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Revista Cubana de Educación Superior

versión On-line ISSN 0257-4314

Rev. Cubana Edu. Superior vol.34 no.3 La Habana sep.-dic. 2015

 

ARTÍCULO ORIGINAL

El acceso a la educación superior cubana en el curso 2013-2014: una mirada a la composición social territorial

 

 

The Access to the Cuban Higher Education in the Course 2013-2014: a Look to the Territorial Social Composition

 

 

 

Mayra Tejuca Martínez,I Onil Gutiérrez Fernández,I Irina García OjalvoI

Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior (CEPES), Universidad de La Habana, Cuba.

 

 




RESUMEN

En este trabajo se analiza la composición social de los estudiantes que participaron en el proceso de ingreso a la educación superior cubana en el curso 2013-2014. El estudio se basó en los indicadores: color de la piel, sexo, y escolaridad y ocupación de los padres. Los resultados nacionales mostraron que los estudiantes blancos, negros y mestizos accedieron en una proporción superior, similar e inferior, respectivamente, a la que representan en la población cubana con edad comprendida entre 18 y 24 años. Sin embargo, estos resultados no se reprodujeron en todas las provincias del país. Las mujeres accedieron en mayor porcentaje que los hombres y por encima de su proporción censal en todas las provincias. Se constató una mayor presencia de hijos de universitarios profesionales o dirigentes entre los estudiantes que accedieron, lo que apunta hacia un proceso de autorreproducción de los profesionales cubanos.

PALABRAS CLAVE: acceso de la mujer, capital cultural, capital económico, equidad, igualdad de géneros, raza.


ABSTRACT

The present work analyzes the social composition of the students that participated in the enrollment process of Cuban higher education in the term 2013-2014. The study based itself on the following indicators: color of the skin, sex and parents' academic degree and jobs. The national results showed that white, black, and half-caste students accessed to higher education in a superior, similar, and inferior rate respectively, which represents the Cuban population in between 18 and 24 years old. However, these results did not turn out in all provinces in the country. Women accessed higher education in a superior percentage than men, and over its census ratio in all provinces. It was possible to confirm the presence of the children of university professionals or leaders among students that accessed, which indicates to a self-reproduction process of Cuban professionals.

KEYWORDS: women´s access, cultural capital, economic capital, equity, gender´s equality, race.


 

 

Introducción

La universalización de la enseñanza en nuestra sociedad implica, entre otras cosas, el aseguramiento de una real igualdad de derechos y oportunidades para todos los grupos sociales, sin distinción del color de la piel, sexo, origen social y territorial. Este concepto está en perfecta consonancia con los principios de equidad y justicia social en los que se sustenta la Revolución cubana. En el marco de la educación superior (ES), esta premisa se traduce en garantía de posibilidades y oportunidades de acceso a estudios universitarios de todos los grupos sociales que componen la sociedad cubana actual.

Durante años, instituciones como el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS) y el Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior (CEPES) han evaluado de manera sistemática las características sociodemográficas del estudiantado universitario. El análisis de los cambios ocurridos en este orden permite visualizar diferentes etapas claramente definidas.

A grandes rasgos, estos momentos pudieran describirse a través de tres etapas. La etapa inicial se enmarca en las décadas de los sesenta, setenta y primera mitad de los ochenta, y se caracterizó por el acceso masivo de estudiantes a todos los niveles de enseñanza, incluido el superior. Este periodo dio lugar a la formación de un amplio contingente de profesionales procedentes en su mayoría de la clase obrera y el campesinado. La segunda etapa se encuadra entre finales de los ochenta y la década de los noventa, lapso en el que comenzó a observarse un proceso de autorreproducción de los profesionales, es decir, un predominio entre los estudiantes de nivel superior de hijos de padres universitarios, así como una tendencia a la feminización de este nivel de enseñanza y una mayor presencia de estudiantes blancos en las aulas.

Con este panorama de base, se inicia una tercera etapa a principios de la primera década del siglo XXI, que se extiende hasta finales del decenio. En este periodo se dieron nuevas oportunidades para el acceso masivo a la ES, a partir de la puesta en práctica de programas sociales en el marco de la Batalla de Ideas. Como consecuencia, se produjo una mayor diversificación del estudiantado universitario en términos de extracción social y color de la piel. Un análisis minucioso de las causas y consecuencias de estos cambios sociodemográficos pueden ser consultados en los trabajos de María Isabel Domínguez y colaboradores del CIPS.1

En contraste, un estudio que consideró las cohortes comprendidas en el periodo 2003-2010 2 encontró que en la etapa analizada la población de estudiantes universitarios era porcentualmente más blanca que el promedio general de la población cubana con un alto índice de féminas y que predominaban los hijos de profesionales. Dicha investigación no incluyó a los estudiantes que accedieron a la ES a través de los programas sociales, grupo que llegó a ser importante,3 con lo cual cambió significativamente el panorama sociodemográfico del estudiantado universitario.4

A pesar de la sistematicidad de los estudios del CIPS y del CEPES, no son abundantes los trabajos que sobre este tema han sido publicados en fecha reciente. Asimismo, son pocas las investigaciones que aporten datos sociodemográficos del estudiantado universitario, aun cuando en los últimos años han ocurrido cambios importantes en el sistema de ingreso a la ES que pueden tener un impacto notable en las características de los alumnos que logran acceder a estudios universitarios, aspecto que precisa ser evaluado.

El presente trabajo recoge los principales resultados de un estudio de tipo cuantitativo de alcance principalmente descriptivo, dirigido a caracterizar la composición por color de la piel, sexo, y escolaridad y ocupación de los padres de los estudiantes que ingresaron a la ES cubana en el curso 2013-2014. Esta cohorte ingresó a la ES tres años después de la puesta en práctica de los cambios introducidos en el sistema de ingreso en el curso 2009-2010, que se hicieron efectivos para ingresar en 2010-2011. 5 Una de las transformaciones de mayor impacto fue la obligatoriedad de aprobar los exámenes de ingreso (EI) para acceder a todos los tipos de curso que ofrece la ES.

La cohorte seleccionada para esta investigación tiene la característica de haber iniciado sus estudios preuniversitarios (vía fundamental de acceso) conociendo este requerimiento. El estudio contempla el acceso a las carreras ofertadas por los Ministerios de Educación Superior, Educación, Salud Pública y el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación, en los tres tipos de modalidades que ofrece la ES cubana: curso diurno, curso por encuentros y educación a distancia.

En este trabajo, los datos de composición se comparan con los previamente publicados por el CEPES en el artículo "El acceso a la educación superior. ¿Cómo lograr la equidad?",6 relativos a la cohorte que ingresó en el curso 2003-2004. Sin embargo, en el mencionado trabajo se presenta la caracterización sociodemográfica de los estudiantes agrupados en los que accedieron a los cursos diurnos mediante EI y aquellos que lo hicieron a las Sedes Universitarias Municipales (SUM). A diferencia del estudiantado objeto del presente estudio, ese primer grupo no incluye todas las carreras, ni los estudiantes que accedieron a cursos por encuentros (cursos para trabajadores en aquel entonces) y a la educación a distancia. Sin embargo, tienen en común que la fuente de ingreso mayoritaria es la de alumnos procedentes de institutos preuniversitarios (IPU), condición que los hace en alguna medida confrontables. Los estudiantes que accedieron a cursos diurnos mediante EI procedentes de IPU en el curso 2003-2004 alcanzaron el 87,6 %; mientras que en la cohorte 2013-2014 representaron el 73,3 %. Por otro lado, la mayoría de las variables y los indicadores que se utilizan para caracterizar la composición social, así como la inclusión en el estudio de todos los individuos de las poblaciones bajo análisis, coinciden en ambos trabajos.

Las SUM surgieron a inicios de la primera década del siglo XXI como parte de los nuevos programas sociales ya mencionados, con el objetivo de incorporar segmentos de la juventud, desvinculados laboral y socialmente, a lo que se llamó "continuidad de estudios".7 Como ya se dijo antes, esta alternativa favoreció el ingreso de una mayor proporción de hijos de obreros y campesinos, así como de negros y mestizos 8 y alcanzó su matrícula máxima en el curso 2007-2008. 9 Sin embargo, las diferencias con los espacios educativos históricamente constituidos dieron lugar a disparidades en la formación, con afectaciones en la calidad de los graduados. Así, a finales de esa misma década, esta alternativa (en su concepción original) comenzó a perder prioridad dentro de las modalidades de estudios vigentes, y ya en el curso 2010-2011 no se produjeron nuevos ingresos por esta vía. Por lo tanto, en la cohorte sujeta a análisis no está presente esa variante de estudios superiores.

Actualmente existen los Centros Universitarios Municipales (CUM), surgidos de un profundo análisis de redimensionamiento e integración de las sedes territoriales, como extensión de los espacios educativos de las instituciones universitarias. En estos centros coexisten las tres alternativas de estudios que ofrece la ES cubana y la continuidad de estudios ya en fase de liquidación. De manera que, en el curso 2013-2014, esta última modalidad representó solo el 8,0 % de la matrícula total de la ES cubana. 10

La presente investigación incluye una comparación de datos del acceso (color de la piel y sexo) con los correspondientes a la población cubana en el rango de edades de 18 a 24 años, calculados por los autores a partir de los datos que resultaron del Censo de Población y Viviendas de 2012, obtenidos en la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). Se seleccionó este estrato etario, pues es el que utiliza el Ministerio de Educación Superior cubano para calcular las tasas neta y bruta de escolarización. 11 En la cohorte que se analiza, el 94,3 % y el 97,2 % de los estudiantes que optaron y accedieron a la ES se encontraron en ese rango de edades. Por otro lado, este estrato difiere de la población cubana en cuanto a su composición por color de la piel y por sexo. En esta fracción hay una menor proporción de blancos (61,8 %) y negros (8,6 %) que en la población total, donde estos grupos representan el 64,1 % y 9,3 %, respectivamente.12 A diferencia de la población cubana, donde las mujeres son mayoritarias (50,1 %),13 en este estrato las féminas representan el 48,3 %.

Otra característica que distingue este estudio es que las variables color de la piel y sexo fueron analizadas en el nivel provincial. Para ello se tomaron como referencia las características de las poblaciones de cada provincia en lo relativo a estas dos variables. Esto es particularmente importante debido a la heterogeneidad de las características de la población a lo largo del país. Sin embargo, no se analizó el acceso según la provincia de origen; debido a que las plazas se distribuyen según planes provinciales, conformados a partir de las necesidades del territorio. No obstante, queda pendiente para un próximo estudio el análisis del acceso según el municipio de residencia y la procedencia (urbana o rural) del estudiante; dato este último que no se precisa en el instrumento aplicado.
Como fuente de información se utilizó la base de datos del sistema automatizado distribuido de ingreso a la educación superior (SADIES) que gestiona el CEPES. Esta base de datos se nutre de la información proveniente de un cuestionario que se aplica a todos los optantes a la ES en el momento de solicitar las carreras. En el curso 2013-2014 se presentaron 47 289 aspirantes a 61 552 plazas y de ellos accedieron a la ES 29 602 estudiantes, cifra que representa el 62,6 % del total de optantes.

Análisis de la composición según el color de la piel de los estudiantes

La figura 1 muestra la composición social de los estudiantes que optaron, accedieron y no accedieron a la ES en el curso 2013-2014 según el color de la piel; así como la distribución de la población cubana en el rango de edades de 18 a 24 años según esta característica.


Al comparar las composiciones de los estudiantes que accedieron y los que optaron, se evidencia que en los primeros hay un incremento de la proporción de blancos, a expensas de la disminución de la proporción de negros y mestizos. Este aumento, que favorece a los alumnos de piel blanca, se debe al mayor éxito que estos tuvieron en los EI.

En este trabajo se asocia directamente el éxito en el acceso a la ES con la aprobación de los EI, ya sea en primera o en segunda convocatoria, e independientemente de la calificación obtenida. Esto tiene como base la observación de que casi la totalidad de los estudiantes que aprueban los EI acceden a carreras universitarias. Solo una pequeña proporción rechaza la carrera que le ha sido otorgada y por tanto no accede a la ES. En el curso 2013-2014 se encontraron en esta situación solamente el 2,8 % de los estudiantes que aprobaron los EI. De igual manera el éxito en el acceso se asocia con la obtención de alguna carrera, independientemente del grado de satisfacción del estudiante. En cualquier caso, en el curso que se analiza, el 87,1 % de los estudiantes que accedieron a la ES logró alcanzar una de sus 10 primeras opciones de carrera y, de ellos, el 80,0 % alcanzó una de las tres primeras, lo que significa el 69,6 % del total de estudiantes que accedieron.

El porcentaje general de estudiantes que accedieron del total que optaron en el curso analizado fue de un 62,6 %; sin embargo, el análisis de este parámetro según el color de la piel evidencia que los estudiantes blancos tienen mayor éxito en los EI (el 66,3 % accedió) que los negros y mestizos (accedieron en un 49,4 % y 58,3 %, respectivamente).

El impacto de lo anteriormente señalado se advierte claramente en la composición por color de la piel de los estudiantes que no accedieron en comparación con la de los estudiantes que accedieron a la ES. Como se observa, en el grupo de los que no accedieron hay una disminución del porcentaje de blancos y un incremento del porcentaje de negros y mestizos en relación con los estudiantes que ingresaron.

Con respecto a la composición de la población cubana de 18 a 24 años, la distribución por color de la piel de los estudiantes que accedieron es similar a la encontrada en la población en este estrato etario. No obstante, las mayores diferencias se observan en blancos y mestizos. Los blancos accedieron en una proporción superior a su representatividad censal; mientras que los mestizos quedaron por debajo.

Estos resultados son, de manera general, similares a los obtenidos cuando se analizó el curso 2003-2004. En esa cohorte, los alumnos se distribuyeron entre negros, blancos y mestizos en las proporciones de 10 %, 68 % y 22 %, respectivamente. 14 La mayor diferencia entre este y el curso 2013-2014 se observa en los porcentajes de negros que accedieron. Sin embargo, la proporción de negros que accedió en 2003-2004 se aproxima a la proporción de negros en la población cubana total, dato que se obtuvo del censo realizado en 2002, donde el porcentaje de negros respecto a la población cubana fue del 10,1 %.15 Por su parte, la proporción de negros que accedió en el curso 2013-2014 (8,2 %) se acerca más a las composiciones censales del estrato etario de 18-24 años (8,6 %) y de la población cubana en su conjunto (9,3 %), 16 presentadas por el censo 2012 (figura 1). En este sentido, los datos de los censos de población correspondientes a los años 1981, 2002, y 2012, muestran que la proporción de negros en la población cubana ha ido diminuyendo a expensas, fundamentalmente, del incremento de mestizos, lo que se debe al aumento sistemático del proceso de mestizaje que ha experimentado la población cubana a lo largo de su historia.17 De manera que la disminución de la proporción de negros en los estudiantes que accedieron a la ES, entre las cohortes 2003-2004 y 2013-2014, se corresponde con la disminución de los negros en la población cubana. De este análisis se deriva la importancia de que un estudio como este, dirigido a caracterizar a un segmento de la población, en este caso los estudiantes que acceden a la ES, tome en consideración la dinámica de las características sociodemográficas de la población cubana.

Un análisis particular merece la comparación de la composición por color de la piel de la cohorte estudiada y la de aquellos que accedieron a las SUM en el curso 2003-2004. En este último caso, la distribución por color de la piel de negros, blancos y mestizos fue de aproximadamente 17 %, 52 % y 30 %, respectivamente.18 Esta composición difiere sustancialmente de la correspondiente a los estudiantes que accedieron en el curso 2013-2014 (figura 1), pero también difiere de la que caracterizaba a la población cubana de aquellos años (10,1 %, 65,1 % y 24,9 % de negros, blancos y mestizos, respectivamente).19

Por otro lado, la composición de la población cubana según el color de la piel no es homogénea a lo largo de todo el país. 20 Independientemente de las proporciones relativas, en las provincias occidentales, centrales, Las Tunas, Holguín y el municipio especial Isla de la Juventud, predominan los blancos sobre los negros y mestizos. En estos territorios el segundo grupo más representado es el de los mestizos. Un panorama diferente se observa en las provincias que componen la franja sur de la región oriental (Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo), donde predominan los mestizos seguidos de los blancos.

Teniendo en cuenta la diversidad que muestran las provincias, en cuanto a la composición según el color de la piel, se realizó el estudio del acceso a nivel territorial. La figura 2 muestra la composición según el color de la piel de los alumnos que accedieron a la ES en la cohorte 2013-2014 y de la población con edad entre 18 y 24 años en las diferentes provincias.


La distribución de los diferentes grupos según el color de la piel en el estrato etario entre 18 y 24 años en las provincias fue, en términos generales, similar a la descrita anteriormente para la totalidad de la población en cada provincia. En correspondencia con tal distribución, en las provincias occidentales, centrales, nororientales y en el municipio especial Isla de la Juventud, los alumnos de piel blanca fueron los más representados en la población de estudiantes que accedió a la ES en el curso 2013-2014 (figura 2, barras continuas). En estos territorios, con la excepción de Pinar del Río, estuvieron representados en segundo lugar los mestizos y el menor grupo correspondió a los estudiantes negros. Sin embargo, en la parte suroriental del país, el grupo más representado, entre los estudiantes que accedieron a la ES en el curso 2013-2014, fue el de los mestizos, seguido de los blancos y negros, en ese orden.

El análisis anterior subvalora diferencias cuantitativas importantes entre proporciones de estudiantes que accedieron y sus correspondientes proporciones censales en algunas de las provincias.

Obsérvese, por ejemplo, que el porcentaje de mestizos que accedió en Sancti Spíritus a la ES resultó menor que la mitad de la proporción censal de este grupo en la provincia. En contraposición, la proporción de estudiantes negros que accedió en Las Tunas fue casi el doble de la proporción censal de este grupo en la provincia. Estas diferencias se compensan a nivel nacional, pero tienen un impacto notable en términos del acceso de ciertos grupos en determinadas provincias.

De este análisis se desprende que un estudio más cuidadoso de la composición de los estudiantes según el color de la piel requiere tener en cuenta la correspondencia entre la distribución por color de la piel de los estudiantes que accedieron y la composición por color de la piel de la población en cada provincia. Con este fin se calculó el índice de acceso poblacional provincial (IAPP.). Para calcular este índice se halla la diferencia entre la proporción que representan los estudiantes de un grupo, en este caso según el color de la piel en el acceso provincial, y el porcentaje que representa ese grupo en la población de la provincia. Posteriormente, se calcula el porcentaje que representa esa diferencia con respecto a la proporción del grupo en cuestión en la población de la provincia. Este indicador puede tomar valores positivos o negativos, lo cual depende de si la proporción de estudiantes que accedió es superior o inferior a la del grupo por color de la piel en la población de la provincia. Adicionalmente, su valor modular indica, en términos porcentuales, cuánto se aleja la proporción de estudiantes que acceden a la ES de la que representa el grupo en la población de la provincia.

Los IAPP de los diferentes grupos por color de la piel en las provincias se muestran en la figura 3. Como se observa, con excepción de Isla de la Juventud y Guantánamo, este parámetro fue favorable a los estudiantes blancos en todas las provincias del país. Los valores más altos para estos estudiantes los alcanzó Santiago de Cuba con el 42,0 %, seguido de La Habana con el 22,9 %. Para los estudiantes de piel negra, el parámetro antes descrito resultó positivo en Las Tunas, Guantánamo, Isla de la Juventud, Holguín y Santiago de Cuba con valores de 46,8 %, 32,9 %, 23,9 %, 22,9 % y 13,2 %, respectivamente. En el resto de las provincias alcanzó valores negativos. Sobresalen con esta condición Sancti Spíritus, La Habana, Mayabeque y Artemisa con -45,9 %, -30,5 %, -28,9 % y -26,9 %, respectivamente. Sin embargo, la situación más extrema en cuanto a este indicador la presentan los mestizos; para este grupo el parámetro alcanzó valores negativos en todas las provincias del país. Sobresale la magnitud de los valores alcanzados en Sancti Spíritus, Cienfuegos, Camagüey, Mayabeque, Ciego de Ávila y Matanzas, en ese orden, con valores entre -55 % y -42 %.


La obtención de valores negativos o positivos de este indicador no señala directamente falta de equidad en el acceso; pues es difícil que la proporción en el acceso se corresponda exactamente con la proporción de un grupo en la población (caso en el que el indicador tendría un valor ideal igual a 0). Lo que resulta incuestionable es que la magnitud del valor, independientemente del signo que tenga, si es demasiado grande indica una diferencia importante entre la proporción en el acceso y la proporción en la población, sea por exceso o por defecto. Por otro lado, una señal indiscutible de inequidad para un grupo (en este caso blancos, negros o mestizos) es que en todas o en la mayor parte de las subpoblaciones (en este caso las provincias) el indicador tome, para el grupo en cuestión, valores de un mismo signo, de magnitudes apreciables. Si los valores son generalmente positivos, es un grupo favorecido; y si son fundamentalmente negativos, se trata de un grupo con dificultades en el acceso. Tal es el caso de los estudiantes blancos y los estudiantes mestizos, los primeros con un sobre acceso y los segundos con un subacceso a la ES en el curso 2013-2014.

La importancia de llevar estos estudios al nivel de las provincias se deriva claramente del análisis del IAPP. Por ejemplo, como se dijo anteriormente, a nivel nacional los estudiantes negros accedieron en una proporción bastante similar al porcentaje de negros con edades comprendidas entre 18 y 24 años en la población cubana. Sin embargo, el IAPP de este grupo tuvo valores negativos en todas las provincias occidentales y centrales del país.

Por otro lado, la problemática del acceso en el marco de la provincia puede ser analizada con mayor claridad a través del IAPP. Este indicador se compensa a lo interno de la población en análisis, de manera que el sobre acceso o subacceso de un grupo implica siempre una afectación negativa o positiva, según sea el caso, en el acceso de al menos uno de los restantes grupos de la población. La magnitud de la afectación dependerá, como se explicó anteriormente, del tamaño relativo de los grupos. Un sobre acceso pequeño o moderado en un grupo muy representado puede reflejarse en subaccesos considerables de grupos poco representados. Esto resulta muy evidente en la provincia de Sancti Spíritus, donde el sobre acceso de los estudiantes blancos del 11,6 % se refleja en el subacceso de negros y mestizos en un -45,9 % y -54,5 %, respectivamente. Esta es precisamente la provincia con mayor proporción de blancos en su población general y en el rango de edades entre 18 y 24 años. En ella los blancos, negros y mestizos de este rango etario representan el 80,7 %, 5,1 % y 13,1 %, respectivamente.

Análisis de la composición según el sexo de los estudiantes

Los resultados del análisis de la composición por sexo de los estudiantes que se presentaron al proceso de ingreso nacional se muestran en la figura 4.

Resultó notoria la mayor presencia de mujeres, tanto entre los optantes (60,1 %) como entre los estudiantes que accedieron (58,8 %). Esta composición no se corresponde con la que caracteriza a la población cubana en el rango de edades de 18 a 24 años, donde la proporción de hombres supera en 3,4 % la proporción de mujeres (figura 4). Sin embargo, un aspecto interesante en este análisis es que la proporción de estudiantes que accedieron del total que optaron fue ligeramente superior en los aspirantes hombres (64,7 %) que en las mujeres (61,2 %). Lo anteriormente planteado evidencia que el mayor acceso de las mujeres a la ES en el curso 2013-2014 se debió esencialmente a la mayor presencia de mujeres entre los optantes y no al mayor éxito de este grupo en los EI.



La distribución por sexo de la cohorte 2003-2004 no fue publicada en el trabajo de Martín y Leal. Sin embargo, los datos relativos a la composición por sexo de los estudiantes que accedieron al curso regular diurno (CRD) mediante EI en ese curso fueron recuperados a partir de la base de datos del CEPES. En esa cohorte las mujeres y hombres representaron el 60,2 % y 39,8 %, respectivamente, distribución similar a la de los estudiantes que accedieron en el curso 2013-2014. Con relación a los estudiantes que ingresaron a las SUM en el curso 2003-2004, no pudo realizarse la comparación; no obstante, ha sido reconocido que esta alternativa no modificó sustancialmente la composición por sexo del estudiantado, pues en esta modalidad de enseñanza también predominaron las mujeres. 21

Por su parte, la distribución por sexo en el rango de edades de 18 a 24 años favoreció a los hombres en todas las provincias; a pesar de esto, la composición según el sexo de los estudiantes que accedieron favoreció en todos los casos a las mujeres (datos no mostrados). Esta diferencia se acentuó en la provincia Santiago de Cuba, donde las mujeres que accedieron fueron el 63,2 % del total, y se atenuó ligeramente en las provincias La Habana y Cienfuegos, donde la proporción de estudiantes mujeres que accedieron fueron 56,1 % y 56,6 %, respectivamente.

Como ya se dijo, la mayor presencia de mujeres en la ES cubana ha sido observada con anterioridad;22 sin embargo, las causas de este mayor acceso no han sido totalmente identificadas. Un trabajo recientemente publicado en la compilación titulada Una mirada a la equidad en la educación superior desde el centro de América 23 atribuye el incremento de la presencia femenina en el estudiantado universitario a la feminización de la educación precedente. Son particularmente esclarecedores los datos aportados por la investigación realizada por el CIPS, La raíz socioestructural en la universalización de la educación en Cuba.24 Los resultados de este trabajo se sustentan en una encuesta nacional por muestreo realizada a alumnos de nivel medio en el año 1989. Los resultados mostraron un desbalance a favor de las mujeres, con un 53,4 % y 57,6 % de este grupo en las enseñanzas secundaria básica y media superior, respectivamente.25

Vale la pena preguntarse si esta disparidad se acentúa durante el proceso de ingreso a la universidad. Una investigación reciente de nuestro grupo de trabajo, relacionada con las motivaciones de los estudiantes de preuniversitario para decidir no optar por carreras universitarias, mostró que, al menos en La Habana, en los cursos 2011-2012 y 2012-2013, la proporción de mujeres en los estudiantes que arribaron al duodécimo grado fue superior a la de hombres, con valores de 58,6 % y 60,1 %, respectivamente. Estos porcentajes sufrieron poca variación entre los estudiantes que accedieron a carreras universitarias. En los cursos 2012-2013 y 2013-2014 las mujeres que accedieron procedentes de los preuniversitarios de La Habana representaron el 58,3 % y 57,1 %, respectivamente.

Estos resultados demuestran claramente que la mayor presencia de mujeres procedentes de preuniversitario en la ES en la provincia La Habana tiene su origen en la mayor presencia de este grupo en la enseñanza preuniversitaria, al menos en los cursos analizados. Estos datos son apreciables, porque, como se señaló anteriormente, los estudiantes provenientes de preuniversitario representan la mayor parte de los que acceden a la ES. Específicamente, en los cursos 2012-2013 y 2013-2014, representaron el 71,6 % y 73,3 %, respec-tivamente. Estos resultados evidencian la necesidad de estudiar esta problemática, para lo cual es necesario extender el estudio a todo el país y a las restantes vías de acceso a la ES.

Análisis de la composición según la escolaridad de los padres de los estudiantes

Los resultados obtenidos cuando se analizó la escolaridad de los padres de los estudiantes que participaron en el proceso de ingreso en el curso 2013-2014 se muestran en la figura 5. Como se aprecia en el gráfico, en los alumnos que accedieron se observó un predominio de hijos de madre o padre universitarios, con nivel de preuniversitario y técnico medio, en ese orden. Por su parte, los menos representados entre los estudiantes que optaron y accedieron fueron los hijos de madre o padre con nivel de obrero calificado y de primaria.



La comparación de los estudiantes que optaron con los que accedieron muestra que en estos últimos se produjo un incremento de la proporción de estudiantes hijos de madre o padre universitarios y una disminución del resto de los grupos correspondientes a hijos de madre o padre con otros niveles de escolaridad. El incremento de la proporción de estudiantes hijos de madre o padre universitario se debió al mayor éxito de estos en los EI (71,6 % para los hijos de madre universitaria y 72,5 % para los hijos de padre universitario), con relación al éxito general (62,6 %).

En el curso 2003-2004 también se observó un predominio de hijos de madre o padre universitarios entre los estudiantes que accedieron al CRD. El 36 % de los estudiantes que accedieron fueron hijos de madre universitaria y el 42 %, hijos de padre universitario. En contraste, de los estudiantes que accedieron a las SUM en ese curso, solo aproximadamente el 14 % y 17 % fueron hijos de madre y padre universitarios, respectivamente.26

En la figura 5 también se presentan los estudiantes que no accedieron en el curso 2013-2014, agrupados según la escolaridad de la madre y el padre. A diferencia de los que accedieron, en estos grupos se observó un predominio de estudiantes hijos de madre o padre con nivel de preuniversitario.

Análisis de la composición según la ocupación de los padresde los estudiantes

Los valores de la composición de los alumnos que optaron, accedieron y no accedieron en la cohorte 2013-2014, según la ocupación de la madre y del padre, se muestra en la figura 6. Con relación a la ocupación de la madre (figura 6, panel A), tanto en los estudiantes que optaron como en los que accedieron en el curso 2013-2014, la mayor proporción fue de estudiantes hijos de madre profesional o dirigente, con una representación del 39,0 % y el 44,0 % de estos grupos, respectivamente. El incremento de la proporción de hijos de madre profesional o dirigente en los estudiantes que accedieron se debió a que estos alumnos tuvieron un mayor éxito que los restantes en los EI, con un porcentaje de estudiantes que accedieron en relación a los que optaron del 70,6 %. El segundo grupo de importancia, tanto entre los que optaron como entre los que accedieron, fue el correspondiente a los hijos de amas de casa, que representaron el 26,3 % y 23,6 %, respectivamente. En este curso, ocuparon el tercer lugar en representatividad los hijos de madre obrera que optaron y accedieron en el 17,1 % y 15,6 %, respectivamente.

Adicionalmente, tanto entre los optantes como entre los que accedieron en el curso 2013-2014, estuvieron también presentes, aunque en proporciones menores al 10 %, hijos de madres trabajadoras de los servicios, del sector cuentapropista y desocupadas. En un porcentaje muy bajo, optaron (0,27 %) y accedieron (0,24 %) también hijos de madres campesinas (datos no mostrados).

En los datos de los alumnos que no accedieron en 2013-2014 desaparece el predominio de hijos de madres profesionales o dirigentes que se observa entre los optantes y los que accedieron. La mayor proporción de los estudiantes que no accedieron fueron hijos de amas de casa. La prevalencia de hijos de amas de casa entre los estudiantes que no accedieron se debió a que la elevada presencia de estos estudiantes en el proceso de ingreso no se acompañó de un elevado éxito en los exámenes. En este grupo los estudiantes que accedieron a la ES representaron el 56,1 % del total de alumnos que optaron, valor inferior al porcentaje de éxito general (62,6 %).



Por otra parte, la composición de los estudiantes que optaron, accedieron y no accedieron en la cohorte 2013-2014, según la ocupación del padre, se muestra en la figura 6, panel B. De manera similar, la mayor parte de los alumnos que accedieron a la ES fueron hijos de padre profesional o dirigente. Este grupo se incrementó en los estudiantes que accedieron con relación a su proporción de optantes debido al éxito que alcanzaron los hijos de padres profesionales o dirigentes en los EI. En este caso el 71,6 % de los optantes accedieron a la ES, valor muy superior al porcentaje de éxito general (62,6 %). En segundo lugar, accedieron los hijos de padre obrero seguidos de los hijos de padre perteneciente al sector cuentapropista, de los servicios y campesino, en ese orden. Con relación a la distribución según la ocupación del padre, el grupo más representado entre los estudiantes que no lograron acceder a la ES fue el de los hijos de obreros.

Estos resultados son similares a los publicados por Martín y Leal, en el sentido del elevado porcentaje de estudiantes hijos de madre o padre profesional o dirigente que, en el curso 2003-2004, accedieron a la ES mediante EI. En ese periodo, el 38 % de los estudiantes que accedieron a la ES por EI fueron hijos de madre profesional o dirigente; mientras que el 41 % fueron hijos de padres de igual condición ocupacional. Por otra parte, entre los estudiantes que accedieron a las SUM en ese curso, solo aproximadamente el 15 % y 18 % fueron hijos de madre y padre con ocupación profesional o dirigente, respectivamente.27

El predominio de jóvenes cuyos padres tienen un elevado nivel de escolaridad, en el acceso a la ES, ha sido ampliamente argumentado.28 Se ha planteado que uno de los factores más influyentes en el acceso a la ES es la acumulación de capital cultural. Sin embargo, el impacto del capital económico en las estadísticas de acceso ha sido menos abordado.29 El predominio del mérito académico en el acceso a la ES cubana, en un contexto en el que la enseñanza precedente no garantiza de manera homogénea la adquisición de los conocimientos necesarios para enfrentar exitosamente los EI, determina la aparición de nuevos determinantes de vulnerabilidad que favorecen a estudiantes pertenecientes a familias con alto capital, tanto cultural como económico. En nuestro estudio, el nivel más alto en cuanto a capital cultural se asocia con haber realizado estudios universitarios; lo que explica la alta proporción de hijos de madre o padre universitarios entre los estudiantes que acceden y el elevado éxito de estos alumnos en los EI.

En contraste, asociar el capital económico a la ocupación laboral en el contexto cubano actual resulta riesgoso, debido a la existencia de múltiples formas de acceder a bienes materiales, incluidas aquellas no asociadas al trabajo formal de los individuos. No obstante, entre las diferentes categorías ocupacionales comprendidas en este estudio, es probablemente la de profesionales o dirigentes la que agrupa a las personas con las mejores condiciones de vida y el clima más adecuado para favorecer la preparación de sus hijos para los EI. En este sentido, son precisamente los estudiantes, hijos de madre o padre profesionales o dirigentes, los que acceden a la ES en mayor proporción. Un dato interesante en el curso analizado es que los jóvenes, hijos de madre y padre universitarios -con ocupaciones ambos de profesionales o dirigentes- representaron el 18,7 % del total. Este grupo alcanzó un porcentaje de éxito en los EI del 77,8 %, valor marcadamente superior al porcentaje de éxito general (62,6 %), y ligeramente superior al de los hijos de madre y padre universitarios (76,0 %) y de madre y padre profesional o dirigente (75,2 %), grupos que representaron el 25,7 % y el 23,6 %, respectivamente, del total de estudiantes que accedieron. El 18,7 % de alumnos, hijos de padres universitarios y profesionales o dirigentes, pudiera considerarse elevado si se tiene en cuenta que se refiere a estudiantes que concentran los cuatro indicadores que implican capitales económicos y culturales más favorables. Este dato señala claramente que una vez más nos encontramos en presencia de un proceso de autorreproducción de los profesionales en las aulas universitarias. Una característica significativa de este grupo es la presencia de un 72,1 % de estudiantes blancos, proporción notablemente superior a la que representan los blancos en el estrato etario de 18-24 años de la población cubana (61,8 %).

Conclusiones

El estudio de las características sociodemográficas de los estudiantes que accedieron a la ES en el curso 2013-2014 y su comparación con las de aquellos que lo hicieron en el curso 2003-2004 demostró cómo los cambios introducidos en el sistema de ingreso en 2010 están impactando el principio de equidad y justicia social que debe caracterizar el acceso a la ES cubana.

Los estudiantes que accedieron en el curso 2013-2014 y aquellos que lo hicieron al CRD por EI en el curso 2003-2004, mostraron similitud en cuanto a composición por color de la piel, por sexo y a la presencia de una mayor proporción de hijos de universitarios profesionales o dirigentes. En contraste, cuando la comparación se realizó con los estudiantes que accedieron a las SUM en 2003-2004, se observaron diferencias notables. Este último grupo presentó una mayor proporción de negros y mestizos y una menor de hijos de padres universitarios con ocupación de profesionales o dirigentes que los que accedieron en el curso 2013-2014.

Estos resultados no son particularmente sorprendentes si se tiene en cuenta que el objetivo de las SUM fue precisamente contribuir a la integración social de determinados segmentos de la juventud, desvinculados laboral y socialmente, con características sociodemográficas bien definidas. Sin embargo, llaman la atención sobre el retroceso que en materia de equidad ha sufrido la ES cubana, que nuevamente se encuentra en una etapa caracterizada por la autorreproducción de los profesionales, con el consiguiente impacto sobre la movilidad social de los jóvenes pertenecientes a los sectores más desfavorecidos de la sociedad cubana actual, aquellos con menor capital cultural y económico.

Esta situación merece un análisis de los cambios que en los últimos años han tenido lugar en el sistema de ingreso a la ES, los que han conllevado a que modalidades que pudieran ser de más amplio acceso, como los cursos por encuentros y la educación a distancia, se encuentren totalmente deprimidas en la actualidad. Nótese que, en el curso académico objeto de este estudio (2013-2014), los estudiantes que accedieron a cursos por encuentros y educación a distancia representaron el 6,9 % y 0,1 % del total de estudiantes que accedieron a la ES cubana.

Queda por sentado que la equidad no puede entenderse como una condición nacional; pues la nación implica una pluralidad de contextos en los cuales esta noción se expresa de forma distinta. Vale la pena, entonces, insistir en la importancia de sistematizar los estudios a nivel de territorio, empresa que pudiera sustentar, en no poca medida, la posible formulación de políticas educacionales diferenciadas, ajustables a las características sociodemográficas de cada región.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


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OFICINA NACIONAL DE ESTADÍSTICA E INFORMACIÓN: Censo de Población y Viviendas 2012. Resumen adelantado. Resultados definitivos de indicadores seleccionados en Cuba, provincias y municipios, La Habana, 2013, <http://www.one.cu/resumenadelantadocenso2012.htm> [8/11/2013].

TRISTÁ PÉREZ, BORIS; AMELIA GORT ALMEIDA, ENRIQUE ÍÑIGO BAJOS y YENY DELGADO BRITO: "Alternativas de gestión para favorecer la equidad", en Alejandrina Mata Segreda (comp.), Una mirada a la equidad en la educación superior desde el centro de América, Universidad de Costa Rica, San José, 2013, pp. 41-55.


 

RECIBIDO: 10/2/2015

ACEPTADO: 16/5/2015


 

Mayra Tejuca Martínez. Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior (CEPES), Universidad de La Habana, Cuba. Correo electrónico: mayra@cepes.uh.cu

Onil Gutiérrez Fernández. Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior (CEPES), Universidad de La Habana, Cuba. Correo electrónico: onil@cepes.uh.cu

Irina García Ojalvo. Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior (CEPES), Universidad de La Habana, Cuba. Correo electrónico: irina@cepes.uh.cu

 

 

NOTAS ACLARATORIAS


1. Cfr. María Isabel Domínguez y María del Rosario Díaz: "Reproducción social y acceso a la Educación Superior. Situación en los 90"; y María Isabel Domínguez: "Juventud cubana: procesos educativos e integración social".

2. Cfr. Niuva Avila Vargas: Un estudio sociodemográfico del acceso a la educación superior en Cuba. El papel de la familia en un contexto de políticas educativas de amplio acceso.

3. Cfr. María Isabel Domínguez: Ob. cit.; y Pedro Horruitinier Silva: "La universalización de la educación superior".

4. Cfr. Elvira Martín Sabina y Mirla Leal Villoro: "El acceso a la educación superior. ¿Cómo lograr la equidad?".

5. A partir de este curso, en lugar de examinar Historia y una asignatura de acuerdo al perfil de la carrera seleccionada (Biología, Matemática o Español), se examinan con carácter obligatorio (para todas las carreras del sistema de ES) las asignaturas Historia, Matemática y Español. Otro cambio importante es la obligatoriedad de aprobar con un mínimo de 60 puntos las tres asignaturas. Para los estudiantes procedentes de preuniversitario u otras vías equivalentes (escuelas deportivas EIDE y atletas de alto rendimiento), el promedio de las notas alcanzadas en estos exámenes representa el 50 % del escalafón y se completa con el 50 % del índice académico en la enseñanza media superior. Los estudiantes que no proceden directamente de preuniversitario o nivel equivalente participan en el escalafón con el promedio alcanzado en los exámenes de ingreso.

6. Cfr. Elvira Martín Sabina y Mirla Leal Villoro: Ob. cit.

7. Un análisis detallado del impacto de la crisis de los 90 y los cambios económicos que esta generó en Cuba sobre la juventud cubana puede encontrarse en el trabajo de María Isabel Domínguez: "Políticas sociales hacia la juventud en Cuba: algunas evaluaciones y nuevos desafíos".

8. Cfr. Elvira Martín Sabina y Mirla Leal Villoro: Ob. cit.

9. Cfr. Ministerio de Educación Superior: Prontuario del curso 2013-2014.

10. Cálculo realizado por los autores a partir de los datos ofrecidos en la tabla "Matrícula por tipo de curso, organismos y sedes" del Prontuario del curso 2013-2014, p. 93.

11. Cfr. ibídem, p. 36.

12. Cfr. Oficina Nacional de Estadística e Información: Censo de Población y Viviendas 2012. Informe Nacional. Resultados definitivos de indicadores seleccionados en Cuba, provincias y municipios, p. 81.

13. Cfr. ibídem, p. 184.

14. Datos estimados a partir de la figura "Ingreso por color de la piel", en Elvira Martín Sabina y Mirla Leal Villoro: Ob. cit., p. 13.

15. Cfr. Oficina Nacional de Estadística e Información: Censo de Población y Viviendas 2012. Informe Nacional. Resultados definitivos de indicadores seleccionados en Cuba, provincias y municipios, p. 81.

16. Ídem.

17. Cfr. Antonio Aja Díaz et al.: "Composición por color de la piel"; y Oficina Nacional de Estadística e Información: Censo de Población y Viviendas 2012. Informe Nacional. Resultados definitivos de indicadores seleccionados en Cuba, provincias y municipios, p. 81.

18. Datos estimados a partir de la figura "Ingreso por color de la piel" en Elvira Martín Sabina y Mirla Leal Villoro: Ob. cit., p. 13.

19. Cfr. Oficina Nacional de Estadística e Información: Censo de Población y Viviendas 2012. Informe Nacional. Resultados definitivos de indicadores seleccionados en Cuba, provincias y municipios, p. 81.

20. Cfr. Oficina Nacional de Estadística e Información: Censo de Población y Viviendas 2012. Resumen adelantado. Resultados definitivos de indicadores seleccionados en Cuba, provincias y municipio, pp. 68-74.

21. Cfr. María Isabel Domínguez: "Juventud y educación en Cuba: estrategia de inclusión social femenina".

22. Cfr. ídem; Niuva Avila Vargas: Ob. cit.; y María Isabel Domínguez y María del Rosario Díaz: Ob. cit.

23. Cfr. Boris Tristá Pérez, Amelia Gort Almeida, Enrique Íñigo Bajos y Yeny Delgado Brito: "Alternativas de gestión para favorecer la equidad".

24. Cfr. Karelia Barreras Rubí, Orlando García Pino, Daysi González Milanés y Blanca González Alayón: La raíz socioestructural de la universalización de la educación en Cuba.

25. Un análisis sociológico de las causas de este fenómeno puede encontrarse en María Isabel Domínguez y María del Rosario Díaz: Ob. cit.; y María Isabel Domínguez: "Juventud y educación en Cuba: estrategia de inclusión social femenina".

26. Los datos correspondientes a esta cohorte en sus dos modalidades fueron estimados a partir de la figura "Comportamiento de las variables asociadas a los padres", en Elvira Martín Sabina y Mirla Leal Villoro: Ob. cit., p. 14.

27. Ídem.

28. Cfr. Niuva Avila Vargas: Ob. cit.; Elvira Martín Sabina y Mirla Leal Villoro: Ob. cit.; María Isabel Domínguez y María del Rosario Díaz: Ob. cit.; y María Isabel Domínguez: "Juventud cubana: procesos educativos e integración social".

29. Estos términos han sido descritos y argumentados en Patricia Arés Muzio y María Elena Benítez Pérez: "Familia cubana: nuevos retos y desafíos a la política social".

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