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Revista Cubana de Medicina Militar

versión impresa ISSN 0138-6557versión On-line ISSN 1561-3046

Rev Cub Med Mil v.36 n.1 Ciudad de la Habana ene.-mar. 2007

 

Instituto Superior de Medicina Milita “Dr. Luis Díaz Soto”

Caracterización clínica del paciente quemado por electricidad

Cap. Sady Valdés Mesa,1 Cor. (R) Harley Borges Muiño2 y Tte. Cor. Irene Palacios Alfonso3

Resumen

Se realizó un estudio sobre la morbilidad por quemaduras eléctricas en pacientes hospitalizados en la Unidad de Caumatología del Instituto Superior de Medicina Militar “Dr. Luis Díaz Soto”, en el periodo comprendido de diciembre de 1975 a diciembre de 2004, con el objetivo de determinar las características clínicas y epidemiológicas de este tipo de lesionado. El universo de trabajo estuvo conformado por 208 pacientes con un predominio del sexo masculino de la tercera década de la vida, lo que representó el 98,1 %. En 139 pacientes el contacto directo con la electricidad fue el mecanismo de producción del accidente y en el 76 % las extremidades las regiones anatómicas más afectadas, requirieron tratamiento quirúrgico la séptima parte de los pacientes. Quedó demostrado que este es un trauma complejo, que la inmediatez de la atención especializada y la presencia de un equipo interdisciplinario fue decisivo para garantizar la supervivencia.

Palabras clave: Quemado eléctrico, quemaduras especiales, traumatismo eléctrico.

La electricidad ha sido unos de los descubrimientos más importantes de los últimos siglos. Ella ha conducido a grandes avances y al alcance de altos niveles de confort en el mundo moderno. Su uso ampliamente difundido, ha aumentado el riesgo de accidentes y lesiones.1 La naturaleza y severidad de este tipo de trauma está condicionada por varios factores: el tipo de corriente (continua o alterna), el voltaje, la resistencia, el trayecto, y los mecanismos de contacto que pueden ser: directo, por arco o por ignición.2-4

Las quemaduras eléctricas se consideran especiales porque el síndrome clínico a que da lugar es diferente del resto de los traumas térmicos. El manejo correcto de una lesión eléctrica exige el conocimiento de las propiedades físicas de la electricidad, la fisiología sistémica y regional de su acción, las características de las quemaduras y el amplio abanico de complicaciones que deben darse. Es precisamente por esto que se considera que es complejo el manejo del lesionado por electricidad.4 La corriente puede afectar cualquier tejido u órgano: la piel, los músculos, los vasos sanguíneos, los nervios, los tendones e incluso los huesos. También puede existir daño cardiaco, neurológico y renal. Los órganos intraabdominales pueden sufrir lesiones diversas como perforaciones viscerales o el desarrollo de úlceras de estrés. Todos estos elementos sirven para ilustrar la complejidad y la gravedad de estos traumas. Sus consecuencias físicas y psicológicas pueden ser desastrosas, con efectos marcados en la esfera social y laboral.5-7

El presente trabajo tiene como objetivo presentar una información básica acerca del comportamiento clínico en estos pacientes, como parte inicial de una serie de estudios clínico-epidemiológicos en pacientes quemados.

Se realizó un estudio descriptivo retrospectivo que incluyó el análisis de variables seleccionadas en 208 pacientes hospitalizados en la Sala de Caumatología en el Instituto Superior de Medicina Militar “Dr. Luis Díaz Soto” en el periodo comprendido de diciembre de 1975 a diciembre del 2004, por presentar quemaduras por electricidad. Esta cifra representa el 100 % de los casos ingresados por esta causa, de un total de 5 029 ingresos que han ocurrido en esta sala en el período antes expuesto.

Las fuentes para la recolección de datos primarios fueron las historias clínicas, la Historia Clínica computarizada del paciente quemado eléctrico y los libros de registros de ingresos del Servicio de Caumatología de la institución.

Las variables que se analizaron fueron las siguientes: edad, sexo, mecanismo de contacto, tiempo transcurrido entre la fecha del accidente y la admisión hospitalaria, localización de las lesiones, puerta de entrada, de salida y recorrido de la corriente, pronóstico de vida, tratamiento local, estadía hospitalaria y estado al egreso. Para el pronóstico de vida se utilizó la Clasificación Cubana de Pronóstico.

Una vez recogidos los datos primarios se procesaron en forma automatizada y se aplicaron procedimientos de estadística descriptiva.

El análisis de la serie estudiada mostró que, como promedio, ingresan en este servicio 8 lesionados por año. Las variables demográficas estudiadas se comportan de la siguiente manera: edad promedio de 33 años, grupo de edades más frecuentes entre 31 y 40 años (69/208; 33,2 %), con claro predominio del sexo masculino (981 %).

Los mecanismos productores de la quemadura eléctrica fueron el contacto directo con la corriente eléctrica (139/208; 66,8 %) y los efectos del arco eléctrico (60 pacientes; 28,8 %). Solo el 4,3 % de los accidentes ocurrieron por ignición o llamarada de vestidos u objetos cercanos a la víctima.

De los 208 pacientes. 144 (69,2 %) recibieron la atención especializada en el transcurso de las primeras 24 h de ocurrido el accidente y 106 (73,6 %) de ellos fueron atendidos en menos de 6 h. Solo 64 pacientes (30 %) fueron admitidos en el hospital después de las 24 h de evolución.

Las regiones anatómicas más afectadas fueron las extremidades superiores, lesionadas en 182 pacientes. Le siguieron en importancia los miembros inferiores (108 pacientes), el tronco y la cara con 77 y 46 casos respectivamente. El sitio de entrada de la corriente se localizó con mayor frecuencia en las extremidades superiores (118 casos; 84,9 %), mientras que el de salida se ubicó predominantemente en los miembros inferiores (96 pacientes; 69,1%). En relación con el trayecto seguido por la corriente eléctrica, en sentido vertical ocurrió en 99 pacientes (71,2 %), mientras que el sentido horizontal se vio en 40 lesionados (28 %).

De acuerdo con los parámetros de la clasificación cubana de pronóstico, el 70,6 % de los pacientes se consideraron como quemados menores. 96 casos (46,1 %) presentaron lesiones leves. Hay que destacar que 35 pacientes (17 %) fueron clasificados como grandes quemados y fueron atendidos en la Unidad de Terapia Intensiva.

El 73,3 % requirió tratamiento quirúrgico. Las operaciones más frecuentes fueron el autoinjerto de piel y la necrectomía realizados a 151 y 81 pacientes respectivamente. Se les realizó amputación a 28 pacientes (13,5 %) y a 3 pacientes hubo de realizarle más de una amputación.

La estadía hospitalaria media fue de 34 días (rango 1-110 días), el mayor volumen de casos tuvo una estadía entre 1-2 meses (91 pacientes; 43,7 %).

La mortalidad fue de 3,4 % (7 pacientes, todos ellos grandes quemados), 6 de ellos se comportaron como conductores de la corriente y el trayecto de esta por el cuerpo fue en sentido vertical.

Este trabajo ha permitido confirmar que son precisamente individuos jóvenes y del sexo masculino, como han podido comprobar otros autores,8-15 quienes más se afectan por quemaduras eléctricas. De la misma forma, se ha confirmado lo reportado por Rodríguez, Gavilondo, Yoan y otros,3,6-8,13,15 acerca de que la mayoría de los accidentes son producidos cuando el paciente se pone en contacto directo con la energía eléctrica. En el estudio se pudo comprobar lo planteado por Gallal, Jovedaz y Tejerina que las áreas más afectadas son las extremidades, en primer lugar las extremidades superiores, secundadas por los miembros inferiores.2,6,8,9,12,16 Toda esta información resulta ser importante a la hora de planificar no solo la distribución de recursos materiales sino el entrenamiento y la preparación del personal facultativo que labora en este tipo de unidades asistenciales. Debe tenerse en cuenta que el promedio de casos que como norma se atienden internacionalmente en servicios de Caumatología está entre el 3,6 % y 4,5 %,3,6,8-10 rango en el que se encuentra el resultado de esta serie.

En el caso de quemaduras por electricidad, el trayecto de la corriente no siempre es fácil de identificar. Este determina el territorio tisular en riesgo. Puede ocurrir que no exista lesión externa en la piel y por debajo de esa piel sana haya tejidos dañados. También se pueden afectar órganos vitales sin que se hayan producido quemaduras, que pueden comprometer la vida del paciente.

Generalmente cuando un paciente es conductor de la corriente eléctrica existe un sitio de entrada y uno de salida, zonas donde el daño es más grave. Autores como Linares, Alejandra y Miguel, han demostrado que los miembros superiores y sobre todo la mano derecha, es la zona de entrada más frecuente y los pies son la salida más común.3,4,5,6,7,17 Estos resultados coinciden con los obtenidos en la investigación.

Los accidentes por electricidad pueden producir quemaduras cutáneas de diversos grados de profundidad, combinadas con una destrucción intensa de los tejidos profundos, por lo que el tratamiento quirúrgico en ocasiones es imprescindible, en muchos pacientes la necesidad de realizar numerosos actos quirúrgicos es frecuente, puesto que con ello se facilita la rehabilitación y se acelera su recuperación funcional futura. Cerepani y Kismoone opinan que los procederes quirúrgicos más utilizados son el autoinjerto de piel y la necrectomía.8,11-13 Otro de los recursos terapéuticos empleados con frecuencia en los pacientes quemados eléctricos es la amputación, debido a la gravedad y complejidad del trauma que este agente ocasiona, en la literatura revisada se recoge que entre el 9 y 14 % de los pacientes es necesario realizar la amputación, información avalada por especialistas como Gallal, Babik y Yuan.8,11,13-15 Estos resultados se corresponden con los obtenidos en la investigación.

El hecho de que un elevado porcentaje de la casuística haya recibido la atención especializada en las primeras 24 h y un número importante durante las primeras 6 horas de ocurrido el accidente demuestran los altos niveles de organización y desarrollo de la atención de salud en Cuba. Los pacientes admitidos con unos días de evolución fueron remitidos de otras provincias del país o se encontraban en el cumplimiento de misiones internacionalistas. Estos resultados contrastan con otros estudios revisados que muestran que la mitad de los pacientes son admitidos en los servicios de Caumatología después de las 48 horas de evolución.6,15

Actualmente se reporta como predominio de la estadía hospitalaria un rango entre 30 y 60 días, lo que coincide con los resultados de este trabajo, esta estancia prolongada se explica por la incidencia de varios factores: las grandes posibilidades de presentarse además de la lesión eléctrica traumas asociados que convierten al paciente en un lesionado complejo, la necesidad de varios tratamientos quirúrgicos progresivos puesto que en ocasiones inicialmente un tejido aparenta viable y luego no es así, e incluso hay lesionados que requieren amputación por lo tanto el tratamiento se hace más complejo.6,12,13,15

La mortalidad debido a quemaduras eléctricas oscila según diversas series, entre el 3 y 9 %.6,9,18,19 La proporción de muerte en este trabajo (3,4 %) es similar a lo reportado en la literatura.

Existen muchas controversias con la repercusión del recorrido de la corriente y la mortalidad, diversos autores plantean que el trayecto horizontal está asociado con una mortalidad del 60 % al pasar a través del corazón puede causar arritmias graves y/o lesión directa miocárdica, otros plantean que el sentido vertical también está asociado con una mortalidad muy elevada puesto que al pasar por el cerebro puede producir paros respiratorios por lesión directa cerebral y parálisis. Lo cierto es que cualquiera de los 2 recorridos es fatal para el paciente, ambos pueden causar lesiones severas que comprometen la vida del paciente.5,19

Summary

Clinical characterization of the electrical burn patient

A study on morbidity from electrical burns in patients admitted in the Burn Unit of “Dr. Luis Díaz Soto” Higher Institute of Military Medicine, from December 1975 to December 2004, was conducted to determine the clinical and epidemiological characteristics of this type of injured. The working universe consisted of 208 patients with a predominance of third age males, accounting for 98.1 %. In 139 patients, the direct contact with electricity was the mechanism causing accidents. In 76 %, the extremities were the more affected anatomical areas. A seventh of the patients required surgical treatment. It was demonstrated that this is a complex trauma, and that the immediate specialized care, and the presence of an interdisciplinary team were decisive to guarantee survival.

Key words: Electrical burn patient, special burns, electrical trauma.

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Recibido: 29 de septiembre de 2006. Aprobado: 30 de octubre de 2006.
Cap. Sady Valdés Mesa . Instituto Superior de Medicina Milita “Dr. Luis Díaz Soto”. Avenida Monumental, Habana del Este, CP 11 700, Ciudad de La Habana , Cuba.

1Especialista de I Grado de Caumatología y Cirugía Plástica.
2Especialista de II Grado de Caumatología y Cirugía Plástica. Profesor Consultante. Profesor Titular.
3Especialista de II Grado de Caumatología y Cirugía Plástica.

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