sobre las sesiones de entrenamientos y algunas competiciones que indicaran manifestaciones de las competencias emocionales e incidieran en la conducta de los atletas, así como el accionar de los entrenadores en la educación emocional. La entrevista posibilitó conocer si las atletas tenían algún dominio de las competencias emocionales y si el personal técnico poseía conocimiento o habían utilizado algunas técnicas para desarrollar las mismas desde el punto de vista psicopedagógico.
Entre las técnicas y procedimientos se emplearon el análisis de documentos que permitió el estudio e interpretación de documentos oficiales tales como: revisión de historias clínicas con el objetivo de conocer las características psicológicas de las atletas, así como el programa de preparación del badmintonista para constatar si existían las indicaciones metodológicas orientadas a la formación de estas competencias en la preparación psicológica del bádminton. También se aplicó el test de inteligencia emocional para diagnosticar el nivel de desarrollo de las competencias personales que poseían los atletas
Desde el punto de vista matemático-estadístico, se utilizó análisis porcentual y estadística descriptiva, para caracterizar y representar los resultados obtenidos, así como la interpretación y valoración cuantitativa.
Se declara como variable dependiente:
Inteligencia emocional: la inteligencia emocional se refiere a la forma que tiene el deportista de interactuar con el mundo, que tiene en cuenta las emociones y engloba competencias tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, motivación, empatía y competencias sociales que ayudan a vencer las dificultades para lograr el éxito y cumplir con las exigencias que demanda la actividad deportiva, indispensables para la adaptación social.
La inteligencia emocional se direcciona en dos dimensiones: las competencias personales y las sociales. En esta investigación, se tiene en cuenta las competencias personales que a juicio de los autores son las que más se relacionan con el deporte donde se enmarca el estudio.
Autoconocimiento: es la competencia intrapersonal, a través de la cual el deportista adquiere conocimientos de sus propias fortalezas y áreas de incremento, lo cual le permite aprovechar las oportunidades para enfrentar en mejores condiciones las demandas del deporte y estar preparado para los desafíos que presenta el entrenamiento, la competencia y la vida diaria.
Indicadores:
Autorregulación: es la competencia que le permite al deportista dominar sus impulsos y emociones para regular su conducta, al perseverar en el logro de objetivos complejos, lo que trae consigo el aumento de la disposición para alcanzar un desempeño exitoso ante situaciones peligrosas, al crearse formas estables de orientación y ejecución de las acciones.
Indicadores:
Automotivación: dirigir las emociones hacia un objetivo es esencial para mantenerse en un estado de búsqueda permanente y para mantener la mente creativa para encontrar soluciones. Es la competencia que le permite al deportista la búsqueda de vías y medios para alcanzar el objetivo, al ser persistentes ante la adversidad, aportan componentes energéticos y direccionales para movilizar la conducta y aprovechar oportunidades.
Indicadores:
Los métodos para el diagnóstico para la evaluación de las competencias incluidas en la inteligencia emocional, no solo se muestran con los test psicológicos aplicados, sino que las guías de observación y de entrevistas apuntan a identificar los principales indicadores que se evidencian, tanto en entrenamientos y competencias, así como la educación emocional por parte de los agentes socializadores que inciden en la formación de la personalidad del deportista.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Resultados de las entrevistas semiestructuradas a entrenadores y atletas
Se entrevistaron al 100 % de los atletas y dos entrenadores para un 100 %, que laboran específicamente con estos atletas.
En las entrevistas semiestructuradas a los atletas, se constató que en sus resultados pudieron abundar en los estados emocionales negativos que más les afecta. En el caso de los sujetos 1, 3, 5, y 6 presentaron variedad en los estados emocionales, demostrándose el miedo al fracaso, niveles muy altos de tensión psíquica y ansiedad, que en ocasiones no le permiten el movimiento fluido o relajado. Mostraron, a su vez, excesivo nerviosismo, desconfianza en sí mismos, pensamientos negativos y sudoraciones que los llevan a cometer errores y al poco disfrute del juego. Al propio tiempo, evidencian con frecuencia tendencias a conductas agresivas, particularmente los sujetos 3, 4 y 5, lo que afecta el sistema de relaciones entre compañeros de equipo y con los entrenadores.
Para los atletas es importante la opinión de los otros en relación con su actuación en la competencia. En este sentido, los criterios positivos constituyen elementos que ofrecen seguridad y confianza; por el contrario, las opiniones negativas generan exclusión o rechazo en el grupo, por lo que en no pocas ocasiones suscita malestar y tensión. El hecho de estar pendientes a las indicaciones del entrenador cuando están por debajo del marcador es general en los atletas manifestándose en cuatro de los seis entrevistados, lo que demuestra la falta de confianza en sí mismo y una autovaloración desfavorable, así como la insuficiente valoración de la fuerza del contrario.
Se comparte lo planteado por López, A (2019) al postular que las personas cuando interactúan con su medio necesitan sentirse competentes (deseo de interactuar de forma eficaz con el ambiente), autónomas (deseo de elección y sentimiento de ser es el iniciador/a de las propias acciones) y relacionadas con los demás (deseo de sentirse conectado con los otros y sentirse respetadas por ellos) y que la satisfacción de estas necesidades es esencial para el desarrollo tanto de la automotivación, como del bienestar psicológico. El entrenador debe motivar el logro de metas y objetivos atendiendo a las características individuales de cada deportista durante el proceso de entrenamiento, en el que este pueda sentirse cómodo con el mismo y ser reconocido ante sus compañeros, importante en esta etapa.
Los entrenadores refieren en sus opiniones tener poco dominio sobre el tema de la inteligencia emocional y solo conocen lo que han escuchado empíricamente en otros contextos. Manifiestan, además, que los atletas reflejan bajo nivel de desarrollo en las formaciones de las habilidades de la inteligencia emocional, que se evidencia principalmente en las etapas especial y competitiva. Tanto en esta etapa como en las competiciones es donde se genera mayor tensión, por las expectativas de resultados que tienen los entrenadores, familiares y el propio atleta.
En las entrevistas semiestructuradas a los familiares. Los padres y tutores poseen poco conocimiento con respecto a la inteligencia emocional y a la educación de las emociones en sus hijos. No poseen estrategias para propiciar el control emocional cuando estos se encuentran deprimidos, irritados o disgustados al punto de mostrar indiferencia, malestar, preocupación o mal humor. Se coincide con (Ames, 1995, citado por Matos, 2016) al aseverar que los entrenadores, junto con los demás agentes sociales (padres, compañeros), crean estructuras en las cuales emergen señales de sus criterios de éxito y la percepción por cada deportista influyendo sobre diferentes variables, ejerciendo una gran influencia sobre estos, en aspectos como la expresión de las emociones, así como sobre los aprendizajes y el rendimiento deportivo.
Resultado del test competencias de la inteligencia emocional
Los resultados en este test arrojaron que la inteligencia emocional como concepto se comportaba en tres atletas en un nivel bajo y la otra mitad en medio bajo (Figura 1). Lo que corrobora el pobre desarrollo de estas habilidades en los atletas que expresaban los entrenadores y lo observado en el entrenamiento.
En la habilidad del autoconocimiento, el 1, 2 y 3 puntearon bajo y el 5 y el 6 muy bajo por ser los de menor tiempo en el deporte de alto rendimiento y no tener referencias anteriores de experiencias competitivas, ni de dominar técnicas que propiciaran el conocimiento de sus emociones (Figura 2).
Se comparte el criterio de Aroni, L (2019) de otro aspecto importante como es la percepción de control de la situación, pues el deportista debe conocer sus posibilidades y limitaciones, así como la realidad de superación de dichas limitaciones. Se establece una estrecha relación de la confianza con la competencia de autoconocimiento del deportista, así como con el componente cognitivo de la ansiedad, pero brindándole un matiz más optimista y una repercusión positiva.
García et al. (2010) destacan que la relevancia de la relación inteligencia emocional y rendimiento deportivo se produce de forma especial en los deportistas de mayor nivel, destacando entre los mismos, la capacidad para conocer su propio estado emocional (autoconocimiento) así como una capacidad de regulación (autorregulación).
De igual modo, en la dimensión de autorregulación obtuvieron niveles bajos y el resto medio bajo, lo que evidencia similitud en los resultados del resto de las demás técnicas en la falta de estabilidad emocional durante los partidos. Se corroboró la falta de independencia, optimismo, iniciativa, decisión en el transcurso de la competencia, desequilibrio en el cambio de ritmo de las acciones. En el atleta 3, 5 y 6 refirieron que cuando desean una buena ejecución y no lo logran, no tienen la disposición necesaria para seguir esforzándose en hacerlo bien, poseen poca capacidad para quitarse de la mente los errores pasados y se refleja en la falta de coordinación y fluidez que comienzan a experimentar después de lo ocurrido (Figura 3).
Por lo que se corroboró que los procesos afectivos apuntan a la experien cia subjetiva de la sensación ansiosa. Implican procesos de reevaluación cognitiva de la propia activación fisiológica de ansiedad. Las manifestaciones afectivas se componen por afectos negativos displacenteros de nerviosismo, tensión, aprehensión, agitación, entre otros, que expresan el malestar subjetivo vivenciado Díaz, I (2019). Se constató que la reactividad ansiosa, tiene un correlato neurofisiológico que influye en el sistema neuromuscular, afectando la coordinación motriz y la capacidad de ejecutar el movimiento requerido por los gestos técnicos específicos de las disciplinas deportivas (Bello Beltrán O. A., 2017).
Sin embargo, en cuanto a la automotivación, dos atletas puntearon en medio alto, tres en medio bajo y el último en bajo, posiblemente porque dicho atleta tenía pocas perspectivas de ser seleccionado para ir a la competencia. Los dos que alcanzaron medio alto a pesar de las equivocaciones persisten en continuar esforzándose hasta hacer bien la ejecución (Figura 4)
Se comparte la idea que defiende Pages, G (2021) cuando expone que la activación del organismo es producto de la emoción y el aprovechamiento de este grado de activación resulta de la voluntad del sujeto. Los que alcanzaron baja puntuación en los ítems que miden automotivación se identificó en la observación y en la entrevista que no suelen alegrarse ni darse ánimo ellos mismos cuando realizan una ejecución de excelencia. Su atención está más dirigida a no cometer errores por temor a equivocarse por vergüenza que a disfrutar una buena jugada o de valorar los avances que han alcanzado en el desarrollo de las habilidades técnico-tácticas.
(Martos, 2015, citado en Bernal, 2021) expone que el desarrollo de las competencias emocionales en estudiantes es vital, pues la infancia y adolescencia son etapas cruciales en el manejo emocional, es el momento en que mejor se adquieren los aprendizajes, y el manejo de las emociones es un aprendizaje fundamental base de todos los demás
Luego de triangular la información de las diferentes técnicas aplicadas a partir de los indicadores que se proponen para este estudio, se evidencia un bajo nivel, lo que deriva del análisis global de la información arrojada. La prevalencia en las evaluaciones alcanzadas por las variables reafirma carencias e insuficiencias en el conocimiento y desarrollo de las competencias emocionales por parte de los agentes socializadores y atletas.
CONCLUSIONES
Como resultado del análisis de los presupuestos teórico-metodológicos de la revisión bibliográfica, se evidenció que, a pesar de mostrar interés por la relación de las competencias emocionales con el rendimiento deportivo, existe un limitado conocimiento de la influencia de los agentes socializadores en su formación dentro del contexto deportivo.
Se consideran insuficientes los estudios referentes al desarrollo de las competencias emocionales en etapa adolescente si se tiene en cuenta la importancia de la preparación psicológica de los deportistas desde edades tempranas, con el fin de lograr la maestría deportiva y se constató que en la actualidad no constituye una prioridad dentro de los programas de intervención psicológica
La caracterización del estado actual que presentan las competencias emocionales en atletas escolares de bádminton, demostró que existen insuficiencias en el tratamiento al desarrollo del control emocional.
A partir de las insuficiencias detectadas en el diagnóstico fáctico y de las limitaciones en que se realiza su tratamiento desde la actividad deportiva, se justifica la necesidad de diseñar indicadores para el estudio de las competencias emocionales en atletas escolares de bádminton.
Mediante la aplicación de los indicadores diseñados y el posterior diagnóstico realizado, se demuestra que existen carencias teórico-metodológicas en lo relacionado con la formación de competencias emocionales en los atletas de bádminton categoría escolar lo que justifica la necesidad aplicar modelos, estrategias y programas con vistas a su formación desde la iniciación deportiva.