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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Consideraciones sobre la bibliología desde la perspectiva de la teoría bibliológico-informativa]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <h3>Contribuciones cortas </h3> <h2 align="left">Consideraciones sobre la bibliolog&iacute;a desde la perspectiva    de la teor&iacute;a bibliol&oacute;gico-informativa </h2> <a href="#cargo">Dr.C. Emilio Seti&eacute;n-Quesada<span class="superscript">1</span>  </a><a name="autor"></a>  <h4 align="left">Resumen </h4>     <p align="justify">Se estudia el concepto de bibliolog&iacute;a a la luz de la    connotaci&oacute;n que han adquirido actualmente las ra&iacute;ces “biblio”    y “liber” en la denominaci&oacute;n de fen&oacute;menos y disciplinas del sector.    Como fundamento de la posici&oacute;n que se asume al respecto, se tom&oacute;    el an&aacute;lisis del contenido actual de las colecciones de las bibliotecas    y archivos y de los documentos comprendidos en las compilaciones bibliogr&aacute;ficas    contempor&aacute;neas, as&iacute; como las concepciones te&oacute;ricas que    contribuyeron a la definici&oacute;n y denominaci&oacute;n del sistema de conocimientos    bibliol&oacute;gico-informativos pertenecientes a la teor&iacute;a del mismo    nombre. Se expone la posici&oacute;n adoptada hasta el presente por la teor&iacute;a    en lo referente a los documentos de museo. </p>     <p><em>Palabras clave</em>: Bibliolog&iacute;a, archivolog&iacute;a, bibliograf&iacute;a,    bibliotecolog&iacute;a, teor&iacute;a bibliol&oacute;gico- informativa. </p> <h4>Abstract </h4>     <p align="justify">A study is made on the concept of bibliology in light of the connotation that has acquired at present the roots &quot;biblio&quot; and &quot;liber&quot; in the denomination of phenomena and disciplines of the sector. &nbsp;As base of the currently assumed position on this subject, an analysis was made of the present content of library collections, files and documents present in the contemporary bibliographical compilations, as well as the theoretical conceptions that contributed to the definition and denomination of the system of bibliological-informative know-how belonging to the theory of the same name. &nbsp;The theory's presently adopted position in what concerns museum documents is exposed. <strong></strong></p>     <p><em>Key words</em>: Bibliology, bibliography, library science, bibliological- informative theory. </p>     <p align="justify">Copyright: &copy; ECIMED. Contribuci&oacute;n de acceso abierto, distribuida bajo los t&eacute;rminos de la Licencia Creative Commons Reconocimiento-No Comercial-Compartir Igual 2.0, que permite consultar, reproducir, distribuir, comunicar p&uacute;blicamente y utilizar los resultados del trabajo en la pr&aacute;ctica, as&iacute; como todos sus derivados, sin prop&oacute;sitos comerciales y con licencia id&eacute;ntica, siempre que se cite adecuadamente el autor o los autores y su fuente original. </p>     <p>Cita (Vancouver): Seti&eacute;n-Quesada E. Consideraciones sobre la bibliolog&iacute;a desde la perspectiva de la teor&iacute;a bibliol&oacute;gico-informativa. Acimed 2007;15(2). Disponible en: <a href="http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol15_2_07/aci07207.htm">http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol15_2_07/aci07207.htm </a> [Consultado: d&iacute;a/mes/a&ntilde;o]. </p>     <p align="justify">Como parte de los avances experimentados por la teor&iacute;a    bibliol&oacute;gico-informativa (TBI), <em></em>se aborda en el presente estudio    el concepto de Bibliolog&iacute;a –sobre el que existen distintas aproximaciones–    con el fin de esclarecer el contenido que se le reconoce a esa disciplina desde    el punto de vista de esta teor&iacute;a. </p>     <p align="justify">Las ra&iacute;ces griegas y latinas que forman parte de la    denominaci&oacute;n de los fen&oacute;menos y disciplinas que integran nuestro    sector han adquirido, con el desarrollo de la actividad pr&aacute;ctica, una    connotaci&oacute;n distinta a la que etimol&oacute;gicamente presentaban. En    los p&aacute;rrafos que siguen, se efectuar&aacute; el an&aacute;lisis del alcance    que tienen, en nuestros d&iacute;as, las ra&iacute;ces “biblio” y “liber” en    las denominaciones de bibliotecas, bibliotecolog&iacute;a, bibliograf&iacute;a,    bibliografolog&iacute;a, libraries, Library Science, respectivamente, y el que    deber&iacute;a ostentar la bibliolog&iacute;a. Como fundamento para el an&aacute;lisis,    se parti&oacute; de aquellos que se consideran actualmente documentos propios    de las colecciones de biblioteca y de aquellos que se describen en las compilaciones    bibliogr&aacute;ficas en nuestros tiempos. </p>     <p align="justify">De igual forma, se acude a una caracterizaci&oacute;n de los    documentos de archivo y de los pertenecientes a museos para explicar por qu&eacute;    hasta el presente los primeros se consideran por la TBI como parte de los fen&oacute;menos    bibliol&oacute;gico-informativos, mientras que sobre los segundos persisten    argumentos contradictorios en las discusiones propias del desarrollo del sistema    de conocimientos amparado bajo esta denominaci&oacute;n. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Asimismo, se analiza la influencia que ha tenido en la teor&iacute;a    la concepci&oacute;n de <i>Sokolov AV</i> sobre el “complejo bibliol&oacute;gico    documentario” de las “ciencias comunicativo- informativas”, al tiempo que se    exponen exhaustivamente las limitaciones encontradas en esa concepci&oacute;n    para los contenidos del sistema definido por la teor&iacute;a, y las soluciones    adoptadas. </p>     <p>Por medio de la presente contribuci&oacute;n, se incorporan definiciones sobre    los objetos de estudio y las disciplinas relacionadas con los fen&oacute;menos    bibliotecario y bibliogr&aacute;fico, adoptados en desarrollos precedentes de    la TBI,<span class="superscript">1,2</span> y se presentan, por primera vez,    las que se proponen en este marco para la archivolog&iacute;a y la bibliolog&iacute;a.  </p> <h6>La bibliolog&iacute;a </h6>     <p align="justify">Se denomina bibliolog&iacute;a a la “ciencia general del libro,    es decir, al estudio del libro, bien se considere este aisladamente en sus condiciones    materiales, literarias, de antig&uuml;edad, de autenticidad y de m&eacute;rito,    o en una colecci&oacute;n o biblioteca.<span class="superscript">3</span> El    t&eacute;rmino se confunde por muchos con la bibliograf&iacute;a, pero se diferencian    una de la otra en que esta &uacute;ltima solo se ocupa de la descripci&oacute;n    de los libros y el conocimiento en sus repertorios o cat&aacute;logos y de determinar    el lugar que tienen estos en el movimiento intelectual. Pueden considerarse,    entonces, partes o ramas de la bibliolog&iacute;a, la biblioteconom&iacute;a,    que estudia el libro en colecci&oacute;n, y la bibliograf&iacute;a, cuyo objeto    es el libro aislado. </p>     <p align="justify"><i>Buonocore</i> afirma en su Diccionario de Bibliotecolog&iacute;a;    t&eacute;rminos relativos a la bibliolog&iacute;a, bibliograf&iacute;a, bibliofilia,    biblioteconom&iacute;a, archivolog&iacute;a, documentolog&iacute;a, tipograf&iacute;a    y materias afines, que “los autores no coinciden en establecer con un criterio    uniforme, el contenido y los limites de esta disciplina”.<span class="superscript">4</span>  </p>     <p align="justify">Ahora bien, si la bibliolog&iacute;a considera a la biblioteconom&iacute;a,    a la que en la TBI se denomina bibliotecolog&iacute;a, como una de sus ramas,    es necesario observar el contenido actual del objeto de estudio esencial &#151;no    &uacute;nico&#151; de esta &uacute;ltima, es decir, el contenido de las bibliotecas.  </p>     <p align="justify">La norma ISO 2789:2003 (E) define una biblioteca como la organizaci&oacute;n o parte de una organizaci&oacute;n, que tiene como objetivo formar y mantener una colecci&oacute;n, integrada por: libros y publicaciones seriadas, manuscritos, microformas, documentos cartogr&aacute;ficos, m&uacute;sica impresa, documentos audiovisuales, documentos gr&aacute;ficos, patentes, libros electr&oacute;nicos, otros materiales digitales, bases de datos, series electr&oacute;nicas, enlaces a recursos ciberespaciales libres, registrados por la biblioteca; as&iacute; como facilitar el uso de esos recursos de informaci&oacute;n para satisfacer necesidades de informaci&oacute;n, de investigaci&oacute;n, educacionales, culturales o recreativas de los lectores.<span class="superscript">5</span> Todos los documentos antes mencionados son portadores de la informaci&oacute;n registrada, creados con el fin de que puedan manipularse para su consulta y uso. </p>     <p align="justify">Es evidente que las ra&iacute;ces “biblio” de biblioteca o    “liber” de library han dejado de responder a su origen etimol&oacute;gico estrecho    para designar un campo m&aacute;s amplio; en el caso de las bibliotecas, para    designar a una organizaci&oacute;n que colecciona diferentes tipos de “portadores    de informaci&oacute;n registrada, creados con el fin de que puedan manipularse    para su consulta y uso”. Estos portadores se diferencian de aquellos de los    que se ocupan los archivos, porque los de las bibliotecas se conciben para su    difusi&oacute;n o se difunden, mientras que los propios de archivo no se consideran,    en principio, para su difusi&oacute;n, como se podr&aacute; apreciar m&aacute;s    adelante. Algo similar sucede con los museos, porque los documentos que estos    conservan no se crean generalmente con el fin de que puedan manipularse para    su consulta y uso y adquieren el car&aacute;cter de documento cuando se incorporan    a una colecci&oacute;n de museo; por lo com&uacute;n, solo se observan, aunque    existen determinadas excepciones aparentes, como podr&aacute; apreciarse en    pr&oacute;ximos p&aacute;rrafos. </p>     <p align="justify">La bibliotecolog&iacute;a es, as&iacute;, una “disciplina especifica    correspondiente al campo de las ciencias sociales, que presenta dos niveles:    el te&oacute;rico metodol&oacute;gico y el aplicado. Su objeto de estudio est&aacute;    determinado por el fen&oacute;meno bibliotecario en su interacci&oacute;n con    la sociedad; se entiende como tal al conjunto de elementos que permiten conformar,    facilitar y promover el uso de colecciones de bibliotecas reales o virtuales,    integradas por documentos de cualquier &iacute;ndole, que registren los conocimientos    y la actividad creadora de la humanidad, y que por su car&aacute;cter e intenci&oacute;n    sean susceptibles de difusi&oacute;n o se difundan para trasmitir sus contenidos.    Se ocupa de los espacios donde se realizan esos procesos y de sus recursos,    pero abarca tambi&eacute;n el estudio de su legislaci&oacute;n, de la investigaci&oacute;n    y la literatura bibliotecol&oacute;gica, de la formaci&oacute;n profesional    de los bibliotecarios, de sus asociaciones, de la tecnolog&iacute;a, espec&iacute;fica    o aplicable a los procesos que estudia, de la preservaci&oacute;n de colecciones    y de su propia estructura y desarrollo te&oacute;rico y metodol&oacute;gico.    Estudia, asimismo, las propiedades y regularidades espec&iacute;ficas del fen&oacute;meno    bibliotecario, c&oacute;mo se manifiestan en el marco de las regularidades m&aacute;s    generales de la informaci&oacute;n y de la sociedad en su conjunto”.<span class="superscript">1,2    </span></p>     <p align="justify">La bibliograf&iacute;a, por su parte, no es simplemente la    disciplina que estudia el libro aislado. Las connotaciones del concepto de bibliograf&iacute;a    son diversas. Entre ellas, destacan principalmente las referidas a la bibliograf&iacute;a    como compilaci&oacute;n de obras y a la bibliograf&iacute;a como disciplina.  </p>     <p align="justify">Como compilaci&oacute;n de obras la bibliograf&iacute;a es:    “el conjunto de registros que contienen la descripci&oacute;n de forma, o de    forma y contenido, de cualquier tipo de documentos -ver los descritos antes    como parte de la colecci&oacute;n de las bibliotecas- y que se sistematizan    a partir de los m&aacute;s diversos criterios, seg&uacute;n los prop&oacute;sitos    de la compilaci&oacute;n. Los contenidos de los documentos registrados pueden    representarse mediante c&oacute;digos de clasificaci&oacute;n, encabezamientos    de materia, palabras clave, descriptores, anotaciones o res&uacute;menes; pueden    incluir consideraciones cr&iacute;ticas y recomendaciones. En sentido amplio,    comprenden: listas bibliogr&aacute;ficas de cualquier tipo, repertorios bibliogr&aacute;ficos,    &iacute;ndices de publicaciones, sean manuscritos o impresos, est&eacute;n contenidos    en microcopias, en portadores electr&oacute;nicos o en el ciberespacio. Reciben    la denominaci&oacute;n de bases de datos bibliogr&aacute;ficas por la influencia    del lenguaje computacional. Si se considera que los cat&aacute;logos de libreros,    coleccionistas o bibliotecas pertenecen a la bibliograf&iacute;a en lo que respecta    a su redacci&oacute;n y utilidad pr&aacute;ctica, como lo reconoce <i>Macl&eacute;s</i>,    dichos cat&aacute;logos, as&iacute; como los de archivo, se incluyen en este    concepto”.<span class="superscript">1,2</span> </p> Se repite la situaci&oacute;n de la ra&iacute;z “biblio”, comentada en el    caso de las bibliotecas     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Con respecto a su connotaci&oacute;n como disciplina, existen    diversos criterios. Algunos consideran a la bibliograf&iacute;a como una simple    t&eacute;cnica, otros la consideran como una disciplina instrumental; hay quienes    la incluyen como parte de la bibliotecolog&iacute;a o de la bibliolog&iacute;a,    y quienes sostienen que es una disciplina cient&iacute;fica con su propia personalidad    en el conjunto de las ciencias biliol&oacute;gico-documentarias e interrelacionada    con dichas ciencias. </p>     <p align="justify">Se parte entonces del criterio de que la compilaci&oacute;n    bibliogr&aacute;fica, <em></em>como categor&iacute;a de repertorio, pertenece    al cuerpo te&oacute;rico de la bibliograf&iacute;a, porque es esta la ciencia    social particular que se ocupa del estudio de los procesos bibliogr&aacute;ficos    y de identificar las tendencias y regularidades de su objeto de estudio, las    de su propio desarrollo como disciplina y las de los objetos bibliografiados.  </p>     <p align="justify">De los procesos bibliogr&aacute;ficos derivan productos y conocimientos    socialmente necesarios por su utilidad para la b&uacute;squeda y recuperaci&oacute;n    de informaci&oacute;n, para la formaci&oacute;n de colecciones y especialmente    para la caracterizaci&oacute;n del desarrollo cient&iacute;fico, hist&oacute;rico    y cultural y la identificaci&oacute;n de sus tendencias, al develar los significados    profundos que subyacen a contenidos manifiestos. En la compilaci&oacute;n bibliogr&aacute;fica,    como en todo tra bajo cient&iacute;fico, se aplican instrumentos especiales    creados al efecto como son las normas, sistemas de clasificaci&oacute;n y otros    medios ling&uuml;&iacute;sticos, matem&aacute;ticos y computacionales, en el    contexto que determinan la ley general del fen&oacute;meno bibliogr&aacute;fico    y su principio fundamental. </p>     <p align="justify">Es evidente que la bibliotecolog&iacute;a y la bibliograf&iacute;a,    como disciplinas contempor&aacute;neas, abarcan un contenido que permite considerarlas    como ciencias particulares, que poseen sus propios objetos de estudio en los    que se incluyen, como elementos importantes y distintivos, las leyes y regularidades    que corresponden a cada uno de los fen&oacute;menos estudiados por ellas, debidamente    delimitados, y los aportes de sus investigaciones al cuerpo te&oacute;rico de    las ciencias. Consecuentemente, si en alg&uacute;n momento se consideraron como    ramas o especializaciones de la bibliolog&iacute;a, hoy son disciplinas que    tienen su propia personalidad. No obstante, las relaciones de lo general a lo    particular que existen entre la bibliolog&iacute;a por una parte y la bibliotecolog&iacute;a    y la bibliograf&iacute;a por la otra, no pueden ignorarse, porque a aquella    se le reconocen contenidos cuyo conocimiento es imprescindible para el desarrollo    de estas. As&iacute;, en el sistema de conocimientos bibliol&oacute;gico informativos,    la bibliolog&iacute;a se sit&uacute;a como disciplina rectora con respecto a    las disciplinas espec&iacute;ficas (fig. 1). </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/aci/v15n2/f0107207.gif"><img src="/img/revistas/aci/v15n2/f0107207.gif" width="492" height="213" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fuente: Seti&eacute;n Quesada E . Teor&iacute;a bibliol&oacute;gico-informativa    . La Habana: F&eacute;lix Varela. 2003.     <br>   FIG. 1. Sistema de conocimientos bibliol&oacute;gico-informativos. </p>     <p align="justify">Se le otorga esta categor&iacute;a, en consideraci&oacute;n    a que su objeto de estudio actual ha de observar tambi&eacute;n a otros tipos    de portadores de informaci&oacute;n registrada, creados con el fin de que puedan    manipularse para su consulta y uso y por no circunscribirse al libro solamente.    As&iacute; parece derivarse de la informaci&oacute;n que ofrece <i>Buonocore</i>    sobre la documentolog&iacute;a de <i>Otlet</i>. Seg&uacute;n <i>Buonocore</i>,    este autor “identifica la documentolog&iacute;a con la bibliolog&iacute;a, haciendo    de ella una disciplina general de contenido vast&iacute;simo al incluir, seg&uacute;n    su concepci&oacute;n, el conjunto sistem&aacute;tico de conocimientos relativos    a la producci&oacute;n, conservaci&oacute;n, circulaci&oacute;n y utilizaci&oacute;n    de los escritos y documentos de toda especie”. Y si de portadores de informaci&oacute;n    registrada, creados con el fin de que puedan manipularse para su consulta y    uso se trata, entonces no pueden escapar los portadores de ese tipo, propios    de los archivos. </p>     <p>“El archivo &#151;lat&iacute;n <i>archivum</i>, y este del griego <i>Archeion</i>,    residencia de los magistrados&#151; se define como un conjunto de documentos    o registros creados por una instituci&oacute;n. Inicialmente pose&iacute;an    un car&aacute;cter judicial”.<span class="superscript">3</span> </p>     <p align="justify">Pero realmente el car&aacute;cter primero de los documentos    de archivo no fue exactamente judicial. Estos documentos surgen hist&oacute;ricamente    primero que los de biblioteca, por razones contables,<span class="superscript">6</span>    ante la necesidad de elaborar inventarios de los excedentes de producci&oacute;n    y de la incipiente propiedad privada durante el tr&aacute;nsito de la comunidad    primitiva a la sociedad dividida en clases.<span class="superscript">7 </span>Para    esos fines, los n&uacute;meros resultaban fundamentales, mientras la escritura    era todav&iacute;a rudimentaria. Los de biblioteca solo aparecieron cuando el    desarrollo de la escritura permiti&oacute; plasmar el conocimiento acumulado,    as&iacute; como las obras del pensamiento y la creaci&oacute;n. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">No obstante, el empleo de los n&uacute;meros y la escritura    para el registro de elementos econ&oacute;mico-administrativos se ampli&oacute;    en la medida en que se perfeccionaron; as&iacute; como a la par que lo hicieron    los intercambios de los excedentes de producci&oacute;n, origen de las primeras    relaciones comerciales. De esas relaciones, tambi&eacute;n era necesario guardar    constancia en los archivos, y por su importancia llegaron a ser objeto de regulaciones    legales. Mucho antes de Asurbanipal, la ley establec&iacute;a la obligatoriedad    de guardar constancia de toda transacci&oacute;n comercial, por peque&ntilde;a    que esta fuera.<span class="superscript">8</span> As&iacute;, los documentos    econ&oacute;mico-administrativos dejaron de ser solo de la atenci&oacute;n de    los archivos primigenios, como entidades responsables de su acumulaci&oacute;n    y custodia, para serlo tambi&eacute;n de las instancias de la &eacute;poca,    ocupadas de la legislaci&oacute;n, que establecieron su obligatoriedad y el    valor que adquir&iacute;an ante la ley. </p>     <p>Los archivos surgieron, entonces, por necesidades econ&oacute;mico administrativas,    pero, en la medida en que la sociedad esclavista se estructur&oacute; y organiz&oacute;,    durante los tiempos de las civilizaciones fluviales se sumaron a las razones    anteriores exigencias de car&aacute;cter pol&iacute;tico administrativo, nacidas    con la aparici&oacute;n, entre otros, de las leyes que reg&iacute;an a la sociedad    de aquel entonces y de tratados entre naciones, que tambi&eacute;n se conservaban    en los archivos. </p>     <p align="justify">Es decir, que, desde sus inicios, los archivos han atesorado    “portadores de informaci&oacute;n registrada, creados con el fin de que puedan    manipularse para su consulta y uso”, destinados a dejar constancia y dar fe    de la acci&oacute;n de las entidades que los generan y, desde sus primeros tiempos,    llegaron a adquirir fuerza legal. No se conciben, en principio, para su difusi&oacute;n,    por lo que <i>Miguel Carri&oacute;n</i> no los considera entre los portadores    del conocimiento social.<span class="superscript">9</span> Como portadores de    informaci&oacute;n registrada, creados con el fin de que puedan manipularse    para su consulta y uso , la descripci&oacute;n y los cat&aacute;logos de los    documentos de archivo, en lo que respecta a su redacci&oacute;n y utilidad pr&aacute;ctica,    como dir&iacute;a <i>Macl&eacute;s</i>, pueden considerarse dentro del campo    de la bibliograf&iacute;a.<span class="superscript">1,2</span> </p>     <p align="justify">Actualmente, se han introducido dos conceptos diferentes para referirse: al documento de archivo: los <em>records </em>y los <em>archive, </em>que, al traducirse al espa&ntilde;ol, se representan por los t&eacute;rminos “registro” y “documento de archivo”. En los primeros, se incluyen todos los documentos generados por entidades p&uacute;blicas o privadas, corporativas o individuales, destinados a dejar constancia y dar fe de la acci&oacute;n de esas entidades en virtud de sus obligaciones legales o por la de tr&aacute;mites administrativos o de cualquier otra &iacute;ndole que realizan, documentos que son preservados por sus poseedores, como evidencia o testimonio de sus actuaciones.<span class="superscript">10</span> </p>     <p align="justify">Los segundos son, de los documentos anteriores, los que ameritan    preservaci&oacute;n permanente con fines de investigaci&oacute;n y se depositan    en instituciones archiv&iacute;sticas, por los valores secundarios que se les    reconocen. Poseen valor primario cuando fungen como evidencia o testimonio para    acciones administrativas o legales de sus propietarios, y valor secundario cuando    esa evidencia o testimonio se emplea en investigaciones de car&aacute;cter hist&oacute;rico    o de otra &iacute;ndole.<span class="superscript">10</span> </p>     <p align="justify">Es a partir de mediados del siglo <tt>XIX</tt>, que se les    concede a los documentos de archivo ese nuevo valor, que va m&aacute;s all&aacute;    del valor primario que se les hab&iacute;a reconocido hasta el momento. Aparece,    entonces, el concepto de valor secundario, intr&iacute;nseco o hist&oacute;rico    de los documentos, como fuentes imprescindibles para los estudios sobre la evoluci&oacute;n    de la humanidad. Surgen los archivistas historiadores y los archivos hist&oacute;ricos    o de investigaci&oacute;n y, a partir de su acci&oacute;n, se inician estudios    sobre los fondos, cuyos resultados se plasman en una literatura fruto de la    investigaci&oacute;n archiv&iacute;stica (investigaci&oacute;n cient&iacute;fica    de los fondos), aunque no archivol&oacute;gica (investigaci&oacute;n cient&iacute;fica    del fen&oacute;meno archiv&iacute;stico). </p>     <p align="justify">De alguna forma, esta situaci&oacute;n ha influido en que los    documentos de archivo, bajo la denominaci&oacute;n de “records”, sean para algunos    objeto de estudio del “record management” propio de la Administraci&oacute;n    o las ciencias gerenciales y los denominados “documentos de archivo”, lo sean    de la archivolog&iacute;a, una divisi&oacute;n de car&aacute;cter m&aacute;s    pragm&aacute;tico que cient&iacute;fico, porque est&aacute; determinada por    el lugar de conservaci&oacute;n y uso de los documentos, y no por las explicaciones    cient&iacute;ficas de las esencias, manifestaciones fenom&eacute;nicas, evoluci&oacute;n    gen&eacute;tico hist&oacute;rica, leyes y regularidades propias del fen&oacute;meno    archiv&iacute;stico. Es evidente que lo que se produce desde el punto de vista    cient&iacute;fico es una interrelaci&oacute;n de disciplinas (fig. 2).</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/aci/v15n2/f0207207.gif" width="543" height="210"></p>     
<p align="center">FIG. 2. El documento de archivo, la administraci&oacute;n y    la archivolog&iacute;a. </p>     <p align="justify">Interrelaci&oacute;n en la que la archivolog&iacute;a desempe&ntilde;a    la funci&oacute;n integradora, que explica la presencia de la Historia y la    Administraci&oacute;n entre las disciplinas rectoras del sistema de conocimientos    bibliol&oacute;gico-informativos presentado anteriormente. Por su parte <i>Sokolov    VA</i>, expone en su articulo titulado “Sistema de ciencias comunicativo-informativa<em>,</em>”    que las disciplinas concretas de la comunicaci&oacute;n social se dividen en    varios complejos, entre los que se encuentra el “Complejo documentario bibliol&oacute;gico,    que incluye la bibliotecolog&iacute;a, bibliografolog&iacute;a, museolog&iacute;a,    archivolog&iacute;a, as&iacute; como diferentes concepciones documentarias”.<span class="superscript">11</span>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Por estas razones, en el sistema de conocimientos bibliol&oacute;gico-informativos,    se considera a la archivolog&iacute;a como una disciplina espec&iacute;fica    del sistema, perteneciente al campo de las ciencias sociales, en tanto disciplina    bibliol&oacute;gico-documentaria, en primera instancia, cuyo objeto de estudio    est&aacute; determinado por el fen&oacute;meno archiv&iacute;stico, entendi&eacute;ndose    como tal al conjunto de elementos que permiten conformar, conservar y facilitar    el uso de fondos de archivo reales o virtuales, integrados por “portadores de    informaci&oacute;n registrada, creados con el fin de que puedan manipularse    para su consulta y uso de acuerdo con el valor primario o secundario que se    le conceda a sus contenidos”, destinados a dejar constancia y dar fe de la acci&oacute;n    de las entidades que los generan y que no se conciben en principio para su difusi&oacute;n.  </p>     <p align="justify">La archivolog&iacute;a se ocupa de los espacios donde se realizan    esos procesos y de sus recursos, pero abarca tambi&eacute;n el estudio de su    legislaci&oacute;n, de la investigaci&oacute;n y la literatura archiv&iacute;stica    y archivol&oacute;gica, de la formaci&oacute;n profesional de los archivistas    y el “record managers”, de sus asociaciones, de la tecnolog&iacute;a, espec&iacute;fica    o aplicable a los procesos que estudia, de la preservaci&oacute;n de los fondos    y de su propia estructura y desarrollo te&oacute;rico y metodol&oacute;gico.    Estudia, asimismo, las propiedades y regularidades espec&iacute;ficas del fen&oacute;meno    archiv&iacute;stico en el marco de las regularidades m&aacute;s generales de    la informaci&oacute;n y de la sociedad en su conjunto. </p>     <p align="justify">De todo lo dicho anteriormente, se desprende que los portadores    de informaci&oacute;n registrada, creados con el fin de que puedan manipularse    para su consulta y uso, cualesquiera que sean sus tipos, funciones y valores,    habr&iacute;an de considerarse como parte del objeto de estudio de la bibliolog&iacute;a    contempor&aacute;nea y asumirse no solo su caracterizaci&oacute;n, sino los    procesos de su producci&oacute;n y circulaci&oacute;n social. </p>     <p align="justify">Entonces la bibliolog&iacute;a hoy pudiera definirse en principio    y de forma sint&eacute;tica como la ciencia general que estudia a los portadores    de informaci&oacute;n registrada, creados con el fin de que puedan manipularse    para su consulta y uso, cualesquiera que sean sus tipos, funciones y valores,    en las condiciones de su producci&oacute;n material y circulaci&oacute;n social,    as&iacute; como las leyes y regularidades m&aacute;s generales que los rigen.    Consecuentemente, guarda relaciones con la archivolog&iacute;a, la bibliograf&iacute;a    y la bibliotecolog&iacute;a, relaciones que se explican por aquellas que existen    entre las categor&iacute;as de lo general y lo particular. </p>     <p align="justify">Los razonamientos anteriores explican por qu&eacute; el nombre    de la teor&iacute;a bibliol&oacute;gico-informativa. Se inspira en las propuestas    de <i>Sokolov</i>, si bien, durante el proceso de investigaci&oacute;n que llev&oacute;    al establecimiento de la teor&iacute;a, se hizo evidente que la expresi&oacute;n    “documentario” limitaba el alcance del sistema de conocimientos aludido por    ella. Era necesario considerar, tanto la informaci&oacute;n registrada en documentos,    como la no registrada, por la importancia que esta &uacute;ltima adquiere en    discusiones cient&iacute;ficas en vivo, que pueden ofrecer frutos <em>in situ</em>,    aunque la discusi&oacute;n no se registre de forma &iacute;ntegra. </p>     <p align="justify">Tampoco est&aacute; clara en ese enfoque la presencia de la    transformaci&oacute;n de la informaci&oacute;n existente para obtener nuevas    informaciones mediante los procesos de an&aacute;lisis y s&iacute;ntesis, con    m&eacute;todos tradicionales o tecnol&oacute;gicos, ni la de los ingenios cibern&eacute;ticos,    que son capaces de generar informaci&oacute;n para autorregularse o trasmitirla    al hombre, al tiempo que son ellos mismos sus portadores, lo que sit&uacute;a    el problema en la esfera de los portadores de informaci&oacute;n no humana registrada,    elementos estos &uacute;ltimos que se mueven en el espacio cognoscitivo que    trata de definir en parte, y seg&uacute;n distintas tendencias, el contenido    de la denominada ciencia de la informaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">De aqu&iacute;, la expresi&oacute;n de lo bibliol&oacute;gico-informativo    adoptada. El uso de esta expresi&oacute;n se justifica, porque lo bibliol&oacute;gico,    en sentido amplio y obviando la estrechez etimol&oacute;gica, ha de abarcar    actualmente todo lo relativo a los distintos tipos de portadores de informaci&oacute;n    registrada, creados con el fin de que puedan manipularse para su consulta y    uso <em>, </em>como se expres&oacute; anteriormente, y lo informativo define    el contenido y el fin a que se dirigen las actividades estudiadas por las disciplinas    involucradas en la teor&iacute;a. Se crea, de esta forma, un concepto que permite    reunir a esas disciplinas en el sistema adoptado. Esto se aviene, adem&aacute;s,    con la clasificaci&oacute;n general de <i>Sokolov</i>, cuando reconoce el car&aacute;cter    informativo de las disciplinas, que incluye en los distintos complejos contemplados    en su art&iacute;culo. </p>     <p align="justify">En lo referente a incluir la museolog&iacute;a en el conjunto    de disciplinas bibliol&oacute;gico- informativas, no se ha podido llegar a un    consenso en las discusiones sobre esa concepci&oacute;n, porque existen argumentos    divergentes. Como se expuso anteriormente, algunos consideran que los exponentes    de museos, sin dejar de reconocerse como documentos, no siempre se adecuan a    la l&iacute;nea de los que corresponden a las bibliotecas, la bibliograf&iacute;a    y los archivos, porque su destino es exhibirse, observarse, y no se crearon    con el fin de manipularse para su consulta y uso, como pueden serlo los de bibliotecas    y archivos . </p>     <p align="justify">No se crearon como documentos, sino que adquirieron esa condici&oacute;n    al incorporarse a una colecci&oacute;n. De todas formas, la decisi&oacute;n    final al respecto es un desarrollo pendiente de la TBI, porque no es solo <i>Sokolov</i>    quien asume este tratamiento. En algunos casos, es posible que se asuma as&iacute;    porque los museos virtuales, creados a partir de los adelantos telem&aacute;ticos,    permiten cierta manipulaci&oacute;n y uso de los exponentes que conservan mediante    la posibilidad que ofrecen para copiar las reproducciones virtuales de estos.    Sin embargo, en este caso, no se est&aacute; realmente ante el manejo de un    exponente, sino ante el de un documento audiovisual electr&oacute;nico que lo    representa, que s&iacute; es posible considerarse como creado con el fin de    que pueda manipularse para su consulta y uso. </p>     <p align="justify">Finalmente, existen quienes han afirmado que la bibliolog&iacute;a    es un t&eacute;rmino en desuso, y quiz&aacute;s lo sea en determinados ambientes    locales, pero no parece corroborar esta afirmaci&oacute;n la bibliograf&iacute;a    existente al respecto, ni las instituciones y publicaciones que incluyen esta    denominaci&oacute;n en su nombre.<span class="superscript">12</span> </p> <h6>Consideraciones finales </h6>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Como resultado de la evoluci&oacute;n de los fen&oacute;menos    analizados, las ra&iacute;ces “ biblio” y “liber” han dejado de responder a    su origen etimol&oacute;gico escueto para designar un campo m&aacute;s amplio    que incluye a todo portador de informaci&oacute;n registrada que puede manipularse    para su consulta y uso </p>     <p align="justify">Si se consideran las indiscutibles relaciones entre la bibliotecolog&iacute;a, la bibliograf&iacute;a, la archivolog&iacute;a y la bibliolog&iacute;a, as&iacute; como los portadores de informaci&oacute;n registrada que entran actualmente en los objetos de estudio de las primeras, y las consideraciones te&oacute;ricas de otros autores expuestas en las p&aacute;ginas precedentes, a la bibliolog&iacute;a contempor&aacute;nea corresponde un campo de estudio que abarca tambi&eacute;n otros tipos de portadores y no el libro solamente, incluidos los documentos propios de archivo. </p>     <p align="justify">La ampliaci&oacute;n del significado de los t&eacute;rminos    en virtud del desarrollo de los objetos que representan, evita la aparici&oacute;n    de neologismos innecesarios. Hasta el presente, la teor&iacute;a bibliol&oacute;gico-informativa    no ha asumido los documentos de museos porque estos no son “portadores de informaci&oacute;n    registrada, creados con el fin de que puedan manipularse para su consulta y    uso”, solo se exponen para que se observen y aprecien, aunque las caracter&iacute;sticas    de los museos virtuales parezcan ofrecer posibilidades para su uso </p>     <p align="justify">La denominaci&oacute;n de la teor&iacute;a surge a partir de    la propuesta del complejo documentario bibliol&oacute;gico de <i>Sokolov</i>,    pero no se encuentra en ella cabida para la informaci&oacute;n no registrada,    ni una clara presencia de la transformaci&oacute;n de informaci&oacute;n, ni    la de los ingenios cibern&eacute;ticos que son capaces de generarla, al tiempo    que son ellos mismos sus portadores. Estos &uacute;ltimos elementos son parte    de los contenidos que trata de definir la denominada ciencia de la informaci&oacute;n    en sus distintas aproximaciones y no deben escapar a los amparados por el sistema    que identifica la teor&iacute;a. </p>     <p align="justify">En la denominaci&oacute;n “bibliol&oacute;gico-informativo”,    si se obvia la estrechez etimol&oacute;gica, lo bibliol&oacute;gico abarca todo    lo relativo a los distintos tipos de portadores de informaci&oacute;n registrada    que puedan manipularse para su consulta y uso, incluidos los ingenios cibern&eacute;ticos    y lo informativo; permite incluir la informaci&oacute;n resultante de los procesos    de an&aacute;lisis y s&iacute;ntesis en tanto expresa el contenido y el fin    al que se dirigen las actividades estudiadas por las disciplinas expuestas en    la teor&iacute;a. Se cre&oacute;, de esta forma, un concepto que permite reunir    a las disciplinas involucradas en el sistema propuesto. </p> <h4>&nbsp;</h4> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4>     <p>1. Seti&eacute;n Quesada E. Nueva propuesta de estructura de la Bibliotecolog&iacute;a      en el marco de la teor&iacute;a bibliol&oacute;gico informativa. Ciencias      de la Informaci&oacute;n. 2006;37(1):3-23. </p>     <p>2. Seti&eacute;n Quesada E, Fern&aacute;ndez Robaina T, Garc&iacute;a Carranza      A. Los niveles, fases y etapas del fen&oacute;meno bibliogr&aacute;fico y      la disciplina que los estudia. Bibliotecas. 2006. E n prensa. </p>     <p>3. Wikipedia. Bibliolog&iacute;a. Disponible en: <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bibliolog%C3%ADa">http://es.wikipedia.org/wiki/Bibliolog%C3%ADa      </a>[Consultado: 27 de noviembre de 2006]. </p>     <p>4. Buoconore D. Diccionario de Bibliotecolog&iacute;a; t&eacute;rminos relativos      a la bibliolog&iacute;a, bibliograf&iacute;a, bibliofilia, biblioteconom&iacute;a,      archivolog&iacute;a, documentolog&iacute;a, tipograf&iacute;a y materias afines.      Buenos Aires: Marymar. 1976. </p>     <p>5. ISO 2789:2003(E). Estad&iacute;sticas de bibliotecas para uso internacional.      Revista Espa&ntilde;ola de Documentaci&oacute;n Cient&iacute;fica. 2004;27(4):507-58. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>6. Escolar Sobrino H. Historia de las bibliotecas.. Madrid: Pir&aacute;mide.        1990. </p>     <p>7. Bernal JD. Science in History. New York C: Cameron Associates. 1954. </p>     <p>8. Shera Hera JH . Los fundamentos de la educaci&oacute;n bibliotecol&oacute;gica.      M&eacute;xico DF: UNAM. Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecol&oacute;gicas.      1990. </p>     <p>9. Carri&oacute;n M. Manual de bibliotecas. Madrid: Pir&aacute;mide. 1988. </p>     <p>10. Schellenberg T. Los archivos modernos: principios y t&eacute;cnicas. La        Habana: Imprenta del Archivo Nacional. 1958. </p>     <p>11. Seti&eacute;n Quesada E. Teor&iacute;a bibliol&oacute;gico Informativa .      La Habana: F&eacute;lix Varela. 2003. </p>     <p>12. Mart&iacute;nez de Sousa J. Diccionario de bibliolog&iacute;a y ciencias      afines. Gij&oacute;n:Ediciones Trea. 2004. </p>     <p> Dr.C. <em>Emilio Seti&eacute;n Quesada</em>. Facultad de Comunicaci&oacute;n.    Universidad de La Habana. Ave de los Presidentes No. 506 e/ 21 y 23. El Vedado.    La Habana, Cuba. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:esetien@infomed.sld.cu">esetien@infomed.sld.cu    </a></p>     <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Doctor en Ciencias de la Informaci&oacute;n. Profesor Titular Adjunto. Facultad de Comunicaci&oacute;n. Universidad de La Habana.</a><a name="cargo"></a> </p>     <p>Ficha de procesamiento </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>T&eacute;rminos sugeridos para la indizaci&oacute;n </p>     <p>Seg&uacute;n DeCs<span class="superscript">1</span> </p>     <p>CIENCIA DE LA INFORMACI&Oacute;N; TEOR&Iacute;A DE LA INFORMACI&Oacute;N; BIBLIOTECOLOG&Iacute;A. </p>     <p>INFORMATION SCIENCE; INFORMATION THEORY; LIBRARY SCIENCE. </p>     <p>Seg&uacute;n DeCI<span class="superscript">2</span> </p>     <p>CIENCIAS DE LA INFORMACI&Oacute;N; TEOR&Iacute;A DE LA INFORMACI&Oacute;N; BIBLIOLOG&Iacute;A; BIBLIOTECOLOG&Iacute;A; ARCHIVOLOG&Iacute;A. </p>     <p>INFORMATION SCIENCE; INFORMATION THEORY; BIBLIOLOGY&nbsp;; LIBRARY SCIENCE&nbsp;; ARCHIVES SCIENCE. </p>     <p><span class="superscript">1</span>BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004. </p>     <p>Disponible en: <a href="http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm%20">http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm </a></p>     <p><span class="superscript">2</span>D&iacute;az del Campo S. Propuesta de t&eacute;rminos para la indizaci&oacute;n en Ciencias de la Informaci&oacute;n. Descriptores en Ciencias de la Informaci&oacute;n (DeCI). Disponible en: <a href="http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf%20">http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf </a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
