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Cultivos Tropicales

versión On-line ISSN 1819-4087

cultrop vol.37 no.3 La Habana jul.-set. 2016

http://dx.doi.org/10.13140/RG.2.1.2453.2722 

http://dx.doi.org/10.13140/RG.2.1.2453.2722

 

La educación a productores agrícolas en el municipio Boyeros, La Habana, Cuba. Visión de los capacitadores

 

The farmer education in the municipality Boyeros, the Havana province, Cuba. The trainers percepción

 

 

M.Cs. Yanet Vallejo-Zamora,I Dra.C. Tania Pérez-Castro,I Dr.C. Elio M. del Pozo-Núñez,I Dr.C. Noel Arozarena-Daza,II Dr.C. Alcides López-LabradaIII

IFacultad de Agronomía. Universidad Agraria de la Habana (UNAH), Autopista Nacional y carretera a Tapaste, km. 23½, San José de las Lajas, Mayabeque, Cuba. CP 32700.

IIInstituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical (INIFAT), Santiago de las Vegas, La Habana, Cuba.

IIICentro de Superación, Capacitación y Extensión del Ministerio de la Agricultura (CESCE), Boyeros, La Habana, Cuba.

 

 


RESUMEN

Después del año 1959 se llevaron a cabo numerosas transformaciones en la agricultura, permitiendo al campesinado incrementar sus ingresos y su nivel de vida. En este sentido la capacitación constituye un factor imprescindible para la obtención de buenos resultados, permitiendo la actualización de los nuevos adelantos de la ciencia y la técnica y un constante flujo de información. Los facilitadores, juegan un papel fundamental en el desarrollo de estas actividades, ya que son ellos los que las facilitan; por tanto, parte de los resultados son su responsabilidad. Es por ello que este trabajo se propone analizar la situación de la capacitación en las Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS) del municipio Boyeros, desde la visión de los facilitadores, para lo cual se aplicó una encuesta a 27 facilitadores, para conocer las bases para el diseño de los programas de capacitación, las acciones que se realizan para el desarrollo de las actividades de capacitación, la existencia de recursos materiales y las dificultades presentadas, así como el nivel de participación alcanzado. La encuesta fue procesada mediante el paquete estadístico SPSS versión 19, obteniéndose como principales resultados, que la mayoría de las acciones de capacitación se diseñan en base a las necesidades de los productores, para el desarrollo de las capacitaciones se utilizan varias formas de enseñanza, no siempre se cuenta con los recursos materiales necesarios para el desarrollo de las mismas.

Palabras clave: capacitación, cooperativas, participación.


ABSTRACT

After the year 1959 were carried out numerous transformations in the agriculture allowing to the peasant to increase their revenues and their level of life. In this sense the training constitutes an indispensable factor for the obtaining of good results, allowing the bring up to date of the new advances of the science and the technique and a constant flow of information. The facilitators, they play a fundamental paper in the development of these activities, since they are them those that facilitate them, therefore, it leaves of the results they are their responsibility; it is for it that this work intends to analyze the situation of the training in the Cooperatives of Credits and Services (CCS) of the municipality Boyeros, from the vision of the facilitators, for that which a survey was applied to 27 facilitators to know the bases for the design of the training programs, the actions that he/she is carried out for the development of the training activities, the existence of material resources and the presented difficulties; as well as, the reached participation level. The survey was processed by means of the statistical package SPSS version 19, obtaining you as main results that most of the training actions are designed based on the necessities of the producers, for the development of the trainings several teaching forms are used, it is not always had the necessary material resources for the development of the same ones.

Key words: training, cooperative, participation.


 

 

INTRODUCCIÓN

El sector agropecuario desempeña un importante papel para la economía cubana por su participación directa o indirecta en la conformación del Producto Interno Bruto (PIB) y, en sentido general, por el efecto multiplicador que encierra para la mismaA, tanto como principal fuente de abastecimiento de alimentos a la población, como por su aporte a los ingresos del país.

Antes de 1959 el campo cubano se caracterizaba por la existencia de grandes extensiones de tierra, propiedad de empresas extranjeras y latifundistas cubanos; en gran parte improductivas o insuficientemente explotadas, con bajo nivel tecnológico y una estructura en la que predominaba el monocultivo (1).

Después del año 1959, con la promulgación de las Leyes de Reforma Agraria, pasaron al estado cubano más del 70 % de las tierras agrícolas, creándose el sector estatal en la agricultura cubana. En 1960, al desaparecer instituciones bancarias, quienes facilitaban créditos para el cultivo del tabaco, los tabacaleros de Pinar del Río se vieron en la necesidad de crear un mecanismo que les proporcionara la obtención de créditos, es entonces que se crean las CCS quienes fueron integradas de forma voluntaria por campesinos beneficiados por las leyes de reforma agraria (2).

A partir del 2007 se ha implementado una serie de medidas, encaminadas a la búsqueda de soluciones y lograr la reactivación de este importante sector que conduzca a la sustitución de importaciones de alimentos y a la generación de excedentes para incrementar la exportación de bienes. La medida más importante ha sido la entrega de tierras agrícolas ociosas, bajo condiciones de usufructo, a personas naturales (3), bajo contrato de arrendamiento por un período de 10 años, lo cual queda registrado en el Decreto –Ley 259/2008 y posteriormente el Decreto-Ley 300/2012 (4).

Las medidas antes mencionadas han provocado un aumento considerable de productores y productoras en las CCS en los últimos años, lo que ha incitado un crecimiento en las necesidades de capacitación, que constituye un factor importante en el desarrollo de las actividades agrícolas, porque permite la actualización de los nuevos adelantos de la ciencia y la técnica, además de permitir un constante flujo de información.

La capacitación es una acción comúnmente propuesta y ejecutada para, básicamente, la transmisión de conocimientos orientados a un fin. Esta trabaja simultáneamente sobre dos factores: la habilidad, que es la facilidad para realizar una tarea con cierta eficiencia y las actitudes, que son los marcos de referencia, generalmente emocionales, a través de los cuales se juzga la realidad y se condiciona la conducta, ambos factores pueden ser modificados mediante la capacitaciónA.

En todo proceso de capacitación existen dos grupos fundamentales de actores: los capacitados (quienes reciben la capacitación) y los facilitadores, también llamados capacitadores o promotores que son los que desarrollan o imparten la capacitación; es por ello, que juegan un papel fundamental en el desarrollo de las mismas, ya que son ellos los que las facilitan, lo cual en ocasiones puede verse limitado por no contar con los recursos materiales necesarios y por problemas organizativos; por ende, este trabajo tiene como objetivo analizar la situación de la capacitación en las CCS del municipio Boyeros, desde la visión de los facilitadores.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

El estudio fue realizado en el municipio Boyeros, provincia La Habana, para lo cual se aplicó una encuesta de preguntas directas, cerradas, de respuesta múltiple y unipolar (5), entre el segundo semestre del 2014 y el primer semestre del 2015, a 27 facilitadores del municipio, 15 de ellos se desempeñan como facilitadores agroecológicos en 15 de las 20 CCS del propio municipio y 12 son facilitadores de diferentes entidades que responden a la Dirección de Recursos Humanos de la Delegación Provincial de la Agricultura. Se consideró como período a evaluar los dos años anteriores al momento de la aplicación de la encuesta.

La encuesta aplicada contenía las siguientes preguntas:

1. ¿Cuáles son las bases que según usted se tienen en cuenta para el diseño de las actividades de capacitación?

2. ¿Qué tipo de actividades utiliza para el desarrollo de los cursos?

3. ¿Ha contado con los recursos materiales necesarios para el desarrollo de las actividades de capacitación?

4. ¿Considera usted que se ha presentado alguna dificultad en el desarrollo de las capacitaciones?

5. ¿Qué nivel de participación has alcanzado durante el desarrollo de la capacitación?

Por otra parte, se realizó una entrevista grupal semi-estructurada a 11 facilitadores de las CCS del municipio, para lo cual se utilizó la reunión en la Delegación de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) municipal, con los facilitadores agroecológicos, que tienen la función de capacitar a los productores de las diferentes CCS, por lo que en esta investigación se consideran especialistas de capacitación.

La información obtenida fue procesada mediante el Paquete Estadístico SPSS en su versión 19 del 2010, realizándose un análisis estadístico descriptivo de frecuencia, mostrándose los resultados a través de un gráfico de barras.

 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Al analizar las bases que se tienen en cuenta para el diseño de los cursos de capacitación (Figura 1), se pudo constatar que el 40,1 % de los encuestados manifestaron que los diseños se confeccionan teniendo en cuenta los resultados de los diagnósticos de capacitación realizados y un 25,1 % afirman tener en cuenta la solicitud de los productores, realizada de forma personal en las visitas a las fincas o en las reuniones de asociados, lo cual permite confirmar que en la mayoría de los casos prima el interés de los productores, que es muy positivo si queremos lograr la asistencia al espacio de capacitación diseñado, la atención durante el desarrollo del mismo y la aplicación de lo aprendido, ya que los productores experimentan siempre y cuando esto responda a sus necesidades sentidas o para resolver un determinado problema (6–8).

Por otra parte, un 22,3 % manifiesta que se tienen únicamente en cuenta los temas orientados por el MINAG; lo cual resulta negativo durante el desarrollo de las capacitaciones, ya que la asistencia a la misma se ve como una obligación, lo que provoca una disminución del interés por parte del participante y la no utilización de la información que allí se brinda, además de un porcentaje menor que destaca el interés de algún proyecto en ejecución, de un centro de investigación o solicitud de algún extensionista; los cuales por lo general se basan en la necesidad de los productores, lo que debe tenerse en cuenta, ya que se ha planteado con anterioridad la gran relación existente entre los resultados productivos positivos y las capacitaciones desarrolladas, contribuyendo de esta manera a elevar sus competencias laborales y el logro de la sostenibilidad (9, 10).

La Figura 2 muestra el tipo de actividad que se utiliza para el desarrollo de la capacitación, el 22,2 % de los encuestados afirma utilizar talleres y el 36,2 % combinan todas las opciones, lo cual es beneficioso si se tiene en cuenta que los talleres o la utilización de varias formas de enseñanza, permiten, además de brindar una información determinada, el intercambio de conocimientos entre los facilitadores y los productores y entre los propios productores, porque debe recordarse que estos tienen experiencias y vivencias que siempre desean compartir, garantizando en gran medida un buen resultado al final de la capacitación, lo cual constituye una premisa en la educación de adultos (11).

En adición a lo anteriormente planteado, un 22,2 % afirma que solamente utiliza la conferencia para el desarrollo de las capacitaciones, lo cual no es negativo, si a la vez que brinda información, permite la interacción de los productores durante el desarrollo de la misma y actividades prácticas o de campo que permitan visualizar todo lo abordado durante el desarrollo de la conferencia. Con un porcentaje menor vemos las visitas y las ferias con 13 % y 5 % respectivamente, lo cual debe analizarse porque estas formas permiten la participación activa de los productores y la toma de decisiones en la selección de variedades, tecnología e innovaciones para mejorar su desempeño.

En cuanto a la utilización de áreas demostrativas hace referencia un 1,4 % de los encuestados, lo cual es altamente aceptado por los productores, por lo que es recomendable su uso, siempre y cuando el tema lo permita. Es recomendable utilizar varias formas de enseñanza durante el desarrollo de espacios educativos (12).

Referente a la disponibilidad de recursos materiales, para el desarrollo de las capacitaciones que se presenta en la Figura 3, se puede observar que el 70,4 % de los encuestados manifiestan que no tenían todos los recursos materiales necesarios y el 25,9 % afirmó que no contaba con ningún recurso material; lo cual es negativo porque no permite un desarrollo adecuado y con calidad de la capacitación, ya que en dependencia del tema a desarrollar, el lugar en el cual se realice y la forma de enseñanza utilizada, son los recursos materiales que se utilizan en los mismos; lo que permite una mejor interiorización de los conocimientos que allí se debatan, por tanto, es necesario que se cuente con un mínimo de recursos para el desarrollo de estos espacios, siendo esto fundamental para el logro de los objetivos propuestos, ya que, la disponibilidad de recursos materiales, así como otros recursos, son esenciales para fomentar la calidad deseada (13).

Es necesario destacar que solo un 3,7 % de los encuestados manifestó haber contado con los recursos materiales necesarios, lo cual pudo haber permitido el desarrollo de una capacitación con calidad, sin analizar otros factores que influyen directamente en este resultado.

Al analizar la existencia o no de dificultades durante el desarrollo de las capacitaciones se constató que el 70,4 % de los facilitadores encuestados respondió afirmativamente, mientras que el 29,6 % consideró que no existieron dificultades. En la Figura 4 se muestran los resultados relativos a las dificultades señaladas.

El aseguramiento material constituye un elemento clave dentro de todo proceso de capacitación, el cual debe preverse durante el diseño y organización del mismo, ya que su existencia, va a garantizar la calidad en el cumplimiento de los objetivos trazados. No se trata de contar con aulas especializadas, equipadas con medios de cómputo modernos con acceso a internet, se trata de tener el material apropiado para garantizar que el personal a capacitar pueda incorporar con mayor facilidad la información que allí se debata.

Diversos autores han planteado con anterioridad, que los especialistas de capacitación, los recursos materiales, los insumos y los recursos humanos, entre otros aspectos, deben colocarse en un plano horizontal; lo cual permite la eficacia en las actividades de extensión y capacitación. El éxito de los programas de capacitación, no sólo depende del diseño del programa, de los materiales y del presupuesto que se invierta en estos, sino también de la preparación del capacitador, ya que en estos recae la responsabilidad del desarrollo del mismo (14–16).

En la Figura 5 se visualiza el nivel de participación alcanzado durante el desarrollo del curso, donde el 39,3 % de los encuestados manifiestan que han alcanzado un nivel alto de participación en las capacitaciones realizadas; lo cual puede deberse, en gran medida, a la metodología utilizada, el tema abordado y la preparación del capacitador o también depende del concepto de participación que tenga el capacitador, porque muchas veces entendemos por participación únicamente la asistencia a estos espacios.

De cualquier manera, siempre se debe intencionar, desde la posición del capacitador, la participación, el debate e intercambio de conocimientos (17), lo cual no siempre se logra. Esto queda reflejado en la figura antes mencionada donde se observa que el 60,7 % de los encuestados manifiesta haber logrado un nivel de participación de medio a bajo; lo cual puede deberse a las causas antes mencionadas, pero también al poco interés del productor en el tema abordado, a un horario que interfiera con sus labores, al tiempo de duración del espacio de capacitación; en fin, las causas pueden ser múltiples, lo cual requiere un análisis profundo de las mismas, para lograr altos grados de participación.

La participación debe ser plena y total y no entenderse como la capacidad de respuesta o reacción frente a un planteamiento que se le da al grupo o persona con la que se esté trabajando para que lo analice.

Se trata, además, de que el grupo, todos y cada uno de los participantes en el proceso desarrollado, generen análisis, produzcan sus conocimientos, cuestionen su propia concepción y práctica y teoricen sobre ella (18, 19).

Análisis de las entrevistas a los especialistas de capacitación

Como resultado de las entrevistas para conocer qué aspectos se deben tener en cuenta al desarrollar un proceso de capacitación, hubo consenso entre los entrevistados en cuanto a:

  • Existencia de materiales bibliográficos: muchas veces no se cuenta con documentos impresos o en formato digital que sirvan de apoyo teórico a las diferentes capacitaciones que se realizan.
  • Realización de actividades prácticas: que permitan la afirmación de la información que se brinda en los encuentros realizados.
  • Preparación metodológica del capacitador: ya que muchas veces los facilitadores que asumen esta tarea son, sin dudas, especialistas en el tema que se desarrolla, pero carecen de conocimientos metodológicos para poder llegar a los productores.
  • Acceso a los avances de la ciencia y la técnica: muchas veces en las capacitaciones se promueven nuevas tecnologías u otras ya existentes que, supuestamente, ya están a disposición de la población rural y realmente no están asequibles a estos, lo que crea falsas expectativas y desacredita a la capacitación.

El capacitador debe realizar un análisis sistemático de sus prácticas, las herramientas que utiliza, así como la metodología asumida para el desarrollo de estos espacios y, sobre todo, la organización lógica de estos procesos; esto constituye el eslabón principal del éxito esperado (20), además del desarrollo de actividades prácticas que permitan implementar los conocimientos adquiridos (11).

 

CONCLUSIONES

  • De acuerdo a la visión de los especialistas de capacitación, la mayoría de los programas o acciones de capacitación desarrollados se diseñan en base a las necesidades de los productores, utilizándose varias formas de impartición, lo que constituye un primer paso para garantizar la calidad de las mismas, aunque no siempre se cuente con los recursos materiales necesarios y se logre una efectiva participación de los productores.
  • Todos estos aspectos, de conjunto con los analizados en un primer momento desde la visión de los productores, sugieren la construcción de un modelo de capacitación que permita su organización en las CCS del municipio estudiado y que le sirva de instrumento de trabajo, tanto a decisores como a facilitadores de estos espacios.

 

Nota al pie

APérez, M. L. F. y Delgadillo, I. O. Aportes metodológicos en capacitación a agricultores campesinos: Experiencias de capacitación en riego por aspersión en la cuenca Pucara [en línea]. (ser. Técnica), edit. Centro Andino para la Gestión y Uso del Agua (Centro AGUA), Cochabamba, Bolivia, 2011, 57 p., [Consultado: 3 de mayo de 2016], Disponible en:<http://www.centro-agua.org/wpcontent/uploads/2011/12/2011_perezdelgadillo_aportes%20capacitacion%20aspersion_finalc.pdf>.

 

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3. Nova, A. ‘‘Continuidad de los cambios en la agricultura’’. En: eds. Pérez V. O. E. y Torres P. R.,
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Recibido: 11/10/2015
Aceptado: 16/02/2016

 

 

M.Cs. Yanet Vallejo Zamora, Facultad de Agronomía. Universidad Agraria de la Habana (UNAH), Autopista Nacional y carretera a Tapaste, km. 23½, San José de las Lajas, Mayabeque, Cuba. CP 32700. Email: yanetv@unah.edu.cu

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