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Conrado

versión On-line ISSN 1990-8644

Conrado vol.16 no.76 Cienfuegos sept.-oct. 2020  Epub 02-Oct-2020

 

Articulo original

La mirada de los estudiantes de la universidad nacional de educación en Ecuador sobre la educación en tiempos de Covid-19

A look to the students of the National University on education in Ecuador in times of Covid-19

0000-0002-7044-6564José M. Castellano Gil1  *  , 0000-0002-7557-5090Paola A. Coronel Brito1  , 0000-0003-0751-2861Gisela Quintero1 

1 Universidad Nacional de Educación. Ecuador

RESUMEN

Este trabajo se sustenta en una metodología cuantitativa descriptiva, a partir de la elaboración y aplicación de un instrumento conformado por cuatro módulos: caracterización general del alumnado, caracterización socioeconómica del entorno familiar de los estudiantes; percepción del contexto formativo-educativo online actual; y valoración de la experiencia vivida durante ese proceso de confinamiento. Los principales resultados constatan la existencia de una brecha de acceso, uso y competencia con respecto a los dispositivos tecnológicos, además, que esta modalidad de emergencia y su sistema de evaluación son percibidas por los estudiantes como más exigente que el sistema presencial e implican un cambio radical para el que no estaban preparados, tanto con respecto al uso de plataformas como a la carencia de conocimientos sobre pedagogía digital.

Palabras-clave: Covid-19; Educación online; percepción; universidad

ABSTRACT

This work is based on a descriptive quantitative methodology, based on the development and application of an instrument made up of four modules: general characterization of the student body, socioeconomic characterization of the student's family environment, perception of the current online training and educational context, and assessment of the experience lived during this confinement process. The main results confirm the existence of a gap in access, use and competence with respect to technological devices. Furthermore, this emergency modality and its evaluation system are perceived by students as more demanding than the face-to-face system and imply a radical change for which they were not prepared, both with respect to the use of platforms and the lack of knowledge about digital pedagogy.

Key words: Covid-19; E-learning; perception; university

Introducción

La emergencia internacional alertada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 30 de enero de 2020, y la posterior declaración pandémica a nivel mundial el 11 de marzo se traducía en el ámbito nacional ecuatoriano con la promulgación del decreto de emergencia sanitaria, la suspensión de toda actividad académica en los centros educativos y el establecimiento del estado de excepción. Esa nueva realidad daba origen, en el contexto educativo, al reemplazo de una modalidad presencial por una enseñanza online.

Esa situación nos llevó a emprender un estudio sobre la percepción de los estudiantes de la Facultad de Educación, Artes y Humanidades de la Universidad Católica de Cuenca (Ecuador), con respecto a los cambios provocados por la implantación de esa nueva modalidad online. Para ello se diseñó un cuestionario que fue aplicado durante la primera semana de mayo (Castellano Gil, Crespo & Carrera, 2020). Posteriormente ese estudio se ha replicado en la Universidad de Almería, España y en dos centros universitarios de Ecuador, en la Universidad de Cuenca y en la Universidad Nacional de Educación, siendo este último el objeto central de esta aportación.

La crisis pandémica, en el contexto de la producción científica, ha generado, por un lado, un cambio de tendencia en los temas tradicionales de análisis sobre la enseñanza online y, por otro, un elevado nivel de producción durante los primeros meses de la emergencia, caracterizado por una calidad y un tratamiento extremadamente superficial. En cambio, en una etapa posterior esas aportaciones han incrementado su calidad científica, con un ritmo de producción alto, como evidencia un análisis bibliométrico de la literatura científica sobre Covid-19, donde las ciencias sociales se sitúan en segunda posición seguida de las ciencias médicas (González, et al., 2020).

Distintos son los enfoques y perspectivas de los estudios que se han realizados en estos dos últimos meses. Dejando a un lado el amplio y variado repertorio ensayístico-reflexivo sobre el covid-19 y la enseñanza superior, los trabajos de campo se han enfocado en la aplicación de encuestas con la finalidad de obtener indicadores globales sobre el impacto del coronavirus (Marinoni, Van’t Land & Jensen, 2020), aportaciones derivadas (Ordorika, 2020; Ivanchenko, 2020; Avello, 2020) o estudios transnacionales (Cáceres-Muñoz, Jiménez Hernández & Martín-Sánchez, 2020), junto a estudios locales encaminados a recoger las distintas visiones y vivencias de los principales actores del proceso educativo, como es el caso de “la mirada de los estudiantes de la Universidad Nacional de Río”, donde se aborda el acceso y uso de las tecnologías digitales junto a la valoración de los estudiantes sobre la implementación de la modalidad online durante el período de aislamiento (Macchiarola, et al., 2020).

Bajo enfoques similares se encuadran otras investigaciones, como las desarrolladas en España, sobre distintas etapas educativas, desde la etapa inicial hasta la enseñanza superior, donde se indaga la experiencia vivida por los docentes y las familias durante esa modalidad de educación remota en la fase de confinamiento (Moreno, et al., 2020) o el estudio en estudiantes de grado de Ciencias y Ciencias de la Educación en la Universidad de Almería, centrado en diagnosticar la valoración económica, académica, psicológica y resiliencia de los estudiantes con respecto al confinamiento (Lozano, et al., 2020).

Otros ejes temáticos delimitan su objeto de estudio al uso de herramientas tecnológicas, como el estudio sobre alumnos y profesores en dos centros universitarios pertenecientes a la Red de la Universidad de Guadalajara (Feria, et al., 2020); la disponibilidad y uso de dispositivos (celular, computadora, Tablet y acceso a internet), como el realizado por Rodicio, et al. (2020), sobre estudiantes españoles que cursan diferentes niveles educativos o el abordaje sobre demandas tecnológicas, académicas, y psicológicas en alumnos universitarios (Rosario, et al., 2020). En esa dirección se encamina el presente trabajo que intenta triangular la apropiación de dispositivos tecnológicos, aspecto que se ha analizado en trabajos anteriores (Castellano, et al., 2020), con parámetros socioeconómicos del entorno familiar, percepción sobre el contexto formativo online y valoración sobre la situación social e universitaria actual y futura.

Materiales y métodos

Este estudio se sustenta en una metodología cuantitativa de carácter descriptivo a partir de un cuestionario, con el que se pretende recoger la percepción que sobre la implantación de la enseñanza online en la fase de crisis sanitaria, Covid-19, sobre un grupo constituido de estudiantes (Tabla 1) que cursan las carreras de Educación Básica y Educación Inicial, desde primer ciclo hasta séptimo, con la exclusión del sexto ciclo, en la Universidad Nacional de Educación de Ecuador.

Tabla 1 - Distribución porcentual de alumnos encuestados por carreras. 

Carreras Alumnos encuestados %
Educación Básica 393 63
Educación Inicial 234 37
627 100

La aplicación del cuestionario fue realizada en el período académico marzo-agosto de 2020 de forma online a través de un formulario google con la presencia del equipo investigador, durante las últimas semanas de junio y primeras de julio de 2020 y cumplimentado en un tiempo promedio de 40 minutos.

El instrumento, que consta de 85 ítems, con preguntas abiertas, cerradas y otras de opciones múltiples, fue sometido a su validación por dos especialistas en educación, además, de un proceso de chequeos previos entre alumnos universitarios con un similar perfil al universo de estudio.

La estructura del cuestionario se articula en cuatro módulos principales:

El primer bloque intenta ofrecer una caracterización general de los estudiantes: carreras, ciclos, procedencia territorial, edades, género, estado civil, cargas familiares, autodefinición étnica, ingreso familiar, entre otras variables.

El segundo módulo se centra en la identificación socioeconómica de los miembros familiares, su composición, situación y actividad laboral, además, de conocer las condiciones y adecuación de espacio físico en el hogar destinado al estudio, la disponibilidad de equipamiento, computadora y celulares, su conectividad y calidad.

El tercer apartado intenta recoger la percepción que tienen sobre la nueva modalidad de enseñanza virtual, sus relaciones interpersonales y aspectos sobre formación online, sobre tareas y trabajos, nivel de exigencias, ventajas y dificultades, predisposición, actividades realizadas en este periodo de confinamiento, habilidades y uso sobre herramientas, sesiones virtuales, problemas técnicos y la relación entre los alumnos y con el docente.

La última sección está destinada a conocer sus principales inquietudes ante la situación actual y futura, tanto en el ámbito universitario como en el espacio social, además, de detectar sus principales fuentes y medios de información utilizados; su situación emocional de los estudiantes y sus principales preocupaciones.

Resultados y discusión

Este análisis ofrece unos rasgos genéricos sobre los distintos elementos contemplados en los cuatro módulos en que se articula el cuestionario diseñado: caracterización del universo estudiantil analizado caracterización socioeconómica familiar; percepción del contexto formativo-educativo virtual; y valoración de la experiencia vivida en este proceso de asilamiento, de la situación social y universitaria actual y futura.

El universo de la población estudiantil objeto de estudio en este trabajo está integrada por 627 alumnos, que viene a representar un 21% de los estudiantes matriculados en la Universidad Nacional de Educación de Ecuador en sus siete carreras. Sin embargo, la población analiza corresponde a dos carreras concreta en sus distintos ciclos de pregrado, desde el primero hasta octavo (Figura 1), a excepción del séptimo. En Educación Básica se ha aplicado a 393 estudiantes, que corresponde al 36% de su total y en la carrera de Educación Inicial se ha encuestado a 234 estudiantes, que representa al 38% del total.

Fig. 1 - Distribución porcentual de alumnos por ciclos. 

Esta población, desde su composición de género, se caracteriza por un predominio de mujeres (73%) frente a los varones (27%) y con una distribución de intervalos etarios que hemos clasificado en cuatro grupos: entre 18 y 22 años que representa un 82%; entre 23 y 27 que alcanza un 15%; y 28 o más años que asciende a un 3%.

El estado civil de este grupo está compuesto por un 92% de solteros, un 5% de casados, un 3% en unión libre y un 1% de divorciados. No obstante, un 13% del total cuenta con cargas familiares, un 12% un hijo y un 1% dos hijos. Desde una consideración étnica, este grupo poblacional se autodefine como mestizo en un 98%, indígena un 1% y blanco un 1%.

La situación socioeconómica familiar de la gran mayoría (85%) de los alumnos encuestados se encuadra entre los quintiles más precarios de la sociedad ecuatoriana (Figura 2) un 54% en el primer quintil y un 31% en el segundo. Mientras que los ubicados en la clase media y media-alta alcanzan un 13% en el tercero; un 2% en el cuarto; y el segmento de mayor poder adquisitivo no cuenta con representación alguna (0%).

Fig. 2 - Distribución porcentual de ingresos familiares mensuales, quintiles. 

Ese mapeo socioeconómico se complementa con otros rasgos relevantes. Así un 85% de estos estudiantes son poseedores de beca de estudio; un 97% de los estudiantes manifiestan que la crisis actual ha reducido el nivel de ingreso familiar y un 20% de alumnos combina sus labores de estudios con alguna actividad laboral frente a un 80% que se dedica exclusivamente a sus tareas académicas. Por último, debemos resaltar que el 90% los estudiantes analizados son originarios las provincias del Azuay con un 66% y de El Cañar con 24%, mientras que el resto de las provincias del Ecuador cuentan con una representación escasamente significativas con Guayas y Loja con un 2% respectivamente y las restantes con un índice inferior (El Oro, Zamora Chinchipe, Morona Santiago, Pichincha, Los Ríos, Imbabura, Manabí, Chimborazo, Santa Elena, Bolívar y Santo Domingo de los Tsachilas).

Otro elemento clarificador es que el 70% de los estudiantes se concentra en dos áreas socioeconómicas urbana, un 50% residen en el cantón Cuenca y un 20% en Azogues. Mientras que el porcentaje restantes se distribuye de la siguiente manera: un 7% de Paute, un 6% de Gualaceo, un 3% de Cañar, un 3% de Biblián y con porcentajes inferiores en Sigsig, Chordeleg, Santa Isabel, Sevilla de Oro, El Tambo, Déleg, Oña, La Troncal y Quito.

Los datos recogidos muestran que un 82% conviven en la casa de sus progenitores, un 11% en casa de familiares y un 7% reside de forma independiente. En cuanto al número de miembros que habitan destacan cinco miembros con 27%; cuatro miembros con un 22%; tres miembros con un 13%; seis miembros con un 12%; siete miembros con un 9%; ocho miembros con un 5%; dos miembros con un 5%; nueve miembros con un 3%; más de diez miembros un 3%; y un solo miembro con un 1%.

Un segundo aspecto considerado fue detectar la formación, situación y actividad laboral de sus ascendientes. Así con respecto a los padres, un 59% cuenta con estudios primarios, un 28% bachillerato, un 7% universitario, un 1% posgrado y un 5% no posee estudios. Esa distribución en las madres presenta una tendencia similar: un 59% cuenta con estudios primarios, un 28% bachillerato, un 8% universitario, un 1% posgrado y un 4% sin estudios.

En cuanto a la situación laboral de los padres, un 39% se encuentra empleado, un 59% desempleado y un 3% jubilado. Mientras que en el caso de las madres, un 36% está en situación laboral empleada y un 64% desempleada.

En lo referido a la principal actividad laboral en los padres, un 8% se desempeña en el sector primario, un 33% en el secundario, un 41% en el terciario y un 16% en labores doméstica. Mientras que, en el caso de las madres, un 9% en el sector primario, un 3% en el secundario, un 26% en el terciario y un 62% están dedicadas a las labores domésticas.

Otros indicadores intentan descubrir la disponibilidad de infraestructura mínima y recursos con los que cuentan los estudiantes en sus hogares. Un 34% no dispone de un espacio individual propio en su hogar para estudiar; un 85% cuenta con computador y un 74% se ven obligados a compartir ese dispositivo tecnológico con otros miembros de la casa: un 25% lo comparte con dos miembros de la familia; un 22% lo comparte con tres miembros; un 7% con cuatro; un 7% con un miembro; y un 2% con cinco miembros de la familia.

De los hogares que disponen de computadora, un 62% cuenta con una computadora, un 22% con dos, un 4% con tres y un 1% cuatro computadoras

Por otro lado, un 89% de los alumnos disponen de celular inteligente y un 5% de los hogares cuentan con un celular; un 21% con dos; un 30% con tres; un 19% con cuatro; un 9% con cinco; un 4% con seis; y un 1% con siete celulares.

Un 91% delos hogares tienen acceso a internet, pero un 45% sufre con problemas de conectividad estable y, además, un 40% de los estudiantes manifiestan conocer que sus compañeros experimentan idénticas dificultades de acceso. En el plano de las relaciones interfamiliares durante este período de crisis, un 72% confirma que su estado es bueno, un 26% estima que es regular y un 2% malo.

Un 32% de los alumnos encuestados considera que la Universidad Nacional de Educación ha adoptado las medidas adecuadas para paliar las dificultades de conexión, mientras que un porcentaje del 11% manifiesta que no se han tomado acciones y un 57% no tiene conocimiento alguno al respecto; aunque un 71% considera que la infraestructura tecnológica y conectividad de la UNAE durante este proceso de educación virtual ha sido buena, un 11% óptima, un 18% regular y un 0% mala.

La predisposición de un 74% de alumnos hacia la sustitución temporal de enseñanza presencial por la online ha sido positiva, frente a un 12% que la califica de mala y un 14% indiferente. Asimismo, su percepción sobre esa formación universitaria durante este período es valorada por un 56% como buena, un 38% como regular, un 4% como óptima y un 2% la califica de mala.

Un 65% destaca que esta modalidad online facilita la realización de trabajos autónomo, mientras que un 72% considera que ese sistema no favorece la realización de trabajo grupal o colaborativo.

En líneas generales esta educación online es percibida por un 72% de los estudiantes como más exigente que la presencial, al igual que su sistema de evaluación con un índice del 61% y un 37% de los alumnos cree que la educación online implica un cambio radical en las formas de enseñanza, un 30% estima que puede ser útil pero que no se está preparado en estos momentos para ello, un 16% la concibe como una acción complementaria a la actividad pedagógica en el aula y un 12% entiende que puede ser utilizada para mejorar la calidad del aprendizaje. Por otra parte, un 88% sostiene que esta modalidad de enseñanza online exige una mayor dedicación de estudio y de tareas.

A juicio de los estudiantes, las dos principales ventajas que brinda esta enseñanza online es que proporciona conocimientos más actualizados, además, de ofrecer un aprendizaje más amplio por el uso de herramientas multimedia. Entre los inconvenientes de la enseñanza online, señalan por orden a su importancia: una mayor exigencia de dedicación por parte de los estudiantes, la menor exigencia de la labor docente y la inexperiencia en el aula virtual (Figura 3 y 4).

Fig. 3 - Distribución de frecuencia sobre las ventajas que aprecian los alumnos en la educación online, siendo la primera columna el valor de mayor importancia y la última la menor. 

Fig. 4 - Distribución de frecuencia sobre los inconvenientes detectado por los alumnos en la educación online, siendo la primera columna el valor de mayor importancia y la última la menor. 

Un 89% de los estudiantes reconocen que en las conexiones virtuales existen más elementos de distracción frente a las presenciales y un 99% señala que han sufrido problemas técnicos de conexión durante las sesiones al utilizar la herramienta Zoom u otras.

Un 88% de los estudiantes manifiestan que no han recibido con anterioridad a la crisis cursos de capacitación en plataformas virtuales, aunque un 62% afirma que su dominio de ejecución en la plataforma EVEA es bueno, frente a un 37% que lo define de regular y un 1% de malo. Junto a ello, un 65% de los estudiantes reconocen que su conocimiento técnico sobre la educación online es regular, un 31% bueno y un 4% malo, aunque un 79% de los alumnos manifiestan estar interesado en recibir cursos de capacitación sobre entornos virtuales.

Asimismo, un 67% admite que carece de conocimientos sobre pedagogía en el mundo digital y un 56% estaría dispuesto a inscribirse en cursos sobre propuestas pedagógicas en el caso de que fuera ofertado por la Universidad, mientras que un 41% “tal vez” lo haría y un 2% no están interesados en participar.

Las actividades más frecuentes desarrolladas por los estudiantes durante este período de enseñanza online (Figura 5 y 6) son las tareas, uso de las redes sociales y otros. Mientras que entre las principales herramientas empleadas con mayor frecuencia sobresalen, como primera opción, el uso del Zoom, WhatsApp, foros y correo electrónico.

Fig. 5 - Distribución de frecuencia sobre las principales actividades realizadas durante este período de confinamiento, siendo la primera columna el valor de mayor uso y la última el menor. 

Fig. 6 - Distribución de frecuencia sobre las principales herramientas digitales utilizadas durante este período de enseñanza online por orden de importancia, siendo la primera columna el valor de mayor uso y la última el menor. 

La opinión de estos estudiantes con respecto a que en un futuro cercano la enseñanza presencial sea reemplazada por la online, un 58% señala que “tal vez”, un 37% cree que no y sólo un 4% considera viable ese cambio. Sin embargo, un alto índice, un 98%, se inclina por la enseñanza presencial.

Un 73% considera que el desempeño docente en las sesiones online durante esta crisis ha sido diferente a su labor presencial y un 37% valora ese cambio de rol como positivo. Además, un 67% aprecia como buena el papel docente desempeñado en estos momentos, un 26% lo califica de excelente, un 7% como regular y un 0% como malo.

Un 69% de los estudiantes afirman mantener una comunicación frecuente con sus compañeros en este período de confinamiento y un 75% cree que se ha alterado el vínculo entre ellos, aunque para un 37% considera que se ha producido un cambio y un 96% manifiesta extrañar el contacto físico.

Un 75% de los estudiantes consideran que ha variado los temas de conversación entre los compañeros y entre los principales asuntos tratados (Figura 7) por orden de relevancia, en primera opción, son los relacionados con aspectos educativos, coronavirus, otros y asuntos personales.

Un 87% considera que la enseñanza online dificulta la relación de lazos de amistad y el compartir inquietudes académicas y un 75% considera que la educación online también ha modificado los vínculos con el docente, aunque un 46% considera que esa relación es ahora más personalizada.

Fig. 7 - Distribución de frecuencia sobre los principales temas de conversación entre los estudiantes por orden de importancia, siendo la primera columna el valor de mayor importancia y la última la menor. 

Un 92% de los alumnos confirman que se han mantenido informado sobre la crisis y un 76% especialmente a través de las redes sociales, un 16% por la televisión, un 6% por la radio y un 2% por la prensa convencional o digital. Con respecto a las redes sociales, el mayor uso es Facebook con un 65%, frente un 2% del WhatsApp, un 2% otros, 4% Instagram y un 4% twitter.

El estado emocional predominante de los estudiantes durante esta crisis oscila entre un 45% que lo califica de regular y un 40% de normal frente a un 8% bueno y un 7% malo. Los principales temas de preocupación, por orden de preferencia, son la familia, asuntos económicos, educativos y sanitarios (Figura 8).

Fig. 8 - Distribución de frecuencia sobre los principales temas de preocupación de los estudiantes en esta crisis por orden de importancia, siendo la primera columna el valor de mayor importancia y la última la menor. 

La visión que tiene esta población estudiantil sobre la situación actual (83%)La percepción generalizada de esta población estudiantil sobre la situación actual es de crisis (58%), concepto empleado de forma vinculada a distintos campos, como el económico, laboral, social, sanitario, universitario; un 13% se centra en señalar de forma exclusiva el recorte presupuestario sufrido por los centros universitarios; un 4% señala los problemas de subsistencia familiar; un 3% punta a la inquietud y miedo por los temas sanitarios, un 3% señala a la corrupción y un 2% a la mala gestión realizada por el gobierno.

Los aspectos apuntados por los alumnos sobre la situación universitaria pospandemia ofrecen una amplia y significativa dispersión de temas, que evidencia una diversidad de pensamiento entre los que destacan un 9% manifiestan por su preocupación con las cuestiones sanitarias; un 8% considera o desean volver a una modalidad presencial; un 8% señalan las dificultades económicas y recortes presupuestarios universitarios; un 7% estiman que la modalidad de enseñanza será virtual; un 7% no sabe precisar cómo será el futuro universitario pero que será diferente; un 4% cree o desea que se vuelva a la normalidad anterior; un 3% considera que será mala; un 3% apunta sobre las deficiencias en la calidad formativa de esta modalidad y la necesidad de un proceso de nivelación en los conocimientos; y un 3% cree que será inestable.

Respecto a las perspectivas de futuro proyectadas por los estudiantes presentan una gran dispersión de contenidos donde los porcentajes más significativos se agrupan al 33% del total y donde sobresalen la previsión futura de crisis (15%), un deseo por la vuelta a la normalidad (10%), una preocupación por las cuestiones sanitarias (5%), una aspiración por continuar con sus estudios, graduarse y ser un buen profesional (3%).

Conclusiones

El universo de la población estudiantil analizada, correspondiente a las carreras de Educación Básica y Educación Inicial de la Universidad Nacional de Educación del Ecuador, se caracteriza por una mayor presencia femenina, con edades comprendidas entre 18 y 22 años, mayoritariamente en estado de soltería, aunque con cargas familiares, autodefinidos como mestizo, integrado en los quintiles más precarios de la sociedad ecuatoriana, cuyas familias han visto reducida su nivel de ingreso durante esta crisis y originarios de las provincias del Azuay.

Residen en casa de sus padres, donde conviven con cuatro o cinco miembros y sus progenitores tienen una formación de estudios primarios, más de la mitad se encuentran desempleados y principal actividad laboral la desarrollan en el terciario y secundario. Un tercio de estos estudiantes carecen en sus hogares de un espacio individual propio para estudiar, aunque un poco más de la mitad disponen de un solo computador en casa y casi tres cuarta partes se ven obligado a compartirlo con otros miembros de la familia; la gran mayoría cuenta con un celular inteligente y un terceo disponen de dos celulares en sus hogares y aunque gran parte de ellos tiene conexión a internet en su hogar, casi la mitad cuenta con graves problemas de conectividad.

La mayoría de los estudiantes de la UNAE han mostrado una predisposición positiva ante este cambio de modalidad, que les facilita la realización de trabajos autónomos, aunque genera dificultades para las tareas grupales o colaborativas.

Asimismo, consideran que esta modalidad y su sistema de evaluación son más exigente que el sistema presencial, además, del cambio en las formas de enseñanza, para el que no se encontraban preparados, en el uso de plataformas y en conocimientos de pedagogía digital. Sin embargo, manifiestan un interés formativo en la realización de en cursos de capacitación sobre los mismos. No obstante, la mayoría manifiesta su preferencia por la enseñanza presencial.

Entre las principales dificultades durante las sesiones de Zoom señalan la existencia de más elementos de distracción frente a las clases presenciales y los continuos problemas de conectividad. En relación al papel de los docentes en este período apuntan que su labor ha sido diferente, aunque es valorada de forma positiva su desempeño.

En el ámbito de las relaciones alumno/alumno y alumno/docente consideran que no se han dado cambios relevantes y que “extrañan” y “añoran” la presencia física con sus compañeros, la dificultad en potenciar lazos de amistad, el poder compartir inquietudes académicas y la restricción física en la relación con el docente.

La inmensa mayoría se han mantenido informado puntualmente sobre la crisis vírica, especialmente a través de las redes sociales, siendo Facebook el medio por excelencia y el estado emocional predominante durante esta crisis es calificado de regular.

Referente a la situación actual, para la gran mayoría tiene como principal preocupación la crisis, en sus distintas vertientes. En cambio, con respecto a la proyección universitaria pos-pandemia existe una gran dispersión en sus preocupaciones, aunque con un mayor peso de aquellas relacionadas con crisis futuras.

En definitiva, una de las principales conclusiones se debe resaltar la existencia de una brecha de acceso, uso y competencia en los dispositivos tecnológicos, un déficit de apropiación material de dispositivos tecnológicos y debilidades formativas en el uso de plataformas y conocimientos en pedagogía digital.

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Recibido: 09 de Septiembre de 2020; Aprobado: 29 de Octubre de 2020

*Autor para correspondencia. E-mail: jose.castellano@unae.edu.ec

Los autores declaran la no existencia de conflictos de intereses.

Los autores participaron de forma igualitaria en la concepción y elaboración del artículo.

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