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Revista Cubana de Medicina Militar

Print version ISSN 0138-6557On-line version ISSN 1561-3046

Rev Cub Med Mil vol.37 no.3 Ciudad de la Habana July-Sept. 2008

 

TRABAJO ESPECIAL

 

A 45 años de la fundación del Hospital Militar Central "Dr. Luis Díaz Soto"

 

Forty-five years after the foundation of "Dr. Luis Díaz Soto" Military Central Hospital

 

 

Discurso pronunciado por el Tte. Cor. José Hernán Salas Rubio, fundador del hospital, en el acto de conmemoración de la efemérides.
La Habana, 3 de diciembre de 2007¨

Tte. Cor. José Hernán Salas Rubio
Doctor en Ciencias. Profesor Titular.

 

 

Designarme para que, en nombre de los fundadores expreso algunas ideas en la conmemoración de esta importante efeméride, me honra.

Este "45 aniversario tiene para mi, además, una connotación especial: cumplir 45 años, más de la mitad de mi vida, de neurocirujano activo aún en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, van pues para ustedes, inevitablemente unidas, el verbo y el sentimiento.

¿Cómo puede ser posible que deje de recordar hoy aquellos días, en el recién inaugurado Hospital "Dr. Luis Díaz Soto", donde de forma mancomunada y solidaria se unieron las voluntades cubanas y soviéticas para dar vida a tan noble empresa? Aquel colectivo de hombres y mujeres, de quien fui parte, forjaron entonces con su entusiasmo revolucionario sueños de ejercer una actividad profesional al servicio de todo el pueblo, de un alto nivel científico, con elevados principios éticos en las relaciones humanas, que fueran ejemplo para las futuras generaciones, que en el de cursar del tiempo, serian relevo. Y, junto a esos sueños, una conciencia vigil de estar dispuestos a cumplir, sin flaquezas, en el suelo patrio o más allá de sus fronteras, las misiones asignadas por la dirección de nuestra revolución.

Es por ello que frente a mis ojos me parece percibir entre ustedes a:

. Dr. Páez, modesto, en su función de Jefe de la Unidad Quirúrgica, sin tomar en cuenta que sobre sus hombros descansaban las estrellas de Comandante del Ejército Rebelde.

. Dr. Sosa Bens, primer director, acopiando parte del tiempo de su responsabilidad principal para entregarla a los niños enfermos.

. Dr. Álvarez, clínico capaz, al frente del cuerpo de guardia, desenredando con maestría diplomática los entuertos de aquellos años convulsos.

. Dr. Jordán, radiólogo, colérico frente a radiografías realizadas con baja calidad técnica, disfraz del hombre bueno que era.

. Dr. Fernández Hernández-Baquero, dermatólogo, quien sin retribución alguna acudía al "Rincón" para examinar y tratar a los enfermos de lepra.

. Dr. Briones, otorrinolaringólogo, que jamás hizo ostentación de su militancia revolucionaria codo a codo con Antonio Guiteras Holmes, el aguerrido combatiente y mártir, asesinado en la década del 30.

. A las enfermeras Surella y Zunilda, intransigente la primera ante la violación de los principios, callada, abnegada, fiel la segunda.

. A Mercedita, del Salón de Operaciones, que con sus expresivos ojos verdes neutralizaba las tensiones y con ella al enfermero Quesada, impaciente siempre por cumplir una misión combativa internacionalista.

. A Margarita Díaz (la abuela), auxiliar general, enhiesta, engañosamente frágil, veloz por nuestros pasillos al impulso de su soplo vital.

. A Bernabé, auxiliar general, solitario en la poda de los jardines pero el primero en el corte de caña, entre los que acudimos a las zafras del 68 y 70.

. Y junto a esos cubanos ya físicamente desaparecidos pero no olvidados, aquellos internacionalistas de otros países tales como:

. Dr. M. Tanaskov, soviético, primer jefe de Neurocirugía, respetuoso, modesto, solidario.

. Dra. María Pérez, neuróloga, hispano-soviética, que con su talento y sensibilidad de mujer tanto nos ayudó en los aspectos clínicos con nuestros enfermos.

. Dr. Nunciata, ortopédico argentino, de carácter aparentemente áspero, quien vertió lágrimas de hombre, al despedirse, premonición de las persecuciones y torturas que sufriría al llegar a su país natal gobernado por los fascistas.


Aquellos hombres y mujeres, y tantos otros no mencionados iguales a ellos, fueron capaces con el ejemplo en el trabajo cotidiano y en el cumplimiento del deber social, de ir cincelando imperceptiblemente con la revolución, lo que somos hoy gracias al privilegio que nos ha dado la vida. ¿Qué puedo decir para terminar mis palabras? Invocando la Revolución recordar aquel fragmento poético de Pablo Neruda:

Porque contigo
mientras me fui gastando,
tú continuaste
desarrollando tu frescura firme,
tu ímpetu cristalino;
como si el tiempo,
que poco a poco me convierte en tierra,

fuera a dejar corriendo eternamente,
las aguas de mi canto.


¡Viva la Revolución! ¡Vivan nuestro Cdte. en Jefe Fidel Castro Ruz y el Ministro de las FAR, General de Ejército, Raúl Castro Ruz! ¡Hasta la Victoria Siempre, como dijo el Che!

Gracias

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