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Cooperativismo y Desarrollo

versión On-line ISSN 2310-340X

Coodes vol.10 no.2 Pinar del Río mayo.-ago. 2022  Epub 30-Ago-2022

 

Artículo original

Patrimonio cultural inmaterial: ¿Alternativa para el turismo y el desarrollo local de Pinar del Río?

Patrimônio cultural intangível: Uma alternativa para o turismo e o desenvolvimento local em Pinar del Río?

Pedro Luis González Cruz1  * 
http://orcid.org/0000-0001-6737-4080

1 Universidad de Pinar del Río "Hermanos Saíz Montes de Oca". Departamento de Historia. Pinar del Río, Cuba.

Resumen

El presente artículo aborda la riqueza del patrimonio cultural inmaterial en cuanto a tradiciones socioculturales y transmisión de conocimientos acumulados a través del tiempo, lo que lo convierte en una fuente dinámica de experiencia que se encuentra en el centro de la nacionalidad y que debe recibir el mismo trato que otros enfoques para el desarrollo local. Persigue como objetivo analizar el patrimonio cultural inmaterial como alternativa para el turismo en Pinar del Río, teniendo en cuenta su imagen turística cultural como destino, abarcando la dimensión intangible de la identidad turística, lo que favorecería su diversidad turística, su imagen turística cultural y el desarrollo local del territorio. Se aplicaron métodos histórico-lógico, inductivo-deductivo y análisis-síntesis, con el fin de estudiar la evolución de los conceptos de patrimonio cultural inmaterial, turismo y desarrollo local. Los métodos empíricos utilizados consistieron en recopilación y análisis de fuentes, entrevista estructurada y no estructurada. Como resultado, muestra las principales contribuciones del patrimonio cultural inmaterial para el turismo en función del desarrollo local de Pinar del Río, indicando sus amplias posibilidades para el fortalecimiento de los valores identitarios, la mejoría del nivel de vida de sus pobladores y de varios sectores de la economía, que sirven de base al proceso de desarrollo local en la provincia. A modo de conclusión, se constata el valor del patrimonio cultural inmaterial como alternativa para la puesta en práctica de propuestas estratégicas de desarrollo local en Pinar del Río en materia turística, logrando así una visión más integral de este proceso.

Palabras clave: patrimonio cultural inmaterial; alternativa; turismo; desarrollo local; Pinar del Río

Resumo

Este artigo aborda a abastança do patrimônio cultural intangível em termos de tradições socioculturais e transmissão de conhecimentos acumulados ao longo do tempo, o que o torna uma fonte dinâmica de experiência que está no íntimo da nacionalidade e deve ser tratada da mesma forma que outras abordagens do desenvolvimento local. O objetivo é analisar o patrimônio cultural imaterial como alternativa para o turismo em Pinar del Río, levando em conta sua imagem turística cultural como acaso, incluindo a dimensão imaterial da identidade turística, o que favoreceria sua diversidade turística, sua imagem turística cultural e o desenvolvimento local do território. Métodos histórico-lógicos, indutivos-dedutivos e de análise-síntese foram aplicados a fim de estudar a evolução dos conceitos de patrimônio cultural intangível, turismo e desenvolvimento local. Os métodos empíricos utilizados consistiram na colheita e análise de fontes, entrevista estruturada e não-estruturada. Como resultado, mostra os principais aportes do patrimônio cultural intangível ao turismo em adjacências de desenvolvimento local em Pinar del Río, indicando suas amplas possibilidades de fornir os valores de identidade, melhorar o padrão de vida de seus moradores e diversos setores da economia, que servem de base para o processo de acréscimo local na província. Em conclusão, o valor do patrimônio cultural intangível como alternativa para a implementação de propostas estratégicas de desenvolvimento local em Pinar del Río no campo do turismo, alcançando assim uma visão mais abrangente deste processo.

Palavras-chave: patrimônio cultural intangível; alternativa; turismo; desenvolvimento local; Pinar del Río

Introducción

El patrimonio cultural es el conjunto de bienes tangibles e intangibles, que constituyen la herencia de un grupo humano y que refuerzan de manera emotiva su sentido de comunidad con una identidad propia. El patrimonio cultural, como producto de la creatividad humana, se hereda, se transmite y se modifica de individuo a individuo y de generación a generación.

Partes principales del patrimonio cultural son todos los bienes culturales materiales que son expresión o testimonio de la creación humana o de la evolución de la naturaleza, que tienen un valor arqueológico, antropológico, histórico, arquitectónico, artístico, científico o técnico, como son construcciones, pinturas, esculturas, libros, maquinarias, equipos de laboratorios, objetos domésticos, objetos de trabajo y objetos rituales, entre otros. El patrimonio es el legado cultural recibido del pasado, vivido en el presente y transmitido a las generaciones futuras.

Pero, el patrimonio cultural no se limita solo a monumentos y colecciones de objetos. Comprende también expresiones vivas heredadas de los antepasados, que constituyen el patrimonio intelectual de un pueblo y le da su fisionomía social, haciéndola única. Aquí están representados las tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas, relativos a la naturaleza y el universo, saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional, la literatura, la gastronomía, el conocimiento científico y arquitectónico, la filosofía, la música, la danza, la religión, los ritos y los patrones de comportamiento social.

Pese a su fragilidad, el patrimonio cultural inmaterial o patrimonio vivo es un importante factor para mantener y enriquecer el sentido de pertenencia, individual y colectivo, que no solo se limita a preservar la memoria histórica de una sociedad, sino que también tiene una función social, como es la de conducir y mantener la cohesión social y local, donde se resaltan los valores de la identidad cultural.

Por su riqueza en las tradiciones socioculturales y la transmisión de conocimientos acumulados a través del tiempo, el patrimonio cultural inmaterial se encuentra en el centro de la identidad nacional de cada país, por lo que se le debe prestar la misma atención que a otros posibles enfoques para el desarrollo de las localidades.

Las tradiciones culturales vivas, las expresiones y los sistemas de conocimientos contribuyen a diferentes aspectos del desarrollo local y dan sentido a las localidades. A pesar de sus evidentes beneficios, a menudo en el área del desarrollo no se tiene en cuenta al patrimonio cultural inmaterial. Numerosos estudios, sin embargo, han demostrado que la práctica de este patrimonio en las comunidades es fundamental para hacer frente a todos los problemas del desarrollo, desde la escasez de alimentos y el cambio medioambiental, a problemas de salud, la educación o la prevención y resolución de conflictos.

La Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) tiene un papel relevante en este sentido y promueve desde su creación la perspectiva multilateral de la cultura, basada en acciones orientadas a recuperar y proteger el patrimonio cultural inmaterial, devastado por las guerras del siglo XX, así como destaca, de manera especial, la necesidad de incorporarlo como elemento estratégico a las políticas de desarrollo nacional y local.

Su 32ª Convención, celebrada en París del 29 de septiembre al 17 de octubre de 2003 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, tiene como objetivo la conservación de este frágil patrimonio, asegurar su viabilidad y optimizar su potencial para el desarrollo sostenible. En esta reunión (Unesco, 2020), se define como:

Se entiende por patrimonio cultural inmaterial los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas, junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes, que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana.

El patrimonio cultural ha adquirido gran importancia económica para el sector del turismo en los últimos años en muchos países. Según la Organización Mundial del Turismo, la industria del ocio se ha convertido en la actualidad, en uno de los renglones que con mayor fuerza contribuye al desarrollo local. Pero la especialización de las localidades es un factor limitante para consolidar el turismo como una alternativa de desarrollo a nivel territorial. Para que el destino turístico ocupe una posición privilegiada dentro del conjunto de lugares que se le presentan al turista en el proceso de elección, se requiere el desarrollo de una imagen positiva en los mercados. Solo de esta forma aumentará la probabilidad de alcanzar una posición competitiva en relación con los destinos competidores.

En Latinoamérica, como consecuencia de una misma herencia cultural, de un modelo de desarrollo similar y de una idéntica infraestructura turística, además de la poca diferenciación en el incremento de la oferta, han provocado la intensificación de la competencia entre los destinos turísticos. Esta situación se hace más compleja si se suma la caída que ha sufrido el tradicional turismo de sol y playa, debido a los cambios climáticos y el auge que han cobrado otras modalidades entre ellas el turismo cultural. La propia complejidad inherente al concepto de cultura deriva en que constituya el turismo cultural actual un fenómeno de difícil definición (Rodríguez Basso et al., 2021).

La Organización Mundial del Turismo lo define como el movimiento de personas, relacionado con motivos culturales, como viajes de estudio, viajes a festivales u otros eventos artísticos, visitas a sitios o monumentos, viajes para estudiar la naturaleza, el arte, el folklore y las peregrinaciones. Estudiosos del tema, que constituyen referentes a la hora de definir el turismo cultural, en su gran mayoría proponen una definición conceptual, que se basa en el modo en que los turistas consumen la cultura y establecen varias clasificaciones para su estudio.

En esta región, hay destinos turísticos que por sus recursos patrimoniales son centro de atención de aquellos visitantes que van en búsqueda del turismo cultural, como es el caso de México que, en cuanto a los sitios declarados por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad, se encuentra en primer lugar con 27, seguido de Brasil con 12 y en tercer lugar Cuba con 8.

Lograr una imagen turística asociada al patrimonio cultural y desarrollar un producto diferenciado sería ventajoso para Cuba, lo que le permitiría diversificar la oferta turística del destino. Los sitios Patrimonio Cultural de la Humanidad de Cuba son la Habana Vieja y sus fortificaciones, en la capital, declarada en 1982; el Centro Histórico de Trinidad y el Valle de los Ingenios en la provincia de Sancti Spíritus, en 1988; el Castillo de San Pedro de la Roca en Santiago de Cuba, en 1997; el parque nacional Desembarco del Granma, en la provincia de este nombre, en 1999; el Valle de Viñales, en Pinar del Río, en 1999; las ruinas de las plantaciones cafetaleras de los colonos de origen francés, en el sudeste de Cuba, en el 2000; el Parque Humboldt, en la provincia de Guantánamo, en el 2001 y el Centro Histórico de la ciudad de Cienfuegos, en el 2005.

Si se analiza como producto turístico el patrimonio cultural, no solo como las visitas a lugares y monumentos, sino también al comportamiento de los residentes, el tipo de sociedad, la forma de vida, las tradiciones, creencias, el arte, la religión, etc., entonces la oferta cultural de Cuba es competitiva. El Centro Histórico de La Habana es el principal destino de turismo cultural en Cuba, recibe al 48 % de la demanda del país, registrado en la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei, 2019).

Sobre este aspecto, se han realizado investigaciones que han demostrado la necesidad de la diversificación de la oferta turística en Cuba, teniendo en cuenta que como parte del Caribe, su desarrollo turístico se ha basado mayormente en el producto de sol y playa, donde proponen al turismo cultural para intentar darle un giro a esta situación. También se han hecho estudios sobre el interés turístico por La Habana como destino cultural, en el mercado español, que establecen ventajas y desventajas para consolidarse en este mercado, con respecto a importantes competidores de la región.

El Valle de Viñales en Pinar del Río por sus condiciones naturales recibe a visitantes internacionales, cuyo interés es el turismo natural o también conocido como ecoturismo, que tiene como propósito realizar visitas a parques naturales y conocer las maravillas naturales de montañas, bosques, ríos, lagos, cuevas, fuentes termales, etc., por lo que el desarrollo turístico de Pinar del Río, de forma general, se ha basado en el producto de naturaleza, lo que ha generado una fuerte imagen asociada a este destino turístico. Aunque existen otras clasificaciones en estudios que conciben lo cultural en integración con lo rural (Cardoso Carreño et al., 2019).

Estos ecoturistas en ocasiones realizan un recorrido por el casco histórico del municipio Pinar del Río, donde visitan algunos lugares de interés cultural, como construcciones civiles o religiosas y centros de producción, pero en esta excursión no está concebida la imagen de Pinar del Río como destino turístico cultural, que englobe tanto la dimensión tangible como la intangible del patrimonio cultural pinareño, lo que provoca un escaso desarrollo de la diversidad turística, que no favorece el desarrollo local del territorio.

El desarrollo local es un proceso de crecimiento económico y de cambio estructural que conduce a una mejora en el nivel de vida de la población local, en el que se pueden identificar tres dimensiones. Una económica, en la que empresarios locales usan su capacidad para organizar los factores productivos locales con niveles de productividad suficientes para ser competitivos en los mercados, otra sociocultural, en que los valores y las instituciones sirven de base al proceso de desarrollo y una dimensión político-administrativa, en que las políticas territoriales permiten crear un entorno económico local favorable, protegerlo de interferencias externas e impulsar el desarrollo local.

En la dimensión sociocultural, el patrimonio cultural inmaterial puede ser un elemento importante para el desarrollo del turismo, sobre todo el cultural y puede servir de base al proceso de desarrollo local para alcanzar una gama diversificada de objetivos económicos y sociales dentro del territorio. Puede permitir que la comunidad local aumente el índice de desarrollo humano, mejore la calidad de vida y posibilite que satisfaga sus expectativas.

Sobre la base de estas consideraciones, la presente investigación persigue como objetivo analizar el patrimonio cultural inmaterial como alternativa para el turismo, en función del desarrollo local de Pinar del Río, si se tiene en cuenta su imagen turística cultural como destino y la dimensión intangible de la identidad turística, lo que favorecería mejorar su diversidad turística, su imagen turística cultural y el desarrollo local del territorio.

El estudio realizado, ya que las investigaciones orientadas al análisis del patrimonio cultural inmaterial de Pinar del Río, en función de su imagen como destino turístico cultural también son muy escasas, podría extender los conocimientos y ampliar las investigaciones que ya existen sobre este tema. Con este análisis, se aportará a una comprensión más integral del desarrollo local, un enfoque más completo del desarrollo de la provincia y podría mejorar la diversificación de la oferta turística del destino hacia Pinar del Río, así como la comercialización de este mercado, lo que sin dudas favorecería la promoción del patrimonio cultural inmaterial como alternativa para el turismo en función del desarrollo local del territorio y le permitiría al país contar con otro destino turístico cultural y así diversificar la imagen turística de Cuba.

Materiales y métodos

Para la realización de esta investigación, el autor llevó a cabo la aplicación de métodos y técnicas ajustados al objetivo. Los métodos teóricos se basaron en el histórico-lógico, el inductivo-deductivo y el de análisis-síntesis, auxiliado del método de recopilación y análisis crítico de las fuentes, en el proceso de selección e interpretación de la información, con la intención de precisar la naturaleza, grado de confiabilidad, intereses clasistas e institucionales y la trascendencia real de las fuentes, lo que posibilitó estudiar la evolución de los conceptos de patrimonio cultural inmaterial, turismo y desarrollo local, así como las limitaciones y aciertos en su formulación, con el fin de fundamentar la alternativa del patrimonio cultural inmaterial para el turismo en función del desarrollo local de Pinar del Río.

Se aplicaron entrevistas estructuradas a miembros de la dirección del Centro de Capacitación del Ministerio del Turismo, a las autoridades del Partido y el Gobierno, a eclesiásticos de la Catedral y parroquias de Pinar del Río, así como la no estructurada a varios sujetos de la población de diferentes edades, cultos religiosos y extracción social, para lograr diferentes puntos de vista en relación con el tema, cuyo procesamiento a través de programas estadísticos, posibilitó la interpretación de los resultados obtenidos, logrando así una visión más acabada de las posibilidades del patrimonio cultural inmaterial como alternativa para el turismo y el desarrollo local. También se aplicó la observación en cuanto a las manifestaciones del patrimonio cultural inmaterial como una alternativa para el turismo y el desarrollo local de Pinar del Río.

Resultados y discusión

El turismo cultural es el desplazamiento de personas desde sus lugares habituales de residencia hasta los de interés cultural, con la intención de recoger información y experiencias nuevas que satisfagan sus necesidades culturales, en una práctica que resalta el patrimonio cultural que ofrece un determinado destino turístico, ya sea un pequeño pueblo, una ciudad, una región o un país. El turismo cultural ha cobrado cierta relevancia en aquellas zonas que han visto limitados otros tipos de turismo para visitar pueblos o ciudades, ver sus monumentos y participar en diferentes actividades, que no solo abarca el consumo de los productos culturales del pasado, sino también de la cultura contemporánea o el modo de vida de un pueblo o una región (Espeso Molinero, 2019).

El concepto de lo que se entiende por turismo cultural ha ido variando en los últimos años. Si antes estaba relacionado con el patrimonio histórico artístico, hoy es mucho más amplio y engloba tanto elementos materiales como inmateriales, que incluye por ejemplo, la historia de las regiones, el modo de vida y la idiosincrasia de los pobladores, las fiestas populares, danzas tradicionales, artesanía, gastronomía local, técnicas textiles o agrícolas. Dada esta variedad de la oferta turística, también se han definido diferentes zonas de mercado como el turismo patrimonial, el urbano, el rural, el comunitario, el religioso o el etnoturismo, entre otros.

Cuba, a partir del año 2005, es visitada por algo más de dos millones y medio de turistas internacionales. El principal mercado emisor de turistas hacia el país es Canadá, que aporta cerca del 37 % de la demanda internacional; el segundo lo componen los cubanos residentes en el exterior, la mayoría procedentes de los Estados Unidos, que representa el 17 %; en tercer lugar se ubica Inglaterra, que aporta entre un 7 y 8 % y a continuación le siguen España, Italia y Alemania con una cuota de entre 4 y 5 % cada una (OMT, 2018).

El 95 % de los turistas viaja a Cuba por motivos de ocio, de forma general por el producto de sol y playa, así es Varadero en la provincia de Matanzas, el principal destino turístico de esta modalidad. La Habana concentra la mitad de la demanda del país y en ella se desarrollan, entre otros, el turismo cultural, el de congresos y eventos, el de sol y playa, el náutico y el de salud. No obstante, es el turismo cultural el principal producto turístico de la capital cubana, donde el Centro Histórico de La Habana posee una variedad de recursos culturales que recogen la historia de la zona, alrededor de los cuales se centra la oferta turística cultural.

En Pinar del Río, la oferta turística se concentra en el municipio Viñales debido al atractivo de su riqueza natural, por lo que es visitada por turistas internacionales con el ecoturismo como destino, que de forma ocasional realizan una excursión por el casco histórico de la cabecera provincial.

Los recursos turísticos del centro histórico del municipio Pinar del Río, por donde se realiza este recorrido, que constituyen su patrimonio cultural tangible, pueden agruparse en construcciones religiosas y civiles. Dentro de las religiosas con mayor atracción de visitantes, se encuentran la Catedral de San Rosendo y la iglesia Nuestra Señora de La Caridad y en las civiles, el Palacio de Guash, el de Justicia y el de Los Matrimonios. A estos recursos hay que añadir los museos, parques y teatros, de los cuales el Museo Provincial de Historia, el Parque de la Indecencia y el Teatro Milanés son de los más visitados en estos recorridos, además de los centros de producción como la fábrica de dulces en conserva "La Conchita", la torcedora de tabacos "Francisco Donatién" y la fábrica de ron "Guayabita del Pinar". La oferta turística cultural de Pinar del Río, apoyada en los recursos patrimoniales mencionados, se basa en la propuesta de estas excursiones, donde se realizan recorridos guiados por los museos, la arquitectura, la elaboración de tabaco y ron, así como los proyectos de conservación y renovación del centro histórico de la capital provincial.

En entrevistas realizadas a miembros de la dirección del Centro de Capacitación del Ministerio del Turismo, se pudo comprobar la realización de coordinaciones con diferentes entidades, que tienen como objetivo el análisis de esta oferta turística, pero estas coordinaciones en la práctica no han llegado a concretarse. Por lo que se hace necesario realizar un esfuerzo para incorporar iniciativas más novedosas en cuanto a oferta cultural se refiere, donde se conciba un proyecto estructurado de la imagen de Pinar del Río como destino turístico cultural, que abarque no solo el patrimonio cultural tangible, sino también la dimensión intangible de la identidad turística pinareña y que integre de manera multidimensional, este Centro del Ministerio del Turismo, miembros del Partido y el Gobierno que atienden estas esferas, el centro Patrimonio Cultural, la Oficina del Historiador y la Universidad de Pinar del Río, entre otros factores. Si se aprovecha incluso, la cercanía con la capital, que como se ha expresado, concentra casi la mitad de la demanda del turismo cultural del país, podría facilitar la cooperación con La Habana en este sentido y favorecer la diversidad turística de la provincia y del país.

El atractivo de las ciudades turísticas se basa también en una serie de tradiciones y eventos, como fiestas, festivales, exposiciones, etc., que conforman el patrimonio cultural en la dimensión no material de la identidad turística de cada localidad. En Pinar del Río, se realizan muchas de estas actividades con capacidad de atracción de visitantes internacionales, como la Feria Internacional del Libro en la provincia, con publicaciones de autores pinareños en todos los géneros, como poesía, literatura e historia entre otras, exposiciones artesanales y de artes plásticas de artistas del patio y las fiestas populares tradicionales, como las laborales, las de inmigrantes, las carnavalescas y las campesinas, estas dos últimas gracias a los esfuerzos del Gobierno Provincial y de la población por revitalizarlas, se celebran en casi todos los municipios de la provincia, que pudieran utilizarse como oferta turística.

Otro de los atractivos turísticos de la provincia pudieran ser las fiestas religiosas de origen hispano, como las de la Cruz de Mayo, de Nochebuena, de Navidad, de la Misa del Gallo y de Fin de Año, que se celebran actualmente a nivel de las iglesias católicas y en las casas de las localidades en toda la provincia y que forman parte de nuestra herencia cultural española (Salazar Rosabal et al., 2016), por lo que también pudiera brindarse como producto turístico cultural, incluso dirigido al turismo religioso y al interés turístico por Pinar del Río como destino cultural en el mercado español.

Las fiestas patronales de origen católico e hispano, celebradas todos los años en muchos municipios de Pinar del Río, pudieran convertirse en oferta turística-cultural, incluso también, como producto de oferta al turismo religioso. Estas contienen en su programa una primera parte dedicada al culto religioso, como novenarios, dianas, misas y la imagen del santo patrón sacada en procesión por las calles de los pueblos de la provincia. Algunas de ellas incluyen celebraciones populares conocidas como verbenas, libres de matices religiosos, realizadas en las calles y plazas del territorio.

Aunque en la actualidad, en muchas regiones de habla hispana, estas celebraciones han transformado e incorporado diferentes intereses y beneficios a las comunidades (Arias, 2011), en Pinar del Río mantienen su carácter religioso, siendo las más frecuentes las correspondientes a La Candelaria, festejadas en cinco municipios, Minas de Matahambre, Viñales, San Cristóbal, Los Palacios y Consolación del Sur. También se celebran la de San Rosendo y la de la Virgen de la Caridad del Cobre en el municipio Pinar del Río y la de San Juan Bautista en San Juan y Martínez. En menor medida se realizan las dedicadas a San José, San Pedro y San Pablo, seguidas por las de La Virgen del Carmen y Nuestra Señora de las Nieves.

Otra celebración con posibilidades de atracción turística cultural son las fiestas de origen africano como la de Bembé a varios orichas, entre ellos, a San Lázaro y a Santa Bárbara, la de los Congos y Las Veladas, que se practican en algunos lugares de la provincia, así como la del tambor kinfuiti y del tambor yuka, que se realiza en la zona de El Guayabo en el municipio Pinar del Río.

Estas festividades, tanto las de origen hispano como las de origen africano, se han convertido en tradiciones populares del pueblo pinareño que reproducen, en nuevas condiciones, el legado sociocultural que durante los siglos XVII al XIX tuvieron su etapa de mayor presencia en Pinar del Río, que forman parte del patrimonio cultural inmaterial y que fortalecen los rasgos de la identidad pinareña y la pertenencia local.

En las entrevistas realizadas a eclesiásticos de la Catedral y parroquias de Pinar del Río, así como a varios sujetos de la población de diferentes edades, cultos religiosos y extracción social, se pudo constatar la falta de conocimiento por el pueblo pinareño, sobre la mayoría de estas festividades y celebraciones locales, lo que hace que sea pobre la participación popular en estos eventos, aunque muchas personas de avanzada edad recuerdan que en su momento tuvieron gran acogida popular. Las autoridades del Partido y el Gobierno, que también se pudo comprobar en entrevistas, plantean la absoluta disposición de apoyo a estas celebraciones en el rescate de las tradiciones del pueblo pinareño.

Muchas de estas festividades no están vigentes, en el caso de las fiestas patronales, actualmente solo son celebradas algunas, la mayoría en áreas de las iglesias católicas del territorio. La procesión, rito principal, dejó de ser pública, como también las otras actividades de participación popular, al quedar limitada al recinto de las iglesias. Actualmente se realizan actividades en el interior de las parroquias, donde además de los actos religiosos, se organizan la fiesta de la canastilla y la venta de comida y ropa (González Cruz, 2018). Las de origen subsahariano solo se celebran en las casas de algunas localidades.

La divulgación y la planificación ajustada a sus calendarios y eventos permitirían que estuvieran en función de mejorar la diversidad turística de la provincia, en cuanto a su imagen turística cultural. Además, como se ha expresado, servirían como oferta con amplia capacidad de atracción de visitantes internacionales con objetivos de turismo religioso.

Apoyadas por el gobierno provincial y los gobiernos locales, los productores privados, los trabajadores por cuenta propia y los nuevos actores económicos, en cuanto a artesanía, pintura, escultura, música, danzas y gastronomía, entre otros, pudieran generar nuevas ofertas al turismo cultural, gran cantidad de empleos en la población y altos ingresos económicos al territorio, lo que lograría que la comunidad local aumente el índice de desarrollo humano, mejore el nivel de vida y brinde grandes posibilidades al desarrollo local.

Un elemento de vital importancia, en la dimensión intangible del patrimonio cultural de la identidad turística de Pinar del Río, lo constituye la particularidad de la historia de la provincia en su conformación como región histórica, al margen de las restricciones estatales de que ha sido objeto, que la distingue de las demás regiones y la hace diferente al resto del país.

Estas particularidades, como la no aplicación del modo de colonizar empleado en el resto de la Isla en los primeros años de este proceso, la fundación tardía de parroquias por la Iglesia Católica a partir de 1688, que dieron origen a los primeros poblados y el no establecimiento de la Tenencia de Gobierno hasta 1774 (Hernández Pérez & Ramírez Pérez, 2021), traen como resultado que la región cumplió la función de subordinación política y religiosa a la capital del país y desde el punto de vista económico constituyó por mucho tiempo la reserva agrícola más importante para la ciudad de La Habana, condición que arrastra hasta la época republicana.

En este sentido, esta región histórica se convierte en un espacio excepcional, con características que es imposible hallar en ninguna otra región de la Isla. Esta rica historia de la región desde la época colonial hasta la contemporaneidad, que también conforma su patrimonio cultural intangible, con el apoyo de la Oficina del Historiador de la provincia y del Departamento de Historia de la Universidad de Pinar del Río, pudiera convertirse en un valioso producto cultural de oferta turística para los visitantes internacionales en el territorio, permitiría que estuviera en función de mejorar la diversidad turística de la provincia, en cuanto a su imagen turística cultural se refiere, que favorecería el desarrollo local de la región.

Además de los recursos turísticos que se han mencionado, que tienen un peso considerable en la atracción del destino, hay un elemento que no se puede olvidar, se trata de la población local. Los visitantes cuya motivación principal es conocer el modo de vida y la forma de ser de los residentes locales, que forma parte fundamental de su patrimonio cultural no material, conocido turismo específico del lugar, valoran de forma positiva, encontrarse con una población amable y, en este sentido, el pueblo pinareño es hospitalario y solidario. La identidad del pinareño es por naturaleza y tradición afable y de buen trato, lo cual es un elemento favorable para el destino turístico.

La posibilidad para los visitantes internacionales de poder interactuar con los hospitalarios vegueros pinareños, conocer de cerca aspectos de su vida y del arte del cultivo del mejor tabaco del mundo, cosechado con mayor calidad en las vegas de los municipios San Juan y Martínez y San Luis, poder observar de manera directa y recibir información de la producción, desde el inicio de la fase agrícola hasta la industrial, sería un recurso del patrimonio cultural inmaterial muy importante para la oferta turística del territorio, que realizaría un aporte indiscutible al desarrollo endógeno.

A modo de conclusión, en lo referente al desarrollo local, lo sociocultural, donde está incluido el patrimonio cultural inmaterial, define su papel frente a la economía y al desarrollo, de ahí su importancia como inductor de desarrollo y cohesión social.

Las decisiones políticas, las iniciativas económicas, financieras y las reformas sociales, tienen muchas más posibilidades de avanzar con éxito, si de forma simultánea se tiene en cuenta la perspectiva sociocultural para atender las aspiraciones e inquietudes de la sociedad. En las estrategias de desarrollo local, debe conformase esta dimensión, no ya como una dimensión accesoria al desarrollo humano, sino como parte intrínseca de la sociedad e integradora del concepto de desarrollo humano en los planes de desarrollo.

Si se analiza el producto turístico cultural no solo como las visitas a lugares y monumentos, sino también al comportamiento de los residentes, el tipo de sociedad, la forma de vida, la historia, las tradiciones, creencias, el arte, la religión, etc. y si se tiene en cuenta las dimensiones del desarrollo endógeno, en lo referente a lo sociocultural, en que los valores y las instituciones sirven de base al proceso de desarrollo local, el patrimonio cultural inmaterial puede ser un elemento importante para el desarrollo local, puede servir de base para alcanzar una gama diversificada de objetivos económicos y sociales dentro del territorio.

El patrimonio cultural inmaterial permite que la comunidad local aumente el índice de desarrollo humano, mejore la calidad de vida y posibilite que satisfaga sus expectativas. Puede servir para ampliar la red de sociabilidad de las localidades y además como producto de oferta al turismo cultural, lo que podría mejorar la diversidad turística de la provincia, que solo recibe ecoturistas.

Al conformarse por los eventos más antiguos de la región, puede aumentar el ingreso y difundir la cultura con las actividades de gastronomía y en los shows musicales. En ese sentido, puede ser una realización que atrae personas a las comunidades, que genere desarrollo e ingresos, por tanto debe analizarse hasta qué punto esto sería ventajoso.

También ayuda a elevar la autoestima de la población y puede resultar más rentable debido a la autenticidad y a la conservación de las raíces culturales. Son amplias las posibilidades del patrimonio cultural inmaterial, pues se trata de algo ventajoso para el fortalecimiento de los valores identitarios pinareños, para la mejoría del nivel de vida de sus pobladores y para varios sectores de la economía del territorio, que sirven de base al proceso de desarrollo local.

Por tanto, es necesario crear las ofertas turísticas que resalten los aspectos del patrimonio cultural inmaterial en Pinar del Río y mejorar su promoción fundamentalmente a través de internet y la televisión. Del mismo modo, debe reforzarse su imagen como un destino tranquilo y seguro, ya que constituye un elemento importante de diferenciación con la urbe cubana. El afecto que perciben los visitantes internacionales por la población pinareña y su forma de vida debe ser el pilar para desarrollar un turismo cultural altamente diferenciado que promueva la interacción con la población local y que siga las pautas de un crecimiento turístico sostenible.

Este estudio demuestra que Pinar del Río puede aspirar a diversificar su oferta con un producto turístico más allá del de naturaleza, el turismo cultural, teniendo como alternativa el patrimonio cultural-inmaterial y que podría ser para Cuba, el punto de continuidad, por su cercanía con La Habana, de un producto cultural competitivo acorde con la demanda actual.

El patrimonio cultural intangible desempeña un papel fundamental como alternativa tanto para la elaboración de ofertas culturales como para su promoción y comercialización. Con ello mejoraría el desarrollo de la diversidad turística de Pinar del Río, teniendo en cuenta su imagen turística cultural como destino, ampliaría la dimensión inmaterial de la identidad turística y pondría al turismo cultural en mejores condiciones para favorecer el desarrollo local del territorio.

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Recibido: 23 de Febrero de 2022; Aprobado: 21 de Julio de 2022

*Autor para correspondencia: pedro00066@upr.edu.cu

Los autores declaran no tener conflictos de intereses.

Pedro Luis González Cruz realizó la redacción del manuscrito y aprueba la versión finalmente remitida.

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