INTRODUCCIÓN
Desde el comienzo de la historia de la humanidad los seres humanos han estado expuestos al dolor provocado por diferentes eventos traumáticos: caídas, quemaduras, ahogamientos y el daño que causa el conflicto entre personas. El trauma fue una causa por la que se requería la presencia de los médicos-magos que, seguramente, eran los encargados de practicar las trepanaciones. Se han encontrado evidencias en los cráneos de que fueron practicadas en personas vivas y de que algunas sobrevivieron algún tiempo después de la intervención; las trepanaciones se practicaron desde el período neolítico de la edad de piedra, hace alrededor de 1 500 años.1
En la actualidad, el traumatismo craneoencefálico es definido como una enfermedad médico quirúrgica caracterizada por alteraciones cerebrales posteriores a una lesión traumática en el cráneo, la que se acompaña de afectaciones a esa estructura y a las contenidas en su interior (o a ambas) y en la que se destacan elementos que conforman el sistema nervioso central. Es una de las principales causas de afectaciones de ese sistema, muestra una alta prevalencia a nivel mundial, representa un grave problema de salud pública en todo el mundo, está identificado como una de las primeras causas de muerte y discapacidad entre los sujetos jóvenes y tiene importantes consecuencias en los ámbitos personal, familiar y social.2
El trauma es un daño que se causa a la integridad física de una persona, que se generado por la exposición a energías mecánica, eléctrica, térmica, química u otra, ya sea de manera intencional (lesiones premeditadas) o no (accidentes), que genera dolor, malestar, morbilidad y otras condiciones desfavorables y que implica la utilización de los servicios de salud. En el presente siglo la magnitud del trauma adquiere particular interés si se tiene cuenta que provoca más muertes y secuelas que otras enfermedades; está reconocido como la epidemia no resuelta de la sociedad moderna. Afecta generalmente a personas sanas, en plena capacidad productiva, no distingue edad, sexo ni oficio y no selecciona lugar ni momento, a veces cuando más diáfano parece el futuro para el individuo.3
La clasificación más utilizada para el traumatismo craneoencefálico se basa en la escala de coma de Glasgow. Los pacientes con una puntuación de 13 a 15 se clasifican como trauma craneoencefálico leve, los que tengan una puntuación de nueve a 12 moderado y menor o igual a ocho como grave.4
El traumatismo craneoencefálico, dentro del contexto de la Medicina Legal, es un tema muy amplio porque abarca todas sus áreas; si se conocen con exactitud la anatomía del cráneo y del encéfalo, y se reconocen los diferentes tipos de lesiones que se producen en ellos, se puede inferir el mecanismo de producción y, en muchas ocasiones, la manera de la muerte. Son varias las fuerzas generadoras de traumatismos craneoencefálicos y su entendimiento puede resultar de alta complejidad, pero es imprescindible para el trabajo médico-legal.5
A nivel mundial, la tasa es de 579 por 100 000 personas/año, principalmente debido a caídas y accidentes vehiculares (o a ambos), y esta puede estar asociada al sexo (predominantemente en hombres) y a la edad (jóvenes) y al país (o a ambos). Está previsto que para el año 2030 supere a otras situaciones como causa de muerte y de discapacidad.6
Las estadísticas informadas recientemente en los Estados Unidos establecen que el traumatismo craneoencefálico es responsable del 2% de todas las muertes a nivel nacional, se cree que cada siete segundos ocurre un episodio de traumatismo craneoencefálico y que cada cinco minutos ocurre una defunción por esta enfermedad, principalmente en la población joven.7
La tasa de incidencia de los traumatismos craneoencefálicos en Latinoamérica es alta en lesiones causadas por accidentes de tránsito y violencia. Los más implicados son, en el primer caso, los motociclistas y los peatones y, en el segundo, los países en los que sus tasas de violencia son altas ya sea debido a conflictos bélicos y a distintos tipos de violencia como la doméstica y la infantil, como por ejemplo Colombia, Venezuela, México y El Salvador.8,9
En los datos del Anuario Estadístico de Cuba los accidentes de tránsito fueron de las primeras causas de muerte. En el año 2020 en el país tuvieron lugar 7 712 accidentes, con un total de 475 fallecidos; la Provincia de Villa Clara tuvo 659 accidentes, con 39 fallecidos. Para el año 2021 en el país ocurrieron 8 373 accidentes, con un total de 590 fallecidos; la Provincia de Villa Clara tuvo 599 accidentes, con un total de 46 fallecidos. La población más afectada se encontró entre los 40 y los 50 años, tanto en el sexo femenino como en el masculino; se afecta la población laboralmente más útil.10
Esta problemática se ha agudizado en correspondencia con el incremento de la accidentalidad, asociada a la creciente complejidad de la actividad laboral del hombre, al desarrollo industrial y de las vías y de los medios de transporte, entre otros; todo en un contexto social en el que también se han incrementado el consumo de sustancias tóxicas y la violencia, en sus distintas formas.11
Advertidos de los beneficios que conlleva el conocimiento de las particularidades de la mortalidad por traumatismos craneoencefálicos, los investigadores proponen caracterizar la mortalidad de los pacientes por traumatismo craneoencefálico en el Departamento de Medicina Legal de Villa Clara, en el período de enero de 2021 a diciembre de 2022.
MÉTODOS
Diseño y población
Se realizó una investigación de desarrollo, descriptiva, de corte transversal, en el Departamento de Medicina Legal del Hospital Universitario Clínico Quirúrgico “Arnaldo Milián Castro” de la Ciudad de Santa Clara, Provincia de Villa Clara, en el período comprendido de enero de 2021 a diciembre de 2022. La población de estudio estuvo constituida por los 96 fallecidos que ingresaron a la morgue de Medicina Legal producto de traumatismos craneoencefálicos.
Variables del estudio
Se operacionalizaron las siguientes variables: grupos etarios, sexo, etiología médico-legal, mecanismo de producción, tipo de lesión, causas del traumatismo craneoencefálico, severidad del traumatismo craneoencefálico y causa directa de la muerte.
Técnicas y procedimientos para la recolección de la información
En la recolección del dato se emplearon métodos teóricos (histórico e inductivo deductivo) y empíricos (análisis documental de historias clínicas y de actas de necropsia) y el estadístico y matemático.
Análisis y procesamiento de la información
Los datos fueron almacenados en un fichero Excel y exportados al programa SPSS 20.0 para Windows 10. Se emplearon el por ciento, la frecuencia absoluta y la relativa para la descripción de las variables cualitativas y la media y la desviación estándar de las cuantitativas.
Consideraciones éticas
Se tuvieron presentes los Principios de la Bioética Médica de beneficencia, no maleficencia y de justicia. El respeto y la dignidad del cadáver según su status legal, para lo que se solicitó el consentimiento a la familia. Los familiares del cadáver fueron informados detalladamente sobre la investigación de la que formaron parte y de los objetivos y los beneficios que ésta aportará a la sociedad, y a todos se les garantizó que los investigadores asumen la responsabilidad ante el uso, el cuidado y el manejo de la información que se obtenga, así como que la publicación de los resultados solo se haga con fines científicos. Finalmente, se les aclaró que la no aceptación para participar en el estudio o el deseo expreso de abandonarlo no los exime del procedimiento que les corresponde.
RESULTADOS
La muestra estudiada fue de 96 fallecidos con traumatismo craneoencefálico, comprendidos entre las edades de 21 a 86 años, con media de unos 49,4 años y una desviación típica de 15,7 años.
En la Tabla 1 se muestra la distribución de los fallecidos según los grupos etarios y el sexo. Se encontró un predominio de los fallecidos en el grupo de 40 a 49 (40,6%), mientras que el grupo de 60 y más representó un 21,9%; imperaron los fallecidos del sexo masculino (70%) sobre el femenino (26%).
Tabla 1 Distribución de los fallecidos según los grupos etarios y el sexo

Fuente: Registro Tanatológico
La distribución de la etiología médico-legal según el sexo se muestra en la Tabla 2. La etiología más frecuente en la muestra estudiada fue la accidental (94,8%). Predominó el sexo masculino.
Tabla 2 Distribución de la etiología médico-legal según el sexo de los fallecidos

Fuente: Registro Tanatológico
Según el mecanismo de producción hubo una amplia superioridad de los accidentes de tránsito (79,2%) sobre los demás mecanismos (Tabla 3).
Tabla 3 Distribución de los fallecidos según el mecanismo de producción

Fuente: Registro Tanatológico
En la Tabla 4 se puede observar la distribución de los fallecidos según el tipo de lesión Predominaron la fractura lineal (83,3%) y la hemorragia subaracnoidea (66,7%).
Tabla 4 Distribución de los fallecidos según el tipo de lesión

% del total de casos
Fuente: Registro Tanatológico
Según la causa directa de la muerte imperaron el edema cerebral (71,9%) y la hemorragia subaracnoidea (12,5%) -Tabla 5-.
Tabla 5 Distribución de los fallecidos según la causa directa de la muerte

Fuente: Registro Tanatológico
La Tabla 6 muestra la distribución del mecanismo de producción según la valoración por la severidad. Predominaron los accidentes de tránsito (38,5%) y las caídas (11,5%), con traumatismo craneoencefálico moderado.
DISCUSIÓN
En este estudio predominaron los fallecidos del grupo etario de 40 a 49 años (40,6%), resultado similar a los de otros estudios en los que imperaron también las edades jóvenes.3,12 Este problema de salud afecta a la población joven y laboralmente activa que, por lo general, es la que ejecuta las actividades sociales y económicas y tiene mejor expectativa de vida. Además, preponderaron los fallecidos del sexo masculino (70%) sobre los del femenino (26%), lo que coincide con los resultados de otras investigaciones.3,12 Habitualmente en Cuba los hombres son los que mayoritariamente realizan actividades de esfuerzo físico y con riesgo de accidente, además son los que frecuentemente conducen vehículos, por lo que representan la mayor cantidad de conductores, y los que ejecutan diferentes actividades diarias fuera del hogar.
Según la etiología médico-legal predominaron los fallecidos de forma accidental, que representaron el 94,9% de la muestra estudiada, cifra similar a la obtenida en otros estudios.4,13 El país muestra altos índices de envejecimiento poblacional y los adultos mayores son vulnerables a las caídas accidentales,14 las que son causas de muertes violentas; los accidentes vehiculares son muy frecuentes debido a violaciones de las leyes del tránsito, por lo que ambas, en su conjunto, incrementan este tipo de etiología.
De acuerdo al mecanismo de producción los accidentes de tránsito representaron un 79,2% y las caídas un 15,6%, lo que concuerda con otros estudios efectuados.6 Los accidentes constituyen una de las primeras causas de muerte de forma violenta en el país, el aumento vertiginoso de la accidentabilidad vial provoca un aumento de los fallecidos, por lo que ingresan a los servicios hospitalarios numerosos pacientes con un cuadro traumático complejo, a esto se suman las edades geriátricas, en las que son frecuentes las caídas con desenlaces fatales.
Las lesiones que se encuentran en los fallecidos son diversas y en el polo cefálico se producen disimiles traumatismos. En la presente investigación se observó un predominio de los fallecidos con lesiones del tipo fractura lineal (83,3%) y la hemorragia subaracnoidea (66,7%), lo que coincide con investigaciones desarrolladas por otros autores.12,15,16 Estos eventos accidentales, la mayoría de las veces, ocurren de forma fatal y con muy malas consecuencias, en ellos se observa una variabilidad traumatológica y, frecuentemente, se identifican lesiones en la cabeza con un cuadro lesivo diverso que produce complicaciones en los pacientes que, en su mayoría, ocasionan daños graves al individuo y llegan, frecuentemente, hasta el fallecimiento.
Predominaron los fallecidos que tienen como causa directa de muerte el edema cerebral (71,9%) y la hemorragia subaracnoidea (12,5%), datos que coinciden con los de estudios realizados en el país8 y con estudios internacionales realizados en Ecuador.17 Los investigadores consideran que existe este predominio debido a la anatomía del sistema nervioso central y a las estructuras que lo componen, que si bien favorecen a su protección, en eventos como los estudiados, que ocurren de forma catastrófica, son muy vulnerables a los traumatismos y a las lesiones de sus estructuras, que son de vital importancia.
La frecuencia fue mayor en los fallecidos por accidente de tránsito por traumatismo craneoencefálico moderado (38,5%), seguido de las caídas, en las que predomina el traumatismo craneoencefálico moderado (11,5%), lo que coincide con otros estudios realizados.8,18 Los accidentes vinculados al tránsito ocurren, por lo general, a grandes velocidades y en condiciones viales precarias, a esto se le une la mala calidad de automóviles que, en su mayoría, tienen varios años de explotación, y a la ingestión de bebidas, factores que de conjunto con otras indisciplinas viales, provocan un incremento de la severidad de los traumatismos craneoencefálicos, que producen un deterioro de las funciones vitales y llegan a desencadenar variadas complicaciones que, independientemente del desarrollo alcanzado, muchas veces inciden negativamente en la evolución de los pacientes y muchos fallecen.
CONCLUSIONES
El grupo etario de 40 a 49 años fue el más predominante. Predomina el sexo masculino. La etiología médico-legal accidental es la más frecuente y son los accidentes de tránsito los que más predominan. La lesión más frecuente es la fractura lineal. La causa directa de muerte que más prevalece es el edema cerebral. Existe predominio de los traumatismos craneoencefálicos moderados según la escala de Glasgow.














