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Revista Novedades en Población

versión On-line ISSN 1817-4078

Rev Nov Pob vol.18 no.36 La Habana jul.-dic. 2022  Epub 15-Nov-2022

 

ARTÍCULO ORIGINAL

Caracterización demográfica de las edades jóvenes en Cuba

Demographic characterization of young ages in Cuba

Matilde de la Caridad Molina Cintra1  * 
http://orcid.org/0000-0002-2542-2029

1 Universidad de La Habana. Cuba.

Resumen

El artículo presenta una caracterización de la población cubana menor de 30 años de edad y sus particularidades en la composición y estructura por edad, junto a otros diferenciales demográficos. Analiza la evolución del grupo 0-29 años, y los subgrupos 0-14, 15- 19 y 15-29, durante algunos años seleccionados, así como las características fundamentales relacionadas con la mortalidad, la fecundidad y las migraciones. Conocer las características y tendencias demográficas de estas edades es vital para el desarrollo de un país. Los jóvenes representan un recurso humano importante dentro de la sociedad; actúan como agentes de cambio social, transformación, desarrollo económico y progreso.

Palabras clave: niñez; adolescencia; juventud; dinámica demográfica

Abstrac

This paper presents a characterization of the Cuban population under 30 years old, and its particularities in the composition and structure by age and other demographic differentials. It analyzes the evolution of the group 0-29 years old, and the subgroups 0-14, 15-19 and 15-29 during some selected years, as well as the fundamental characteristics related to mortality, fertility and migration. Emphasis is placed on the need to attend to young ages, to know their characteristics and demographic trends, which is vital for the development of a country. Young people represent an important human resource within society; they act as agents of social change, transformation, economic development and progress.

Keywords: childhood; adolescence; youth; demographic dynamics

Introducción

El grupo de población de 0-29 años pocas veces es estudiado en su conjunto, la tendencia de los estudios sociales marca una mirada hacia uno u otro, dígase la niñez, la adolescencia o la juventud. Ahora, ¿cuál es la pauta para definir estos grupos? La edad resulta un criterio sumamente importante en la definición de los grupos poblacionales, sin embargo, existen diferentes miradas, valoraciones y construcciones epistemológicas según la ciencia y el enfoque de partida para esa construcción teórica y metodológica. Establecer los límites para una periodización del desarrollo humano no ha sido fácil y se asumen criterios dependiendo de las ciencias del conocimiento, situación y condiciones estructurales y culturales de las sociedades; pero sí hay un consenso en la existencia de diferentes etapas, más allá de los límites que las definan.

Existen varios enfoques para definir los grupos etarios, desde lo biológico, psicológico, sociológico, demográfico, entre otros. También desde diferentes dimensiones: evolutivas, epidemiológicas, generacionales, culturales, económicas, y demás.

En el artículo se asume la clasificación de algunos organismos internacionales según su grupo poblacional de interés.

La edad de la niñez o infancia, también pediátrica, es definida por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en la Convención Internacional de los Derechos de las Niñas y los Niños. Se entiende por niño todo ser humano menor de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad (UNICEF, 2015). Esta definición es asumida en Cuba, entre otras, por las instituciones de salud y las estadísticas de la edad pediátrica responden a esta clasificación.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la adolescencia como: la edad comprendida entre los 10 y los 19 años (OPS-OMS, 2018) (OMS, 2022). Es una clasificación que se superpone con la última década de la niñez, extendiéndose un año más, hasta los 19 años cumplidos. Se propone una estratificación de tres grupos de edades respondiendo a las características biológicas, psicológicas y sociales de los mismos: 10-14 años, adolescencia temprana; 15-17, adolescencia media; 18-19, adolescencia tardía.

Según Domínguez (1997) la juventud cubana se distribuye en tres grupos de edades, 15-19 años, 20-24 años y 25-29 años. Para esta autora la esencia de la definición de la juventud no está en las edades sino en el énfasis en las relaciones sociales de que es portador el grupo en su conjunto. Así, se define a la juventud:

“…como una categoría histórico-concreta que designa un grupo sociodemográfico internamente diferenciado según su pertenencia a la estructura social de la sociedad, en particular a las distintas clases y capas que la componen, a la vez que constituyen su segmento más dinámico y móvil. Enfatizamos que la juventud no está biológicamente determinada, sino definida socialmente por la naturaleza de la actividad que se desarrolla en esa etapa, la que condiciona un conjunto de relaciones sociales específicas que conforman el status juvenil a partir del significado propio de dicho período” (Domínguez, 1997 p. 68).

Se hace cada vez más evidente la necesidad de readecuar los marcos interpretativos y los enfoques metodológicos que permitan dar cuenta de una realidad juvenil en transformación (Domínguez, 2010).

Las características distintivas de los grupos y de los individuos que los integran solo es posible conocerlas si se asume para la investigación la integración de los datos e información demográfica, con el conocimiento sobre las particularidades de las edades aportadas por otras ciencias como la psicología, la sociología, las ciencias de la salud, el derecho, entre otras. Un análisis desde las categorías la edad psicológica (Domínguez, 2006), la situación social del desarrollo del enfoque histórico cultural (Vigotsky, 1987), y la integración social y participación desde la mirada sociológica contribuye a reflexionar sobre la dinámica de las edades. De este modo se aportan elementos a la comprensión de las superposiciones de los grupos de edades, cuándo y cómo se acercan a un grupo o a otro, en dependencia del contexto y del objeto de análisis al que responda.

La periodización del desarrollo debe contener criterios flexibles que respondan a objetivos de los estudios y análisis que se realicen, siempre que se fundamenten científicamente y muestren una lógica metodológica que permita, también, expresar indicadores y comparaciones nacionales e internacionales.

Teniendo en cuenta diferentes miradas de la periodización de las edades y los criterios de los organismos internacionales, la autora asume desde un enfoque demográfico como población en edad joven 1a los grupos de edades comprendidos entre los 0 y 29 años de edad.

Se asume la siguiente periodización:

  • Infancia: 0-18 años

  • Adolescencia: 10-19 años

  • Juventud: 15-29 años

Cada uno de estos grupos poblacionales tiene sus particularidades, lo que implica la existencia hacia el interior de los mismos, de diferentes subgrupos. Analizar este grupo como un todo puede aportar a determinados análisis y explicaciones a eventos demográficos. Es un grupo transversalizado por y con una dinámica particular de las variables demográficas mortalidad, fecundidad y migración.

Aspectos metodológicos

Objetivos:

  • Caracterizar a la población cubana menor de 30 años de edad según sus particularidades en la composición y estructura por edad y otros diferenciales demográficos.

  • Describir las características fundamentales de las variables mortalidad, fecundidad y las migraciones en la población menos de 30 años de edad en Cuba.

Es un estudio descriptivo, en el cual se analizan los resultados según la periodización que se asume Infancia (0-18 años), Adolescencia (10-19 años) y Juventud (15-29 años), teniendo en cuenta aspectos teóricos y metodológicos que se desarrollan en el artículo. Se utilizan también otros subgrupos de edad (quinquenales) que no siempre se corresponden con los límites etarios de los grupos, pero que muestran características hacia el interior de la infancia, la adolescencia y la juventud, según los datos que se disponen.

Las fuentes de información utilizadas fueron los Anuarios Demográficos de años seleccionados, los Censos Nacionales de Población y Viviendas de 2002 y 2012, las interfaces y bases de datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba (ONEI) y de la Dirección de Registros Médicos y Estadística de Salud del MINSAP e investigaciones realizadas por el Centro de Estudios Demográficos (CEDEM), de la Universidad de La Habana.

Se utilizó el análisis demográfico, la estadística descriptiva y el procesamiento por Redatam Webserver, de la ONEI, para el análisis de la información.

Desarrollo

La estructura de la población cubana por edad y sexo hasta la actualidad

La fecundidad no garantiza el reemplazo de las generaciones en Cuba desde el año 1978. Así, el país lleva más de 40 años por debajo del nivel de reemplazo, comportamiento que ha provocado evidentes consecuencias desde el punto de la estructura por edades y, consecuentemente, económicas y sociales. En términos de estructura por edades, la evolución demográfica evidencia un proceso de envejecimiento de la misma, “que constituye en la actualidad el principal desafío demográfico que el país enfrenta” (Alfonso, 2009, pág. 68). Las pirámides de población de Cuba, en diferentes años, muestran la evolución de su estructura por edad (figura 1).

Fuente: ONEI: Censos 1970, 1981, 2002 y 2012, y Anuario Demográfico 2021.

Figura 1 Pirámides de población Cuba 1970, 1981, 2002, 2012 y 2021. 

Un análisis por grupos de edades evidencia la evolución y disminución de la proporción de las edades jóvenes (0-29 años) (figura 2).

Fuente: CEPDE, ONEI. Censos Nacionales de Población y Viviendas (Cuba, 1981, 2002 y 2012. Anuario Demográfico 2021.

Figura 2 Evolución de la proporción del grupo de edad 0-29 años. Cuba, años censales, 1981, 2002, 2012 y 2021. 

En el periodo intercensal de 1981 a 2002, aumentó la población cubana de 9 723 605 a 11 177 743 habitantes, como resultado de la reducción de la mortalidad y el impacto de las políticas sociales implementadas al triunfar la Revolución en 1959. Sin embargo, cambió la estructura por edad, como se muestra en la figura 1, en la pirámide de población del año 1981 en comparación con la de 2002. Según los datos censales, se observa un desplazamiento de la mayor concentración de población de las edades más jóvenes a los grupos de edad de 30-45 años. En ese periodo disminuyó de 5 634 848 a 3 443 522 la población de niños, adolescentes y jóvenes (0-29 años), representando una reducción del 27%. Esa tendencia al descenso se mantiene en la actualidad, como resultado de la baja fecundidad, por debajo del nivel de remplazo poblacional desde el año 1978.

Particularmente por grupos de edades, la figura 3 muestra el comportamiento en los periodos intercensales y la actualidad; puede notarse la tendencia al descenso en todos los grupos, que se hace más intensa en el grupo de 0-14 años, reflejo de la disminución de los nacimientos, siendo el 2021 el año donde menos nacimientos se producen en Cuba en los últimos sesenta años (99 096 nacimientos).

Fuente: CEPDE, ONEI. Censos de población Cuba 1981, 2002 y 2012. Anuario Demográfico 2021.

Figura 3 Evolución de la proporción de grupos 0-14 años, 15-19 años y 20-29 años. Cuba años censales 1981, 2002, 2012, y año 2021. 

La población en edad joven según el Censo de 2012

Cuba, en el momento del Censo de 2012, contaba con una población de 11 167 325, de la cual 4 209 075 habitantes tenían entre 0 y 29 años, representando el 37,69% de la población total del país. La distribución por sexo mostraba un predominio del sexo masculino (2 169 249 niños, adolescentes y jóvenes, para un 51,53%) y 2 039 826 niñas, adolescentes y jóvenes (48,46%) (figura 4). Todos los grupos de edad presentan similar distribución: más hombres que mujeres.

Figura 4 Distribución de grupos de edades quinquenales en edades jóvenes según Sexo. Cuba 2012. 

Según zona de residencia (figura 5), en correspondencia con la población de Cuba más del 75% de la población joven, 3 183 054, vive en zonas urbanas (75,62%), y 1 026 021 de niños, niñas, adolescentes y jóvenes viven en zonas rurales (24,38%).

Fuente:CEPDE, ONEI, 2014. Informe del Censo Nacional de Población y Viviendas, Cuba, 2012.

Figura 5 Distribución de grupos de edades quinquenales en edades jóvenes según zona de residencia. Cuba 2012. 

Según color de la piel (figura 6), la distribución de la población joven muestra que el 62,35% es de color blanca, el 29,91%, de color mulata y el 7,74% de color negra.

Fuente:CEPDE, ONEI, 2014. Datos del Censo Nacional de Población y Viviendas, Cuba, 2012.

Figura 6 Distribución por color de la piel de la población de Cuba y de menores de 30 años de edad, 2012. 

La distribución por color de la piel de la población joven mantiene, de manera general, la misma estructura que la población total en Cuba. Sin embargo, se observa en la población de 0-29 años una pequeña disminución de la población de color de piel blanca y negra y un aumento de la población mulata con relación al total de habitantes del país.

Nótese en la figura 7 el nivel educacional terminado en diferentes grupos de edad. Resaltan en esta gráfica los resultados de la política educacional en Cuba, donde existe una correspondencia entre las edades y el nivel educacional terminado. El 98% de los infantes de 12-15 años terminaron los estudios primarios o de secundaria básica. Entre 16 -18 años han concluido la secundaria, el preuniversitario o el un técnico medio. En el grupo de 19-24 años prevalece el preuniversitario o técnico medio terminado y el grupo de 25 a 29 años se distingue por jóvenes con preuniversitario y técnico medio terminado. Más del 22% terminó estudios universitarios; si a éstos añadimos los del grupo 19-24 años de edad, el 28,4% de los jóvenes cubanos, según el Censo de 2012, eran graduados de la educación superior.

Fuente:CEPDE-ONEI, 2014. Informe Nacional del Censo de Población y Viviendas, Cuba, 2012.

Figura 7 Distribución de grupos de edades jóvenes según nivel de educación terminado, Cuba, 2012. 

En síntesis, en 2012 la población de Cuba de 0-29 años representaba el 37,69% de la población total, caracterizada por un predominio del sexo masculino, tendencia demográfica característica de la población en las primeras etapas de la vida (nacen más niños y al final de la vida la población tiene un componente femenino mayor). Se refleja en su estructura la evolución de la tendencia de la baja fecundidad en Cuba. Predominan los niños, niñas, adolescentes y jóvenes en las zonas urbana y de color de piel blanca. La alfabetización es alta, y con un alto porcentaje de nivel educacional terminado en correspondencia con la edad. Al final del grupo de la juventud predomina el nivel educacional preuniversitario o técnico medio y casi la tercera parte de los jóvenes entre 19 y 29 años de edad alcanzaron el nivel educacional de universitario.

Un análisis de la evolución de esta población en los últimos cinco años muestra el descenso de estos grupos de edad, en la medida que avanzan los años de 2017 a 2021 (figura 8). En todos los grupos jóvenes se evidencia esta tendencia al descenso de su población dada la dinámica demográfica del país.

Fuente:CEPDE, ONEI. Interfases 2017-2021.

Figura 8 Distribución porcentual de los grupos de edad según años, Cuba, 2017-2021. 

La población actual de edades jóvenes en Cuba

El año 2021 cerró con una población de 11 113 215 de habitantes, 5 513 111 (49,6%), hombres y 5 600 104 (50,4%), mujeres. El 77,1% de la población, -8 566 520 de personas- vivía en zonas urbanas y 2 546 695 (22,9%) en zonas rurales.

Del total de habitantes de Cuba, el 3 756 388 (33,8%) son niñas, niños, adolescentes y jóvenes (menores de 30 años de edad), predominando el sexo masculino, como se observa en la figura 9. El 48,5% (1 936 228) de la población menor de 30 años de edad es del sexo femenino y el 51,5% (1 820 160) del sexo masculino.

Fuente:CEPDE, ONEI. Interfases 2017-2021.

Figura 9 Distribución de los grupos de edades jóvenes según sexo, Cuba, 2021. 

La distribución de esta población de edades jóvenes según sexo, evidencia el predominio de los hombres en todos los subgrupos, característica mencionada anteriormente.

Vive en la zona urbana el 77,4% (2 906 007 habitantes) de este grupo poblacional y el 22,6% (850 381 habitantes) reside en zonas rurales (figura 10).

Fuente:CEPDE, ONEI. Interfases 2017-2021.

Figura 10 Distribución de grupos de edades jóvenes, según zona de residencia, Cuba, 2021. 

Por zona de residencia, la población menor de 30 años mantiene la misma estructura que la población total de Cuba: más habitantes residiendo en zonas urbanas que en zonas rurales. La distribución del grupo por zona de residencia muestra que aproximadamente un 25% de la población adolescente habita en zonas rurales.

El índice de masculinidad de la población menor de 30 años expresa que existen 1 063 hombres por 1 000 mujeres (tabla 1), proporción inversa al índice de masculinidad de la población total de Cuba, donde existen menos hombres por mujer (984 hombres por 1 000 mujeres). Por zona de residencia, nótese que existen más hombres por mujeres de edades jóvenes en la zona rural que en la zona urbana, característica similar a la del país.

Tabla 1 Índice de masculinidad de la población en edades jóvenes (hombres por 1 000 mujeres). 

Grupo edad IM Ambas zonas IM Zona Urbana IM Zona Rural
0-29 años 1 063,8 1 053,9 1 098,3
0-18 años Infancia 1 064,7 1 062,2 1 073,7
10-19 años (adolescencia) 1 057,8 1 051,4 1 077,6
15-29 años (juventud) 1 061,4 1 043,6 1 121,1

Fuente: CEPDE, ONEI. Interfase 2021.

El índice de envejecimiento expresa la relación que se establece entre las personas mayores de 60 años y las personas más jóvenes (0-14 años de edad), (tabla 2).

Tabla 2 Índice de envejecimiento según zona de residencia y municipios extremos (V/J)*1000). 

Territorio Índice de envejecimiento
Ambas zonas 1 370
Zona Urbana 1 360
Zona Rural 1 409
Municipio Plaza de la Revolución, La Habana 2 886 Municipio con mayor índice de envejecimiento
Municipio Yateras, Guantánamo 725 Municipio con menor índice de envejecimiento

Fuente: CEPDE, ONEI. Interfase 2021.

En Cuba, la proporción de adultos mayores por personas de 0-14 años en 2021 fue de 1 370 adultos mayores por cada 1 000 personas de 0-14 años (V/J)*1000), lo que explica el índice de envejecimiento del país, como consecuencia de la baja fecundidad. Esta proporción es mayor en la zona rural (1 409 por 1 000) que en la urbana (1 360 por 1 000). El municipio con mayor índice de envejecimiento es Plaza de la Revolución (2 886 por 1 000) en la provincia La Habana y el de menor índice es el municipio de Yateras (725 por 1 000) en Guantánamo.

Fecundidad

El comportamiento de la fecundidad cubana durante el siglo XX e inicios del XXI ha transitado hacia un proceso de descenso, marcado por algunas oscilaciones. Se destaca, de manera significativa, el repunte producido entre fines de los cincuenta y mediados de los sesenta, denominado como boom de nacimientos, y el descenso de su nivel por debajo del reemplazo desde el año 1978. A partir de este momento, Cuba no volvió a retomar el nacimiento de una hija por mujer. Se mantiene con un nivel bajo de la fecundidad, con algunas oscilaciones que son parte del comportamiento de esta variable, una vez que se alcanzan niveles bajos.

El descenso de la tasa global de fecundidad en Cuba se acompaña de un aumento de la fecundidad adolescente, por encima de lo esperado y deseado, produciendo así la mayor desarticulación de la fecundidad cubana.

Un estudio realizado sobre la fecundidad adolescente en Cuba en un periodo de 25 años (1990-2014) constató los elementos fundamentales que caracterizan a su comportamiento (Molina, 2018). Ese patrón descrito se mantiene, en lo esencial, actualmente.

Características de la fecundidad adolescente en Cuba

El descenso del nivel de la fecundidad adolescente ha ocurrido a un ritmo más lento que en los grupos de mujeres mayores de 20 años. El descenso en el grupo de 12-14 años, en tanto, es más lento y menos intenso que el descenso que se produce en el grupo 15-19 años.

Durante los 25 años de estudio, el grupo de 15-17 años es el que ha tenido una contribución mayor a la fecundidad adolescente, no obstante, su predominio cambió a partir de 1998, cuando las mujeres de 18 y 19 años aumentaron su aporte. También aumenta el peso de la fecundidad en el grupo de 12-14 años a partir del año 2001.

La fecundidad adolescente por regiones del país muestra sus niveles más elevados, durante todo el período 1990-2014, en la región oriental, mientras son muy inferiores en La Habana. La región occidental y el centro presentan valores próximos a los de Cuba en su conjunto. Ello muestra una heterogeneidad de la fecundidad adolescente en Cuba al interior del país, según sus regiones. Entre las provincias que presentan mayores niveles de fecundidad se destacan Granma, Las Tunas y Guantánamo. Las provincias de Las Tunas, Holguín y Camagüey muestran las tasas más elevadas de fecundidad en el grupo de 12-14 años.

Los diferenciales de la fecundidad muestran que es elevada en las mujeres con vínculo conyugal. Según el nivel de escolaridad, se destaca la fecundidad de las adolescentes de 0 a 6 grados, aunque, a partir de 2007, este diferencial se invierte a favor de la fecundidad del grupo de adolescentes con 7 grados o más de escolaridad. Se muestran niveles mayores de fecundidad en la zona rural que en la urbana.

Sin embargo, en el análisis por provincias, comienzan a observarse niveles mayores de fecundidad adolescente en la zona urbana que en la rural. Por último, la fecundidad del grupo de mulatas y negras se nota algo superior a la del grupo de color de la piel blanca. Los nacimientos de madres adolescentes son explicados según el diferencial de la situación conyugal -con vínculo conyugal y color de la piel no blancas-, mientras que es la situación conyugal con vínculo quien explica más del 70% de la fecundidad adolescente.

Según las determinantes y variables intermedias de la fecundidad, la edad media de inicio de la relación sexual se ubica en alrededor de 15,5 años y la primera unión en 16,2 años. Estas edades han descendido en el tiempo, con relación a las de sus madres. La edad de uso de un método anticonceptivo por primera vez se ubica alrededor de los 16 años, algo mayor que la edad de la primera relación sexual, lo cual muestra que el uso del condón no siempre forma parte del contexto de la primera relación sexual de las adolescentes cubanas. Con relación a la edad, son las de 15-17 años las que más se protegen en la primera relación sexual, mientras las muchachas de la adolescencia tardía (18-19 años) lo hacen menos. Este comportamiento pudiera estar aportando a la explicación del descenso de la fecundidad en las mujeres de 15 a 17 años, y el aumento de las de 18-19 años.

En un estudio realizado en Santiago de Cuba (Espino y Sanabria, 2022) sobre la alfabetización en salud sexual y reproductiva, estudiantes de medicina consideran que los hombres asumen mayor responsabilidad en el autocuidado y las mujeres están más influenciadas por el estigma y la discriminación en sus derechos para su protección sexual y la planificación familiar. Algunos testimonios así lo evidencian:

[…] el hombre se cuida más ante las ITS, es el que siempre lleva el condón o preservativo, no se tiene conciencia de las enfermedades, se ve mal que una mujer proponga o tenga la iniciativa de la protección con el condón.

Las jóvenes consideran que aún hay machismo en relación con el derecho de la mujer ante el uso de preservativo o condón, se aprecia en los varones bajo nivel de apoyo a la pareja y ante los riesgos de un embarazo. Se manifestaron casos que se expresaron de forma negativa ante el uso del preservativo, no se sienten responsables con el embarazo, se observó la existencia de actitudes egoístas y machistas en los hombres.

[…] el varón piensa que quien se va a embarazar es la mujer […], esa es una actitud machista, solo piensan en su beneficio […], yo como mujer no pensaría en relación sexual sin protección […], si tengo que romper la relación la rompo, muchas veces pueden aparecer enfermedades, no solo el embarazo […], es falta de concientización, no aplican lo que se recomienda […] se conoce el riesgo, se sabe las consecuencias, porque no le toca, no le va a pasar nada, es como el juego de la ruleta rusa […] quien ha pasado un susto, es el que toma esas decisiones de cuidarse más […] el hombre se cuida más, la mujer va sin preocupación a las relaciones sexuales, pienso más en mí, por eso lo llevo siempre, no hay conciencia de la enfermedad […], los jóvenes cuando se ven ante una enfermedad o daño en su salud, es que piensan en lo que se debía haber hecho antes […]. (Espino y Sanabria, 2022 p.9)

Se recurre con frecuencia al aborto o a la regulación menstrual. El número de interrupciones supera el número de nacidos vivos en las mujeres de 12-19 años, quienes a su vez aportan algo más de un cuarto de todas las interrupciones, esto revela que estas mujeres están regulando su fecundidad a través de las interrupciones de sus embarazos.

Las madres adolescentes se caracterizan por tener vínculo conyugal. Su pareja puede llegar a ser, como promedio, 7 años mayor que ella, esta diferencia se acentúa en las menores de 15 años, mayor diferencia generacional. Parecería también que, en la medida que aumenta el orden de hijos, los padres de sus hijos tienen una diferencia de edad mayor. Existe un predominio de madres que viven en la zona urbana en todas las edades. Sin embargo, el porcentaje mayor de madres que viven en zonas rurales pertenece a la adolescencia temprana (12-14 años). Se evidencia, en el período, que la mayoría ha alcanzado más de siete grados de estudio.

La fecundidad cubana continua con su tendencia al descenso. El año 2021 muestra una Tasa Global de Fecundidad (TGF) de 1,45 hijos por mujer y una Tasa Bruta de Reproducción (TBR) de 0,70 hijas por mujer, en un escenario complejo por la pandemia COVID-19, y un contexto con diversas hipótesis sobre el impacto de la COVID-19 en la fecundidad.

La figura 11 muestra la estructura de la fecundidad cubana durante los últimos 5 años. Nótese que la estructura de la fecundidad muestra un patrón temprano, ubicándose la cima más alta en el grupo de 20-24 años, y la persistencia de la fecundidad adolescente.

Fuente:CEPDE, ONEI. Interfase 2017-2021.

Figura 11 Estructura de la fecundidad, Cuba, 2017-2021 

En la figura 12se muestra la resistencia a un descenso significativo del embarazo adolescente y un peso cada vez mayor, con relación a las mujeres del resto de los grupos de edad.

Fuente:CEPDE, ONEI, Interfase 2017-2021.

Figura 12 Tasas específicas de fecundidad adolescente y peso de la fecundidad, Cuba, 2017-2021. 

Una de las determinantes principales del embarazo en la adolescencia es el uso de los métodos anticonceptivos. Entre las barreras identificadas por adolescentes y jóvenes para el uso de anticonceptivos durante la práctica de relaciones sexuales se presentan la falta de información, los deseos intensos de tener relaciones sexuales, relaciones sexuales no planificadas y la búsqueda de nuevas experiencias (Gómez, Gómez, Galbán y Rodríguez, 2019).

La fecundidad adolescente representa un problema social. Expresa las desigualdades y heterogeneidad territoriales, las brechas de género y la no efectividad de algunos programas y políticas relacionadas con la salud sexual y reproductiva en la adolescencia, como por ejemplo, el deficiente control del riesgo reproductivo preconcepcional en estas edades (Ávalos y Mariño, 2020).

En estos años, en el contexto de la COVID-19:

...la situación ha ocasionado una crisis sin precedentes históricos a niveles económicos, sanitarios y sociales; a partir de esto los hospitales e instituciones médicas priorizan sus servicios en atender a pacientes con casos de coronavirus. A consecuencia de esto, durante la pandemia, las dificultades de los adolescentes para acceder a la atención en salud integral, que incluye salud sexual y reproductiva, han sido mayores. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) estimó que para el 2021, si el confinamiento y las restricciones causadas por la COVID-19 continuaban, se registrarían aproximadamente 7 millones de embarazos no deseados y 31 millones de casos de violencia por género adicionales a nivel mundial (Díaz y Fajardo, 2021).

La Dra. Natalia Kanem, Directora Ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas, en el informe Estado de la Población Mundial 2022, señalaba que:

Cada vez queda menos para el 2030, la fecha límite para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y de los propios objetivos transformadores del UNFPA: acabar con las necesidades insatisfechas en materia de planificación familiar, poner fin a las muertes maternas evitables y erradicar la violencia de género y las prácticas nocivas, como la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil. Es el momento de acelerar, no de retroceder, para transformar la vida de las mujeres y las niñas y llegar a las más rezagadas. Evitar los embarazos no intencionales es un primer paso innegociable. Cuando los individuos pueden tomar verdaderas decisiones informadas sobre su salud, su cuerpo y su futuro, están en situación de contribuir a unas sociedades más prósperas y a un mundo más sostenible, equitativo y justo (UNFPA, 2022).

La Política de la Atención a la Dinámica Demográfica y programas del Macroprograma Desarrollo Humano, Equidad y Justicia Social, centran entre sus prioridades la atención a este problema social.

Mortalidad

En el grupo de las edades jóvenes se producen pocas defunciones con relación a los grupos de edades avanzadas, evidenciando bajas tasas de mortalidad (figura 13).

*Para menores de 1 año de edad: tasas por 1000 nacidos vivos.

**Para mayores de 1 año de edad: tasas por mil habitantes del grupo de edad.

Fuente: Elaboración propia a partir del Anuario Estadístico de Salud, 2020.

Figura 13 Tasas de mortalidad según grupo de edades pediátricas, Cuba, 2001-2020. 

La tasa de mortalidad infantil continua, por 13 años consecutivos, con valor igual o por debajo de cinco fallecidos menores de un año por cada 1 000 nacidos vivos; en el año 2020 resultó en 4,9. La tasa de mortalidad del menor de cinco años es de 6,2 por 1 000 nacidos vivos y el porcentaje de supervivencia a esa edad es de 99,4 % (MINSAP, 2021).

Se mantienen eliminadas la poliomielitis, difteria, tétanos del recién nacido, tosferina, rubeola y parotiditis. Las atenciones médicas por enfermedades diarreicas agudas e infecciones respiratorias agudas, decrecen (MINSAP, 2021).

Los indicadores que acreditan la eliminación de la transmisión materno infantil del VIH y la sífilis congénita, se mantienen cumplidos (MINSAP, 2021).

Las tres principales causas de muerte en estas edades (figura 14), son los accidentes, tumores malignos y lesiones autoinfligidas; se añaden, además, las enfermedades del corazón, influencia y neumonía. Estas primeras causas de muerte en estos grupos pueden ser prevenibles, ya que están asociadas a comportamientos no protectores y no saludables.

Fuente:Base de datos de Defunciones definitivas (MINSAP, 2020). Procesado con Redatam Webserver 2022. CEPDE/ONEI, Cuba.

Figura 14 Causas de muerte en grupos de edades jóvenes (0-29 años), Cuba, 2020. 

Las principales causas de muerte por grupos de edad (figura 15) presentan un comportamiento similar en el orden de las tres primeras causas.

Un estilo de vida sano es fundamental para prevenir las enfermedades en este grupo de edades y las causas de muerte, especialmente en la adolescencia y la juventud. Los hábitos alimentarios no son saludables, la mayoría no cumplen con la frecuencia recomendada de las comidas y su dieta está basada en alimentos con alto contenido de grasas y azucares, alta en sodio y baja en vitaminas, fibras y minerales (Morales et al, 2022). Así mismo, aumenta el sedentarismo en este grupo por el predominio de actividades pasivas y el riesgo al aislamiento y distanciamiento del grupo y los amigos.

Figura 15 Causas de muerte según grupos de edades jóvenes, Cuba, 2020. 

Los resultados obtenidos en una investigación en Argentina y Uruguay dan cuenta de la magnitud y el comportamiento de la mortalidad por causas violentas en adolescentes y jóvenes de América Latina y el Caribe, y señalan “la necesidad de los países de redoblar los esfuerzos para disminuir el consumo de sustancias psicoactivas (legales e ilegales), garantizar el cumplimiento de determinadas normas de tránsito y fortalecer valores en los individuos que refuercen su autoestima y el respeto por los demás” (Rojas y Peranovich, 2020 p.10).

Migraciones

Migración Interna

La migración interna ha sido reflejo de los diferentes contextos socioeconómicos del país, por razones que van desde la pérdida de atractivo de unos espacios y el ligero florecimiento de otros, como por la introducción de políticas e intenciones gubernamentales dirigidas a mitigar el flujo de población que, desde hace sustantivas décadas, se produce de oriente a occidente (Hernández y Mora, 2018).

Del 2017 a 2021 la población de 0-29 años migraba hacia cinco destinos fundamentales: La Habana, Matanzas, Artemisa, Mayabeque y Camagüey. Así lo evidencia la matriz migratoria representada en la figura 16.

Las provincias emisoras de la población de las edades más jóvenes son Granma, Santiago, Holguín, Guantánamo y las Tunas.

Figura 16 Matriz migración interna, Cuba, 2017- 2021. 

Migración externa

En Cuba, con una historia indisolublemente ligada a la migración y una tendencia al sostenido crecimiento migratorio, la migración internacional ha dejado su impronta en la vida del país. En el contexto actual, caracterizado por un proceso de trasformaciones económicas, reordenamiento jurídico interno y cambio de la legislación migratoria, la incidencia de la migración se hace más visible por su trascendencia social. El tema migratorio forma parte de la cotidianidad, se ha generado un contexto más flexible para la movilidad y la migración de los cubanos, con tendencia a la circularidad y la presencia de extranjeros en el país. A su vez, los vínculos de la migración cubana con su país de origen son diversos y crecientes, estableciéndose fuertes conexiones familiares, sociales y económicas que se expresan a través de distintas prácticas transnacionales (López y Pérez, 2021).

Este evento demográfico tiene su impacto también en las poblaciones de edades jóvenes. El comportamiento de la migración externa por grupo de edades jóvenes, de 2017 a 2021, es diferente según los grupos (figura 17).

Figura 17 Tasa de migración internacional según grupo de edades jóvenes, Cuba, 2017-2021. 

Como se observa en la figura 17, disminuye la cantidad de niños, adolescentes y jóvenes que se consideran migrantes en los últimos tres años, como reflejo de lo que acontece en el país en todos los grupos de edades. Existe un continuo crecimiento del número de cubanos que se encuentran fuera de Cuba y tienen su residencia legal en el país. No son considerados migrantes por las autoridades migratorias, pues se encuentran dentro del período permitido al amparo del Decreto Ley No. 302 (24 meses) y algunos han permanecido por más tiempo en el exterior, en virtud de la moratoria concedida a causa de la pandemia de COVID-19 (Colectivo de autores, 2022).

El grupo con mayor cantidad de personas en edades jóvenes que migran hacia el exterior se concentran en el subgrupo de 25 a 29 años (alrededor de un 18% de la población total que emigra), destacándose fundamentalmente el año 2021 (figura 18).

Figura 18 Migración internacional según grupo de edades jóvenes, Cuba, 2017-2021. 

En el futuro predecible debe mantenerse el predominio de los migrantes jóvenes y la feminización de la migración” (Aja, Rodríguez, Orosa, Albizu-Campos, 2017, p. 40). Ello trae consecuencias para Cuba por la pérdida de población en plena capacidad productiva, ya sea profesional o no, y de potencialidad reproductiva.

“La tendencia a la migración de profesionales prosigue y denota la señalada y creciente selectividad de las políticas y regulaciones migratorias de los diferentes países” (Aja, 2018 p. 4).

Como ya se señaló anteriormente, el 28,4% de los jóvenes cubanos según el Censo de 2012, eran graduados de la educación superior.

Todo ello ha sido resultado de la activa política educacional que se ha llevado a cabo en Cuba en estas seis décadas. Sin embargo, la migración internacional de este personal calificado puede constituirse en una limitante importante, especialmente cuando se ha apostado al papel del potencial humano, la ciencia, la tecnología y la innovación como uno de los ejes estratégicos del proceso de desarrollo nacional. Más aún cuando se trata de los jóvenes que residen por períodos prolongados (o definitivamente) en el exterior, lo cual le resta efectivos a la población económicamente activa, al tratarse de personas en edad laboral que no están formando parte de la fuerza fundamental para acometer tales planes de desarrollo económico y social. De ahí la necesidad de repensar cómo utilizar el potencial profesional de los emigrados, su talento, en función del desarrollo socioeconómico de Cuba; a la vez que implementar diversas acciones que le permitan a las instituciones protegerse de tales pérdidas (Odriozola, López, Cano, 2020 p.149).

Los tres destinos fundamentales de la migración externa en las edades jóvenes se concentran en Estados Unidos (49,50%), España (10,60%) y México (8,3%), coincidiendo con los destinos de la migración de cubanos hacia el exterior.

Como parte del proceso migratorio tienen lugar el retorno, circularidad y relaciones transnacionales. Estudios realizados en Cuba sobre el retorno (Barcenas, et al, 2022 p. 8) constatan que:

Estados Unidos, principal país de destino de la emigración cubana, es también el lugar de donde retornen la mayor cantidad de nuestros nacionales (66%). Le sigue España (12,3%) como segundo país de mayor asentamiento de cubanos en el exterior. Como parte de esta población que retorna también hay algunas niñas, niños y adolescentes (1,4%), que se reinsertan en el sistema educativo cubano.

Estudios realizados en México (sobre niños y adolescentes migrantes) señalan que estos menores experimentan negociaciones personales sobre normas, interpretaciones, comportamientos y saberes que han aprendido en uno o en varios sistemas escolares, y que los hace pertenecer a una nueva generación de migrantes que tiene en su futuro, por un lado, la libertad de afiliarse culturalmente en geografías transnacionales y, por otro, la dificultad de no poder continuar su carrera escolar y laboral simultáneamente, en este caso, en Estados Unidos y México. Refieren que estos niños y adolescentes conforman la generación 0.5, ya que se caracterizan por agruparse de cinco maneras distintas dependiendo de: el país de nacimiento, el inicio de su vida escolar, la interrupción y continuación de la vida escolar en otro país y el posible retorno y circulación entre distintos Estados-nación.

El aumento de la migración de familias en Cuba con niños y adolescentes impone nuevos retos para la investigación social y la política sobre el tema.

Un estudio de casos sobre la migración juvenil de familias del municipio Plaza de la Revolución nos aproxima al fenómeno, aun cuando no sean representativas de todas las familias cubanas. Entre las características fundamentales se constató la articulación de la migración de jóvenes con las estrategias de sus familias en Cuba; si bien la emigración de los miembros jóvenes no fue concebida como un proyecto de la familia en su totalidad, en varios casos sí lo fue de la familia de procreación o diseñada por la pareja juvenil; en un primer momento no se concibió en la mayoría de las familias como una estrategia ni se estructuró de una forma más planificada; una vez que la familia conoció la decisión de emigrar de los jóvenes sí la respetó y mostró su apoyo de diferentes formas: económico, logístico y afectivo; las familias residentes en Cuba también en la medida de sus posibilidades ayudan a los jóvenes emigrados en los países de destino, reforzándose la transnacionalidad de las familias; existió un posterior diseño de algunas estrategias a partir de la emigración de los jóvenes; tras las salidas del país de los jóvenes fueron concebidas otras estrategias de diversos tipos, fundamentalmente económicas, algunas migratorias o de reunificación familiar, reproductivas y también laborales; casi nunca estas se presentan de forma independiente, sino que se articulan varias de ellas entre sí para responder a determinadas necesidades y expectativas del grupo familiar; también se constató el rol de los jóvenes emigrados en el diseño y, sobre todo, en la implementación de esas nuevas estrategias; se reconoció su involucramiento general que les brindan a sus familias residentes en Cuba; así como en algunos casos en el diseño de estrategias migratorias para que otros miembros de la familia puedan reunificarse (Rodríguez y Díaz, 2017).

Conclusiones

Se hace cada vez más necesario conocer las características demográficas de las edades jóvenes y sus tendencias, dada la compleja situación demográfica actual de Cuba. En el 2021 el país continúa con un crecimiento negativo de su población, siendo el segundo año consecutivo con un crecimiento natural negativo (fallecen más personas de las que nacen) con una tasa de -6,1 por 1 000 habitantes; fecundidad por debajo del reemplazo generacional, con una Tasa Global de Fecundidad (hijos por mujer) de 1,45 hijos; mortalidad general, infantil y materna en ascenso; relación de dependencia poblacional en incremento; 595 personas en edades inactivas de 0-14 y de 60 y más años por mil personas en edades activas 15-59 años; disminución de la población en edad laboral; y un grado de envejecimiento en aumento, 21,6% de población de 60 años y más con relación al total.

Atender a las edades jóvenes, conocer sus características y dinámica demográficas es vital para el desarrollo de un país. Los jóvenes representan un recurso humano importante dentro de la sociedad, actúan como agentes de cambio social, transformación, desarrollo económico y progreso.

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Recibido: 18 de Septiembre de 2022; Aprobado: 06 de Octubre de 2022

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