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</front><body><![CDATA[ <H2 ALIGN="RIGHT">&nbsp;</H2><H2>PRESENTACI&Oacute;N</H2>    <P> Hace 170 a&ntilde;os, el  3 de diciembre de 1833, naci&oacute; en la ciudad de Puerto Pr&iacute;ncipe un  ni&ntilde;o que con el tiempo se convirti&oacute; en la figura cimera de la medicina  latinoamericana. Al cabo de casi medio siglo despu&eacute;s ese ni&ntilde;o, hecho  entonces todo un cient&iacute;fico, dio a conocer al mundo su magistral teor&iacute;a  acerca del mosquito como agente transmisor de la fiebre amarilla; ocasi&oacute;n  que sirvi&oacute; para que tanto en la medicina preventiva como en la medicina  tropical se vislumbrara un brillante porvenir.</P>    <P>Carlos J. Finlay m&aacute;s  que el emp&iacute;rico que emiti&oacute; una teor&iacute;a ingeniosa o un postulado  con ribetes de originalidad, fue el sabio genial y clarividente creador de una  doctrina con verdadero car&aacute;cter de sistema, que necesariamente ten&iacute;a  que culminar en un resonante triunfo, por cuanto su quehacer se apoyaba s&oacute;lidamente  en una medicina basada en la evidencia de sus rigurosas observaciones. </P>    <P>En  1933 la Academia de Ciencias M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales de La  Habana quiso celebrar con el mayor esplendor la fecha memorable de los cien a&ntilde;os  del natalicio del insigne m&eacute;dico cubano y requiri&oacute; de los pa&iacute;ses  fraternos su aprobaci&oacute;n para establecer ese d&iacute;a como efem&eacute;rides  para rememorar la grandeza de su medicina y conmemorar la gloria de sus descubrimientos  cient&iacute;ficos. As&iacute;, desde hace 70 a&ntilde;os se fij&oacute; la fecha  del 3 de diciembre como el &quot;D&iacute;a de la Medicina Americana&quot;.</P>    <P>En  los &uacute;ltimos tiempos se ha producido un vertiginoso auge de la medicina  basada en la evidencia, convertida en un important&iacute;simo avance filos&oacute;fico  de la medicina cl&iacute;nica. Esta nueva corriente responde, por una parte, a  la necesidad de desarrollar procedimientos de asistencia m&eacute;dica que integren  a la pr&aacute;ctica diaria los resultados de los constantes avances que con la  propia pr&aacute;ctica se operan en la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica dentro  del sector de la salud y, por otra, al reto que implica la enorme cantidad de  informaci&oacute;n cient&iacute;fica y human&iacute;stica dispersa y su utilizaci&oacute;n  adecuada en este sentido. De ah&iacute; que la informaci&oacute;n como elemento  b&aacute;sico del conocimiento y la acci&oacute;n como fundamento de la investigaci&oacute;n  se integren y formen en este contexto un inconmovible binomio.</P>    <P>En virtud  de lo antes apuntado, esta entrega de ACIMED, a la vez que rinde al gran Finlay  el merecido homenaje en el aniversario 170 de su natalicio y felicita en su d&iacute;a  a los trabajadores de la salud de Latinoam&eacute;rica, demuestra, con los trabajos  originales que en ella aparecen, la ya insoslayable vinculaci&oacute;n de las  ciencias de la salud a las ciencias de la informaci&oacute;n en la investigaci&oacute;n  cl&iacute;nica, cuyo contenido, dicho sea de paso, no deja espacio para dudar  de que la informaci&oacute;n como antesala del conocimiento se ha convertido en  una fuerza productiva de relevancia capital en el mundo de la salud y la enfermedad.</P>    <P>&nbsp;</P>    <P ALIGN="RIGHT">Lic.  <I>Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez Espinosa</I>    <BR>Secci&oacute;n de Humanidades  M&eacute;dicas    <BR>Universidad Virtual de Salud de Cuba    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>Correo electr&oacute;nico:  <A HREF="mailto:jale@infomed.sld.cu">jale@infomed.sld.cu</A></P>    <P ALIGN="RIGHT">&nbsp;</P>    <P>      <BR></P>       ]]></body>
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