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Universidad de La Habana

versión On-line ISSN 0253-9276

UH  no.280 La Habana jul.-dic. 2015

 

ARTÍCULO ORIGINAL

 


Moreno Fraginals en la España del Quijote

 


Moreno Fraginals in the Spain of Don Quixote

 


Fabio E. Fernández Batista

Facultad de Filosofía, Historia y Sociología, Universidad de La Habana, Cuba

 

 

 


RESUMEN

El artículo examina las reflexiones de Manuel Moreno Fraginals en torno al Siglo de Oro español. Desde los presupuestos de la historia cultural y el marxismo, el relevante historiador cubano analizó la evolución de la escolástica, el idioma castellano y el barroco durante las dos primeras centurias de la modernidad. A partir de reno-vadores enfoques, Moreno cuestionó varios tópicos recurrentes en los estudios dedicados a la España imperial. Las consideraciones de Fraginals son una muestra de las potencialidades de la ciencia histórica para afrontar la investigación de los procesos culturales.

PALABRAS CLAVE: historiografía cubana, Siglo de Oro, historia de España, barroco.


ABSTRACT

The article examines the considerations of Manuel Moreno Fraginals in reference to the Spanish Golden Century. From the premise of cultural history and Marxism, the outstanding Cuban historian analyzed the evolution of Scholastics, the Spanish language and the Baroque period during the two first centuries of modernity. Using renewing approaches, Moreno questioned several recurrent topics dedicated to imperial Spain. Fraginals' considerations show the potentials of historical science to take over the investigation of cultural processes.

KEYWORDS: Cuban historiography, Golden Century, history of Spain, Barroque.


 

 

I

Es una verdad de Perogrullo afirmar que la historia de la mayor de las Antillas no puede entenderse sin el análisis de la evolución socioeconómica, política y cultural de España. Al menos durante los cuatro siglos de dominio colonial, la historia de la "Madre Patria" fue también la historia de Cuba. Pese a esta realidad, no ha existido en la producción historiográfica nacional un examen exhaustivo del decurso histórico peninsular. Como generalidad, han estado presentes acercamientos superficiales que repiten las matrices analíticas gestadas dentro de los estudios hispanistas. En su conjunto, los historiadores de la Isla no han construido una reflexión propia sobre el devenir de la sociedad ibérica.

Como excepción dentro del escenario descrito se erige la obra de Manuel Moreno Fraginals. En la producción moreniana es visible la elaboración de sugestivas propuestas en torno a los procesos históricos españoles. En pos de captar las claves evolutivas de la Gran Antilla, el autor de El ingenio. Complejo económico social cubano del azúcar afrontó la compleja tarea de reconstruir ciertos pasajes de la historia peninsular.

Uno de los ejemplos más representativos de la vocación hispanista de Moreno Fraginals es su ensayo, publicado en el año 1989 en la revista Unión, "Hacia una filosofía, un lenguaje y un arte imperial (pensando en el quinto centenario de algo...)". Este trabajo se adentra en las interioridades del reino ibérico durante los siglos XVI y XVII, y presenta un sugerente fresco donde cobran vida los procesos culturales que marcaron la cúspide y la decadencia del imperio de los Austrias. Con la maestría de su prosa, Moreno nos invita a recorrer la España del Quijote.

Vale subrayar que el texto que a continuación se examinará encuentra sustento en los presupuestos de la llamada historia cultural. Dentro de esta vertiente historiográfica se asume a la cultura como el conjunto de la actividad humana, superándose con tal definición aquellas interpretaciones que pretenden restringir "lo cultural" al ámbito de la creación artístico-literaria. Como buen historiador de la cultura, Moreno defendió la necesidad de conectar la producción espiritual de una época con el contexto objetivo que le dio origen. Desde tales presupuestos, sus reflexiones sobre el universo estético del Siglo de Oro pueden resultar, advierto ya, iconoclastas para filólogos e historiadores del arte.

II

Para Moreno, el esplendor cultural vivido por "las Españas" durante los siglos XVI y XVII debe conectarse con la extraordinaria aventura que fue la conformación del mayor imperio conocido hasta la fecha. En su criterio, la conquista del Nuevo Mundo contribuyó decisivamente a desatar las fuerzas creativas de los pueblos ibéricos, compelidos, de la noche a la mañana, a apresar y expresar la maravilla del universo americano. A la rica tradición cultural del Medioevo se sumaban, de súbito, las apremiantes exigencias derivadas del ejercicio de la hegemonía mundial. En vista de tal escenario, el reto para los estudiosos del Siglo de Oro estribaría, a juicio de Fraginals: "en analizar cómo en su enfrentamiento a situaciones continuamente nuevas y cambiantes, teólogos, filósofos, juristas, lingüistas, arquitectos, pintores, escultores, literatos, políticos, científicos, técnicos y artesanos se vieron obligados a dar respuestas a las acuciantes interrogaciones del proceso"(1).

En el ensayo que me ocupa se examina el universo cultural del Siglo de Oro desde tres aristas fundamentales. Moreno reflexiona sobre la dinámica evolutiva de la escolástica peninsular, el idioma castellano y el barroco. Sobre cada uno de estos tópicos ofrece sugestivas consideraciones, sustentadas en la asunción de la falencia de aquellas visiones historiográficas afincadas en esa clásica división cuatripartita, donde la economía, la política, la sociedad y la cultura aparecen como escenarios desligados. En "Hacia una filosofía, un lenguaje y un arte imperial..." es visible la aspiración del autor a esbozar una historia total, capaz de aprehender los indisolubles nexos que enlazan a todas las esferas de la vida humana.

El texto examinado inicia con el análisis del pensamiento escolástico español de las centurias inaugurales de la modernidad. Según Moreno Fraginals, la curva evolutiva del imperio dejó huella en el devenir de la escolástica hispana del Siglo de Oro. Si en el quinientos esta corriente filosófica vivió, de la mano de la Escuela de Salamanca, una vigorosa renovación propiciada por el ejercicio creador consustancial a la empresa conquistadora, ya para el seiscientos el escolasticismo habría degenerado en silogismo metafísico abocado a salvaguardar las "verdades incontrovertibles" del imperio amenazado. Para Moreno, de la potente "teología de la conquista" elaborada por Francisco de Vitoria se transitó hacia un pensamiento pacato, de sacerdotes y burócratas seglares, caracterizado por la oposición a cualquier innovación en el plano de las ideas. En su argumentación, la erosión de la hegemonía de los Habsburgo se manifestó en la dogmatización de la reflexión intelectual que había acompañado a la expansión imperial. El combate a las "desviaciones y herejías" daba cuenta del enclaustramiento intelectual que fue alejando al reino ibérico de las luces de la modernidad. En palabras suyas:

la escolástica derivó de un intento de apresar lo universal a un mecanismo que hacía del imperio el centro del universo: se producía el tránsito mediante el cual una filosofía pasaba a ser una ideología. Naturalmente, ideología de un imperio que había alcanzado su cenit, agotado las posibilidades de crecimiento, cercado por naciones enemigas y corroído en su interior por las mismas fuerzas económico-sociales que había creado(2).

El examen de la evolución de la lengua española durante los siglos XVI y XVII es otro de los puntos neurálgicos del ensayo. Fraginals defiende la necesidad de vincular el esplendor del castellano con los procesos políticos que llevaron a España a la cúspide del escenario internacional. En el texto se subraya la conexión entre los contenidos del discurso generado por el ascendente imperio y la renovada formulación expresiva que le dio sustento. No es casual, sostiene Moreno, la coincidencia en el año 1492 del primer viaje de Colón y la publicación del Vocabulario del romance en latín de Nebrija, pues ambos acontecimientos se insertarían dentro del mismo proceso cultural. Desde tal perspectiva, se vincula el ensanche de las fronteras físicas de la monarquía ibérica con la modelación de un vehículo comunicativo capaz de garantizar la difusión de la fe y la razón imperial. En la mirada del historiador cubano, la imposición forzosa del castellano devino efectivo mecanismo de sujeción para con los pueblos conquistados. De la mano de la hegemonía hispana, la lengua de Castilla -ahora con visos de universalidad- llegaba a la adultez.

Especial atención se brinda en el texto al proceso de interacción entre el castellano y las lenguas americanas. La labor lingüística de los sacerdotes españoles es señalada como una de las mayores aventuras intelectuales de la historia. En opinión del autor de Cuba/España, España/Cuba: historia común, el esfuerzo evangelizador, sustentado en la fuerza de la palabra, constituyó fórmula de reafirmación y ampliación del lenguaje colonizador. Según Moreno Fraginals, la magnificencia del Nuevo Mundo obligó al despliegue de todas las potencialidades creadoras del castellano. La expansión colonial fue el marco en el cual el idioma: ""se fue haciendo", creció como el imperio, se enriqueció necesariamente porque fue un arma afilada con el uso diario enunciando, expresando, precisando, describiendo, exponiendo, cosas y situaciones de una complejidad no vivida por otro pueblo en el mundo hasta entonces"(3).

A su juicio fue este escenario el espacio idóneo para el despegue de la creación literaria hispana. La fuerza que rezuma la obra de Góngora, Quevedo, Lope, Calderón y Cervantes debe conectarse con el inmenso capital cultural que generó la aventura imperial. Para Moreno Fraginals, el cenit y el declive del imperio marcaron la dinámica de todo el cuerpo social de la Península, impactando decisivamente los avatares de una ciudad letrada que no pudo escapar al influjo del dramático contexto. Sus palabras son categóricas:

el neologismo, el hipérbaton y la metáfora revelan simplemente que un imperio de las proporciones gigantescas del español [...], con su fabulosa pluralidad de paisajes y culturas, exigía un idioma igualmente gigantesco. El neologismo y la propia metáfora fueron imprescindibles recursos comunicantes cuando las herramientas habituales del idioma no alcanzaron para nominar las cosas e ideas que nunca habían sido inventariadas, o no fueron capaces de apresar el mundo poético y filosófico que dimanaba de la complejidad y dimensión del imperio(4).

La última sección del ensayo propone una aguda reflexión en torno al barroco como código expresivo dominante en la España imperial. Como punto de partida, Moreno arremete contra aquellas interpretaciones que confinan al barroco a la condición de simple manifestación estilística. En su opinión, tales concepciones son la vía directa para "no entender en absoluto la significación de este prodigioso movimiento expresivo"(5). Para él, la exclusiva caracterización del barroco desde presupuestos de índole formal -la sobrecarga, el retorcimiento, el abuso de elementos plásticos y literarios, etcétera- dificulta la definición de los rasgos esenciales que marcaron su ser. Identificar al barroco por la forma resultaría "vaciarlo de contenido: identificar al monje por su hábito"(6).

En "Hacia una filosofía, un lenguaje y un arte imperial..." se subraya la necesidad de asumir a todo gran estilo como código expresivo de una época, anclado a una especificidad histórica dada. Desde tal perspectiva, el barroco, impensable sin sus nexos con el mundo americano, es presentado como un conjunto coherente de signos y símbolos que respondían a la realidad contextual del imperio español durante los siglos XVI y XVII. A juicio de Moreno Fraginals, este estilo supuso la cristalización de una congruente matriz comunicacional que le aportó solidez al silogismo imperial.

Según Moreno, el barroco resultó también valladar defensivo del imperio frente a las tendencias ideológicas proclives a socavar la hegemonía hispana. El rescate y refuncionalización dentro del mismo de ciertos valores medievales constituye, en su visión, uno de los fundamentos de la proyección conservadora con la que el reino ibérico procuró protegerse de las fuerzas disolventes que lo acosaban.Para el historiador:

Dado que el barroco fue la expresión culminante del imperio español [...] es lógico que recorriera la misma curva de las fuerzas que lo engendraron, desde la violenta cima (Góngora, Quevedo, las grandes catedrales americanas, Suárez, Vitoria...) hasta el despeñadero de un dogmatismo cerrado e increador. Cuando su función de muralla de cierre le impide proyectarse hacia fuera del imperio, y la inmovilidad de sus premisas le imposibilita incorporar el mundo interior que germina dentro de su propio cercado, el barroco se resuelve encausando sus fuerzas hacia el mismo motor que las genera, envolviéndose en sí mismo, retorciéndose, enrollándose como un ovillo que crea su propio hilo(7).

Muy interesantes son igualmente las apreciaciones que presenta el ensayo en torno a la expansión del barroco por Europa. De acuerdo con Moreno, buena parte de los historiadores del arte, movidos por los prejuicios antiespañoles gestados desde el quinientos como fórmula de impugnación a la supremacía de los Austrias, han soslayado la importancia de la hegemonía española como vehículo de la propagación del estilo. La presencia del barroco en Europa no podría desconectarse, pues, del dominio ibérico sobre buena parte del continente. Un fenómeno como el manierismo resulta, a su juicio, un eufemismo que busca explicar "el proceso de disolución del clasicismo italiano, a partir de 1520, sin tener que mencionar la fuerza imperial española. Es decir, es una concepción formal que pretende dar razón de una forma artística por el arte mismo y no por el mundo político, económico y social en que germina"(8).

La existencia de un barroco autóctono -el español- y uno importado -el europeo- es definida como sustrato de la desigual evolución del citado código estético. Si para España este estilo habría constituido la piel misma del imperio, para el resto de Europa el mismo emergería como encarnación de la fuerza opresiva de los Habsburgo. Por ello, señala Moreno, "en el continente se le abandonó con cierto sentido de liberación, como quien se redime de un poder extraño"(9). Mientras, para el reino ibérico el declive del barroco "representó como la muerte de algo, como un pedazo de la España misma dejado en el camino de la historia"(10).

Para Moreno Fraginals, el barroco fue la esencia misma del imperio universal de los Austrias. Sin él no podría entenderse el clima espiritual de una España que en poco más de un siglo transitó de la cúspide del escenario internacional hacia la condición de potencia de segundo orden dentro del naciente sistema-mundo capitalista. Según Moreno, "el barroco es una cima, pero una cima desde la cual se ve el abismo"(11).

III

Las consideraciones que sobre el universo del Siglo de Oro presenta el ensayo "Hacia una filosofía, un lenguaje y un arte imperial..." son atendibles en más de un sentido. De forma coherente se conecta la evolución histórica de la península ibérica durante los siglos XVI y XVII con el devenir de los procesos culturales vividos por la España imperial. Manuel Moreno Fraginals brinda al lector algunas claves para pensar la cultura desde el terreno de los estudios históricos. Los indisolubles nexos entre el espíritu creador de una época y los contextos socioeconómicos y políticos que lo condicionan se hacen explícitos en su singular reflexión.

Pese a los méritos señalados, no puede obviarse la existencia de ciertos puntos discutibles dentro del texto. Como cuestionamiento básico, ha de subrayarse que algunas de las tesis presentadas por Moreno resultan demasiado categóricas. En más de una ocasión pareciera que el autor busca acoplar forzosamente el proceso examinado al modelo interpretativo que defiende. Tal realidad hace extrañar un tono más flexible en ciertos pasajes del ensayo.

La raíz de estas cerradas interpretaciones radica en el determinismo histórico que recorre toda producción moreniana dedicada al análisis de la creación artístico-literaria. En sus reflexiones, no deja espacio para la relativa autonomía que, sobre el contexto objetivo, gozan el arte y la literatura. Sin defender aquí la independencia absoluta del acto creador respecto escenario social en el que se inserta, es indiscutible que las posturas deterministas sostenidas por Moreno tienden, en ocasiones, a simplificar una dinámica de interacción en extremo compleja.

Pese a estos señalamientos, soy de la opinión de que "Hacia una filosofía, un lenguaje y un arte imperial..." aporta valiosas pistas para el análisis del Siglo de Oro en sus más diversas manifestaciones. Desde el marxismo, Moreno Fraginals pone en solfa ciertas "verdades" afincadas en presupuestos ahistóricos. La España de Cervantes cobra vida en un texto iconoclasta que dialoga críticamente con interpretaciones sesgadas. No hay, a juicio del autor de El ingenio..., ni leyenda negra ni leyenda rosa. Para Moreno: "La cultura de la España imperial es cultura negra-rosa, de conquistador-conquistado, cristiano-infiel, criollo-español, amo-esclavo, indio-blanco, blanco-negro, oro-hambre, castellano-idiomas indígenas, Reforma-Contrarreforma, Sepúlveda-Las Casas, Felipe III-Pablillo de Valladolid, Fuente Ovejuna-Comendador, Quijote-Sancho..."(12).

 


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

MORENO FRAGINALS, MANUEL: "Hacia una filosofía, un lenguaje y un arte imperial (pensando en el quinto centenario de algo...)", Órbita de Manuel Moreno Fraginals, Ediciones Unión, La Habana, 2009, pp. 362-380.

 

 


RECIBIDO: 6/3/2015
ACEPTADO: 12/ 5/2015

 

 

Fabio E. Fernández Batista. Facultad de Filosofía, Historia y Sociología, Universidad de La Habana, Cuba Correo electrónico: fefernandez@ffh.uh.cu

 


NOTAS ACLARATORIAS

1. Manuel Moreno Fraginals: "Hacia una filosofía, un lenguaje y un arte imperial (pensando en el quinto centenario de algo...)", pp. 370-371.

2. Ibídem, p. 365.

3. Ibídem, p. 369.

4. Ídem.

5. Ibídem, p. 371.

6. Ibídem, p. 372.

7. Ibídem, p. 375.

8. Ibídem, p. 377.

9. Ibídem, p. 378.

10. Ídem.

11. Ibídem, p. 380.

12. Ibídem, p. 371.

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