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Revista Cubana de Oftalmología

versión impresa ISSN 0864-2176versión On-line ISSN 1561-3070

Rev Cubana Oftalmol v.23  supl.1 Ciudad de la Habana  2010

 

REVISIONES

 

Modalidades de tratamiento para el hemangioma coroideo circunscrito

 

Therapeutic modalities for circumscribed choroidal hemangioma

 

 

Caridad Chiang RodríguezI; Yusimik Toledo GonzálezII; Raúl Rúa MartínezIII; Maritza Pérez PérezIV

IEspecialista de II Grado en Oftalmología. Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Asistente. Instituto Cubano de Oftalmología «Ramón Pando Ferrer». La Habana, Cuba.
IIEspecialista de I Grado en Oftalmología. Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Instructor. Policlínico Docente «Eduardo Díaz Ortega». La Habana, Cuba.
IIIEspecialista de I Grado en Oftalmología. Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Instructor. Instituto Cubano de Oftalmología «Ramón Pando Ferrer». La Habana, Cuba.
IVEspecialista de I Grado en Radiología. Instituto Cubano de Oftalmología «Ramón Pando Ferrer». La Habana, Cuba.


RESUMEN

El manejo del hemangioma coroideo circunscrito se relaciona con la presencia de síntomas; en casos asintomáticos es suficiente la simple observación. El objetivo del tratamiento es la conservación o mejora de la agudeza visual, produciendo la reabsorción del líquido subretiniano y la resolución del edema macular. El hemangioma coroideo es una tumoración vascular de coroides que se puede presentar como forma circunscrita y sin conexión sistémica o bien de forma difusa generalmente asociada a enfermedades sistémicas. A pesar de su probable origen congénito, se suele diagnosticar de forma tardía entre la 2-5 décadas de la vida, si el tumor se asocia a desprendimiento de retina exudativo, apareciendo así los primeros síntomas. La incidencia del hemangioma circunscrito es difícil de establecer, pues muchos presentan un curso asintomático y no son diagnosticados; en relación con el melanoma de coroides su frecuencia es de 1/15. El manejo del hemangioma coroideo circunscrito se relaciona con la presencia de síntomas; en casos asintomáticos es suficiente la simple observación. El objetivo del tratamiento es la conservación ó mejora de la agudeza visual, produciendo la reabsorción del líquido subretiniano y la resolución del edema macular. Actualmente no existe un tratamiento específico por lo que hemos realizado una revisión de las diversas modalidades terapéuticas, sus ventajas y desventajas.

Palaras clave: Hemangioma, coroides, tumor, hamartoma.


ABSTRACT

The circumscribed choroidal hemangioma is a vascular tumor of the choroid that can be seen either in its circumscribed form without systemic connection or in its diffuse form, generally associated with systemic diseases. In spite of their likely congenital origin, it is usually diagnosed late when the patient is 20 to 50 years-old and if the tumor relates to exudative retinal detachment, thus emerging the first symptoms. The incidence of the circumscribed hemangioma is difficult to establish, because many patients are asymptomatic and then they are not diagnosed; with respect to the choroidal melanoma, the frequency is 1 out of 15. The management of the circumscribed choroidal hemangioma depends on the presence of symptoms; but simple observation is enough for asymptomatic individuals. The objective of the treatment is the preservation or the improvement of the visual acuity, leading the reabsorption of the subretinal fluid and the resolution of the macular edema. There is no specific treatment at present for this disease; hence, a literature review of the therapeutic modalities with their advantages and disadvantages was presented in this paper.

Key words:
Hemangioma, choroid, tumor, hamartoma.


 

 

INTRODUCCIÓN

El hemangioma de coroides (HC) es un tumor hamartomatoso benigno, relativamente raro, que tiene dos formas de presentación: circunscrito y difuso. En la mayoría de los estudios realizados sobre los HC, aproximadamente el 50 % se presenta en su forma de hemangioma coroideo circunscrito (HCC) y el otro 50 % en su forma de hemangioma coroideo difuso (HCD), asociado al síndrome de Sturge Weber.1,2

Fue reportado por primera vez por Leber en 1868 al examinar un ojo enucleado por dolor. Sin embargo, sus características fondoscópicas solo fueron descritas en 1905 por Fehr a partir de un seguimiento realizado a un paciente (durante 2 años) y cuyo diagnóstico fue confirmado al ser enucleado por su sintomatología dolorosa. Mulock Houwer reporta el primer caso diagnosticado de hemangioma coroideo circunscrito (HCC) en 1925, antes de la enucleación. Sin embargo, no es hasta 1960 en que la incorporación de novedosos procederes diagnósticos son introducidos (Oftalmoscopia indirecta, angiografía fluoresceínica ( AGF), ecografía ultrasónica ( US), angiografía con indocianina (ICG), entre otros, los cuales han contribuido a asegurar un diagnóstico precoz y correcto de este tumor.1,3-6

Constituye el HCC un tumor casi siempre solitario y estacionario, que no se asocia a enfermedades sistémicas, de presentación en la cuarta y quinta décadas de la vida, con afectación visual central, se descubren incidentalmente en un examen de rutina.1,7,8

Anand y otros reportaron del total de HCC diagnosticados, un 10 % que se mantuvieron asintomáticos y un 90 % como sintomáticos, al aquejar pérdida visual severa asociada a metamorfopsias y visión borrosa, secundario ello a complicaciones asociadas y que constituyen el motivo de consulta y diagnóstico positivo. Ellos son:

— Desprendimiento de retina (DR) exudativo secundario al HCC.

— Edema macular quístico (EMQ).

— Degeneración del epitelio pigmentario de la retina (EPR) en área macular.

— Fibrosis subretinal.

— Atrofia areolar macular.9,10,11

La historia natural del HCC es parcialmente conocida. Literatura antigua concerniente al HCC recoge reportes de ojos que fueron enucleados debido a dolor y pérdida visual secundaria a glaucoma neovascular o por sospecha de melanoma de coroides. En la actualidad, aún no se ha evaluado satisfactoriamente, debido a que la mayoría de los pacientes sintomáticos reciben diferentes formas de tratamiento.1,12

Al examen oftalmológico se observan como tumores elevados, generalmente redondos o ligeramente elevados, con coloración que varía desde el anaranjado hasta el fresa, grisáceo, moteado, etc. Ubicados en el Polo posterior y Ecuador, próximos al nervio óptico, se subdivididen según su diámetro basal y grosor en: pequeño, mediano y grande. Pueden asociarse a focos blancos por metaplasia fibrosa del EPR que los recubre, flecks de pigmento o depósitos de un material amarillento. Incluyen cambios maculares como exudados duros, cambios en el EPR, macular pucker, membrana epiretinal (MER), edema macular quístico crónico (EMQC). Tienden a ser amelanóticos y fácilmente transiluminados.13-16

Además del examen fondoscópico, se hacen necesarios diferentes métodos diagnósticos que contribuyen a establecer un diagnóstico positivo, entre ellos:17-22

Ecografía ultrasónica (US): En modo A, elevada reflectividad en la superficie anterior del tumor y reflectividad media-alta uniforme en el espesor, por sus múltiples canales vasculares, en el modo B se visualiza una lesión en forma de cúpula.

Angiografía fluoresceínica (AGF): Hiperfluorescencia irregular de los vasos coroideos dentro del tumor al inicio de la fase coroidea. En la fase arteriovenosa, la fluorescencia se incrementa y un moteado inicial se hace más confluente. En fases tardías se extravasa este colorante.

Angiografía con indocianina (ICG): Nos brinda una imagen bien definida, hipofluorescente, uniforme e intensa, en tiempos precoces. Nos da mejor evaluación imagenológica del tumor.

Tomografía de coherencia óptica (OCT): Permite detectar los cambios retinianos asociados al tumor, líquido subretinal (LSR), quistes intrarretinianos, pérdida de fotoreceptores, además del desplazamiento en bloque de la retina por el tumor coroideo.

Se debe establecer el diagnóstico diferencial con: melanoma de coroides amelanótico, metástasis coroideas, osteoma coroideo, escleritis posterior, coroidopatía serosa central (CSC), retinoblastoma, degeneración macular asociada a la edad húmeda (DMAE-H).1,23,24

Con el objetivo de inducir la resolución del DR exudativo existente, la regresión del tumor y la mejoría visual con los daños mínimos colaterales, diferentes opciones de tratamiento han surgido.12,25,26

— Modalidades de tratamiento:

  • Cauterización
  • Crioterapia
  • Diatermia
  • Radiación (braquiterapia / Por bomba externa / Por bomba de protones)
  • Fotocoagulación (FCL): Argón, Xenón.
  • Termoterapia transpupilar (TTT)
  • Terapia fotodinámica (TFD)
  • Intravítrea con antiangiogénicos (con triamcinolona acetónida-TA o con Avastín-A)
  • Cirugía por pars plana (Vitrectomía pars plana-VPP)
  • Observación
  • Enucleación

Previo a la revisión detallada de cada modalidad de tratamiento, se expondrá sus características fundamentales.12,23,27-29


— Fotocoagulación (FCL) Xenón.

  • Método: Daño fototérmico de bajo grado al EPR. Sistema liberador en fibras ópticas.
  • Ventajas: Usualmente causa resolución del fluído subretinal y mejora la agudeza visual (AV). Buenos resultados en el seguimiento a largo plazo.
  • Desventajas: Intensa quemadura al obliterar el tumor. Extensa cicatriz que puede ubicarse adyacente sobre la fóvea.
  • Complicaciones: Extensa cicatriz resultante y recidiva de la exudación.

Fotocoagulación (FCL)Argón.

  • Método: La luz verde usada es preferentemente absorbida por los vasos sanguíneos. Sistema liberador de fibras ópticas.
  • Ventajas: Lámpara de hendidura de fácil uso. Pequeña cicatriz resultante. Superficial penetración del laser (ligera quemadura). Satisfactoria para las lesiones vasculares.
  • Desventajas: Requiere múltiples sesiones de tratamiento, que comprometen la AV. No causa regresión del tumor.
  • Complicaciones: Formación de membrana neovascular (MNV). Agujeros maculares. Maculopatía por plegamiento retinal. Alteraciones del CV, debido al daño de las fibras nerviosa por múltiples tratamientos.

— Termoterapia transpupilar.

  • Método: Laser diodo con longitud de onda próxima al infrarrojo. Quemaduras confluentes sobre el tumor (necrosis isquémica, citolisis y ruptura mitocondrial, con esclerosis de los canales vasculares del HCC.
  • Ventajas: No alta absorción por el EPR, buena profundidad de penetración en coroides. Bajos niveles de calor que disminuyen con el tamaño del tumor.
  • Desventajas: Requiere de proceder quirúrgico. Puede destruir la retina normal y la capa de EPR. Su eficacia depende de la pigmentación del fondo de ojo y del color del iris. No en HCC subfoveales.
  • Complicaciones: Atrofia corioretiniana. Pérdida del campo visual. Pérdida de la AV por alteración de las capas de fibras nerviosas y fibrosis preretinal en área macular.

— Radiaciones por braquiterapia.

  • Método: Placas radioactivas de Cobalto 60 (Co60), Rutenio 106 (Ru106), Iodino 125 (I125), Palladium103 (Pd103). Remoción de la placa después de la penetración de la dosis.
  • Ventajas: Tiempo eficiente. Buena para agujeros retinales asociados. Permite una total resolución de la exudación, sin recidivas. Usada en desprendimientos de retina (DR) bullosos, extensos o subfoveales.
  • Desventajas: Requiere dos cirugías (implante y remoción de la placa).Difícil acceso para las suturas posteriores. Sólo en centros especializados. Difícil establecer dosis exacta según volumen del tumor. No uso de dosis homogéneas.
  • Complicaciones: Complicaciones inducidas por la radiación: catarata, retinopatía, papilopatía. Queratoconjuntivitis seca.

— Radiaciones por bomba externa.

  • Método: Alta energía protónica. Mejor para el HCD. Técnica lenticular más económica.
  • Ventajas: Poca invasividad. Efectiva usada en desprendimientos de retina (DR) bullosos, extensos o subfoveales.
  • Desventajas: Uso precoz al diagnosticarse. Difícil establecer dosis exacta según volumen del tumor.
  • Complicaciones: Fibrosis subretinal. Neuropatía óptica. Maculopatía. Catarata. Incremento del riesgo de osteosarcomas y sarcomas de partes blandas.

— Radiaciones por bomba de protones.

  • Método: Partículas cargadas localmente que inducen mayor daño tisular en la base del tumor.
  • Ventajas: Dosis homogénea a todo el tejido. Dosis altamente localizadas. Usada en desprendimientos de retina (DR) bullosos, extensos o subfoveales.
  • Desventajas: Requiere cirugía (marcador de tantalio). Caro, sólo en centros especializados. Requiere métodos adicionales para retratamientos (FCL argón). Difícil establecer dosis exacta según volumen del tumor. La dosis homogénea daña el tejido sano circundante.
  • Complicaciones: Neuropatía óptica, maculopatía, catarata.

— Terapia fotodinámica.

  • Método: Inyección endovenosa, fotosensible. Efecto no térmico y fotoquímico (oclusión selectiva de las lesiones vasculares). Adecuado en HCC subfoveales
  • Ventajas: En sitio específico, rápida, sólo una sesión. Mínimo daño a los vasos cercanos. Adecuado aprendizaje. Por su efecto fotoquímico y no térmico, se consigue la regresión del tumor sin daños retinales ni en fibras nerviosas.
  • Desventajas: No buenos resultados a largo plazo. Múltiples retratamientos. Contraindicado en pacientes con porfiria o disfunción hepática. No electivos en HCC extensos y anteriores. Sustancia fotosensible muy cara.
  • Complicaciones: Precaución con la exposición al sol en las primeras 48 h. Atrofia corioretiniana en retratamientos. Recurrencia del fluido subretinal y disminución de la AV en retratamientos. Defectos del campo visual.

Tradicionalmente durante los años 1960-1970 el principal método usado para el tratamiento del HCC fue la FCL con laser de xenón, con mejoría de la AV por la resolución del fluido subretinal, pero a veces ocasionaba una cicatriz corioretiniana, por tanto, desde 1970 hasta mediados de 1990 se prefirió la FCL con laser de argón, con la utilización de longitudes de onda verde, muy bien absorbidas por los vasos sanguíneos y con menos efectos adversos en la visión nocturna y más pequeña cicatriz corioretiniana.30-32

Shields y otros reportaron en un trabajo realizado con 86 pacientes tratados con laser de argón, un 62 % de estabilidad visual y un 71 % de mejoría visual. Pese a esto, en el seguimiento por años se comprobó pérdida visual debido a EMQ, cambios degenerativos retinales y recurrencia en el fluido subretinal. En el cuadro 1 se resumen los estudios consultados sobre fotocoagulación.

En las investigaciones revisadas no pudimos recoger la incidencia de complicaciones y cuáles fueron las más frecuentes, pero dado los porcientos de mejoría visual, no constituye este proceder la mejor elección terapéutica.32

La radioterapia como opción de tratamiento se remonta a la década de los 60, en que Stallard y otros introducen las primeras placas radioactivas oftálmicas (Cobalto 60-Co 60), sucesivamente sustituida por placas de Palladium 103(Pd103) e Iodo 125 (I125), según el grado de penetración de la radiación y efectos secundarios. En 1996 Zógrafos investiga el uso de la Braquiterapia con Co60 en pacientes con HCC extensos e inclusión del área macular y en HCC bullosos.

Este método incluye la braquiterapia, la irradiación con bomba externa y con bomba de protones. Recientemente una nueva forma de irradiación externa se ha introducida, la cirugía radioestática. Evaluados habitualmente en pacientes con HCC que no han respondido o no son candidatos a otros tratamientos, debido a su localización subfoveal o estar asociados a DR bullosos y/o extensos.34-37 En el cuadro 2 se resumen los estudios consultados sobre radioterapia.

La terapia transpupilar (TTT) es otra opción de tratamiento en el HCC. El láser infrarrojo térmico de diodo causa hipertermia de 42-60o (acúmulo de calor en el EPR y melanocitos coroideos, lo que provoca necrosis isquémica, citolisis y ruptura mitocondrial y subsecuentemente oclusión vascular sin daño al tejido circundante. Penetra profundamente en los tejidos y canales vasculares de dicho tumor vascular, causando la reabsorción del fluido subretinal y la regresión del tumor.

Sus desventajas son: envainamiento y daño al nervio óptico, así como al EPR, con fibrosis preretinal y atrofia corioretiniana. Estos elementos motivan su elección en caso de HCC a más de 3 mm de la fóvea.

Se recogen los primeros resultados investigativos de su utilización en los pacientes afectos de disminución visual secundaria a HCC, desde 1999 por Othmane y otros.34,51-53 En el cuadro 3 se resumen los estudios consultados sobre terapia transpupilar.

La terapia fotodinámica (TFD) constituye una nueva variante terapéutica de los HCC. Introducida por Barbazetto y otros en el año 2000, como variante de tratamiento posible en los HCC, ha ganado adeptos y constituye actualmente una opción de primera elección por sus resultados visuales a largo plazo y la regresión del tumor.62

Se inyecta por vía endovenosa el visudyne, sustancia fotosensible que trabaja selectivamente en la neovascularización coroidea y que es estimulada por un láser de baja potencia, desencadenando ello la oclusión de los vasos anómalos. El resultado es la destrucción celular en el sitio específico y la preservación de la retina suprayacente y la vasculatura retinal. Esta trombosis vascular coroidea es proinflamatoria, por lo que diversos autores han decidido combinarla con el uso de antinflamatorios esteroideos y antiangiogénicos, de uso intravítreo, con el objetivo de contrarrestar complicaciones secundarias posibles como el edema macular (EM).63-70 En el cuadro 4 se resumen los estudios consultados sobre terapia fotodinámica.

Debido al fallo de otras variantes de tratamiento, como la TTT, en caso de HCC con extenso desprendimiento exudativo, varios autores han procedido a utilizar la vitrectomía pars plana (VPP) como modalidad terapéutica, junto al empleo de diversos sustitutos del vítreo. Dicho proceder no está exento de complicaciones como: desprendimiento de retina post-VPP, catarata o hipertensión ocular, asociadas a las diversas maniobras intravítreas.99,100 En el cuadro 5 se resumen los estudios consultados sobre vitrectomía.

Cabe destacar 2 variantes que aunque las exponemos al final de nuestra revisión, deben señalarse. Una de ellas es la observación, fundamental en aquellos pacientes con HCC asintomáticos, en los cuales su diagnóstico puede resultar sólo de un hallazgo al examen oftalmológico, y que la ausencia de síntomas resultantes del compromiso visual, nos hace mantenerlos en un control y vigilancia periódicos, con los estudios oftalmológicos necesarios.16

La enucleación sería la última opción terapéutica, generalmente después de un diagnóstico erróneo del melanoma de coroides (MC). Aunque raro, se usa en HCC con DR total y glaucoma neovascular, causantes de ceguera y dolor ocular.12,23

A pesar de que nuestra intención con el presente trabajo ha sido mostrar la diversidad de tratamientos en los hemangiomas coroideos circunscritos sintomáticos, con sus aspectos relevantes, tanto positivos como negativos, en cuanto a la resolución del edema macular y la mejoría en la visión, cabe destacar que en la actualidad se destaca como terapéutica de primera elección la TFD, por sus resultados tanto anatómicos como funcionales, con el mínimo de retratamientos, en un período prolongado de seguimiento oftalmológico, con mínimas complicaciones.

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Recibido: 12 de diciembre de 2010
Aprobado: 22 de diciembre de 2010

Dra. Caridad Chiang Rodríguez. Servicio de Vítreo Retina. Instituto Cubano de Oftalmología «Ramón Pando Ferrer». Ave. 76 No. 3104 entre 31 y 41 Marianao, Ciudad Habana, Cuba. Correo electrónico: chiang@infomed.sld.cu

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