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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La literatura bibliológica-informativa en Cuba. Parte I: Reflexión histórica]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Bibliological Informative Literature. Part I: Historical Review]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The literary production in Cuba in the environment informative-librarian has investigated in diverse works through the study of the main publications that represents it or of documental flows specialized in the topic. The present work investigates starting from the biggest sample compiled until the moment of this literature, the diverse stages in that it has walked during the whole XX century characterizing for each one of them the social, historical and economic conditions that have participated in the formation and consolidation of this literature in Cuba . In this first part I expose a historical study of the main factors that they impacted in the activity librarian in Cuba from their beginnings and that they are elements in the appearance of this literature.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <h3>Art&iacute;culos </h3> <h2>La literatura bibliol&oacute;gica-informativa en Cuba. Parte I. Reflexi&oacute;n hist&oacute;rica<span class="superscript">1</span> </h2>     <p><a href="#autor">MSc. Nuria Esther P&eacute;rez Matos<span class="superscript">*</span></a><span class="superscript"><a name="cargo"></a></span> </p> <h4>Resumen </h4>     <p>La producci&oacute;n literaria en Cuba en el &aacute;mbito bibliol&oacute;gico informativo se ha investigado en diversos trabajos a partir del estudio de las principales publicaciones que la representa o de flujos documentales especializados en el tema. Se investiga, a partir de la mayor muestra compilada hasta el momento de dicha literatura, las diversas etapas por las que ella ha transitado durante todo el siglo XX y se exponen para cada una de ellas, las condiciones sociales, hist&oacute;ricas y econ&oacute;micas que han interactuado en la formaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n de esta literatura en Cuba. En esta primera parte, se realiza un estudio hist&oacute;rico de los principales factores que incidieron en la actividad bibliotecaria en Cuba desde sus inicios y que condicionaron la aparici&oacute;n de la literatura que la representa, incluida la formaci&oacute;n del profesional y los eventos. </p>     <p><em>Palabras clave</em>: Literatura bibliol&oacute;gico - informativa, publicaciones, ciencia bibliotecaria, historia, Cuba </p> <h4>Abstract </h4>     <p>The literary production in Cuba in the environment informative-librarian has investigated in diverse works through the study of the main publications that represents it or of documental flows specialized in the topic. The present work investigates starting from the biggest sample compiled until the moment of this literature, the diverse stages in that it has walked during the whole XX century characterizing for each one of them the social, historical and economic conditions that have participated in the formation and consolidation of this literature in Cuba . In this first part I expose a historical study of the main factors that they impacted in the activity librarian in Cuba from their beginnings and that they are elements in the appearance of this literature. </p>     <p><em>Key words</em>: Literature bibliological informative, publications, Library Science, History , Cuba . </p>     <p>Copyright: &copy; ECIMED. Contribuci&oacute;n de acceso abierto, distribuida bajo los t&eacute;rminos de la Licencia Creative Commons Reconocimiento-No Comercial-Compartir Igual 2.0, que permite consultar, reproducir, distribuir, comunicar p&uacute;blicamente y utilizar los resultados del trabajo en la pr&aacute;ctica, as&iacute; como todos sus derivados, sin prop&oacute;sitos comerciales y con licencia id&eacute;ntica, siempre que se cite adecuadamente el autor o los autores y su fuente original. </p>     <p>Cita (Vancouver): P&eacute;rez Matos NE. La literatura bibliol&oacute;gica-informativa en Cuba. Parte I.  Reflexi&oacute;n      <br> hist&oacute;rica.   Acimed 2007;15(1). Disponible en:   <a href="http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol15_3_07/aci08606.htm">http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol15_1_07/    <br> aci03107.htm </a>[Consultado: d&iacute;a/mes/a&ntilde;o]. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La nueva era de la informaci&oacute;n y del conocimiento, con los correspondientes cambios tecnol&oacute;gicos en el mundo de las comunicaciones, impone un estudio del comportamiento de las disciplinas que se ocupan de estudiar la transferencia de informaci&oacute;n y sus instituciones. </p>     <p>El presente estudio se realiza ante la necesidad de compilar la literatura de las diferentes disciplinas informativas en Cuba, debido al grado de dispersi&oacute;n en que se encuentran. Incluye, adem&aacute;s de trabajos bibliotecol&oacute;gicos, los correspondientes a otras disciplinas espec&iacute;ficas del sistema de conocimientos bibliol&oacute;gico-informativos, propuestos por <em>Seti&eacute;n y Gorbea</em>: la Bibliograf&iacute;a y la Ciencia de la Informaci&oacute;n. </p>     <p>La Biblioteca Nacional Jos&eacute; Mart&iacute;, como miembro del proyecto internacional INFOBILA, se dio a la tarea de responder a esta necesidad y con el uso de dicha base, los manuales de usuarios de la base y su <em>Tesauro Latinoamericano en Ciencia bibliotecol&oacute;gica y de la informaci&oacute;n </em>(TELACIBIN), utilizado para indizar la documentaci&oacute;n, compil&oacute; la literatura necesaria e investig&oacute; el flujo documental de forma mucho m&aacute;s completa que en los intentos anteriores, con vistas a obtener resultados concretos que contribuyan al perfeccionamiento y desarrollo de estas ciencias en Cuba. </p>     <p>La base de datos cubana compila los art&iacute;culos aparecidos en las revistas especializadas incluida la <em>Revista de la Biblioteca Nacional Jos&eacute; Mart&iacute;</em>, por ser inter&eacute;s espec&iacute;fico de la instituci&oacute;n; registra los libros publicados en Cuba sobre la tem&aacute;tica, las ponencias de una muestra de eventos y los trabajos que se desprenden de la formaci&oacute;n profesional como los diplomas de los estudios superiores, las tesis de maestr&iacute;a y doctorado, as&iacute; como los proyectos de grado e informes de la pr&aacute;ctica preprofesional de la Escuela Nacional de T&eacute;cnicos de Biblioteca. </p>     <p>La investigaci&oacute;n realiza un recuento hist&oacute;rico de los antecedentes que existieron en la formaci&oacute;n y creaci&oacute;n de esta literatura desde el siglo xviii y concluye con un estudio bibliom&eacute;trico del comportamiento cronol&oacute;gico, tipol&oacute;gico y tem&aacute;tico del contenido de las diferentes disciplinas, para el que tom&oacute; como punto de partida, la informaci&oacute;n contenida en la base de datos correspondiente al siglo xx . El presente art&iacute;culo constituye la primera parte de la investigaci&oacute;n. </p> <h6>Antecedentes para una definici&oacute;n </h6>     <p>En Cuba, desde la primera noticia conocida por medio de un testamento del presb&iacute;tero don <em>Nicol&aacute;s Est&eacute;vez Borges </em> en 1665, sobre su biblioteca privada, hasta la actualidad, el estudio de estas instituciones y el trabajo desplegado por ellas, as&iacute; como la literatura que se desprende de la disciplina que le es propia, fueron investigadas y compiladas por diversos historiadores, bibliotecarios y especialistas. </p>     <p>La primera inquietud que existi&oacute; por compilar esta literatura especializada se enmarca en el proyecto latinoamericano sobre la literatura bibliotecol&oacute;gica, formulado en 1947, por la <em>Primera Asamblea de Bibliotecarios de Am&eacute;rica</em>, reunida en Washington del 12 de mayo al 6 de junio. Para ello, se estructur&oacute; un Comit&eacute; de Bibliograf&iacute;a Bibliotecol&oacute;gica Latinoamericana, integrado por un representante de cada pa&iacute;s, que en el caso de Cuba, fue <em>Ferm&iacute;n Peraza</em>. Es as&iacute; como surge la <em>Bibliograf&iacute;a bibliotecol&oacute;gica cubana de 1948 a 1955 </em> del propio <em>Peraza y Elena V&eacute;rez</em>. </p>     <p>No se conocen otros intentos en el plano nacional ni internacional de reanudar estos esfuerzos hasta 1985 en que la Biblioteca del Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecol&oacute;gicas (CUIB), de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, decide compilar la literatura especializada en bibliotecolog&iacute;a, informaci&oacute;n y archivonom&iacute;a producida en Am&eacute;rica Latina. y sobre ella As&iacute; surgi&oacute; la base de datos INFOBILA (Informaci&oacute;n y Bibliotecolog&iacute;a Latinoamericana) que se da a conocer como proyecto en el <em>Segundo Coloquio sobre Automatizaci&oacute;n de las Bibliotecas, </em>efectuado en la Ciudad de M&eacute;xico en 1986 y su presentaci&oacute;n formal se realiz&oacute; en las <em>XVII Jornadas Mexicanas de Biblioteconom&iacute;a </em> celebradas ese mismo a&ntilde;o en la ciudad de Puebla. </p>     <p>Por otra parte, se encuentran trabajos precedentes en la investigaci&oacute;n de la literatura bibliotecol&oacute;gica cubana. El propio <em>Seti&eacute;n</em>, junto con los especialistas <em>V&iacute;ctor Manuel Garc&iacute;a y Marta Llorente</em>, presentaron conclusiones al respecto en su art&iacute;culo titulado <em>Bibliotecolog&iacute;a Cubana y actividad cient&iacute;fico-informativa </em>en el que analizaron el comportamiento de la literatura bibliotecol&oacute;gica en publicaciones peri&oacute;dicas especializadas y en ponencias expuestas en eventos profesionales, a partir de las cinco disciplinas cl&aacute;sicas de la bibliotecolog&iacute;a socialista: <em>Bibliotecolog&iacute;a general</em>, <em>Fondo bibliotecario</em>, <em>Servicios bibliotecarios</em>, <em>Trabajo con los lectores </em> y <em>Organizaci&oacute;n de bibliotecas</em>.<span class="superscript">1</span> <em>Margarita Le&oacute;n </em> en su art&iacute;culo: <em>Las revistas bibliotecol&oacute;gicas en Cuba </em> retoma el tema en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 90 con dos revistas de la &eacute;poca, <em>Bibliotecas </em> y <em>Ciencias de la Informaci&oacute;n</em>, sobre la base de las cinco especialidades estudiadas previamente.<span class="superscript">2</span> Existen tambi&eacute;n trabajos de diploma que compilaron y estudiaron el comportamiento de la literatura bibliotecol&oacute;gica en los libros ( <em>Vega Hern&aacute;ndez C</em>. La bibliotecolog&iacute;a en Cuba en los fondos de la Biblioteca Nacional Jos&eacute; Mart&iacute;. [Tesis para optar por el t&iacute;tulo de Licenciado en Bibliotecolog&iacute;a y Ciencias de la Informaci&oacute;n] La Habana: Facultad de Comunicaci&oacute;n. Universidad de La Habana; 1999). </p>     <p>Las instituciones que atesoran los materiales literarios, independientemente del tipo de literatura que sea, son las bibliotecas. Si bien es cierto que estas instituciones milenarias, desde la antig&uuml;edad, son depositarias del acervo literario mundial y que hoy tienen funciones muy diversas a las de hace tan s&oacute;lo medio siglo atr&aacute;s, las bibliotecas han desarrollado una actividad interna que, a pesar de tener tantos a&ntilde;os de labor, no gener&oacute; una literatura bibliotecol&oacute;gica hasta la aparici&oacute;n de la ciencia y el inicio de los tratamientos te&oacute;ricos de lo que hasta el momento era simplemente actividad bibliotecaria. <em>Valenzuela</em> plantea que el primero en nombrar la ciencia de la biblioteca fue el ex benedictino alem&aacute;n <em>M</em>.<em> Schrettinger</em>, a comienzos del siglo XIX, quien la denomin&oacute; <em>Bibliothekswissenschaft</em>.  Su obra se public&oacute; en 1808 y tuvo una segunda edici&oacute;n en 1829. Su m&eacute;rito estrib&oacute; en conferir categor&iacute;a y estructura cient&iacute;fica a lo que hasta entonces era un conjunto de conocimientos sobre la actividad bibliotecaria. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La literatura bibliotecol&oacute;gica no es m&aacute;s que los escritos, sean acad&eacute;micos o cient&iacute;ficos, sobre bibliotecolog&iacute;a. Actualmente, la evoluci&oacute;n que presentan las ciencias que se ocupan del tratamiento informativo, ubicadas en el centro de una profunda revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica, que ha creado una incipiente cultura digital –y la aparici&oacute;n de la denominada sociedad de la informaci&oacute;n- y las nuevas funciones que desempe&ntilde;a al profesional de la informaci&oacute;n, han contribuido a la aparici&oacute;n de un marco te&oacute;rico, conceptual diferente donde las disciplinas informativas, inmersas en este nuevo fen&oacute;meno, han ampliado su universo y esclarecido sus leyes, principios, objetos de estudio, actividades y estructura. Todo esto ha condicionado que no s&oacute;lo se hable de literatura bibliotecol&oacute;gica como aquella referente a la actividad bibliotecaria sino de literatura bibliol&oacute;gico-informativa, donde se incluyen los escritos de las disciplinas que la componen, estas son: Archivolog&iacute;a, Bibliotecolog&iacute;a, Bibliograf&iacute;a y Ciencia de la Informaci&oacute;n. </p>     <p>La literatura bibliol&oacute;gico-informativa es, entonces, una literatura especializada en las disciplinas espec&iacute;ficas del sistema bibliol&oacute;gico-informativo. Dicho sistema fue desarrollado en diversos trabajos por el Dr. <em>Emilio Seti&eacute;n </em> y otros autores. Una de las caracter&iacute;sticas de esta literatura, como sucede con gran parte de las ciencias en el mundo moderno, es que se genera fundamentalmente en documentos no publicados, sean ponencias, tesis, informes de investigaci&oacute;n, etc&eacute;tera. Existen igualmente revistas especializadas en el tema, muchas de ellas pertenecientes a bibliotecas, asociaciones o grupos profesionales y, en menor cantidad, libros. </p>     <p>La literatura bibliol&oacute;gico-informativa constituye la producci&oacute;n escrita como hecho social, no como escritura individual, de temas bibliotecarios, archiv&iacute;sticos, bibliogr&aacute;ficos e informativos, que por abarcar estas disciplinas afines, es una literatura muy amplia que ha respondido a las condiciones sociales en que se desarrolla. Como toda literatura es una expresi&oacute;n de la conciencia social y sus rasgos distintivos no pueden aislarse de ese contexto sociocultural en que se produce. Es por eso que, para poder hablar de la literatura bibliol&oacute;gico-informativa cubana del siglo xx, es necesario remontarnos a las primeras instituciones de informaci&oacute;n en Cuba, al momento en que se institucionaliz&oacute; la producci&oacute;n literaria en el pa&iacute;s que, de hecho, es la causa m&aacute;s significativa del desarrollo de estas instituciones y de la actividad interna desplegada por ellas hasta llegar a la formaci&oacute;n de la ciencia bibliotecaria y, posteriormente, al sistema bibliol&oacute;gico- informativo. </p> <h6>Inicios de la actividad informativa en Cuba </h6>     <p>Hist&oacute;ricamente, de modo universal, se reconoce una primera etapa del trabajo bibliotecario, denominada etapa erudita. En los tiempos de la Biblioteca de Alejandr&iacute;a, el bibliotecario erudito ordenaba los fondos documentales, destinados fundamentalmente a la conservaci&oacute;n y a su consulta por los investigadores de la &eacute;poca. Este car&aacute;cter erudito domina el trabajo bibliotecario hasta principios del siglo xix , cuando las transformaciones sociales y las tendencias democr&aacute;ticas llevaron al surgimiento de las bibliotecas p&uacute;blicas que, en su evoluci&oacute;n, centraron especial inter&eacute;s en la atenci&oacute;n al lector, por lo que se puede hablar del paso de la etapa erudita a la etapa de los servicios, aunque estos no faltaron, en forma reducida, en &eacute;pocas anteriores. </p>     <p>Estudiar la fundaci&oacute;n de las primeras instituciones informativas es de alguna manera vincularlas con la ense&ntilde;anza, la comunicaci&oacute;n, el papel del libro y la difusi&oacute;n de los conocimientos de manera general. Durante los dos primeros siglos de la colonia “ <em>no se descubre en Cuba la menor traza de una instituci&oacute;n de ense&ntilde;anza </em>”.<span class="superscript">3</span> No obstante, en el siglo xvi e inicios del xvii la Iglesia tuvo una importancia fundamental en diversas esferas de la sociedad, fundamentalmente en la ense&ntilde;anza. Los franciscanos, jesuitas y dominicos, como &oacute;rdenes religiosas, centralizaban la ense&ntilde;anza y controlaron la producci&oacute;n impresa: los libros. </p>     <p>Durante el transcurso del siglo xviii, se notaba en Cuba una incipiente actividad archiv&iacute;stica y bibliotecaria, determinada principalmente por la creaci&oacute;n de algunos archivos en distintas dependencias del gobierno integrados por las ordenanzas del propio gobierno, y por la existencia de escas&iacute;simas bibliotecas particulares en manos de los religiosos, con pocos vol&uacute;menes, en su totalidad extranjeros y de temas religiosos. Por otra parte, el movimiento editorial de la Isla brotaba con impresos en otros pa&iacute;ses de autores cubanos o de temas relacionados con Cuba. La obra bibliogr&aacute;fica de <em>Trelles </em> de los siglos xvii y xviii, asienta como primer libro de su trabajo, de <em>Juan Ar&eacute;chaga </em> y <em>Casas</em>, la obra en lat&iacute;n titulada <em>Disertaciones improvisadas sobre temas sacados a la suerte con motivo de c&aacute;tedras en la Universidad Salmantina </em>, de 1662. Del siglo xviii, enumera alrededor de catorce documentos que constituyen en su mayor&iacute;a oraciones f&uacute;nebres, sermones o documentos hist&oacute;ricos como el publicado por <em>Diego Varona </em> titulado <em>Historia de las invasiones pir&aacute;ticas, especialmente de las de </em> Morgan, de 1668, al que <em>Trelles </em> reconoce como el primer historiador cubano.<span class="superscript">4</span> </p>     <p>Sin embargo, en este siglo, tuvieron lugar varios acontecimientos que marcaron la identidad nacional en el plano editorial y de la ense&ntilde;anza. Se reconoce la introducci&oacute;n de la imprenta en Cuba, con la prueba del primer impreso en 1723 de la <em>Tarifa general de precios de medicina</em>, editada en La Habana por <em>Carlos Habr&eacute;</em>. Con respecto a la introducci&oacute;n de la imprenta, existe diversidad de criterios entre los bibli&oacute;grafos e historiadores. El propio <em>Trelles </em> coincide con lo consignado por <em>Bachiller y </em><em>Morales </em> de que la primera producci&oacute;n tipogr&aacute;fica de Cuba es el folleto de <em>Gonz&aacute;lez </em><em>Alamo</em>. <em>Trelles </em> menciona al Dr. <em>Gonz&aacute;lez Alamo </em> como el primer fisi&oacute;logo que hubo en Cuba y uno de los primeros m&eacute;dicos cubanos. Ense&ntilde;&oacute; Medicina en el Convento de San Juan de Letr&aacute;n -, impreso en La Habana en 1707, y citado por <em>Beristai, </em> bibli&oacute;grafo mexicano. </p>     <p>Lamentablemente, dicho documento no se ha podido encontrar, su t&iacute;tulo es <em>Disertaci&oacute;n m&eacute;dica refiere que las carnes del cerdo son saludables en la isla de Barlovento. </em> El impreso de la <em>Tarifa general de precios </em>no aparece asentado en la bibliograf&iacute;a de <em>Trelles </em> de la &eacute;poca. El propio <em>Trelles </em> hizo referencia tambi&eacute;n a la obra del bibli&oacute;grafo chileno <em>Jos&eacute; Toribio Medina</em>, titulada <em>La imprenta en La Habana </em><em>(1707-1810), </em> publicada en Santiago de Chile en 1904, que como sus a&ntilde;os indican, reconoce al igual que otros bibli&oacute;grafos de la &eacute;poca, la aparici&oacute;n de la imprenta en Cuba a inicios del siglo xviii. </p>     <p>El impulso editorial y el nuevo movimiento bibliogr&aacute;fico que se observaba coinciden con la aparici&oacute;n de la primera publicaci&oacute;n de &iacute;ndole literaria e informativa, el <em>Papel Peri&oacute;dico de la Habana </em>, fundado por el benem&eacute;rito y gobernador Don <em>Luis de las </em><em>Casas </em> el 24 de octubre de 1790. Cuando surgi&oacute; esta publicaci&oacute;n, se hab&iacute;a editado ya el primer peri&oacute;dico de la Isla, la <em>Gaceta de La Habana</em>, que <em>Trelles </em> asent&oacute; en su bibliograf&iacute;a de los siglos xvii y xviii . Fue fundado por el <em>Conde de Ricla </em> en mayo de 1764 y sal&iacute;a los lunes con algunas noticias pol&iacute;ticas, comerciales y varias disposiciones del gobierno. </p>     <p>Otros acontecimientos en el plano de la ense&ntilde;anza en Cuba fueron la fundaci&oacute;n de la Universidad de San Jer&oacute;nimo de La Habana en 1728, la que indiscutiblemente, en sus quehaceres, tendr&iacute;a que auxiliarse de una biblioteca para cumplir los objetivos de la ense&ntilde;anza, y la fundaci&oacute;n del Seminario de San Carlos y San Ambrosio el 14 de agosto de 1763, que ampli&oacute; la carrera netamente eclesi&aacute;stica a otras materias cient&iacute;ficas y human&iacute;sticas. Uno de los alumnos de este seminario fue el presb&iacute;tero <em>F&eacute;lix Varela</em>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuba contaba hasta entonces con cuatro imprentas, una publicaci&oacute;n peri&oacute;dica, la Universidad, el Seminario de San Carlos y cierta riqueza econ&oacute;mica, debida al auge de los precios del az&uacute;car en Europa a partir de 1755 y el crecimiento azucarero de fines del siglo <span class="Estilo6">XVIII</span>. Todo esto trajo consigo el surgimiento de instituciones en las cuales se hablaban los problemas econ&oacute;micos relativos al comercio y la producci&oacute;n. <em>Julio Le </em><em>Riverend </em> afirma que se trataba de instituciones renovadas y esta renovaci&oacute;n se debi&oacute; fundamentalmente al progreso ocurrido entre 1780 y 1795.<span class="superscript">5</span> Como algo novedoso, esas instituciones inclu&iacute;an la participaci&oacute;n de los ciudadanos como particulares en su creaci&oacute;n y su sostenimiento y formaron parte de ellas representantes de los nuevos grupos sociales m&aacute;s que los representantes de la aristocracia tradicional de la colonia. Las dos instituciones b&aacute;sicas en el aspecto econ&oacute;mico surgidas en el siglo XVIII fueron la Real Sociedad Econ&oacute;mica o Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s y el Real Consulado de Agricultura y Comercio de La Habana. </p>     <p>La Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s surgi&oacute; despu&eacute;s de un art&iacute;culo aparecido en el <em>Papel Peri&oacute;dico de La Habana </em> el 4 de septiembre de 1791 y despu&eacute;s, tambi&eacute;n, de una solicitud al Gobernador de las <em>Casas </em> al respecto. Sus intenciones eran la promoci&oacute;n del comercio, la agricultura, las industrias y la producci&oacute;n econ&oacute;mica en general, adem&aacute;s de la educaci&oacute;n e instrucci&oacute;n de la juventud. En junio de 1793, inaugur&oacute; su biblioteca, que es la primera biblioteca p&uacute;blica fundada en Cuba. Fue su primer director por breve tiempo <em>Jos&eacute; Arango</em>, le sucedi&oacute; <em>Antonio Robredo</em>, quien cedi&oacute; su casa a la naciente biblioteca. Las primeras colecciones conten&iacute;an setenta y siete vol&uacute;menes comprados con los fondos del <em>Papel Peri&oacute;dico de La Habana </em> y otros cedidos por <em> Don Luis de las Casas </em>. Inicialmente, los servicios se brindaron a los miembros de la Sociedad, y es en junio de 1794 cuando su presidente, el Capit&aacute;n General Don <em>Luis de </em><em>las Casas </em> propuso abrir las puertas de la biblioteca a toda persona interesada ( <em>Mart&iacute;nez </em><em>Guti&eacute;rrez K, Reyes Le&oacute;n R </em>. La Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s. Su incidencia en la Bibliotecolog&iacute;a Cubana. [Tesis para optar por el t&iacute;tulo de Licenciado en Bibliotecolog&iacute;a y Ciencias de la Informaci&oacute;n] La Habana: Facultad de Comunicaci&oacute;n. Universidad de La Habana; 1997). </p>     <p>Por otra parte, al fundarse el Real Consulado de Agricultura y Comercio de La Habana, se propuso la formaci&oacute;n de un archivo para la conservaci&oacute;n de los documentos del centro; era obligaci&oacute;n del archivero ordenarlos y hacer c&eacute;dulas de los papeles que expresaran de forma breve su contenido. Por Real Orden del 9 de mayo de 1797 se fija para las b&uacute;squedas en el archivo, el pago de tres reales para los 10 papeles buscados de a&ntilde;os anteriores al corriente, y dos reales por cada uno de los que pasaran este n&uacute;mero. Estos pagos fueron en numerosas ocasiones incumplidos pero contribuyeron al orden del propio archivo en tanto limit&oacute; la entrada de los “curiosos” y de las personas que no les interesaba lo que solicitaban.<span class="superscript">6 </span></p>     <p>Ambas sociedades representan un antecedente para estudiar los inicios de la actividad informativa en Cuba, tanto la bibliotecaria como la archiv&iacute;stica. A pesar de que el trabajo era incipiente y muy rudimentario, el hecho de que el origen de estas actividades est&eacute; fundamentalmente vinculado a sociedades econ&oacute;micas le imprime una caracter&iacute;stica peculiar. Los siglos xvii y xviii fueron de creaci&oacute;n de bibliotecas nacionales en toda Europa. Las instituciones bibliotecarias se vieron favorecidas, de una forma u otra, porque se incrementaron y sus colecciones resultaron beneficiadas por la formaci&oacute;n de las dis&iacute;miles sociedades. Lo interesante de la primera biblioteca p&uacute;blica en Cuba es que su surgimiento vino en momentos en que la metr&oacute;poli se desarrollaba en el mismo sentido, para ubicar la Isla como una de las colonias m&aacute;s avanzadas en ese aspecto. A comienzos del siglo<span class="Estilo6"> XVIII</span>, a&ntilde;o 1712, <em>Felipe V </em> cre&oacute; la Biblioteca Real que fue el origen de la Biblioteca Nacional de Espa&ntilde;a. </p>     <p>En Cuba, en los albores del siglo <span class="Estilo6">XIX</span>, no hubo muchos cambios en el trabajo informativo. La Biblioteca de la Sociedad Econ&oacute;mica, durante las primeras cuatro d&eacute;cadas, se nutri&oacute; en lo fundamental de donaciones aunque hizo esfuerzos para ampliar sus fondos mediante la compra. En 1838, <em>Jos&eacute; de la Luz y Caballero </em> tom&oacute; la direcci&oacute;n de la Sociedad y brind&oacute; gran ayuda a la colecci&oacute;n de la biblioteca. El trabajo del bibliotecario en aquel entonces, a partir de las experiencias de esta instituci&oacute;n, consisti&oacute; b&aacute;sicamente en la organizaci&oacute;n y representaci&oacute;n de los documentos. El bibliotecario deb&iacute;a confeccionar el cat&aacute;logo general, por orden num&eacute;rico consecutivo y alfab&eacute;tico por autores. </p>     <p>Tambi&eacute;n se abrieron otras bibliotecas que impulsaron el movimiento bibliotecario cubano. El trabajo desplegado en todas ellas era eminentemente emp&iacute;rico en la organizaci&oacute;n de sus colecciones y el enriquecimiento de estas por medio de las donaciones y compras. Una preocupaci&oacute;n fundamental de la &eacute;poca consist&iacute;a en el alojamiento de los fondos que poco a poco crec&iacute;an y requer&iacute;an nuevos locales, por lo cual la Biblioteca de la Sociedad Econ&oacute;mica se traslad&oacute; en dos ocasiones, en 1842 a una parte del extinto Convento de San Felipe y en 1856 a una casa en Dragones n&uacute;mero 308. De igual forma, exist&iacute;a especial inter&eacute;s por los reglamentos del trabajo bibliotecario. La Biblioteca de la Sociedad Econ&oacute;mica establec&iacute;a reglamentos para su trabajo que variaban, sobre todo con los cambios de direcci&oacute;n. La Biblioteca de la Universidad Pontificia de San Jer&oacute;nimo de La Habana, a comienzos de 1859, public&oacute; su reglamento, muy parecido al que hab&iacute;a publicado la Biblioteca de la Sociedad un a&ntilde;o antes. </p>     <p>El desarrollo de la producci&oacute;n editorial en Cuba en el siglo xix mantiene un aumento paulatino que el especialista <em>Ambrosio Fornet </em> describi&oacute; en su trabajo titulado: <em>El libro en Cuba</em>.<span class="superscript">7</span> Las propias estad&iacute;sticas que muestra nos lo confirman (tabla , figura ): </p>     <p align="center">Tabla. Distribuci&oacute;n de libros y folletos</p>     <div align="center">   <table cellspacing="0" cellpadding="0">     <tr>       <td width="174" valign="top">    <p align="center">D&eacute;cada </p></td>       <td width="176" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Libros </p></td>       <td width="171" valign="top">    <p align="center">Folletos </p></td>       <td width="151" valign="top">    <p align="center">T&iacute;tulos </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="174" valign="top">    <p align="center">1800-09 </p></td>       <td width="176" valign="top">    <p align="center">&nbsp; </p></td>       <td width="171" valign="top">    <p align="center">15 </p></td>       <td width="151" valign="top">    <p align="center">15 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="174" valign="top">    <p align="center">1810-19 </p></td>       <td width="176" valign="top">    <p align="center">2 </p></td>       <td width="171" valign="top">    <p align="center">7 </p></td>       <td width="151" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">9 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="174" valign="top">    <p align="center">1820-29 </p></td>       <td width="176" valign="top">    <p align="center">6 </p></td>       <td width="171" valign="top">    <p align="center">33 </p></td>       <td width="151" valign="top">    <p align="center">39 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="174" valign="top">    <p align="center">1830-39 </p></td>       <td width="176" valign="top">    <p align="center">25 </p></td>       <td width="171" valign="top">    <p align="center">25 </p></td>       <td width="151" valign="top">    <p align="center">50 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="174" valign="top">    <p align="center">1840-49 </p></td>       <td width="176" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">64 </p></td>       <td width="171" valign="top">    <p align="center">33 </p></td>       <td width="151" valign="top">    <p align="center">97 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="174" valign="top">    <p align="center">1850-59 </p></td>       <td width="176" valign="top">    <p align="center">69 </p></td>       <td width="171" valign="top">    <p align="center">35 </p></td>       <td width="151" valign="top">    <p align="center">104 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="174" valign="top">    <p align="center">1860-69 </p></td>       <td width="176" valign="top">    <p align="center">88 </p></td>       <td width="171" valign="top">    <p align="center">27 </p></td>       <td width="151" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">115 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="174" valign="top">    <p align="center">1870-79 </p></td>       <td width="176" valign="top">    <p align="center">59 </p></td>       <td width="171" valign="top">    <p align="center">34 </p></td>       <td width="151" valign="top">    <p align="center">93 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="174" valign="top">    <p align="center">1880-89 </p></td>       <td width="176" valign="top">    <p align="center">92 </p></td>       <td width="171" valign="top">    <p align="center">43 </p></td>       <td width="151" valign="top">    <p align="center">135 </p></td>     </tr>     <tr>       <td width="174" valign="top">    <p align="center">1890-99 </p></td>       <td width="176" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">68 </p></td>       <td width="171" valign="top">    <p align="center">36 </p></td>       <td width="151" valign="top">    <p align="center">104 </p></td>     </tr>   </table> </div>     <p align="center"><a href="/img/revistas/aci/v15n1/f0103107.gif"><img src="/img/revistas/aci/v15n1/f0103107.gif" width="403" height="225" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fig. Producci&oacute;n literaria siglo <span class="Estilo6">XIX</span>. </p>     <p align="justify">Si bien es cierto que el movimiento bibliotecario en este siglo avanz&oacute; con la fundaci&oacute;n de varias bibliotecas que lograron extenderse al resto de las provincias, la producci&oacute;n editorial cubana se desarroll&oacute; igualmente de forma paulatina con la creaci&oacute;n de nuevas imprentas, la aparici&oacute;n de la figura del editor y la transformaci&oacute;n tecnol&oacute;gica de los talleres. Lo anterior produjo una crisis desde el punto de vista est&eacute;tico, esto es, al hacerse relativamente asequible la posibilidad de publicaci&oacute;n, la imagen del escritor sufri&oacute; frente a la cr&iacute;tica en tanto la calidad art&iacute;stica decrec&iacute;a. <em>Fornet </em> plantea que muchos autores consideran que esta crisis era el resultado de la explosi&oacute;n period&iacute;stica de entonces. La aparici&oacute;n de los folletines contribuy&oacute; a que todo el mundo escribiese sobre cualquier cosa.<span class="superscript">7</span> Esta explosi&oacute;n editorial condicion&oacute; el desarrollo de un movimiento bibliogr&aacute;fico que impuls&oacute; la historia de nuestra producci&oacute;n intelectual. </p> <h6>Siglo XX </h6>     <p>Durante todo el siglo xx, las principales actividades informativas: actividad bibliotecaria, archiv&iacute;stica y bibliogr&aacute;fica, se desarrollaron paulatinamente, condicionadas por su propio comportamiento. Se conoce que en el siglo xix, sobre todo a finales de la centuria, la propia producci&oacute;n editorial en Cuba condujo a un movimiento bibliogr&aacute;fico que se desvincul&oacute; del trabajo bibliotecario como propiamente dicho, como sucedi&oacute; en &eacute;pocas anteriores en otras latitudes, porque la actividad bibliogr&aacute;fica tiene su propia identidad. Por otra parte, las bibliotecas continuaron el desarrollo de t&eacute;cnicas de recuperaci&oacute;n y enfatizaron en problemas referentes a sus edificios y en el almacenamiento del gran c&uacute;mulo de documentos. Pero no es hasta las d&eacute;cadas de los a&ntilde;os 30 y el 40 del siglo xx que se inicia el tratamiento te&oacute;rico de los problemas bibliotecol&oacute;gicos en Cuba. </p>     <p>Muchos fueron los factores que confluyeron para que en esta etapa se desplegara este tratamiento. Primeramente, se contaba ya con una Biblioteca Nacional que, a pesar de todos los contratiempos, siempre ha funcionado paradigm&aacute;ticamente en las cuestiones bibliotecol&oacute;gicas cubanas. Es tambi&eacute;n en esta etapa que se inicia la publicaci&oacute;n sistem&aacute;tica de literatura de la especialidad con la edici&oacute;n del <em>Bolet&iacute;n Bibliot&eacute;cnico </em> (1938-1941) primero y con la aparici&oacute;n sucesiva del <em>Bolet&iacute;n de la Asociaci&oacute;n Cubana de Bibliotecarios </em> (1949-1959) y el de la revista <em>Cuba Bibliotecol&oacute;gica </em> (1953-1960). Asimismo, del <em>Anuario Bibliogr&aacute;fico Cubano </em> (1937-1958), que incluye distintos trabajos te&oacute;ricos sobre Bibliotecolog&iacute;a. </p>     <p>Por otra parte, un grupo de profesionales bibliotecarios interesados por la superaci&oacute;n lograron organizar el primer curso de la Escuela de Servicio de Biblioteca, que fue el resultado de toda una serie de proyectos que nunca vieron luz y de continuos intentos aislados de cursillos y conferencias para tratar de establecer la educaci&oacute;n sistem&aacute;tica de la bibliotecolog&iacute;a cubana. Del mismo modo, en la d&eacute;cada del 30, se efectu&oacute; la <em>Asamblea Nacional Pro-bibliotecas </em> en los Salones de la Biblioteca General de la Universidad de La Habana, durante los d&iacute;as 17, 18, 19 y 20 de noviembre. Se eligi&oacute; como presidente al Director de Cultura, Dr. <em>Chac&oacute;n y Calvo</em>, quien estuvo acompa&ntilde;ado de destacadas personalidades, entre ellas, <em>Mar&iacute;a Teresa Freyre de </em><em>Andrade </em> como vicepresidenta y <em>Lorenzo Rodr&iacute;guez </em> como secretario. </p>     <p>El movimiento bibliotecario cubano, a partir de 1959, reflej&oacute; todos los cambios sociales y pol&iacute;ticos que acontec&iacute;an en la naci&oacute;n. Es por esto que, en lo adelante, experimenta un desarrollo acelerado la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica sobre la actividad de las bibliotecas en Cuba, que comienza a desarrollarse institucionalmente a partir de 1981, a&ntilde;o en que esas investigaciones se incorporaron a problemas supervisados metodol&oacute;gicamente por la Academia de Ciencias de Cuba. Hoy, la rama bibliotecol&oacute;gica, al igual que la bibliogr&aacute;fica, la archiv&iacute;stica y las propias ciencias de la informaci&oacute;n cuentan con un departamento de Investigaciones en la Biblioteca Nacional, que atiende el movimiento de investigaciones cient&iacute;ficas sobre las ciencias bibliol&oacute;gico- informativas en el sistema de bibliotecas p&uacute;blicas de Cuba. Este departamento hasta hace pocos a&ntilde;os fue dirigido por el propio Dr. <em>Emilio Seti&eacute;n</em>, difusor y te&oacute;rico de dichas ciencias. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En Cuba, la pol&iacute;tica nacional de educaci&oacute;n establecida impuls&oacute; un conjunto de acciones en la evoluci&oacute;n y consolidaci&oacute;n profesional en bibliotecolog&iacute;a y ciencias de la informaci&oacute;n a pesar de ser esta &uacute;ltima una especialidad muy joven. En la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 80, se cre&oacute; el Centro de Adiestramiento T&eacute;cnico (CAT), subordinado al Instituto de Documentaci&oacute;n e Informaci&oacute;n Cient&iacute;fica y T&eacute;cnica, actualmente Instituto de Informaci&oacute;n Cient&iacute;fica y Tecnol&oacute;gica (IDICT). Este centro es el elemento principal para lograr un mayor avance de la ciencia de la informaci&oacute;n en el pa&iacute;s y pone en pr&aacute;ctica diversos mecanismos con el objetivo de difundir y profundizar en esta especialidad. Con el mismo fin se cre&oacute; el Centro de Estudios y Desarrollo Profesional en Ciencias de la Informaci&oacute;n (PROINFO), una divisi&oacute;n encargada de la actividad investigativa y desarrollo profesional en el sector. </p>     <p>En la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 80, se inicia por parte de un grupo de bibliotecarios dirigidos por el Dr. <em>Emilio Seti&eacute;n</em>, en respuesta al programa de investigaciones de las bibliotecas del Ministerio de Cultura y en virtud del trabajo conjunto que desarrollaban por entonces los pa&iacute;ses socialistas, un an&aacute;lisis detallado sobre las definiciones existentes de las disciplinas relacionadas con la transferencia de la informaci&oacute;n y sobre todo acerca de su estructura y su car&aacute;cter cient&iacute;fico. Seg&uacute;n <em>Seti&eacute;n </em>, existe una tendencia a considerar a las ciencias de la informaci&oacute;n como la disciplina que incluye a la archivolog&iacute;a, la bibliograf&iacute;a y la documentaci&oacute;n. El propio autor plantea que en medio de estas disquisiciones algunos autores son de la opini&oacute;n de incluir en dichas disciplinas, encargadas de transferir la informaci&oacute;n, al periodismo, cuando este se “ <em>ocupa esencialmente de transformar hechos en informaci&oacute;n </em>” en tanto la archivolog&iacute;a, la bibliograf&iacute;a, la bibliotecolog&iacute;a y la documentaci&oacute;n se “ <em>ocupan de la informaci&oacute;n y sus portadores </em>”.<span class="superscript">8</span> Por ello el departamento de Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a de la Facultad de Filolog&iacute;a en aquel entonces de la Universidad de La Habana, decidi&oacute; denominar al conjunto de disciplinas descritas como disciplinas biblioteco-informativas. </p>     <p>La investigaci&oacute;n realizada se apoy&oacute; en el an&aacute;lisis y s&iacute;ntesis de la literatura especializada, realizado con el objetivo principal de delimitar el contenido de las disciplinas biblioteca-informativas y los elementos que le dan el car&aacute;cter cient&iacute;fico. As&iacute; se distinguieron los tipos de documentos, de demandas informativas, los productos fundamentales que satisfacen esas demandas y el modo de obtenerlos, as&iacute; como la relaci&oacute;n existente entre las demandas y los productos fundamentales, y entre estos y las etapas del ciclo de circulaci&oacute;n social de la informaci&oacute;n. </p>     <p><em>Seti&eacute;n y P&eacute;rez </em> se&ntilde;alan: “ <em>Finalmente, y como se desprende de lo expuesto, el sistema de conocimientos bibliol&oacute;gico-informativos comprende al grupo de disciplinas espec&iacute;ficas que denominamos</em>:<em> Bibliografolog&iacute;a, Archivolog&iacute;a, Bibliotecolog&iacute;a y Ciencia de la Informaci&oacute;n</em>.<em> Estas disciplinas clasifican en el sistema como espec&iacute;ficas en tanto se ocupan de forma especializada de los fen&oacute;menos bibliol&oacute;gico-informativos</em>.<em> Pero han de considerarse, adem&aacute;s, como disciplinas contiguas, porque como se expres&oacute;, todas estudian fen&oacute;menos que corresponden a la transferencia de la informaci&oacute;n e intercambian sus contenidos frecuente e intensamente”</em>.<span class="superscript">9</span> </p>     <p>Actualmente, las investigaciones referentes a la actividad informativa en el sistema de bibliotecas p&uacute;blicas y en otros trabajos de investigaci&oacute;n descansan en el sistema bibliol&oacute;gico-informativo, en el que uno de los tratamientos es el bibliotecol&oacute;gico, pero no el &uacute;nico; los archivos y su actividad archiv&iacute;stica; as&iacute; como los productos de archivo, la bibliograf&iacute;a como actividad y como producto y la disciplina m&aacute;s joven, la ciencia de la informaci&oacute;n, se tratan igualmente y re&uacute;nen un cuerpo te&oacute;rico que la respaldan en el &aacute;mbito cient&iacute;fico. </p> <h6>De lo publicado </h6>     <p>En Cuba no se puede hablar de edici&oacute;n de libros sobre las disciplinas que integran el sistema bibliol&oacute;gico - informativo hasta que se materializa, a pesar de la inconstancia en sus inicios, la ense&ntilde;anza profesional del bibliotecario y se organizan actividades profesionales tanto nacionales como internacionales que contribuyen a la creaci&oacute;n de asociaciones profesionales. En particular en los siglos xviii y xix , la edici&oacute;n de libros y folletos en estas tem&aacute;ticas se destinaron en particular al tratamiento bibliogr&aacute;fico. <em>Trelles </em> menciona que fue sobre el a&ntilde;o 1750 exactamente que se tuvo noticias de los primeros trabajos bibliogr&aacute;ficos en la Isla con la obra del Fraile <em>Jos&eacute; </em><em>Fonseca</em>, que le envi&oacute; al bibli&oacute;grafo mexicano <em>Equiara </em> su <em>Noticia de los Escritores de la Isla de Cuba</em>. En 1831 <em>Felipe Poey </em> escribi&oacute; un art&iacute;culo sobre la historia de Cuba en la &eacute;poca del descubrimiento que viene a ser el “ <em>primer trabajo de bibliograf&iacute;a hecho en la Gran Antilla siglo XIX </em>”.<span class="superscript">10 </span></p>     <p><em>Trelles </em> relacion&oacute; un total de ochenta y una publicaciones bibliogr&aacute;ficas en el ap&eacute;ndice titulado <em>Bibliograf&iacute;a de la Bibliograf&iacute;a Cubana</em>, de las cuales siete aparecieron en la <em>Revista de Cuba</em>, en la <em>Revista de Espa&ntilde;a </em> y en las <em>Memorias de la Sociedad Econ&oacute;mica </em> y el resto son ediciones de libros publicados en Cuba y en otros pa&iacute;ses por autores cubanos o extranjeros. </p>     <p>A principios del siglo xx los libros y folletos publicados sobre estos temas se desarrollaron tambi&eacute;n en temas bibliogr&aacute;ficos, como por ejemplo la <em>Bibliograf&iacute;a de Rafael M</em>.<em> Merch&aacute;n </em>de <em>Domingo Figarola Caneda </em> en su segunda edici&oacute;n (1905); la <em>Bibliograf&iacute;a de la Revoluci&oacute;n de Yara </em> de <em>Luis Marino P&eacute;rez </em> (1908); la <em>Bibliograf&iacute;a de Luz y Caballero </em>de <em>Domingo Figarola Caneda </em> (1915); la obra de <em>Trelles</em>, <em>Bibliograf&iacute;a cubana del siglo XX</em>, etc&eacute;tera. A partir de la d&eacute;cada de 1930 se comenz&oacute; la publicaci&oacute;n de cierta literatura en folletos sobre las diversas actividades de las instituciones informativas con intenciones did&aacute;cticas, divulgaci&oacute;n de sus experiencias, homenajes y reglamentos. As&iacute; encontramos de <em>Ferm&iacute;n Peraza, </em><em>Notas sobre un plan de fomento, reforma y organizaci&oacute;n de las bibliotecas, museos y archivos cubanos </em> (1934); de <em>Herminio Portell </em><em>Vil&aacute;</em>, <em>La Biblioteca y el libro cubano </em> 1934; <em>Memoria de los trabajos realizados por la Biblioteca Municipal de La Habana </em> 1935; de <em>Luis Mariano Rodr&iacute;guez Rivero </em>, <em>El centenario de la biblioteca p&uacute;blica de Matanzas</em>, ensayo hist&oacute;rico bibliogr&aacute;fico (1935), entre otros. </p>     <p>A finales de la d&eacute;cada de 1940 varios acontecimientos marcaron la edici&oacute;n de libros en temas bibliol&oacute;gicos-informativos. Por una parte, la creaci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n Cubana de Bibliotecarios en 1948 por iniciativa de <em>Mar&iacute;a Teresa Freyre de Andrade</em> en una reuni&oacute;n celebrada en el Lyceum en honor a <em>Miss Marietta Daniels</em>, de la Biblioteca del Congreso y, m&aacute;s adelante, durante la <em>Convenci&oacute;n Anual de la American Library Association </em> en New Jersey aceler&oacute; la creaci&oacute;n de una junta provisional en aras de que su presidente viajara a Estados Unidos para poder redactar los estatutos de dicha organizaci&oacute;n, lo que llev&oacute; a la aparici&oacute;n en 1948 del folleto titulado <em>Reglamento de la Asociaci&oacute;n Cubana de Bibliotecarios</em>. A finales de esa d&eacute;cada se continuaron los trabajos bibliogr&aacute;ficos como la <em>Bibliograf&iacute;a Martiana </em> de <em>Ferm&iacute;n Peraza</em> y la <em>Bibliograf&iacute;a del Padre de las Casa </em> de <em>Berta Becerra</em> (1949). </p>     <p>Igualmente, durante la <em>Primera Asamblea de Bibliotecarios de Am&eacute;rica</em>, reunida en Washington del 12 de mayo al 6 de junio de 1947, se acord&oacute; la creaci&oacute;n de la <em>Bibliograf&iacute;a bibliotecol&oacute;gica latinoamericana</em>, que constituye el antecedente de esta compilaci&oacute;n, al igual que la emprendida por el CUIB-UNAM, en la que Cuba participa, pero en ning&uacute;n caso se puede considerar una investigaci&oacute;n como la que ahora se presenta. Fueron sus compiladores <em>Ferm&iacute;n Peraza y Elena V&eacute;rez</em>. Ambos crearon una obra que reuni&oacute; tanto en libros y folletos, como en art&iacute;culos de revistas todo lo publicado en Cuba sobre Bibliotecolog&iacute;a de 1948 a 1955. Uno de sus principales aportes, limitaci&oacute;n de la actual investigaci&oacute;n, es la compilaci&oacute;n de materiales bibliotecol&oacute;gicos en publicaciones peri&oacute;dicas como los aparecidos en la secci&oacute;n bibliotecol&oacute;gica del peri&oacute;dico <em>El Mundo </em> desde 1941 y que tanto contribuyeron a la divulgaci&oacute;n del trabajo bibliotecario en aquel entonces. Una revisi&oacute;n de esos a&ntilde;os muestra una gran cantidad de art&iacute;culos noticiosos en diversos peri&oacute;dicos como <em>El Diario de la Marina</em>; <em>Letras Antillanas-La Defensa</em>, peri&oacute;dico independiente y de informaci&oacute;n general; <em>El Pueblo</em>, diario de informaci&oacute;n pol&iacute;tico independiente de Ciego de &Aacute;vila; <em>El Alba </em>, publicaci&oacute;n quincenal y peri&oacute;dico literario de Artemisa; <em>La Voz del Sindicato</em>, &oacute;rgano del ramo de la alimentaci&oacute;n, <em>La Tribuna</em>, peri&oacute;dico independiente, <em>El Siglo</em>, etc&eacute;tera. Sin embargo, la edici&oacute;n de libros es muy limitada y se centraba solamente en folletos que respond&iacute;an a una situaci&oacute;n espec&iacute;fica de acontecimiento bibliotecol&oacute;gico o con fines educativos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este segundo aspecto, es decir, en la edici&oacute;n de libros y folletos para la educaci&oacute;n, se percibieron inquietudes editoriales en la &eacute;poca, cuando la Direcci&oacute;n de Cultura del Ministerio de Educaci&oacute;n public&oacute; en 1941 los fasc&iacute;culos 1 y 2 de <em>Clasificaci&oacute;n </em> y <em>Catalogaci&oacute;n </em> pertenecientes a las <em>Cartillas del aprendiz, </em> editados por <em>Jos&eacute; Antonio </em><em>Ramos</em>, quien era en aquel entonces asesor t&eacute;cnico de la Biblioteca Nacional. Al a&ntilde;o siguiente public&oacute; <em>Organizaci&oacute;n e &Iacute;ndice de materias </em> y <em>Mar&iacute;a Teresa, </em><em>El servicio de referencia y la adquisici&oacute;n de libros en una biblioteca</em>. El desarrollo de la educaci&oacute;n profesional del bibliotecario cubano se desarroll&oacute; en otro ac&aacute;pite m&aacute;s adelante, pero es bueno destacar que a partir de la d&eacute;cada de 1940 y en particular durante la de 1950 y hasta finales del propio siglo xx , los libros publicados estuvieron dirigidos fundamentalmente a la superaci&oacute;n profesional y, en muchos casos, se hicieron ediciones s&oacute;lo para estos fines. As&iacute; encontramos el <em>Manual pr&aacute;ctico de clasificaci&oacute;n y catalogaci&oacute;n de bibliotecas </em> de <em>Jorge Aguayo </em> de 1943, con una segunda edici&oacute;n en 1951; <em>Los cursos de t&eacute;cnica Bibliotecaria en la Escuela de verano de la Universidad de La Habana </em> de <em>Jorge Aguayo </em> (1950); <em>Modelos de fichas para servir de gu&iacute;a a los catalogadores de la Biblioteca general de la Universidad de La Habana </em>, tambi&eacute;n de <em>Aguayo </em> (1949); y m&aacute;s recientemente, durante los a&ntilde;os 70, las traducciones de los autores sovi&eacute;ticos <em>Mijailov y Guiliarevski </em> con su <em>Curso introductorio sobre inform&aacute;tica/documentaci&oacute;n </em> (1972); <em>Capacitaci&oacute;n para bibliotecarios escolares</em>, primer, segundo, tercer curso y la serie estudios dirigidos de la editorial Pueblo y Educaci&oacute;n (1974); entre otros. </p>     <p>El desarrollo de estas disciplinas y su tratamiento cient&iacute;fico en la edici&oacute;n de libros se concret&oacute; en la segunda mitad del siglo xx . Una revisi&oacute;n a la <em>Bibliograf&iacute;a Cubana, </em>compilada por el Departamento de Investigaciones Bibliogr&aacute;ficas de la Biblioteca Nacional Jos&eacute; Mart&iacute; de 1966 a 1982, incluye en los ep&iacute;grafes utilizados dentro de la clase de <em>Obras Generales </em> los de Bibliotecas, Archivos, Museos y Sistemas de informaci&oacute;n. En la Bibliograf&iacute;a de 1983, los ep&iacute;grafes utilizados en la secci&oacute;n de <em>Libros y Folletos</em>, en la parte de <em>Ciencias Sociales y Human&iacute;sticas</em>, se incluyeron como denominaci&oacute;n de disciplinas: Bibliotecolog&iacute;a, Archivolog&iacute;a, Inform&aacute;tica; esta &uacute;ltima incluy&oacute; los documentos relacionados con la actual ciencia de la informaci&oacute;n, la computaci&oacute;n y su tecnolog&iacute;a. El hecho marca cierta madurez en el tratamiento cient&iacute;fico de estas disciplinas y coincide con la d&eacute;cada del desarrollo te&oacute;rico del sistema propiamente dicho. </p>     <p>La escasa edici&oacute;n de libros sobre estas disciplinas espec&iacute;ficas no es una caracter&iacute;stica &uacute;nica de Cuba, sino que se extiende a otros pa&iacute;ses. La autora <em>Marta </em><em>A&ntilde;orve </em>, en un estudio similar con respecto a la edici&oacute;n de libros en temas bibliotecol&oacute;gicos o informativos en Am&eacute;rica Latina plante&oacute;: “En el caso de la edici&oacute;n de libros en Am&eacute;rica Latina, incluido M&eacute;xico, la edici&oacute;n es muy pobre a pesar del incremento de profesionales en el &aacute;rea. Generalmente, la producci&oacute;n de obras se ha limitado a traducciones de material extranjero, porque tenemos serios problemas con nuestros estudiantes de licenciatura en la comprensi&oacute;n y traducci&oacute;n del ingl&eacute;s, idioma en que generalmente se encuentra la literatura de nuestra disciplina. Por otra parte, existe una seria deficiencia en la difusi&oacute;n de los pocos libros que producimos. Estas observaciones se basan en la b&uacute;squeda realizada en Libros en venta en Hispanoam&eacute;rica y Espa&ntilde;a y en Libros latinoamericanos, en relaci&oacute;n con el cat&aacute;logo del CUIB. De la producci&oacute;n del centro, reflejada en las obras anteriores, se encontr&oacute; que de 59 obras reportadas en uno de sus &uacute;ltimos cat&aacute;logos, s&oacute;lo 20 est&aacute;n en Libros en venta y ninguno en Libros latinoamericano y, buscando conocer lo que de M&eacute;xico se reporta en Libros en venta sobre Bibliotecolog&iacute;a, se encontr&oacute; con que de 81 obras, solamente 20 son mexicanas”.<span class="superscript">11</span> </p>     <p><em>Carlos V&iacute;ctor Penna</em>, en su trabajo: <em>La bibliotecolog&iacute;a latinoamerica </em>na afirma que la producci&oacute;n de libros de texto, obras de consulta y ensayos bibliotecarios asume caracter&iacute;sticas bien definidas.<span class="superscript">12</span> Gran parte de ellas, responde a los requerimientos de las escuelas de bibliotecarios; sin embargo, existen varios trabajos que enfatizan la necesidad de este tipo de documento en la esfera bibliotecaria. Y se&ntilde;ala adem&aacute;s, la tendencia que este tipo de documento presenta en la &eacute;poca: “La producci&oacute;n de obras de aliento, entre cuyos autores se destacan <em> Aguayo, Buonocore, Fin&oacute;, Sabor, Albani</em>, <em>Ruiz, Rovira </em> (excluimos aqu&iacute; a los espa&ntilde;oles, sin olvidar a <em>Lasso de la Vega, Goicochea </em> y otros) comienza a caracterizarse de manuales de car&aacute;cter enciclop&eacute;dico, para abordar temas espec&iacute;ficos, desarroll&aacute;ndolos en todos sus detalles”.<span class="superscript">12</span> </p>     <p>Muchos autores coinciden en que fue en la d&eacute;cada de 1930 cuando se inici&oacute; el tratamiento te&oacute;rico de las disciplinas bibliol&oacute;gico-informativas con la aparici&oacute;n de la primera revista especializada en el tema y la publicaci&oacute;n sistem&aacute;tica de esta literatura en otras revistas que surgieron a partir de entonces. Aunque fue en esta &eacute;poca que se comenz&oacute; el tratamiento de estas disciplinas en revistas especializadas, si vamos hablar de publicaciones peri&oacute;dicas referidas a estos temas, tenemos que se&ntilde;alar que la primera revista con esa intenci&oacute;n fue la <em>Revista de la Biblioteca Nacional </em>. La revista apareci&oacute; siete a&ntilde;os despu&eacute;s de haberse fundado la instituci&oacute;n y sus objetivos concretos eran representar la instituci&oacute;n como centro docente y difusor de conocimientos bibliogr&aacute;ficos y bibliotecon&oacute;micos. Fue su director <em>Domingo Figarola-Caneda</em>, el director de aquel entonces de la instituci&oacute;n. </p>     <p>En 1936, surgi&oacute; la <em>Revista Bibliogr&aacute;fica Cubana </em>, que en su corto tiempo de vida (1936-1939) tambi&eacute;n difundi&oacute; la actividad bibliotecaria y espec&iacute;ficamente la bibliogr&aacute;fica. Fue su director <em>Lorenzo Rodr&iacute;guez Fuentes</em>, administrador <em>J</em>.<em> L&oacute;pez Gonz&aacute;lez </em> y entre los redactores se encontraban <em>Dulce Mar&iacute;a Borrero Luj&aacute;n, Francisco de Paula Coronado, Jos&eacute; Mar&iacute;a Chac&oacute;n y Calvo, F&eacute;lix Lizaso, Ferm&iacute;n Peraza y Carlos Manuel Trelles</em>, todas personalidades de renombre de la cultura cubana. En medio de un panorama cultural vac&iacute;o, donde el analfabetismo crec&iacute;a desenfrenadamente, sobre todo en la poblaci&oacute;n rural, y la “ <em>indiferencia absoluta </em>” por parte del gobierno hacia la educaci&oacute;n y la cultura, surgi&oacute; esta revista que, como el mismo <em>Lorenzo Rodr&iacute;guez </em> describi&oacute; en sus palabras iniciales, es una revista “ <em>dirigida a los que viven en compa&ntilde;&iacute;a de los libros ”</em>.<span class="superscript">13 </span></p>     <p>En condiciones similares de la situaci&oacute;n social del pa&iacute;s, apareci&oacute; en febrero de 1938 el <em>Bolet&iacute;n Bibliot&eacute;cnico </em>, como iniciativa de un grupo de intelectuales amantes de las bibliotecas. Fue su director <em>Antonio Alem&aacute;n Ruiz </em> y sus redactores <em>Julio Villoldo, </em><em>Enrique Gay Galb&oacute; </em> y el propio director. En la contraportada del A&ntilde;o 1, No. 1 dice: “ <em>Abogaremos por</em>: <em>M&aacute;s bibliotecas. Mejores bibliotecas</em>.<em> Adecuada preparaci&oacute;n del personal de bibliotecas. Estrecha colaboraci&oacute;n entre cuantos se interesan por las bibliotecas en Cuba</em>.<em> Ofreceremos</em>: <em>Trabajos sobre temas bibliotecon&oacute;micos y bibliogr&aacute;ficos</em>.<em> Estudios sobre todas las necesidades de las bibliotecas en Cuba</em>.<em> Cr&oacute;nica del movimiento bibliotecario en Cuba</em>.<em> Informaci&oacute;n sobre los progresos de las bibliotecas en otras naciones </em>”.<span class="superscript">14</span> </p>     <p>La revista, no s&oacute;lo public&oacute; art&iacute;culos sino tambi&eacute;n rese&ntilde;as y bibliograf&iacute;as. Fue eco de la organizaci&oacute;n y desenvolvimiento de la <em>Asamblea Nacional Pro Bibliotecas</em>, la primera de su tipo en Cuba, adem&aacute;s de difundir diversas actividades en esta rama como la creaci&oacute;n de la Subcomisi&oacute;n de Bibliotecas, Archivos y Bibliograf&iacute;a y de la Junta General de la Asociaci&oacute;n Bibliogr&aacute;fica Cultural Cubana, entre otras. </p>     <p>En 1949 naci&oacute; el <em>Bolet&iacute;n de la Asociaci&oacute;n Cubana de Bibliotecarios </em>, que tuvo un per&iacute;odo de vida de diez a&ntilde;os. Fue su directora la Dra. <em>Rosina Urquiza Garc&iacute;a </em> y los editores auxiliares <em>Acacia Alvarez, Carmen Bisb&eacute;, Jos&eacute; Manuel Castellanos y Jos&eacute; </em><em>Rivero Mu&ntilde;iz</em>. Respond&iacute;a a los intereses de la <em>Asociaci&oacute;n Cubana de Bibliotecarios </em> de la cual pretendi&oacute; hacerse eco: “ <em>este bolet&iacute;n reflejar&aacute; las actividades de nuestra Asociaci&oacute;n y tender&aacute; a cumplir sus fines por todos los medios a su alcance </em>”.<span class="superscript">15</span> Su primer art&iacute;culo se titul&oacute; “ <em>El principio ra&iacute;z de la profesi&oacute;n de Bibliotecario” </em> por <em>Jorge Aguayo</em>, y es meritorio destacar el art&iacute;culo de <em>Berta Becerra de Le&oacute;n </em> titulado “ <em>Nuestra Ciencia” </em> donde en forma de ensayo repasa el conjunto de conocimientos que debe poseer un bibliotecario y aborda la bibliolog&iacute;a y la bibliotecolog&iacute;a de forma exhaustiva y distingue el alcance de cada una de ellas. </p>     <p><em>Cuba Bibliotecol&oacute;gica </em> (1953-1960) fue el &oacute;rgano oficial de la Asociaci&oacute;n Nacional de Profesionales de Bibliotecas. Se cre&oacute; seis meses despu&eacute;s de aparecer la Asociaci&oacute;n. Con frecuencia trimestral, buscaba una proyecci&oacute;n hacia el exterior. Su objetivo era llegar a todos los bibliotecarios cubanos; as&iacute; como a los colegas de otros pa&iacute;ses. Culmin&oacute; su primer a&ntilde;o con la organizaci&oacute;n de las <em>Primeras Jornadas Bibliotecol&oacute;gicas Cubanas </em> y se inclin&oacute; hacia la colaboraci&oacute;n con la UNESCO en el hemisferio y la atenci&oacute;n de la escuela de bibliotecarios anexa a la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la Universidad de La Habana. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Despu&eacute;s del triunfo de la Revoluci&oacute;n, las publicaciones seriadas sobre literatura bibliol&oacute;gico informativa se vieron representadas en dos importantes revistas que actualmente siguen saliendo a la luz. En 1963, se fund&oacute; la revista <em>Bibliotecas</em>, como &oacute;rgano oficial de la Direcci&oacute;n General de Bibliotecas del Consejo Nacional de Cultura. En estos momentos es la revista m&aacute;s antigua en la rama bibliol&oacute;gico-informativa en Cuba y en Latinoam&eacute;rica. Aunque su tema principal es el bibliotecol&oacute;gico, <em>Bibliotecas </em> ha repasado tem&aacute;ticas archiv&iacute;sticas, bibliogr&aacute;ficas y de la ciencia de la informaci&oacute;n. Entre 1968 y 1973 se edit&oacute; <em>Actualidades de la Documentaci&oacute;n, </em>denominada m&aacute;s tarde <em>Actualidades de la Informaci&oacute;n Cient&iacute;fica y T&eacute;cnica </em> (1973-1990) y que desde 1991 se titula <em>Ciencias de la Informaci&oacute;n </em> y refleja en el presente el desarrollo de la actividad cient&iacute;fico-informativa del pa&iacute;s. A diferencia de <em>Bibliotecas</em>, y como ambos nombres indican, la revista <em>Ciencias de la Informaci&oacute;n </em> se dedica con mayor amplitud a la disciplina con igual nombre, lo cual no significa que no asuma art&iacute;culos de corte bibliogr&aacute;fico, archiv&iacute;stico y bibliotecol&oacute;gico. </p>     <p>Es bueno se&ntilde;alar que en per&iacute;odo similar y como respuesta al amplio inter&eacute;s y desarrollo que se vieron sometidas las bibliotecas con las transformaciones sociales del ‘59, las bibliotecas escolares impulsaron tambi&eacute;n su literatura con la aparici&oacute;n del <em>Bolet&iacute;n de las Bibliotecas Escolares </em> (1966-1968, 1970-74), que ya no se edita. Represent&oacute; un apoyo trascendental en el marco de este tipo de bibliotecas. Editado por el Departamento de Bibliotecas Escolares de la Unidad de Orientaci&oacute;n y Divulgaci&oacute;n a las Bibliotecas Escolares del Ministerio de Educaci&oacute;n Superior, distribuy&oacute; en sus diversas secciones, actividades y orientaciones que marcaban el trabajo bibliotecario y que auxiliaban metodol&oacute;gicamente tan importante tarea en la esfera educativa. De igual forma se convirti&oacute; en una obra de apoyo bibliogr&aacute;fico para los maestros primarios. </p>     <p>No podemos hablar de revistas especializadas en la divulgaci&oacute;n de las actividades informativas sin mencionar al vocero del quehacer cient&iacute;fico de los profesionales del Sistema Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias M&eacute;dicas (SNICM). Nos referimos a la revista Acimed.<span class="superscript">16</span> Se trata de un “ <em>producto informativo, fruto del empe&ntilde;o creador de un grupo de profesionales con experiencia dentro de la actividad informativa en el campo de las ciencias m&eacute;dicas, que se publica con fines cient&iacute;ficos, informativos y educacionales. Su objetivo es divulgar los resultados de las investigaciones de aquellos trabajadores de la informaci&oacute;n que directa o indirectamente trabajan relacionados con los servicios de salud en Cuba, as&iacute; como propiciar el intercambio de experiencias entre todos los que en Iberoam&eacute;rica o el resto del mundo trabajan en este sector </em>”.<span class="superscript">17 </span></p> <h6>De lo no publicado </h6>     <p>Pero las ciencias actualmente generan una cantidad de documentos que no se publican y su difusi&oacute;n y uso caracterizan el estado de ellas. En el trabajo antes citado de los especialistas <em>Seti&eacute;n, Garc&iacute;a y Llorente</em>, se relacion&oacute; el porcentaje de documentos publicados y no publicados, como sigue:<span class="superscript">1</span> </p> <table width="100" border="2">   <tr>     <td>Especialidad</td>     <td>    <div align="center">Literatura publicada</div></td>     <td>    <div align="center">Literatura no publicada </div></td>   </tr>   <tr>     <td>    <p>Bibliotecolog&iacute;a general </p></td>     <td>    <div align="center">15% </div></td>     <td>    <div align="center">5% </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Fondos bibliotecarios </td>     <td>    <div align="center">3% </div></td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">15% </div></td>   </tr>   <tr>     <td>    <p>Sistemas de cat&aacute;logos </p></td>     <td>    <div align="center">13% </div></td>     <td>    <div align="center">6% </div></td>   </tr>   <tr>     <td>    <p>Trabajo con los lectores </p></td>     <td>    <div align="center">9%</div></td>     <td>     <div align="center">19% </div></td>   </tr>   <tr>     <td>Organizaci&oacute;n de bibliotecas</td>     <td>     <div align="center">3% </div></td>     <td>    <div align="center">12% </div></td>   </tr>   <tr>     <td>    <p>Total </p></td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">43% </div></td>     <td>    <div align="center">57% </div></td>   </tr> </table>     <p>El 57% de la literatura de las ciencias bibliotecol&oacute;gicas en el pa&iacute;s, que son resultados cient&iacute;ficos, constitu&iacute;an documentos no publicados en aquel entonces. Hoy d&iacute;a la proporci&oacute;n es a&uacute;n mayor, como se podr&aacute; apreciar en este trabajo. La compilaci&oacute;n y procesamiento de los documentos no publicados, o literatura gris, es una tarea de dif&iacute;cil control, a&uacute;n con las ventajas que aportan las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n. Las ciencias bibliol&oacute;gico-informativas no escapan a este comportamiento generalizado. </p>     <p>Existen dos fuentes fundamentales de creaci&oacute;n de literatura gris en las ciencias bibliol&oacute;gico-informativas. La primera son los estudios de la profesi&oacute;n, sean de nivel medio o nivel superior, a los cuales nos hemos referido en anteriores trabajos.18 La segunda son los eventos profesionales que tienen una funci&oacute;n trascendental en el acontecer de dichas ciencias. </p>     <p>Para hablar de los primeros eventos bibliol&oacute;gico-informativos, que en sus inicios trataron en Cuba las cuestiones netamente bibliotecarias, nos remontamos a 1938, cuando el doctor <em>Antonio Alem&aacute;n Ruiz </em> comenz&oacute; a editar el <em>Bolet&iacute;n Bibliot&eacute;cnico </em>. En el n&uacute;mero 3 de dicha publicaci&oacute;n, que corresponde al mes de mayo de ese a&ntilde;o, se plante&oacute; la interrogante de por qu&eacute; no efectuar en noviembre una asamblea de amplitud nacional con todos los interesados en lograr, a la mayor brevedad posible, que se estableciera en el pa&iacute;s un buen servicio bibliotecario. Esta iniciativa hall&oacute; eco en la revista <em>Cervantes </em> y su director, <em>Rafael P&eacute;rez Lobo</em>, propagandiz&oacute; el proyecto y lo nombr&oacute; <em>Asamblea Nacional Pro-bibliotecas</em>; &eacute;ste encontr&oacute; apoyo en muchas personas distinguidas, pero en pocos bibliotecarios. El doctor <em>Jorge Aguayo</em>, Subdirector de la Biblioteca General de la Universidad de La Habana, ofreci&oacute; sus salones como sede de la asamblea y sugiri&oacute; la idea de transformarla y ampliarla en un congreso. Esta proposici&oacute;n fue rechazada por el doctor <em> Alem&aacute;n </em>, quien argument&oacute; que en esta primera ocasi&oacute;n se deb&iacute;a realizar una sencilla reuni&oacute;n de contacto e intercambio de impresiones y no un congreso propiamente dicho, porque la realidad cubana se caracterizaba por la falta de bibliotecarios y, de los que exist&iacute;an, s&oacute;lo un peque&ntilde;o n&uacute;mero se dedicaba a los problemas de la t&eacute;cnica bibliotecaria. </p>     <p>La asamblea se celebr&oacute; durante los d&iacute;as 17, 18, 19 y 20 de noviembre. Se eligi&oacute; como presidente al Director de Cultura, doctor <em>Chac&oacute;n y Calvo</em>, quien estuvo acompa&ntilde;ado de destacadas personalidades como <em>Mar&iacute;a Teresa Freyre de Andrade</em>, como vicepresidenta; <em>Lorenzo Rodr&iacute;guez</em>, como secretario general y <em>Bienvenido </em><em>Rumbaut</em>, como vicesecretario, entre otros. En esta asamblea se llegaron a formular tres acuerdos: primero, crear un patronato de bibliotecas; segundo, establecer la necesidad de la preparaci&oacute;n t&eacute;cnica de los bibliotecarios; tercero, la necesidad de un organismo que uniera a las bibliotecas. Tambi&eacute;n qued&oacute; constituida una comisi&oacute;n permanente para continuar esta obra y preparar futuras reuniones. </p>     <p>A&ntilde;os despu&eacute;s, como iniciativa de la doctora <em>Berta Becerra de Le&oacute;n, </em> vicepresidenta de la Asociaci&oacute;n Cubana de Bibliotecarios, se present&oacute; un proyecto para celebrar en La Habana, el <em>Primer Congreso Nacional de Bibliotecarios </em> y se propuso invitar a algunos bibliotecarios extranjeros como hu&eacute;spedes de honor. Se hizo una convocatoria a todos los bibliotecarios del pa&iacute;s para exhortarlos a participar. El congreso se celebr&oacute; en marzo de 1949. </p>     <p>Las <em>Primeras Jornadas Bibliotecol&oacute;gicas Cubanas</em>, que se realizaron en La Habana del 15 al 18 de abril de 1953, tuvieron una importancia crucial en el desarrollo bibliotecario cubano. Entre los temas tratados estuvieron la biblioteca, el bibliotecario y la comunidad, destinado al estudio de los factores que condicionan las relaciones entre estos tres elementos; as&iacute; como la necesidad de una conciencia bibliotecaria en el pa&iacute;s y los medios para crearla y desarrollarla. Se abord&oacute; tambi&eacute;n la formaci&oacute;n profesional del bibliotecario, las exigencias en los planes de estudio de las escuelas cubanas de bibliotecolog&iacute;a y los problemas que exist&iacute;an con la preparaci&oacute;n del personal para bibliotecas populares y especializadas. Se discuti&oacute; sobre el incumplimiento de lo dispuesto en la legislaci&oacute;n correspondiente a la planificaci&oacute;n, medios, necesidades y exigencias para desarrollar el servicio de bibliotecas p&uacute;blicas. Se plante&oacute; la necesidad de establecer normas nacionales para la catalogaci&oacute;n y clasificaci&oacute;n, as&iacute; como la forma de aprovechar en Cuba, los beneficios del programa de la UNESCO y su acci&oacute;n en la actividad bibliotecaria. </p>     <p>Una caracter&iacute;stica singular de dichas jornadas se refiere a los participantes. Estos se dividieron en activos, oyentes y observadores. Los activos fueron bibliotecarios en ejercicio de su profesi&oacute;n, con o sin t&iacute;tulo, y egresados de las escuelas de bibliotecarios aunque no ejercieran la especialidad; los oyentes fueron alumnos de las escuelas de bibliotecarios y, los observadores, delegados de las instituciones relacionadas con el libro con excepci&oacute;n de las bibliotecas. Como recomendaci&oacute;n general, se acord&oacute; que las asociaciones y escuelas de bibliotecarios desplegaran una actividad conjunta basada en la colaboraci&oacute;n y uni&oacute;n de las fuerzas de la bibliotecolog&iacute;a cubana para que, con el esfuerzo com&uacute;n, llevaran a la profesi&oacute;n a un plano m&aacute;s elevado y se situaran los servicios bibliogr&aacute;ficos y bibliotecarios al nivel de exigencia necesario para el desarrollo cultural de la naci&oacute;n. </p>     <p>Otro evento que marc&oacute; la labor bibliotecaria en el pa&iacute;s fue el primer <em>Seminario sobre Canje Nacional e Internacional de Publicaciones</em>, organizado por la Asociaci&oacute;n Cubana de Bibliotecarios con la cooperaci&oacute;n del Centro Regional de la UNESCO, que tuvo lugar en La Habana entre el 2 y el 12 de diciembre de 1953. Sus objetivos fueron estudiar los problemas relacionados con el canje nacional e internacional de libros, folletos y publicaciones peri&oacute;dicas y formular un plan de acci&oacute;n para intensificar las actividades en Cuba. Se trataron temas relacionados con los antecedentes nacionales e internacionales del canje de publicaciones, la situaci&oacute;n del canje existente en ese momento en Cuba, los acuerdos y tratados suscritos por el gobierno sobre el tema, las bibliotecas e instituciones que dispon&iacute;an de publicaciones para canje y los interesados en ese proceso, las actividades de la UNESCO, la OEA y otras organizaciones en el campo del intercambio, as&iacute; como el plan de organizaci&oacute;n y funcionamiento de un centro cubano de canje de publicaciones. El seminario fue presidido por <em>Berta Becerra </em> y se recomend&oacute; finalmente la creaci&oacute;n de un comit&eacute; coordinador permanente que ser&iacute;a el encargado de dar forma legal y administrativa al proyecto para la creaci&oacute;n de un centro cubano de canje. Tambi&eacute;n, se propuso que el gobierno de Cuba realizara acuerdos bilaterales de canje con diversos pa&iacute;ses, fundamentalmente de Am&eacute;rica. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las <em>Jornadas Bibliotecol&oacute;gicas </em> continuaron y as&iacute; las <em>Segundas Jornadas Bibliotecol&oacute;gicas </em> tuvieron lugar en mayo de 1954. Fueron presididas por el doctor <em>Ferm&iacute;n Peraza </em> y se acord&oacute; dedicarlas al estudio de las bibliotecas en los centros de educaci&oacute;n. El prop&oacute;sito fue reunir a profesores y maestros para que, en colaboraci&oacute;n con los bibliotecarios, tomaran parte en los debates que se produjeran alrededor de los trabajos de base con el fin de despertar el inter&eacute;s de los maestros hacia las actividades de las bibliotecas. Se establecieron cuatro comisiones que dictaron diferentes recomendaciones sobre los temas tratados, relacionados con las bibliotecas de las escuelas primarias, secundarias y especiales, as&iacute; como las bibliotecas de los cursos de educaci&oacute;n superior. </p>     <p>Las <em>Terceras Jornadas Bibliotecol&oacute;gicas Cubanas </em> fueron auspiciadas por la Universidad de Oriente con la colaboraci&oacute;n del Centro regional de la UNESCO en el hemisferio occidental. Se efectuaron durante los d&iacute;as 10, 11, 12 y13 de octubre de 1956 en los salones de la biblioteca general de dicha universidad. Tuvieron por objeto lograr la reuni&oacute;n de bibliotecarios, alumnos de las escuelas de bibliotecolog&iacute;a y observadores de instituciones relacionadas con el libro para que tomaran parte en los debates basados en los trabajos presentados, y llegar as&iacute; a un intercambio de ideas sobre la preparaci&oacute;n del bibliotecario en nuestro pa&iacute;s y sobre c&oacute;mo lograr un mayor auge y desarrollo en las bibliotecas cubanas. Se analizaron entre otros temas la situaci&oacute;n de las bibliotecas en Cuba, los problemas que confrontaban las bibliotecas en Oriente, la preparaci&oacute;n del maestro bibliotecario y el plan org&aacute;nico para un servicio de bibliotecas escolares. </p>     <p>En ese mismo a&ntilde;o de 1956, pero en el mes de enero, se hab&iacute;a celebrado el <em>Congreso Internacional de Bibliotecas Nacionales </em>, organizado por la Junta de Patronos de la Biblioteca Nacional Jos&eacute; Mart&iacute; (BNJM) con la cooperaci&oacute;n del Centro Regional de la UNESCO en el hemisferio occidental. Se le dio una proyecci&oacute;n internacional e invit&oacute; a personalidades de otros pa&iacute;ses como el Director General de la UNESCO, directores de bibliotecas nacionales de Am&eacute;rica y algunos especialistas destacados de todo el mundo. Entre sus objetivos estuvo aclarar conceptos y establecer planes de trabajo que no s&oacute;lo fueran de utilidad para la Biblioteca Nacional de Cuba, sino tambi&eacute;n para las restantes bibliotecas de Am&eacute;rica Latina. Se trataron temas como la historia de la Biblioteca Nacional Jos&eacute; Mart&iacute;, sus servicios, aspectos de cooperaci&oacute;n con el Centro de Canje Nacional e Internacional de Publicaciones, as&iacute; como los deberes y responsabilidades de las bibliotecas nacionales en la era actual. </p>     <p>Despu&eacute;s del triunfo revolucionario, las bibliotecas tomaron en sentido general un valor mayor incluida la labor de su m&aacute;xima exponente, la Biblioteca Nacional de Cuba. Se empez&oacute; a desarrollar un amplio programa de promoci&oacute;n de la lectura, se continu&oacute; la realizaci&oacute;n de eventos para llegar a la unificaci&oacute;n de las ideas de especialistas, lo que contribuir&iacute;a a fortalecer esta rama. Adem&aacute;s, el nivel de analfabetismo qued&oacute; muy reducido y se hizo mayor el inter&eacute;s por adquirir conocimientos y cultura. El progreso alcanzado por nuestro pa&iacute;s en las ramas educativas y cient&iacute;fico-t&eacute;cnica hace que las bibliotecas y los centros de informaci&oacute;n, adopten tareas de car&aacute;cter m&aacute;s concreto que respondan a los cambios que acontecen. </p>     <p>Si en la &eacute;poca republicana los eventos se realizaban de forma espor&aacute;dica y las bibliotecas se concentraban en lograr su crecimiento y despliegue por toda la naci&oacute;n, hoy d&iacute;a existe una Red Nacional de Bibliotecas P&uacute;blicas que cuenta con bibliotecas provinciales y municipales en todas las divisiones pol&iacute;tico-administrativas del pa&iacute;s y sucursales en muchas otras comunidades. Existen adem&aacute;s una Red Nacional de Bibliotecas M&eacute;dicas, una Red Nacional de Bibliotecas Universitarias y otra de Bibliotecas Escolares, as&iacute; como un gran n&uacute;mero de bibliotecas y centros de informaci&oacute;n especializados. </p>     <p>Como caracter&iacute;stica de este siglo, las bibliotecas y centros de informaci&oacute;n han ampliado su funci&oacute;n social y participan directamente en decisiones econ&oacute;micas, por lo que la gesti&oacute;n de informaci&oacute;n alcanza los marcos de las empresas y la profesi&oacute;n se introduce en nuevos campos que provocan cambios de visi&oacute;n para el bibliotecario y los profesionales de la informaci&oacute;n de manera general. </p>     <p>Si habl&aacute;ramos de eventos bibliol&oacute;gico-informativos en Cuba durante la etapa revolucionaria, a pesar de la diversidad de los que se han efectuado y el alcance internacional asumido por muchos de ellos, tenemos que referirnos por obligatoriedad a tres de los m&aacute;s importantes: los <em>Encuentros Cient&iacute;ficos Bibliotecol&oacute;gicos</em>, los <em>Talleres de Bibliotecas Universitarias de Am&eacute;rica Latina y el Caribe </em> y los <em>INFO</em>. </p>     <p>Los <em>Encuentros Cient&iacute;ficos Bibliotecol&oacute;gicos </em> son, hasta el momento, los eventos de mayor profundidad en la rama de la bibliotecolog&iacute;a en Cuba, celebrados despu&eacute;s del triunfo de la Revoluci&oacute;n, y el marco propicio para divulgar las investigaciones y aplicaciones sociales de la bibliotecolog&iacute;a cubana. Se efectuaron un total de seis encuentros, organizados por la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas P&uacute;blicas. El &uacute;ltimo se celebr&oacute; en el a&ntilde;o 1989 en Matanzas, cuando la Direcci&oacute;n de Bibliotecas se fundi&oacute; con la Biblioteca Nacional. </p>     <p>Los <em>Talleres de Bibliotecas Universitarias de Am&eacute;rica Latina y El Caribe </em> surgieron con car&aacute;cter internacional y propiciaron el intercambio de experiencias entre los pa&iacute;ses de estas &aacute;reas, adem&aacute;s de mostrar el desarrollo alcanzado por las bibliotecas universitarias del pa&iacute;s, la formaci&oacute;n de los especialistas y de los usuarios, as&iacute; como otros aspectos de inter&eacute;s. Se han efectuado hasta el momento 6I talleres, el &uacute;ltimo en 2003, que tom&oacute; el nombre de <em>Taller de Bibliotecas Universitarias de Iberoam&eacute;rica </em> e incluy&oacute; el <em>I Encuentro Nacional de Bibliotecas Universitarias</em>. </p>     <p>Si bien es cierto que los <em>Encuentros Cient&iacute;ficos Bibliotecol&oacute;gicos </em> fueron eventos que favorecieron el desarrollo de la bibliotecolog&iacute;a cubana, y los t <em>alleres fueron </em> el marco para difundir la labor de las bibliotecas universitarias, los <em>INFO </em> constituyen el evento m&aacute;s representativo de la Ciencia de la Informaci&oacute;n. Este planteamiento no significa que en los anteriores no se hayan desarrollado el resto de las disciplinas bibliol&oacute;gico- informativas, pero s&iacute; es un hecho que hoy, la bibliotecolog&iacute;a ha perdido uno de sus principales escenarios de representaci&oacute;n, condici&oacute;n que la ubica en cierta crisis en materia de intercambio de ideas entre profesionales. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el trabajo de diploma de las autoras <em>Soto y Reyes</em>, estas declaran sobre la productividad de cada uno de los eventos analizados lo siguiente: “ <em>estos tres eventos han arrojado un valor promedio de 83,45 ponencias anuales</em>.<em> Para el caso de los Encuentros Cient&iacute;ficos Bibliotecol&oacute;gicos en los 9 a&ntilde;os que se llevaron a cabo, arroj&oacute; como promedio unas 64,55 ponencias anuales</em>.<em> Los INFO en sus 6 a&ntilde;os han arrojado un total de 130,5 ponencias anuales como promedio y los Talleres Universitarios un promedio de 55,30 ponencias anuales en sus 10 a&ntilde;os de sesi&oacute;n</em>.<em> Cabe destacar que de todos estos eventos indiscutiblemente los INFO arrojan una mayor productividad de ponencias, y es de los tres eventos, el que menos tiempo tiene hasta el momento, lo que lo ubica como uno de los eventos bibliol&oacute;gico-informativos m&aacute;s importante y de mayor participaci&oacute;n y cobertura </em> ( <em>Reyes Hern&aacute;ndez B, Soto Encinosa I</em>.  Comportamiento del flujo documental de ponencias presentadas en eventos celebrados en Cuba. Estudio de una muestra. [Tesis para optar por el t&iacute;tulo de Licenciado en Bibliotecolog&iacute;a y Ciencias de la Informaci&oacute;n] La Habana: Facultad de Comunicaci&oacute;n. Universidad de La Habana; 2001). </p> <h4>Conclusiones </h4>     <p>Durante el per&iacute;odo colonial surgieron y se desarrollaron en Cuba los fen&oacute;menos archiv&iacute;stico, bibliotecario y bibliogr&aacute;fico. Este &uacute;ltimo condicion&oacute; la aparici&oacute;n de los primeros documentos que se pueden considerar como parte del flujo informativo de la literatura bibliol&oacute;gico-informativa, en tanto sus productos fundamentales, las compilaciones bibliogr&aacute;ficas, son parte integrante de ese flujo. Su existencia determin&oacute; el comportamiento de la tipolog&iacute;a documentaria de esa literatura durante los siglos XVIII y XIX e influy&oacute; en las primeras d&eacute;cadas de la Rep&uacute;blica. </p>     <p>En la d&eacute;cada de 1930 aparecieron las primeras revistas totalmente especializadas de la profesi&oacute;n y algunos folletos de igual &iacute;ndole, en el marco de las transformaciones impulsadas a ra&iacute;z de la Revoluci&oacute;n del 30, que influyeron en la organizaci&oacute;n del movimiento bibliotecario cubano y en la aparici&oacute;n de los primeros intentos de formaci&oacute;n profesional. </p>     <p>Estos movimientos prosiguieron en las dos d&eacute;cadas siguientes, estimulados por el precepto constitucional de 1940 referido a la creaci&oacute;n de bibliotecas por los gobiernos locales, que origin&oacute; la aparici&oacute;n de nuevas bibliotecas y la fundaci&oacute;n de asociaciones profesionales, la inclusi&oacute;n de cursos de formaci&oacute;n profesional en los planes de estudio de la Universidad de La Habana, la creaci&oacute;n de la Escuela de Bibliotecarios de la Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s, la publicaci&oacute;n de algunos libros y folletos con fines docentes, en particular, nuevas publicaciones especializadas y, felizmente, a la construcci&oacute;n del edificio destinado a la Biblioteca Nacional. </p>     <p>Algunas de esas asociaciones y publicaciones llegaron hasta 1960 cuando, como consecuencia del triunfo de la Revoluci&oacute;n, se operaron transformaciones radicales reales en el pa&iacute;s y, consecuentemente, en el movimiento informativo profesional. Se fundaron redes de bibliotecas p&uacute;blicas y escolares; crecieron las bibliotecas universitarias con la creaci&oacute;n de nuevos centros de educaci&oacute;n superior; la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico-t&eacute;cnica favoreci&oacute; el surgimiento y desarrollo de bibliotecas especializadas y de centros de informaci&oacute;n y documentaci&oacute;n; la formaci&oacute;n profesional se estableci&oacute; por primera vez a nivel medio y se consolid&oacute; la universitaria en forma de carrera; se crearon nuevas publicaciones peri&oacute;dicas especializadas y se expandi&oacute; la publicaci&oacute;n de libros de texto para la formaci&oacute;n de profesionales en ambos niveles. Asimismo proliferaron los eventos especializados y se mantuvo la constancia -aunque incompleta- de los trabajos presentados en ellos; se institucionalizaron las investigaciones en el sector y se otorgaron las primeras categor&iacute;as de investigadores y los primeros grados cient&iacute;ficos a los profesionales de la informaci&oacute;n. Estos factores determinaron que este &uacute;ltimo per&iacute;odo se caracterice por la consolidaci&oacute;n de la tipolog&iacute;a documentaria existente y por el florecimiento de la literatura gris. </p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4>     <!-- ref --><p>1. Seti&eacute;n Quesada E, Garc&iacute;a VM, Llorente M. Bibliotecolog&iacute;a cubana y actividad cient&iacute;fico informativa. Bibliotecas 1990;(2):37-44. <!-- ref --><p>2. Le&oacute;n M. Las revistas bibliotecol&oacute;gicas en Cuba. En: IFLA. General Conference. Booklet7. Round table on Editors of Library Journals. The Hague: IFLA;1994. p.56-59. <!-- ref --><p>3. Guerra y S&aacute;nchez R. Descuido de la ense&ntilde;anza y bajo nivel moral de la colonia. T1. La Habana: Historia de la Naci&oacute;n Cubana;1952. p.331. <!-- ref --><p>4. Trelles Gov&iacute;n CM. Ensayo de bibliograf&iacute;a cubana de los siglos XVII y XVIII seguidos de unos apuntes para la Bibliograf&iacute;a Dominicana y Portorrique&ntilde;a. La Habana: El Escritorio;1907. <!-- ref --><p>5. Le Riverend J. Historia econ&oacute;mica de Cuba. La Habana: Pueblo y Educaci&oacute;n;1971. p.135. <!-- ref --><p>6. Pezuela Lobo J. Historia de la Isla de Cuba. T3. Madrid: Carlos Bailly-Bailliere;1868-1878. p. 50-51. <!-- ref --><p>7. Fornet A. El libro en Cuba. La Habana: Letras Cubanas;2002. p.110,127. <!-- ref --><p>8. Seti&eacute;n Quesada E. Teor&iacute;a biblioteco- informativa en la esfera de la cultura cubana contempor&aacute;nea. Ciencias de la Informaci&oacute;n 1993;24(3):154-162. <!-- ref --><p>9. Seti&eacute;n Quesada E, P&eacute;rez Vald&eacute;s LF. V&iacute;as de formaci&oacute;n del sistema de conocimientos bibliol&oacute;gico-informativo. Ciencias de la Informaci&oacute;n 1995;(2):42-46. <!-- ref --><p>10. Trelles Gov&iacute;n CM. Bibliograf&iacute;a Cubana del siglo XIX. 1800-1825. T1. Matanzas: Imprenta de Quir&oacute;s y Estrada; 1911. p.287. <!-- ref --><p>11. A&ntilde;orve Guill&eacute;n MA. Retos para investigaci&oacute;n bibliotecol&oacute;gica. Archivonom&iacute;a, Bibliotecolog&iacute;a e Informaci&oacute;n. Ciencias de la Informaci&oacute;n 1988;(1):57-60. <!-- ref --><p>12. Penna CV. La bibliotecolog&iacute;a latinoamericana: Algunas consideraciones sobre su pasado; esbozo de un plan para acelerar su desarrollo. Bogot&aacute;: Asociaci&oacute;n Colombiana de Bibliotecarios;1959. p.6-7. <!-- ref --><p>13. Rodr&iacute;guez Fuentes L. Unas palabras para empezar. Revista Bibliogr&aacute;fica Cubana 1936;(1): 4. <!-- ref --><p>14. Abogaremos por. Bolet&iacute;n Bibliot&eacute;cnico 1938;1(s.n). <!-- ref --><p>15. A nuestros lectores. Bol Asoc Cub Bibliotecarios 1949;(1): 1. <p>16. Acimed. Publicaci&oacute;n del Centro Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias M&eacute;dicas [en l&iacute;nea]. Disponible en: <a href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=1024-9435&script=sci_serial">http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=1024-9435&amp;script=sci_serial </a> [Consultado: 3 de junio de 2006]. </p>     <!-- ref --><p>17. Ca&ntilde;edo Andalia R, C&aacute;ceres Manso E, Ramos S&aacute;nchez E. Estrategia empresarial de ACIMED. I Parte. Consideraciones te&oacute;rico-pr&aacute;cticas en la conformaci&oacute;n de la estrategia de la revista. Acimed 1997;(2):8-30. Disponible en: <a href="http://www.infomed.sld.cu/revistas/aci/vol5_2_97/acisu297.htm">http://www.infomed.sld.cu/revistas/aci/vol5_2_97/acisu297.htm </a> [Consultado: 3 de abril de 2006]. <!-- ref --><p>18. P&eacute;rez Matos NE. La formaci&oacute;n bibliotecaria en Cuba: una mirada a trav&eacute;s de los documentos. Acimed 2005;13(3). Disponible en: <a href="http://www.bvs.sld.cu/revistas/aci/vol13_3_05/aci09305.htm">http://www.bvs.sld.cu/revistas/aci/vol13_3_05/aci09305.htm </a> [Consultado: 9 de mayo de 2006]. <p>Recibido: 24 de enero de 2007. Aprobado: 25 de enero de 2007.     <br> MsC. <em>Nuria Esther P&eacute;rez Matos</em>. Departamento de Investigaciones Hist&oacute;rico-Culturales, Bibliogr&aacute;ficas y Bibliotecol&oacute;gicas. Biblioteca Nacional “Jos&eacute; Mart&iacute;”. Ave. Rancho Boyeros y 20 de Mayo, Plaza de la Revoluci&oacute;n. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:cesar.matos@infomed.sld.cu">cesar.matos@infomed.sld.cu </a></p>     <p><span class="superscript"><strong><a href="#cargo">*</a></strong></span><a href="#cargo">Se publica en dos partes. Es una versi&oacute;n ampliada de la ponencia presentada por la autora bajo el t&iacute;tulo “ <em>La literatura bibliol&oacute;gica informativa en Cuba. Siglo XX” </em>en el Congreso INFO 2004.     <br>   Disponible en: http://www.congreso-info.cu/   UserFiles/   File/Info/   Info2004/      Ponencias/196.pdf     <br>     <span class="superscript"><strong>1</strong></span>M&aacute;ster en Bibliotecolog&iacute;a y Ciencias de la Informaci&oacute;n. Investigadora agregada. Profesora Asistente Adjunta de la Universidad de La Habana. Departamento de Investigaciones Hist&oacute;rico-Culturales, Bibliogr&aacute;ficas y Bibliotecol&oacute;gicas. Biblioteca Nacional “Jos&eacute; Mart&iacute;”.</a><a name="autor"></a> </p>     <p>Ficha de procesamiento </p>     <p>Clasificaci&oacute;n: Art&iacute;culo hist&oacute;rico. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>T&eacute;rminos sugeridos para la indizaci&oacute;n </p>     <p>Seg&uacute;n DeCS<span class="superscript">1</span> </p>     <p>CIENCIAS DE LA INFORMACI&Oacute;N; INVESTIGACI&Oacute;N; PUBLICACIONES; CUBA. </p>     <p>INFORMATION SCIENCES; RESEARCH; PUBLICATION; CUBA. </p>     <p>Seg&uacute;n DeCI<span class="superscript">2</span> </p>     <p>CIENCIAS DE LA INFORMACI&Oacute;N; PRODUCCI&Oacute;N CIENT&Iacute;FICA/Tendencias; BIBLIOGRAFIA RETROSPECTIVA/an&aacute;lisis; INVESTIGACI&Oacute;N; CUBA. </p>     <p>INFORMATION SCIENCES; SCIENTIFIC PRODUCTION/trends; BIBLIOGRAPHY, RETROSPECTIVE/analysis; RESEARCH; CUBA. </p>     <p><span class="superscript">1</span>BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004. </p>     <p>Disponible en: <a href="http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm ">http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm </a></p>     <p><span class="superscript">2</span>D&iacute;az del Campo S. Propuesta de t&eacute;rminos para la indizaci&oacute;n en Ciencias de la Informaci&oacute;n. Descriptores en Ciencias de la Informaci&oacute;n (DeCI). Disponible en: <a href="http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf ">http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf </a></p>     ]]></body>
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