<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1024-9435</journal-id>
<journal-title><![CDATA[ACIMED]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[ACIMED]]></abbrev-journal-title>
<issn>1024-9435</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1024-94352005000600010</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Recuperación de información: reflexiones epistémicas de una ciencia en su estado embrionario]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[<a href="aci100605.htm">Information retrieval</a>: epistemic reflections on a science in its embryonic state]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Camaraza Monserrate]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alberto]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Casa de las Américas.  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<volume>13</volume>
<numero>6</numero>
<fpage>0</fpage>
<lpage>0</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1024-94352005000600010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1024-94352005000600010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1024-94352005000600010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[La recuperación de información surgió como campo del conocimiento independiente en 1950. El contexto social y filosófico en que se enmarca tiene una singular influencia en la naciente ciencia y determina la orientación de sus presupuestos teóricos y prácticos. La relación bipolar sociedad-ciencia en este caso, provee un sentido y una guía que permite analizar y responder a incógnitas epistémicas inherentes al período de génesis de la recuperación de la información, así como a su posterior desarrollo.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The information retrieval appeared in 1950 as a field of independent knowledge. Its philosophical and social context has a singular influence on the rising science and determines the orientation of its practical and theoretical assumptions. In this case, the bipolar society-science relation provides a sense and a guide that allows the analysis of and response to unknown epistemic questions inherent to a period of genesis of the information retrieval, as well as to its further development.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Recuperación de la información]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[historia]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[epistemología]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Information retrieval]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[history]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[epistemology.]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <h3>Art&iacute;culos hist&oacute;ricos </h3> <h2>Recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n: reflexiones epist&eacute;micas de una ciencia en su estado embrionario </h2>     <p><a name="autor"></a><a href="aci100605.htm#cargo">Lic. Alberto Camaraza Monserrate </a></p>     <p>&nbsp; </p> <h4>RESUMEN </h4>     <p>La recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n surgi&oacute; como campo del conocimiento independiente en 1950. El contexto social y filos&oacute;fico en que se enmarca tiene una singular influencia en la naciente ciencia y determina la orientaci&oacute;n de sus presupuestos te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos. La relaci&oacute;n bipolar sociedad-ciencia en este caso, provee un sentido y una gu&iacute;a que permite analizar y responder a inc&oacute;gnitas epist&eacute;micas inherentes al per&iacute;odo de g&eacute;nesis de la recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n, as&iacute; como a su posterior desarrollo. </p>     <p><em>Palabras clave: </em>Recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n, historia, epistemolog&iacute;a. </p>     <p>&nbsp; </p> <h4>ABSTRACT </h4>     <p>The information retrieval appeared in 1950 as a field of independent knowledge. Its philosophical and social context has a singular influence on the rising science and determines the orientation of its practical and theoretical assumptions. In this case, the bipolar society-science relation provides a sense and a guide that allows the analysis of and response to unknown epistemic questions inherent to a period of genesis of the information retrieval, as well as to its further development. </p>     <p><em>Key words: </em> Information retrieval, history, epistemology. </p>     <p>&nbsp; </p>     <p>Copyright: &copy; ECIMED. Contribuci&oacute;n de acceso abierto, distribuida bajo los t&eacute;rminos de la Licencia Creative Commons Reconocimiento-No Comercial-Compartir Igual 2.0, que permite consultar, reproducir, distribuir, comunicar p&uacute;blicamente y utilizar los resultados del trabajo en la pr&aacute;ctica, as&iacute; como todos sus derivados, sin prop&oacute;sitos comerciales y con licencia id&eacute;ntica, siempre que se cite adecuadamente el autor o los autores y su fuente original. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cita (Vancouver): Camaraza Monserrate A . Recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n: reflexiones epist&eacute;micas de una ciencia en su estado embrionario . Acimed 2005;13(6). Disponible en: <a href="http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol13_5_05/aci01505.htm">http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol13_6_05/aci01605.htm </a>Consultado: d&iacute;a/mes/a&ntilde;o. </p>     <p>&nbsp; </p>     <p>Desde la antig&uuml;edad, desde la Alejandr&iacute;a de <em>Tolomeo </em>, hasta las bibliotecas mon&aacute;sticas de la Edad Media , que albergaban el acervo cultural humano, se defini&oacute; con claros enunciados, la necesidad del desarrollar m&eacute;todos y t&eacute;cnicas, que no s&oacute;lo permitieran el control y conservaci&oacute;n de las colecciones, sino tambi&eacute;n la identificaci&oacute;n de cada de uno de sus ejemplares con el objetivo de recuperarlos correctamente. A pesar de que, desde entonces, se utilizaron t&eacute;cnicas para el manejo de los t&iacute;tulos y responder a las escasas necesidades de informaci&oacute;n de la &eacute;poca, no fue, sino con el desarrollo cient&iacute;fico y la especializaci&oacute;n, con hondas ra&iacute;ces en las revoluciones industriales de los siglos XVIII y XIX, el que maximiz&oacute; la exigencia sobre estos m&eacute;todos en aras de satisfacer necesidades cada vez m&aacute;s puntuales, en medio de un conocimiento cient&iacute;fico en constante expansi&oacute;n, proclive tal vez en demas&iacute;a a la divisibilidad nuclear de los campos del conocimiento. As&iacute;, con el prop&oacute;sito de adaptar la funci&oacute;n cl&aacute;sica de las bibliotecas a esta nueva situaci&oacute;n social y a la respuesta m&aacute;s exacta a la duda puntual, es que surgieron las bibliotecas especializadas a principios el siglo XX. </p>     <p>En este contexto, se desarrolla la recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n como una actividad o componente dentro del haber de archivos, oficinas y bibliotecas, cada una con sus peculiaridades en el desempe&ntilde;o de determinadas funciones sociales. Un punto culminante tiene lugar a finales de la primera mitad del siglo XX; por primera vez, se remueven los cimientos de esta actividad ante la emergencia, sin precedentes, de una generaci&oacute;n de informaci&oacute;n y documentaci&oacute;n colosal, con necesidad de un uso intensivo: la segunda guerra mundial. </p>     <p>&iquest;Cu&aacute;les son las ra&iacute;ces que provocan este nuevo estadio informacional? Como conflicto b&eacute;lico, la Segunda Guerra Mundial incorpor&oacute; nuevas concepciones que tienen una influencia directa en varios &aacute;mbitos. Una de estas nuevas concepciones marca la diferencia, fundamentalmente por la sustituci&oacute;n de ciertos valores en el “m&eacute;todo” de hacer la guerra. Si bien hasta entonces, las victorias militares las determinaron el poder&iacute;o econ&oacute;mico, la movilizaci&oacute;n de enormes recursos humanos y la brillantez t&aacute;ctica de determinados generales. Con la Segunda Guerra Mundial, el aspecto tecnol&oacute;gico pas&oacute; a ser un factor primordial.     <br> </p> <h4>LA INVESTIGACI&Oacute;N CIENT&Iacute;FICA </h4>     <p>La creaci&oacute;n tecnol&oacute;gica que durante la primera revoluci&oacute;n industrial es fruto de la observaci&oacute;n emp&iacute;rica, sufri&oacute; una modificaci&oacute;n medular durante la segunda. En el seno de la segunda revoluci&oacute;n industrial, la creaci&oacute;n tiene como trasfondo fundamental la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, m&aacute;s all&aacute; del cociente directo de la pr&aacute;ctica y la empiria, aunque se denomin&oacute; tambi&eacute;n industrial debido a la masiva aplicaci&oacute;n de sus innovaciones a la industria. Esta raz&oacute;n permiti&oacute; concebir al producto tecnol&oacute;gico como el engendro de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica desde los mismos albores del siglo XX. </p>     <p>Pero no s&oacute;lo es la guerra la que genera una necesidad expl&iacute;cita de un desarrollo cient&iacute;fico, sino un aspecto que define al capitalismo y al siglo XX desde sus inicios. La guerra s&oacute;lo potencia este estado de necesidad, y lo lleva a instancias desmedidas, no s&oacute;lo del sentido com&uacute;n, sino que tambi&eacute;n, las cifras lo demuestran (fig. 1). </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/aci/v13n6/f0110605.jpg"><img src="/img/revistas/aci/v13n6/f0110605.jpg" width="476" height="191" border="0"></a> </p>     
<p align="center"><strong>Fig. 1. Gastos en investigaci&oacute;n</strong></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las sumas de dinero destinados a sufragar la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica en los pa&iacute;ses en conflicto aumentan exponencialmente de a&ntilde;o en a&ntilde;o, principalmente en el caso de los Estados Unidos, quienes alejados de la devastaci&oacute;n ocasionada por el conflicto, poseen una econom&iacute;a suficientemente fuerte como para echarse al hombro el enorme gasto financiero, delirante a la raz&oacute;n l&oacute;gica de una &eacute;poca previa. Esta necesidad inminente de r&aacute;pidas soluciones tecnol&oacute;gicas que respalden la maquinaria de guerra, la inteligencia, el espionaje, y el teatro pol&iacute;tico, se afianza en el seno cient&iacute;fico para potenciarlo significativamente, y es que “… <em>la guerra acab&oacute; por convencer a los gobiernos que dedicar recursos inimaginables hasta entonces a la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica era factible y esencial para el futuro”. </em><span class="superscript">1</span> El ejemplo m&aacute;s claro se concreta en la bomba nuclear, dos mil millones de d&oacute;lares al costo de una econom&iacute;a de guerra, as&iacute; en un solo proyecto de naturaleza hipot&eacute;tica se resume el presupuesto empleado en la ciencia a lo largo de toda la historia de la humanidad. <span class="superscript">2</span> </p>     <p>En septiembre de 1945, al capitular Jap&oacute;n y con ello, establecerse el t&eacute;rmino del conflicto, la cantidad de informaci&oacute;n y documentaci&oacute;n acumulada durante este per&iacute;odo de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica intensiva era incomparablemente superior a cualquier otro en la historia precedente. Este argumento se manifiesta con mayor fuerza en quienes al cesar las hostilidades hab&iacute;an incrementado su <em>PIB </em> (producto interno bruto) en dos tercios y eran poseedores, a la vez, de casi dos tercios de la producci&oacute;n industrial del mundo,; as&iacute;, se sentaban las bases para que su poder financiero hiciera ecos en sus resultados cient&iacute;ficos, y donde <em>“la comunidad cient&iacute;fica particip&oacute; de forma muy activa en el esfuerzo militar bajo la direcci&oacute;n gubernamental, debido al convencimiento del importante funci&oacute;n que la ciencia pod&iacute;a desempe&ntilde;ar en el desarrollo de la guerra” </em>: <span class="superscript">3</span> </p>     <p>&nbsp; </p>     <p><strong>Los Estados Unidos </strong></p>     <p>La particularidad del porqu&eacute; este hecho se manifiesta con mayor impronta en los Estados Unidos que en cualquier otro pa&iacute;s participante en la guerra, sin lugar a dudas, est&aacute; determinado por dos razones fundamentales. En primer lugar, por el explosivo desarrollo econ&oacute;mico que experimentaron en el per&iacute;odo de conflagraci&oacute;n, y en segundo, por el temprano desarrollo de la conciencia sobre el importancia de la ciencia para el desarrollo de la guerra, como argumenta <em>Fern&aacute;ndez Molina </em>. Durante este per&iacute;odo, inyecciones presupuestarias ilimitadas alimentaron la investigaci&oacute;n, con el inusual trasfondo del crecimiento econ&oacute;mico. En dualidad, actuaban como un catalizador de punta al desarrollo cient&iacute;fico, que, a su vez, promov&iacute;a resultados tecnol&oacute;gicos susceptibles de aplicarse de forma inmediata. </p>     <p>Sin embargo, el fen&oacute;meno de posguerra y el alivio de la distensi&oacute;n, posibilit&oacute; la aparici&oacute;n de una visi&oacute;n un poco m&aacute;s all&aacute; de lo netamente pragm&aacute;tico que la planteada por la conflagraci&oacute;n b&eacute;lica, y es bajo este contexto que alguien como <em>Vannevar Bush </em> comienza a cuestionarse el problema que establec&iacute;a el &eacute;xodo de la informaci&oacute;n registrada, acumulada tras varios a&ntilde;os de contienda. Tal vez, &eacute;l no tuviera idea que en 1945, cuando public&oacute; su c&eacute;lebre art&iacute;culo “<em>As we may think</em>”, que revelaba un car&aacute;cter premonitorio semejante al de <em>Michel de Nostredame - </em>n ombre original de <em> Nostradamus </em>, (1503-1566), m&eacute;dico y astr&oacute;logo franc&eacute;s, autor de las “ <em>Centurias astrol&oacute;gicas </em>”, una famosa colecci&oacute;n de profec&iacute;as publicada en 1555 <em>. </em></p>     <p>Las ideas de <em>Bush </em> no s&oacute;lo anunciaron el advenimiento de un nuevo campo del conocimiento, sino que m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, se reconoci&oacute; como part&iacute;cipe directo de la idea que condujo al hipertexto. L ogr&oacute; intuir adem&aacute;s, con asombrosa exactitud, lo que m&aacute;s tarde ser&iacute;an los sistemas de almacenamiento masivo (CD-ROM, DVD, etc). <em>Bush </em>, de formaci&oacute;n matem&aacute;tico, fue el hombre designado por <em>Roosvelt </em> como director de la Oficina de Investigaci&oacute;n y Desarrollo Cient&iacute;fico de los Estados Unidos, bajo su &eacute;gida se encontraba la gesti&oacute;n de m&aacute;s de seis mil cient&iacute;ficos envueltos en la investigaci&oacute;n para la defensa, que tal vez, le sostuvo en una posici&oacute;n de inigualable atractivo para afirmar: </p>     <p><em>&quot;A la vista de las actuales inquietudes, el problema no estriba tanto en que se hagan excesivas publicaciones cuanto que &eacute;stas han superado con mucho nuestra capacidad presente de hacer un uso real de ellas ( </em>…) <em>Profesionalmente nuestros m&eacute;todos de transmitir y revisar los resultados de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica es varias generaciones antiguo y, por ahora, totalmente inadecuado en su prop&oacute;sito”. </em><span class="superscript">4</span> </p>     <p>El trabajo de <em>Bush </em> va m&aacute;s all&aacute; de un brillante an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n informacional de la &eacute;poca, apunta inquietudes en cuanto al almacenamiento, el registro y la recuperaci&oacute;n, problemas a los que ve respuesta en la aplicaci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as reci&eacute;n creadas y su fusi&oacute;n con un objetivo com&uacute;n; <em>“sus preocupaciones transparentan la fuerte relaci&oacute;n estrat&eacute;gica entre investigaci&oacute;n cient&iacute;fica informaci&oacute;n y desarrollo” </em> ( <em>Linares Columbi&eacute; </em><em>R </em>. La ciencia de la informaci&oacute;n y sus matrices te&oacute;ricas: contribuci&oacute;n a su historia. [Tesis para optar por el t&iacute;tulo de Doctor en Ciencias de la Informaci&oacute;n ]. Universidad de la Habana : Facultad de Comunicaci&oacute;n, 2004). Su visi&oacute;n dilucida con un gran fundamento los componentes de la cadena del desarrollo cient&iacute;fico, y el problema que acarrear&iacute;a la ruptura con los resultados de la investigaci&oacute;n. Su mensaje se&ntilde;alaba el riesgo de que el legado de muchos hombres de ciencia pod&iacute;a volverse insignificante, perderse, debido a la enredada telara&ntilde;a del conocimiento humano acumulado. Esta idea, no s&oacute;lo podr&iacute;a hacer hu&eacute;rfanos de aquellos a quienes habr&iacute;an podido inspirar sus predecesores, sino que retardaba severamente el avance y con ello el desarrollo mismo, as&iacute; <em>Bush </em> se&ntilde;ala: </p>     <p><em>“La noci&oacute;n de Mendel sobre las leyes de la gen&eacute;tica le estuvo ausente al mundo por una generaci&oacute;n, tan solo porque su edici&oacute;n no lleg&oacute; a aquellos pocos capaces de entenderla y continuarla, y esta clase de cat&aacute;strofe se est&aacute; repitiendo con nosotros” </em>. <span class="superscript">4 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A <em>Bush </em> no s&oacute;lo se le escucha por su inigualable posici&oacute;n y brillantez intelectual, desde la postura del estadista: desarrollo cient&iacute;fico es igual a poder pol&iacute;tico y ello era una ecuaci&oacute;n probada a lo largo de varios a&ntilde;os de enfrentamiento. La urgencia de soluciones si bien hasta entonces no era del todo consciente, se irradi&oacute; de forma explicita y su fundamento fue m&aacute;s que obvio. </p>     <p>Pero, paralelamente, al trabajo de <em>Bush </em>, y ya en el seno de la guerra se gestaba en la Universidad de Pensilvania, el “ <em>Calculador e integrador num&eacute;rico electr&oacute;nico </em>” (en ingl&eacute;s ENIAC, Electronic Numerical Integrator and Computer) la primera computadora digital totalmente electr&oacute;nica, que supuso el origen de las tecnolog&iacute;as computacionales <em>. </em></p>     <p>&nbsp; </p> <h4>LA RECUPERACI&Oacute;N DE LA INFORMACI&Oacute;N </h4>     <p><em>“La invenci&oacute;n en 1946 de las tecnolog&iacute;as computacionales fue de progresiva e inmediata aplicaci&oacute;n en la naciente esfera de la informaci&oacute;n, especialmente para solucionar las preocupaciones dominantes en ese lapso de explosi&oacute;n documental, sobre como localizar y buscar informaci&oacute;n puntualmente” </em>( <em>Linares Columbi&eacute; R. </em> La ciencia de la informaci&oacute;n y sus matrices te&oacute;ricas: contribuci&oacute;n a su historia. [Tesis para optar por el t&iacute;tulo de Doctor en Ciencias de la Informaci&oacute;n ]. Universidad de la Habana : Facultad de Comunicaci&oacute;n, 2004). <em></em></p>     <p>Con este objetivo, el tambi&eacute;n matem&aacute;tico norteamericano <em>Calvin Mooers </em>, propuso oficialmente en 1950, la creaci&oacute;n de un &aacute;rea que afrontara “ <em>los aspectos intelectuales de la descripci&oacute;n de informaci&oacute;n y sus especificaciones para la b&uacute;squeda, adem&aacute;s de cualquier sistema, t&eacute;cnica o instrumento que se utilice en la operaci&oacute;n: la recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n”</em>. <span class="superscript">5</span> Como puede notarse claramente en su enunciado, la nueva ciencia plantea una uni&oacute;n indisoluble con las tecnolog&iacute;as computacionales reci&eacute;n creadas, de las cuales postula un uso intensivo. <em>“En esencia la recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n se caracteriza por la utilizaci&oacute;n de la indizaci&oacute;n para representar y recobrar la informaci&oacute;n, y por reconocer al lenguaje natural como base para la construcci&oacute;n de sus f&oacute;rmulas identitarias” </em>(Linares Columbi&eacute; R. La ciencia de la informaci&oacute;n y sus matrices te&oacute;ricas: contribuci&oacute;n a su historia. [Tesis para optar por el t&iacute;tulo de Doctor en Ciencias de la Informaci&oacute;n ]. Universidad de la Habana : Facultad de Comunicaci&oacute;n, 2004). </p>     <p>Sin embargo, es importante apuntar qu&eacute; se entend&iacute;a por “informaci&oacute;n” a finales de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 40 y principios de los 50 del siglo XX. Para el lector de este tiempo, discutir sobre el t&eacute;rmino ‘informaci&oacute;n' carece de un car&aacute;cter pr&aacute;ctico, porque la nueva era nos ha familiarizado tanto con el t&eacute;rmino que lo ha hecho parte indisoluble de nuestras vidas. A pesar de que el t&eacute;rmino informaci&oacute;n se remonta al siglo XIII, su uso se generaliza s&oacute;lo a partir de los a&ntilde;os 50 del siglo XX ( <em>Linares Columbi&eacute; R </em>. La ciencia de la informaci&oacute;n y sus matrices te&oacute;ricas: contribuci&oacute;n a su historia. [Tesis para optar por el t&iacute;tulo de Doctor en Ciencias de la Informaci&oacute;n ]. Universidad de la Habana : Facultad de Comunicaci&oacute;n, 2004). La diferencia no radica en la acepci&oacute;n de la noci&oacute;n informaci&oacute;n “en s&iacute;”, sino en la perspectiva desde la cual se adopta. </p>     <p>&nbsp; </p> <h6>En busca de una definici&oacute;n… </h6>     <p>Emitir un concepto en el plano cient&iacute;fico, supone la convergencia del objeto de estudio en cuesti&oacute;n y una noci&oacute;n temporal del conocimiento. Como se&ntilde;alaba <em>Inmanuel Kant </em> (1724-1804), -fil&oacute;sofo alem&aacute;n, considerado por muchos como el pensador m&aacute;s influyente de la era moderna-, no puede obviarse que el mundo que la ciencia investiga debe ser un mundo hasta cierto punto constituido por las ideas de aquellos que lo estudian. El mundo cient&iacute;fico posterior a 1945 es un mundo, sin duda, fuertemente influenciado por una combinaci&oacute;n de corrientes filos&oacute;ficas qu <em>e postulan el m&eacute;todo </em> cient&iacute;fico como &uacute;nico m&eacute;todo v&aacute;lido de conocimiento, y que rechazan toda teorizaci&oacute;n bajo otro contexto. La forma de “hacer ciencia” que domin&oacute; al mundo y particularmente a los Estados Unidos para esta &eacute;poca, califica de referente a aquel m&eacute;todo cient&iacute;fico derivado de las ciencias naturales, mod&eacute;lico por su m&eacute;todo de observaci&oacute;n y comprobaci&oacute;n. “ <em>Estas corrientes filos&oacute;ficas dominantes fueron: empirismo, positivismo y pragmatismo, las que entrelazadas y complementarias sirvieron de ambiente filos&oacute;fico en el cual se inscribe el proceso fundacional de la ciencia de la informaci&oacute;n” </em> ( <em>Linares Columbi&eacute; R. </em> La ciencia de la informaci&oacute;n y sus matrices te&oacute;ricas: contribuci&oacute;n a su historia. [Tesis para optar por el t&iacute;tulo de Doctor en Ciencias de la Informaci&oacute;n ]. Universidad de la Habana : Facultad de Comunicaci&oacute;n, 2004). </p>     <p>El positivismo cl&aacute;sico tiene sus ra&iacute;ces en el siglo XIX con el franc&eacute;s <em>Auguste Comte. </em> En un principio, explicitaba que el conocimiento de todos los temas, de la astronom&iacute;a a sociolog&iacute;a, deb&iacute;a venir de la correlaci&oacute;n de la evidencia emp&iacute;rica. Estas ra&iacute;ces modificadas por lo que a principios del siglo XX emergi&oacute; como el positivismo l&oacute;gico, que resaltaba la importancia de la comprobaci&oacute;n cient&iacute;fica y del empleo de la l&oacute;gica formal -y que rechazaba que el &uacute;nico y verdadero conocimiento estaba en la experiencia personal-, tuvo una influencia decisiva en el rechazo de las doctrinas metaf&iacute;sicas por su carencia de sentido, y en la aceptaci&oacute;n del empirismo como una materia de exigencia l&oacute;gica. </p>     <p>El per&iacute;odo posterior a la segunda guerra mundial se encuentra directamente precedido por el desarrollo a finales del siglo XIX y principios del XX, de lo que constituy&oacute; la primera filosof&iacute;a desarrollada de forma independiente en los Estados Unidos: el pragmatismo, seg&uacute;n la cual la prueba de la verdad de una proposici&oacute;n es su utilidad pr&aacute;ctica, el prop&oacute;sito del pensamiento es guiar a la acci&oacute;n, y el efecto de una idea es m&aacute;s importante que su origen. Esta doctrina fue la manera dominante de abordar la filosof&iacute;a en los Estados Unidos durante el primer cuarto del siglo XX. Su origen te&oacute;rico se remonta a <em>Charles Sanders Peirce </em>, quien fundament&oacute; su teor&iacute;a con el precepto de que ning&uacute;n objeto o concepto posee validez inherente o tiene importancia; su trascendencia se encuentra tan s&oacute;lo en los efectos pr&aacute;cticos resultantes de su uso o aplicaci&oacute;n. Por lo tanto, la verdad de una idea u objeto, puede medirse mediante la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica sobre su utilidad pr&aacute;ctica. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Emitir un concepto de informaci&oacute;n en este contexto socio-geogr&aacute;fico ser&iacute;a un fruto en&eacute;rgicamente permeado por el resultado de su utilidad pr&aacute;ctica y su fundamentaci&oacute;n emp&iacute;rica, por ende que “ <em>las elaboraciones conceptuales de la noci&oacute;n informaci&oacute;n, derivadas de la “Teor&iacute;a matem&aacute;tica de la comunicaci&oacute;n”, son las m&aacute;s significativas en los primeros a&ntilde;os” </em>( <em>Linares Columbi&eacute; R </em>. La ciencia de la informaci&oacute;n y sus matrices te&oacute;ricas: contribuci&oacute;n a su historia. [Tesis para optar por el t&iacute;tulo de Doctor en Ciencias de la Informaci&oacute;n ]. Universidad de la Habana : Facultad de Comunicaci&oacute;n, 2004). <em>” La Teor&iacute;a matem&aacute;tica de la comunicaci&oacute;n (…) dio lugar a la &uacute;nica propuesta formalizada, matem&aacute;tica e implementada del concepto de informaci&oacute;n” </em>. <span class="superscript">3</span> </p>     <p>Desarrollada por <em>Shannon y Weaver </em>, esta teor&iacute;a vio la luz en 1948. Surgi&oacute; del aumento de la complejidad y de la masificaci&oacute;n de las v&iacute;as de comunicaci&oacute;n, como el tel&eacute;fono, las redes de teletipo y los sistemas de comunicaci&oacute;n por radio; y de la necesidad de una base te&oacute;rica para la tecnolog&iacute;a de la comunicaci&oacute;n que las sustentaba. En esencia, la creaci&oacute;n de <em>Shannon </em> despliega un modelo lineal que define claramente a los actores part&iacute;cipes del proceso comunicativo. Su realidad persegu&iacute;a dos objetivos fundamentales: determinar la cantidad de informaci&oacute;n que pod&iacute;a transitar por un canal de comunicaci&oacute;n, y los efectos que sobre la decodificaci&oacute;n pod&iacute;an producir las perturbaciones introducidas durante el transporte, a las que denomin&oacute; ‘ruido'. </p>     <p>Como puede apreciarse, la informaci&oacute;n a la que hace alusi&oacute;n queda totalmente vac&iacute;a en su apreciaci&oacute;n de contenido sem&aacute;ntico. <em>“El modelo matem&aacute;tico informacional pretende representar un sistema general de comunicaci&oacute;n, porque excluye de &eacute;sta cualquier referencia a contenidos y selecciona &uacute;nicamente el fen&oacute;meno que cualquier sistema de comunicaci&oacute;n supone: la transmisi&oacute;n de se&ntilde;ales”</em>. <span class="superscript">6</span> Esta teor&iacute;a es, sin lugar a dudas, por su visi&oacute;n netamente emp&iacute;rica y pragm&aacute;tica, adem&aacute;s de un modelo comunicativo, un modelo de la visi&oacute;n cientificista de la &eacute;poca, por lo que se le adjudic&oacute; como referente a cualquier aplicaci&oacute;n que por ende tuviera su fundamento en el proceso comunicativo. </p>     <p>De otro lado, y muy a pesar de Potsdam, - Conferencia de Potsdam, reuni&oacute;n de los m&aacute;s altos dirigentes gubernamentales de Estados Unidos, la Uni&oacute;n de Rep&uacute;blicas Socialistas Sovi&eacute;ticas (URSS) y el Reino Unido, celebrada a ra&iacute;z de la rendici&oacute;n incondicional de Alemania en la Segunda Guerra Mundial- la Segunda Guerra Mundial elimin&oacute; el peligro del fascismo, pero engendr&oacute; otro que sumi&oacute; al mundo en el terror y la incertidumbre casi, o hasta la desintegraci&oacute;n de la URSS en 1991: la guerra fr&iacute;a, situaci&oacute;n que engendr&oacute; un per&iacute;odo de influencia decisiva en el desarrollo cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gico, del cual la recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n no es una excepci&oacute;n, y es el ambiente sociopol&iacute;tico y econ&oacute;mico que envuelve sus inicios reales y posterior desarrollo. En tanto, cabe se&ntilde;alar como condicionantes fundamentales del per&iacute;odo de gestaci&oacute;n de la recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n de <em>Mooers </em>: </p>     <p>&#149;&nbsp; El art&iacute;culo “ <em>As we may think </em>” de <em>Vannevar Bush, </em> publicado en 1945. </p>     <p>&#149;&nbsp; La creaci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as computacionales en 1946. </p>     <p>&#149;&nbsp; La formulaci&oacute;n de la teor&iacute;a matem&aacute;tica de la comunicaci&oacute;n de <em>Shannon-Weaver </em> en 1948. </p>     <p>Y como entorno con el que tiene una relaci&oacute;n enteramente rec&iacute;proca: el ambiente derivado de la posguerra y los inicios de la guerra fr&iacute;a. </p>     <p><em>“Las relaciones entre la ciencia y la sociedad son enteramente rec&iacute;procas. Al igual que en el interior de la ciencia se producen transformaciones por los acontecimientos sociales tambi&eacute;n estos y en medida creciente, se producen por la influencia de la ciencia”. </em><span class="superscript">2 </span></p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <strong>Inicios reales de la investigaci&oacute;n sobre la recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n</strong></p>     <p>“ <em>Los or&iacute;genes de la investigaci&oacute;n sobre la recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n pueden remontarse al a&ntilde;o 1953 cuando se realizaron en Gran Breta&ntilde;a y los Estados Unidos, grupos de pruebas para evaluar el desempe&ntilde;o del entonces controvertido sistema “Uniterm” de Mortimer Taube, frente a los enfoques m&aacute;s convencionales en la tem&aacute;tica de la indizaci&oacute;n y la recuperaci&oacute;n” </em>. <span class="superscript">7</span> Sin embargo, a pesar de que estas investigaciones conforman los or&iacute;genes, no tuvieron el peso suficiente como para establecer un arquetipo emblem&aacute;tico de investigaci&oacute;n en el campo. </p>     <p>No fue sino hasta 1957 en el Cranfield Institute of Technology y otras instituciones asociadas, cuando comienzan a realizarse una serie de pruebas que representaron el comienzo real de la investigaci&oacute;n sobre recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n como disciplina emp&iacute;rica. Las pruebas Cranfield desarrolladas en dos etapas Cranfield I y Cranfield II, tuvieron una considerable influencia en el desarrollo posterior del campo, principalmente porque marcaron el giro de la investigaci&oacute;n en un enfoque filos&oacute;fico y un tanto especulativo a uno con fundamentaci&oacute;n en lo emp&iacute;rico Ellis 92,<span class="superscript">7</span> adem&aacute;s de que estandariz&oacute; los m&eacute;todos de comprobaci&oacute;n que eran una exigencia fundamental de la ciencia del momento. </p>     <p>Pero, veamos c&oacute;mo se estructuraba la experimentaci&oacute;n y que noci&oacute;n se ten&iacute;a de un sistema de recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n. Quien mejor nos muestra al respecto son las palabras del propio <em>Cyril Cleverdon </em>, director jefe del proyecto, quien defin&iacute;a el ambiente de prueba como: </p>     <p><em>“(…) una situaci&oacute;n similar a la de un laboratorio, donde libre de la contaminaci&oacute;n de las variables operacionales, el desempe&ntilde;o de los lenguajes de indizaci&oacute;n pudiera estudiarse de forma aislada”. </em><span class="superscript">8</span> “ <em>(…) se tiene que crear un ambiente artificial para que se puedan realizar las pruebas experimentales y aunque tratemos de crear un ambiente lo m&aacute;s real posible, este sigue siendo artificial: una pieza de un equipo similar a un t&uacute;nel aerodin&aacute;mico” </em>. 9 <em>“Partimos del criterio de que todos los lenguajes de indizaci&oacute;n son amalgamas de diferentes tipos de recursos, esos recursos caen en dos grupos: aquellos que pretenden mejorar el nivel de recobrado y aquellos que pretenden mejorar el nivel de precisi&oacute;n (…) El objetivo de la prueba era investigar el efecto que tendr&iacute;a cada uno de estos recursos, solo o en cualquier posible combinaci&oacute;n, en la precisi&oacute;n y en el recobrado. Para hacer posible que esto ocurra, era esencial hacer que todo fuera constante, excepto la variable que se investigaba”. </em><span class="superscript">8</span> </p>     <p>No es dif&iacute;cil apreciar la fuerte influencia de la visi&oacute;n ingenieril; en realidad se importaba el m&eacute;todo aplicado de otra ciencia a la recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n. Los lenguajes de indizaci&oacute;n y su funci&oacute;n se dan en contextos con marcadas caracter&iacute;sticas de rigidez, e incluso se toman como actores componentes de un sistema mec&aacute;nico, a partir del supuesto que cada quien tiene su funci&oacute;n preconcebida y una influencia objetiva. Al igual que existen las amalgamas de recursos de indizaci&oacute;n que pretenden mejorar el nivel de recobrado y precisi&oacute;n, existen los componentes que hacen el auto mas estable, para lograr maniobrabilidad, y aquellos que lo hacen m&aacute;s ligero para ganar velocidad. La semejanza a un sistema f&iacute;sico es la caracter&iacute;stica fundamental de los experimentos de <em>Cranfield </em>. </p>     <p>Otro de los aportes medulares de estos experimentos fue la estandarizaci&oacute;n de los criterios de de relevancia y pertinencia, futuras medidas adjuntas a la evaluaci&oacute;n de cada sistema de recuperaci&oacute;n. As&iacute; tuvo lugar el advenimiento de los a&ntilde;os sesenta, con una base estructural y un intento de metodolog&iacute;a fundada en la investigaci&oacute;n, que por su peso, pod&iacute;a aceptarse t&aacute;citamente en los trabajos posteriores, tanto en pruebas experimentales como operacionales. De hecho lo fue, y es a lo que Ellis denomin&oacute; “influencia indirecta” (Ellis, 1992). <em>“La posici&oacute;n adoptada por Mooers (y por muchos otros pioneros como Mortimer Taube, James Perry, Allen Kent, Hans Peter Luhn etc.) fue la de concentrarse en la construcci&oacute;n de sistemas. Este &eacute;nfasis en los sistemas (o enfoque centrado en los sistemas) formulado en los a&ntilde;os 50, fue el esquema exclusivo de la recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n por varias d&eacute;cadas. Todav&iacute;a predomina en buena parte de la investigaci&oacute;n en este &aacute;mbito”. </em><span class="superscript">5</span> </p>     <p>Para esta etapa, la tecnolog&iacute;a en los sistemas empleados era muy simple. Se utilizaron ampliamente las b&uacute;squedas mec&aacute;nicas en &iacute;ndices manuales impresos. Pero mientras la b&uacute;squeda mantuvo tales principios, las entradas o t&eacute;rminos de indizaci&oacute;n asignados a los documentos corr&iacute;a con enormes limitaciones: una indizaci&oacute;n muy detallada desembocaba en el riesgo de un cat&aacute;logo interminable. Ya para entonces, la b&uacute;squeda entre un sinn&uacute;mero de entradas evidenciaba que el ser humano no era capaz de lidiar con ello eficazmente. </p>     <p>As&iacute;, el advenimiento de las bases de datos computarizadas, donde los sistemas pudieran hacer las b&uacute;squedas con un algoritmo determinado, denot&oacute; que la indizaci&oacute;n de nuevo pod&iacute;a hacerse m&aacute;s detallada. No importaba cuantos &iacute;ndices existieran por cada documento, mientras m&aacute;s detallada fuera la indizaci&oacute;n, m&aacute;s efectiva ser&iacute;a la b&uacute;squeda; de esta forma, el sistema pod&iacute;a devolver un mayor n&uacute;mero de documentos relevantes -las m&aacute;quinas no ten&iacute;an problema alguno con ‘buscar entrada por entrada' de principio a fin, ellas no experimentaban cansancio ni agotamiento. Entonces, el problema dej&oacute; de radicar en realizar las b&uacute;squedas entre un sinn&uacute;mero de elementos, sino en que para que esta fuera lo m&aacute;s efectiva posible deb&iacute;a ser el producto de un intenso trabajo de indizaci&oacute;n precedente. Los indizadores ten&iacute;an encima el rigor por entero de una ardua tarea, y ello increment&oacute; notablemente los costos. </p>     <p>Entonces vio la luz la idea de la b&uacute;squeda a <em>free-text </em> (texto libre). Pod&iacute;a hacerse la b&uacute;squeda en de documentos enteros, no importaba la cantidad de ellos, a fin de cuentas se obviaban los costos de la indizaci&oacute;n. Pero a pesar de que la idea se hizo muy popular y su uso se extendi&oacute; ostensiblemente (a&uacute;n existe), enseguida aparecieron detractores del m&eacute;todo, y su razones eran fundadas. La labor de indizar no era simplemente tomar palabras al libre albedr&iacute;o para describir al documento, era aquella tarea de “tomar las correctas” entre otras cuestiones que iban m&aacute;s all&aacute; de la ligereza del usuario, qui&eacute;n por intuici&oacute;n propia etiquetaba su interrogante. Una de las soluciones m&aacute;s efectivas que se dio al problema fue el denominado ‘ <em>relevance feedback' </em>, o retroalimentaci&oacute;n por relevancia. La retroalimentaci&oacute;n por relevancia significaba de alguna forma, incrementar la utilidad de la prescripci&oacute;n de b&uacute;squeda <em>(query) </em> agregando t&eacute;rminos extra&iacute;dos del recobrado inicial -de documentos juzgados por el sistema como relevantes-, la realidad mostraba que el sistema pod&iacute;a operar mejor con una prescripci&oacute;n de b&uacute;squeda m&aacute;s extensa, mientras los usuarios en su mayor&iacute;a se limitaban a peque&ntilde;as expresiones. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para esta etapa, sin embargo, uno de los principales impedimentos que han se&ntilde;alado los estudiosos, era la poca disponibilidad de textos legibles por m&aacute;quina (machine-readable text), lo que ataba a los investigadores en sus pretensiones de construir grandes sistemas que operaran en el universo digital. </p>     <p>    <br>   <strong>La funci&oacute;n del usuario en los inicios de la recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n </strong></p>     <p>Volviendo a la cita anterior, pongamos atenci&oacute;n a la semejanza sobre el ambiente de prueba que citaba <em>Cleverdon </em> con el de un t&uacute;nel aerodin&aacute;mico. En un t&uacute;nel aerodin&aacute;mico, todas las magnitudes f&iacute;sicas son controlables: velocidad del aire, vectores de direcci&oacute;n, sentido, rozamiento estimado; pero aparece la inc&oacute;gnita que no se aprecia en ning&uacute;n lugar, &iquest;y la entidad usuario?, con alguna otra funci&oacute;n, m&aacute;s que de receptor pasivo de informaci&oacute;n, en el mejor de los casos considerado s&oacute;lo el ‘origen' de la consulta. Sin dudas, la noci&oacute;n usuario implicar&iacute;a un riesgo de contaminaci&oacute;n inminente sobre el ‘ambiente de laboratorio' que se ten&iacute;a como objetivo lograr, y sobre los supuestos empiristas y objetivistas preponderantes. </p>     <p><em>“La aparici&oacute;n y desarrollo de los sistemas de recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n se encuadra en orientaciones te&oacute;ricas con supuestos empiristas y objetivistas y con modelos basados en la teor&iacute;a matem&aacute;tica de la comunicaci&oacute;n” </em>( <em>Linares Columbi&eacute; R </em>. La ciencia de la informaci&oacute;n y sus matrices te&oacute;ricas: contribuci&oacute;n a su historia. [Tesis para optar por el t&iacute;tulo de Doctor en Ciencias de la Informaci&oacute;n ]. Universidad de la Habana : Facultad de Comunicaci&oacute;n, 2004). Precisamente, el modelo <em>Shannon-Weaver </em> como se hab&iacute;a mencionado, despliega un proceso unilateral donde la comunicaci&oacute;n se concibe en un solo sentido, el mecanismo de retroalimentaci&oacute;n del sistema en el que el usuario tiene una funci&oacute;n activa no est&aacute; concebido. Por lo que, con este modelo como base la funci&oacute;n del usuario (o destino) se limita a una recepci&oacute;n pasiva de lo que se tiene como objetivo transmitir. Sin embargo, el logro del objetivo fundamental de la teor&iacute;a matem&aacute;tica de la comunicaci&oacute;n (medir la cantidad de informaci&oacute;n que puede transitar por un canal y el efecto negativo del ruido) peligra cuando no se dispone de la capacidad de evitar las distorsiones, 6 que introducir&iacute;a el usuario con su subjetividad, una fuente de perturbaci&oacute;n a la hermeticidad del sistema. <em>“Como se cree que el usuario introduce el subjetivismo y que, por tanto, coadyuva al distanciamiento de lo que deb&iacute;a ser una ciencia, se maximiza la necesidad de los sistemas de informaci&oacute;n, de una objetividad irrefutable; y prevalecen sus necesidades como entidad casi despersonalizada” </em> ( <em>Linares Columbi&eacute; R </em>. La ciencia de la informaci&oacute;n y sus matrices te&oacute;ricas: contribuci&oacute;n a su historia. [Tesis para optar por el t&iacute;tulo de Doctor en Ciencias de la Informaci&oacute;n ]. Universidad de la Habana : Facultad de Comunicaci&oacute;n, 2004). <em></em></p>     <p>Un sistema de recuperaci&oacute;n era un producto que funcionaba bien en la medida que mejor “engrasado” estuviera su dispositivo mec&aacute;nico, por lo que su mejor funcionamiento en consecuencia, depend&iacute;a del perfeccionamiento de sus partes, los lenguajes de indizaci&oacute;n y las herramientas tecnol&oacute;gicas ten&iacute;an el lugar primordial. En este contexto, surge la tendencia de la formaci&oacute;n de usuarios, como &uacute;nica forma de que estos conocieran un sistema dise&ntilde;ado y construido sin contar con ellos. <span class="superscript">7</span> Bajo otra perspectiva hist&oacute;rica, se abordar&aacute; el problema desde otra arista. </p>     <p>&nbsp; </p> <h4>EL DESARROLLO DE LA CIBERN&Eacute;TICA </h4>     <p>Si se intenta modelar esquem&aacute;ticamente la recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n manual, cl&aacute;sica de las bibliotecas, con el punto de vista de Cleverdon sobre lo que deb&iacute;a ser un sistema de recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n, el punto de partida ser&iacute;a una solicitud (despersonalizada), que desencadena un proceso en el cual el bibliotecario es el eje central, y quien, por medio de los lenguajes documentarios y los sistemas de clasificaci&oacute;n y almacenamiento, realiza la labor de identificar aquellos documentos capaces de cubrir desde la perspectiva informacional (al menos en apariencia) la necesidad inicial de donde se parte; y llevarlos a manos del usuario en cuesti&oacute;n. </p>     <p>En este caso, el bibliotecario puede, una vez identificado el t&iacute;tulo, abrir el libro e intuir si es relevante o no, de lo contrario puede remitirse a la b&uacute;squeda manual en largos &iacute;ndices de materia impresos para obviar este paso. Sin embargo, esto es un proceso engorroso que implica tiempo y esfuerzo. Pensemos en una labor tan extensa como la b&uacute;squeda en la versi&oacute;n impresa del <em>Chemical Abstracts </em>, el simple hecho de buscar art&iacute;culos que mencionen dos t&oacute;picos de materia diferentes, exige la b&uacute;squeda por ambos t&eacute;rminos independientes, luego, en la lista subsiguiente, el astron&oacute;mico trabajo de identificar aquellos elementos coincidentes en ambas. En comparaci&oacute;n con el hombre esto es algo que las m&aacute;quinas pueden hacer muy bien, la cantidad no es un problema para las m&aacute;quinas, ellas no experimentan fatiga, y no desisten si una actividad es aburrida. </p>     <p>La recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n que tiene or&iacute;genes en <em>Mooers </em> se diferencia de la recuperaci&oacute;n cl&aacute;sica en el uso de t&eacute;cnicas o m&aacute;quinas que facilitan el proceso. Si bien los primeros pasos que se dieron en este sentido, eran pr&aacute;cticamente manuales -los de <em>Batten </em> y <em>Cordonnier </em> que se basaban en el principio de la coincidencia &oacute;ptica, el de <em>Mooers </em> que empleaba tarjetas se&ntilde;aladas en los bordes y, un tiempo m&aacute;s tarde, el de <em>Taube </em>, el sistema Uniterm <em>- </em> los sistemas sucesores pretend&iacute;an obviar del todo la presencia humana como eje central del proceso. La funci&oacute;n antes mencionada del bibliotecario, quien ten&iacute;a el lugar principal, pretend&iacute;a ser sustituido por algo o alguien capaz de lograr una eficiencia total en una tarea que se hac&iacute;a enormemente compleja con el crecimiento inusitado del universo documental. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sin embargo, el problema fundamental que surge con la pretensi&oacute;n de aislar la presencia humana como eje central de la recuperaci&oacute;n es que la actividad del bibliotecario se ubica en un ‘proceso inteligente', sobre todo porque opera con las bases del lenguaje, que es complejo; y donde la acci&oacute;n de identificar est&aacute; precedida, a su vez, por procesos mentales complejos de an&aacute;lisis y s&iacute;ntesis, sin obviar su capacidad de decisi&oacute;n. El logro de una ‘m&aacute;quina inteligente' que pueda prescindir del hombre, supone la cualidad de imitarlo en un sentido y de superarlo en otro. La cibern&eacute;tica, que apareci&oacute; en el decenio de los a&ntilde;os cuarenta del siglo XX, ten&iacute;a entre sus objetivos imprimirle a sus logros ambas cualidades. </p>     <p>“ <em>Las computadoras electr&oacute;nicas que se desarrollaron a una velocidad de v&eacute;rtigo luego de la segunda guerra mundial, especialmente tras la invenci&oacute;n del transistor, ten&iacute;an una enorme capacidad para hacer simulaciones lo que hizo mucho m&aacute;s f&aacute;cil desarrollar modelos mec&aacute;nicos de las que, hasta entonces, se consideraban las funciones f&iacute;sicas y mentales b&aacute;sicas de los organismos, incluido el humano”. </em><span class="superscript">1</span> Siendo as&iacute;, la cibern&eacute;tica se convierte en el punto de encuentro de las ciencias que se ocupaban hasta entonces del estudio de la actividad vital del organismo: la psicolog&iacute;a y la fisiolog&iacute;a <em>. </em></p>     <p><em>Mientras que la fisiolog&iacute;a avanzaba r&aacute;pidamente en el estudio de la autorregulaci&oacute;n de las funciones sist&eacute;micas, la psicolog&iacute;a hac&iacute;a suyo otro plano de relaciones que no eran intraorg&aacute;nicas, sino que afectaban a la interacci&oacute;n del organismo con el medio, el nivel de la conducta de adaptaci&oacute;n. Se trataba precisamente de la conducta del organismo &iacute;ntegro respecto a su entorno, y no de funciones aisladas. </em><span class="superscript">10</span> Se consideraba que la l&iacute;nea divisoria entre la fisiolog&iacute;a y la psicolog&iacute;a se hallaba precisamente en que la primera estudiaba funciones sist&eacute;micas aisladas; la segunda, la conducta del organismo &iacute;ntegro. </p>     <p>“ <em>La cibern&eacute;tica sali&oacute; de los l&iacute;mites de la fisiolog&iacute;a y la psicolog&iacute;a, al fundamentar matem&aacute;ticamente sus principios y realizarlos t&eacute;cnicamente en m&aacute;quinas” </em>( <em>Yaroshevski, </em> 1983, p. 295). Las ideas y pretensiones fundamentales de la nueva ciencia se sintetizan con el trabajo del matem&aacute;tico estadounidense <em>Norbert Wiener </em> (1894-1964) <em>, </em> en <em>“Cibern&eacute;tica” </em>, en 1948. La cibern&eacute;tica estudia el control y la comunicaci&oacute;n en las m&aacute;quinas, los animales y las organizaciones. No comprende s&oacute;lo del control autom&aacute;tico de la maquinaria por computadoras y otros aparatos electr&oacute;nicos, sino tambi&eacute;n del estudio del cerebro y del sistema nervioso humano y la relaci&oacute;n entre los sistemas de comunicaci&oacute;n y control. </p>     <p>Surge como corriente que integraba los resultados de las ciencias matem&aacute;ticas, t&eacute;cnicas y biol&oacute;gicas. As&iacute;, <em>“tres ramificaciones de la psicofisiolog&iacute;a se convirtieron en premisas de la cibern&eacute;tica: la propiamente fisiol&oacute;gica, la psicofisiol&oacute;gica, y la propiamente psicol&oacute;gica”</em>. <span class="superscript">10</span> </p>     <p>La ramificaci&oacute;n propiamente fisiol&oacute;gica se basa en la teor&iacute;a de la homeostasis o del equilibrio. La homeostasis requiere que el organismo sea capaz de detectar la presencia de cambios en el medio y de controlarlos, una peque&ntilde;a variaci&oacute;n con respecto al nivel establecido iniciar&aacute; una respuesta homeost&aacute;tica que restituir&aacute; el estado deseado para el medio. Fue desarrollada inicialmente por <em>Claude Bernard </em> (1813-1878), un fisi&oacute;logo franc&eacute;s considerado fundador de la medicina experimental. </p>     <p><strong></strong>La vertiente psicofisiol&oacute;gica se sustenta en el mecanismo de a utorregulaci&oacute;n de la conducta, &iacute;ntegramente mediante se&ntilde;ales. Uno de sus principales exponentes fue <em>Iv&aacute;n P </em>. <em>P&aacute;vlov </em> (1849-1936), fisi&oacute;logo y Premio N&oacute;bel ruso, conocido por sus estudios sobre el comportamiento reflejo. Sus experimentos m&aacute;s famosos demostraron la existencia de reflejos condicionados y no condicionados en los perros, que tuvieron gran influencia en el desarrollo de las teor&iacute;as psicol&oacute;gicas conductistas, fisiol&oacute;gicamente orientadas, durante los primeros a&ntilde;os del siglo XX </p>     <p>&nbsp; </p> <h4>EL CONDUCTISMO </h4>     <p>Los experimentos de <em>P&aacute;vlov </em> sobre el condicionamiento de los reflejos en animales a pesar de que fracasaron en su intento de generalizar la teor&iacute;a, tuvieron una influencia fundamental en el posterior desarrollo del conductismo, importante escuela psicol&oacute;gica de la primera mitad del siglo XX, que ejerci&oacute; una basta influencia sobre la ciencia en general. La nueva corriente estaba en concordancia con el ambiente imperante en la &eacute;poca. Hasta la d&eacute;cada de 1960, la psicolog&iacute;a estuvo imbuida de consideraciones de &iacute;ndole eminentemente pr&aacute;ctica; los psic&oacute;logos intentaron aplicar la psicolog&iacute;a en la escuela y en los negocios, se interesaron muy poco por los procesos mentales e hicieron hincapi&eacute; exclusivamente en la conducta <em>. </em> En un principio, el movimiento fue liderado y divulgado por el psic&oacute;logo estadounidense <em>John B. Watson </em> (1878-1958), fundador de la corriente conductista en la psicolog&iacute;a. </p>     <p>En 1913, en su art&iacute;culo “ <em>La psicolog&iacute;a seg&uacute;n un conductista”, </em><em>Watson </em> expresaba que la imposibilidad de la psicolog&iacute;a de ocupar un puesto digno entre las ciencias naturales durante su medio siglo de existencia, se deb&iacute;a a la falsa comprensi&oacute;n del objeto y del m&eacute;todo de las investigaciones psicol&oacute;gicas. Pensaba que el objeto de la psicolog&iacute;a deb&iacute;a ser en lugar de la conciencia, la conducta; rechaz&oacute; el m&eacute;todo subjetivo (introspectivo) y emplaz&oacute;, en su lugar, lo que denomin&oacute; el m&eacute;todo objetivo. Desde el punto de vista conductista, la psicolog&iacute;a deb&iacute;a centrar su an&aacute;lisis en la conducta observable del sujeto, como &uacute;nico m&eacute;todo v&aacute;lido de conocimiento, el vuelco al estudio de los fen&oacute;menos ps&iacute;quicos no observables, en su opini&oacute;n, carec&iacute;a de un sentido propio. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Y no es de extra&ntilde;ar que, en esta etapa, surgiera una corriente psicol&oacute;gica que respondiera a un modo ‘objetivo' de estudiar al hombre, y menos en medio de las singularidades geogr&aacute;fico-filos&oacute;ficas referidas anteriormente. La teor&iacute;a de <em>Watson, </em> en concordancia con en el positivismo l&oacute;gico, pretend&iacute;a hacer de la psicolog&iacute;a una ciencia aislada de todo subjetivismo y voltear la mirada a aquella parte del hombre que es observable y cuantificable: la conducta. Muchos psic&oacute;logos le llamaron al conductismo la psicolog&iacute;a sin psique. </p>     <p>Sin embargo, el paradigma conductista ten&iacute;a por derecho propio, al aplicar claramente las bases pragm&aacute;tico-positivistas regentes, un puesto garantizado en la continuidad. <em>“Antes de que transcurriera una d&eacute;cada, el principal oponente de Watson, Titchener </em> - <em>Edward Bradford Titchener </em>, psic&oacute;logo estadounidense profesor la Universidad de Cornell, cuya labor llev&oacute; al apogeo del enfoque introspectivo para el estudio de la psicolog&iacute;a <em>-, que hab&iacute;a negado todo significado de los postulados conductistas para la psicolog&iacute;a como ciencia, deb&iacute;a reconocer que la ola del conductismo arrastraba a toda la psicolog&iacute;a norteamericana” </em>. <span class="superscript">10 </span></p>     <p><em>&nbsp; </em></p> <h4>LA INVIABILIDAD DEL CONDUCTISMO PARA LA CIBERN&Eacute;TICA </h4>     <p><em>“Creo que se puede escribir un tratado de psicolog&iacute;a sin utilizar nunca los t&eacute;rminos conciencia, estado mental, mente u otros de la misma categor&iacute;a” </em>. <span class="superscript">11</span> </p>     <p>Sin embargo a finales del siglo XIX, <em>Wilhelm Wundt </em> (1832-1920), un psic&oacute;logo alem&aacute;n, considerado el fundador de la psicolog&iacute;a como ciencia independiente, en experimentos con distintos fen&oacute;menos fisiol&oacute;gicos sobre las sensaciones, observ&oacute; que exist&iacute;a “algo”, no observable emp&iacute;ricamente, que iba m&aacute;s all&aacute; de las expresiones fisiol&oacute;gicas del organismo. As&iacute; para &eacute;l, la tarea principal de la psicolog&iacute;a era el estudio de esa estructura no observable: la conciencia, que abarca no s&oacute;lo el campo de las sensaciones sino tambi&eacute;n el de los sentimientos, las im&aacute;genes, la memoria, la atenci&oacute;n, la percepci&oacute;n del tiempo y el movimiento. Debido a que el estudio se centraba en los contenidos y la din&aacute;mica de la conciencia, no es extra&ntilde;o que la principal herramienta de estudio fuera la introspecci&oacute;n. El vuelco del conductismo recay&oacute; en el desconocimiento de esta estructura. </p>     <p>La cibern&eacute;tica, que se afianz&oacute; de la psicolog&iacute;a como el m&eacute;todo te&oacute;rico para explicar la din&aacute;mica de las estructuras mentales, encontr&oacute; un abismo en la teor&iacute;a conductista que se hizo inviable. Si la cibern&eacute;tica ten&iacute;a entre sus objetivos desarrollar m&aacute;quinas inteligentes, capaces de dirigir procesos y a otras m&aacute;quinas a su vez (la capacidad del automatismo y la autorregulaci&oacute;n), era l&oacute;gico que encontrar una estructura capaz de responder a los mecanismos y procesos mentales que brindaban esta capacidad al ser humano, fuera una de sus prerrogativas iniciales. El conductismo, que era la corriente imperante, no encontraba respuesta a ello, o no pretend&iacute;a siquiera darla. Lo que mediaba entre la actividad sensorial y la respuesta motora, necesidad vital para s&iacute;, hab&iacute;a que buscarlo en otro lugar. </p>     <p>Por otro lado, los planteamientos de la <em>Gestalt </em> -del alem&aacute;n, <em>Gestalt </em>-, una escuela de psicolog&iacute;a que se dedic&oacute; principalmente al estudio de la percepci&oacute;n y que postulaba que las im&aacute;genes se perciben en su totalidad, como forma o configuraci&oacute;n, y no como mera suma de sus partes constitutivas, parec&iacute;an apropiados, al menos, como punto de partida. La <em>Gestalt </em> situaba, en primer plano, el principio de la autoorganizaci&oacute;n y el car&aacute;cter estructural de la actividad ps&iacute;quica. Part&iacute;a de que la organizaci&oacute;n general en un todo determinaba las propiedades y la conducta de sus componentes aislados, para la cibern&eacute;tica este enfoque sist&eacute;mico se convirti&oacute; en determinante. No obstante, aunque la categor&iacute;a imagen que brindaba la <em>Gestalt </em> era mucho m&aacute;s apropiada para los efectos de la cibern&eacute;tica, aun no resolv&iacute;a positivamente la relaci&oacute;n directa, indudable, entre la imagen y la acci&oacute;n. As&iacute;, los esfuerzos iban dirigidos a lograr esta conexi&oacute;n indispensable que no ten&iacute;a m&aacute;s que ciertas aproximaciones te&oacute;ricas de car&aacute;cter especulativo.     <br> </p> <h4>LAS MICROCOMPUTADORAS </h4>     <p>En el a&ntilde;o 1971, ocurre, sin duda, un acontecimiento de singular impacto en el campo de la microelectr&oacute;nica: la aparici&oacute;n del microprocesador. El microprocesador surgi&oacute; gracias al descubrimiento de la tecnolog&iacute;a de integraci&oacute;n a gran escala - <em>VLSI </em>, acr&oacute;nimo de <em>Very Large Scale Integration </em>- del circuito integrado que hab&iacute;a revolucionado el mundo con su aparici&oacute;n en 1959. El microprocesador redujo el tama&ntilde;o de la CPU al de una sola pastilla o chip de silicio. A esta &eacute;poca, pertenece el microprocesador Intel 4004, una computadora en un chip. </p>     <p>La demanda totalmente abrumadora e inesperada de la Altair 8800, la primera computadora de mesa o microcomputadora que present&oacute;, en 1974, Micro Instrumentation Telemetry Systems (MITS), con estas caracter&iacute;sticas, abri&oacute; un sendero que a&uacute;n hoy no parece tener l&iacute;mites. El acceso a los enormes mainframes pr&aacute;cticamente limitado a altos acad&eacute;micos, funcionarios del gobierno y la defensa, hab&iacute;a delineado muy bien una clase donde por derecho pod&iacute;an escucharse pocas voces. La microcomputadora ofreci&oacute; la posibilidad de acercamiento al ciudadano medio, despu&eacute;s se convertir&iacute;a en un fen&oacute;meno de masas. El monopolio de las herramientas inform&aacute;ticas –que pose&iacute;an el gobierno y algunas grandes empresas con suficiente capital como para adquirir computadoras como la UNIVAC , la primera computadora comercial- y con ello, de la informaci&oacute;n, qued&oacute; en una era de oscuridad. Para entonces <em>“exist&iacute;an unos pocos profesionales, los de procesamiento de datos que eran los propietarios esenciales de las computadoras centrales, estos c&oacute;frades disfrutaban de las bendiciones de un monopolio de la informaci&oacute;n” </em>. <span class="superscript">12 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><em>“Cuando las computadoras llegaron, por primera vez, a las oficinas de las grandes compa&ntilde;&iacute;as, se habl&oacute; de la llegada del &quot;cerebro gigantesco&quot;, que contendr&iacute;a toda la informaci&oacute;n necesaria para gestionar la empresa”</em>. <span class="superscript">13</span> Precisamente, la utilidad de la computadora no s&oacute;lo se asentaba en su capacidad de procesar, sino tambi&eacute;n de almacenar, muy a prop&oacute;sito la convergencia de ambas era la gran novedad. En su tiempo, el microfilm fue impactante gracias a su alta capacidad de comprimir la informaci&oacute;n en un espacio f&iacute;sico limitado, por lo que la revoluci&oacute;n que supuso el almacenamiento de la informaci&oacute;n fue trascendental, pero la dicotom&iacute;a capacidad de almacenamiento-procesamiento no estaba concebida a&uacute;n. </p>     <p><em>Bush </em> se hab&iacute;a acercado a algo similar con el MEMEX, aunque su espacio hist&oacute;rico no le permiti&oacute; llegar m&aacute;s all&aacute;. Aunque solo qued&oacute; en el plano te&oacute;rico, MEMEX fue la soluci&oacute;n pr&aacute;ctica que de <em>Bush </em>, conten&iacute;a un teclado y una pantalla, su modo de registro de informaci&oacute;n era el microfilm y contendr&iacute;a relaciones referenciales entre los documentos almacenados. La microcomputadora que se extendi&oacute; a una velocidad vertiginosa a partir de los a&ntilde;os setenta ostentaba un precio bastante m&oacute;dico, por lo que su masificaci&oacute;n no tuvo tropiezos con barreras econ&oacute;micas significativas. Su desarrollo y el de disciplinas afines como la inteligencia artificial, hicieron no menos de la recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n un proceso interactivo. El fundamento que brindaba el desarrollo de la psicolog&iacute;a cognitiva brindaba una base estructural significativa para un cambio de enfoque en este sentido. As&iacute;, los sistemas de recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n comenzaron, en perspectiva, a concebirse lejos del detrimento de la figura del usuario, al menos en una vertiente significativa.     <br> </p> <h4>LA PSICOLOG&Iacute;A COGNITIVA </h4>     <p>El mentalismo, desterrado de la psicolog&iacute;a acad&eacute;mica desde finales del siglo XIX a causa de sus debilidades metodol&oacute;gicas y conceptuales, se reasumi&oacute; con decisi&oacute;n por la nueva psicolog&iacute;a cognitiva. <em>“La analog&iacute;a de la computadora en que se basa prestaba a los psic&oacute;logos un vocabulario, unas directrices y una instrumentaci&oacute;n adecuados para el estudio de la mente”</em>.   En esencia, se ocupaba de los procesos por medio de los cuales el individuo obtiene un conocimiento del mundo y toma conciencia de su entorno, as&iacute; como de sus resultados. <em>“Muchos de los temas tratados por la psicolog&iacute;a cognitiva utilizan la terminolog&iacute;a del “procesamiento de informaci&oacute;n” com&uacute;n para computadoras y procesos mentales. El vocabulario asociacionista se sustituy&oacute; por procesos de ‘codificaci&oacute;n', 'recuperaci&oacute;n', ‘b&uacute;squeda de informaci&oacute;n', y por componentes estructurales como ‘memoria operativa' ‘memoria a largo plazo' etc&eacute;tera </em>“. <span class="superscript">14 </span></p>     <p>La analog&iacute;a funcional mente-computadoras en la que se forman los preceptos de la psicolog&iacute;a cognitiva, como se basa en que ambos son sistemas de prop&oacute;sito general -ambos codifican, retienen y operan con s&iacute;mbolos y representaciones internas- conllev&oacute; a la estratificaci&oacute;n en dos vertientes de esta psicolog&iacute;a: una d&eacute;bil y una fuerte. En la vertiente d&eacute;bil, la relaci&oacute;n mente-computadora es de modo esencialmente instrumental; a pesar de que utiliza el vocabulario del procesamiento corresponde a lo que se denomina con propiedad psicolog&iacute;a cognitiva.  La que corresponde a la fuerte ha ido m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de la psicolog&iacute;a y considera que la computadora es algo m&aacute;s que una simple herramienta conceptual, dio lugar a una disciplina llamada ciencia cognitiva, muy pujante hoy. <em>“Si la computadora y la mente humana son sistemas de prop&oacute;sito general, el objetivo del cient&iacute;fico es elaborar una teor&iacute;a unificada sobre el procesamiento de informaci&oacute;n que englobe ambos sistemas” </em>. <span class="superscript">14</span> <em>“El enfoque cognitivo fue adoptado de forma entusiasta en campos tan diversos como el de la computaci&oacute;n, la psicolog&iacute;a, la sociolog&iacute;a, la inteligencia artificial, la ling&uuml;&iacute;stica y la ciencia de la informaci&oacute;n, y en la confluencia de los intereses de estos grupos diferentes se ha percibido el surgimiento de una disciplina, la ciencia cognitiva” </em>. <span class="superscript">7</span> </p>  <h4>    <br> RECUPERACI&Oacute;N DE INFORMACI&Oacute;N: PSICOLOG&Iacute;A Y LENGUAJE </h4>     <p>El conductismo, que toma como cimiento los principios evolucionistas de Darwin, concibe la universalidad de las leyes de la conducta, a partir del parentesco o tronco com&uacute;n entre las especies, incluido el hombre. </p>     <p><em>“(…) El conductista, en su anhelo de crear un esquema &uacute;nico de reacciones animales, no admite una l&iacute;nea divisoria entre el hombre y los animales. La conducta humana en todas sus sutilezas y complejidad, constituye tan solo una parte del esquema general de las investigaciones del conductista”. </em><span class="superscript">11</span> </p>     <p>Como se observa, la universalidad de las leyes de la conducta no implicaba naturalmente que los repertorios conductuales fueran iguales en todas las especies, pero las diferencias ser&iacute;an meramente cuantitativas. <span class="superscript">14</span> No obstante al se&ntilde;alamiento anterior sobre la inviabilidad del conductismo para la cibern&eacute;tica, la similitud a que hace referencia: el hombre “como una especie m&aacute;s”, desecha casi por entero un presupuesto fundamental del que s&oacute;lo los seres humanos son beneficiarios: el lenguaje, y su relaci&oacute;n bilateral con el hombre. Seg&uacute;n Watson, <em> “la palabra es una reacci&oacute;n verbal que sustituye al objeto (o a la situaci&oacute;n) en virtud del principio del reflejo condicionado. Pero el objeto mismo, desde el punto de vista conductista, desaparece, luego de las operaciones musculares que el individuo es capaz de realizar con &eacute;l. Dicho de otro modo, el habla no puede ir m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de la experiencia motora del individuo (…) Lo que formaba la base de la comunicaci&oacute;n eran las se&ntilde;ales verbales directas, y no el lenguaje como sistema hist&oacute;rico-social determinante de la estructura y del significado de dichas se&ntilde;ales” </em>. <span class="superscript">10 </span></p>     <p>A la predominante perspectiva conductista del lenguaje, replic&oacute; el c&eacute;lebre <em> Noam </em><em>Chomsky </em> - ling&uuml;ista, profesor y activista pol&iacute;tico estadounidense, fundador de la gram&aacute;tica generativa, un sistema de an&aacute;lisis del lenguaje que ha revolucionado la ling&uuml;&iacute;stica moderna <em>, </em> en 1957 con el t&iacute;tulo: “Synthactic Structures” (Estructuras sint&aacute;cticas), donde argumentaba que una descripci&oacute;n razonable sobre c&oacute;mo las personas emplean el lenguaje deb&iacute;a ir m&aacute;s all&aacute; de las observaciones de la conducta, ir a las leyes mentales subyacentes. “ <em>Mientras los conductistas se inclinaron a acentuar la naturaleza de ‘cadena de se&ntilde;ales' de las expresiones (una palabra segu&iacute;a a la otra,) Chomsky enfatiz&oacute; la estructura jer&aacute;rquica de las expresiones ling&uuml;&iacute;sticas” </em>. <span class="superscript">15</span> La afirmaci&oacute;n de <em>Chomsky </em> no hizo m&aacute;s que confirmar los pesares que sobrevendr&iacute;an a la inteligencia artificial en materia de an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><em>“Una persona debe tener alguna representaci&oacute;n de la oraci&oacute;n como un todo en la mente antes de articularla, as&iacute; entonces, debe aplicar las reglas gramaticales a fin de producir su articulaci&oacute;n. Similarmente, al escuchar primero debe percibir la oraci&oacute;n como un todo (no una cadena de palabras separadas) para luego aplicar las reglas gramaticales que le permitir&aacute;n entenderla” </em>. <span class="superscript">16</span> </p>     <p>La recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n a que nos remite, tiene una relaci&oacute;n directa y por entero con el lenguaje, <em>solo los seres humanos tienen un adaptable, preciso y simb&oacute;lico modo de comunicaci&oacute;n que permite la expresi&oacute;n de cualquier tipo de informaci&oacute;n imaginable. “Solucionamos los problemas con efectividad mayormente porque conocemos mucho, y conocemos mucho porque aprendemos no s&oacute;lo de nuestra propia experiencia en el mundo que nos rodea, sino de la experiencia de otros, que ha llegado a nosotros por medio del lenguaje, el lenguaje permite transmitir el conocimiento de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n y de esta manera provee el veh&iacute;culo de la cultura humana”. </em><span class="superscript">15 </span></p>     <p>La funci&oacute;n de la recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n es precisamente, la de un veh&iacute;culo que provee un acercamiento adecuado al acervo documental humano, al que, de un lado, aportamos nosotros mismos, y de otro, en mayor medida, la historia precedente. La actividad cient&iacute;fica es tan intensa, sobre todo desde los &uacute;ltimos sesenta y cinco a&ntilde;os que, como avizorara <em>Bush </em> en 1945, ha llegado a exceder nuestras capacidades de lidiar con el universo documental que la ciencia ha fabricado. Pero el problema no s&oacute;lo estriba en que no podemos lidiar con toda la informaci&oacute;n disponible, sino que nuestra capacidad de informarnos se ha vuelto muy selectiva. No se puede simplemente se&ntilde;alar con el dedo, y dirigirnos a aquello que intuitivamente nos concierne, por lo que el medio que tenemos de expresar nuestra necesidad de informaci&oacute;n nos queda limitado al lenguaje. El lenguaje, permite la representaci&oacute;n de todas las formas posibles de informaci&oacute;n, de ah&iacute; que lenguaje y recuperaci&oacute;n tengan una doble relaci&oacute;n, primero, porque es el modo y el m&eacute;todo (no absoluto) de representar la informaci&oacute;n y segundo, porque es la forma de expresi&oacute;n de nuestra necesidad de informaci&oacute;n, que tiene su ra&iacute;z en los procesos ps&iacute;quicos. </p>     <p>La psicolog&iacute;a cognitiva se interes&oacute; en el lenguaje por dos razones principales: primero, porque el lenguaje es una destreza cognitiva, la habilidad para producir y entender expresiones ling&uuml;&iacute;sticas es una capacidad fundamental de la mente humana, por lo que cae dentro del alcance de la psicolog&iacute;a cognitiva. <span class="superscript">14</span> En segundo lugar, el lenguaje es un entretejido de otras habilidades cognitivas <em>“ </em>(…) <em>las palabras que adquirimos de nuestra cultura, influyen en el modo que percibimos, recordamos y pensamos“ </em>. <span class="superscript">15</span> As&iacute;, los estudios del lenguaje han concluido que el hablante se encuentra constre&ntilde;ido por sus intenciones, su conocimiento del mundo, su interlocutor, sus estados mentales, lo que podr&iacute;a resumirse en fin, en el producto de su estado cognitivo. Y tal vez, estas palabras puedan resumir la raz&oacute;n principal del llamado enfoque cognitivo para la recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n. </p>     <p><strong>El enfoque cognitivo en recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n </strong></p>     <p>Los esfuerzos principales del enfoque cognitivo en la recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n, recaen en consecuencia sobre si el sistema debe operar, de una u otra forma; con un modelo del estado cognitivo del usuario. La raz&oacute;n fundamental, en contraposici&oacute;n con el modelo tradicional, es considerar al usuario como parte integrante del sistema. El modelo cognitivo a diferencia del tradicional, no se pone en marcha a partir de momento en que el usuario realiza la consulta (como la traducci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica de la necesidad), sino que comienza incluso antes de que se produzca la necesidad de informaci&oacute;n. Son especialmente relevantes aquellos aspectos que influyen en el estado cognitivo del individuo, su estado an&iacute;mico, sus creencias, su grado de motivaci&oacute;n o &aacute;reas de inter&eacute;s y la forma en que estos interact&uacute;an y provocan la necesidad de informaci&oacute;n. <span class="superscript">7 </span></p>     <p>Uno de los primeros trabajos que se realizaron en esta vertiente fue el de <em>Oddy </em>, orientado a la recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n mediante el di&aacute;logo hombre-m&aacute;quina. En el proyecto, que se denomin&oacute; THOMAS <em>, </em> el usuario no trataba directamente con la estructura de la informaci&oacute;n en la base de datos, interactuaba con esta por medio de la creaci&oacute;n de un modelo de sus percepciones o requerimientos. El modelo que creaba el sistema se utilizaba entonces para identificar el material para la recuperaci&oacute;n, a partir de las bases de datos en un proceso inteligente mediante el cual el sistema creaba una imagen, que posteriormente se comparaba con la red de asociaciones en la base de datos, y el documento que se consideraba el m&aacute;s similar a esa imagen era el que se presentaba al usuario. <span class="superscript">7 </span></p>     <p>El trabajo de <em>Oddy </em> con el programa THOMAS, concluy&oacute; con las proposiciones que hiciera <em>Belkin </em> sobre las bases de los estados an&oacute;malos del conocimiento (<em>ASK, Anomalous State of Knowledge</em>). La teor&iacute;a del <em>ASK </em> ten&iacute;a su fundamento en el proceso que se consideraba que estaba detr&aacute;s de la interacci&oacute;n de la recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n, que en resumen comprend&iacute;a los rasgos principales del enfoque cognitivo. <span class="superscript">7 </span></p>     <p><em>“Un receptor investiga el sistema de comunicaci&oacute;n y reconoce la existencia de una anomal&iacute;a en su estado de conocimiento, anomal&iacute;a que es af&iacute;n a la separaci&oacute;n del estado de conocimiento del generador, que identifica la estructura conceptual que debe comunicarse. El receptor convierte entonces este estado an&oacute;malo del conocimiento (ASK) en determinada estructura comunicable (por ejemplo, una solicitud), que se utiliza para recuperar del cuerpo de textos, alg&uacute;n texto que pudiera resultar apropiado para resolver la anomal&iacute;a. El receptor interpreta el texto para descubrir la estructura conceptual que est&aacute; debajo de este, esta estructura interact&uacute;a con el ASK del receptor; posteriormente el receptor toma una decisi&oacute;n sobre si la anomal&iacute;a fue suficientemente resuelta. Si este es el caso, se cierra el sistema, si no, se reinvestiga el sistema con un nuevo ASK como base” </em>. <span class="superscript">17 </span></p>     <p>La propuesta sobre el <em>ASK </em>de <em>Belkin </em> y la de otros defensores del enfoque cognitivo coincid&iacute;an en las dificultades con las que se enfrenta el usuario a la hora de expresar la necesidad, esta expresi&oacute;n que se concreta en la solicitud o prescripci&oacute;n de b&uacute;squeda, es algo que no se cuestiona en el paradigma f&iacute;sico, pero que el enfoque cognitivo revela como un producto de especial importancia en el funcionamiento de los sistemas de recuperaci&oacute;n. Para 1987, las palabras de <em>Tefko Saracevic </em>, editor jefe de una de las revistas cient&iacute;ficas principales sobre recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n, evidencian la existencia real de un nuevo foco de investigaci&oacute;n fuertemente legitimado por un n&uacute;mero significativo de investigadores: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><em>“El trabajo seguido por un grupo de catedr&aacute;ticos, no es s&oacute;lo la descripci&oacute;n y recomendaci&oacute;n de un modelo espec&iacute;fico – va incluso m&aacute;s all&aacute; de ello – es el establecimiento del paradigma de una incipiente y deseada direcci&oacute;n en la investigaci&oacute;n de los sistemas de informaci&oacute;n. Ella incorpora y mezcla en un contexto, los enfoques de la investigaci&oacute;n en recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n de un lado, dentro de la ciencia de la informaci&oacute;n, con los enfoques de la investigaci&oacute;n en sistemas expertos dentro de la inteligencia artificial del otro. Este nuevo paradigma, recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n-sistemas expertos, a pesar de que refiere dos &aacute;reas del conocimiento es, no obstante, muy diferente de aquella visi&oacute;n tradicional encontrada en la recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n ‘cl&aacute;sica', y en la tal vez tambi&eacute;n investigaci&oacute;n ‘clasica' sobre sistemas expertos. Esto es un cambio particularmente significativo para la comunidad de investigaci&oacute;n de la ciencia de la informaci&oacute;n. Por supuesto, el tiempo mostrar&aacute; si este nuevo paradigma llegar&aacute; a concretarse. Sin embargo, lo que est&aacute; demostrado es que existe un grupo fuerte de investigadores que reta la establecida definici&oacute;n del problema y sus enfoques en un campo de investigaci&oacute;n cubierto de cerca por esta revista a lo largo de un cuarto de siglo.” </em>. <span class="superscript">18</span> </p>     <p>&nbsp; </p> <h4>LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y LOS SISTEMAS EXPERTOS </h4>     <p>La idea de la indizaci&oacute;n autom&aacute;tica comenz&oacute; a acariciar la curiosidad de los cient&iacute;ficos, desde que tuvieron que lidiar con los enormes fondos documentales. Tanto el costo de la indizaci&oacute;n como lo arduo de la tarea, y las prerrogativas acerca de que si era realmente viable o no la b&uacute;squeda a texto libre ( <em>free text</em>), sedujo la imaginaci&oacute;n de quienes hac&iacute;an ciencia al pensar que si lograban un m&eacute;todo eficiente para indizar autom&aacute;ticamente los documentos, todos los problemas estar&iacute;an resueltos. La noci&oacute;n, que fue impensable en t&eacute;rminos categ&oacute;ricos durante varias generaciones, cobr&oacute; enormes expectativas particularmente despu&eacute;s de la segunda mitad del siglo XX, aunque en realidad, las promesas de la inteligencia artificial se pusieron m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites abarcables en la pr&aacute;ctica. </p>     <p>El t&eacute;rmino ‘inteligencia artificial' fue acu&ntilde;ado, en 1956, por <em>John McCarthy, </em> del Instituto de Tecnolog&iacute;a de Massachussets. En ese a&ntilde;o, se celebr&oacute; la conferencia de Dartmouth, en Hanover (Estados Unidos), y en ella, <em>McCarthy, Marvin Minsky, Nathaniel </em><em>Rochester y Claude E. Shannon </em> establecieron las bases de la inteligencia artificial como campo independiente dentro de la inform&aacute;tica. En su sentido m&aacute;s amplio, el t&eacute;rmino inteligencia artificial, indicar&iacute;a la capacidad de un artefacto de realizar los mismos tipos de funciones que caracterizan al pensamiento humano. Los primeros ‘superproyectos' cuyas metas iban hasta el terreno de la ficci&oacute;n -m&aacute;quinas capaces usar y de reconocer el lenguaje, emitir criterios, an&aacute;lisis…- minimizaron paulatinamente sus expectativas a medida que percibieron lo infructuoso de sus intentos. Con el decursar del tiempo, comenzaron a plantearse metas m&aacute;s modestas, como el intento de lograr determinadas habilidades, en determinados campos pr&aacute;cticos y del conocimiento. As&iacute;, cobr&oacute; auge la atenci&oacute;n sobre los sistemas expertos. </p>     <p>Parte del trabajo en la inteligencia artificial recay&oacute; sobre la elaboraci&oacute;n de lenguajes para la representaci&oacute;n precisa de la informaci&oacute;n, ellos se denominaron <em>“knowledge representation languages” </em> (lenguajes de representaci&oacute;n del conocimiento). La idea era utilizar una notaci&oacute;n l&oacute;gica para representar hechos f&aacute;cticos, de manera tal que pudiera utilizarse y procesarse por los programas. La composici&oacute;n de los sistemas expertos consisti&oacute; en una base de conocimientos y una m&aacute;quina de deducci&oacute;n o de inferencia. La base de conocimientos proporcionaba hechos objetivos y reglas sobre el tema, mientras que la m&aacute;quina de deducci&oacute;n, ofrec&iacute;a la capacidad de razonamiento que permit&iacute;a al sistema extraer conclusiones. En una clara analog&iacute;a con el ser humano, donde la capacidad de un experto de emitir soluciones ante situaciones probl&eacute;micas, se encuentra determinada en mayor medida por su experiencia pr&aacute;ctica (expresada en la base f&aacute;ctica o de conocimientos) y por su capacidad de razonamiento (la m&aacute;quina de deducci&oacute;n). Sin embargo el problema descansa en, hasta donde los sistemas expertos son, o eran capaces, de realizar verdaderamente esta analog&iacute;a. </p>     <p>Mientras las propuestas del an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico inteligente, concebidas en los a&ntilde;os fundacionales de la inteligencia artificial, cayeron en la frustraci&oacute;n, los sistemas expertos, que no conceb&iacute;an metas tan lejanas, parecieron factibles en vistas de la recuperaci&oacute;n. <em>“La influencia de los sistemas expertos ha cambiado la investigaci&oacute;n sobre recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n de un paradigma relacionado en gran medida con los algoritmos de recuperaci&oacute;n, hacia uno en el cual los usuarios, la heur&iacute;stica de la recuperaci&oacute;n y la interacci&oacute;n conocimiento humano y computadora constituyen temas claves” </em>. <span class="superscript">19 </span>Aunque es discutible que fue la influencia de los sistemas expertos y no la del enfoque cognitivo la que determin&oacute; estas pautas, <span class="superscript">7</span> existen claras convergencias, si se parte de que estos sistemas que emplean de alguna forma un modelo cognitivo de usuario, claramente siguen las pautas del enfoque cognitivo. </p>     <p>Sin embargo, desde la posici&oacute;n de los investigadores de la inteligencia artificial hace varias d&eacute;cadas atr&aacute;s, hubiera sido rid&iacute;culo predecir que para el a&ntilde;o 2001 casi todas las compa&ntilde;&iacute;as consagradas a las tecnolog&iacute;as de inteligencia artificial hab&iacute;an dejado de existir. </p>     <p><em>“Una proyecci&oacute;n justa sobre el &iacute;ndice de crecimiento de la inteligencia artificial tal vez mostrar&iacute;a que pueden pasar varias d&eacute;cadas a&uacute;n, antes de que se logren desarrollar m&aacute;quinas totalmente inteligentes (…) pero hay algo m&aacute;s que aprender adem&aacute;s de la hist&oacute;rica ense&ntilde;anza sobre que no todas las curvas experimentan un crecimiento exponencial sostenido (una ense&ntilde;anza que el campo de la computaci&oacute;n tiene todav&iacute;a donde sostenerse). El problema de la inteligencia artificial no fue que se llegara a la meseta de nuestra habilidad para ejecutar millones de LIPS (inferencias l&oacute;gicas por segundo, ing. Logical Inferences per second), o de crear nuevos algoritmos, el problema radica en los cimientos, donde los pioneros del campo concibieron la inteligencia” </em>. <span class="superscript">20</span> </p>     <p><em></em>Y este se&ntilde;alamiento parte de lo apuntado por el fil&oacute;sofo <em>Hubert Dreyfus </em> en los primeros d&iacute;as de la computaci&oacute;n, donde se&ntilde;alaba que el esfuerzo principal de la inteligencia artificial descansaba, en la visi&oacute;n de apreciar la inteligencia humana, en la acci&oacute;n de asumir impl&iacute;citamente que toda inteligencia pod&iacute;a ser producirse por mecanismos inherentes, como la manipulaci&oacute;n l&oacute;gica consciente de hechos representados mediante el lenguaje. <span class="superscript">20</span> </p>     <p>&nbsp; </p> <h4>PERSPECTIVA GENERAL DE LA RECUPERACI&Oacute;N DE INFORMACI&Oacute;N </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hasta entonces, encontramos m&aacute;s de una manifestaci&oacute;n concreta que gu&iacute;a a la investigaci&oacute;n sobre recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n, por lo que esquem&aacute;ticamente podr&iacute;a describirse desde varios puntos de vista. Sin embargo, parece muy adecuado en la perspectiva a nuestros prop&oacute;sitos, la visi&oacute;n general que ofrecen <em>Wormell e Ingwersen </em> para esquematizar las cuestiones elementales alrededor de las que transita la recuperaci&oacute;n (fig. 2). </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/aci/v13n6/f0210605.jpg"><img src="/img/revistas/aci/v13n6/f0210605.jpg" width="400" height="250" border="0"></a></p>     
<p align="center"><strong>Fig. 2. Recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n</strong></p>     <p>De un lado, se encuentran los documentos, o textos originales como productos directos de la creaci&oacute;n de un autor. Esta informaci&oacute;n, contenida en el caso m&aacute;s t&iacute;pico, en textos aislados o en documentos propios, es aquella fuente con la que se supone el usuario rellene su ‘laguna de informaci&oacute;n'. Los sistemas se basan, a su vez, en una forma de representaci&oacute;n de ellos para su posterior recuperaci&oacute;n, realizan esta instancia mediante diferentes t&eacute;cnicas o m&eacute;todos, y son quienes de modo general hacen concreta la divergencia de un sistema a otro. Paralelamente, es una labor que tiene como punto de entrada, una solicitud de b&uacute;squeda, que en el caso ‘tradicional' no hace m&aacute;s que decir que el usuario existe: <em>“ En los Proceedings de las conferencias sobre las bibliotecas digitales de la ACM en los a&ntilde;os 97-98, de 25-29 art&iacute;culos, s&oacute;lo 3-4 mencionaban a las personas”</em>. <span class="superscript">5</span> </p>     <p>El centro del modelo describe todas aquellas funciones que median entre el sistema y el usuario, y las cuestiones envueltas en la din&aacute;mica de la transformaci&oacute;n de su estado de carencia hacia una expresi&oacute;n de b&uacute;squeda concreta, independientemente de los m&eacute;todos o t&eacute;cnicas que se utilicen para ello. Hacia la derecha, se recogen todas las cuestiones propias del enfoque cognitivo, que pretenden agregar a su universo, m&aacute;s all&aacute; de la formulaci&oacute;n propiamente dicha, determinadas variables cognitivas vistas desde el contexto social en que se mueve el usuario, y en las cuales se cree, est&aacute; la llave de su estado de carencia. <em>“De forma abreviada, el objetivo de la investigaci&oacute;n ‘tradicional' sobre recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n se centra s&oacute;lo en el desarrollo de la parte izquierda del esquema (…) El enfoque ‘cognitivo' se desarrolla alrededor de una unificaci&oacute;n hol&iacute;stica que entiende las interacciones e inferencias de todos los componentes, lo que significa, todos los estados de conocimiento, envueltos en la totalidad del modelo”</em>. <span class="superscript">21 </span></p>     <p>Sin embargo, puede se&ntilde;alarse una tercera vertiente mucho m&aacute;s joven a&uacute;n que las antes expuestas, sin traspasar las fronteras del enfoque cognitivo. Su ra&iacute;z subyace en una apreciaci&oacute;n ‘no tan' profundamente cognitiva, o tal vez en la visi&oacute;n de un enfoque cognitivo m&aacute;s ortodoxo . A pesar de la divergencia terminol&oacute;gica que puede prevalecer en la literatura -donde en muchos casos aparece indistintamente como enfoque cognitivo en recuperaci&oacute;n y recuperaci&oacute;n centrada en el usuario, o deflexiones similares, puede destacarse la denominada <em>por Ingwersen </em> como recuperaci&oacute;n orientada al usuario (‘user-oriented' aproach), y cuyos esfuerzos se centran en lo que podr&iacute;a representarse con el mismo esquema anterior, en una mirada del centro hacia la derecha, con un objetivo en un mejor entendimiento de la conducta el usuario, principalmente mediante m&eacute;todos de interacci&oacute;n. </p>     <p><a><em>&nbsp; </em></a></p> <h4>RECUPERACI&Oacute;N DE INFORMACI&Oacute;N Y GUERRA FR&Iacute;A </h4>     <p>“ <em>La Segunda Guerra </em><em> Mundial apenas hab&iacute;a acabado, cuando la humanidad se precipit&oacute; en lo que ser&iacute;a razonable considerar, una tercera guerra mundial </em>”. <span class="superscript">1 </span></p>     <p>Todav&iacute;a la bandera sovi&eacute;tica, no se izaba sobre el Reichtang <em>, </em>cuando <em></em>las dos grandes potencias concluyentes de la guerra, Estados Unidos y la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica , cada una con su bloque aliado, parec&iacute;an abalanzarse una sobre la otra; se iniciaba as&iacute; un per&iacute;odo de amenaza existencial mutua que sumi&oacute; a la humanidad en el temor por m&aacute;s de 40 a&ntilde;os. La capacidad armament&iacute;stica para entonces superaba por mucho la que hubiera podido tener cualquier naci&oacute;n antes de la guerra; particularmente un nuevo tipo de medio con fines destructivos sin precedentes, hizo su aparici&oacute;n en agosto de 1945, para demostrar al mundo que la simple intenci&oacute;n pod&iacute;a reducir a cenizas, no s&oacute;lo toda forma de gobierno, sino toda forma de existencia biol&oacute;gica: la bomba nuclear. </p>     <p>La bomba nuclear fue el fruto del mayor apoyo presupuestario que conociera hasta entonces la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica; 2 ning&uacute;n gobierno antes de la conflagraci&oacute;n hubiera so&ntilde;ado dedicar ni siquiera una fracci&oacute;n de los dos mil millones de d&oacute;lares que se dedicaron a la bomba at&oacute;mica, sobre la base de un proyecto hipot&eacute;tico <em>(Hobsbawm, </em> 1998). Como se dijo, <em>“La guerra acab&oacute; de convencer a los gobiernos de que dedicar recursos inimaginables hasta entonces a la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica era factible y esencial para el futuro”</em>, <span class="superscript">1</span> para entonces la ciencia se hab&iacute;a convertido por mucho, en la principal fuente de poder que dictaba el discurso pol&iacute;tico. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pero si bien la nueva arma representaba el mayor peligro conocido, fue tal vez tambi&eacute;n el mayor freno que encontr&oacute; la ambici&oacute;n a fin de esparcir sus hedores incontenibles sobre la humanidad. En realidad, durante la guerra fr&iacute;a la ambici&oacute;n por la supremac&iacute;a no dej&oacute; de existir, como lo demuestra la ret&oacute;rica de <em>John F. Kennedy </em>, pero la resignaci&oacute;n por la limitada utilidad de la fuerza como arma elemental de poder, estuvo m&aacute;s que nunca avalada. As&iacute;, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de Hiroshima y nueve meses despu&eacute;s en la bomba de hidr&oacute;geno, la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica , que sigui&oacute; de cerca los pasos de su principal oponente, encontr&oacute; la ansiada paridad nuclear, y con ello, cobr&oacute; constancia en la mente de los pol&iacute;ticos guerreristas la idea de que la confrontaci&oacute;n directa, representaba m&aacute;s que nada, el suicidio mutuo. <strong></strong></p>     <p>A partir de entonces, la guerra se traslad&oacute; esencialmente del plano armado al plano informacional. La burda esperanza de un contraataque depend&iacute;a en realidad m&aacute;s del tiempo de respuesta, que de la plena disposici&oacute;n de los medios para contrarrestarlos, un simple pesta&ntilde;azo era suficiente para dejar maniatado al oponente. Era entonces de suponer que la guerra armada deb&iacute;a traducirse en un precepto objetivo, que de alguna forma respondiera no tanto a las “hambres”, apaciguadas por la resignaci&oacute;n de que ‘el otro estaba ah&iacute;', sino a la tranquilidad de los nervios y al posicionamiento estrat&eacute;gico en una carrera por la ventaja, ello no era otra cosa que la informaci&oacute;n. </p>     <p>No s&oacute;lo los conocidos servicios secretos como la KGB y la CIA institucionalizaron una labor desmedida e intensa, los medios empleados para ello recibieron tambi&eacute;n una fuente casi ilimitada de presupuesto. La situaci&oacute;n lleg&oacute; a un punto extremo luego de que la URSS lanzara su primer <em>Sputnik </em> el 4 de octubre de 1957, la primera nave puesta en &oacute;rbita por el hombre alrededor de la tierra. La conmoci&oacute;n en los Estados Unidos fue tan grande que suele llam&aacute;rsele “el shock del <em>Sputnik </em>”. Sin duda no era una exageraci&oacute;n, el Sputnik llev&oacute; a m&aacute;ximas instancias el cuestionamiento sobre la real validez de los planes gubernamentales afines al desarrollo tecnol&oacute;gico y forz&oacute; un replanteamiento de sus prop&oacute;sitos y m&eacute;todos. Por un momento, la incipiente ciencia sovi&eacute;tica parec&iacute;a tomar la delantera. </p>     <p>No s&oacute;lo los problemas planteados por <em>Bush </em> salieron a la palestra -se descubri&oacute; c&oacute;mo en varios casos los gastos se duplicaban al realizarse dos veces una misma investigaci&oacute;n, tan solo porque una empresa desconoc&iacute;a los resultados de la otra, ello distaba de un aprovechamiento econ&oacute;mico y temporalmente perfecto-, tambi&eacute;n se evidenci&oacute; el desconocimiento, tal vez por autosuficiencia, del estado real de la ciencia sovi&eacute;tica. As&iacute;, el c&uacute;mulo de informaci&oacute;n no s&oacute;lo proven&iacute;a de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica en potencia, sino tambi&eacute;n de una creciente y acumulativa labor de inteligencia, cuyo objetivo pod&iacute;a resumirse en una lucha constante por la supremac&iacute;a o la aniquilaci&oacute;n. Pero de que la informaci&oacute;n era la llave de estos objetivos no hab&iacute;a duda, como lo demostrara el famoso Weinberg Report <em></em>de 1963 <em>: </em></p>     <p><em>&quot;La transferencia de la informaci&oacute;n es una parte inseparable de la investigaci&oacute;n y el desarrollo. Todos aquellos que se preocupen por dichos procesos -cient&iacute;ficos, ingenieros, entidades de investigaci&oacute;n acad&eacute;micas e industriales, sociedades t&eacute;cnicas, agencias gubernamentales, entre otras- deben reconocer su responsabilidad por la transferencia de la informaci&oacute;n de la misma forma que aceptan su responsabilidad por la investigaci&oacute;n y el desarrollo&quot; </em>(Weinberg A. Science, Government, and Information. 1963). <em></em></p>     <p>En este contexto, se desarroll&oacute; todo sentido y direcci&oacute;n, que gui&oacute; a la actividad cient&iacute;fica durante la guerra fr&iacute;a (1947-1991). Los puntos focales y su prioridad monetaria variaban en dependencia de las cambiantes necesidades, y del estado de tensi&oacute;n o distensi&oacute;n de la situaci&oacute;n internacional. Pero, si como se&ntilde;alara el reporte <em>Weinberg, </em> todos aquellos involucrados en los procesos productivos de diversa &iacute;ndole, deb&iacute;an reconocer su responsabilidad por la transferencia de la informaci&oacute;n derivada de su actividad, el otro extremo ser&iacute;a l&oacute;gico que recayera sobre los m&eacute;todos de acceso, registro, y recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n relevante a instancias de estas necesidades emergentes. El principio deb&iacute;a radicar, en que los esfuerzos dedicados a la informaci&oacute;n ser&iacute;an vanos de &eacute;sta hacerse inutilizable y aqu&iacute; es donde la recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n pas&oacute; a tomar partido. </p>     <p>Los a&ntilde;os sesenta fueron una d&eacute;cada de oro para la recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n y de ella surgieron grandes promesas. <span class="superscript">22</span> Los experimentos Cranfield, gu&iacute;a y paradigma tanto experimental como explicativo, fueron as&iacute; sufragados por el gobierno en un conocido reconocimiento sobre la inviabilidad de las t&eacute;cnicas existentes para ello. Se establecieron instituciones como la <em>NSF </em><em> (Nacional Science Foundation), </em> que sufragaban entre otras, gran parte de la investigaci&oacute;n en recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n. Los experimentos de <em>Cyril Cleverdon </em>y <em> Gerard Salton </em>, vieron la luz para esta temprana &eacute;poca. </p>     <p>Pero, los estimulantes tecnol&oacute;gicos directos que influenciaron m&aacute;s la actividad de recuperaci&oacute;n tambi&eacute;n fueron producto de la “paranoia de la guerra fr&iacute;a”, Internet, sin duda, es el fruto m&aacute;s palpable de ello. Paralelamente, tambi&eacute;n se desarrollaron con especial velocidad las tecnolog&iacute;as computacionales, principalmente las mejoras ingenieriles introducidas sobre los aspectos de hardware, que volatilizaron el estadio de las capacidades de procesamiento y almacenamiento. Las computadoras no eran s&oacute;lo una necesidad pr&aacute;ctica importante, sino tambi&eacute;n un componente esencial de la carrera aeroespacial iniciada con el <em>Sputnik </em>. </p>     <p>&nbsp; </p> <h4>CONSIDERACIONES FINALES </h4>     <p>La guerra fr&iacute;a fue un catalizador de punta al desarrollo cient&iacute;fico, sobre todo de aquellos aspectos que confluyeron temporalmente con las pol&iacute;ticas gubernamentales. El apoyo a la ciencia y la investigaci&oacute;n en el contexto de la guerra fr&iacute;a, hubiera lucido inviable y absurdo en una &eacute;poca no removida por los nervios de quienes <em>“como el secretario de estado para la marina el presidente Truman, James Forrestal, estaban lo bastante locos, m&eacute;dicamente hablando, como para suicidarse porque ve&iacute;an venir a los rusos desde la ventana de un hospital” </em>. 1 <em></em>Muchos de los principios e innovaciones con car&aacute;cter militar desde sus inicios, se consideraron desde otra perspectiva de aplicaci&oacute;n al pasar del tiempo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>As&iacute;, la guerra fr&iacute;a culmin&oacute; oficialmente con la desintegraci&oacute;n de la <em>URSS </em> en 1991, pero dej&oacute; consigo resultados eminentemente &uacute;tiles a instancias de la recuperaci&oacute;n, Principalmente una red mundial de informaci&oacute;n cuyo universo lejos del prop&oacute;sito inicial de supervivencia a un ataque nuclear, se extendi&oacute; a la vida cotidiana de las personas para aportar un est&iacute;mulo ilimitado a la actividad cient&iacute;fica habitada por el prop&oacute;sito general de hallar informaci&oacute;n puntual, en un universo com&uacute;nmente regido por el caos. </p>     <p>&nbsp; </p> <h4>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS </h4>     <!-- ref --><p> 1, Hobsbawm E. Historia del siglo XX. Buenos Aires: Grijalbo Mondadori, 1998.<!-- ref --><p> 2. Bernal, J. D. Historia social de la ciencia II: La ciencia en nuestro tiempo.      La Habana : Ciencias Sociales, 1986. <!-- ref --><p> 3. Fern&aacute;ndez Molina JC. De la documentaci&oacute;n a la Information      Science : Antecedentes, nacimiento y consolidaci&oacute;n de la &quot;Ciencia      de la Informaci&oacute;n &quot; en el mundo anglosaj&oacute;n. Bolet&iacute;n      de la Asociaci&oacute;n Andaluza de Bibliotecarios 1993;33(9): 41-60. <!-- ref --><p> 4. Bush V. As we may think. Atlantic Monthly 1945;176(1):101-8. <!-- ref --><p> 5. Saracevic T. Information Science. JASIST 1999; 50(12):1051-73. <!-- ref --><p> 6. Serrano R. Teor&iacute;a de la comunicaci&oacute;n: Epistemolog&iacute;a      y an&aacute;lisis de la referencia. La Habana : Pablo de la Torriente Brau      , 1998. <!-- ref --><p> 7. Ellis D. The physical and cognitive paradigms in information retrieval      research. Journal of Documentation 1992;48(1):45-64. <!-- ref --><p> 8. Cleverdon CW. Factors determining the performance of indexing systems.      Cranfield: Cranfield College of Aeronautics, 1966. <!-- ref --><p> 9. Cleverdon CW. Design and evaluation of information systems. ARIST 1971;6:42-73.<!-- ref --><p> 10. Yaroschevski MG. La psicolog&iacute;a del siglo XX. La Habana : Pueblo      y Educaci&oacute;n, 1983.<!-- ref --><p> 11. Watson JB. Psychology as the behaviorist views it . Psicological Review      1913;(20):158-77.<!-- ref --><p> 12. Linares R. La informaci&oacute;n a trav&eacute;s del tiempo. ACIMED 2000;8(3):228-37.      Disponible en: <a href="http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol8_3_00/aci09300.htm">http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol8_3_00/aci09300.htm      </a> [Consultado: 15 de febrero del 2005]. <!-- ref --><p> 13. Toffler A. El cambio de poder. Barcelona: Plaza &amp; Janes, 1990. <!-- ref --><p> 14. De Vega M. Introducci&oacute;n a la psicolog&iacute;a cognitiva. Madrid:      Alianza Editorial, 1994. <!-- ref --><p> 15. Gray P. Psicology. New York : World Publishers, 1991.<!-- ref --><p> 16. Chomsky N. Syntactic structures. Gravenhage: Mouton &amp; Co, 1957. <!-- ref --><p> 17. Belkin NJ. Progress in documentation: Information concepts for information      science. Journal of Documentation 1978;(34):55-85. <!-- ref --><p> 18. Saracevic T. Changing agenda for information retrieval: Editorial. Information      Proceessing and Management 1987;23(5):I-II. <!-- ref --><p> 19. Brooks HM. Expert systems and intelligent information retrieval. Information      Proceessing and Management 1987;(23):367-82. <!-- ref --><p> 20. Winograd T. From computer machinery to interaction design. 1997. Disponible      en: <a href="http://pcd.stanford.edu/winograd/acm97.html%20%5BConsultado:%201%20de%20abril%20del%202005%5D.%20">http://pcd.stanford.edu/winograd/acm97.html      [Consultado: 1 de abril del 2005]. </a><!-- ref --><p> 21. Ingwesen P. Information retrieval interaction. London : Taylor Graham Publishing,      1992. <!-- ref --><p> 22. Lesk M. Seven ages of information retrieval. 1996. IFLA. Disponible en:      http://www.ifla.org/udt/op/udtop5/udtop5.htm [Consultado: 15 de febrero del      2005]. <p>&nbsp; </p>     <p>Recibido: 25 de octubre del 2005     <br> Aprobado: 12 de noviembre del 2005. </p>     <p><a name="cargo"></a><a href="aci100605.htm#autor">Licenciado en Bibliotecolog&iacute;a    y Ciencia de la Informaci&oacute;n. Casa de las Am&eacute;ricas. Cuba. </a></p>     <p><em>Lic. Alberto Camaraza Monserrate</em>. Casa de las Am&eacute;ricas. Calle 3ra y G, El Vedado. Ciudad de La Habana    , Cuba. Correo electr&oacute;nico: <a href="ycamaraza@infomed.sld.cu%20">ycamaraza@infomed.sld.cu    </a></p>     <p>Ficha de procesamiento </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Clasificaci&oacute;n: Art&iacute;culo hist&oacute;rico. </p>     <p>T&eacute;rminos sugeridos para la indizaci&oacute;n </p>     <p>Seg&uacute;n DeCS <span class="superscript">1</span></p>     <p>ALMACENAMIENTO Y RECUPERACI&Oacute;N DE LA INFORMACI&Oacute;N. </p>     <p>INFORMATION STORAGE AND RETRIEVAL. </p>     <p>Seg&uacute;n DeCI <span class="superscript">2</span></p>     <p>RECUPERACI&Oacute;N DE LA INFORMACI&Oacute;N /historia; EPISTEMOLOG&Iacute;A. </p>     <p>INFORMATION RETRIEVAL/history; EPISTEMOLOGY. </p>     <p>1 BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004. </p>     <p>Disponible en:<a href="http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm%20"> http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm </a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2 D&iacute;az del Campo S. Propuesta de t&eacute;rminos para la indizaci&oacute;n    en Ciencias de la Informaci&oacute;n. Descriptores en Ciencias de la Informaci&oacute;n    (DeCI). Disponible en: http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf </p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hobsbawm]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Historia del siglo XX]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Grijalbo Mondadori]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[2.]]></surname>
<given-names><![CDATA[Bernal]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[J.]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Historia social de la ciencia II: La ciencia en nuestro tiempo]]></source>
<year>1986</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ciencias Sociales]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fernández Molina]]></surname>
<given-names><![CDATA[JC]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De la documentación a la Information Science: Antecedentes, nacimiento y consolidación de la Ciencia de la Información en el mundo anglosajón.]]></article-title>
<source><![CDATA[Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios]]></source>
<year>1993</year>
<volume>33</volume>
<numero>9</numero>
<issue>9</issue>
<page-range>41-60</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bush]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[As we may think]]></article-title>
<source><![CDATA[Atlantic Monthly]]></source>
<year>1945</year>
<volume>176</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>101-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Saracevic]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Information Science]]></article-title>
<source><![CDATA[JASIST]]></source>
<year>1999</year>
<volume>50</volume>
<numero>12</numero>
<issue>12</issue>
<page-range>1051-73</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Serrano]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Teoría de la comunicación: Epistemología y análisis de la referencia]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Pablo de la Torriente Brau]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ellis]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The physical and cognitive paradigms in information retrieval research]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Documentation]]></source>
<year>1992</year>
<volume>48</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>45-64</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cleverdon]]></surname>
<given-names><![CDATA[CW]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Factors determining the performance of indexing systems]]></source>
<year>1966</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cranfield ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cranfield College of Aeronautics]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cleverdon]]></surname>
<given-names><![CDATA[CW]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Design and evaluation of information systems]]></article-title>
<source><![CDATA[ARIST]]></source>
<year>1971</year>
<volume>6</volume>
<page-range>42-73</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Yaroschevski]]></surname>
<given-names><![CDATA[MG]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La psicología del siglo XX]]></source>
<year>1983</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Pueblo y Educación]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Watson]]></surname>
<given-names><![CDATA[JB]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Psychology as the behaviorist views it]]></article-title>
<source><![CDATA[Psicological Review]]></source>
<year>1913</year>
<numero>20</numero>
<issue>20</issue>
<page-range>158-77</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Linares]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La información a través del tiempo]]></article-title>
<source><![CDATA[ACIMED]]></source>
<year>2000</year>
<volume>8</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>228-37</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Toffler]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El cambio de poder]]></source>
<year>1990</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Plaza & Janes]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[De Vega]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Introducción a la psicología cognitiva]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Alianza Editorial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gray]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Psicology]]></source>
<year>1991</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[World Publishers]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chomsky]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Syntactic structures]]></source>
<year>1957</year>
<publisher-loc><![CDATA[Gravenhage ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Mouton & Co]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Belkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[NJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Progress in documentation: Information concepts for information science]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Documentation]]></source>
<year>1978</year>
<numero>34</numero>
<issue>34</issue>
<page-range>55-85</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Saracevic]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Changing agenda for information retrieval: Editorial]]></article-title>
<source><![CDATA[Information Proceessing and Management]]></source>
<year>1987</year>
<volume>23</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>I-II</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Brooks]]></surname>
<given-names><![CDATA[HM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Expert systems and intelligent information retrieval]]></article-title>
<source><![CDATA[Information Proceessing and Management]]></source>
<year>1987</year>
<numero>23</numero>
<issue>23</issue>
<page-range>367-82</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Winograd]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[From computer machinery to interaction design.: 1997]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ingwesen]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Information retrieval interaction]]></source>
<year>1992</year>
<publisher-loc><![CDATA[London ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Taylor Graham Publishing]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lesk]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Seven ages of information retrieval.: 1996. IFLA]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
