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Revista Universidad y Sociedad

versión On-line ISSN 2218-3620

Universidad y Sociedad vol.11 no.1 Cienfuegos ene.-mar. 2019  Epub 02-Mar-2019

 

Articulo Original

Gestión ambiental de las Mipymes en la provincia de El Oro, Ecuador: diagnóstico y propuestas

Environmental management of the Mipymes in the province of El Oro, Ecuador: diagnosis and proposals

0000-0001-9061-3203Laura Rosa Luciani Toro1  *  , Andreína Inés González Ordoñez1  , Sadcidi Zerpa de Hurtado2  , Alberto José Hurtado Briceño2 

1Universidad Metropolitana. Ecuador. E-mail: aigonzalez@umet.edu.ec

2Universidad de Los Andes. Mérida. Venezuela. E-mail: smzerpa@ula.edu.ve, E-mail: ajhurtado@ula.edu.ve

RESUMEN

La sostenibilidad de una actividad productiva está condicionada por la adecuada gestión que se realice de los recursos, insumos y materias primas utilizados en la elaboración de bienes y servicios. En este orden, las empresas que se esfuerzan por administrar el impacto de su actividad sobre el medio ambiente se hacen más competitivas en la medida que protegen el entorno donde se desenvuelven y se integran al ámbito de la economía sostenible. Este artículo tiene como propósito diagnosticar y hacer propuestas a la gestión ambiental de las micro, pequeñas y medianas empresas de la provincia de El Oro, Ecuador.

Palabras-clave: Política ambiental; MiPYMEs; empresa

ABSTRACT

The sustainability of a productive activity is conditioned by the adequate environmental management of the resources, supplies and raw materials used in the development of goods and services. In this order, companies that strive to manage the impact of their activity on the environment become more competitive to the extent that they protect the environment where they operate and are integrated into the field of sustainable economy. This article aims to diagnose and to make proposals to the environmental management of micro, small and medium enterprises in the province of El Oro, Ecuador.

Key words: Environmental policy; MiPYMEs; company

Introducción

La provincia de El Oro, ubicada al sur del país, es considerada como una de las regiones con mayor potencial de crecimiento económico del Ecuador. Destaca su intensiva actividad agrícola y pecuaria, con énfasis en la producción de bananos, café, cacao, arroz y camarones.

En esta provincia es notable la presencia de micro, pequeñas y medianas empresas para desarrollar las actividades económicas. Aunada a la actividad agrícola y pecuaria, estas empresas direccionan su objeto social al área comercial y de servicios. Sin embargo, la ejecución de estas actividades económicas, en la provincia de El Oro no ha impactado de forma sustancial en el bienestar económico de los habitantes de la región. Incluso, estudios recientes manifiestan un incremento en el indicador macroeconómico de desempleo. Así lo demuestra el documento titulado “Reporte de Economía Laboral” emitido para junio 2018 por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos del Ecuador. En este estudio se revela que Machala (capital administrativa de la provincia de El Oro) registró un significativo incremento de 2,2 puntos porcentuales en su tasa de desempleo, al comparar el período junio 2017 con junio 2018.

En un escenario marcado por un progresivo aumento del desempleo, urge conocer el estado actual de las micro, pequeñas y medianas empresas que desarrollan sus operaciones en la provincia de El Oro. Al contextualizar el funcionamiento de estas unidades de negocio, se podrá proponer estrategias y metodologías para incrementar su competitividad, buscando no sólo que perduren en el tiempo, sino que puedan generar una mayor cantidad de empleos de calidad.

Una de las herramientas para examinar el estatus de las micro, pequeñas y medianas empresas que se ha empleado con éxito en investigaciones previas, concierne al Mapa de Competitividad implementado por el Banco Interamericano de Desarrollo (Saavedra García, 2012). En esta metodología se reconoce a la gestión ambiental como una de las áreas prioritarias que puede impulsar la competitividad de una unidad de negocio.

Vista la potencialidad económica de la provincia de El Oro, el presente estudio pretende conocer el estado actual de la gestión ambiental en las micro, pequeñas y medianas empresas que operan en este territorio, con el propósito de generar propuestas y lineamientos para fomentar un incremento de la competitividad empresarial.

Desarrollo

Cada día las empresas se esfuerzan por llevar a cabo acciones e implementar medidas a favor del medio ambiente. Constituye una forma de impulsar la imagen de la organización, encontrar oportunidades de negocios, corregir las externalidades provocadas por sus actividades y actuar con responsabilidad social. Para Martínez, Monserrat, Vera & González (2016), las organizaciones son cada vez más conscientes del papel que tiene la gestión ambiental en el marco de sus actividades.

En este sentido, la gestión ambiental empresarial es el conjunto de decisiones y acciones orientadas desde las empresas para alcanzar el desarrollo sostenible (Granero & Ferrando, 2004). Es decir, las actividades que se desarrollan dentro de una empresa para garantizar mayores niveles de calidad del ambiente, evitando los procesos que producen degradación del entorno y desmejora de sus condiciones.

De acuerdo con Espinoza (2007), corresponde al esfuerzo que hacen las empresas para contribuir a la satisfacción de las necesidades del presente, sin diezmar las capacidades de las generaciones futuras para lograr sus propias metas. Es el medio a través del cual se valida y se cumple la política ambiental de toda organización, una interpretación particular de la sustentabilidad en la organización donde se emplean las tecnologías ambientales o se adaptan las tecnologías existentes para proteger los recursos de la naturaleza y el medio ambiente (Martínez, et al., 2016). Asimismo, puede entenderse como la parte de la gestión empresarial que se ocupa de los aspectos relacionados con el ambiente y contribuye a su conservación (Vega, 2005).

Según Avendaño, Rueda & Paz (2016), la gestión ambiental empresarial es la acción y efecto de administrar el ambiente, un instrumento que debe estar dentro de toda empresa para definir y aplicar la normativa ambiental y ecológica, así como para delinear políticas y dictar estrategias ambientales y ecológicas propias de la organización. Implica el esfuerzo que deben realizar las empresas para abordar el medioambiente donde realizan sus actividades y garantiza la sostenibilidad en el tiempo de los procesos productivos que llevan a cabo.

Tomando en cuenta que el medioambiente es el conjunto de circunstancias físicas, sociales, económicas, políticas y culturales que envuelven a las personas y permiten su desarrollo en sociedad (Granero & Ferrando, 2004), se puede enunciar que la gestión ambiental es un conjunto complejo de interrelaciones entre los elementos del entorno que condicionan la vida de los seres humanos (Gómez, 2002; Mora-Riapira, Vera-Colina & Melgarejo-Molina, 2015; Avendaño, Rueda & Paz, 2016). El papel de la empresa es el de contribuir a conversar el medioambiente a través de una adecuada gestión empresarial.

En este sentido, los recursos de las empresas deben ser usados para contribuir a conservar y mejorar el ambiente donde se desenvuelven. Para ello, Marques & Da Costa (2002), consideran que la gestión ambiental dentro de una empresa comprende estructura organizativa, responsabilidades, prácticas, procedimientos, y procesos para definir e implementar las políticas ambientales de la organización. Latorre (1998), va más allá al plantear que la gestión ambiental empresarial debe considerarse como la labor que implica planificación, implementación y evaluación de todas las acciones físicas, financieras, legales, institucionales, de participación, concentración, investigación y desarrollo que las empresas realicen con el propósito de mejorar la calidad ambiental de su entorno territorial, sus proyectos de infraestructura y las condiciones ambientales de su jurisdicción.

Esto se traduce en un esfuerzo conjunto entre todas las partes de la organización, mediante el compromiso activo de todos sus niveles y de cada uno de sus trabajadores para el alcanzar el objetivo de conservar el medioambiente. Lo que exige, de acuerdo con Fernández (1997), que las organizaciones incorporen un sistema de gestión ambiental, es decir, el marco o método de trabajo que debe seguir para lograr y mantener un comportamiento acorde con las metas ambientales establecidas en respuesta a normas, presiones sociales, financieras, económicas, y de competencia. De esta manera, la gestión ambiental empresarial exige responsabilidades, funciones, estructura organizativa, procesos, procedimientos, prácticas, y recursos para diseñar e implementar la política ambiental de una empresa, cualquiera que sea su sector productivo: agricultura, minería, industria, manufactura o comercio (Vega, 2005).

En este contexto, Gómez (2010), considera que la gestión ambiental debe ser parte fundamental de la gestión general de toda empresa, con el fin de garantizar el cumplimiento de los objetivos medio ambientales y asegurar una actividad empresarial en interacción con su entorno. Así, la sostenibilidad de las actividades económicas que realiza toda empresa vendrá dado por los buenos resultados financieros que pueda conseguir y su compromiso por lograr un funcionamiento interno en armonía con el entorno.

Gestión Ambiental en las MiPYMES

En un entorno cambiante, la sostenibilidad de las actividades que desarrollan las micro, pequeñas y medianas empresas también está condicionada por su capacidad para conservar y mejorar las condiciones medioambientales de su localidad. Por este motivo, Bercovich & López (2005), consideran que las MiPYMES deben implementar prácticas de gestión ambiental debido a que es una exigencia del mercado, de los gobiernos regionales y locales, así como por las implicaciones que esta actividad tiene en la responsabilidad social corporativa.

Para este tipo de organizaciones, Woischnik (2002), considera que la gestión ambiental es uno de los grandes desafíos, debido a que por mucho tiempo las MiPYMES no la han considerado como un problema propio, por ende, no la han internalizado dentro de sus estructuras de costo. Esta situación ha hecho que la adaptación a la legislación ambiental, el cumplimiento de normas, la aplicación de tecnologías limpias, la implementación de sistemas de gestión de calidad y protección del medio ambiente resulten fuente de dificultades.

Y dado que las normas ambientales y el desarrollo de actividades sostenibles se ha convertido en exigencias de los clientes de las MiPYMES, tanto en los mercados nacionales como internacionales, Woischnik (2002), señala que la gestión ambiental representa un campo de oportunidades para las micro, pequeñas y medianas empresas, ya que exige el uso de tecnologías alternativas, la definición de nuevos perfiles profesionales y la capacitación en función de las nuevas necesidades del mercado laboral, para lograr soluciones prácticas y de bajo costo en el campo de las tecnologías limpias.

En este orden, Van Hoof (2005), expresa que la mayoría de las MiPYMES tienen necesidades de carácter ambiental, pero la gestión de este ámbito no constituye un elemento relevante y prioritario como consecuencia del alto grado de informalidad de sus actividades, el bajo nivel de exigencia de sus mercados objetivos, y la baja capacidad de las autoridades ambientales para ejercer control y seguimiento sobre todos los establecimientos del sector.

Para Van Hoof (2005), la gestión ambiental de las MiPYMES exige procedimientos contables, administrativos, técnicos y operativos que formalicen y apoyen el desarrollo de la actividad productiva de manera interrelacionada con su entorno, mediante una infraestructura apropiada, un uso eficiente de las materias primas y el ejercicio laboral de personal calificado en materia medioambiental.

En ese orden, las Naciones Unidas promueven entre las empresas, en general, y las MiPYMES, en particular, el uso responsable de los recursos naturales: energía y agua, así como el correcto manejo de residuos, emisiones y ruido. Para lo cual invita a implementar medidas y estrategias que permitan: a) utilizar de forma eficiente los recursos comunes, b) manejar de forma racional los productos químicos, c) incorporar los costos ambientales dentro de los resultados de la actividad económica, y d) reducir la contaminación y los riesgos para las personas y el medioambiente (Bercovich & López, 2005; Saavedra, Milla & Tapia, 2013; Mora-Riapira, Vera-Colina & Melgarejo-Molina, 2015). De esta forma, se reconoce la importancia de la gestión ambiental en el desarrollo de actividades económicas sostenibles y se otorga un papel preponderante a su incorporación dentro de la estructura organizativa de las micro, pequeñas y medianas empresas.

Así, la gestión ambiental de las MiPYMES implica, como en cualquier otra empresa, mejorar el manejo medioambiental de las actividades de la organización. Lo que amerita: 1) cumplimiento de la legislación vigente en materia de medio ambiente, 2) identificación de los compromisos legales vigentes y sus actualizaciones, 3) incremento de la productividad y reducción de los costos de la actividad empresarial sin generar desmejora del entorno, 4) permitir la participación de todas las personas que forman parte de la empresa, 5) incentivar la formación en tecnología y prácticas medioambientales, y 6) asegurar la transparencia de los resultados medioambientales (Rubio, 2005).

Es responsabilidad de estas empresas adecuar sus estructuras para incorporar los instrumentos de acción empresarial que faciliten conservar el medioambiente a través del uso eficiente de las materias primas, el desarrollo de actividades productivas con los menores niveles de contaminación, además de la formación y participación de los trabajadores.

El diagnóstico del estado actual de la gestión ambiental en las MiPYMES de la provincia El Oro, así como la identificación de propuestas para asegurar la adecuada incorporación del ámbito medioambiental dentro de la gerencia general de estas organizaciones, se realizó mediante el análisis de los datos obtenidos del “Cuestionario de medición de la competitividad de la pequeña empresa” elaborado y aplicado por la Universidad Metropolitana, Sede Machala, durante el mes de marzo del 2018. Dicho instrumento es resultado de la adaptación de la metodología Mapa de Competitividad implementada por el Banco Interamericano de Desarrollo. Este método permite diagnosticar la estructura organizacional de las MiPYMES, tomando en cuenta sus fortalezas y debilidades; su aplicación facilita conocer el estatus de este tipo de empresas y diseñar propuestas de acción para mejorar el funcionamiento de dichas organizaciones.

Para ello cuenta con ocho áreas de análisis: 1) planificación estratégica; 2) producción y operaciones, aprovisionamiento, logística; 3) aseguramiento de la calidad; 4) comercialización; 5) contabilidad y finanzas; 6) recursos humanos; 7) gestión ambiental; y 8) sistema de información. En cada una de ellas se indaga, desde el punto de vista de la gerencia, acerca del nivel de competitividad de la empresa.

Con el fin de lograr los objetivos planteados en el presente artículo, solo se tomaron en cuenta los resultados obtenidos por los indicadores correspondientes al área de gestión ambiental. Entre los cuales se encuentran: a) política ambiental como compromiso de dirección; b) aspectos ambientales en la planificación de la empresa; c) normas ambientales, procedimientos y procesos para cumplirlas; d) medición del desempeño ambiental; e) consideración de las regulaciones ambientales; f) introducción de tecnologías ecoeficientes y limpias; g) capacitación en temas ambientales; h) definición y documentación de actividades para el cumplimiento de las normas ambientales; i) minimización del consumo de energía, agua y materias primas contaminantes; j) medición de la cantidad de desperdicios que produce la actividad económica. Cada indicador se cuantificó utilizando una escala tipo Lickert, entre 1 y 5, en la cual 1 es totalmente en desacuerdo y 5 totalmente de acuerdo.

El tamaño de la muestra fue de 170 empresas consideradas micro, pequeñas y medianas, ubicadas en los cantones El guabo, Santa Rosa, Pasaje, Machala y Huaquillas. De esta manera, se utilizó fuente de información primaria para identificar la situación actual del ámbito medioambiental en las MiPYMES de la provincia El Oro, Ecuador.

Resultados

Las micro, pequeñas y medianas empresas de la provincia de El Oro tienen en promedio 30 empleados. En su mayoría desarrollan sus actividades en locales propios (51%), una menor cantidad se ubica en un local alquilado (47%) y un número reducido lleva a cabo sus actividades dentro de su propio hogar (2%). Cada una tiene, en promedio, 11 años de estar realizando actividades en la economía ecuatoriana.

Con respecto a los indicadores de la gestión ambiental dentro de la estructura organizativa de estas empresas, destaca que solo el 44% está totalmente de acuerdo con definir de manera formal la política ambiental como un compromiso de la dirección organizacional (G1). Y el 46% considera los aspectos ambientales en la planificación de sus actividades (G2). Estos resultados demuestran, por un lado, el temor de asumir de manera formal la política ambiental ante los riesgos que ello implica para los resultados de la actividad económica y, por otro lado, da cuenta del interés empresarial para actuar responsablemente en la tarea de conservar el entorno donde se desenvuelve (Tabla 1).

Tomando en cuenta el papel de las políticas públicas en materia ambiental, las exigencias legales y de los consumidores han hecho que 49,70% de las MiPYMES se consideren como conocedoras de las normas ambientales que le son aplicables y responsables de definir los procedimientos y procesos necesarios para cumplirlas (G3). Mientras que solo 38,46% mide el desempeño ambiental frente a metas e indicadores seleccionados (G4); y 40,83% asegura haber implementado estrategias y medidas que buscan prevenir, mitigar y corregir los impactos ambientales que ocasiona el proceso productivo tomando en cuenta las regulaciones ambientales (G5). Estos resultados demuestran el interés por cumplir la ley, objetivo que se ve limitado por la escasa formación medioambiental del capital humano que impide la definición y estimación de medidas de desempeño ambiental (indicador menos ponderado), así como el desarrollo de acciones específicas para la prevención, mitigación y corrección de los daños provocados por la actividad productiva.

Tabla 1 Indicadores de Gestión Ambiental, puntos porcentuales. 

  G1 G2 G3 G4 G5 G6 G7 G8 G9 G10
1 3,55 1,78 2,37 4,73 4,73 4,73 6,51 4,73 1,76 5,92
2 5,92 1,78 4,73 5,92 2,96 1,18 5,92 5,92 4,71 3,55
3 18,34 18,34 12,43 17,75 18,34 15,38 15,98 14,79 12,94 22,49
4 28,40 31,95 30,77 33,14 33,14 30,18 26,63 29,59 32,35 26,63
5 43,79 46,15 49,70 38,46 40,83 48,52 44,97 44,97 48,24 41,42
Total 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00

Fuente: elaborada porlos autores.

En cuando a los esfuerzos empresariales para alcanzar procesos productivos menos contaminantes, 48,52% de las empresas de la región han introducido tecnologías ecoeficientes y limpias para minimizar el impacto ambiental de sus actividades (G6). Esto demuestra su interés por el desarrollo y adaptación de innovaciones para facilitar la elaboración de mercancías, y confirma que la idea de gestión empresarial esta fuertemente arraigada con el esfuerzo que realizan los empresarios destinando parte de sus recursos para conservar el ambiente.

Al considerar el impacto de la formación del personal en el diseño e implementación de políticas de gestión ambiental, 44,97% de las MiPYMES de la zona en estudio han facilitado a sus trabajadores la capacitación en temas relacionados con el medioambiente (G7). E igual proporción de organizaciones empresariales han definido y documentado las tareas, responsabilidades, competencias y procedimientos puntuales que permitan el cumplimiento de las normas ambientas exigidas, tanto a nivel interno como externo. Estos resultados demuestran que para las empresas la formación y capacitación no es una prioridad ni representa la principal vía para materializar la correcta interacción con el entorno.

Dada la particularidad de los procesos productivos que las empresas realizan, 48,24% de estas aseguran realizar esfuerzos para minimizar el consumo de energía, agua y materias primas contaminantes a través de la mejora de su actividad productiva, el reciclaje, la sustitución de insumos, el mantenimiento preventivo y el uso de otras tecnologías (G9). Y 41,42% ha medido la cantidad de desperdicio, sabe en qué parte de su proceso productivo es generado y ha formulado planes para minimizarlo (G10), uno de los indicadores más bajos en el estudio, lo que permite inferir la escasa formación en este ámbito y la ausencia de herramientas de análisis cuantitativo para registrar el impacto de sus acciones en el medio ambiente.

Al realizar el análisis desde el punto de vista agregado, el mapa de la dimensión gestión ambiental (Figura 1), muestra que los indicadores, G10, G4 y G7 son los que menor importancia tienen para las MiPYMES de la provincia El Oro. Mientras que G3, G9 y G2 son los indicadores con los que más se identifican los empresarios al momento de diseñar e implementar políticas para proteger el ambiente. Resultados cónsonos con lo identificado en el análisis por indicadores individuales.

Esto implica que para lograr una adecuada gestión ambiental empresarial en las MiPYMES de la provincia de El Oro es necesario consolidar esfuerzos para promover la identificación y el conocimiento a profundidad de las normas ambientales, locales, nacionales e internacionales, que se aplican en la provincia, garantizando el compromiso empresarial para su cumplimiento; minimizar el consumo de energía, agua y materias primas altamente contaminantes a través de cambios en los procesos productivos, incentivando el reciclaje, la sustitución de insumos y el mantenimiento preventivo de maquinarias y equipos; y promover la incorporación de los aspectos ambientales en la planificación de las empresas. Mientras que resulta indispensable mejorar la posición de las empresas en cuanto al papel de la formación de los trabajadores, el uso de herramientas de análisis cuantitativo y la educación ambiental a lo interno de la organización para lograr una adecuada gestión ambiental. (Figura 1)

Fuente: elaborada por los autores.

Fig. 1 Mapa de la Dimensión Gestión Ambiental 

En este sentido, el diseño e implementación de planes para la conservación del medio ambiente requiere de claridad metodológica para seleccionar el método que más conviene para la empresa, así como el dominio de herramientas cuantitativas que permitan hacer seguimiento y evaluación de los resultados alcanzados. Para lograr estos, se necesita cambiar la posición de los empresarios acerca de su capacidad para mejorar la administración del ambiente desde sus empresas incentivando la capacitación de su personal, permitiendo la participación de todos sus miembros e incorporando la medición de los desperdicios generados en cada fase del proceso productivo, así como para valorar el desempeño ambiental de la organización.

Conclusiones

Las micro, pequeñas y medianas empresas de la provincia de El Oro se dedican, en su mayoría, al sector comercio y, en una menor proporción, a los servicios y a la actividad agropecuaria. Ello implica que su impacto en materia medioambiental no es de la magnitud de empresas industriales cuyos procesos productivos se fundamenta en el uso de insumos y materias primas contaminantes.

El diagnóstico realizado en la presente investigación permite concluir que las MiPYMES de la región en estudio se caracterizan por emplear en promedio a 30 trabajadores, desarrollar sus actividades dentro de locales propios y tener más de una década de actividades en el sector. En relación con el esfuerzo que realizan para desarrollar una adecuada gestión ambiental, son organizaciones que dan prioridad a la identificación y el conocimiento de las normas ambientales establecidas en las leyes locales, nacionales e internacionales; usan el reciclaje, la sustitución de insumos y el mantenimiento preventivo para minimizan el consumo de energía, agua y materias primas contaminantes; y promueven la administración medioambiental dentro de su estructura organizativa. Mientras consideran como no prioritario la formación de los trabajadores, el uso del análisis cuantitativo y la educación medioambiental a lo interno de la empresa para alcanzar una mejor gestión ambiental.

Por ende, resulta necesario cambiar la percepción acerca de que solo la asignación de recursos financieros y el cumplimiento de la ley acercan a las MiPYMES a la conservación del ambiente. Para lograr el mayor nivel de competitividad empresarial, las micro, pequeñas y medianas empresas de la provincia de El Oro deben dar mayores oportunidades a la formación de personal y a la incorporación de trabajadores calificados en materia medioambiental para asegurar el uso de herramientas cuantitativas y cualitativas que permitan validar sus logros en materia de protección y cuidado del medioambiente.

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Recibido: 06 de Septiembre de 2018; Aprobado: 05 de Diciembre de 2019

*Autor para correspondencia. E-mail: lluciani@umet.edu.ec

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