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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This uncommon injury is frequently presented as sudden death. That’s why its diagnosis is many times made after death. Thanks to the development of resuscitation and reanimation techniques in the centers specialized in polytrauma, some patients with atlanto-occipital dislocation have survived, and this is the topic we deal with in this paper. 7 cases that received attention at the Neurosurgery Service of " General Calixto García" Teaching Hospital are presented here]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Universitario «General Calixto García» Ciudad de La Habana</p> <h2>Dislocaciones occipito-atloideas. Revisión de la literatura y presentación    de 7 casos </h2>     <p><a href="#cargo"><i>Dr. Esteban Roig Fabré,<span class="subscript">1</span>    Dra. Ivón González Valcárcel,<span class="subscript">2</span> Dra. Noemí Rincón    Flores<span class="subscript">2</span> y Dr. Juan Carlos Corea Barrios<span class="subscript">3</span></i>    </a><a name="autor"></a></p> <h4>Resumen </h4>     <p>Esta lesión poco común, se presenta con gran frecuencia como muerte súbita,    por lo que su diagnóstico muchas veces se realiza posmortem. Gracias al desarrollo    de las técnicas de resucitación y reanimación en los centros especializados    en politrauma, han sobrevivido algunos pacientes con dislocación occipito-atloidea,    tema de este trabajo. Se presentan 7 casos atendidos en el Servicio de Neurocirugía    del Hospital Universitario «General Calixto García». </p>     <p>DeCS: LUXACIONES/cirugía; MUERTE SUBITA; TRAUMATISMO MULTIPLE; ARTICULACION    ATLANTOOCCIPITAL/lesiones. </p> <h4>&nbsp;</h4> <h4>Anatomía y biomecánica </h4>     <p>El complejo atlo-axoidea es único porque sirve de zona de transición entre    la base craneal y la móvil columna cervical. Es la agrupación de articulaciones    más complicadas en el ser humano. A partir de la ausencia de disco intervertebral    en dicho complejo, la motilidad y estabilidad de esta zona dependen de la disposición    de huesos y ligamentos. En contraste con la extrema movilidad Cl-C2, la base    craneal es relativamente inmóvil en relación con el atlas. Ambos, la base del    cráneo y el atlas tienden a moverse como una unidad respecto a C2. El atlas,    a su vez, funciona absorbiendo y equilibrando fuerzas para integrar el control    de movilidad entre el occipital y el axis. </p>     <p>Las articulaciones occipito-atloideas son estructuras pares formadas por los    cóndilos occipitales, convexos caudalmente, que se localizan en el aspecto inferior    del agujero magno y se unen a las superficies superiores de las masas articulares    del atlas. Estas articulaciones, también conocidas como cavidad glenoidea, están    unidas por cápsulas articulares, estructuras ligamentosas gruesas en la parte    postero-externa y delgadas internamente que proveen poca estabilidad por su    laxitud. Se refuerzan lateralmente por el ligamento occipito-atloideo que va    desde el proceso transverso del atlas hasta el proceso yugular. </p>     <p>Entremezcladas con la parte externa de los ligamentos capsulares están las    membranas atlanto-occipital anterior, insertadas desde el borde anterior del    agujero magno al borde superior del arco anterior del atlas y la delgada membrana    atlanto-occipital posterior que une el borde posterior del agujero magno al    arco posterior del atlas. </p>     <p>Los ligamentos que brindan mayor fortaleza al complejo occipito-atlo-axoidea    son: el ligamento transverso, uno de los más fuertes y gruesos de toda la columna,    inflexible, limita la flexión extensión del segmento C1-C2, y la traslación    horizontal del atlas, limita y a su vez permite la rotación de C1 sobre C2.  </p>     <p>Los ligamentos alares, esenciales para comprender la fisiopatología de estas    lesiones, son relativamente elásticos y funcionan limitando la rotación occipito-atloidea.    Ellos en conjunto permiten que dicha articulación lleve a cabo una flexión extensión    de 13 grados. </p>     <p>La flexión de la cabeza sobre el cuello se limita por la membrana tectoria    y por el contacto del basión sobre el arco anterior de C1. La rotación en esta    articulación está limitada por la configuración anatómica occipito-atloidea,    y ésta ocurre a otros niveles de la columna cervical (alta y baja). La traslación    normal se considera sólo de 1 mm. En resumen, la geometría osteo-articular,    las propiedades elásticas de los ligamentos y la musculatura de la región, desempeñan    un papel importante en la movilidad y estabilidad de la unión craneoespinal.  </p> <h4>Fisiopatología y cuadro clínico </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La lesión que nos ocupa, afecta solamente al sistema articular y ligamentario,    y provoca una alta mortalidad. La mayoría de los pacientes fallecen súbitamente    al momento de sufrir el trauma, no obstante algunos logran sobrevivir.<span class="subscript">1,2</span>    Estudios forenses revelan una incidencia alarmante de lesión occipito-atloidea    en muertes por accidentes de tránsito. Según Anderson y Montesano,<span class="subscript">1</span>    se había reportado hasta 1992 20 casos sobrevivientes de estas lesiones altamente    letales. Las causas que más frecuentemente han provocado dislocaciones son por    choques y desaceleraciones. </p>     <p>Aunque se realiza tardíamente el diagnóstico en muchos de los casos, la supervivencia    en la actualidad responde a la mejoría en el cuidado del politraumatizado y    su transporte temprano a otros centros especializados.<span class="subscript">1</span>  </p>     <p>Según <i>Dublin,</i><span class="subscript">2</span> en 1957 Werne demostró    que la ruptura de la membrana tectoria y los ligamentos alares en cadáveres    permitía una hiperextensión anormal de la cabeza y producía dislocación de la    articulación atlanto-occipital. Como él, muchos autores plantean que la hiperextensión    forzada es el mecanismo más probable de dislocación occipito-atloidea.<span class="subscript">1-3</span>  </p>     <p>El cuadro clínico en los pacientes que sobreviven, puede variar desde un estado    neurológico intacto con dolor agudo occipitocervical, hasta manifestaciones    como diplejia braquial, cuadriplejia, apnea, hipotensión arterial, parálisis    de los nervios craneales VI,IX y XII, síndrome de Browm-Séquard, síndrome central    medular, así como síntomas vasculares por la compresión de las arterias vertebrales.<span class="subscript">1-4</span>    Se ha reportado disfagia, ausencia del reflejo nauseoso y empeoramiento del    cuadro neurológico en 2 enfermos que tuvieron como complicación de la dislocación    un pseudomeningocele retrofaríngeo e hidrocefalia.<span class="subscript">5</span>    El estudio de los casos que no sobreviven ha demostrado transección total o    parcial de la médula oblonga o cervical superior, oclusión completa de una arteria    vertebral, fractura por avulsión de la base del clivus, etcétera.<span class="subscript">2</span></p> <h4> Clasificación y signos imagenológicos </h4>     <p>La clasificación de Traynelis se basa en la dirección del desplazamiento del    occipital sobre el atlas y el axis: </p> <ul>       <li> Tipo I: Desplazamiento anterior del occipital sobre el atlas, es la lesión      más frecuente en los casos que sobreviven.1 Ambos cóndilos occipitales hacen      un desplazamiento anterior sobre las carillas articulares del atlas. Esta      lesión afecta a todos los ligamentos mayores, lo que la hace muy inestable.</li>       <li> Tipo II: Desplazamiento vertical: · </li>       <li>II a: Distracción vertical entre el occipital y el atlas. </li>       <li> II b: Distracción vertical entre el atlas y el axis. </li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hay ruptura de todos los ligamentos restrictores atlanto-occipitales. Fallan    la membrana tectoria y los ligamentos alares. La lesión de estos últimos fue    hallazgo frecuente de Werne en 5 casos, que puede provocar avulsiones de los    cóndilos en su sitio de inserción. El tipo II b puede ir acompañado además de    lesión del ligamento transverso, lo cual la hace más inestable. En este caso    puede mantenerse íntegra la articulación occipito-atloidea o estar sus ligamentos    menos dañados que los restrictores secundarios como son las cápsulas articulares    C1-C2 y las membranas atlanto-axiales. La traslación continúa hacia atrás de    C1 sobre C2 después de la ruptura del ligamento transverso, produce estrés de    los ligamentos alares la membrana tectoria. Esto se produce cuando el espacio    predental es mayor de 7 a 10 mm. Se ha observado asociación de 50 a 75 % en    los pacientes con ambas lesiones (figs. 1 - 3).</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/cir/v41n1/f0110102.jpg"><img src="/img/revistas/cir/v41n1/f0110102.jpg" width="96" height="124" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fig. 1. Vista radiográfica lateral de la unión craneospinal,    que muestra dislocación occipito-atloidea tipo IIa. Obsérvese la distracción    vertical entre la base del cráneo y el atlas y la relación del basión con el    ápex odontoideo.</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/cir/v41n1/f0210102.jpg"><img src="/img/revistas/cir/v41n1/f0210102.jpg" width="155" height="188" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fig. 2. Tomografía lineal en proyección lateral, de un paciente    con subluxación occipito-atloidea tipo IIa. Puede verse con claridad que la    distancia del basión al ápex del diente es mayor de 10 mm. En este caso los    ligamentos rectrictores están dañados en su totalidad.</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/cir/v41n1/f0310102.jpg"><img src="/img/revistas/cir/v41n1/f0310102.jpg" width="159" height="207" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fig. 3. Tomografía lineal en proyección transoral de una dislocación    occipito-atloidea tipo IIb. Se aprecia la asimetría de las articulaciones entre    el atlas y el axis y la distracción entre estos, así como la relación de la    odontoides al basión y a la proyección del agujero magno. </p> <ul>       <li> Tipo III: Desplazamiento posterior del occipital sobre el atlas. </li>       <li>Es la de menor supervivencia y la de peor pronóstico.</li>       <li> Los signos imagenológicos de mayor importancia, vistos en la proyección      lateral son: </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Edema prevertebral al nivel de C2 (mayor de 4 mm). Para algunos autores      esta distancia puede ser normal hasta 7 mm,2 para otros el aumento de volumen      de las partes blandas prevertebrales no es un signo específico del nivel lesionado,      e incluso inespecífico del trauma. </li>       <li> Distancia basión-ápex odontoideo mayor de 5 mm. </li>       <li> La línea de Wacknheim no se proyecta tangencial a la odontoides. </li>       <li> La mastoides no se proyecta sobre la mitad posterior del diente. </li>       <li> El índice de Powers es mayor que 1. </li>     </ul>     <p>Este índice se obtiene al dividir la distancia del basión al arco posterior    del atlas entre la distancia del opistión al arco anterior del atlas. Su valor    normal es de 0,77 a 1.</p> <ul>       <li> Aumento del espacio predental (mayor de 5 mm) en algunas lesiones tipo      II b. </li>     </ul>     <p><i>Dublin</i>,<span class="subscript">2</span> en 1980, propone un método diferente    para medir la articulación atlanto-occipital: la relación entre el aspecto posterior    de la mandíbula y el arco anterior de C1 o la cortical anterior del diente,    respectivamente. Sus mediciones en 23 personas con columna cervical normal varían    según sea el estudio radiográfico (neutral, flexión o extensión): </p> <ul>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Distancia promedio mandíbula-arco anterior de C1 = 2,2 y 5 mm. </li>       <li> Distancia promedio mandíbula-cara anterior del diente 10,9 y 12 mm. </li>     </ul> <h4>Métodos </h4>     <p>Se estudiaron 7 pacientes atendidos en el Servicio de Neurocirugía del Hospital    Universitario “General Calixto García” en el período comprendido entre septiembre    de 1996 y septiembre de 1999. </p>     <p>Para su clasificación se utilizó el método que, según Anderson, estableció    traynelis. A todos los pacientes se les hizo radiografía simple de la columna    cervical en vistas transoral, lateral y dinámicas en flexión y extensión. También    se les realizó tomografía lineal de la región craneoespinal. </p> <h4>Resultados </h4>     <p>De los 7 casos estudiados, 6 (85,7 %) se clasificaron como tipo IIa y 1 (14,3    %) como tipo IIb (fig.4). </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/cir/v41n1/f0410102.jpg"><img src="/img/revistas/cir/v41n1/f0410102.jpg" width="194" height="109" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fig. 4. Clasificación según el tipo de lesión.</p>     <p>En 5 casos (71,4 %) la causa fue el accidente de tránsito; 1 caso (14,3 %),    caída de altura y 1 caso (14,3 %), caída de objeto en la cabeza. </p>     <p>En cuanto al sexo, 6 pacientes (85,7 %) fueron del sexo femenino y 1 paciente    (14,3 %) del sexo masculino (fig.5). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a href="/img/revistas/cir/v41n1/f0510102.jpg"><img src="/img/revistas/cir/v41n1/f0510102.jpg" width="227" height="169" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fig. 5. Clasificación por sexo.</p>     <p>El rango de edad estuvo entre los 27 y 37 años. El cuadro clínico se comportó    de la siguiente manera: todos los pacientes manifestaron dolor cervicooccipital,    5 de ellos (71,4 %) no presentaron trastornos neurológicos; 1 paciente (14,3    %) mostró parestesias en ambos miembros superiores y otro (14,3 %) braquialgia    unilateral. Todos los casos (100 %) presentaron aumento de la distancia basióndiente.  </p> <h4>Discusión </h4>     <p>La clasificación de 6 (85,7 %) de nuestros casos como tipo IIa y 1 (14,3 %)    como tipo IIb, se comportó diferente a lo reportado por Anderson y Montesano,    donde la lesión mas frecuente ha sido la tipo I en los casos sobrevivientes.  </p>     <p>Coincidiendo con publicaciones anteriores<span class="subscript">1-3</span>    la causa más frecuente en nuestros casos la representan los accidentes de tránsito    (5 casos, 71,4 %).</p>     <p> A diferencia de lo encontrado por otros autores<span class="subscript">1,2,4</span>    el sexo más afectado en nuestra casuística fue el femenino y como se puede apreciar    el rango de edad de nuestra serie estuvo entre los 27 y 37 años. </p>     <p>Referente al cuadro clínico, todos nuestros casos presentaron dolor cérvico-occipital    y 5 de ellos (71,4 %) no mostraron alteraciones neurológicas, lo cual no está    acorde con lo planteado por otros autores.<span class="subscript">1-4 </span></p>     <p>El signo imagenológico más constante fue el aumento de la distancia basión-punta    del axis; esta distancia, medida en la proyección lateral de la radiografía    simple y la tomografía lineal tuvo un rango entre los 8 y 13 mm, que fue la    lesión más frecuente en nuestra serie, a diferencia de lo reportado por Anderson    y Montesano1 quienes reportaron la lesión de tipo I como la más frecuente. </p> <h4>Summary </h4>     <p>This uncommon injury is frequently presented as sudden death. That’s why its    diagnosis is many times made after death. Thanks to the development of resuscitation    and reanimation techniques in the centers specialized in polytrauma, some patients    with atlanto-occipital dislocation have survived, and this is the topic we deal    with in this paper. 7 cases that received attention at the Neurosurgery Service    of “ General Calixto García” Teaching Hospital are presented here. </p>     <p>Subject headings: DISLOCATIONS/surgery; DEATH, SUDDEN; MULTIPLE TRAUMA; ATLANTO-OCCIPITAL    JOINT/injuries. </p> <h4>Referencias bibliográficas </h4> <ol>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li> Anderson PA, Montesano PX. Traumatic injuries of the occipital-cervical      articulation. En: Camins MB, O-Leary PF, eds. Disordes of the cervical spine.      Philadelphia: Williams and Wilkins, 1922:273-83.     </li>       <!-- ref --><li> Dublin AB, Marks WM, Weinstock D, Newton TH. Traumatic dislocation of the      atlanto-occipital articulation (AOA) with short-term survival. J Neurosurg      1980;52:541-6.     </li>       <!-- ref --><li>Finney HL, Roberts TS. Atlantooccipital instability. J Neurosurg 1978;48:636-8.        </li>       <!-- ref --><li> Epstein BS. Luxaciones occipitoatloidoaxoideas. En: Afecciones de la columna      vertebral y de la médula espinal. La Habana: Editorial Científico-Técnica,      1981:562-9. (Edición revolucionaria).     </li>       <!-- ref --><li>Naso WB, Cure J, Cuddy BG. Retropharyngeal pseudomeningocele after atlanto-occipital      dislocation: report of two cases. Neurosurgery 1997;40:1288-91.     </li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>     <p>Recibido: 21 de marzo de 2001. Aprobado: 24 de mayo de 2001. Dr. Esteban Roig    Fabré. Calle G, No. 460, apto 15, entre 19 y 21, Vedado, municipio Plaza de    la Revolución, Ciudad de La Habana, Cuba. </p>     <p><a href="#autor">1 Especialista de II Grado en Neurocirugía.     <br>   2 Especialista de I Grado en Neurocirugía.     <br>   3 Residente de 2do año en Neurocirugía. </a><a name="cargo"></a></p>     <p align="right">&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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