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Revista Novedades en Población

versión On-line ISSN 1817-4078

Rev Nov Pob vol.18 no.36 La Habana jul.-dic. 2022  Epub 15-Nov-2022

 

ARTÍCULO ORIGINAL

Operaciones de información contra Cuba en la Guerra No Convencional durante el gobierno de Trump

Information operations against Cuba under Trump Administration's Unconventional Warfare

Katherinne Díaz Pérez1  * 
http://orcid.org/0000-0003-1672-1219

Olga Rosa González Martín2  ** 
http://orcid.org/0000-0003-0388-5425

1 Colaboradora del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos, La Habana, Cuba.

2 Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU), Universidad de La Habana, La Habana, Cuba.

Resumen

La llamada Guerra No Convencional (GNC), aunque no es un concepto ni un método nuevo, mantiene plena vigencia en la actualidad. La utilización de métodos diferentes a los de la “guerra convencional” se ha convertido en una herramienta estratégica de la política exterior estadounidense, que tiene entre sus principales objetivos la injerencia con fines de subversión política para deslegitimar y derrocar regímenes progresistas y antihegemónicos. Para cumplir tal propósito, ante todo estudian la situación de la población y del país, y luego promueven acciones encaminadas a generar descontento, malestar e inseguridad con énfasis en determinados sectores, fuerzas sociales y políticas; así como desarrollan campañas mediáticas que hiperbolizan las dificultades, a la vez que intentan provocar descrédito y desconfianza en los dirigentes políticos. El artículo se centró en explicar la manera en que el gobierno de los Estados Unidos ha ejecutado operaciones de información en la campaña de GNC contra Cuba en los dos primeros años de la Administración de Donald Trump. Para ello, se sistematizaron los preceptos doctrinales-teóricos de la GNC de EEUU y se analizaron como parte de las concepciones de comunicación política. Asimismo, se realizó un análisis de contenido cualitativo a 1.450 datos publicados del 20 de enero de 2017 al 20 de enero de 2019 en 165 medios de comunicación no oficiales, se entrevistaron expertos y se realizó una investigación bibliográfica-documental. Al final, se demostró que los medios de la contrarrevolución cubana están aplicando postulados doctrinales de las operaciones de información de la GNC.

Palabras Clave: Cuba; Estados Unidos; Guerra No Convencional; Donald Trump; operaciones de información; población cubana

Abstract

The so-called Unconventional Warfare (UW), although it is not a new concept or method, remains fully valid today. The use of methods other than those of “conventional warfare” has become a strategic tool of US foreign policy, which has among its main objectives interference for the purpose of political subversion to delegitimize and overthrow progressive and anti-hegemonic regimes. To fulfill this purpose, first of all they study the situation of the population and the country, and then they promote actions aimed at generating discontent, discomfort and insecurity with emphasis on certain sectors, social and political forces, as well as developing media campaigns that hyperbolize the difficulties, while trying to cause discredit and distrust in political leaders. The article explained how the American government has implemented information operations as part of its Unconventional Warfare campaign against Cuba during the first two years of the Donald Trump Administration. Thus, we systematized the doctrinal and theoretical precepts regarding UW and analyzed it as part of political communication conceptions. In addition to this, we made a qualitative content analysis to 1450 data published between January 20, 2017 and January 20, 2019 in 165 non-official media; interviewed experts and made a bibliographic research. We concluded that the Cuban counter-revolution´s media are applying the UW doctrinal postulates.

Keywords:  Cuba; United States of America; Unconventional Warfare (UW); Donald Trump; information operations; Cuban population

Introducción

“La hegemonía se construye en el espectro completo, un espectro lleno de pliegues que se superponen y se desdoblan para ir tejiendo la historia. La construcción de hegemonía es así un proceso de alisamiento y combinación de esos pliegues y de formación de nuevas topografías del poder” (Ceceña, 2013, p.7).

De manera que cuando Donald Trump entró a la Casa Blanca el 20 de enero de 2017, lo hizo con algunos problemas “resueltos” en la región gracias al legado de Barack Obama. En Argentina, el liberal Mauricio Macri había ganado las elecciones generales (2015). Brasil contaba con el ascenso de Michel Temer, luego del impeachment organizado contra la presidenta Dilma Rousseff en 2016. En Ecuador, el mandatario Rafael Correa ya había anunciado que no iría a una reelección en 2017. Solo faltaban, como ahora, en el concierto los “gobiernos hostiles” de Venezuela, Nicaragua y Cuba. Así, y con relación a Cuba en particular, el 16 de junio de 2017 aprobó el memorando presidencial que estableció la política hacia Cuba de su gobierno, en el teatro Manuel Artime en Miami, Florida.

En coherencia con ella, construyó el pretexto sobre el caso de “ataques” a diplomáticos estadounidenses para disminuir el personal de la Embajada; reactivó el título III de la Ley Helms-Burton; canceló las visitas de cruceros y aerolíneas a Cuba, exceptuando La Habana; nos colocó en las listas “negras” que publica anualmente el Departamento de Estado; incrementó en múltiples ocasiones el listado de entidades cubanas sancionadas por el Departamento del Tesoro que supera las 200 empresas; emprendió campañas de difamación y de presiones en la Organización de Naciones Unidas (ONU) para minimizar el impacto de la resolución de condena al bloqueo que todos los años presenta nuestro país; recrudeció la persecución financiera y el bloqueo económico, financiero y comercial. Por otro lado, mantuvo la entrega de fondos para la subversión interna en el país; el apoyo y financiación de grupos hostiles al proceso revolucionario y potenció las estaciones de Radio y TV Martí.

Así, la GNC en la Administración Trump se convirtió en la principal opción estratégica político-militar para conseguir el objetivo histórico de los Estados Unidos contra la Isla: derrocar la Revolución cubana. Su utilidad e importancia fue recogida en la Estrategia de Seguridad Nacional (2017), la Estrategia de Defensa Nacional (2018) y la Estrategia Militar Nacional (2018); como documentos doctrinales publicados bajo la Administración de Donald Trump, que constituyen las guías estratégicas de su política exterior.

Lo anterior justificaría a priori la realización de un estudio sobre GNC, más allá de los intereses personales de las autoras y de las líneas de investigación de la Maestría en Estados Unidos y Geopolítica Hemisférica del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana. Sin embargo, en las investigaciones realizadas sobre este fenómeno se evidencia una necesidad cognitiva en el contexto cubano y latinoamericano. Hasta el 17 de enero de 2020 se pudieron identificar 98 investigaciones o artículos científicos publicados en torno a estos temas, que fueron recuperados mediantes combinaciones de palabras clave en inglés y español en Google Académico, ya que en prestigiosas bases de datos no se encontraron investigaciones al respecto.

En una primera aproximación al estado actual de las investigaciones y artículos científicos sobre la GNC y, en particular, las operaciones de información contra Cuba en los últimos cinco años (2014-2019), se notó que en ocasiones los autores han trastocado el significado real de este tipo de guerra y la han llamado con diferentes términos como guerra irregular, guerra híbrida, guerra política, guerra asimétrica, guerra de cuarta generación y conflictos o desafíos en zona gris. Aunque todas ellas presentan elementos comunes y persiguen derrocar gobiernos por vías no convencionales -entiéndase escaso uso de la fuerza convencional con invasiones, grandes despliegues de tropas militares-, la GNC tiene sus particularidades. Por otro lado, se hizo evidente que la GNC no es un área del conocimiento prolífica en investigaciones y, dentro de ella, son aún más escasas las indagaciones sobre las operaciones de información en estrategias semejantes.

Los Estados Unidos constituyen el centro de la producción científica y los principales aportes provienen de la esfera militar, en especial, de academias o escuelas de superación de postgrado de oficiales. Los otros países que han investigado o publicado sobre el tema son miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN, por sus siglas en inglés) como Alemania, Bélgica, España, Reino Unido y Turquía o considerados aliados como Australia, la India, República de Corea. Cuba es la excepción.

Dado los autores involucrados en los documentos -principales jefes e investigadores notables en instituciones académicas civiles-, el estudio preliminar permitió reconocer el alto nivel de importancia y prioridad que le concede Estados Unidos a estos asuntos. El universo temático de las investigaciones presentó dos ejes fundamentales: uno dedicado a la teorización del fenómeno y el otro a analizar experiencias combativas en el área en cuestión. No obstante, los análisis priorizaron el estudio sobre Rusia, a la cual identificaron como el principal adversario en este terreno; lo que justifica, a su vez, que países miembros de la OTAN y aliados se dediquen a conocer las tácticas de Moscú.

Aun cuando es escasa la producción de conocimiento sobre el tema, los autores cubanos son pioneros en América Latina en profundizar y conocer la GNC y, además, en abordarlo como un país que es víctima de dichas estrategias, y no como predominantemente es analizado por sus ejecutores, para perfeccionar sus procedimientos a través de lo que llaman “lecciones aprendidas”. Sin embargo, los estudios publicados se dedican a analizar las particularidades de la infraestructura de telecomunicaciones y de tecnología en general existente en Cuba y describen un escenario de subversión y desestabilización en la Isla. Aunque se infiere que los referidos escritos abordan la GNC y tratan cuestiones medulares en el escenario cubano, no hay una teorización conceptual del tema. La únicas dos investigaciones encontradas que se acercan a la temática de interés son dos tesis en opción al grado académico de Máster en Ciencias Políticas dirigidas por el Dr. Jorge Carlos Bernal Tabares.

La primera, de Midiala Fuentes Águila (2014), tuvo como principal aporte proponer un grupo de medidas de carácter general y territorial para contrarrestar las maniobras de la contrarrevolución interna en Cuba; mientras que, el de la segunda (Rodríguez, 2015), radicó en validar la existencia de rasgos de GNC en el escenario bilateral entre Cuba y los Estados Unidos iniciado el 17 de diciembre de 2014 y caracterizar esta variante del uso de la fuerza como comportamiento político contra Cuba desde el triunfo de la Revolución.

Por ello, en un esfuerzo de ahondar en un área del conocimiento poco observada, y por la relevancia estratégica para la seguridad de Cuba, el presente artículo tiene como objetivo principal explicar la manera en que se han empleado las operaciones de información en la GNC contra Cuba durante la Administración de Donald Trump, entre el 20 de enero de 2017 y el 20 de enero de 2019. En función de esto, se planteó como propósitos específicos sintetizar los preceptos doctrinales-teóricos de la GNC como parte de las concepciones de comunicación política y determinar los medios, ejes temáticos, líneas de mensajes y potenciales audiencias objetivo empleados en la GNC contra Cuba. De ahí que la investigación se concentre en un estudio de emisores-mensajes y no en la recepción de estos.

Se partió de la hipótesis de que, en la actualidad, el gobierno de los Estados Unidos tiene como opción estratégica la GNC para alterar o derrocar los gobiernos opuestos a sus intereses. Por sus particularidades, esta constituye la forma de agresión militar más idónea por la que está optando Washington para conseguir su objetivo histórico contra Cuba desde 1959 y, dentro de esta, las operaciones de información desempeñan un papel preponderante. Aclaramos que asumimos los propios conceptos teóricos-doctrinales de la GNC de las Fuerzas Armadas de la nación norteña para demostrar que los grupos hostiles al proceso revolucionario están cumpliendo con sus postulados, temas y líneas de mensaje, tal y como son concebidos por ellos.

El universo estudiado estuvo constituido por medios no oficiales en Cuba, identificados por el Centro de Monitoreo y Análisis de Información del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). La muestra estuvo conformada por las publicaciones de 165 de ellos (12 sitios web, 27 blogs, 42 perfiles en la red social Facebook y 84 cuentas en Twitter, desde el 20 de enero de 2017 al 21 de enero de 2019, recuperados a través de 100 boletines “Centinela” que realiza dicha entidad). La unidad de análisis fueron 1.450 datos, conformada bajo los principios del Método de Kayser (muestreo no probabilístico de semanas compuestas o método de la semana construida).

La elección de los medios no oficiales en Cuba se debió a que el gobierno de los Estados Unidos ha apostado por la proliferación de estos espacios, a través de la subvención entregada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la Fundación Nacional para la Democracia y otras agencias federales, como canales para transmitir sus principios, mensajes e ideas de interés. Esto ha sido propiciado por los cambios en el ámbito comunicativo en la Isla, sobre todo por el incremento de la presencia de Internet.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) de Cuba, en 2016 al menos 4,5 millones de cubanos accedieron a Internet, aproximadamente el 40,3% de la población en total (ONEI, 2017, p. 344). Para 2019, ya había 7,1 millones de usuarios cubanos con ese servicio, cerca del 64,5% de la población (ONEI, 2019, p.356). En este último año, se registraron 6,47 millones de cubanos en redes sociales, lo que reflejaba una penetración del 56% de la población cubana. Ello indica que la mayoría de los cubanos accedían a la Web para entrar a las plataformas sociales (Hootsuite Cuba, 2019). De manera que esta fue el universo objetivo de las operaciones de información del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba.

Asimismo, y para realizar el artículo, se hizo necesario entender este tipo de guerra. El Diccionario de términos militares y asociados del Departamento de Defensa de Estados Unidos expresa que la GNC es “el conjunto de actividades dirigidas a posibilitar el desarrollo de un movimiento de resistencia o la insurgencia, para coaccionar, alterar o derrocar a un gobierno, o a tomar el poder mediante el empleo de una fuerza de guerrilla, auxiliar y clandestina, en un área denegada” (DOD Dictionary, 2020, p. 223)1.

Esto significa que en este tipo de guerra no hay una confrontación entre las fuerzas armadas de Estados Unidos y del país atacado, al menos aparentemente; sino que Washington patrocina un movimiento de resistencia “emergido” del pueblo para enfrentarse a su propio Estado. Por lo claro, la Publicación de Técnicas del Ejército 05.1 (ATP por sus siglas en inglés) señala que “la GNC apoya los esfuerzos de un grupo de oposición (movimiento de resistencia o insurgencia) en conflicto con un gobierno establecido, autoridad gobernante o fuerza ocupante” (2013, p.9). Luego, reafirma este principio al decir que “la esencia de la GNC está en la aplicación indirecta de las capacidades del Gobierno de Estados Unidos a través de los actores locales” (ATP 3-05.1, 2013, p.10).

En este sentido, la propia doctrina reconoce que se trata de un concepto multidimensional que en la práctica constituye un esfuerzo multiagencial, donde participan todos los instrumentos del poderío nacional estadounidense y por ende, los departamentos y agencias del gobierno de los Estados Unidos que los aplican: “la GNC utiliza un enfoque abarcador donde las operaciones militares apoyan, y/o son respaldadas por, otras agencias y departamentos del gobierno de EEUU como parte una campaña integral” (ATP 3-05.1, 2013, p.12).

Luego, la doctrina profundiza en dicha cuestión al decir:

“los departamentos y agencias del gobierno estadounidense deben asumir, cada vez más, una estrecha integración, colaboración e innovación para facilitar el apoyo a los esfuerzos diplomáticos, políticos, informativos, militares y económicos del grupo opositor, en la búsqueda de objetivos que se alineen con los intereses nacionales de EEUU” (ATP 3-05.1, 2013, p.12).

Dicho de otra manera “no basta con un resguardo militar, si no se abren las compuertas económicas y nada de esto es posible sin la instalación de un imaginario posibilitante” (Ceceña, 2013, p.7).

Sin embargo, las cosas no son tan simples. La GNC requiere de condiciones previas para su “éxito”. La ATP 3-05.1 dice que algunas de ellas están fuera del control de los Estados Unidos, pero otras pueden ser influenciadas. No obstante, “la condición más importante es la compatibilidad de los objetivos del grupo de la oposición con los del gobierno de EEUU” (ATP 3-05.1, 2013, p.12). Asimismo, reconoce otros elementos a considerar que están asociados a la capacidad de implementación de esas acciones en tiempo de paz, las acciones encubiertas y clandestinas, el escenario en el que se desarrollará la misma; así como el tiempo necesario para poderlas ejecutar y el riesgo político en el que se incurre (ATP 3-05.1, 2013).

La GNC cuenta con diferentes actividades fundamentales y las llamadas de apoyo. Entre ellas están la preparación del ambiente operacional; la subversión; la manipulación subversiva de las multitudes, protestas y manifestaciones; el sabotaje; la guerra de guerrillas; las operaciones de inteligencia, de asuntos civiles, de apoyo inter-agencias; de apoyo logístico. Todas cuentan con actividades de información.

Por otra parte, la doctrina de GNC reconoce la necesidad de que el movimiento de resistencia, construido o surgido de forma espontánea, cuente con redes de información y propaganda. Estas serían las responsables de

“proveer información a la población, contra la voluntad del régimen en el poder. Esta información reforzará la voluntad popular de apoyar la causa insurgente, minar la legitimidad del régimen o la potencia ocupante y socavar la moral de las fuerzas de seguridad enemigas. Las fuerzas guerrilleras pueden producir y distribuir programas de radio, periódicos clandestinos, sitios de Internet, y campañas de rumores. Las redes de propaganda de la guerrilla también atraen nuevos reclutas al movimiento. Estas redes también pueden coordinar con elementos simpatizantes fuera del país para ganar el favor y apoyo internacional. El liderazgo de la resistencia o la insurgencia debe tener un nivel de comunicación con la red de propaganda para coordinar los esfuerzos” (TC 18-01, 2010, p.57).

Por todo esto, consideramos que la GNC es una herramienta de la comunicación política entendida como:

“proceso multidimensional que, en el contexto del capitalismo imperialista global del siglo XXI, se estructura alrededor de la dimensión de la dominación ideológico cultural; con nuevos actores como sujetos protagónicos del ejercicio de la política; nuevas temáticas como entorno de la acción de los mismos; así como nuevas formas de organización que privilegian las estructuras en redes de incidencia a nivel local, nacional, regional y trasnacional” (González y Vázquez, 2020, s/p).

Mas, veamos cómo la han hecho.

Desarrollo

Cuba en la doctrina de GNC

La ATP 3-05.1 constituye el documento más actualizado disponible sobre GNC y hace alusión en varias ocasiones a la Isla. Nos coloca como un ejemplo de esfuerzo de GNC por parte de Estados Unidos en una “operación de participación limitada” en el período de 1961 y 1964. En otro momento, se refiere a Cuba para reconocer que están empleando el método de construir un gobierno paralelo, cuyo propósito es “socavar la confianza pública en un gobierno como para asegurar el apoyo de la población en los esfuerzos de resistencia pasiva” (ATP 3-05.1, 2013, p. 80). Asimismo, aceptan que la campaña contra la Isla durante la Guerra Fría y el período inmediato posterior a esta no fue exitosa: “La GNC (o sus actividades componentes) fue un éxito, aunque limitado, en lugares como el Tíbet o Corea. Sin embargo, otros esfuerzos similares en los países bálticos, los Balcanes, o Cuba, fueron un fracaso” (ATP 3-05.1, 2013, p. 228).

No obstante, persisten en su empeño y, para ello, crean las condiciones que consideran necesarias en el ámbito comunicacional. Especialistas cubanos de diversas áreas coinciden en que Cuba se encuentra en una fase preparatoria de una campaña de GNC por parte del Gobierno de los Estados Unidos. Teóricamente, esa etapa comienza con la aprobación del Presidente y/o del Secretario de Defensa y su propósito principal es asegurar que sus seguidores estén preparados para llevar a cabo una campaña de este tipo. La ATP 3-05.1 (2013) reconoce que la creación de condiciones para preparar el ambiente operacional puede demorar años, sin especificar cuántos. Sin embargo, en ese período se desarrollarán “Operaciones de Información destinadas a públicos específicos como esfuerzos interinstitucionales para determinar objetivos, capacidades y responsabilidad de la insurgencia o la resistencia, antes de hacer el contacto inicial” (p.34).

Asimismo, señala que el gobierno de los Estados Unidos comienza a crear las condiciones en el ambiente operacional del país objetivo con la mayor antelación posible. Este esfuerzo puede incluir operaciones para aumentar la legitimidad de las operaciones de EEUU y el movimiento de resistencia, la construcción de apoyo interno y externo para el movimiento, y/o la creación de condiciones para la introducción de las fuerzas estadounidenses en el Área de Operaciones (AO). Y, aunque en el caso de Cuba no exista una resistencia como tal sino un sector de la población que resulta funcional a los intereses de los Estados Unidos, sí se han revelado indicios que apuntan a la conformación y preparación de condiciones para una campaña no convencional. Veamos los detalles relacionados con las operaciones de información.

Medios, autores y agenda temática

Como se dijo al principio, se analizó un total de 1.450 datos publicados indistintamente en 165 medios no oficiales (12 sitios web, 27 blogs, 42 perfiles en la red social Facebook y 84 cuentas en Twitter). Aunque predominaron los usuarios en las plataformas sociales, ellos publicaron menos contenidos (407) que los divulgados en medios digitales y blogs (1.043). De hecho, los textos representaron aproximadamente el 72% del total.

De todos los espacios, Martí Noticias -perteneciente a la Oficina de Transmisiones hacia Cuba (OCB, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos- resultó ser el líder de producción con 325 artículos. Tal comportamiento respondió a la prominencia que alcanzó este espacio en la Administración de Donald Trump, conferida sobre todo por legisladores cubanoamericanos que han impulsado la política contra nuestro país y quienes determinaron, por ejemplo, la aprobación del exalcalde de Miami y periodista, Tomás Regalado2, al frente de la OCB y subscribieron los diferentes cambios del ente para tratar de conseguir mayores audiencias en la Isla. Otra cualidad corroborada radica en que impone agenda en el universo mediático no oficial, hostil al proceso revolucionario. Al respecto, Fuentes Águila señala:

“Martí tiene un espacio en las mañanas que se llama ´el comentario de Armando Valladares´ que dura 20 minutos y aborda un tema. Sale todos los días de lunes a viernes a las 11:00 am y después lo repiten a las 09:00 pm. Cuando miras, el comentario de Armando Valladares es el tema del día y marca la línea editorial de la jornada, o sea, lo que se va a abordar sobre el tema Cuba” (comunicación personal, 2020).

Así, luego de Martí Noticias, los espacios que diseminaron más información fueron los medios digitales Diario de Cuba, Cubanet y Cibercuba que superaron cada uno los 100 productos comunicativos. Ellos, junto a Martí Noticias, sumaron 770 datos, el 53% del total. Luego, por orden de cantidad, aportaron más datos -entre 30 y 60- 14ymedio y Havana Times, el blog Apuntes de una periodista y la cuenta en Twitter de Cuba Decide. Siete de dichas plataformas son, según el Centro de Monitoreo y Análisis del ICRT, los sitios más activos y actualizados en contra del proceso revolucionario en la actualidad; a saber: Martí Noticias, Diario de Cuba, Cubanet, CiberCuba, 14ymedio y el blog Cubanos por el mundo (Águila Fuentes, comunicación personal, 2020).

Asimismo, constatamos que la mayoría de los autores que identificaron el lugar desde donde reportaban lo hicieron desde Cuba (126 autores), sobre todo La Habana (67). No obstante, debe aclararse que hay colaboradores de los medios no oficiales en todas las provincias del país, exceptuando Camagüey y el municipio especial de la Isla de la Juventud. Desde el exterior de la Isla, 31 periodistas reportaron noticias, especialmente desde los Estados Unidos.

Aunque reconocemos que lo anterior es una parte de la realidad -analizada para los fines de esta investigación- evidencia a priori la existencia de una red de generadores de contenidos a lo largo de la Isla que busca visibilizar los hechos noticiosos de su interés; mientras que desde los Estados Unidos se dirige y contribuye a dicha labor.

Haciendo un cálculo estadístico simple con los 126 autores que expusieron dónde se encontraban, existen al menos siete comunicadores por provincias para cubrir una eventual situación de inestabilidad en Cuba. Obviamente, apreciamos que la realidad supera tales cifras. Los sitios estudiados reportaron sucesos en las 15 provincias del país y en 60 municipios de los 169 en total, incluyendo el especial de la Isla de la Juventud. Como es predecible, La Habana tuvo mayor cobertura de hechos locales (190) aunque hubo dos municipios -Regla y Cotorro- de los cuales no obtuvimos incidencias en la muestra y período analizado. A esta le siguieron en orden descendente Santiago de Cuba (42), Holguín (40) y Villa Clara (37); en un segundo nivel, Matanzas (25) y Pinar del Río (20); de 10 a 20 informaciones en Guantánamo, Cienfuegos, Artemisa, Granma, Camagüey, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila; y menos de 10, en Mayabeque, Las Tunas y la Isla de la Juventud (Ver Mapa 1).

Fuente: Elaboración propia

Figura 1:  Lugares en Cuba donde los medios no oficiales reportaron hechos3  

Resaltamos que dichas provincias resultan ser las sedes de importantes y activos grupos, organizaciones y miembros de la llamada oposición en Cuba, según la caracterización de medios realizada para el actual estudio. También coinciden La Habana, Santiago y Villa Clara como los territorios que cuentan con mayor cantidad de autores. Esto facilita la producción de contenidos subversivos.

Destacamos, asimismo, que los medios no oficiales no solo llegaron a nivel municipal, sino que se focalizaron en comunidades: Briones Montoto y Vuelta Abajo (Pinar del Río), Jejenes y Toledo (Artemisa), Manacal de Línea, Ojo del diablo, Gavilanes (Fomento) y el Macizo del Escambray (Sancti Spíritus), Velasco (Gibara, Holguín), y Altamira y Palmarito de Cauto (Santiago de Cuba). Ello habla de su interés en explotar eventos que afectan áreas muy específicas. De ahí que las informaciones sobre los problemas sociales y de vivienda se hayan abordado solo con un enfoque muy local, aunque todos los temas fueran tratados bajo dicha perspectiva. Por ejemplo, sobre la infraestructura residencial de las casas, tomaron sucesos ocurridos en Centro Habana, Habana Vieja, Diez de Octubre y Cerro para demostrar el deterioro y las condiciones de esos lugares. No obstante, hubo temáticas que desbordaron una localidad y se manifestaron en una región o varias provincias. Estas fueron:

  1. La presunta falta de preparación en el oriente del país ante la inminente llegada del huracán Irma.

  2. Las acciones de cubanos hostiles al proceso revolucionario en función de las elecciones generales: postulación de candidatos en Santiago de Cuba, Sancti Spíritus y La Habana; “actividades de solidaridad” con el pueblo cubano en Matanzas, Boyeros y San Antonio de los Baños; denuncias de irregularidades en las votaciones en Santiago de Cuba y La Habana.

  3. La llamada represión contra las Damas de Blanco por emprender la campaña “Todos Marchamos”, cuyo objetivo era la liberación de los llamados presos políticos en La Habana, Matanzas, Ciego de Ávila, Holguín y Guantánamo.

  4. La “profunda crisis" del sistema de salud en Cuba demostrando hechos de corrupción, escasez de medicamentos y recursos médicos, además de la falta de higiene en los hospitales de Granma y Holguín.

No obstante, y en torno a la agenda temática en particular, debe tenerse en cuenta que “(…) los temas, objetivos y otras guías informativas que se emplean a través de la operación se deciden a los niveles más altos de la organización” (ATP 3-05.1, 2013, p.68). O sea, por parte de la dirección de los grupos contrarrevolucionarios y, a su vez, de los “asesores” estadounidenses involucrados.

Así, entre 2017 y 2019, los medios a su servicio mostraron la “realidad” cubana a través de 19 temas, en general, con sus respectivas líneas de mensajes, en particular. Los tópicos más recurrentes fueron las actividades y acciones de sus grupos; las presuntas violaciones de los derechos humanos en la Isla; los procesos políticos en que Cuba estuvo involucrada en el período de análisis (elecciones generales y aprobación de la nueva Constitución); las políticas, decisiones y actividades de nuestro Gobierno; y las relaciones Cuba-EEUU (ver figura 2). Estos cinco asuntos representaron el 70% de lo abordado en los medios, lo que evidencia objetivos y/o prioridades claramente definidos: conseguir reconocimiento y visibilidad, mostrar a un Gobierno “opresor” y “violador” de los derechos fundamentales, cuestionar la gestión gubernamental del estado revolucionario, “participar” en la política del país, y presentar su perspectiva sobre los vínculos bilaterales entre La Habana y Washington bajo la Administración de Donald Trump. Los restantes asuntos divulgados reflejaron el interés predominantemente en la política interna y situación actual en Cuba. De ahí que hayan tratado el estado de los medios de comunicación e Internet, la salud, el transporte, la vivienda. Sin embargo, también manifestaron preocupación por cuestiones de política exterior en la cobertura a sucesos en Venezuela, la Cumbre del Alba, y líderes regionales.

Fuente: Elaboración propia

Figura 2: Agenda Temática 

La descrita agenda temática es obviamente resultado del marco temporal analizado. Como se observa en la figura, algunos temas fueron más explotados en un año que otro por responder a un momento histórico-concreto, sobre todo cuando la contrarrevolución intentó desarrollar una campaña de descrédito en torno a uno de ellos. Por ejemplo, el incremento de los asuntos migratorios y del medio ambiente en 2017 dependió sobremanera de las circunstancias, dada la derogación de la política “pies secos, pies mojados” por parte del expresidente estadounidense Barack Obama en enero, y el paso del huracán Irma por las provincias orientales de Cuba en septiembre. Mientras, los derechos humanos, los procesos políticos, el Gobierno cubano y las relaciones Cuba-EEUU constituyeron asuntos que intencionalmente fueron priorizados.

Los restantes tópicos se construyeron sin grandes diferencias cuantitativas. Esto nos induce a pensar que buscaron la manera de mantener o disminuir la atención indistintamente en temas como la salud, medios e Internet, política exterior, transporte, economía, cultura, vivienda, educación, problemas sociales, deporte, religión, y las FAR-MININT. Las semejanzas cuantitativas en cuanto al tratamiento de los grupos contrarrevolucionario responden a la función de sus medios: dar voz y cara a este sector.

Como fue predecible, la cantidad de informaciones de 2017 y 2018 distan de las de 2019, debido a que se escogieron de este último año solo sus primeros 20 días para la muestra. Aun así, se pudo observar la prioridad de la contrarrevolución en los procesos políticos en nuestro país y/o aquellos temas que quedaron excluidos de su zona de atención.

Los asuntos más recurrentes abordados por la contrarrevolución resultaron ser los grupos contrarrevolucionarios, el gobierno cubano y las relaciones Cuba-EEUU. Ellos se mantuvieron durante los 25 meses del período muestreado, con un promedio de publicación mensual de 11, 6 y 5 informaciones respectivamente. En nuestra opinión, el descrito comportamiento muestra que esas fueron las prioridades permanentes de la contrarrevolución, lo que no se podía dejar de visibilizar en los medios. Responde, además, a las principales líneas de mensaje que caracterizaron a las operaciones de información: la contrarrevolución existe y es legítima, el Gobierno cubano es “malo” y las relaciones con los Estados Unidos dependen de lo que haga Cuba, Washington apoya a la contrarrevolución. Destacamos también que dicho tópico reflejó “coincidentemente” a los actores involucrados en el conflicto Cuba-EEUU, intentando así colocar a la contrarrevolución como un sujeto legítimo en este proceso. Consideramos que se trata de una estrategia bien planificada.

De 19 tópicos abordados en total, 9 resultaron ser siempre los más vendidos, los que ocuparon las prioridades en la agenda temática mensual: grupos contrarrevolucionarios, derechos humanos, procesos políticos, gobierno cubano, Cuba-EEUU, salud, política exterior, medio ambiente y transporte. Los primeros 4 fueron los únicos que se mantuvieron ininterrumpidamente por períodos de tiempos (más de 3 meses). Las relaciones Cuba-EEUU se posicionaron en diferentes momentos, debido a hechos que marcaron el estado de los vínculos de ambos países; mientras que los últimos tópicos alcanzaron preponderancia por hechos ocurridos, que sirvieron de justificación para atacar al gobierno cubano en esas esferas. De manera que en el primer grupo englobaron los temas de campaña de descrédito preconcebidos y los del último conjunto conformaron los tópicos que se convirtieron en campaña por el contexto.

Resulta evidente, entonces, que los asuntos en torno a la economía, la cultura, la vivienda, los medios de comunicación e Internet, la emigración, la educación, los problemas sociales, el deporte, la religión y las FAR-MININT nunca tuvieron preponderancia en la agenda temática. Se abordaron de forma coyuntural. No obstante, sí tuvieron resonancia en las líneas de mensaje principales de las operaciones de información.

Líneas de mensajes

Se identificaron 13 líneas de mensaje bien definidas: algunas se dedican al Gobierno cubano, otras a la llamada oposición interna y las restantes a las relaciones Cuba-EEUU y temas de política exterior (ver tabla 1). Las más explotadas se reiteraron con el fin de atacar a nuestro Estado y, en otra dirección, mostrar una “oposición legítima y solidaria” con el pueblo cubano.

Tabla 1 Líneas de mensaje 

Fuente: Elaboración propia

Resaltamos que, aunque se le hicieron modificaciones para adecuarlas al contexto cubano, lo relevante aquí es que, de las 13 líneas identificadas, ocho aparecen en la ATP 3-05.1 como mensajes fundamentales a emitir. Definir una y otra línea en un texto fue un proceso pragmático ya que aparecían simultáneamente entrecruzadas. La realidad es más rica que cualquier aproximación metodológica a ella. Sin embargo, nos guiamos por la idea general que predominó en un esfuerzo de saber cuáles eran las más reiteradas. Esclarecemos que las líneas de mensajes se construyeron desde la visión de las autoras del estudio, puesto que el lenguaje empleado en los medios no oficiales fue el que se recoge en los documentos doctrinales: por ejemplo, gobierno se sustituye por “régimen”, contrarrevolución por “oposición”. Indistintamente, los sitios presentaron a la contrarrevolución como el “pueblo” o como la “oposición”: la primera con el fin de colocar al Gobierno en una situación de compromiso; la segunda, para legitimar a estos sectores.

Debemos señalar que, como se evidenció en la tabla 1, 70 datos de la muestra no fueron incluidas en las líneas de mensajes por diferentes causas. Unas pocas fueron negativas para los fines de la llamada oposición porque revelaron contradicciones entre sus distintos grupos (hecho este que denota desunión en dicho sector) y, por ende, fue tratado con cautela. Algunas resultaron ser predominantemente informativas, con textos cortos, donde no se pudo determinar de forma clara cuál era la intención. Otras constituyeron “buenas noticias” para el gobierno cubano pues no había manera alguna de criticarlo como, por ejemplo, el aumento salarial a determinados sectores. Por otro lado, y aunque no fue predominante, un grupo de artículos publicados criticó la política de Trump hacia Cuba por los efectos en el sector cuentapropista fundamentalmente y no por otras causas.

Dicho comportamiento, todavía incipiente, es peligroso ya que podría ser resultado de cambios y moderación de la postura de la llamada oposición debido a las críticas históricas de que son mercenarios pagados por Washington. Lo anterior además puede estar vinculado a uno de los postulados de la GNC que dice:

Los líderes de los movimientos de resistencia son cautelosos a la hora de formar nuevas asociaciones. Para comprender a los líderes insurgentes resulta importante conocer sus motivaciones y deseos. Los planificadores deben tener en cuenta lo que EEUU está demandando y ofertando a cambio de la perspectiva insurgente. El mejor líder no es siempre aquel con el que mejor se trabaja desde un inicio; de hecho, un líder demasiado acomodado puede resultar incapaz y estar interesado desde un inicio en beneficios personales.

Del mismo modo, un líder aparentemente indiferente puede resultar un líder efectivo, que no parezca impresionado con las ofertas de apoyo sin la garantía de un compromiso duradero, debido al riesgo político potencial en que pueda verse involucrado. La determinación de la posible correspondencia del liderazgo de un movimiento de resistencia en relación con el apoyo estadounidense, requiere de una comprensión profunda del liderazgo de la resistencia y de su organización. Este nivel de fidelidad normalmente demanda un grado de observación en el terreno para conformar una evaluación objetiva (ATP 3-05.1, 2013, p.16-17).

A pesar de no adecuarse a la totalidad del escenario cubano, sí consideramos que se debe prestar atención a los destellos de dicha tendencia, por sus implicaciones políticas y la influencia que puedan conseguir en un sector poblacional específico.

Audiencias objetivo

Como dijimos anteriormente, estos temas y líneas de mensaje, emitidas de forma intencional por los medios contrarrevolucionarios, llegaron potencialmente a 7,1 millones de cubanos que tenían acceso a Internet en 2019. En este apartado, identificamos a qué sectores poblacionales en la Isla se dirigieron los mensajes de la contrarrevolución.

En general, la mayoría de los mensajes se dirigieron al pueblo de Cuba en general; luego, en menor cuantía, a grupos contrarrevolucionarios, aspirantes a emigrar o con la intención de hacerlo, cuentapropistas, y la población afectada por desastres naturales o situaciones meteorológicas, hasta representar así a otras 21 esferas de la sociedad cubana. De manera que dos de los tres actores fundamentales a los que dirigir las operaciones de información en la GNC, según la teoría, se cumplieron en el escenario cubano: el pueblo y los grupos contrarrevolucionarios. Solo los contenidos para el Gobierno estuvieron presentes, pero no fueron prioridad (figura 3).

Fuente: Elaboración propia

Figura 3 Audiencias objetivo en Cuba 

El hecho de que el pueblo cubano constituyó la audiencia objetivo principal de la labor de los medios contrarrevolucionarios tiene una explicación teórico-doctrinal y práctica a la vez.

“los movimientos de resistencia -interprétese aquí la CR- actúan formando parte de una población con una minoría activa que apoya al gobierno, e igualmente una pequeña facción militante que apoya al movimiento de resistencia. Para que la resistencia alcance el éxito debe lograr convencer a la mitad de la población aún no decidida, que incluye a quienes apoyan de forma pasiva a ambos lados, de aceptar una posición legítima. Algunas veces, una población pasiva reafirma la necesidad de apoyar a la insurgencia para obtener el poder político. En la medida que el nivel de apoyo a la insurgencia se incremente, la mayoría pasiva decrecerá” (ATP 3-05.1, 2013, p. 19) (figura 4).

Fuente: Tomado de la Circular de Entrenamiento 18-01 del Ejército de EEUU, p.12

Figura 4: Argumentación de la audiencia 

Es decir, teóricamente, lo más importante es conseguir adeptos del pueblo cubano, que supuestamente conforma la mayoría pasiva o neutral. Sin embargo, en Cuba no se aplica cómo afirman esos documentos: hay un consenso a favor del Estado revolucionario y es mayoritario por parte de la población. De hecho, que el pueblo cubano haya sido el foco de ataques de los medios CRs es un reconocimiento a lo anterior. Por tales motivos, los mensajes al gobierno cubano no fueron prioridad.

Los propios grupos contrarrevolucionarios ocuparon el segundo lugar de las audiencias objetivo de los mensajes, con el fin de mostrar el apoyo permanente de Washington a los desafectos de la Revolución cubana. Luego, se enviaron mensajes a los aspirantes a emigrar o con la intención de hacerlo cuando los medios contrarrevolucionarios publicaron textos sobre aquellos cubanos que se habían quedado en terceros países, tras la derogación de la política “pies secos, pies mojados”. El mensaje subliminar de dichos contenidos fue presentar la emigración como una salida ante la “represión” y la “falta de futuro” en Cuba. Los emigrantes se vuelven así en las “pruebas vivientes” del presunto sufrimiento del pueblo cubano.

Los cuentapropistas fueron atacados con mensajes subversivos. Mostraron a un gobierno cubano “represor”, “celoso”, “controlador” de estos trabajadores; a la vez a una CR y a EEUU “preocupado” por sus condiciones con el objetivo de exacerbar las contradicciones entre el Estado cubano y el cuentapropismo; ya que ha sido identificado como uno de los posibles sectores agentes de un cambio de gobierno.

Igualmente, lo hicieron con la población afectada por desastres naturales o provocados por el hombre. Tal audiencia aparece recogida en los documentos doctrinales de las MISO y la GNC. En el caso cubano dirigieron mensajes al pueblo que quedó afectado tras el paso del huracán Irma por el Oriente de Cuba y los familiares de las víctimas del accidente aéreo en Boyeros, La Habana, en mayo de 2018. El propósito era explotar la situación buscando la “chispa” necesaria que desencadenara protestas o disturbios. En este sentido, todo fueron críticas contra el Gobierno por su supuesta falta de voluntad para solucionar los problemas y su “despreocupación” hacia el pueblo cubano.

Además de lo anterior, vimos mensajes divididos por: sectores profesionales u oficios: médicos, profesores, periodistas choferes, albañiles; estratos de la sociedad: estudiantes, juventud, ancianos; y lugar geográfico: La Habana, Santiago de Cuba, Villa Clara. Todo esto habla de un estudio detallado de la población cubana.

De hecho, un total de 169 informaciones tuvieron una audiencia local. Aquí los pueblos de La Habana, Villa Clara, Holguín y Santiago de Cuba provocaron mayor cantidad de informaciones. Sin embargo, lo más importante y vuelve a repetirse es que dirigieron contenidos a todas las provincias del país, exceptuando la Isla de la Juventud (ver figura 5).

Fuente: Elaboración propia

Figura 5 Audiencias locales en Cuba 

Los contenidos dirigidos hacia los artistas e intelectuales tuvieron dos objetivos mostrar la presunta censura del gobierno en la mencionada área, a la vez de exponer la labor de la contrarrevolución en reconocer a sus exponentes. La intención de trabajar estos grupos se debe a su capacidad de influencia ideológica en el resto de la población.

Los médicos fue una de las audiencias más atacadas, como parte de la campaña contra los programas de colaboración médica de Cuba dirigida desde EEUU. Los mensajes mostraban “solidaridad” con los doctores al realizar denuncias por las condiciones de trabajo e infraestructura del sistema de salud pública. El objetivo primordial consistió en deconstruir la idea de que Cuba es una potencia médica.

La alusión a los creyentes cubanos se debió al seguimiento de los medios no oficiales al debate acerca del matrimonio igualitario en el proyecto de Constitución; pero también en informaciones que hablaban propiamente del ámbito religioso, las relaciones Cuba-EEUU y grupos CRs. Aquí aparece una dicotomía también clara en su intencionalidad: el gobierno cubano “no permite” la libertad de la fe, mientras que los grupos contrarrevolucionarios y EEUU trabajan en “condenar” tales comportamientos.

Los periodistas también constituyeron una audiencia, cuando los mensajes hablaron de medios de comunicación e Internet -sobre todo-, derechos humanos, gobierno y vivienda e infraestructura pública o estatal. Intentaron mostrar un país donde los profesionales de esta rama no tienen “libertad de expresión” y los llamados independientes son “acosados”. Conseguir adeptos del sector en cuestión resulta estratégico para los propios fines de la MISO que realiza el Departamento de Defensa.

Los medios contrarrevolucionarios se intentaron acercar a la juventud desde temáticas como la cultura, educación, gobierno, grupos CRs, medios de comunicación e Internet, problemas sociales, proceso electoral cubano, relaciones Cuba-EEUU y la salud. La estrategia, por un lado, fue criticar al gobierno por prestar poca atención a dicho sector; mostrar que la juventud “presenta” problemas sociales -son violentos, consumen drogas, por ejemplo-; y reflejar su desánimo con el futuro del país. La estrategia central es desmovilizar a los jóvenes e influir que sean protagonistas de cambios políticos en la Isla.

Al igual que los jóvenes, reflejaron a los deportistas sin futuro en Cuba. La población rural del país estuvo en la mira de la contrarrevolución con informaciones sobre el gobierno, la vivienda e infraestructura, los derechos humanos, medios de comunicación e Internet, el proceso electoral cubano, las relaciones Cuba-EEUU y la salud con el propósito de denunciar supuestos hechos de corrupción vinculados al Estado y “malas” decisiones en el ramo que afectan al sector en cuestión. Por el contrario, la contrarrevolución mostró de forma favorable aquellas iniciativas subversivas de ayuda a campesinos del Escambray con la entrega de alimentos, medicamentos, productos de aseo, ropa, y radios; como parte de la campaña electoral que intentaron desarrollar.

A la comunidad LGBTI se le prestó atención desde diferentes esferas abordadas: gobierno, educación, derechos humanos, grupos CRs, problemas sociales, y la salud. Es un sector sobre el que enfatizan “abusos” cometidos por el gobierno cubano; así como la labor de la CR en exigir una sociedad más inclusiva.

Cuando emitieron artículos dirigidos a estudiantes y profesores, criticaron el sistema de educación para así, al igual que en la salud, deconstruir otro de los logros y símbolos de la Revolución cubana. En cuanto a los profesionales, la contrarrevolución reflejó la típica dicotomía de que el Gobierno cubano “viola” el código del trabajo y aplica “trata de personas”, mientras que la contrarrevolución “se preocupa” por ellos.

Además, observamos el seguimiento de la contrarrevolución a empresas extranjeras que tienen negocios en Cuba por su capacidad de influencia a lo interno del país. La misión de los medios en cuestión fue especular acerca de que la Isla “no da garantías” en las inversiones extranjeras. Esta audiencia está recogida en los manuales de las Fuerzas Armadas y, en el contexto cubano, resulta medular para el desarrollo del país y, a su vez, con el fin de palear las sanciones de Washington.

Referente a elementos y líderes criminales, el actual público meta se relaciona con los tópicos de supuestas violaciones de derechos humanos al informar que los reclusos en el país trabajan “forzosamente”, como, por ejemplo, en la producción de carbón vegetal con destino a la exportación. Su vigilancia a estos sectores se debe a que tradicionalmente en Cuba elementos delincuenciales han sido protagonistas de acciones contrarrevolucionarias. Tal es así que la ATP 3-05.1 (2013) reconoce que eventuales criminales pueden ser manipulados o recompensados para hacer sabotajes o acciones en función del plan de GNC.

Los ancianos fueron objetivo de mensajes que resaltaban la ayuda de la contrarrevolución a dicho sector poblacional con el fin de contraponer el “descuido” de la Revolución. La ATP 3-05.1 recoge que:

“el propósito de las actividades informativas clandestinas pudiera ser obtener el apoyo de grupos o personas clave que son neutrales o no están comprometidos; para levantar la moral y reforzar las actitudes y creencias existentes entre los miembros clandestinos y sus seguidores; para socavar la legitimidad y credibilidad del gobierno y para bajar la moral de las fuerzas y funcionarios gubernamentales” (2013, p.69).

Y dentro de ese grupo o personas clave mencionan a religiosos o pacifistas, mujeres, niños y ancianos; quienes pudieran ser movilizados para la resistencia pasiva4.

Para finalizar, los medios siguieron el tema de los repatriados cubanos con un enfoque de crítica hacia el gobierno de la Isla por supuestamente tratar de impedir su desarrollo una vez estando en Cuba.

En general, resaltamos que algunas de dichas poblaciones están identificadas en los documentos doctrinales sobre GNC y MISO del Gobierno de los Estados Unidos; pero en otras se observa que hubo una adecuación al contexto particular de Cuba, lo que constituye también un principio de este tipo de campaña.

Conclusiones

Los resultados del presente estudio revelan el uso de las operaciones de información como parte de una campaña de GNC del Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba. Para empezar, en el entorno mediático cubano existen al menos 165 medios de comunicación -12 sitios web, 27 blogs, 42 perfiles en la red social Facebook y 84 cuentas en Twitter- que están siendo empleados para transmitir información e ideas seleccionadas hacia audiencias en Cuba con el objetivo de influir en sus emociones, motivaciones, razonamiento objetivo y, finalmente, en su conducta, de una manera favorable a los objetivos de la política exterior de los Estados Unidos contra Cuba.

Los sitios web y los blogs demostraron ser más activos en la diseminación de ideas que las redes sociales. Por eso, emplearon más textos que propiamente los cortos mensajes. Consideramos que esto responda al objetivo primario de intentar convencer a las audiencias de los argumentos de la “oposición”, y al uso diferenciado que están haciendo de las plataformas: los sitios web y blogs se están empleando para analizar y opinar, mientras que las redes sociales para convocar, apoyar campañas. Ello guarda relación con la etapa de preparación de la campaña no convencional en que estamos. Apreciamos que, en etapas más avanzadas de una campaña de GNC, los medios sociales adquieren mayor protagonismo.

El estudio confirmó que Martí Noticias, perteneciente a la Oficina de Transmisiones hacia Cuba, es el vocero oficial del gobierno estadounidense para el resto de los medios no oficiales. Generalmente, guía la agenda temática y las matrices de opinión; al menos en los asuntos estratégicos como las relaciones Cuba-EEUU, la política exterior de Cuba, emigración, los llamados grupos opositores, derechos humanos, los procesos políticos ocurridos en la Isla (las elecciones y la aprobación de la Constitución), vivienda e infraestructura pública o estatal, problemas sociales, y religión. De esa manera la Oficina de Transmisiones hacia Cuba dirige la construcción de la realidad cubana desde la visión de dichos sectores y marca las pautas de la política editorial.

Sin embargo, hay otros nueve medios que constituyen el centro de la producción en torno a Cuba: Diario de Cuba, Cubanet, Cibercuba, 14ymedio, Havana Times, los blogs Apuntes de una Periodista y Cubanos por el mundo, y las cuentas en redes sociales de Cuba Decide y Cuba Independiente y Democrática. Resaltamos que todos, excepto uno, están alojados fuera del territorio cubano -sobre todo en EEUU y España-. Por consiguiente, son limitadas las capacidades del Gobierno cubano para bloquear sus contenidos y evitar su influencia; algo que se tornaría más difícil en una eventual etapa superior de la campaña de GNC.

Además de la existencia de ese centro generador de ideas, se determinó que hay un grupo de medios que se dedican a la propagación de los contenidos de forma aislada y eventual por los niveles de frecuencia y publicación. Alertamos que una ventaja que tienen las operaciones de información es que otros medios de diseminación y actores ayudan a los intereses y propósitos de dichas operaciones con el tratamiento de temas y enfoques idóneos para estos fines.

Resaltamos que en el proceso de generar contenidos se evidenció que los líderes y miembros de los grupos contrarios al proceso revolucionario tienen en la actualidad una presencia activa en los medios de comunicación y se han convertido en formadores de opinión. En esa estrategia, los productores de información subversiva cuentan con diferentes plataformas -blogs, cuentas en redes sociales, espacios o columnas en sitios-para divulgar sus ideas. Son usuarios habituales de esos espacios, conocen el ámbito y lo dominan, es decir, se desenvuelven en un entorno habitual para ellos.

La investigación también demostró que hoy día la contrarrevolución cubana cuenta con una red de al menos 126 periodistas, corresponsales, comunicadores, que poseen las cualidades y capacidades para reportar los hechos de su interés. Como es predecible, La Habana es el territorio con mayor índice de colaboradores de dichos medios (67). Destacamos que estas son cifras determinadas por el período de análisis para el presente estudio. Consideramos que la realidad puede superar dicha cantidad.

La publicación doctrinal del Ejército de EEUU, ATP 3-05.1, sobre GNC (2013, p. 68) establece que “(…) la ejecución exitosa de las actividades de influencia depende en gran medida del entrenamiento, la experiencia e ingenio de los operadores a nivel local”. Consideramos, por ende, que la labor diaria en la actualidad de esos individuos está dirigida a la búsqueda de ese entrenamiento, adquisición de experiencias e identificación de talentos. Todos los fenómenos comunicacionales que en los últimos años se ha vivido pudieran estar vinculados a ello.

El estudio mostró que esa red de periodistas tiene hoy una capacidad de cobertura informativa de todo el territorio nacional, con posibilidades reales de alcance en las 15 provincias de Cuba y en al menos 60 de 169 municipios del país, es decir, el 36% de la Isla. Pudimos identificar tal comportamiento porque la llamada oposición cubana está apostando por explotar-reportar hechos locales en poblados o comunidades que tengan una significación e impacto nacional.

Su enfoque en lo comunitario está en total consonancia con la relevancia que la GNC le confiere a lo local como el espacio donde se obtiene y mantiene el apoyo a las actividades que se organizan. Por lo tanto, es en la localidad donde se materializan las políticas y estrategias del Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba. De ahí la necesidad de potenciar la comunicación para el cambio social a partir de una interacción directa entre las autoridades locales, el Estado y gobierno cubanos y el pueblo en general.

Las 13 líneas de mensaje identificadas presentan claramente un tratamiento diferenciado hacia los cuatro objetos principales de referencia: el gobierno cubano, el pueblo, el gobierno estadounidense y la llamada oposición. Entre ellos, hay dicotomías bien establecidas: estado cubano incapaz, corrupto, simulador y mentiroso, agresivo contra su pueblo; la “oposición” resolutiva, activa, preocupada por los problemas del pueblo cubano, legítima, internacionalmente reconocida, siendo apoyada por Washington, agentes de cambios “favorables” hacia la población cubana.

La marcada diferencia en el tratamiento al gobierno cubano y al estadounidense refuerza la idea de que la Administración Trump es “buena” y el Estado revolucionario “malo”. Tal mensaje no es por el azar. Las operaciones de información en la GNC tienen la misión de explotar hechos con el objetivo de separar al gobierno de su pueblo, establecer con “cuidado” la diferencia entre ellos, y atribuirle la culpa o la falla al Estado; socavar su legitimidad y credibilidad; y resaltar sus aspectos negativos.

Resaltamos que ocho de esas 13 líneas de mensajes son las mismas que recoge la publicación doctrinal ATP 3-05.1 sobre operaciones de información en la GNC; solo que adecuadas al contexto cubano. Las que se agregaron fue por este mismo motivo. En función de esas líneas de mensaje, se trataron los 19 temas que conformaron la agenda de los medios no oficiales en el período, la cual refleja la intención de abarcar todas las esferas de la sociedad cubana y defender de forma absoluta su enfoque.

La división de los públicos meta a lo interno de Cuba y, dentro de ellos, los sectores más priorizados, denotan un análisis cuidadoso de la población cubana, tal y como lo recoge la doctrina de GNC en su etapa de planificación. Hacemos énfasis en que 11 de 18 sectores de audiencias que se recogen en los documentos doctrinales de las MISO se determinaron en la investigación.

Se dirigieron mensajes hacia los formuladores de decisiones militares y/o políticas clave, como el General de Ejército o el Presidente Miguel Díaz-Canel; potenciales reclutas militares cuando se criticó al Servicio Militar Activo; líderes y miembros de la contrarrevolución como José Daniel Ferrer y Rosa María Payá; población rural como los campesinos del Escambray; población urbana de ciudades específicas visto en los 60 municipios donde se informó un hecho; elementos y líderes criminales cuando abordaron los problemas sociales de violencia y delitos en Cuba; hombres y mujeres de un grupo selecto de edad en especial trabajaron ideas dirigidas hacia ancianos y la juventud; educadores, estudiantes e intelectuales cuando trataron los ámbitos de educación y cultura; y la población afectada por desastres naturales o provocados por el hombre al comentar sobre los damnificados con el paso del huracán Irma.

Además, dada las singularidades del escenario cubano, se enviaron ideas hacia los aspirantes a emigrar o con la intención de hacerlo; los cuentapropistas; los médicos; creyentes; periodistas; deportistas; comunidad LGBTI; profesionales; actores no estatales que influyen dentro de Cuba; y los repatriados cubanos.

Por los resultados anteriormente referidos, la presente investigación confirma que la llamada oposición en Cuba está realizando operaciones de información. Tienen los medios y fuerzas para hacerlas; cumplen con los fines y objetivos de GNC; el tratamiento de los temas es coherente con los principios de las GNC de socavar la moral y el prestigio del Estado y separar al pueblo de su Gobierno; están explotando los hechos locales con fines subversivos; y las audiencias objetivo con que están trabajando y las líneas de mensajes divulgadas están recogidas en los documentos doctrinales de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos sobre GNC.

Lo anterior ratifica que, en el plano informativo-comunicacional, los Estados Unidos están ejecutando una campaña de Guerra No Convencional contra Cuba. Lo que están haciendo en la actualidad forma parte de la etapa de preparación, de creación de condiciones de esa campaña. El análisis evidenció además que los mensajes e ideas expresadas por los medios estudiados son coherentes con el discurso oficial del gobierno de EEUU contra Cuba como parte de su estrategia comunicacional más general.

El estudio demostró que desde 2019, aunque no contara con un liderazgo capaz de convertirse en un movimiento de resistencia legítimo y no existía el resto de condiciones de conveniencia y factibilidad, la llamada oposición en Cuba tenía la infraestructura necesaria con medios y comunicadores, el entrenamiento y la experiencia, y el apoyo y asesoría de los Estados Unidos para ante una eventual situación de inestabilidad en el país construir una realidad tergiversada en sus espacios mediáticos; tal y como sucedió ante los disturbios masivos del 11 de julio de 2021.

A la luz de los hechos ocurridos en 2021 y el incremento del acceso a Internet en la Isla y las redes sociales, la investigación se presenta como un esfuerzo más para alertar las intenciones y capacidades del Gobierno de los Estados Unidos y, en particular, la contrarrevolución cubana de destruir la Revolución cubana. Ante esta realidad, toca al gobierno y pueblo cubanos estar preparados para derrotarlos.

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Recibido: 11 de Octubre de 2021; Aprobado: 06 de Mayo de 2022

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