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Revista Universidad y Sociedad

versión On-line ISSN 2218-3620

Universidad y Sociedad vol.9 no.4 Cienfuegos oct.-dic. 2017

 

ARTÍCULO ORIGINAL



EL MEJORAMIENTO DEL PROCESO DE EVALUACIÓN DE LOS ESTUDIANTES DE LA EDUCACIÓN BÁSICA



IMPROVING THE EVALUATION PROCESS OF STUDENTS IN BASIC EDUCATION




MSc. Narda Gisela Navarro Mosquera, MSc. Aldo Vinicio Falconí Asanza, Lic. Jessica Espinoza Cordero

Universidad Metropolitana del Ecuador. República del Ecuador.





RESUMEN

La evaluación como componente del proceso de enseñanza- aprendizaje centra la atención de directivos, docentes, alumnos y padres, dada su relevancia de dar a conocer los resultados que se alcanzan en la formación del estudiante, la calidad del desempeño del docente y la eficacia del proceso educativo. El presente artículo se sustenta teórico y metodológicamente en la evaluación, ofrece definición, requerimientos, características, tendencias y funciones. La propuesta permitió avanzar en sus aprendizajes, otorga más valor al proceso que al resultado, a fin de favorecer una respuesta acertada en la atención a la diversidad. Los resultados del diagnóstico permitieron conocer que los docentes diseñan las evaluaciones sin considerar la diversidad existente en el aula de la clase regular, las características propias de los estudiantes y sus ritmo y estilo de aprendizaje. Se elaboró una guía didáctica de orientación para el mejoramiento del proceso de evaluación de los estudiantes, dirigida a los docentes de la educación básica, incluye actividades de evaluación según las diferencias individuales.

Palabras clave: Evaluación, evaluación diferenciada, proceso de enseñanza- aprendizaje.


ABSTRACT

The evaluation as a component of the teaching-learning process focuses the attention of managers, teachers, students and parents given its relevance to publicize the results achieved in the training of students, the quality of the teacher's performance and the effectiveness of the process Educational, everything from the point of view. The present article The improvement of the evaluation process of the students of the Basic Education is based theoretically and methodologically in the evaluation, it offers definition, requirements, characteristics, tendencies and functions. The proposal allowed to advance in their learning, with security and of solid form, giving more value to the process than to the result, in order to favor a correct answer in the attention to the diversity. The results of the applied diagnosis allowed to know that the teachers design the evaluations without considering the diversity existing in the classroom of the regular class, the characteristics of the students and their rhythm and style of learning are not evaluated. In order to respond to the problem, a didactic guidance guide was developed for the improvement of the student evaluation process directed at teachers in Basic Education, which includes evaluation activities in response to individual differences.

Keywords: Evaluation, differentiated evaluation, teaching-learning process.





INTRODUCCIÓN

Los cambios que se producen en todas las esferas de la vida social, generado fundamentalmente por el desarrollo científico tecnológico, exigen transformaciones a la educación para no quedar a la saga y responder a tales exigencias, lo que significa la renovación de herramientas conceptuales y metodológicas acerca de por qué enseñar, qué enseñar, cómo enseñar, cómo organizar y evaluar el aprendizaje.

Sobre la evaluación del aprendizaje se cuenta con una amplia literatura, sea desde una perspectiva cuantitativa, cualitativa o mixta. Como refiere Moreno (2016), la investigación en este campo ha sido pródiga sobre todo en las tres últimas décadas, a raíz del interés que ha despertado en todo el mundo, contribuye a esclarecer particularidades de lo que ocurre al interior de la caja negra, como se le ha denominado al aula de clase.

Uno de los problemas que preocupa a los educadores es buscar los medios adecuados para establecer hasta qué punto los educandos alcanzan las metas educativas preestablecidas, cómo llegar a una justa y válida evaluación del aprendizaje. Resulta importante la búsqueda constante de cómo perfeccionar la forma de evaluar el desarrollo del aprendizaje en función de mejorar la actividad profesional del docente.

La evaluación está asociada a un creciente interés por medir los resultados de la calidad de la educación, valorar los resultados del aprendizaje, comprobar y valorar el logro de los objetivos instructivos y educativos propuestos para los diferentes niveles de enseñanza y cuya finalidad radica en comprobar y mejorar la calidad del proceso educativo.

La evaluación permite valorar el nivel de desempeño con que el docente realiza dicho proceso, el éxito o fracaso en la formación del estudiante, el cumplimiento de los objetivos educacionales. El educador debe contar con los procedimientos e instrumentos idóneos para juzgar el grado en que se dan los cambios en la formación y desarrollo de los estudiantes, no solo al final sino durante el proceso.

Este desempeño depende en gran medida de la calidad de información que aporte la evaluación sobre la cual se basarán las decisiones que normen cada etapa. De esta situación se desprende la primordial preocupación, al encontrar en las aulas diversidad de estudiantes con niveles de desarrollo en conocimientos, habilidades y hábitos diferentes, sin embargo se aplica una misma evaluación.

Cada estudiante utiliza su propio conjunto de estrategias para llegar a adquirir un conocimiento dado. Las mismas cambian según el objetivo propuesto para alcanzar los resultados esperados. Todos los estudiantes aprenden de manera distinta, con sus propios ritmos y herramientas. Los docentes en ocasiones se enfrentan a estudiantes que sin tener discapacidad de ningún tipo, desarrollan habilidades y destrezas lentamente, otros logran dominar las destrezas y ponerlas en práctica rápidamente. Estas diferencias son el resultado de la edad, capacidad de concentración, motivación, entorno, apoyo de padres, uso de tecnología; son el resultado de su desarrollo biológico, psicológico y social.

Los docentes tienden a homogeneizar, evalúan a todos por igual, ignoran esta heterogeneidad latente. La evaluación se convierte para la mayoría en sinónimo de tensión, nerviosismo, represión e incluso discriminación, al no responder a las exigencias para cada contenido. Generalmente se ha dirigido el proceso de evaluar de manera uniforme, para cumplir con las metas trazadas por cada uno de los actores inmersos en la educación, sin valorar la diversidad en las aulas.

Encontrar el verdadero sentido a la evaluación se ha convertido en un desafío para los docentes que esquivan y asumen un rol menos protagónico al evaluar. Para ofertar una educación de calidad, se debe innovar la evaluación, enmarcarla con la evolución y cambio constante que vive el aprendizaje.

En este sentido hallar las orientaciones adecuadas para el tratamiento de la diversidad se vuelve cada día imperioso, cada estudiante es un mundo diferente, aunque los aprendizajes se den en condiciones iguales, se encontrarán diferencias en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Sin duda alguna, cada día existen más docentes de acuerdo con esta forma de ver la evaluación, esto posibilita que todos los estudiantes tengan las mismas oportunidades y que sean valorados desde sus propias características. En este caso la evaluación no consiste solo en detectar errores, lagunas o problemas sino en reconocer los esfuerzos, comprobar las adquisiciones de nuevos conoci­mientos, hábitos, destrezas y actitudes y elogiar por los aciertos (Santos Guerra, 1995).

Los referentes teóricos de Quiñonez (2003), apuntan a que la evaluación es un componente del proceso de enseñanza-aprendizaje, forma parte de la dinámica que desde los inicios de cada actividad docente está determinada por la relación objetivo-contenido-método, no es un complemento ni elemento aislado. Cada maestro debe tener presente que lo más importante no es evaluar, ni hacerlo con la calidad requerida, es saber cuáles son los propósitos en la dirección del proceso de enseñanza-aprendizaje, qué aspectos para el desarrollo de los alumnos son necesarios potenciar y en qué momento de la clase, curso o etapa es más propicio considerarlo para que se traduzca en aprendizaje.

Desde este punto de vista, según Ortega (2000), es necesaria la evaluación diferenciada, la aplicación de procedimientos adecuados para atender a la diversidad de alumnos existentes en cualquier grupo; la evaluación diferenciada permite conocer los cambios que cada uno de los alumnos va experimentando a través del tiempo.

No se trata solo de desarrollar exámenes finales o exámenes parciales escritos, se trata de manera sistemática mediante preguntas orales, entrevista, consultas citadas, incluso de manera individual a un estudiante ajustado a su nivel de partida, se logre esa necesaria retroalimentación, qué está aprovechando el estudiante, cómo marcha el aprendizaje, qué se ha derivado del estudio individual, qué intensidad tiene ese estudio.

En Ecuador, el Registro oficial de la Ley Orgánica de Educación Intercultural (2012), expone que los estudiantes deben ser tratados con justicia, dignidad, sin discriminación, respetar su diversidad individual, también se habla del derecho a recibir tutorías académicas de acuerdo a sus necesidades. El Ministerio de Educación realizó capacitaciones con la finalidad de orientar a los docentes sobre el tratamiento correcto a la diversidad y la evaluación auténtica por medio del programa Siprofe.

Sin embargo en la práctica educativa en la escuela objeto de estudio, se pudo constatar a partir de observaciones áulicas que no se utilizan métodos y técnicas que incentiven a los estudiantes a demostrar lo aprendido de manera sistemática, los docentes de la institución realizan una prueba general solo al terminar los bloques y en las fechas señaladas por el Ministerio, se pudo apreciar que existen grandes falencias en la manera de evaluar.

En las aulas de clase de la institución es común encontrar estudiantes con diferentes niveles de atención, rendimiento, apoyo de padres y socialización. Muchas veces, el docente no reconoce las particularidades de sus estudiantes, por lo tanto, no puede atender las necesidades específicas de cada uno.

Se comprueba que los docentes tienen predisposición para realizar su trabajo de la mejor manera, sin embargo no disponen de una guía para evaluar según la diversidad, no tienen en cuenta el nivel alcanzado o la destreza desarrollada por los estudiantes al aplicar las evaluaciones y esto se refleja en la autoestima, no todos tienen el mismo nivel a pesar de estar en el mismo grado.

En el cuestionario aplicado a los docentes y directivos declararon que existen insuficiencias en la aplicación de la evaluación como componente del proceso de enseñanza- aprendizaje, están conscientes de que no se está valorando el proceso, solo el resultado final. No se aplica de manera diferenciada, predominan la evaluación de actividades reproductivas, que demandan del uso de la memoria y no la aplicación a la práctica, la no correspondencia entre lo que se enseña en clases y lo que se evalúa; aspectos que se manifiestan en los estudiantes, dificulta su práctica diaria, al no poder realizar las evaluaciones se bloquean y creen que nunca dominarán la destreza en estudio, se sienten temerosos, con baja autoestima y excluido de este proceso.

Las evaluaciones son diseñadas y aplicadas por los docentes para todo el grupo de estudiantes sin considerar a esa minoría que aprende de manera distinta al grupo general, se identifican en los salones de clase, estudiantes temerosos ante las evaluaciones. "La mayoría de nosotros hemos crecido en aulas en las cuales nuestros profesores creían que la forma de potenciar el aprendizaje era maximizar la ansiedad, y la evaluación siempre tenía que ser el intimidador más grande". (Moreno, 2010)

Como consecuencia de esto arrastran las mismas deficiencias durante toda la vida estudiantil, haciéndose mayor la dificultad con el paso de los años, creando cada vez más estudiantes marginados, no potencializados y no valorados. El trabajo que tiene el objetivo deelaborar una guía didáctica de orientación para el mejoramiento del proceso de evaluación de los estudiantes de la escuela Simón Bolívar.



DESARROLLO

La evaluación a través del tiempo ha sido uno de los términos más utilizados por los expertos que se desempeñan en el ámbito educativo. Por lo general su uso ha estado relacionado con las calificaciones, teniendo en cuenta fundamentalmente la valoración de los productos del aprendizaje.

En el Diccionario de la Real Academia Española se dan dos definiciones acerca de la evaluación: 1. Señalar el valor de una cosa. 2. Estimar, apreciar, calcular el valor de una cosa. En estas se refleja una concepción estática de la evaluación. La valoración de los resultados también responde a una concepción de la educación estática y centrada en los productos y no en los procesos. A partir de los criterios emitidos, se hace necesario puntualizar que conforme a la evolución y los cambios que ha ido experimentando la educación como proceso se ha ido modificando también la idea de evaluación.

Algunos autores Rivera (1997); Urbina (2013); Santos Guerra (2013, 2014), entre otros, refieren que la evaluación es un enjuiciamiento sistemático sobre el valor o mérito de un objeto, para tomar decisiones de mejora. Según Rivera (1997), se pueden resaltar tres elementos básicos: el primero es que la idea de enjuiciamiento sistemático lleva a una concepción procesual de la propia evaluación; el segundo es la que otorga verdadera potencia a la concepción educativa de la evaluación para la toma de decisiones de mejora y por último, el enjuiciamiento no se refiere exclusivamente al producto (valor) sino que se extiende al mérito, es decir, a los condicionantes de diversa índole que han intervenido en el proceso.

Por su parte, Loren & Duck (2010), plantean que la evaluación es una actividad o proceso sistemático de identificación, recogida o tratamiento de datos sobre elementos o hechos educativos, con el objetivo de valorarlos primero y, sobre dicha valoración, tomar decisiones. Asimismo, Vargas (2012), define la evaluación como el acto que consiste en emitir un juicio de valor, a partir de un conjunto de informaciones sobre la evolución o los resultados de un alumno, con el fin de tomar una decisión.

Para Carrión Carranza (2001), la evaluación es una operación sistemática, integrada en la actividad educativa con el objetivo de conseguir su mejoramiento continuo, mediante el conocimiento lo más exacto posible del alumno en todos los aspectos de su personalidad, aporta una información ajustada sobre el proceso mismo y sobre todos los factores personales y ambientales que en esta inciden. El criterio emitido por el autor refleja en qué medida el proceso educativo logra sus objetivos fundamentales y confronta los fijados con los realmente alcanzados.

Otra definición de evaluación dada y que difiere en parte con las anteriores es la dada por Bisquerra Alzina (2004). Según la autora la evaluación es la obtención de información rigurosa y sistemática para contar con datos válidos y fiables acerca de una situación con objeto de formar y emitir un juicio de valor con respecto a ella. Estas valoraciones permiten tomar decisiones consecuentes para corregir o mejorar la situación evaluada.

A partir de las definiciones abordadas, los autores del trabajo definen la evaluación como un proceso sistemático, minucioso y de valoración de información, sobre un objeto educativo, proyectado para dar un juicio de valor sobre su mérito o esfuerzo alcanzado, basado en la apropiada y justa recolección de datos con el propósito del mejoramiento continuo del aprendizaje. Tal consideración, sin embargo se ajusta a las determinantes teóricas metodológicas que asuma cada sistema educativo.

La evaluación del aprendizaje es un proceso clave en la educación, en el que persisten problemas en relación con el desarrollo adecuado de las destrezas y el desenvolvimiento esperado de los estudiantes para garantizar mejor rendimiento escolar. Según De la Cruz, (1989), estos instrumentos basados y validados, permiten identificar confiablemente el avance del rendimiento escolar.

La evaluación es un fenómeno educativo que condiciona todo el proceso de enseñanza y aprendizaje. Por eso resulta decisivo preguntarse por la naturaleza del mismo, por su finalidad y por las dimensiones éticas, sociales y políticas que lo impregnan. No se trata de un fenómeno esencialmente técnico sino de un fenómeno ético (Santos Guerra, 2014).

Tomando en consideración lo que se ha señalado con antelación se hace necesario diagnosticar todos los conceptos para mejorar el aprendizaje con la finalidad de enmendar y corregir errores que repercuten en el bajo rendimiento escolar, llevando una pérdida importante de tiempo difícilmente recuperable.

Velásquez de Díaz (2011), plantea que la evaluación de los aprendizajes es un proceso permanente de información y reflexión sobre el proceso de producción de los aprendizajes y requiere para su ejecución de la realización de los siguientes requerimientos:

·         Recopilar y escoger todos los datos disponibles para mejorar el aprendizaje de los estudiantes, tomando en consideración técnicas didácticas, interactivas que se utilizan como herramientas para la ejecución de evaluaciones.

·         Explicar y valorar el nivel del desenvolvimiento en la elaboración evaluativa que permite medir capacidades y destrezas de los estudiantes por medio de las cualidades presentadas en el aprendizaje

·         Encaminar un proceso que facilite a los estudiantes interpretar, fortalecer y estimular el desenvolvimiento que actúa de forma participativa en el desarrollo de nuevas ideas en el proceso educativo, según los resultados en las evaluaciones realizadas.

Por lo antes expuesto los estudiantes deben conocer los criterios antes de ser evaluados y estar informados con el desarrollo progresivo, los docentes deben valorar los procesos esenciales generales y sucesivos que permiten la toma de decisiones oportunas, para ello es necesario conocer las características del proceso evolutivo, ellas se expresan en:

Integral: involucra la dimensión intelectual, social, afectivo, axiológica, entorno socioeconómico y cultural del alumno.

Continua: se realiza en el inicio, durante y al final del proceso.

Sistemática: organiza y desarrolla instrumentos válidos y confiables para la obtención de información relevante.

Participativa: intervienen docentes, autoridades, estudiantes y padres de familia

Flexible: adecua técnicas, instrumentos y procedimientos de evaluación tomando en cuenta características del contexto educativo.

Al hilo de estas ideas se configuran diferentes tendencias acerca de la evaluación del aprendizaje. Según Gonzalez (2001), las tendencias históricas en cuanto a la consideración del objeto de evaluación del aprendizaje trazan direcciones como:

·         Mejora el rendimiento académico mediante los procesos constantes de evaluación para alcanzar los objetivos establecidos.

·         Surge como la necesidad de obtener resultados acerca de los sucesos que están ocurriendo y buscar las soluciones respectivas.

·         Busca características similares que puedan ayudar a establecer prioridades y resolver problemáticas

·         Va de la fragmentación, a la evaluación holística, globalizadora del ser (el estudiante) en su unidad o integridad y en su contexto.

Según el autor la evaluación debe buscar respuestas oportunas y constantes. Se basa que lo primordial es obtener resultados para buscar soluciones que permitan mejorar el nivel académico de los estudiantes.

El criterio emitido por Prieto (2015), establece que cuando los profesores evalúan, usan el proceso de evaluación en el aula y el continuo flujo de información acerca del desempeño del alumno, se debe:

• Comprender y articular en beneficio de la enseñanza el logro de las metas que los alumnos están alcanzando.

• Informar a los alumnos de esas metas de aprendizaje, de modo que las comprendan desde que inicia el proceso de enseñanza-aprendizaje.

• Favorecer el conocimiento de la evaluación y por tanto, debe transformar expectativas en ejercicios de evaluación y procedimientos de puntuación que reflejen con precisión el aprendizaje del alumno.

• Usar las evaluaciones de aula para construir la confianza de los alumnos en sí mismos como aprendices y ayudarlos a asumir la responsabilidad de su propio aprendizaje, a establecer una base para el aprendizaje a lo largo de la vida.

• Traducir los resultados de la evaluación de aula en retroalimentación descriptiva (Versus retroalimentación de juicio) para los alumnos, ofrecer orientaciones específicas acerca de cómo mejorar.

• Ajustar continuamente la enseñanza, basada en los resultados de las evaluaciones de aula.

• Conducir a los alumnos hacia la autoevaluación regular con estándares sostenidos de forma constante, de modo que ellos puedan ver su progreso a través del tiempo y así sentirse responsables de su propio éxito.

• Involucrar activamente a los alumnos en la comunicación con su profesor y sus familias acerca de su rendimiento y su mejora.

Desde otro punto de vista se analiza la obtención de información a través de las pruebas estandarizadas, este sistema permite conocer mediante la norma a todos los individuos en estudio, esto permite establecer las tendencias centrales que vincula la población con lo que sirve de referente.

La evolución de las pruebas promueven estándares de similares contenidos lo que permite que los resultados puedan ser comparados y definidos individualmente fortaleciendo los procesos de educación en la evaluación. La aplicación de estas pruebas sirve para comparar realidades de un sistema educativo.

Para realizar cualquier tipo de evaluación es necesario contar con los conocimientos necesarios, para la elaboración de los mismos es indispensable lograr la coherencia en la formulación de preguntas, de esto depende obtener las respuestas acertadas a las interrogantes.

Los análisis pedagógicos y psicológicos van de la mano con el desarrollo, no suele ser los métodos más aplicables en la búsqueda de soluciones, pero puede colaborar con un progreso informativo como lo es una evaluación que nivela y considera la enseñanza y el aprendizaje en muchos circunstancias en varios procesos.

Según Bisquerra (2004), los enfoques de evaluación de los aprendizajes, se comprenden cuando en su explicación se toman en cuenta los modelos de pensamiento, la racionalidad técnica y la racionalidad práctica que los orientan, estos se derivan de los paradigmas y de las concepciones curriculares que les sirven de marco conceptual.

El autor hace referencia al desarrollo de los pasos para obtener resultados que certifiquen la aprobación de estrategias para lograr un cambio acertado y real mediante el aprendizaje evolutivo y poder establecer reglas que den a conocer y concluir el proceso normativo que sea perenne y adaptable.

Dicho esto, en la actualidad se necesita de la implementación de nuevos recursos que permitan lograr un desarrollo y control evaluativo.

La evaluación asume determinadas funciones, según criterios de autores como Labarrere & Valdivia (2002, p. 37), se clasifican en:

Función instructiva: comprende las diferentes actividades de evaluación, vista como experiencias de aprendizaje para los alumnos, mediante las mismas, estos infieren qué es lo más importante, de qué manera deben mostrar sus conocimientos y habilidades, consolidan el contenido de enseñanza apropiado en las distintas clases. Además, contribuye al perfeccionamiento del aprendizaje.

Función educativa: conduce a la relación de la evaluación con las motivaciones de los estudiantes hacia el estudio. El conocimiento de los resultados de la evaluación, coadyuva a que puedan trazarse una estrategia para erradicar las deficiencias, sirve de estímulo y a la vez posibilita una participación más consciente en el proceso de enseñanza.

Función de diagnóstico: permite el análisis de las causas que manera individual y grupal incidieron en las deficiencias detectadas en la evaluación. Todo docente, después de un proceso evaluativo, debe pensar en las decisiones que debe tomar con respecto a los objetivos que no han sido alcanzados por los estudiantes, lo cual demostró el resultado del examen, y debe pensar también en los cambios que introducirá en su modo de actuar o en el de sus estudiantes.

En la práctica el docente, por regla general, no le concede gran atención, pues considera que los bajos resultados se deben solo a la falta de estudio de los alumnos; resuelve el problema exhortándolos a que estudien, continúa el desarrollo de la asignatura como si los resultados fuesen solo un problema de los alumnos. Para los docentes que actúan de esta manera, la evaluación no tiene función diagnóstica ni contribuye al perfeccionamiento de la enseñanza que imparte.

Función de desarrollo: debe contribuir al desarrollo intelectual, humano y cívico de los estudiantes. Esto exige que los aspectos incluidos en los exámenes tengan en cuenta el desarrollo del pensamiento independiente y creador de los estudiantes y de sus convicciones, aspecto que requiere atención en el plano teórico y práctico.

Función de control: conlleva a partir de los resultados a actuar conscientemente en elaborar estrategias por el docente para atender las dificultades de aprendizaje de los estudiantes y otras más amplias por parte de las autoridades educativas, para conocer la eficiencia del sistema de enseñanza y educación.

Función participativa: conlleva a interpretar el papel activo del estudiante en la evaluación en consecuencia de lo expresado, si el docente informa los objetivos por medio de los conocimientos y destrezas a alcanzar, las tareas y vías para alcanzarlo, además de considerar que el control es parte inseparable del proceso de enseñanza, en el cual el estudiante no solo es objeto, sino también sujeto de la educación y por consecuencia de la evaluación, dará oportunidad para que este realice el control de su propia actividad, conozca dónde están las dificultades y tome conciencia de la necesidad del estudio.

Función integradora: la evaluación permite integrar conocimientos, habilidades y actitudes que están presentes en las diferentes materias del grado o semestre de manera aislada en cada asignatura y son necesarias integrar en el aprendizaje desde un enfoque integral. En la práctica ocurre que se trabaja en la clase de manera fragmentada y se evalúa de igual forma, solo el alumno es el responsable de integrarlo si posee la capacidad de hacerlo y cuenta con las herramientas de análisis, síntesis, reflexión, asociación, generalización y conclusión entre otras.

El trabajo en su parte práctica se aplicó en la Escuela de Educación Básica Simón Bolívar, Guayaquil. El cuestionario fue aplicado a 70 estudiantes y a 8 docentes del tercer grado de la institución. También se utilizó la técnica del análisis documental para leer e interpretar documentos como la autoevaluación de la institución y la guía de actualización y fortalecimiento curricular, textos que proporcionaron las bases de la investigación.

Los resultados arrojados permitieron conocer que los docentes diseñan las evaluaciones sin considerar la diversidad existente en el aula de la clase regular, no se valoran las características propias de los estudiantes además del ritmo y estilo de aprendizaje de cada uno, como consecuencia de esto existen estudiantes que al no poder aprender de manera rápida como los demás se sienten marginados y poco valorados; por ello tienen baja autoestima al sentir que no se valora el esfuerzo realizado durante el proceso.

Evaluar diferenciadamente permitió avanzar en sus aprendizajes, con seguridad y de forma sólida, otorgando más valor al proceso que al resultado, a fin de favorecer una respuesta acertada en la atención a la diversidad.

La guía de actividades se elaboró para tercer grado en el área de Lengua y Literatura. Se tomó como referencia tercer grado de educación general básica, grado clave en el área de Lengua y Literatura, el perfeccionamiento de la lectura y escritura en este año es fundamental y constituye la piedra angular de la enseñanza en la educación básica.

En este sentido la propuesta se fundamenta en las precisiones del sistema educativo actual, propone que el proceso evaluativo sea incluyente; sin embargo la carencia de orientaciones para evaluar tomando en cuenta la diversidad se hace cada día más evidente, esto sumado a que algunos docentes manejan aún prácticas evaluativas retrógradas donde no se da oportunidad al estudiante de demostrar su verdadero nivel, al contrario se toman en consideración parámetros alejados de lo que se quiere conocer de cada estudiante.

Por tanto, contar con una orientación para la realización de una práctica educativa eficiente es de suma importancia a la hora de ejecutar una evaluación diferenciada que permita registrar avances por mínimos que parezcan. La evaluación diferenciada nace como necesidad de respuesta para trabajar con procedimientos específicos de evaluación adecuados y atender de manera correcta a la diversidad existente dentro del aula de clase.

La orientación de esta propuesta confirma el respeto y la atención a la diversidad, es una de las debilidades del sistema educativo ecuatoriano, por la tendencia histórica a unificar, uniformar y mirar a todos los procesos, fenómenos y realidades desde una misma lectura, los docentes miran a los alumnos como un todo, sin reconocer sus propias particularidades y ni atender sus necesidades específicas.

La evaluación diferenciada que se propone se basa en las características del estudiante, sus circunstancias sociales, sus posibilidades y limitaciones. La misma puede desarrollarse como experiencia educativa en la que participa todo un curso. Esta evaluación diferenciada permite conocer el logro real de los objetivos de aprendizaje trazados para los educandos, respeta sus diferencias con el resto de sus compañeros, es un paso importante para mejorar la autoestima, al mismo tiempo integra a todo el grupo de manera adecuada, ve a la evaluación como un proceso más amplio, compresivo y transformador.

La metodología incluye:

·         Proponer trabajos grupales para propiciar el trabajo colaborativo.

·         Participen en exposiciones y plenarias.

·         Observar, registrar e interpretar diversas dimensiones de los procesos de aprendizaje en el aula.

·         Entrevistar a estudiantes en relación a las diversas dimensiones de los proceso de enseñanza aprendizaje del aula.

·         Utilizar diversas estrategias de observación como registros anecdóticos (portafolios, cuadernos de campo, bitácoras de aprendizaje, fotografía, audiovisual).

·         Diseñar herramientas que sirvan de apoyo en la recolección de información de cada estudiante como guías de observaciones estructuradas.

·         Diseñar entrevistas focalizadas para conocer el progreso de los estudiantes.

·         Hacer retroalimentación en el aula a partir de los elementos analizados.

·         Realizar autoevaluaciones y coevaluaciones con la finalidad de llegar a la reflexión.

·         Elaborar instrumentos de evaluación en el aula con el apoyo de las TICS.

En la elaboración de la guía se tuvo en cuenta el análisis del currículo de tercer grado de la Educación Básica en el Ecuador, así como la malla curricular. Por sus objetivos educativos del año para el área de Lengua y Literatura se otorgó mayor prioridad a los ejercicios y actividades de evaluación de las destrezas esenciales para el 3er grado: comprender, analizar y producir textos literarios.

Se especifica que el estudiante tiene que ser capaz de utilizar recursos, instrucciones, reglas de juego, mensajes (postales, invitaciones, tarjetas de felicitación) y carteles adecuados a las propiedades textuales, los procesos, elementos de la lengua y objetivos comunicativos específicos para desarrollar la relación interpersonal, familiar y social en el contexto en donde se encuentre y valorar distintos soportes de transmisión.

Para ello se utilizan cuentos de hadas, cuentos maravillosos y juegos de lenguaje (adivinanzas, trabalenguas, retahílas, nanas) apropiados con la especificidad literaria para conocer, valorar, disfrutar y criticar desde la expresión artística.          

La guía contiene tres bloques, al inicio de cada bloque se encuentra detallado el título y el objetivo, también se detallan las destrezas con criterios de desempeño a conseguir durante ese bloque; en cada uno se propone evaluaciones diferenciadas según el nivel. Estas evaluaciones han sido diseñadas tomando como referencia los grupos que normalmente se encuentran en un aula de clases regular (Anexo 1).

A continuación tiene un instructivo para el docente en el que explica el grado de complejidad para alcanzar el objetivo del bloque. La calificación cuantitativa como cualitativa será la misma que la del grupo general, se utiliza un registro anecdótico donde se detallan datos del estudiante dando a conocer el progreso del mismo de manera que todos los docentes puedan seguir apoyándolo el tiempo que se requiera hasta conseguir el objetivo planteado para ese bloque.

Después de cada propuesta de evaluación se propone elaborar una lista de cotejo en las que se registrarán los logros obtenidos por cada estudiante y servirá para realizar la debida retroalimentación.

La guía consta de 30 actividades, 15 de evaluación para la clase, 15 evaluación sistemática y 15 para evaluación sumativa, responden al grado, área, eje curricular integrador, los bloques curriculares y objetivos del bloque, diferentes niveles del desarrollo de las destrezas y su correspondencia con objetivos del bloque.

La guía didáctica de orientación para el mejoramiento del proceso de evaluación de los estudiantes, dirigida a los docentes de 3ro de la Educación Básica que incluye actividades de evaluación, atiende diferencias individuales en correspondencia con los tipos de evaluación permitió que el 100% de los estudiantes avanzaran en sus aprendizajes de Lengua – Literatura en relación con el desarrollo de las macro destrezas hablar, escuchar, leer, escribir y de las destrezas del grado, comprender, analizar y producir textos literarios con mayor seguridad y solidez, otorga más valor al proceso que al resultado, a fin de favorecer una respuesta acertada en la atención a la diversidad.



CONCLUSIONES

Para darle solución al problema se propone una guía de actividades para mejorar la evaluación del aprendizaje de los estudiantes, se verifica que se debe clasificar al grupo en general, ubica en subniveles para realizar evaluaciones diferenciadas respetando el ritmo y estilo de aprendizaje del estudiante, valorando la diversidad existente en el aula de clases, lo que significa que el estudiante no es minimizado o marginado, fruto de obtener una calificación, al contrario se ubica de acuerdo al nivel de conocimientos adquiridos.

En el estudio se determinan las concepciones o teorías de la evaluación de aprendizajes en la Educación Básica, se asume que la evaluación es un proceso sistemático, minucioso, basado en la justa recolección de información, proyectado para proporcionar un acertado juicio de valor y por lo tanto, la toma de decisión de mejora más acertada en el proceso de enseñanza aprendizaje, lo que lleva al docente a que sea la evaluación la que se adapte al estudiante y no el estudiante el que se adapte a la prueba.

A partir de las observaciones áulicas y el diagnóstico se identifican las necesidades y potencialidades para mejorar la evaluación del aprendizaje de los estudiantes de la Escuela de Educación Básica Fiscal Simón Bolívar, se constata que los docentes están conscientes de la necesidad de mejorar su práctica evaluativa, que se debe valorar al estudiante por los logros obtenidos durante el proceso, sin que esto implique desmotivarlos o minimizar sus aprendizajes, que la evaluación debe ser continua y permanente, debe proporcionar al estudiante ubicarse en el nivel de acuerdo a las destrezas alcanzadas durante el proceso de enseñanza-aprendizaje.



ANEXOS

Anexo 1

Anexo 2

Anexo 3



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Recibido: Mayo de 2017.

Aprobado: Junio de 2017.




MSc. Narda Gisela Navarro Mosquera

E-mail: nvarro@umet.edu.ec

MSc. Aldo Vinicio Falconí Asanza

E-mail: afalconil@umet.edu.ec

Lic. Jessica Espinoza Cordero

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