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Revista Cubana de Medicina Militar

versión On-line ISSN 1561-3046

Rev Cub Med Mil vol.44 no.2 Ciudad de la Habana abr.-jun. 2015

 

Rev Cubana Med Mil. 2015;44(2)

EDITORIAL

Profesionalidad y dignidad cubana contra el ébola

 

Cuban professionalism and dignity against ebola

 

En el año 2014, uno de los acontecimientos notables en el desempeño de la colaboración médica internacional de Cuba, fue enviar un contingente de enfermeros y médicos a combatir el ébola en África Occidental.

Había que enfrentar una enfermedad letal, muy contagiosa, con un mecanismo de trasmisión complejo, en que la brecha más mínima o el descuido más insignificante, ponían en peligro la vida del personal que brinda el servicio o atención médica al enfermo, y nunca antes el personal sanitario cubano, había estado en tal riesgo.

A las 10:21 a.m. (6:21 a.m. en Cuba) del 2 de octubre de 2014 aterrizaba el avión, y poco después descendían de la nave los 165 colaboradores en el aeropuerto internacional de Freetown, en Sierra Leona. Había comenzado en ese momento un nuevo capítulo de la colaboración internacional de la mayor de la Antillas.

Rápido comenzó el adiestramiento teórico y práctico conducido por expertos de la OMS, que se había iniciado previamente en el Instituto de Medicina Tropical "Pedro Kourí", en La Habana. Igualmente pronto se emprendió el adiestramiento en centros de tratamiento y observación de pacientes afectados por el ébola (Hasting I, Jui Hospital, Lakka y Newton).

Este país no tenía suficiente infraestructura disponible para atender a los enfermos. A la par que estábamos haciendo nuestras prácticas, se edificaban y levantaban los centros de tratamiento (CTE) y de observación de ébola (COE).

Un grupo de compañeros fue destinado a laborar en el CTE Maforki New, Port Loko. El grupo estaba integrado por 16 médicos y 25 enfermeros. A este grupo se incorporó el doctor Félix Báez Sarría para cumplir su compromiso de terminar la tarea que había comenzado, fue el integrante No. 42.

Se logró una gran preparación, teórica y práctica, lo que unido a la cohesión lograda, la profesionalidad, dedicación y disciplina del personal, permitieron poder dar una respuesta asistencial de alto nivel, en una región caracterizada por una elevada incidencia de la enfermedad.

Producto de ese trabajo se revirtieron los indicadores, se logró disminuir a más de la mitad la letalidad que presentaba en sus inicios el CTE Maforki (90 %), y por eso se convirtió en una instalación de referencia en el distrito.

En el desempeño del grupo, deben resaltarse las buenas relaciones de trabajo logradas con la ONG Partners in Health (PIH), integrada por personal estadounidense. Compartimos las tristezas, cuando había algún fallecido, y las alegrías de cada jornada, cuando aplaudimos el egreso de cada sobreviviente y contemplamos cuando al tronco y las ramas de un pequeño árbol, bautizado como "Árbol de la vida", los egresados, ataban una pequeña tira de tela como símbolo de una vida salvada, la propia.

Nos percatamos también de nuestros resultados cuando los enfermos pedían que los llevaran a este centro, pues conocían que allí realmente se salvaban vidas, o cuando al trasladarnos por la localidad, ese pueblo humilde, nos reconocía con un saludo, bien fuera levantando sus brazos o a través de una sonrisa.

El grupo de Port Loko ocupó un importante espacio en la esperanza de ese pueblo, por sus resultados asistenciales, su fraternidad, respeto y cariño que trasmitía a sus habitantes, todo con humildad y amor.

Dejamos una clara huella de lo que son capaces los profesionales de la salud cubana.

La historia y el trabajo del primer contingente de la Brigada Médica "Henry Reeve" para enfrentar situaciones de desastres y epidemias en Sierra Leona, está por escribirse, cada colaborador tiene la suya propia; sus vivencias constituyen el verdadero testimonio de lo realizado.

En Sierra Leona quedará la marca, de este grupo de cubanos. Cuando en nuestra práctica diaria ocurría lo inevitable, la muerte, sufrimos y sentíamos frustración. No obstante, en ese momento, uno de los mensajes de la Directora General de la OMS, doctora Margaret Chan, se cumplía en cada uno de nosotros: que esa persona tuviera una muerte digna. Pero las vidas salvadas son testimonio vivo de todo ese esfuerzo.

Se trabajó de manera muy unida y respetuosa con las autoridades de la OMS y otras organizaciones no gubernamentales, entre las que sobresalieron Save the Children (Reino Unido), Partners in Health (EE.UU.) y Cap. Anamur (Alemania). Como había dicho nuestro ministro de Salud Pública: podemos trabajar con colegas de cualquier parte del mundo. Todos apreciaron el calibre de los cubanos: su humanismo, solidaridad y profesionalidad, carisma y simpatía también compartimos ciencia, pues entregamos y aprendimos. Ha sido una experiencia única.

Para regocijo de todos, de toda Cuba, de todas las familias de los colaboradores en ese país y en los vecinos (Liberia y Guinea Conakry), se puede decir que se cumplió con la misión asignada y que el ejemplo de este contingente fue estímulo para que otros países secundaran la tarea. La humanidad puso en primer término salvarse ella misma, comenzando por los más vulnerables y esta valiente acción definitivamente hizo perder el miedo.

 

Dr. Manuel Seijas González
Miembro de la Brigada Médica Internacional "Henry Reeve" en Sierra Leona
Coordinador del Grupo de Trabajo en el Distrito de Port Loko

 

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