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Revista Cubana de Pediatría

versión On-line ISSN 1561-3119

Rev Cubana Pediatr v.68 n.1 Ciudad de la Habana ene.-abr. 1996

 

Hospital Pediátrico Docente "Centro Habana"

Maduración sexual en una muestra de niños asmáticos

Dra. Gladys Abreu Suárez,1 Dr. José A. González Valdés,2 Dra. Maggie Torriente Valle,3 Dra. Dania Chiong Molina,4 Dra. Aurelia Pérez Brunet5 y Téc. Margarita Pavón Hernández6

RESUMEN

Con el objetivo de evaluar la repercusión del asma bronquial sobre la maduración sexual, se estudiaron en un corte transversal 180 niños asmáticos de uno y otro sexos, entre 7 y 15 años de edad, procedentes de la consulta externa del Hospital Pediátrico Docente de Centro Habana. A todos los niños se les evaluó el peso, la talla, los pliegues grasos y la maduración sexual y esquelética. Las medias de peso, talla y pliegues grasos se correspondieron con valores reportados en niños sanos. No se encontró retardo en la maduración sexual; la mayoría de los niños con estadios puberales avanzados se agruparon en los canales más altos de edad ósea.

Palabras clave: ASMA; MADURACIÓN SEXUAL; DESARROLLO ÓSEO; ESTUDIOS TRANSVERSALES; PESO CORPORAL; ESTATURA; GROSOR DE PLIEGUES CUTÁNEOS.

INTRODUCCION

Las enfermedades que afectan al niño pueden retardar de forma temporal el crecimiento y desarrollo, sobre todo cuando se trata de procesos infecciosos agudos, no siendo así en las enfermedades crónicas que pueden afectarlo de manera permanente.1,2 Debemos destacar dentro de estas últimas el asma bronquial, por ser la enfermedad crónica más frecuente de la infancia, con una alta prevalencia en nuestro medio.3 En ella se invocan numerosos factores nocivos sobre el crecimiento,4-9 y se reporta inclusive retardo puberal.6

Es por todo ello que el estudio del crecimiento y desarrollo incluyendo la valoración de la maduración sexual debe formar parte de la evaluación integral de todo adolescente asmático; lo que constituyó el propósito de este estudio.

MATERIAL Y METODO

Se evaluaron en un corte transversal 180 niños asmáticos entre 7 y 15 años de edad, 84 niñas y 96 niños, asistentes a la consulta externa del Hospital Pediátrico Docente de Centro Habana, la mayoría de los cuales estaba catalogado dentro de los grados moderados y severos de la enfermedad. A todos los niños se les midió el peso, la talla y el grosor del pliegue tricipital según el Programa Biológico Internacional. A cada variable se le calcularon las medias y desviaciones estándar de acuerdo con la edad y el sexo. La maduración sexual se evaluó mediante observación de acuerdo con los estadios de desarrollo descritos por Tanner.10 Para la edad ósea se obtuvo una radiografía del carpo y se evaluó según el método Tanner-Whittehouse, variante mano total. La maduración ósea se comparó con los patrones de referencia para la población cubana11 y se obtuvieron así los percentiles y canales de desarrollo.

Para el análisis estadístico se utilizaron pruebas de comparación de media y un test para variables cualitativas.2

RESULTADOS Y DISCUSION

Las medias de peso, talla y pliegue tricipital para cada edad y sexo, se correspondieron con lo esperado para nuestra población.

En las tablas 1 y 2 observamos el desarrollo puberal de las niñas de acuerdo con los estadios de mama y vello pubiano.

TABLA 1. Distribución de los estadios de desarrollo del vello pubiano según edad en el sexo femenino

 
Estadios del vello pubiano
Total
Edad 
1
2
3
4
N
7
9
0
0
0
9
8
7
0
0
0
7
9
7
0
0
0
7
10
5
0
1
0
6
11
5
3
2
0
10
12
1
4
7
5
17
13
3
0
8
4
15
14
0
0
1
5
6
15
0
0
0
7
7
Total
37
7
19
21
84
TABLA 2. Distribución de los estadios de desarrollo mamario según edad
 
Estadios del desarrollo mamario
Total
Edad 
1
2
3
4
N
7
9
0
0
0
9
8
7
0
0
0
7
9
7
0
0
0
7
10
5
0
1
0
6
11
4
4
2
0
10
12
3
1
9
4
17
13
3
1
5
6
15
14
0
0
2
7
6
15
0
0
0
7
7
Total
38
6
19
21
84
A los 10 años aparecieron las primeras manifestaciones tanto de vello pubiano como de mamas y a los 14 años todas las niñas habían iniciado su desarrollo y lo completaron totalmente a los 15 años. Este comportamiento fue similar al de las niñas en el estudio nacional de 1972, en el que Jordán reporta que a los 11 años el 65 % de las niñas no tienen vello pubiano mientras que en nuestra muestra se encontró el 50 %. En ambos estudios el 40 % de las niñas no tienen desarrollo mamario a esta edad. Para las niñas de 12 años Jordán informa que el 90 % tiene desarrollo mamario10 mientras que el 82,3 % de las niñas de esa edad en nuestro estudio lo tenían.

El desarrollo mamario fue ligeramente más precoz que el del vello pubiano, lo que se corresponde con lo que reportan Jordán en 1972 y Alvaré en 50 adolescentes sanos de Ciudad de La Habana en 1980.10 (Alvaré Alvaré L. Algunos aspectos del crecimiento y desarrollo de los adolescentes de un sector del Policlínico Comunitario Docente "Reina" [trabajo para optar por el título de especialista en Pediatría]. La Habana, 1983).

En relación con la menarquía, en la tabla 3 vemos que en el grupo de niñas de 12 años, 6 de ellas, para el 35 %, la habían experimentado. Entre las niñas de 13 años más del 50 % la refirieron. Ambos resultados son similares a los de Jordán. Es lógico esperar que la menarquía no se retrasara en nuestra muestra, pues se plantea que ésta se presenta en las niñas cuando está declinando el estirón puberal y se ha alcanzado un peso crítico12 y en nuestro estudio las niñas estaban ubicadas en canales ideales de talla, peso talla y pliegues grasos para su edad.

TABLA 3. Distribución del antecedente de menarquia según edad
 
Menarquía
 
Edad 
No
Total
7
9
0
9
8
7
0
7
9
7
0
7
10
6
0
6
11
10
0
10
12
11
6
17
13
7
8
15
14
0
6
6
15
2
5
7
Total
59
25
84
Balfour Lynn reporta pubertad retrasada en 4 de 19 niñas asmáticas, independientemente del tratamiento y el grado de severidad de la enfermedad. De las 15 niñas restantes, una presenta menarquía precoz.13

En cuanto a los niños vemos un comportamiento similar, por el cual aparecen a los 10 años las primeras manifestaciones de pubertad, para ser más precoz el desarrollo genital que el del vello pubiano, lo que se corresponde con otros autores.10 (Alvaré Alvaré L. Op. cit.) (Díaz Alvarez M. Desarrollo físico y sexual y aspectos psicosexuales en adolescentes varones [trabajo para optar por el título de especialista en Pediatría], La Habana, 1983).

Díaz Alvarez halla en 144 niños, la edad de inicio a los 11 años y todos tienen a los 14 años alguna manifestación de inicio del desarrollo (Díaz Alvarez M. Op. cit.).

Jordán reporta que a los 13 años el 25 % de los niños no tienen cambios genitales, lo cual coincide con nosotros y el 56 % tiene presencia del vello pubiano, mientras solo en 25 % de nuestros niños ya estaba presente. Para los 14 años, en 1972, el 10 % aún no tiene desarrollo puberal, y se registra el 8,3 % en nuestro estudio.10 De forma similar a las niñas el sexo masculino no presentó retardo puberal.

Kerrebyn, et al. no reportan retardo de la maduración sexual,14 Hauspie, et al. en su estudio longitudinal, encuentran retardo en la aparición del estirón puberal en 1,3 años, así como de la aparición del vello pubiano y postulan que puede ser por afectación en la producción de hormonas sexuales.6

Balfour Lynn informa retardo de la pubertad en el 45 % de niños seguidos longitudinalmente, independientemente de la severidad de la enfermedad y del uso de esteroides inhalados.13 Ellis considera que el retardo puberal está relacionado con la terapéutica esteroidea, mientras que Toogood plantea que el 40 % de los niños con enfermedad respiratoria alérgica tendrán retardada la maduración sexual, asociada precisamente con la atopía más bien que a la presencia de asma o su severidad.15

Los autores que encuentran pubertad retardada se basan en estudios longitudinales, donde pueden apreciar desaceleración del crecimiento y simultáneamente retardo puberal. Al valorar de forma general nuestra muestra, que fue un estudio de tipo transversal, no encontramos afectación de la maduración sexual, aunque no podemos asegurar categóricamente que todos y cada uno de los niños estuvieran evolucionando en el canal en el que estaba ubicado en los años previos, tanto en el crecimiento lineal como de maduración esquelética o acúmulo de grasa corporal, todo lo cual puede influir en la edad de aparición de cambios puberales,6,12,16 ni hemos tenido en cuenta los factores genéticos que también pueden influir acelerando o retardando la pubertad.17

Al relacionar la maduración ósea con los estadios de desarrollo puberal encontramos que se agruparon la mayor parte de estadios avanzados en los canales más altos de maduración esquelética. Paradójicamente hubo 2 niños ubicados en el canal 8 de maduración ósea que aún no presentaban cambios puberales. La menarquía tuvo un comportamiento similar, refiriéndola aquellas niñas que ya se encontraban en estadio 4 o más de maduración ósea. En cuanto al sexo masculino había un paciente en el canal 2 de edad ósea con estadio avanzado de desarrollo genital y 2 niños sin cambios puberales en el canal 8 de madurez esquelética. En comparación con las niñas vemos que los varones con similares canales de edad ósea, tenían menos desarrollo puberal, lo cual era de esperar, ya que las niñas son más precoces en su maduración sexual.10

Alvaré, Díaz Alvarez y Hauspie, también encuentran asociación entre la maduración sexual y la ósea.6,12 Kerrebyn no halla relación, y sus asmáticos presentan edad ósea retardada con maduración sexual normal.14 Tanner señala que a edades óseas avanzadas corresponde una adolescencia temprana y a edades óseas retrasadas una adolescencia tardía, pero no podemos olvidar que en cada individuo convergen factores genéticos y ambientales de diversa índole que pueden justificar características propias, para ser la pubertad una etapa muy inestable del crecimiento y desarrollo.17,18

En conclusión podemos decir que no se halló retardo en la maduración sexual y se agrupó la mayor parte de los niños con estadios avanzados, en los canales más altos de edad ósea.

TABLA 4. Distribución de los estadios de desarrollo del vello pubiano según edad en el sexo femenino

 
Estadios del vello pubiano
Total
Edad 
1
2
3
4
N
7
5
0
0
0
5
8
16
0
0
0
16
9
10
0
0
0
10
10
13
0
0
0
13
11
12
1
0
0
13
12
10
1
4
0
15
13
2
5
1
0
8
14
4
3
1
4
12
15
3
0
0
1
4
Total
75
10
6
5
96
TABLA 5. Distribución de los estadios de desarrollo genital según edad
 
Estadios del desarrollo genital
Total
Edad 
1
2
3
4
N
7
5
0
0
0
5
8
16
0
0
0
16
9
10
0
0
0
10
10
12
1
0
0
13
11
10
3
0
0
13
12
7
3
5
0
15
13
2
5
1
0
8
14
1
4
3
4
12
15
1
0
0
3
4
Total
64
16
9
7
96

SUMMARY

With the aim of assessing the effects of bronchial asthma on sex maturation, a cross-sectional study was carried out in 180 asthmatic children of both sexes, between 7 and 15 years old, outpatients coming from the Educational Pediatric Hospital at Centro Habana. An evaluation was made to all the children, and it included body weight, body height, skinfold thickness, bone development and sex maturation. Means in weight, height, and skinfold thickness were correspondent with the values reported for healthy children. No retardation was found in sex maturation; most part of the children with advanced pubertal stages were gathered in the highest channels of skeletal age.

Key words: ASTHMA; SEX MATURATION; BONE DEVELOPMENT; CROSS-SECTIONAL STUDIES; BODY WEIGHT; BODY HEIGHT; SKINFOLD THICKNESS.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. Jordán JR. El lactante de 0 a 2 años. Antropometría y crecimiento. En: Crecimiento y desarrollo. Hechos y tendencias. Washington DC: Organización Panamericana de la Salud 1988;184-209. (Publicación Científica, 510)
  2. Cruz M, Martín Mateos MA. Pronóstico del asma bronquial infantil. Rev Cubana Pediatr 1988;60(6):1041-53.
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  10. Jordán JR. Desarrollo Humano en Cuba. La Habana: Editorial Científico-Técnica, 1979.
  11. Jiménez JM. Patrones de maduración ósea de la población cubana. Departamento de crecimiento y desarrollo. ISCMH, 1987.
  12. Tanner JM. Growth and adolescence. Ed. Oxford Blackwell Scientific, 1969.
  13. Balfour Lynn L. Growth and childhood asthma. Arch Dis Child 1986;61:1049-55.
  14. Kerrebijn KF, De Kroon JPM. Effect on height of corticosteroids therapy in asthmatic children. Arch Dis Child 1968;43:556-61.
  15. Ellis EF. Adverse effects of corticosteroid therapy. J Allergy Clin Immunology 1987;80(4):515-7.
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  17. López O, Perea J, Jiménez JM. Estatura familiar de niños con baja talla. Rev Cubana Pediatr 1989;61(5):654-60.
  18. Posada E, Esquivel M, Ruben M. Desarrollo sexual por razas. Rev Cubana Pediatr 1988;60(6):999-1009.
Recibido: 16 de enero de 1996. Aprobado: 18 de enero de 1996.

Dra. Gladys Abreu Suárez. Hospital Pediátrico Docente "Centro Habana", Benjumeda y Morales, Cerro, Ciudad de La Habana, Cuba.

  1. Especialista de II Grado en Pediatría. Asistente de la Facultad "Calixto García".
  2. Especialista de II Grado en Pediatría. Profesor Titular de la Facultad "Calixto García". Director INHA.
  3. Especialista de I Grado en Pediatría.
  4. Especialista de II Grado en Endocrinología. Instructor de la Facultad "Calixto García".
  5. Especialista de I Grado en Pediatría. Asistente de la Facultad "Calixto García".
  6. Técnica en Antropometría.

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