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Revista Cubana de Medicina General Integral

Print version ISSN 0864-2125On-line version ISSN 1561-3038

Rev Cubana Med Gen Integr vol.17 no.6 Ciudad de La Habana Nov.-Dec. 2001

 

Editorial

El proceso de análisis de la situación de salud no debe ser privativo del nivel primario de atención

Félix José Sansó Soberats1

DeCS: MEDICINA COMUNITARIA; MEDICINA FAMILIAR, MEDICINA PREVENTIVA; ATENCION PRIMARIA DE SALUD; EPIDEMIOLOGIA; ESTADO DE SALUD.

A partir de la implantación de la medicina comunitaria, a mediados de la década del 70, el análisis de la situación de salud (ASS) apareció en el espectro sanitario cubano concebido como instrumento de utilización permanente. También como parte de la concepción de nuestra Medicina Familiar, desde 1984 se ha trabajado por rescatar esta estrategia sanitaria, e incorporar el pensamiento epidemiológico en el quehacer cotidiano del personal sanitario, especialmente del equipo básico de salud (EBS). Sin embargo, a pesar de esta orientación del Sistema Nacional de Salud (SNS) -esencialmente epidemiológica y basada en el principio del carácter preventivo de la salud pública- la práctica médica continúa más comprometida con la curación que con la prevención en términos de salud comunitaria. En su desarrollo, el ASS no ha tenido un verdadero enfoque de sistema, y aunque se trata de no limitarlo a los especialistas en epidemiología, la formación del recurso humano ha estado un tanto alejada de esa orientación.

Los mensajes relativos a la aplicación de este proceso se han dirigido –con un carácter casi exclusivo- hacia el primer nivel de atención. Entiendo que esta realidad responde a un lógico proceso de desarrollo de esta concepción, pero ya existe la suficiente experiencia y es el momento de avanzar cualitativamente e incorporarla como estrategia rectora también en los niveles secundario y terciario.

En sentido general y salvo honrosas excepciones, los hospitales e institutos se desentienden del ASS de las áreas que atienden: los profesionales de aquellos centros no dominan los términos relativos a este proceso, los especialistas del nivel secundario vinculados a las áreas de salud no participan del ASS de los policlínicos en los cuales trabajan, y por tanto, tienen una visión parcializada y poco objetiva del trabajo que se realiza en la comunidad y de su situación de salud. De la misma forma, tampoco es frecuente que en los policlínicos se conozca y se discuta en relación con la situación de salud hospitalaria.

Una manera efectiva de conocer los fallos en la medicina preventiva que se desarrolla en el nivel primario, lo constituye el hecho de conocer el estado de nuestros pacientes en el momento que demandan atención hospitalaria. Muchos de los pacientes que son atendidos en los cuerpos de guardia a cualquier nivel presentan afecciones que pudieron ser evitadas con una efectiva atención dispensarizada; ¿acaso no resulta útil esta información para reorientar la labor preventiva y modificar positivamente la situación de salud de la población que se atiende?, ¿cómo explicar entonces que esta realidad no se analice con enfoque de sistema?

Por otra parte, conocer la prevalencia de los principales problemas de salud en la comunidad, le permitiría al hospital capacitar a su personal en función de las más frecuentes complicaciones esperadas para esas entidades. Así mismo le sería útil conocer qué ocurre con los casos que egresan y las principales tendencias en la situación de salud individual en este sentido. Todo ello se podría discutir en un mismo espacio, si el hospital se integrara efectivamente a la comunidad como parte de un sistema...

Con el ASS no se pretende solamente evaluar el pasado y analizar sus causas, sino elaborar estrategias que prevean la aparición de determinados eventos en el futuro. Un buen ASS debe implicar entonces el despliegue de acciones para evitar o minimizar el daño que esos eventos producirían en la situación de salud comunitaria. ¿Por qué limitarlo al nivel primario de atención? Este enfoque preventivo de nuestro sistema nacional de salud tampoco debe ser privativo de las áreas de salud; se puede hacer mucho en función de la prevención desde los 3 niveles de atención, y la inclusión de todo el sistema en el proceso de ASS puede contribuir efectivamente a ello.

La población es parte importante del ASS, por concepto. No discutir junto a ellos su situación de salud, o limitar este proceso al sector salud, es como hacer un diagnóstico a escala individual y pretender imponer un tratamiento sin la participación del paciente. La comunidad debe ser participante directo en la identificación y solución de los problemas que afectan su situación de salud, debe ser capacitada en función de la propia identificación de los problemas que le afectan o pudieran afectarle en el futuro. De la misma forma, debiera considerarse este tipo de capacitación en nuestros centros hospitalarios.

En este sentido se debe reorientar la enseñanza de pregrado. Las diferentes rotaciones de MGI debieran culminar con la realización de un análisis de la situación de salud y su discusión con la comunidad objeto de ese análisis. Difícilmente el estudiante que haya tenido la oportunidad de discutir con su comunidad su situación de salud, ignorará este proceso de participación social durante su vida profesional. De esta forma estaríamos entrenando en la realización del análisis no sólo al estudiante, sino a la propia comunidad para identificar, priorizar y dar solución a sus problemas.

También pudiera estudiarse la manera a través de la cual los estudiantes que culminan sus estancias por el hospital, realicen un trabajo en el cual se analice la situación de salud de la población evaluada en servicio durante la rotación o en un período mayor. La incuestionable realidad de que no es similar la epidemiología comunitaria que la del hospital, por el tipo de pacientes que se atiende en ese nivel, pudiera ser identificada por los propios estudiantes de forma activa y consciente, mediante la realización de este tipo de ejercicio docente. Previamente se debe proveer al educando las técnicas de comunicación, estadísticas y de metodología de la investigación necesarias para desarrollar este proceso exitosamente.

Se deben estrechar los vínculos entre la comunidad y el sector salud, de la misma forma se impone fortalecer la comunicación entre los niveles de atención de nuestro sistema. Ello debe promover la realización de verdaderos y profundos análisis que contribuyan a mejorar aún más la situación de salud comunitaria en todo el país y al fortalecimiento del SNS.

Recibido: 20 de septiembre de 2001. Aprobado: 26 de diciembre de 2001.
Dr. Félix J. Sansó Soberats. Mariano No. 415 e/ Lombillo y Piñera, municipio Cerro, Ciudad de La Habana, Cuba.

1 Especialista de II Grado en Medicina General Integral. Profesor Asistente de la Facultad de Medicina “Manuel Fajardo”.

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