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Revista Cubana de Higiene y Epidemiología

versión On-line ISSN 1561-3003

Rev Cubana Hig Epidemiol v.42 n.2 Ciudad de la Habana Mayo-ago. 2004

 

Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología

Usos alternativos del dinero dedicado a fumar y valoración del riesgo por exposición al humo de tabaco ambiental

Dra. Patricia Varona Pérez,1 Dra. Rosa Marina García Pérez,2 Lic. Anai García Fariñas,3 Lic. Karen Alfonso,4 Dr. René García Roche5 y Dra. Idalia Cordero Quevedo6

Resumen

En la lucha antitabáquica, lo referente al costo que el tabaquismo representa para el fumador, su familia, las instituciones de salud y la sociedad no ha sido incluido con frecuencia. Los objetivos de esta investigación fueron identificar en qué emplearían los fumadores y los no fumadores el dinero que los primeros dedican a su adicción, así como describir en ambos grupos la valoración del daño producido por el humo de tabaco ambiental. Se emplearon 3 cohortes que incluyeron 1 104 personas, pareadas por sexo y edad (± 5 años). Entre los resultados más significativos se observó que la alimentación fue la alternativa de uso del dinero más recurrida por ambos grupos. Aunque 9 de cada 10 encuestados valoraron como dañina la exposición al humo de tabaco ambiental, la mayor proporción de ellos fueron no fumadores. Puede concluirse que los fumadores asumen sus adicciones conscientes de que renuncian a otras actividades de la vida cotidiana, así como que en el desarrollo de las estrategias actuales en el país contra el tabaquismo es aún insuficiente el énfasis sobre la dimensión social que tiene la conducta de fumar.

Palabras clave: Alternativas de uso del ingreso personal, fumadores, no fumadores, valoración de daños a la salud.


El tabaquismo se considera una endemia de carácter universal que constituye una gravosa carga para el individuo la familia y la sociedad.1 La nocividad del consumo del tabaco sobre la salud es bien conocida;2 sin embargo, los aspectos económicos vinculados a esta conducta de riesgo han sido tradicionalmente menos explorados (Tobacco Control Country Profiles. The 11th World Conference on Tobacco or Health. Atlanta.2000: 138-209). Estudios diversos en países desarrollados informan que las pérdidas producidas por el tabaco excedieron con creces las ganancias obtenidas. Es por esto que el Banco Mundial declaró que desde el punto de vista económico no tiene sentido facilitar dinero para proyectos tabacaleros y sí para programas de prevención y control del tabaquismo.3

Hasta el momento, la mayoría de las actividades encaminadas a la lucha contra el tabaquismo se han centrado en el desarrollo de programas educativos orientados a fortalecer el conocimiento general de sus efectos negativos sobre la salud, y se ha enfatizado menos en que la adicción tabáquica representa una carga económica para el fumador, su familia, las instituciones de salud y la sociedad, no sólo por el componente de gasto adicional que debe destinar el fumador por concepto de atenciones a su salud, sino porque, además, mantener su conducta riesgosa implica destinar recursos individuales y familiares a la compra de productos del tabaco y, por tanto, renunciar a otras actividades de la vida cotidiana.

De igual forma, dentro del marco de las estrategias educativas encaminadas a luchar contra el tabaquismo, la valoración del daño sobre la salud, provocado ya no solamente por la acción de fumar sino por la exposición al humo de tabaco ambiental (HTA), tanto en fumadores como no fumadores, ha sido pobremente explotado (Rojas M. Encuesta mundial sobre tabaquismo en la juventud: estado de su ejecución en América Latina y el Caribe. Boletín Epidemiológico/OPS. 2001,22(2):8-12). Los efectos negativos de la exposición al HTA, también llamado humo de segunda mano, y que se deriva de la exhalación del fumador y de la combustión del cigarrillo sobre el bienestar individual y familiar, han sido ampliamente demostrados.4-7

En Cuba, según los resultados de la II encuesta nacional de factores de riesgo y enfermedades crónicas no transmisibles (ENT), se reporta que 3 de cada 10 personas de 17 años y más consumen productos del tabaco; 4 de cada 10 hombres y 2 de cada 10 mujeres fuman, y se reporta que el consumo diario por cada persona es de 13 cigarrillos. A partir de esta información, se puede inferir que la familia promedio cubana emplea un determinado número de recursos monetarios para mantener el hábito de fumar, lo cual va en detrimento de otras opciones de la vida cotidiana.

El presente estudio pretende identificar en qué emplearían los fumadores y los no fumadores el dinero que los primeros dedican a su adicción. De igual forma, pretende describir en ambos grupos la valoración del daño sobre la salud producido por el HTA. Los resultados de esta investigación aportarán nuevos elementos para el diseño de estrategias más efectivas en la prevención y control del tabaquismo.

Métodos

En el marco de un estudio de cohortes concurrentes y fijas sobre costos de atención a la salud de fumadores y no fumadores desde una perspectiva social, realizado en el municipio Santiago de Cuba, se incluyó un grupo de preguntas que fueron exploradas solo una vez. Una parte de ellas estuvieron diseñadas para explorar los usos alternativos que los fumadores le darían al dinero que destinan para la compra de productos derivados del tabaco, así como los posibles usos que darían los no fumadores a ese mismo dinero si tuvieran la condición de fumadores. También se incluyeron preguntas que abordaron la valoración del daño producido por la exposición al HTA por ambos grupos.

El grupo de fumadores estuvo constituido por individuos de más de 5 años con esta condición, de uno y otro sexos, mayores de 20 años de edad y cuyo consumo de productos del tabaco fue diario. El grupo de no fumadores lo integraron individuos que nunca habían fumado, de uno y otro sexos, mayores de 20 años de edad.

Se seleccionaron de manera aleatoria las áreas de salud y los consultorios a los que pertenecían los fumadores y no fumadores, quienes fueron identificados por los médicos de familia. Ambos grupos fueron pareados por las variables sexo y edad (± 5 años).

El tamaño de la muestra fue de 1 104 personas, 552 fumadores y 552 no fumadores. Luego de contar con el consentimiento de las personas para incluirlas en el estudio, explicarles el objetivo de la investigación y la ausencia de riesgo al participar en ella se aplicó, por encuestadoras previamente adiestradas, un cuestionario que incluyó las siguientes variables:

  • Sociodemográficas: Sexo, edad en años. Estado civil: soltero, casado o unido y viudo. Nivel escolar: hasta secundaria básica, preuniversitario, técnico medio y universitario.
  • Usos alternativos del dinero. Se realizó una pregunta abierta a fumadores para recoger las preferencias de uso alternativo del dinero empleado en la adquisición de productos derivados del tabaco, y a no fumadores para recoger las preferencias de uso alternativo del dinero que emplearían en la adquisición de productos derivados del tabaco, si fueran fumadores.

Las respuestas a esta preguntas se agruparon en 3 categorías: alimentación, hábitos tóxicos (beber café, ron o cerveza y fumar) y otros usos (ahorro, vestir, hogar, distracción, medicamentos, mejorar su vida, en negocios, compra de vehículos, algo bueno, para complacer a sus hijos, en cosas útiles).

En relación con la valoración del daño que ejerce sobre la salud la exposición al humo de tabaco ambiental, en una escala de 0 a 5 se consideró de 0 a 2 "no dañino" y de 3 a 5 "muy dañino".

Se obtuvieron las proporciones de cada una de las variables en estudio según grupos de fumadores y no fumadores. Teniendo en cuenta el diseño muestral pareado, se calcularon los intervalos de confianza para las proporciones de las categorías de las variables estudiadas en cada grupo para evaluar posibles diferencias entre los grupos de exposición.

Resultados

Descripción de la muestra. Tanto el grupo de fumadores como el de no fumadores fueron comparables. En ambos se observó mayor proporción de personas con nivel preuniversitario y técnico medio, y con estado civil casados o unidos (tabla 1).


Tabla 1. Distribución de variables sociodemográficas seleccionadas en fumadores y no fumadores

Variables
Fumadores (n = 552)
No fumadores (n = 552)
%
IC
%
IC
Nivel escolar
Hasta secundaria básica
39,8
35,7 - 43,9
32,9
29 - 36,9
Preuniversitario y técnico medio
43,8
39,6 - 47,9
42,5
38 - 46,7
Universitario
16,3
13,2 - 19,3
24,4
20,8 - 28,0
Estado civil
    

Soltero
19,5
16,2 - 22,8
16,6
13,5 - 19,7
Casado o unido
63,5
59,5 - 67,6
71,5
67,7 - 75,3
Viudo
16,8
13,7 - 19,9
11,7
9,0 - 14,4

La tabla 2 muestra las alternativas de uso del dinero en fumadores y no fumadores. En ambos grupos más del 50 % de los individuos refirieron como alternativa de uso del dinero la alimentación. Tanto para los fumadores como para los no fumadores estuvieron presentes como alternativas de uso del dinero opciones que a los efectos de estudio se denominaron hábitos tóxicos. Vale destacar que aunque la frecuencia de estas alternativas no fue superior al 5 %, fue 3 veces más frecuente en los fumadores que en los nos fumadores. Dentro de ellas se encontraron conductas frecuentemente asociadas al tabaquismo, como ingerir bebida alcohólica y café, e incluso hubo personas que refirieron no tener una preferencia por otro uso, sino que continuarían destinando ese dinero a la compra de productos derivados del tabaco. La ingestión de bebidas alcohólicas fue la más frecuente en ambos grupos, con un 90 % en los no fumadores y un 73,3 en los fumadores. La opción de destinar el dinero a la propia acción de fumar fue 2 veces más frecuente en el grupo de los fumadores, con un 26,3 % frente a un 10,0 en los no fumadores.

Tabla 2. Usos alternativos del dinero dedicado a fumar en fumadores y no fumadores

Variables

Fumadores

(n = 552)

No fumadores

(n = 552)

Usos alternativos del dinero empleado en la adquisición de productos derivados del tabaco
%
IC
%
IC
Alimentación
68,6
64,7 - 72,5
66,4
62,5 - 70,4
Hábitos tóxicos
3,4
1,9 - 4,9
1,8
0,6 - 2,9
Otros usos
27,8
24,1 - 31,6
31,7 2
7,8 - 35,5

Una proporción alta del total de los encuestados, al menos 9 de cada 10 fumadores y no fumadores, valoró como dañina la exposición al HTA (tabla 3). El grupo de no fumadores que valora la exposición al HTA como dañina fue significativamente mayor que los que tuvieron esa misma valoración en el grupo de fumadores. Por otra parte, todavía persiste un grupo de individuos que no considera perjudicial para la salud la exposición la HTA y es significativamente superior en el grupo de fumadores.


Tabla 3. Valoración del daño provocado por el humo de tabaco ambiental en fumadores y no fumadores

Valoración del daño provocado por HTA

Fumadores

(n = 552)

No fumadores

(n = 552)

No.
IC
No.
IC
No dañino
8,5
6,1 - 10,8
2,1
0,9 - 3,3
Dañino
91,4
89,1 - 93,8
97,8
96,6 - 99,0

Discusión

No se conocen antecedentes de otras publicaciones en el país que describan los posibles usos alternativos que le darían fumadores y no fumadores al dinero destinado por los primeros a comprar cigarrillos. El hecho de que los patrones de preferencia de las alternativas de uso del dinero no se modificaron en relación con la condición de fumador o no fumador y de que predominara la alimentación y la satisfacción de otras necesidades básicas del ser humano en ambos grupos, pudiera ser un indicativo de que el fumador asume su adicción consciente de las alternativas a las que renuncia.

El encuentro en ambos grupos de la ingestión de bebidas alcohólicas y de café como alternativa del uso del dinero, conducta frecuentemente asociada al tabaquismo, no resulta sorprendente si se tienen en cuenta las características culturales de la población cubana.

Un porcentaje de fumadores considera todavía que el dinero que emplean para fumar no lo destinaría a otro uso, lo que pudiera interpretarse como que estos aún no han encontrado otras opciones que puedan satisfacer las necesidades que los impulsaron a fumar. Por tal razón, es necesario diseñar intervenciones que propicien a los fumadores un espectro de posibles soluciones alternativas a la conducta de fumar.

El hecho de que individuos no fumadores declararan como un posible destino del dinero la adquisición de productos derivados del tabaco, puede interpretarse como un potencial comportamiento de riesgo. Esto confirma lo reportado por otros autores, donde se establece que las actuales estrategias encaminadas a la lucha contra el tabaquismo no han logrado que la población en su totalidad elimine la preferencia por esta conducta nociva para la salud.

En relación con la valoración del daño a la salud provocado por el humo del tabaco ambiental, se considera positivo que en ambos grupos la mayoría declarara "dañina" la exposición a este, lo que coincide con un estudio realizado en el municipio Centro Habana,4 el cual puede vincularse al positivo efecto de los mensajes de salud. Sin embargo, al comparar los grupos de fumadores y no fumadores, se evidenció que en el grupo de fumadores hay un porcentaje elevado que reconoce el riesgo pero persiste en su conducta, lo que indica la necesidad de profundizar en el tratamiento diferenciado de estos y considerar otros factores que favorecen el cambio de comportamiento.7

Por otra parte, la proporción de fumadores que no reconoce el riesgo provocado por la exposición al HTA, puede interpretarse como un grupo no suficientemente informado o como una forma de evasión de la realidad para justificar su adicción tabáquica y su valoración sobre la salud colectiva.

De aquí que sea cada vez más importante el enfoque social de lo que representa permitir que los fumadores fumen en áreas públicas o cerca de no fumadores. Se ratifica la necesidad creciente de considerar en la comunidad los diferentes subgrupos de población que de acuerdo con sus características requieren mensajes específicos que contribuyan a establecer una comunicación adecuada en el proceso de toma de decisiones para el control de los riesgos.8,9

Consideraciones finales

  1. Lo referido por los fumadores evidenció que la afectación económica potencial, tanto individual como familiar, que representó invertir dinero para satisfacer su adicción, no fue suficiente para dirigir el uso de sus recursos hacia otros destinos.
  2. Los fumadores asumen sus adicciones conscientes de que con eso renuncian a otras actividades de la vida cotidiana.
  3. En el desarrollo de las estrategias actuales en el país contra el tabaquismo, es aún insuficiente el énfasis sobre la dimensión social que tiene la conducta de fumar, así como en los efectos negativos que tiene para la salud la exposición al humo de tabaco ambiental.
  4. De igual forma, se evidenció la necesidad de profundizar el abordaje de las adicciones no sólo para aquel grupo poblacional que ha demostrado una conducta de salud riesgosa, sino también para cualquier otro grupo que pudiera estar sometido al riesgo de asumirla bajo otras condiciones.

Agradecimientos

A los encuestados en el municipio Santiago de Cuba y a la Lic. Belkis Echemendía Tocabens, Máster en Psicología Clínica, por el tiempo dedicado a este trabajo con vista a la mejor interpretación de los resultados.

Summary

The cost that smoking represents for the smoker, his family, the health institutions, and society has not been frequently dealt with in the fight against smoking. The objectives of this research were to identify how the smokers and non-smokers would spend the money the first devote to their addiction, as well as to describe the assessment of the damage produced by the environmental cigarette smoke in both groups. 3 cohorts were used, that included 1 104 persons matched by sex and age (± 5 years old). Among the most significant results, it was observed that food was the most used alternative for the money in both groups. Although 9 out of 10 of the surveyed considered as harmful the exposure to the environmental cigarette smoke, most of them were non-smokers. It was concluded that smokers assume their addictions aware of the fact that they renounce to other daily life activities, and that in the development of the current strategies against smoking in the country, the emphasis made on the social dimension of the smoking behavior is not enough.

Key words: Alternatives to the use of the personal income; smokers; non-smokers, assessment of health damage.

Referencias bibliográficas

  1. Warren Ch, Riley L, Asma S, Eriksen M, Green L, Blanton C. Tobacco use by youth: a surveillance report from the Global Youth Tobacco Survey Project. Bull of the World Health Org 2000;78(7):20-10.
  2. Curbing the epidemic government and the economics of tobacco control. Washington DC. A World Bank Publication; 1999:67-76.
  3. Barmun H. La carga económica que representa el comercio tabacalero mundial. Tobacco Control. Washington DC. 1994;3(4):3.
  4. Varona P, Fernández N, Bonet M, García R, Ibarra A, Chang M. Tabaquismo y sus características en trabajadores de la salud en el municipio Centro Habana. Rev Cubana Med Gen Integr 2000;16(3):22-6.
  5. Rojas M. Encuesta nacional sobre tabaquismo en la juventud: estado de su ejecución en América Latina y el Caribe. Bol Epidemiol/OPS 2001;22(2):8-12.
  6. Perruga A. Tres medidas fundamentales para revitalizar el control del tabaquismo en las Américas. Revista Panamericana de Salud Pública 2002;11(2):119-24.
  7. Lezcano E, Hernández M. La epidemia del tabaquismo: epidemiología, factores de riesgo y medidas de prevención. Salud Pública de México 2002;44(Supl.1):5-18.
  8. Tormo MJ, Banegas JR. Mejorar la comunicación de riesgos en salud pública: sin tiempo para demoras. Rev Española Salud Pública 2000;Vol.75 (1):25-31.
  9. Fernández Larrea N. Health-risk perception in the inner city community of Centro Havana, Cuba. Intern J Occup Environmen Health 2000;6:34-43.

Recibido: 8 de julio de 2004. Aprobado: 19 de julio de 2004.
Dra. Patricia Varona Pérez. Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología (INHEM). Calle Infanta No. 1158 entre Clavel y Llinás, Centro Habana, Cuba. Email: patriciav@inhem.sld.cu

1 Especialista de II Grado de Epidemiología.
2 Máster en Salud Ambiental.
3 Máster en Economía de la Salud.
4 Lic. en Matemática.
5 Máster en Informática en Salud.
6 Especialista de I grado en Medicina General Integral.

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