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ACIMED

version ISSN 1024-9435

ACIMED vol.13 no.2 Ciudad de La Habana Mar.-Apr. 2005

 

Artículos

El profesional de la información en los contextos educativos de la sociedad del aprendizaje: espacios y competencias

Lic. Nancy Sánchez Tarragó1

Resumen

Se reflexiona sobre el papel del profesional de la información como protagonista activo en la formación de competencias informacionales y en el apoyo al cambio educativo en la sociedad del aprendizaje. Se analizan los antecedentes de la función educativa del profesional de la información en centurias pasadas y los puntos de contacto con los enfoques contemporáneos, relacionados con el apoyo al proceso de enseñanza-aprendizaje y el desarrollo de competencias informacionales. Se estudian los centros de recursos para el aprendizaje, las comunidades de aprendizaje y los sistemas E-learning como espacios de actuación del profesional de la información en este nuevo contexto educativo. Por último, se reflexiona sobre las competencias que requieren estos profesionales para enfrentar con efectividad las funciones educativas. Se destaca que este profesional necesita conocimientos sobre teoría del aprendizaje y métodos pedagógicos, así como habilidades y experiencia docente para diseñar programas efectivos de formación de usuarios y de alfabetización informacional.

Palabras clave: Profesional de la información, formación de competencias informacionales, sociedad del aprendizaje.

THE INFORMATION PROFESSIONAL WITHIN THE EDUCATIVE CONTEXT IN THE LEARNING SOCIETY: SPACES AND COMPETENCES

Abstract

Reflections are made on the role of the information professional as an active protagonist in the training of informational competences and in the support to the educative change in the learning society. The antecedents of the educative fuction of the information professional in the last centuries and the points of contact with contemporary approaches connected with the support to the learning-teaching process and the development of informational competences are analyzed. The centers of learning resources, the learning communities and the e-learning systems are studied as spaces of action of the information professional in this new educative context. It is stressed that this professional needs knowledge of learning theory and pedagogical methods, as well as skills and teaching experience to design effective user training programs and informational literacy programs.

Key words: Information professional, informational competences training, learning society.

Copyright: © ECIMED. Contribución de acceso abierto, distribuida bajo los términos de la Licencia Creative Commons Reconocimiento-No Comercial-Compartir Igual 2.0, que permite consultar, reproducir, distribuir, comunicar públicamente y utilizar los resultados del trabajo en la práctica, así como todos sus derivados, sin propósitos comerciales y con licencia idéntica, siempre que se cite adecuadamente el autor o los autores y su fuente original.

Cita (Vancouver): Sánchez Tarragó N. El profesional de la información en los contextos educativos de la sociedad del aprendizaje: espacios y competencias. Acimed 2005;13 (2). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol13_2_05/aci02205.htm Consultado: día/mes/año

."The time is when the library is a school, and the librarian is in the highest sense a teacher"
Melvil Dewey, 1878

"To be a librarian today, is to be a teacher"
Christina Tovoté, 2001

La sociedad del aprendizaje y el cambio educativo

Diversos teóricos e investigadores han establecido que la sociedad de la información se basa en un caudal sin precedentes de información, de avances científicos y revoluciones tecnológicas, de recursos humanos especializados en ramas y sectores cada vez más específicos y en la globalización de los propios recursos informativos, tecnológicos, humanos donde precisamente la información se convierte en fuente fundamental de productividad y poder. Uno de los pilares fundamentales de esta sociedad de la información es el capital humano, los trabajadores calificados, aquellos que son capaces de generar valor para sus organizaciones. Por tanto, la calidad de la educación y el aprendizaje continuo y renovado constituyen motores impulsores de este tipo de sociedad a la que también se le llama sociedad del aprendizaje.

La sociedad del aprendizaje tiene entre sus paradigmas fundamentales la formación continua o educación para toda la vida, en consideración al ritmo en que se genera nueva información: los conocimientos de hoy pueden ser obsoletos en 15 ó 20 años. En la construcción de este paradigma, se involucran numerosos agentes, desde las clásicas instituciones educativas que proporcionan la formación "inicial", -y que deben verse sólo como una de las etapas de la formación permanente-, y las empresas que se encargan de proporcionar a los trabajadores los conocimientos y habilidades para su desempeño laboral, hasta la educación informal que proporcionan los medios de comunicación o los nuevos entornos virtuales de formación a distancia. Este paradigma de formación continua está muy relacionado con la alfabetización informacional, que implica crear en los individuos habilidades para reconocer sus necesidades de información y satisfacerlas por medio de la localización, evaluación y el uso eficiente de la información, así como la creación de habilidades que favorezcan el autoaprendizaje durante toda la vida. Este proceso educativo puede realizarse, tanto a partir del aprendizaje formal proporcionado por los diferentes niveles de enseñanza como por los procesos no formales que debe garantizar la sociedad.

En los tiempos que corren ha cambiado la manera en que los individuos aprenden: el cambio abarca la forma y el contenido.

Por una parte, han cambiado los espacios educativos, que han pasado de presenciales en el aula a semipresenciales con enseñanza virtual hasta los sistemas completamente virtuales, como los sistemas de e-learning; la enseñanza entonces, ha rebasado el marco del sistema educativo tradicional para alcanzar los espacios laborales y comunitarios; los métodos de enseñanza varían hoy, desde la presencia física del profesor hasta la mediación de un tutorial o sofware; se ha pasado de los modelos de enseñanza conductistas, que implicaban el papel protagonista del profesor en la enseñanza del alumno a los modelos constructivistas, que ponen en el centro al alumno y potencian su habilidad para construir su conocimiento. Los recursos informativos también han cambiado, apoyados cada vez más en el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones, diseñados con enfoques constructivistas, con creciente empleo de la multimedia e hipermedia, y en un ambiente cada vez más interconectado y cooperativo. Pero también, las funciones de los profesionales implicados en este reto educativo han cambiado y se exige de estos mayor profesionalismo, liderazgo y, por supuesto, superación continua.

El nuevo paradigma educativo ha generado transformaciones en los métodos pedagógicos y educativos, los que garantizar que las nuevas generaciones adquieran:

"Nuevas actitudes hacia el diálogo, la coexistencia democrática, la comunicación interpersonal, la cooperación; nuevas capacidades para interpretar y resolver problemas mediante soluciones creativas, la formulación de nuevas hipótesis y la ejercitación de la crítica y la reflexión; nuevas competencias profesionales, técnicas y organizacionales." 1

Los profesionales de la información, junto a profesores y educadores, deben asumir el liderazgo en este paradigma de formación continua y cambio educativo. En este nuevo escenario, el profesional de la información no es sólo un proveedor de fuentes de información en la bibliotecas pública, escolar o en el centro de información de cualquier nivel de enseñanza, empresa u otro entorno educativo, sino un protagonista activo en la formación de competencias en información que hagan posible el desarrollo personal y profesional de los individuos. Su labor, la de un educador, no puede verse aislada dentro de este contexto educativo, sino como parte de las transformaciones que ocurren en la arena pedagógica, del rediseño de los currículos, de los métodos de enseñanza, etcétera.

Mónica Baró, ha expresado esta realidad de la siguiente manera:

"El bibliotecario tiene una doble función en la promoción del cambio (educativo). Por una parte, como especialista en el tratamiento, la organización, la recuperación y la difusión de la información y como conocedor de los recursos de información destinados a los alumnos, tiene la oportunidad de crear mejores condiciones de acceso a dichos recursos y de facilitar su utilización entre la comunidad educativa, en función de las distintas necesidades. Por otra parte, como docente, enseña a utilizar correctamente estos recursos, tanto a los alumnos como a los profesores, para hacer posible la introducción de nuevos métodos de aprendizaje." 2

En la sociedad del aprendizaje, la mayoría de las organizaciones e instituciones de información -sean públicas, de salud, educación, especiales- se encuentran en algún nivel para apoyar los procesos de enseñanza-aprendizaje. Sin embargo, ¿están conscientes los profesionales de la información de la función que pueden y deben desempeñar en estos contextos educativos?

Y por otra parte ¿están preparados profesionalmente para asumir estas funciones?

Del ayer al presente

La función del profesional de la información como docente o profesor fue preocupación de numerosos bibliotecarios e investigadores desde el siglo XIX. Michel Lorenzen,3 en un interesante recorrido por la historia de la instrucción de los usuarios en Estados Unidos -país pionero en la instrucción y formación de usuarios- reseña algunas de las opiniones de prestigiosos bibliotecarios de esa época que fueron más allá de los límites de sus bibliotecas y de las tareas rutinarias para llegar a las aulas de los centros de educación superior a impartir cursos y conferencias para la formación de usuarios. Robinson (1880), por ejemplo, consideraba que el principal objetivo de estas clases era convertir a los estudiantes en investigadores reales, capaces de autoeducarse y realizar sus investigaciones sin la ayuda de profesores o bibliotecarios, una idea que constituye un antecedente conceptual de la hoy denominada alfabetización informacional. Otros, como Winsor J, por ejemplo, manifestaron que bibliotecarios y profesores tenían la misma importancia en la educación de los estudiantes y debían trabajar juntos en la preparación y ejecución del currículo.4 Esta colaboración, entre profesores y profesionales de la información, cobra hoy una gran relevancia; así se evidencia en las políticas y los estatutos de las asociaciones de bibliotecarios-maestros y de bibliotecas académicas de Canadá, Australia, Francia, Estados Unidos, Reino Unido, entre otras.

También, las competencias del profesional de la información para asumir funciones docentes en la formación de usuarios fueron motivo de preocupación de los bibliotecarios norteamericanos del pasado siglo. En 1928, Charles Shaw hizo el primer llamado a la formación de bibliotecarios especializados en instrucción, al considerar que hasta ese momento las clases de instrucción o formación de usuarios carecían del rigor científico necesario. Shaw consideraba que era imprescindible una nueva "especie" de bibliotecario que combinara el conocimiento sobre los libros con un entrenamiento en instrucción y habilidades para enseñar.4

En la década de los años 70 del pasado siglo, varios investigadores destacaron la función del profesional de la información que laboraba en las bibliotecas académicas. Entre ellos, Dillon HW, quien señaló que debía existir una posición bibliotecaria que estuviera enfocada principalmente a la enseñanza de habilidades informacionales y que apartando otras ocupaciones más rutinarias que podía realizar otro personal de apoyo. Sus afirmaciones realzan el profesionalismo de los bibliotecarios y su efectividad para organizar y conducir la instrucción de los usuarios en las propias aulas.4 Y cabe destacar la postura de

Pearson, quien, en 1978, abordó la necesidad de insertar los programas de formación de usuarios en el currículum de educación superior, estrategia que es hoy el "caballo de batalla" de los programas de alfabetización informacional en la educación superior.

Actualmente, en diferentes formas y variados contextos, diversos documentos emitidos por organismos internacionales, así como por sociedades de bibliotecarios y profesionales de la información confirman la importancia de las entidades de información y de sus profesionales en la promoción del cambio educativo y en el desarrollo de habilidades de aprendizaje autónomo y permanente, enfatizan la importancia del papel docente, de enseñanza, del profesional de la información, así como el valor de la colaboración entre estos y los profesores en los diseños curriculares y que compartan métodos y estrategias pedagógicas. Entre estos documentos, es oportuno destacar la posición de la Association of Teacher-Libarianship of Canada y la Australian School Library Association, las que, en sus documentos rectores, afirman que los programas de alfabetización informacional tienen un impacto positivo en los resultados académicos de los estudiantes cuando los 'teacher-librarian' tienen experiencia docente, estudios de bibliotecología y gestión de documentos para el aprendizaje, y trabajan en cooperación con los profesores en programas flexibles que integran estrategias y habilidades informativas para la resolución de problemas.5,6

Otras organizaciones, como la Association of Research Libraries han señalado el lugar de las bibliotecas en el apoyo a los procesos de enseñanza mediante la definición de indicadores de resultados de aprendizaje (learning outcomes) y el diseño de servicios integrados al currículo para alcanzar estos objetivos.7

Por su parte, la Society of Colleges, National and University Libraries, SCONUL, del Reino Unido, en su documento estratégico titulado "The SCONUL vision: the Academic Library in 2005" destaca la importancia del profesional de la información en el apoyo al aprendizaje en los nuevos escenarios educativos y su liderazgo en el desarrollo de competencias informacionales.8

Nuevos espacios profesionales: nuevas funciones

Los nuevos espacios profesionales se relacionan con el propio cambio educativo y el impacto de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Las bibliotecas escolares y universitarias se transforman para apoyar con mayor efectividad los procesos de enseñanza- aprendizaje, a partir de que el aprendizaje debe enfocarse no sólo a adquirir conocimientos, sino, sobre todo, a desarrollar habilidades o competencias de desempeño. Por otra parte, las TIC han dejado de ser sólo habilidades a aprender o dominar para convertirse, sobre todo, en potentes herramientas al servicio de la formación, por medio de los entornos de enseñanza aprendizaje con lo cual, estos últimos se colocan también, en espacios profesionales para los trabajadores de la información. A continuación, se detallan algunos de estos espacios.

Bibliotecas escolares y universitarias

Los centros de enseñanza constituyen el corazón de la transformación que se preconiza actualmente. Sus bibliotecas o centros de información deben tener una posición estratégica y de liderazgo para poder contribuir con eficacia a este cambio educativo.

Para ello, la entidad de información, sea de una escuela o de un centro de educación superior, debe asumir una función más activa en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Las bibliotecas escolares y universitarias están llamadas a transformarse en centros para recursos del aprendizaje y la investigación en los procesos de innovación docente. Este sería un entorno dinámico, físico y virtual, donde convergen y se integran infraestructuras tecnológicas, recursos humanos, espacios, equipamientos y servicios y recursos diferentes: servicios informáticos, bibliotecarios, audiovisuales, de capacitación pedagógica y otros, proporcionados en cualquier momento y accesibles desde cualquier sitio, orientados al aprendizaje del alumno y a la investigación.9

Según Smith, 9 más allá del acceso a los contenidos o herramientas, lo importante es cómo los profesionales de la información pueden aportar soluciones para impactar en la calidad del aprendizaje. Para ello, también las bibliotecas de los centros de enseñanza deben moverse del enfoque de contenidos -libros, conocimientos- al enfoque de competencias lo que los estudiantes deben saber hacer. Ella es actualmente una importante corriente en los contextos educativos, donde se adoptan esquemas de enseñanza en los que la evaluación de los resultados del proceso de aprendizaje se vincula estrechamente a las competencias alcanzadas por lo estudiantes.

Los estudios recientes realizados para medir el impacto de los programas de las bibliotecas de centros educativos en los resultados académicos proporcionan evidencias que apoyan algunos de los hallazgos más comunes. Entre ellos: a) que los profesionales de la información bien preparados y competentes pueden marcar una diferencia en los resultados de los estudiantes, y que para ello necesitan la ayuda de los directores, profesores, así como del personal de apoyo que les permita salir de las tareas rutinarias de la biblioteca para desarrollar su papel educativo, b) que los profesionales de la información tienen una doble función educativa, por una parte, como facilitadores del desarrollo de competencias informacionales en los estudiantes y por la otra, como entrenadores de los profesores en el uso de las tecnologías de la información y de los recursos de información.

Para lograr este liderazgo y una participación más activa en este proceso, los profesionales de la información deben:

  • Estrechar los vínculos y contactos de cooperación entre la dirección, el profesorado y el resto del personal del centro de estudios.
  • Participar en los equipos de desarrollo del currículo, las estrategias educativas y las TIC.
  • Identificar indicadores de resultados (learning outcomes) desde la perspectiva bibliotecaria.
  • Desarrollar segmentos curriculares mediante los cuales la biblioteca pueda alcanzar estos resultados.
  • Ofrecer un entorno favorable para el aprendizaje mediante la gestión de contenidos para el aprendizaje, que incluya el diseño de materiales educativos, impresos o electrónicos, así como su evaluación.

¿En qué consistiría la colaboración entre profesionales de la información y profesores? Por ejemplo en:

  • La selección y evaluación de recursos: impresos, electrónicos (gratuitos o no), softwares, etcétera.
  • La valoración de las bibliografías recomendadas por los profesores para cada asignatura.
  • La realización de guías temáticas -selecciones de recursos impresos y virtuales- a diversos niveles: para los alumnos, para los docentes, para los investigadores.
  • La formación de usuarios, según los distintos tipos de usuarios y necesidades concretas
  • El diseño de materiales docentes.
  • El apoyo y ayuda a los investigadores en el archivo y difusión con acceso abierto de sus resultados de investigación.
  • El soporte a cualquier proyecto docente o de investigación que necesite utilizar recursos de información.

Comunidades de aprendizaje

Otros espacios profesionales serían las comunidades de aprendizaje. Algunos autores consideran que para que las bibliotecas y centros de información puedan participar activamente en el cambio educativo deberían formar parte de ellas. Según Gabelnick y sus colaboradores, citado por Cortés, una comunidad de aprendizaje es un conjunto de espacios y factores en los que...

"(...) los estudiantes tienen oportunidades para profundizar en la comprensión e integración de los contenidos temáticos que están aprendiendo, y de tener más interacción con los demás compañeros y con sus profesores como participantes activos en el proceso de aprendizaje." 10

En las comunidades de aprendizaje, el currículo se reestructura mediante la combinación de materias o trabajos de cursos de diferentes carreras o áreas de estudio de manera que los estudiantes realicen una integración intelectual y un aprendizaje más coherente. Las comunidades de aprendizaje frecuentemente se asocian al aprendizaje en colaboración, los métodos activos de enseñanza y los temas interdisciplinarios.

Las bibliotecas y sus profesionales de la información tienen un gran reto en el apoyo a las comunidades de aprendizaje, debido a la necesidad de identificar, seleccionar y evaluar recursos de información para currículos y actividades docentes integradas.

Ambientes digitales de enseñanza- aprendizaje

Por otra parte, en los últimos años, la práctica educacional se ha movido cada vez más hacia espacios "virtuales"; esto implica también nuevos retos para los profesionales de la información involucrados en el apoyo del aprendizaje en estos entornos y en el uso de las TIC con estos fines.

El advenimiento de catálogos y bases de datos en línea, Internet y el WWW, entre otros, ha hecho que los bibliotecarios y profesionales de la información lideren la formación de usuarios -y más aún, la alfabetización informacional- sea en bibliotecas públicas, escolares, universitarias, centros de información empresariales o cualquier otro ambiente laboral.

Durante 1995 y 1998, un equipo del Departamento de Estudios de Información (DIS, siglas en inglés) de la Universidad de Sheffield, Reino Unido, monitoreó la práctica internacional y en el Reino Unido, relacionada con el uso de las TIC para la enseñanza-aprendizaje, así como el apoyo del aprendizaje mediante servicios de información.13 Basados en esta investigación, puede plantearse que el apoyo al aprendizaje en ambiente digital puede verse como un área interdisciplinaria emergente que implica para los profesionales de la información trabajar en la intersección de dos áreas fundamentales de la práctica profesional: la práctica en información y la práctica educacional. Según esta investigación, para muchos profesionales de la información ser activos en esta área implica mucho más que la extensión de prácticas tradicionales adoptando nuevas técnicas y herramientas; implica en realidad un reto al plantear nuevas perspectivas en sus funciones tradicionales, relaciones e identidades, y que necesitan ser proactivos para aprovechar oportunidades para establecer alianzas y espacios en la cambiante arena educacional.

Fowell and Levy, 11 investigadores del DIS, acuñaron el término "networked learner support", para referirse al lugar de los profesionales de información en el apoyo al aprendizaje en ambientes digitales.

Uno de los ambientes digitales de mayor potencialidad en la actualidad son los sistemas virtuales de enseñanza a distancia (e-Learning). Estos, junto con los entornos virtuales de enseñanza aprendizaje, se han convertido en nuevos escenarios educativos que requieren una activa participación de los profesionales de la información.

Según la Society of College, National and University Libraries del Reino Unido, una institución que proporciona e-Learning, tiene las siguientes responsabilidades: 12

  • Asegurar que el acceso a información de alta calidad esté integrado al curso o módulo de estudio.
  • Equipar a los estudiantes con las habilidades informacionales necesarias para explotar esa información.
  • Proporcionar a los estudiantes asesoría y asistencia en la búsqueda de información.
  • Enfrentar los temas relacionados con comunicaciones y costos.

En estos entornos, las bibliotecas y sus profesionales asumen el desarrollo de sitios web, el apoyo a las comunicaciones por correo electrónico, proporcionan acceso a bases de datos y publicaciones electrónicas y diseñan tutoriales para el desarrollo de habilidades informacionales. Según la amplia experiencia de las instituciones educativas del Reino Unido, donde se han implementado entornos de enseñanza-aprendizaje de este tipo, el éxito radica en la integración efectiva de los servicios de información de las bibliotecas al currículo y entorno del e-Learning.

Uno de los principios básicos de apoyo a estos sistemas es la propia alfabetización informacional y, según SCONUL, los profesionales de la información involucrados en experiencias de e-Learning deberían:

  • Analizar cuáles habilidades informacionales requieren los estudiantes desarrollar durante su curso.
  • Articular entrenamientos apropiados dentro del programa curricular en varios niveles.
  • Producir cursos, libros de textos o módulos en línea de alfabetización informacional, algunos de los cuales debieran ser interactivos.
  • Incluir un módulo de alfabetización informacional dentro del curso introductoria.
  • Crear portales que guíen a los estudiantes hacia recursos seleccionados y validados.
  • Proporcionar un acceso integrado a estos recursos dentro del entorno de aprendizaje.

En el propio diseño de entornos de enseñanza aprendizaje, los profesionales de la información podrían desempeñar una función activa, al trabajar en cooperación con otros profesionales como pedagogos e informáticos.

Competencias del profesional de la información en contextos educativos

Para poder participar en la definición y en el apoyo a los nuevos modelos de la práctica educacional y la formación continua, los profesionales de la información necesitan oportunidades para expandir su conocimiento y experticia en nuevas áreas, por ejemplo, en relación con aspectos relevantes de las teorías del aprendizaje y los usos de las tecnologías educativas, así como en trabajo multidisciplinario e innovación, porque no sólo deben reunir determinados conocimientos y competencias en el uso de la información, desde la toma de decisiones y estrategias de búsqueda hasta la evaluación de las fuentes, sino que también deben ser capaces de actuar como facilitadores del aprendizaje, al integrar estos procesos en el trabajo en el aula.

Según la investigadora Sharon Markless,13 en diferentes contextos y épocas distintas, los profesionales que han tratado de realizar la formación de usuarios y desarrollar competencias informacionales, generalmente estructuran su enseñanza de acuerdo con la lógica de los contenidos, no de acuerdo con los principios del aprendizaje. Estos cursos o lecciones se caracterizan por relaciones típicas entre enseñanza y aprendizaje, el control del aprendizaje por parte del profesor y una secuencia de pasos donde un amplio grupo de estudiantes escuchan, ven y repiten lo que se les ha demostrado. Según otros investigadores muchas veces ocurre que, al tratar de enseñar habilidades informacionales, lo que sucede en la realidad es que los usuarios aprenden, memorizan una secuencia de pasos para encontrar la información: si falla uno de esos pasos, el usuario se desorienta. Se confirma entonces, la necesidad de emplear enfoques de aprendizajes que permitan al usuario relacionar ideas, conocimientos previos y experiencias para realizar una interacción crítica con la información, como el enfoque de aprendizaje basado en problemas.14,15

¿Cómo los profesionales de la información que laboran en estos contextos podrán ser efectivos, si no tienen una cabal comprensión de cómo ocurre el aprendizaje y cuáles son los métodos u enfoques más convenientes para apoyarlo?

En el proyecto denominado "Best Practices Iniciative: Characteristics of Programs of Information Literacy that Illustrate Best Practices", desarrollado por el Institute for Information Literacy de la American Library Association, se identifican diez categorías de buenas prácticas para programas de alfabetización informacional (AI). Oberman, analiza tres de las categorías que involucran directamente, aunque no exclusivamente, a los profesionales de la información en su función educativa:16

  • Articulación de los programas de alfabetización informacional con el currículo, es decir, los profesionales de la información involucrados deben estar familiarizados con el currículo y los programas académicos de su institución. Pero además, la comprensión de los patrones de información científica de las diferentes disciplinas les permitirá determinar su estructura bibliográfica. El profesional de la información debe estar al tanto de los desarrollos curriculares en su institución y tener una función activa en su revisión y actualización. Otro aspecto importante que les permitirá articular los programas de AI en el currículo es identificar las filosofías de enseñanza de la institución y los modelos pedagógicos existentes.
  • Colaboración con los docentes. En la base de esta práctica, se sitúa la necesidad de que los profesionales de la información comprendan las diferencias estructurales básicas entre las disciplinas en términos de cómo la información se genera, comparte, publica y captura por las herramientas bibliográficas. Al reconocer que las disciplinas tienen estructuras de información/publicación únicas, proporciona el sostén al intercambio entre docentes y bibliotecarios sobre cómo integrar la alfabetización al contenido curricular.
  • Enfoque pedagógico. Aunque el énfasis en la pedagogía y en las teorías del aprendizaje normalmente no son parte de los programas de pregrado de las ciencias de la información y la bibliotecología, es en realidad uno de los componentes críticos para aplicar la teoría a la práctica. Mientras más y mejores sean las técnicas pedagógicas de las que dispongan los profesionales de la información, más versátiles pueden ser sus respuestas en oportunidades diversas de formación de usuarios.

Esta "mejor práctica", por tanto, reconoce la necesidad de estos profesionales involucrados en la alfabetización informacional de aprender teoría del aprendizaje y técnicas pedagógicas que les permitan desarrollar competencias informacionales de forma creativa e innovadora.

Por tanto, ¿qué competencias requieren los profesionales de la información para apoyar con efectividad los procesos contemporáneos de enseñanza-aprendizaje y la alfabetización informacional?

Lombello ha señalado que: "Profesor entre profesores", el profesional de la información que labora en los ambientes educativos de la sociedad del aprendizaje debe adquirir tres competencias: en bibliotecología, gestión y pedagógico-didáctica" 1 Ello implica que no bastan los conocimientos y habilidades en el uso de la información, las estrategias de búsqueda, la gestión de información, entre otras, sino también se requiere de aquellas que lo convierten en un facilitador del aprendizaje: diseño de currículo, teorías del aprendizaje, métodos pedagógicos, tecnología educativa.

Por su parte, Mónica Baró ha indicado que, a las habilidades de carácter general que debe poseer el profesional de la información, como comunicación y cooperación, deben adicionarse otras más específicas:2

- Dirigidas a renovar el método pedagógico:

  • Preparar y difundir materiales específicos de apoyo a la docencia y la alfabetización informacional.
  • Exponer ante el profesorado experiencias particulares de trabajo con la información que incentiven el uso de nuevos métodos docentes.
  • Trabajar para convertir las bibliotecas escolares en centros de recursos para el aprendizaje.
  • Desarrollar condiciones de aprendizaje que integren competencias en información como parte de la formación escolar y académica.

- Dirigidas a reforzar el lugar de la institución de información como agente formador activo:

  • Identificar las necesidades específicas de los alumnos y preparar programas de formación adecuados que contemplen la diversidad.
  • Evaluar la práctica formadora de la biblioteca y del bibliotecario, en relación con los aprendizajes de los alumnos y, también, con la adopción por parte del profesorado de nuevos métodos de enseñanza.
  • Usar las tecnologías como instrumento para facilitar el aprendizaje.

La misma autora destaca que, si bien son importantes los conocimientos y habilidades, las actitudes también son muy relevantes en el logro de esta misión educativa. Y señala como actitudes necesarias:

  • Crear complicidades con los distintos miembros del equipo académico para la preparación de las actividades de la institución de información, para la adquisición y elaboración de materiales educativos
  • Mantener una actitud proactiva: anticiparse a las necesidades del profesorado y proponer nuevos usos de la información para un aprendizaje más activo.
  • Considerarse a sí mismo como un agente activo en el proceso educativo e involucrarse en los órganos que planifican el currículo.
  • Compartir conocimientos con los demás miembros del equipo pedagógico
  • Adoptar una actitud flexible y positiva ante los cambios, sin prejuicios ante las innovaciones.

La adquisición de estas competencias puede verse como un proceso desde la formación pregraduada hasta la posgraduada.

Existen numerosas opiniones al respecto, desde quienes consideran que los profesionales de la información que laboran en contextos educativos deben tener una doble titulación -Bibliotecología y Pedagogía- hasta los que consideran que lo importante es la preparación en forma de cursos, seminarios y maestrías en Educación, una vez graduados para que complementar la formación inicial. Algunos autores destacan, sin embargo, la importancia de recibir en pregrado la asignatura

"Teoría del aprendizaje" como base para las funciones crecientes relacionadas con el desarrollo de competencias informacionales y el apoyo efectivo a los procesos de enseñanza aprendizaje a cualquier nivel.

Por último, esta función educativa de los profesionales de la información se articula con una significativa capacidad de liderazgo sin la cual no es posible el protagonismo en la alfabetización informacional y en el apoyo efectivo a las transformaciones del proceso de enseñanza aprendizaje. Ross Todd,17 ha señalado las dimensiones de este liderazgo educativo y las habilidades y capacidades que en ellas se representan:

  • Liderazgo informado, referido a la importancia de las investigaciones en el área del aprendizaje y su uso para crear iniciativas de formación e instrucción.
  • Liderazgo con propósito, relacionado con la necesidad de tener una clara visión de los resultados de aprendizaje que requieren los estudiantes, centrados en los pilares intelectuales que les permitan construir conocimiento y significado.
  • Liderazgo estratégico, vinculado con la traducción de la visión centrada en el aprendizaje en acciones, por medio del aprendizaje basado en la indagación y con diversas fuentes y formatos de información.
  • Liderazgo colaborativo y creativo, donde se debe ser capaz de combinar creativamente capacidades y de reforzar las capacidades de los otros miembros en el proceso de enseñanza aprendizaje-
  • Liderazgo renovable, que requiere de una gran capacidad de adaptación y flexibilidad, de ser innovador y tener ansias de superación constante.
  • Liderazgo sostenido, que exige ser capaz de identificar y celebrar los logros, resultados e impactos, así como de mostrar la importancia de la función del profesional de la información en el contexto educativo.

Consideraciones finales

  • En el contexto educativo actual, los profesionales de la información están llamados a tener una posición proactiva que les permita insertarse en nuevos espacios y liderar los procesos de alfabetización informacional y de formación permanente.
  • Las bibliotecas e instituciones de información se transforman para apoyar con nuevos y mejores servicios el proceso educativo, tanto en instituciones educativas clásicas como en aquellas organizaciones que asumen la formación y capacitación posgraduada.
  • Las bibliotecas y los programas de alfabetización informacional se insertan en los ambientes digitales como son los sistemas virtuales de educación a distancia (e-Learning), entornos de enseñanza - aprendizaje, comunidades virtuales, entre otros.
  • El profesional de la información necesita conocimientos sobre teoría del aprendizaje y métodos pedagógicos, así como habilidades y experiencia docente para poder diseñar programas de formación de usuarios y de alfabetización informacional efectivos.
  • Estos conocimientos pudieran alcanzarse mediante cursos, seminarios, maestrías en Educación o la inclusión de asignaturas como "Teoría del aprendizaje" en el plan de estudios de pregrado de Bibliotecología y Ciencias de la Información.

Referencias bibliográficas

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2. Baró M, Cosials A. El bibliotecario escolar como facilitador de un proceso de cambio educativo. World Library and Information Congress: 69th IFLA General Conference and Council. 1-9 August 2003, Berlin. Disponible en: http://www.ifla.org [Consultado: 12 de noviembre del 2004].

3. Lorenzen M. A Brief history of library instruction in the United States of America. Disponible en: http://www.libaryinstruction.com/lihistory.html [Consultado: 7 de octubre del 2004].

4. Lorenzen M. A Brief history of library instruction in the United States of America. Disponible en: http://www.libaryinstruction.com/lihistory.html [Consultado: 7 de octubre del 2004].

5. Association for Teacher-Librarianship in Canadá. Students' information literacy needs in the 21st century: competencies for teacher-librarians. Disponible en: http://www.atlc.ca [Consultado: 15 de octubre del 2004].

6. Australian School Library Association and Australian Library and Information Association. Learning for the future: developing information services in Australian schools. Disponible en: http://www.asla.org.au/policy/p_tlq.htm [Consultado: 15 de noviembre del 2004].

7. Smith K. New roles and responsibilities for the university library: advancing student learning through outcomes assessment. ARL Bimonthly Report 213, December 2000. Disponible en: http://www.arl.org/newsltr/213/index.html [Consultado: 10 de noviembre del 2004].

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15. Tovoté C. Customer or refined student? Reflections on the "Customer" Methafor in the Academic Environment and the new pedagogical challenge to the Libraries and Librarians. 67th IFLA General Conference and Council. 16-25 August 2001, Boston. Disponible en: http://www.ifla.org [Consultado: 12 de noviembre del 2004].

16. Oberman C. What the ACRL Institute for Information Literacy Best Practices Iniciative tells us about the librarian as teacher? 68th IFLA General Conference and Council. 18-24 August 2002, Glasgow. Disponible en: http://www.ifla.org [Consultado: 12 de noviembre del 2004].

17. Todd R. School librarian as teachers: learning outcomes and evidence-based practice. 68th IFLA General Conference and Council. 18-24 August 2002, Glasgow. Disponible en: http://www.ifla.org [Consultado: 12 de noviembre del 2004].

Recibido: 10 de marzo del 2005.
Aprobado: 29 de marzo del 2005.

Lic. Nancy Sánchez Tarragó.
Unidad de Análisis y Tendencias en Salud.
Ministerio de Salud Pública. Cuba.
Calle 23 esq. N. El Vedado. Plaza de la Revolución.
La Habana. Cuba.
Correo electrónico: sanchezn@infomed.sld.cu

1Licenciada en Información Científico-Técnica y Bibliotecología. Unidad de Análisis y Tendencias en Salud. Ministerio de Salud Pública. Cuba.

Ficha de procesamiento

Clasificación: Artículo original.

Términos sugeridos para la indización

Según DeCS 1
CIENCIAS DE LA INFORMACION; APRENDIZAJE; MODELOS EDUCACIONALES; REENTRENAMIENTO EN EDUCACION PROFESIONAL.
INFORMATION SCIENCE; LEARNING; MODELS, EDUCATIONAL; EDUCATION PROFESSIONAL, RETRAINING.

Según DeCI 2
SOCIEDAD DE LA INFORMACION; ASPECTOS EDUCATIVOS; INNOVACIONES PEDAGOGICAS; ADQUISICION DE CONOCIMIENTOS; TRANSMISION DE CONOCIMIENTOS; DESARROLLO DE PROGRAMAS DE ESTUDIO.
INFORMATION SOCIETY; EDUCATIONAL ASPECTS; EDUCATIONAL INNOVATIONS; LEARNING; KNOWLEDGE TRANSMISSION; CURRICULUM DEVELOPMENT

1 BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004.
Disponible en: http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm
2 Díaz del Campo S. Propuesta de términos para la indización en Ciencias de la Información. Descriptores en Ciencias de la Información (DeCI). Disponible en: http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf