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Medicentro Electrónica

versión On-line ISSN 1029-3043

Medicentro Electrónica vol.23 no.4 Santa Clara oct.-dic. 2019

 

Artículo Original

El componente informacional en el currículo de la carrera de Medicina

The informational component in the study programme of the Medicine career

Manuel Delgado Pérez1  * 

Odalys Aguila García1 

Maribel Peralta Arboláez1 

María Idania Ramos Costa1 

1Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba.

RESUMEN

Introducción:

la competencia y desempeño de los futuros egresados de la carrera de Medicina en el uso de la información científica en cualquier tipo de soporte, tiene relación con la presencia del componente informacional en el currículo de la carrera.

Objetivos:

diagnosticar qué niveles de representatividad tiene el componente informacional en el currículo de la carrera de Medicina, y en qué medida prepara a los estudiantes en el proceso de su formación para ser competentes informacionalmente.

Métodos:

se emplearon métodos del nivel empírico y del nivel teórico para diagnosticar en qué medida los contenidos de información científica presentes en el currículo de la carrera de Medicina contribuyen a formar estudiantes competentes informacionalmente.

Resultados:

se obtuvo un diagnóstico del nivel de competencia informacional de los estudiantes de 2do a 5to año de la carrera de Medicina de la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Se realizó una evaluación interna de la presencia del componente informacional en el currículo de la carrera de Medicina.

Conclusiones:

el diagnóstico realizado reveló que son insuficientes los contenidos y actividades docentes incluidos en el currículo de Medicina dirigidos a formar un estudiante competente informacionalmente, y que los estudiantes alcanzan una deficiente preparación en el uso de los recursos informativos especializados en ciencias de la salud en el transcurso de su carrera.

DeCS: estudiantes de medicina; alfabetización informacional; programas de estudio; conducta en la búsqueda de información

ABSTRACT

Introduction:

the competence and performance of future medical graduates in the use of scientific information in any type of material media is related to the presence of the informational component in the study programme.

Objective:

to diagnose what levels of representativeness do the informational component has in the medicine programme and to what extent does it prepare students in their training process to be informationally competent.

Methods:

empirical and theoretical methods were used to diagnose to what extent the contents of scientific information included in the medicine programme contribute to the formation of competent students from the informational point of view.

Results:

a diagnosis of the level of informational competence of 2nd to 5th year medicine students at the University of Medical Sciences in Villa Clara was obtained. An internal evaluation of the presence of the informational component in the study programme of the Medicine career was conducted.

Conclusions:

the diagnosis showed that contents and teaching activities included in the study programme aimed at training a competent student informationally are insufficient and students achieve poor preparation in the use of specialized health science information resources throughout their careers.

DeCS: students, medical; information literacy; programs of study; information seeking behavior

INTRODUCCIÓN

Las universidades deben garantizar que sus estudiantes desarrollen las competencias necesarias para aprovechar eficazmente los recursos informativos, no solo para su formación profesional, sino para favorecer un aprendizaje permanente a lo largo de toda su vida. Esto solo puede alcanzarse a través de una acción coordinada entre todos los miembros de la comunidad universitaria, y con una participación proactiva y decidida de los bibliotecarios.1

En la literatura consultada predomina la idea de que los individuos informacionalmente competentes son aquellos que han aprendido a aprender, porque saben cómo está organizado el conocimiento y son capaces de encontrar y evaluar la información que necesitan. Igualmente, han desarrollado habilidades para emplear la información de manera efectiva, ética y crítica en la solución de las tareas o problemáticas que se les presenten.2

Aplicar estrategias para la formación de competencias informacionales, en el sector de la salud, es una responsabilidad compartida entre las instituciones y las personas encargadas de formar a los futuros médicos; esta tarea comienza desde el pregrado (universidades y docentes). Las bibliotecas de ciencias de la salud son los espacios donde el médico se forma en sus horas de estudio e investigación, y entre los responsables destacan las instituciones (directivos), que son los encargados de exigir a sus profesionales una actualización sistemática sobre los temas de salud.3

Se trata de ampliar la naturaleza del papel que como profesionales ejercen en el contexto de la sociedad de la información, y centrar su función en tres aspectos esenciales: información, conocimiento y aprendizaje. Lograr estas transformaciones en las formas de actuación de los bibliotecarios en los contextos académicos, demanda la acción conjunta con profesores y directivos, para hacer posible las sinergias a partir de la convergencia de acciones intencionalmente dirigidas hacia el desarrollo de competencias claves para el aprendizaje.4

Es necesario fomentar que la alfabetización informacional y la formación en competencias informacionales tengan, hasta donde sea posible, presencia curricular y extracurricular. La validación de estas competencias debe ser considerado un requisito, un valor añadido, y hasta una ventaja diferencial de gran importancia en las instituciones educativas de nivel preescolar, primario, secundario y universitario.5

La cultura informacional, en los contextos comunitarios académicos, debe estar en función del mejoramiento de los programas de estudio y el sistema de asignaturas impartidas. Se deben identificar los niveles alcanzados por los participantes y sus habilidades informacionales, en función del rendimiento académico.6

El plan de estudio de la carrera de Medicina ha tenido diferentes cambios para su perfeccionamiento, según los requerimientos provenientes del sistema de salud. Se ha buscado un mejor desarrollo del proceso docente educativo, en respuesta a los avances científicos y las tendencias de la Educación Médica, con una orientación hacia la atención primaria de salud. En estos momentos se aplica el Plan D de la carrera, por lo que todas las asignaturas pertenecientes a la Disciplina Principal Integradora, han sufrido diferentes perfeccionamientos con vistas a formar un profesional más capaz e integral.

Al examinar las características principales del Plan D, se aprecian semejanzas y diferencias en la valoración de los centros adscriptos al MES y los de educación médica superior (CEMS). Una de sus semejanzas es la necesidad de asumir con mayor amplitud la noción de formación básica. Se unen lo básico-específico de la carrera a otros conceptos propios de la época, tales como: considerar la formación para la gestión del conocimiento, las habilidades de dirección y la competitividad, entre otros.7

Por lo anteriormente expuesto resulta importante y necesario evaluar el componente informacional dentro del currículo de la carrera de Medicina, su impacto en el proceso formativo del estudiante y en el desempeño profesional del egresado.

MÉTODOS

Los resultados que se exponen en este trabajo provienen de la primera etapa de un proyecto de investigación institucional que se enmarca en el período de enero de 2017 y diciembre de 2019.

En esta primera etapa se realizó una evaluación curricular interna de la carrera de Medicina, para determinar el alcance y representación del componente informacional en el currículo formal y real vigente que sustenta el proceso formativo del estudiante.

Evaluar el currículo y las instituciones educativas es comenzar a mejorarlas, es un punto de partida importante que implica tratar de sacar a la evaluación del lugar del control en el que tradicionalmente se le ha ubicado, se considera un insumo imprescindible para iniciar procesos de mejoramiento de la calidad educativa.

De igual forma, evaluar el currículo supone poner a consideración y juicio de valor, el conjunto de experiencias diseñadas en una institución para contribuir al aprendizaje de los estudiantes. Esto incluye: objetivos, contenidos, actividades, recursos, métodos, tiempo y espacios, entre otros. Se debe establecer una diferencia entre currículo enseñado y currículo aprendido, de manera tal, que se puedan evaluar de un modo más eficaz y legítimo los procesos de la educación médica que se desarrollan. La universidad debe garantizar y certificar la incorporación de determinados conocimientos, por lo cual es necesario dar cuenta de los procesos que han favorecido u obstaculizado dichos aprendizajes.8

Del nivel empírico, se aplicaron como métodos y técnicas de recopilación de datos e información: el análisis documental, la observación participante, la encuesta y la entrevista.

El análisis documental incluyó la revisión de los programas de las asignaturas Introducción a la Medicina General Integral, Informática, Bioestadística y Metodología de la Investigación, que constituyen el núcleo donde existen contenidos relacionados con el uso de la información científica y los recursos para su búsqueda y recuperación.

La evaluación curricular es una herramienta científica, que permite asegurar el incremento de la calidad de los currículos y de los procesos formativos de los recursos humanos en salud. Pretende obtener y analizar información útil a fin de juzgar y tomar decisiones sobre la concepción, estructura, funcionamiento y resultados de un determinado currículo, a fin de garantizar la retroalimentación necesaria para mantenerlo actualizado, en función de las necesidades propias del sistema educacional y de la sociedad.9

La observación participante permitió constatar las insuficiencias de conocimiento y preparación que manifiestan los estudiantes de Medicina en temáticas informacionales.

La encuesta se aplicó al 20,4 % de los estudiantes de Medicina de segundo a quinto año y la entrevista se realizó a 25 especialistas y docentes que trabajan con los programas de las asignaturas anteriormente relacionadas.

El paradigma utilizado es esencialmente cualitativo, aunque como complemento se utilizaron métodos y técnicas de tipo cuantitativo.

Del nivel teórico se aplicaron los siguientes métodos:

Histórico-Lógico: para conocer la temática investigada, sus antecedentes y tendencias actuales que posibilitan el tránsito de lo empírico a lo teórico.

Analítico-Sintético: para lograr la evaluación del currículo en su integridad y a la vez en cada una de sus partes o componentes, alcance, significación e importancia en la calidad del proceso docente.

Inductivo-Deductivo: en correspondencia con el enfoque predominantemente cualitativo de esta investigación, se utilizó este método en el procesamiento de todos los datos obtenidos.

RESULTADOS

Fueron encuestados 649 estudiantes, que representan el 20,4 % de la matrícula oficial de 3 166 estudiantes de 2do a 5to año de la carrera de Medicina, correspondiente al curso académico 2017-2018. De los encuestados, 395 fueron del sexo femenino para el 60,8 % y 254 del sexo masculino para el 39,1 %.

Sobre la importancia que le conceden al uso de la información científica en su preparación y desempeño, el 75 % de los encuestados consideró que es muy importante y el 18,9 % que es importante, pero no indispensable. Ese segundo porcentaje, que representa a 123 estudiantes, expresó un bajo nivel de percepción de la relevancia que tienen la información y las tecnologías en la actualidad.

El paradigma de la alfabetización informacional surgió como proceso que capacita al individuo para utilizar, en todas sus potencialidades, la información disponible en bibliotecas tradicionales y entornos virtuales. Es necesaria la renovación constante de los conocimientos que se adquieren a través de la educación formal y no formal. Esto lo demuestra el hecho de que los avances, técnicas y modos de hacer en determinadas disciplinas, varían mucho antes de que los especialistas hayan logrado acomodarse a su uso; estar preparados para los cambios en las diferentes profesiones, más que un reto, es una condición necesaria para la supervivencia profesional.3

El 64,7 % de los encuestados declaró haber recibido contenidos relacionados con el uso de la información científica en varias asignaturas, o al menos una, durante el transcurso de la carrera.

El 34,5 % (224 estudiantes) declaró no haber recibido nunca este tipo de contenidos.

De los 420 estudiantes que declararon haber recibido contenidos relacionados con el uso de la información científica, el 18,3% (77 estudiantes) no supo precisar en cuáles o en cuál asignatura le impartieron esos contenidos.

Las asignaturas con resultados significativos fueron:

Bioestadística - 39,5 % (166 estudiantes)

Metodología de la investigación - 36,6 % (154 estudiantes)

Informática - 15 % (63 estudiantes)

Medicina General Integral MGI - 14 % (59 estudiantes)

Los planes y programas de estudio no pueden permanecer ajenos a los cambios de la información y el conocimiento de la sociedad, en donde los factores económicos y de comunicación ejercen un enorme poderío en la promoción de la salud en la población de las naciones ricas, pero sobre todo en las pobres, donde se busca equidad y asequibilidad.10

El proceso de formación de competencias informacionales tiene un carácter transdisciplinario; su éxito dependerá de lo que aporten diferentes disciplinas a su desarrollo y de la participación que tengan en el proceso los docentes, bibliotecarios y directivos.3

Cuando la mayoría de las disciplinas y asignaturas de una carrera participan con acciones concretas en la estrategia curricular, y aprovechan las posibilidades de sus contenidos, la formación de competencias informacionales adquiere carácter convergente, inter y multidisciplinario. La clave está en comprender que todas las disciplinas académicas tienen espacios, potencialidades y condiciones para contribuir, desde el contenido de cada una de las ciencias, a la formación de competencias informacionales; todas las disciplinas, de una forma u otra, atienden a sus particularidades dentro del currículo y deben tributar a ese propósito.11

Sobre el uso de recursos de información por los estudiantes se obtienen los siguientes resultados:

El único recurso usado habitualmente, o con cierta frecuencia, fue el libro, 73,8 % de los encuestados (52 % declararon usarlo habitualmente y el 21,8 % con cierta frecuencia).

Los restantes recursos de información obtuvieron un nivel de uso por debajo del 50 %, a excepción de los buscadores, con un 43,5 % de uso habitual o con cierta frecuencia (Tabla 1).

Tabla 1 Recursos de información con un nivel de uso por debajo del 50 %. 

Resaltan de forma negativa aquellos recursos de información que los estudiantes declaran no haber usado nunca (Tabla 2).

Tabla 2 Recursos de información que los estudiantes declararon no haber usado nunca. 

En cuanto a los estudiantes que declararon que usan algunas veces o muy poco estos recursos informativos los resultados obtenidos se muestran en la Tabla 3.

Tabla 3 Recursos de información que los estudiantes declararon que usan algunas veces o muy poco. 

Se correlacionaron los resultados obtenidos en las respuestas de nunca lo he usado, lo uso muy poco y lo uso algunas veces (Tabla 4).

Tabla 4 Recursos de información que los estudiantes declararon que nunca lo han usado o lo usan muy poco. 

El acceso a la información se puede realizar fácilmente a través de una computadora, un móvil o un smartphone; sin embargo, se requiere de capacitación para acceder de una forma eficiente y rápida. El estudiante universitario, además de poder acceder, deberá poder crear su propio espacio en la web para compartir el conocimiento, y tener las habilidades y capacidades para utilizar las herramientas de búsqueda de la información especializada. (10

Sobre la preparación que poseen los estudiantes encuestados en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) los resultados fueron los siguientes:

El 46, 9 % consideró que es muy buena o buena (12,9 % declaró que es muy buena y el 34 % declaró que es buena).

El 35 % de los encuestados declaró que su preparación en el uso de las TIC es regular y el 13,5 % que es deficiente, es decir, el 48, 5 % considera su preparación entre regular y deficiente.

El 3,8 % no sabe definir cuál es el nivel de su preparación y el 0,3 % dejó en blanco esta pregunta (4 estudiantes).

Acerca de la utilización de Bases de datos los resultados revelan el gran desconocimiento sobre este importante recurso para gestionar información científica:

El 75 % de los encuestados dejó sin responder esta pregunta (487 estudiantes).

El 6,3 % (41 estudiantes) respondió incorrectamente.

El 10,3 % (67 estudiantes) respondió correctamente 1 de las tres respuestas exigidas.

El 6,6 % (43 estudiantes) respondió correctamente 2 de las tres respuestas exigidas.

Solo el 1,6 % (11 estudiantes) respondió correctamente las tres respuestas exigidas.

Se evidenció que en el conocimiento y uso de Bases de datos, solo el 18, 5 % de los estudiantes encuestados respondió correctamente de forma parcial o total.

Durante la transición hacía su vida profesional, los estudiantes necesitan aprender a diferenciar las fuentes de información que producen conceptos, datos y resultados confiables de aquellas que resultan dudosas. Al ser usuarios de estas fuentes de información, estarán en condiciones de desarrollar y practicar las capacidades de pensamiento crítico. Habilidad que les permitirá evaluar la precisión y credibilidad de la información que leen y procesan, no solo durante la época de formación profesional, sino también a lo largo de su vida personal y laboral.

Sobre la realización de búsquedas bibliográficas en soporte electrónico de forma frecuente, el 47, 1 % respondió que sí; mientras que el 51,7 % respondió que no. El 1 % dejó en blanco la pregunta.

Del 47,1 % que respondió que sí (306 estudiantes), el 62 % (190 estudiantes) respondió correctamente de forma parcial (113 estudiantes) o de forma total (77 estudiantes), pero el 23, 5 % (72 estudiantes) dejó en blanco la pregunta que le pedía mencionar al menos tres recursos, productos o servicios de información utilizados por ellos, y el 14 % (43 estudiantes) emitió respuestas incorrectas.

Sobre la adquisición de competencias informacionales para usar con eficiencia y efectividad la información científica disponible:

Solo el 6,1 % de los encuestados obtuvo evaluación de excelente por conocer y dominar su empleo, el 30,8 % fue evaluado de bien, el 43,2 % de regular y el 19,7 % de mal.

La enseñanza universitaria tiene en la actualidad, suficientes motivos para adentrarse en la formación de competencias informacionales. Entre ellos se pueden mencionar:

  • Los elevados volúmenes de conocimientos que se generan en todas las áreas del saber. Ello exige que al estudiante universitario se le prepare, no solo para apropiarse de teorías y conocimientos básicos de las disciplinas docentes, sino también para encontrar cuanta información necesite en su actividad.

  • La diversidad de fuentes donde se socializa el conocimiento. Dado que actualmente con las formas tradicionales coexisten bibliotecas digitales, bases de datos, portales web, publicaciones electrónicas y redes sociales, entre otras. Se impone que todo universitario desarrolle competencias para el uso de la información especializada en este contexto.

  • La necesidad de elevar el protagonismo del estudiante en la construcción de su propio conocimiento. Las teorías pedagógicas relativas al aprendizaje, ponderan un proceso formativo experiencial, en interacción con otros sujetos y la sociedad.12

De las 7 competencias informacionales que se incluyeron en la encuesta las que obtuvieron mejores resultados en el conocimiento y dominio de su empleo por los estudiantes fueron:

He respetado las normas éticas en el uso de la información sin incurrir en fraudes o plagios con el 67,1 % (436 estudiantes).

Soy capaz de determinar correctamente mis necesidades de información con el 64,5 % (419 estudiantes).

Conozco y utilizo diversas fuentes de información con el 60,4 % (392 estudiantes).

En sentido negativo las restantes cuatro competencias informacionales incluidas en la encuesta reflejan muy bajos niveles de conocimiento y dominio en su empleo:

Estoy preparado para evaluar la información por su autenticidad, corrección y valor, con el 21,1 %.

He logrado no solo recopilar información, sino producir nuevos conocimientos y publicarlos, con el 25,7 %.

Domino métodos y técnicas para organizar y representar información correctamente, con el 27,1 %.

Localizo y accedo con facilidad a la información que necesito, con el 35,4 %.

El desarrollo de habilidades informativas (DHI) tiene un alto impacto en el desempeño del estudiante universitario. Un alumno que tiene competencias informativas cuenta con las bases para involucrarse activamente en los procesos de asimilación, creación y transmisión del conocimiento, elementos que le permiten crecer intelectualmente y tener éxito en su formación y en su vida profesional. Un ciudadano con competencias informativas, de igual forma, tiene mayores posibilidades de colaborar en la construcción de un país intelectualmente más capaz.

Diversos autores consideran que la alfabetización informacional es una asignatura pendiente del pregrado y del posgrado en las ciencias médicas, que no solo limita el acercamiento de sus profesionales a la sociedad del conocimiento, sino que restringe su desarrollo en la actual era de la información.13

La alfabetización informacional es una competencia transversal clave en cualquier currículo educativo. Hoy en día, es imposible trabajar con eficacia en el campo de la comunicación y la información sin un enfoque holístico y sistemático de la formación en actitudes creativas y el uso competente de la información en sus diferentes formas.14

Finalmente, al consultar y solicitar a los encuestados manifestarse sobre cuáles temáticas de la información científica no deberían estar ausentes en el currículo de la carrera de Medicina, estos fueron los resultados:

El 65 % (422 estudiantes) no realizó ninguna propuesta.

De los 227 que hicieron alguna propuesta las más significativas y que se ajustan a la temática solicitada son:

40 estudiantes pidieron disponer de internet total.

23 estudiantes solicitaron aprender cómo acceder a fuentes de información confiables.

20 estudiantes pidieron mejorar el acceso y funcionamiento de la red.

10 estudiantes solicitaron incorporar al currículo una asignatura dedicada a la gestión de información científica.

10 estudiantes pidieron incorporar o mejorar el uso de videos en las actividades docentes.

6 estudiantes solicitaron incorporar el aprendizaje para publicar artículos científicos.

6 estudiantes pidieron mejorar la bibliografía necesaria en la docencia.

5 estudiantes solicitaron que se enseñe cómo acotar las referencias bibliográficas.

41 propuestas realizadas por los estudiantes no se ajustaron al tema.

CONCLUSIONES

El diagnóstico realizado reveló que son insuficientes las actividades docentes y los contenidos incluidos en el currículo de la carrera de Medicina dirigidos a formar un estudiante competente informacionalmente, y que dichos estudiantes alcanzan una deficiente preparación en el uso de los recursos informativos especializados en ciencias de la salud. Se requiere precisar mejor las actividades docentes contenidas en el currículo de la carrera que tributan directamente al componente informacional en el proceso formativo, para mejorar la competencia y desempeño de los estudiantes en el uso de los recursos informativos especializados.

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Recibido: 25 de Junio de 2019; Aprobado: 18 de Julio de 2019

*Autor para la correspondencia: Correo electrónico: manueldp@infomed.sld.cu

Conflicto de Intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses

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