<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0034-7523</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Medicina]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev cubana med]]></abbrev-journal-title>
<issn>0034-7523</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias MédicasEditorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0034-75231999000100009</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Medicina Interna &iquest;Qué fuiste, Qué eres, Qué serás?]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Espinosa Brito]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alfredo]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>1999</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>1999</year>
</pub-date>
<volume>38</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>79</fpage>
<lpage>90</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0034-75231999000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0034-75231999000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0034-75231999000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <H3>   Opiniones</H3>   Hospital Dr. Gustavo Alderegu&iacute;a Lima. Facultad de Ciencias M&eacute;dicas   de Cienfuegos   <H2> <B><FONT SIZE=+2>Medicina Interna &iquest;Qu&eacute; fuiste, Qu&eacute; eres,    Qu&eacute; ser&aacute;s?</FONT></B><A HREF="#asterisco">*</A></H2>   <I>Dr. Alfredo Espinosa Brito</I>   <H4>   PRESENTACI&Oacute;N</H4>   Soy de los que opinan que las conferencias que se presenten en los eventos   cient&iacute;ficos no deben ser le&iacute;das, pues esto, generalmente,   le resta naturalidad y lucimiento a la exposici&oacute;n. Sin embargo,   me atrevo a romper con mis propias tradiciones y compartir con Uds. la   lectura comentada de algunas notas que he recopilado sobre las m&uacute;ltiples   facetas que ofrece la Medicina Interna. Gracias anticipadas a todos por   su benevolencia y conf&iacute;o que al final de esta charla, tengamos puntos   de partida para el debate durante nuestro Congreso y poder enrumbar con   nuevos br&iacute;os nuestra especialidad.   <DIR>&laquo;El prop&oacute;sito de este trabajo puede interpretarse como   un sincero y merecido homenaje a la historia de la cl&iacute;nica, un mensaje   de aliento y esperanza a los que enarbolan con dignidad su bandera y -por   qu&eacute; no decirlo tambi&eacute;n-, el pago inacabado de una deuda de   gratitud con nuestros maestros de cl&iacute;nica, a qui&eacute;nes debemos   la esencia de nuestra formaci&oacute;n m&eacute;dica&raquo;.<SUP>1</SUP></DIR>      <H6>   LA MEDICINA Y LA CL&Iacute;NICA. ALGUNOS ASPECTOS CONCEPTUALES</H6>      <DIR>"La <I>medicina</I> es una ciencia aplicada, pr&aacute;ctica y human&iacute;stica,   no una ciencia pura. Los m&eacute;dicos no buscamos conocimientos de la   salud y la enfermedad para nuestra plena satisfacci&oacute;n. Nosotros   buscamos conocimientos para usarlos en el futuro en los objetivos de la   medicina: la promoci&oacute;n, la prevenci&oacute;n, la curaci&oacute;n   y la rehabilitaci&oacute;n de las enfermedades de nuestros pacientes y   de nuestras poblaciones".<SUP>2</SUP>          <P>"Por otra parte, la <I>cl&iacute;nica</I> es la ciencia misma aplicada   a la cabecera del enfermo. M&aacute;s que una rama particular de la medicina,   comprende a todas aquellas que tienen una aplicaci&oacute;n junto al paciente   y, sin lugar a duda, constituye la m&aacute;s importante de las ense&ntilde;anzas   m&eacute;dicas, porque es ella, al integrar los conocimientos adquiridos   antes de su pr&aacute;ctica, la que verdaderamente forma al m&eacute;dico   como curador de enfermos".<SUP>3</SUP></DIR>      <H4>   ALGUNOS APUNTES HIST&Oacute;RICOS SOBRE LA CL&Iacute;NICA</H4>   Las primeras escuelas m&eacute;dicas &laquo;occidentales&raquo; fueron:<SUP>3</SUP>   <OL TYPE="a">       <LI>   La de <I>Cos,</I> creada por <I>Hip&oacute;crates</I>, que consider&oacute;   la medicina m&aacute;s que una ciencia, un arte, un oficio, una pr&aacute;ctica   y</LI>          <LI>   La de <I>Cnido</I>, que defend&iacute;a a la medicina como una ciencia,   basada en hip&oacute;tesis, principios y deducciones te&oacute;ricas.</LI>       </OL>   La pol&eacute;mica entre arte y ciencia ha permeado el pensamiento m&eacute;dico   por m&aacute;s de 25 siglos y a&uacute;n hoy perdura, de manera m&aacute;s   o menos velada.<SUP>2</SUP>          <P>Despu&eacute;s de la muerte de <I>Galeno,</I> a finales del siglo II   y hasta mucho tiempo despu&eacute;s del Renacimiento, los aportes en el   campo de la cl&iacute;nica fueron muy pocos.<SUP>3</SUP>          <P>Varios nombres ilustres en la historia de la cl&iacute;nica, merecen   la pena mencionarse, entre ellos:   <UL>       <LI>   <I>Thomas Sydenham</I>, ingl&eacute;s, siglo XVII, qui&eacute;n insisti&oacute;   en la necesidad del regreso a la observaci&oacute;n de los fen&oacute;menos   cl&iacute;nicos a la cabecera del enfermo.</LI>          <LI>   <I>Leopold Auenbrugger</I>, austr&iacute;aco, que public&oacute; en 1761   su descubrimiento del m&eacute;todo de la percusi&oacute;n en cl&iacute;nica.</LI>          <LI>   <I>Jean Nicol&aacute;s Corvisart</I>, que enriquece y difunde la percusi&oacute;n,   y es el fundador de la verdadera cl&iacute;nica francesa.</LI>       ]]></body>
<body><![CDATA[</UL>   En el siglo XVIII, los m&eacute;dicos brit&aacute;nicos intentaron descubrir   una teor&iacute;a general de la enfermedad humana que lo integrara todo,<SUP>3</SUP>   ellos se basaban en las ideas generalizadas entonces y ve&iacute;an a la   enfermedad como la disrupci&oacute;n del balance natural entre los seres   humanos y su ambiente.          <P>La concepci&oacute;n de que las enfermedades pod&iacute;an ser la consecuencia   de un da&ntilde;o localizado a &oacute;rganos o regiones se origin&oacute;   primeramente en el sistema m&eacute;dico que surgi&oacute; despu&eacute;s   de la Revoluci&oacute;n Francesa.<SUP>4</SUP>          <P>Los m&eacute;dicos se movieron de la biblioteca para al lado de la cama   de los pacientes, examinaron los enfermos en las salas de los hospitales   de Par&iacute;s y correlacionaron las observaciones cl&iacute;nicas con   los hallazgos anat&oacute;micos obtenidos en las necropsias. Un resultado   inmediato fue que comenzaron a dar valor al examen f&iacute;sico para el   diagn&oacute;stico.          <P>En 1816,<I> Ren&eacute; Te&oacute;filo Jacinto Laennec,</I> public&oacute;   su descubrimiento genial, la auscultaci&oacute;n, con lo que se complet&oacute;   el examen cl&iacute;nico, tal como ha llegado hasta nuestros d&iacute;as.<SUP>3,4</SUP>          <P>Sin embargo, aunque el m&eacute;todo cl&iacute;nico se hab&iacute;a   completado en todos sus pasos, faltaba el pensamiento unificador que interrelacionara   todas sus partes para llegar al diagn&oacute;stico: el interrogatorio,   la inspecci&oacute;n, la palpaci&oacute;n, la percusi&oacute;n y la auscultaci&oacute;n.   Esta labor la realiz&oacute; el cl&iacute;nico vien&eacute;s <I>Joseph   Skoda</I>, en 1839.<SUP>3</SUP>          <P>En la d&eacute;cada de 1840, las universidades alemanas ofrecieron plazas   a tiempo completo a cient&iacute;ficos, tanto para la ense&ntilde;anza   como para la investigaci&oacute;n. Las bases del pensamiento m&eacute;dico   se movieron de la mesa de autopsias al laboratorio cient&iacute;fico y   las bases para la definici&oacute;n de las enfermedades se traslad&oacute;   de la &laquo;localizaci&oacute;n anat&oacute;mica&raquo; a la &laquo;etiolog&iacute;a   espec&iacute;fica&raquo;.<SUP>4</SUP>          <P>En Inglaterra, los cl&iacute;nicos fundaron la Sociedad Epidemiol&oacute;gica   de Londres, en 1850.<SUP>5 </SUP>Estos pioneros intuyeron la existencia   de otros factores, predominantemente sociales, que eran determinantes en   la salud/enfermedad de la poblaci&oacute;n. Sin embargo, con el tiempo,   los or&iacute;genes cl&iacute;nicos de la epidemiolog&iacute;a cayeron   en el olvido y, a&uacute;n en nuestros d&iacute;as, muchos cl&iacute;nicos   contempor&aacute;neos no tienen una perspectiva de la poblaci&oacute;n   como un todo.<SUP>5,6 </SUP>Significativamente, por esa &eacute;poca, <I>Rudolf   Virchow,</I> el gran pat&oacute;logo alem&aacute;n, hab&iacute;a sido el   iniciador de la visi&oacute;n social de la enfermedad.<SUP>7</SUP>          <P>El resto del siglo XIX y la primera parte del XX, constituyeron la &eacute;poca   de oro de la cl&iacute;nica, principalmente en Europa y, sobre todo, en   Francia. Es el tiempo en que aparecen las obras de los grandes sistematizadores:   <I>Armand Trousseau,</I> <I>Segismundo Jaccoud</I>, <I>Pierre Potain</I>,   <I>George Dielafoy</I>, <I>Aquiles de Giovanni,</I> <I>Nicol&aacute;s Pende</I>,   <I>Ernest Las&eacute;gue</I> , <I>Frans Glenard</I>, <I>Austin Flint</I>,   <I>Henry Vaquez</I>, <I>William Osler</I> y tantos otros.          <P>Esa tradici&oacute;n se mantuvo en Espa&ntilde;a, por eminentes profesores,   como <I>Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n</I>, <I>Carlos Jim&eacute;nez D&iacute;az</I>,   <I>M. Ba&ntilde;uelos Garc&iacute;a</I> y, m&aacute;s recientemente, <I>Agust&iacute;n   Pedro-Pons</I> y <I>Pedro Farreras Valenti.</I>   <H4>   ORIGEN DE LA MEDICINA INTERNA (&iquest;QU&Eacute; FUISTE?)</H4>   Podemos afirmar que la medicina individual moderna comienza en el siglo   XX.<SUP>2</SUP> Sin embargo, durante muchos a&ntilde;os s&oacute;lo se   conceb&iacute;a la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica total: la medicina general.   El m&eacute;dico deb&iacute;a &laquo;saber de todo&raquo;. Adem&aacute;s,   la mayor&iacute;a de las veces solamente &laquo;acompa&ntilde;aba&raquo;   de manera humanitaria a sus pacientes -lo que siempre ha sido muy valorado   por los enfermos y sus familiares-, pues las terap&eacute;uticas realmente   eficaces eran muy escasas. Es decir, no se reconoc&iacute;an las que actualmente   denominamos como<I> especialidades m&eacute;dicas</I>, que fueron surgiendo   por doquier <I>a posteriori,</I> necesaria o casualmente, basadas en diferentes   criterios: por &oacute;rganos, aparatos y sistemas, edades, sexos, enfermedades   o tecnolog&iacute;as.<SUP>6</SUP>          <P>Con el desarrollo de la medicina hospitalaria, muy ligada a las cl&iacute;nicas   universitarias, comenz&oacute; a perfilarse, en las postrimer&iacute;as   del siglo XIX, una nueva orientaci&oacute;n en la medicina general, m&aacute;s   ligada a las ciencias b&aacute;sicas biom&eacute;dicas y a la experimentaci&oacute;n,   la cual recibi&oacute; el nombre de Medicina Interna.<SUP>8</SUP> El internista   ha sido considerado, desde entonces, el cl&iacute;nico por excelencia y   el cl&iacute;nico, el ejemplo vivo del m&eacute;dico en cualquier &eacute;poca   hist&oacute;rica.<SUP>1</SUP> Dentro de este campo quedaron excluidas las   enfermedades quir&uacute;rgicas, las obst&eacute;tricas y las pedi&aacute;tricas,   que, asimismo, constituyeron otras especialidades. Estas, junto a la Medicina   Interna han sido consideradas, desde esa &eacute;poca, como especialidades   b&aacute;sicas.<SUP> 8</SUP>          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La denominaci&oacute;n de Medicina Interna parece que tuvo su origen   en Alemania, en 1880. En ese a&ntilde;o, <I>Strumpell </I>escribi&oacute;   el primer tratado de Enfermedades Internas y 2 a&ntilde;os m&aacute;s tarde,   en Weisbaden, se celebr&oacute; el I Congreso de Medicina Interna. Se quer&iacute;a   indicar un campo de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica en el cual los conceptos   se basaban en el nuevo conocimiento que emerg&iacute;a en fisiolog&iacute;a,   bacteriolog&iacute;a y patolog&iacute;a, as&iacute; como la exclusi&oacute;n   de los m&eacute;todos quir&uacute;rgicos en la terap&eacute;utica empleada.   Este nuevo campo, tambi&eacute;n llevaba la connotaci&oacute;n de una formaci&oacute;n   acad&eacute;mica y un entrenamiento, as&iacute; como estos m&eacute;dicos   pod&iacute;an hacer de consultantes de otros especialistas.<SUP>9</SUP>          <P>Por tanto, "desde que esta especialidad se perfil&oacute;, lo hizo con   una concepci&oacute;n experimental diferente a la esencialmente descriptiva   y anat&oacute;mica que durante siglos caracterizara a la medicina general".<SUP>10   </SUP>Los internistas trabajar&iacute;an tanto en lo que hoy conocemos   como atenci&oacute;n primaria de salud como en los hospitales.<SUP>4,11</SUP>          <P>Sin embargo, como se ha lamentado <I>Paul Beeson</I>, Profesor Em&eacute;rito   de Medicina, norteamericano, para la mayor&iacute;a de las personas, los   t&eacute;rminos medicina interna e internista, no han tenido nunca un claro   significado.<SUP>12,13</SUP>          <P>A finales del siglo XIX se inici&oacute;, de manera r&aacute;pida, el   desgajamiento de la cl&iacute;nica, con la aparici&oacute;n de nuevas especialidades   m&eacute;dicas, tanto en Europa como en Norteam&eacute;rica. En ese tumulto   -quiz&aacute;s atrasada en el tiempo en relaci&oacute;n con las primeras,   pues inicialmente no se conceb&iacute;a que pudiera constituir una &laquo;especialidad&raquo;,   al ser su campo tan vasto- &iexcl;nace la Medicina Interna!          <P>Por otra parte, parece que pocos hoy discuten que la Medicina Interna   fue la &uacute;nica especialidad que acogi&oacute; la tradici&oacute;n   cl&iacute;nica m&aacute;s &laquo;pura&raquo; e incluso la mantuvo y desarroll&oacute;   al m&aacute;ximo, con gran &eacute;nfasis en los hospitales universitarios   (historia cl&iacute;nica detallada, m&eacute;todo cl&iacute;nico, pases   de visita &laquo;acad&eacute;micos&raquo;, discusiones diagn&oacute;sticas   magistrales, discusiones an&aacute;tomo-cl&iacute;nicas, etc.)          <P>Pero, a diferencia de la cirug&iacute;a, la obstetricia y la pediatr&iacute;a,   que siempre estuvieron perfectamente definidas para todos, tanto en lo   conceptual como en la esfera de su respectiva actuaci&oacute;n, no ha sucedido   lo mismo con la medicina interna. Incluso, su propia existencia como especialidad   tal parece que siempre ha estado en peligro, desde sus inicios hasta el   pasado m&aacute;s reciente y que la prioridad que se le ha dado ha distado   mucho de la callada labor que ha desempe&ntilde;ado durante tanto tiempo.<SUP>7</SUP>          <P>La mayor&iacute;a de las nuevas especialidades m&eacute;dicas fueron   fundadas por cl&iacute;nicos de base ancha, que se dedicaron -asistencial   o investigativamente- de modo preferente a campos m&aacute;s estrechos   de la medicina interna. No ocurri&oacute; lo mismo con sus sucesores, ya   que &eacute;stos se dedicaron desde muy temprano a las especialidades,   sin una base general fuerte en medicina interna.<SUP>11</SUP>          <P>En el caso de los pa&iacute;ses iberolatinoamericanos, la medicina interna   se confundi&oacute;, durante la primera mitad de este siglo, todav&iacute;a   m&aacute;s, con lo que se conoci&oacute; como cl&iacute;nica &laquo;a secas&raquo;   o, en otros casos, con la medicina general. Hab&iacute;a cl&iacute;nicos   con preferencia por la asistencia o investigaciones en algunos tipos de   enfermedades, pero, como caracter&iacute;stica esencial, todos, sin excepci&oacute;n,   eran capaces de enfrentarse a cualquier tipo de paciente ingresado en las   salas de cl&iacute;nica y en los hospitales universitarios, ense&ntilde;ar   all&iacute; a los estudiantes o j&oacute;venes m&eacute;dicos, al lado   de la cama de los enfermos. Tambi&eacute;n es verdad que los conocimientos   eran mucho m&aacute;s limitados y la tecnolog&iacute;a disponible entonces   fundamentalmente consist&iacute;a en el estet&oacute;scopo, el esfigmoman&oacute;metro,   el martilo percutor, el diapas&oacute;n y el oftalmoscopio, a los que se   unieron luego el electrocardi&oacute;grafo y el fluoroscopio, que pr&aacute;cticamente   todos deb&iacute;an manejar con destreza.          <P>Indiscutiblemente, la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico-t&eacute;cnica,   sobre todo despu&eacute;s de la II Guerra Mundial, ha estimulado una carrera   desenfrenada por multiplicar las especialidades, incluyendo ramas bien   pegadas al tronco, como son la geriatr&iacute;a y la medicina intensiva,   aunque afortunadamente, ha surgido la necesidad de otra bien general, la   medicina familiar.          <P>En sentido general, el "internismo" ha sufrido los embates del especialismo   en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y ha entrado en crisis en muchos lugares.   Habitualmente, los especialistas no se responsabilizan con pacientes que   caen fuera del &aacute;rea de su particular competencia -situaci&oacute;n   completamente nueva en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica- y cada vez ha   sido m&aacute;s frecuente que a un mismo enfermo lo est&eacute;n atendiendo   m&uacute;ltiples especialistas, con los m&aacute;s diversos y, a veces,   contradictorios enfoques.<SUP>14</SUP> Pero, como afirmara <I>Carrel</I>,   "la civilizaci&oacute;n moderna necesita a los especialistas. Sin ellos   la ciencia no podr&iacute;a progresar".<SUP>15</SUP>          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Llama la atenci&oacute;n que en los propios Estados Unidos, pa&iacute;s   donde m&aacute;s se han desarrollado las especialidades, surgi&oacute;,   en los a&ntilde;os 70, lo que se ha denominado medicina interna general,   de nuevo un movimiento generalista. La imagen del internista general como   consultante -esto es, un facultativo altamente capacitado que puede generalizar   a trav&eacute;s de todos los campos de la medicina interna y que se reconoce   como consultante por las dem&aacute;s especialidades- ha desaparecido pr&aacute;cticamente   en muchos pa&iacute;ses, aunque su modelo reaparece de vez en cuando, como   un ideal.<SUP>11</SUP>          <P>El intento de brindar toda la asistencia m&eacute;dica, con sub o superespecialistas,   ha sido uno de los factores que, adem&aacute;s de favorecer lo que <I>Barsky</I>   ha denominado la "paradoja de la salud",<SUP>16</SUP> -en este caso con   insatisfacciones de la poblaci&oacute;n con una atenci&oacute;n fragmentada,   despersonalizada y demasiado t&eacute;cnica-, ha contribuido a encarecer   tremendamente la prestaci&oacute;n de los servicios m&eacute;dicos.          <P>El Profesor <I>Jos&eacute; Jord&aacute;n</I>, en una bella imagen dec&iacute;a   que: "... en el frondoso &aacute;rbol de las ciencias m&eacute;dicas, la   medicina interna es el tronco de donde se nutren el resto de las especialidades,   que son las ramas"Y llamaba a conservar fuerte el tronco, para que todas   las ramas crecieran frondosas. <SUP>17</SUP> <I>Alderegu&iacute;a</I>,   parafraseando a <I>Mart&iacute;</I>, escribi&oacute;: "Inj&eacute;rtense   en la medicina interna las especialidades m&eacute;dicas, pero el tronco   ha de seguir siendo la medicina interna".<SUP>1</SUP>          <P>En relaci&oacute;n con Cuba, la Real Universidad Pontificia de San Ger&oacute;nimo   se fund&oacute; en La Habana, en los inicios del siglo XVIII. La influencia   se hizo sentir inicialmente, pero, la medicina cubana "aut&oacute;ctona"   se desarroll&oacute; aceleradamente. El surgimiento de la Sociedad Econ&oacute;mica   de Amigos del Pa&iacute;s y de la Real Academia de Ciencias M&eacute;dicas,   F&iacute;sicas y Naturales de La Habana, impulsaron notablemente el movimiento   cient&iacute;fico fuera de los &aacute;mbitos universitarios. Las figuras   de <I>Tom&aacute;s Romay</I>, a finales del siglo XVIII y de <I>Carlos   Juan Finlay</I>, en la segunda mitad del siglo XIX, sintetizan lo mejor   de la medicina cl&iacute;nica cubana.<SUP>18</SUP>          <P>Es indiscutible que las diferentes escuelas extranjeras de cl&iacute;nica   m&eacute;dica, fundamentalmente la francesa, la alemana, la espa&ntilde;ola   y la norteamericana, influyeron en el crecimiento y el desarrollo de la   escuela de cl&iacute;nica cubana. Sin embargo, nuestra escuela se distingui&oacute;   siempre por haberse apropiado de lo mejor del pensamiento y conocimientos   m&eacute;dicos de cada &eacute;poca y adecuarlos, de una manera coherente,   a las caracter&iacute;sticas y necesidades de nuestro pa&iacute;s. El Hospital   Universitario General "Calixto Garc&iacute;a" constituy&oacute; el "centro   de excelencia" de la cl&iacute;nica cubana durante los primeros 60 a&ntilde;os   de este siglo.   <H4>   LA MEDICINA INTERNA EN CUBA. EL PASADO RECIENTE</H4>      <DIR>"La medicina interna -denominaci&oacute;n reconocida en nuestro medio   desde 1956- tuvo tambi&eacute;n como progenitora, en Cuba, a la medicina   cl&iacute;nica general y ha alcanzado su plenitud despu&eacute;s del per&iacute;odo   revolucionario. Se oficializa y se crean las v&iacute;as para obtener el   grado de especialista, se le incorporan crecientes recursos humanos, se   estimula la superaci&oacute;n cient&iacute;fica de sus miembros, se favorece   el desarrollo de las investigaciones, se caloriza la participaci&oacute;n   activa de los representantes de la especialidad en decisiones de inter&eacute;s   para la misma y, en fin, se permite al internista cumplir con la naturaleza   humanista de la profesi&oacute;n".<SUP>19</SUP></DIR>   Despu&eacute;s de 1959, se reorganiz&oacute; la ense&ntilde;anza de la   Cl&iacute;nica y de la Medicina Interna en nuestro pa&iacute;s, con la   introducci&oacute;n, en el pregrado, de las asignaturas de Proped&eacute;utica   Cl&iacute;nica y Medicina Interna y de una rotaci&oacute;n b&aacute;sica   en el internado. Una de las primeras residencias que se organiz&oacute;   fue la de Medicina Interna.          <P>Los internistas han desempe&ntilde;ado una important&iacute;sima funci&oacute;n   en el desarrollo ulterior de nuestro Sistema Nacional de Salud. La historia   de los servicios m&eacute;dicos en nuestro pa&iacute;s ha marcado la ruta   del desarrollo de la medicina interna, que ha sido depositaria del m&eacute;todo   cl&iacute;nico como arma fundamental que heredamos del pasado y se ha apoyado   en los instrumentos m&aacute;s tradicionales, pues los nuevos medios auxiliares   &laquo;de producci&oacute;n&raquo; -la tecnolog&iacute;a- han pasado, de   manera general, a manos de las especialidades.          <P>El Grupo Nacional de Medicina Interna del Ministerio de Salud P&uacute;blica   de Cuba se gesta y crea en 1968.<SUP>16</SUP> Particular relieve cobr&oacute;   en la organizaci&oacute;n de la especialidad en el pa&iacute;s, el asesoramiento   metodol&oacute;gico a lo largo y ancho de la isla durante los a&ntilde;os   60 y 70 y la publicaci&oacute;n de 3 ediciones de &laquo;Normas&raquo;   de diagn&oacute;stico y tratamiento de la especialidad (1968,1976 y 1984),<SUP>19-21</SUP>   as&iacute; como la conceptualizaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n del Programa   de Atenci&oacute;n Integral al Adulto.<SUP>22</SUP>          <P>La Sociedad Cubana de Medicina Interna, ha organizado y celebrado m&uacute;ltiples   eventos cient&iacute;ficos, entre los que se destacan sus 6 congresos nacionales   (La Habana, 1974; Camag&uuml;ey, 1978; La Habana, 1981; La Habana, 1985;   La Habana, 1989 y Santiago de Cuba, 1994).   <H4>   LA MEDICINA INTERNA EN CUBA. ETAPA ACTUAL (&iquest;QU&Eacute; ERES?)</H4>   En los pa&iacute;ses, como Cuba, donde los internistas y el &laquo;internismo&raquo;   se han mantenido contra viento y marea, la medicina interna no ha abandonado   la primera l&iacute;nea del combate asistencial-docente cotidiano y los   que la pr&aacute;ctican han estado sometidos, durante las 4 d&eacute;cadas   pasadas, al peso de una excesiva presi&oacute;n y responsabilidad, donde   sobresale el trabajo abnegado de nuestros colegas en los cuerpos de guardia   y en las salas de los hospitales, la asistencia a un alt&iacute;simo porcentaje   de pacientes ingresados en las unidades de cuidados progresivos (intensivos   e intermedios) y la labor de atenci&oacute;n ambulatoria en diferentes   niveles y modelos. Si ello da una idea de la magnitud de su tarea asistencial,   es importante comprender tambi&eacute;n su trascendencia cualitativa.<SUP>1</SUP>   Metodol&oacute;gicamente, los internistas tambi&eacute;n han encabezado   la atenci&oacute;n integral del adulto.          <P>Pero la medicina interna ha tenido y tiene, adem&aacute;s, como ninguna   otra especialidad, una extraordinaria responsabilidad de futuro con sus   acciones fundamentales en la formaci&oacute;n de nuevas generaciones de   m&eacute;dicos. No s&oacute;lo con los problemas relacionados con la educaci&oacute;n   cient&iacute;fico-t&eacute;cnica, sino en la formaci&oacute;n laboral,   moral, patri&oacute;tica, es decir, integral, de los futuros profesionales   de la salud.<SUP>1</SUP> Por tanto, podemos afirmar que la labor docente   desarrollada por los internistas durante 40 a&ntilde;os en Cuba, ha sido   la piedra angular de la formaci&oacute;n de m&aacute;s de 60 000 m&eacute;dicos   y miles de especialistas en este per&iacute;odo.          <P>Estimamos que dada la amplia base formativa que la medicina interna   posibilita, y que en nuestro pa&iacute;s se enriqueci&oacute; con una vinculaci&oacute;n   activa a la comunidad a trav&eacute;s de la Atenci&oacute;n Primaria de   Salud y al mismo tiempo del desarrollo de los Cuidados Intensivos desde   los a&ntilde;os 70, los internistas cubanos han profesado una ciencia sociobiol&oacute;gica,   cuyo objeto es el hombre adulto, individual y colectivamente, sano y enfermo.<SUP>11</SUP>          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>M&aacute;s de 3 000 profesionales constituyen hoy el &laquo;ej&eacute;rcito&raquo;   de especialistas de medicina interna en Cuba, distribuidos en todos los   niveles de atenci&oacute;n. Actualmente se desempe&ntilde;an en nuestro   pa&iacute;s varios &laquo;tipos de internistas&raquo;. Cada uno ha desarrollado   caracter&iacute;sticas peculiares, en los diferentes aspectos asistenciales,   docentes, de investigaci&oacute;n y administrativos, a partir de la base   ancha de la medicina interna. Entre ellos podemos identificar: los que   se dedican a la atenci&oacute;n primaria, a los cuidados intensivos, a   la geriatr&iacute;a, a la infectolog&iacute;a, a la direcci&oacute;n de   los servicios de salud, a subespecialidades cl&iacute;nicas, as&iacute;   como los internistas generales, donde se incluyen un pu&ntilde;ado de los   &laquo;cl&aacute;sicos&raquo; e incluso, los &laquo;acad&eacute;micos&raquo;.          <P>No podemos olvidar que el marco actual de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica   est&aacute; influido por nuevos factores importantes, que se iniciaron   en los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados, pero que hoy tambi&eacute;n   nos afectan. Entre ellos, se encuentran:<SUP>5</SUP>   <OL>       <LI>   El notable desarrollo tecnol&oacute;gico alcanzado, sobre todo en la segunda   mitad del siglo XX.</LI>          <LI>   El proceso de globalizaci&oacute;n, que ha incluido la salud.</LI>          <LI>   La sanidad como mercanc&iacute;a y &laquo;mercado&raquo;.</LI>          <LI>   Las relaciones entre los servicios de salud y la &laquo;sociedad del bienestar&raquo;.</LI>          <LI>   Los efectos sanitarios de factores extrasanitarios.</LI>          <LI>   Los cambios en la prevalencia y el curso cl&iacute;nico de viejas y de   nuevas enfermedades.</LI>       </OL>   Debemos derribar las barreras que se han opuesto y se oponen a&uacute;n   en nuestros d&iacute;as a un proceso claro de conceptualizaci&oacute;n   de la cl&iacute;nica -y de la medicina interna-, como ciencia y como pr&aacute;ctica,   que satisfaga las expectativas de una comunidad cada vez m&aacute;s conocedora   y m&aacute;s cr&iacute;tica. Entre ellas, tenemos:<SUP>24</SUP>   <UL>       <LI>   Poco conocimiento y difusi&oacute;n entre los m&eacute;dicos y en la sociedad,   de la historia, en el mundo y en cada pa&iacute;s, de la cl&iacute;nica   y de la medicina, de sus debates y de sus dilemas.</LI>          ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>   Multitud de profesores en las universidades m&eacute;dicas, pero pocos   &laquo;maestros&raquo;.</LI>          <LI>   Formaci&oacute;n cultural insuficiente de educadores y educandos.</LI>          <LI>   Pobre prestigio y recompensa social de la actividad te&oacute;rica.</LI>          <LI>   Alejamiento progresivo de las facultades de Medicina del resto de las facultades   universitarias, en especial de las Humanidades.</LI>          <LI>   Predominio del paradigma biom&eacute;dico en la pr&aacute;ctica.</LI>          <LI>   Excesiva confianza en la tecnolog&iacute;a avanzada de los &uacute;ltimos   decenios.</LI>          <LI>   Exagerada preocupaci&oacute;n -&iquest;siempre necesaria?- por la pr&aacute;ctica   cotidiana, compleja e impredecible, pero poco reflexiva y, con frecuencia,   dirigida por normas y orientaciones superiores.</LI>          <LI>   Proliferaci&oacute;n acelerada del especialismo y de las especialidades   m&eacute;dica -con mayor &eacute;nfasis en el pensamiento anal&iacute;tico-,   y no desarrollo paralelo del generalismo -con insuficiente profundizaci&oacute;n   y reconocimiento de la s&iacute;ntesis.</LI>       </UL>   Se ha dicho que &laquo;la hierba -como todas las cosas grandes e importantes   del mundo- crece de noche, en silencio, sin que nadie la vea crecer&raquo;.<SUP>25</SUP>   Estimamos que la medicina interna, como la hierba tambi&eacute;n crece   de noche. En las guardias, en los desvelos de los internistas por sus pacientes,   en las clases preparadas en horas que se suponen sean para reponer el cansancio   cotidiano, en el estudio sistem&aacute;tico de viejos y nuevos conocimientos,   en los intentos reiterados de mantenernos al d&iacute;a, en la preparaci&oacute;n   de un art&iacute;culo cient&iacute;fico, en la gestaci&oacute;n de nuevos   planes, sue&ntilde;os, etc. Es la medicina sin <I>show</I>. Nuestro <I>show</I>   es el de todos los d&iacute;as.          <P>&iquest;Qui&eacute;n continuar&aacute; el di&aacute;logo que simb&oacute;licamente   iniciara <I>Esculapio</I>, en aquellos famosos Consejos?: "&iquest;Quieres   ser m&eacute;dico, hijo m&iacute;o?" Hoy les pudi&eacute;ramos decir a   los j&oacute;venes estudiantes y m&eacute;dicos que se nos acercan en cantidad   creciente, para sorpresa de muchos, en estos a&ntilde;os dif&iacute;ciles   -a pesar de no tener ninguna campa&ntilde;a de proselitismo ni de marketing-,   rememorando a <I>Esculapio:</I>   <DIR>"Pi&eacute;nsalo bien, mientras est&aacute;s a tiempo. Pero, si indiferente   a la fortuna, a los placeres, a la ingratitud, si sabiendo que te ver&aacute;s   solo entre las fieras humanas, tienes un alma lo bastante estoica para   satisfacerte con el deber cumplido sin ilusiones; si te juzgas pagado lo   bastante con la dicha de una madre, con una cara que sonr&iacute;e porque   ya no padece, con la faz de un moribundo a qui&eacute;n ocultas la llegada   de la muerte; SI ANSIAS CONOCER AL HOMBRE, penetrar todo lo tr&aacute;gico   de su destino, entonces (HAZTE M&Eacute;DICO Y DESPU&Eacute;S INTERNISTA,   HIJO M&Iacute;O!</DIR>      <H4>   FUTURO (&iquest;QU&Eacute; SER&Aacute;S?)</H4>   La revoluci&oacute;n cient&iacute;fico-t&eacute;cnica de los &uacute;ltimos   50 a&ntilde;os lo que ha revolucionado es la t&eacute;cnica, no la cl&iacute;nica.   Lo que se ha vuelto obsoleto es la t&eacute;cnica antigua, no la cl&iacute;nica.<SUP>26,27</SUP>   Si alguna especialidad m&eacute;dica tiene que mantener la defensa a ultranza   del m&eacute;todo cl&iacute;nico en la evaluaci&oacute;n de la persona   sana o enferma, esa es, sin dudas, la Medicina Interna. Estimamos que en   esta crucial tarea estar&aacute;n nuestras fortalezas y debilidades en   el futuro.<SUP>26,27</SUP>          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Por otra parte, tambi&eacute;n resurgir&aacute;, en a&ntilde;os venideros,   en diferentes lugares y momentos, el debate sobre la necesidad de que la   medicina interna subsista. A continuaci&oacute;n se&ntilde;alamos 4 razones   que ha dado una autora norteamericana para preservar la medicina interna   en el futuro.   <H6>   Razones para preservar a la Medicina Interna en el futuro<SUP>11</SUP></H6>      <OL>       <LI>   La medicina interna ha servido de alguna manera como la &laquo;conciencia&raquo;   de la profesi&oacute;n m&eacute;dica</LI>       </OL>      <UL>   <UL>       <LI>   Los t&eacute;rminos absolutos en medicina son pocos</LI>          <LI>   Las habilidades t&eacute;cnicas son importantes, pero limitadas</LI>          <LI>   El juicio y el car&aacute;cter son atributos muy deseables para ser buen   m&eacute;dico</LI>          <LI>   El humanismo es una parte intr&iacute;nseca de la profesi&oacute;n</LI>       </UL>       </UL>      <OL START=2>       <LI>   Los internistas son capaces de cubrir un amplio espectro asistencial, desde   la atenci&oacute;n primaria hasta la terciaria.</LI>          ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>   El internista se puede convertir en el &aacute;rbitro y el negociador entre   el paciente y los restantes especialistas.</LI>          <LI>   De todas las especialidades, la medicina interna es la que ha estado m&aacute;s   sometida a mayores cambios durante su historia y es la que se ha adaptado   mejor.</LI>       </OL>   Al tratar de definir las &laquo;misiones&raquo; atencionales actuales y   futuras de la medicina interna en nuestro pa&iacute;s hemos identificado   las siguientes:   <H6>   MISIONES &laquo;ATENCIONALES&raquo; ACTUALES Y FUTURAS QUE IDENTIFICAMOS   EN LA MEDICINA INTERNA CUBANA</H6>      <OL>       <LI>   Integraci&oacute;n. Esta es una ciencia pr&aacute;ctica que debe recuperar   y articular de una forma arm&oacute;nica el saber y las destrezas surgidos   en las especialidades de todo orden que se relacionan con la asistencia   de los adultos.</LI>          <LI>   S&iacute;ntesis. La promoci&oacute;n de la persona humana del adulto, una   e indivisible, en todas sus dimensiones biopsicosociales, como centro de   todos los prop&oacute;sitos y metas.</LI>          <LI>   Coordinaci&oacute;n. No es s&oacute;lo una labor de gerencia -aunque tambi&eacute;n   lo es-, ni de rector&iacute;a de otras disciplinas. Es una misi&oacute;n   esencialmente de servicio, de organizaci&oacute;n eminentemente horizontal,   de dar y de obtener de cada cual, en el colectivo, lo mejor de s&iacute;.</LI>          <LI>   Cooperaci&oacute;n. Todas las relaciones deben basarse en una &eacute;tica   human&iacute;stica de ayuda mutua y con un rigor cient&iacute;fico que   favorezcan la mejor atenci&oacute;n de los adultos. En este sentido, la   funci&oacute;n educativa -tanto a los estudiantes y profesionales de la   salud, como a la comunidad- y la funci&oacute;n investigativa, llevadas   a cabo con calidad, garantizan su credibilidad.</LI>          <LI>   Especificidad. Radica en el acceso complejo de la atenci&oacute;n m&eacute;dica,   social y psicol&oacute;gica de los adultos. En este sentido, interesa resaltar   aqu&iacute; la necesidad de abordar esta atenci&oacute;n a las personas   como &laquo;sujetos&raquo; y no como &laquo;objetos&raquo;, situaci&oacute;n   a veces no totalmente clara a nivel conceptual ni pr&aacute;ctico.</LI>       </OL>      <H4>   LA MEDICINA INTERNA DEL SIGLO XXI</H4>   Estimamos que entre las claves de la necesaria &laquo;revoluci&oacute;n   de la cl&iacute;nica&raquo; que la medicina interna -y los internistas-,   desde adentro, debemos sostener est&aacute;n las siguientes.   <OL>       <LI>   Una cl&iacute;nica con ra&iacute;ces en las personas y para las personas.</LI>          ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>   Una cl&iacute;nica en y desde el cambio.</LI>          <LI>   Una cl&iacute;nica para la soluci&oacute;n de los problemas de los pacientes   desde los potenciales de la salud.</LI>          <LI>   Una cl&iacute;nica compartida como quehacer, integradora e integr&aacute;ndose   a todas las posibilidades de los saberes.</LI>          <LI>   Una cl&iacute;nica que sirva al objetivo pr&aacute;ctico de controlar los   da&ntilde;os y riesgos y, adem&aacute;s, de potenciar los factores protectores   individuales y comunitarios.</LI>          <LI>   Una cl&iacute;nica que permita mediar entre las complejidades de los diferentes   niveles macro (sociales, institucionales, grupales) y micro (hasta molecular,   gen&eacute;tico).</LI>          <LI>   Una cl&iacute;nica que evite la tentaci&oacute;n del reduccionismo cuantitativo   -sin desconocer y evaluar con rigor las evidencias-, tendiendo hacia enfoques   hol&iacute;sticos que incorporen lo cualitativo en el an&aacute;lisis de   los problemas.</LI>          <LI>   Una cl&iacute;nica que tenga en cuenta las preocupaciones actuales de la   ciencia: globalidad, caos, indeterminaci&oacute;n, imprevisibilidad, cambio,   sistemas din&aacute;micos.</LI>          <LI>   Una cl&iacute;nica que trate de disminuir la incertidumbre del m&eacute;dico   frente a un problema de salud individual dado y refutar, hasta donde sea   posible, la hip&oacute;tesis planteada como diagn&oacute;stico presuntivo.</LI>          <LI>   Una cl&iacute;nica que tenga en cuenta que es m&aacute;s importante saber   qui&eacute;n es la persona que tiene determinada enfermedad, que cu&aacute;l   enfermedad tiene determinada persona.</LI>       </OL>   Por tanto, consideramos que la medicina interna est&aacute; llamada, hoy   en d&iacute;a, a desarrollar te&oacute;rica y pr&aacute;cticamente la cl&iacute;nica   y a hacer que se mantenga viva por siempre, como su m&aacute;s extraordinaria   contribuci&oacute;n a la medicina del futuro.<SUP>1 </SUP>Para ello, hace   falta que los internistas del presente y del ma&ntilde;ana se adapten din&aacute;micamente   a los cambios, definiendo lo que debe perdurar para que lo dem&aacute;s   pueda cambiar, sin perder los principios b&aacute;sicos de la cl&iacute;nica.   Diferenciar claramente entre lo que es ciencia y lo que es t&eacute;cnica.          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Se necesita una identificaci&oacute;n y una formaci&oacute;n de l&iacute;deres   que sean capaces de integrar, de unir, de generalizar. El reto radica en   encontrar el equilibrio entre la formaci&oacute;n cient&iacute;fica y el   desarrollo de las destrezas necesarias para atender y resolver los problemas   concretos de salud<SUP>27</SUP> y, por ende, de la cl&iacute;nica.          <P>Debe incorporar m&aacute;s profundamente en su acci&oacute;n futura,   la prevenci&oacute;n y la promoci&oacute;n. Reconocer que su primera trinchera   no est&aacute; en las salas hospitalarias, sino en la atenci&oacute;n primaria   de salud y en la medicina familiar, sus aliadas naturales,<SUP>1</SUP>   pero sin abandonar sus misiones fundamentales en los hospitales y en las   universidades. Al mismo tiempo, puede -y debiera- ser la plataforma te&oacute;rica   y pr&aacute;ctica de base, fundamental, para cualquiera de las viejas y   nuevas especialidades cl&iacute;nicas.          <P>Debemos llevar al resto de nuestros colegas y estudiantes la visi&oacute;n   del &laquo;gran panorama&raquo;, de la medicina cl&iacute;nica y de la   sociedad. En otras palabras, una formaci&oacute;n que sea capaz de lograr   el atrapamiento sint&eacute;tico de la mejor cl&iacute;nica en cada &eacute;poca   y lugar. Sigue siendo necesaria una teor&iacute;a general que explique   el proceso salud/enfermedad en una persona determinada, en los grupos y   en la sociedad.<SUP>28</SUP> La contribuci&oacute;n de la medicina interna   en este camino puede ser decisiva. Las herramientas que aporta la epidemiolog&iacute;a   cl&iacute;nica, utilizadas adecuadamente, potencializan estos prop&oacute;sitos.          <P>Hay quien podr&aacute; pensar que todo esto es una <B>utop&iacute;a</B>,   en un mundo globalizado, cada vez m&aacute;s te&ntilde;ido de un pragmatismo   que asusta. A ellos les podemos responder que la idea de la utop&iacute;a   siempre ha acompa&ntilde;ado a la medicina interna desde su nacimiento.   Su existencia siempre ha sido discutida, siempre ha estado en peligro de   extinci&oacute;n, siempre fue asediada por amenazas externas, siempre parece   que llega tarde. O sea, el fen&oacute;meno no es nuevo.          <P>En los albores del nuevo siglo, cuando los avances tecnol&oacute;gicos   sigue creciendo de manera exponencial, cuando florece la medicina basada   en la evidencia, cuando se anuncia la pr&oacute;xima llegada del paradigma   gen&eacute;tico, alguien profetiza que podemos pasar a ser &laquo;<B>los   dinosaurios, o los quijotes de la medicina</B>&raquo;. No nos preocupan   esos calificativos si lo que se trata es de salvar al ser humano entre   toda la madeja globalizadora: tecnol&oacute;gica, economicista y pragm&aacute;tica   que se nos encima, en medio de un proceso continuo de reformas de los sistemas   de salud de cada pa&iacute;s, con el objetivo central de contener el incremento   continuo de los gastos en los servicios m&eacute;dicos.          <P>Tendremos que seguir plante&aacute;ndonos las interrogantes que se han   repetido por m&aacute;s de un siglo: &iquest;Qui&eacute;nes somos? &iquest;Qu&eacute;   queremos? &iquest;Ad&oacute;nde vamos? &iquest;Por qu&eacute; lo hacemos?   &iquest;Cu&aacute;l es nuestro papel (nuestra misi&oacute;n) en el Sistema   Nacional de Salud? &iquest;C&oacute;mo compaginar nuestros enfoques y necesidades,   en todos los sentidos, con los de los pacientes y los de los servicios   de salud? Tambi&eacute;n, por qu&eacute; no, &iquest;c&oacute;mo ayudar   a ser m&aacute;s eficiente nuestro sistema de salud?   <DIR>"En el pasado, la idea de solidez se basaba en la permanencia de las   cosas, en la duraci&oacute;n de sus formas y en el car&aacute;cter aparentemente   inmutable de sus relaciones. Este mundo de certidumbres r&iacute;gidas   en el que se apoyaban la mayor&iacute;a de los modelos de interpretaci&oacute;n   de la realidad, ya no existe".<SUP>29</SUP>          <P>Hoy -y parece que cada vez m&aacute;s en el futuro-, nos encontramos   en un mundo "fluido", en el que la permanencia que tanto necesitamos no   nos es dada, sino que hemos de conquistarla por voluntad deliberada: esta   &laquo;solidez&raquo;, cuando existe, es fruto de un proyecto. Proyecto   que consiste en definir lo que debe perdurar para que lo dem&aacute;s pueda   cambiar.<SUP>29</SUP></DIR>   Por ello, no basta s&oacute;lo con tener las ideas claras. Para alcanzar   las metas propuestas hace falta tambi&eacute;n una dosis alta de un buen   pragmatismo. Son importantes las alianzas estrat&eacute;gicas de la Medicina   Interna con otras especialidades de &laquo;base ancha&raquo;, como la medicina   familiar, la pediatr&iacute;a, la geriatr&iacute;a, la epidemiolog&iacute;a,   la salud p&uacute;blica. Nos anima tambi&eacute;n el hecho de que, como   hemos referido, la medicina interna ha vivido constantemente en crisis,   ambig&uuml;edad, incertidumbre, conflicto y adaptaci&oacute;n.          <P>Se requiere de una formaci&oacute;n profesional s&oacute;lida en todos   los sentidos y de una vocaci&oacute;n de servicio, de una entrega que tiene   que nacer desde las propias &laquo;aulas universitarias&raquo; y de una   actitud ejemplar en el desempe&ntilde;o de nuestras funciones en todo momento   y lugar. A pesar de reconocer el alcance del desaf&iacute;o que enfrentamos   -mantener el tesoro de la esencia misma de la cl&iacute;nica en un ambiente   inestable y cambiante-, confiamos en el triunfo de lo mejor del ser humano   para continuar avanzando en el pr&oacute;ximo siglo en este camino, por   el bien de todos.   <H4>   REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</H4>      <OL>       <LI>   Alderegu&iacute;a J. La Medicina Interna y la Salud P&uacute;blica en Cuba:   Perspectivas para nuevas acciones. En: Problemas de Higiene Social y Organizaci&oacute;n   de Salud P&uacute;blica. La Habana: Ed. Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica,   1985:207-11.</LI>          <LI>   Iliz&aacute;stigui F. La ciencia cl&iacute;nica como objeto de estudio.   Bol Ateneo &laquo;Juan C&eacute;sar Garc&iacute;a&raquo;, 1996;4:7-25.</LI>          ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>   Delgado G. Nacimiento y desarrollo hist&oacute;rico de la cl&iacute;nica.   Bol Ateneo &laquo;Juan C&eacute;sar Garc&iacute;a&raquo; 1996;4:1-6.</LI>          <LI>   Howell JD. The history of medicine. En: Kelley WN. Textbook of Internal   Medicine. 2nd ed. Philadelphia: J.B. Lippincott Co. 1992:5-8.</LI>          <LI>   White KL. La epidemiolog&iacute;a contempor&aacute;nea: perspectivas y   usos. En: Usos y perspectivas de la epidemiolog&iacute;a. Documentos del   Seminario sobre usos y perspectivas de la epidemiolog&iacute;a. Buenos   Aires (Argentina) 7-10 Noviembre 1983:211-220. Washington: Organizaci&oacute;n   Panamericana de la Salud, 1984. Publicaci&oacute;n No. PNSP 84-47.</LI>          <LI>   Iliz&aacute;stigui F. Salud, Medicina y Educaci&oacute;n M&eacute;dica.   Ciudad de La Habana: Ed. Ciencias M&eacute;dicas, 1985:119-178.</LI>          <LI>   Lorenzano C. La Estructura Te&eacute;rica de la Medicina y las Ciencias   Sociales. En: Rodr&iacute;guez MI. Lo biol&oacute;gico y lo social, su   articulaci&oacute;n en la formaci&oacute;n del personal de salud. Washington:   Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud, 1994:35-62. Serie Desarrollo   de Recursos Humanos No. 101.</LI>          <LI>   Grupo Nacional de Medicina Interna. Estado actual y perspectivas de desarrollo   de la Medicina Interna. Ciudad de La Habana: Ministerio de Salud P&uacute;blica,   1981.</LI>          <LI>   Bean WB. Origin of the term &laquo;internal medicine&raquo;. N Engl J Med   1982:306:182-3.</LI>          <LI>   Azcuy P. Pr&oacute;logo. En: Grupo Nacional de Medicina Interna. Normas   de Medicina Interna. La Habana: Ed. Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1976:VII-VIII.</LI>          <LI>   Espinosa A. La Geriatr&iacute;a y la Gerontolog&iacute;a en los umbrales   del siglo XXI. Conferencia en el II Congreso Centroamericano y del Caribe   de Gerontolog&iacute;a y Geriatr&iacute;a, IV Seminario Internacional de   Atenci&oacute;n al Anciano. III Congreso Nacional de Gerontolog&iacute;a   y Geriatr&iacute;a, I Jornada del Cono Sur al Caribe de Gerontolog&iacute;a   y Geriatr&iacute;a, La Habana, Mayo 1996.</LI>          <LI>   Osler W. Internal medicine as a vocation. En: Osler W. Aequanimitas, with   Other Addresses to Medical Students, Nurses and Practitioners of Medicine.   3rd. ed. Philadelphia: Blakiston, 1932.</LI>          ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>   Beeson PB. One Hundred Years of American Internal Medicine. Ann Intern   Med 1986;105:436-44.</LI>          <LI>   Stevens RM. Issues for American Internal Medicine Through the Last Century.   Ann Intern Med 1986:105:592-606.</LI>          <LI>   Carrel A. La inc&oacute;gnita del hombre. Santiago de Chile: Ed. Ercilla,   1936.</LI>          <!-- ref --><LI>   Barsky AJ. The health paradox. N Engl J Med 1988;318(7):414-18.</LI>    <LI>   Jord&aacute;n J. Discurso de clausura del III Congreso Nacional de Medicina   Interna, La Habana, noviembre de 1981.</LI>          <LI>   L&oacute;pez S&aacute;nchez J. Finlay. El hombre y la verdad cient&iacute;fica.   Ciudad de La Habana: Ed. Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1989.</LI>          <LI>   Grupo Nacional de Medicina Interna. Normas de Medicina Interna. La Habana:   Ed. Orbe, 1968.</LI>          <LI>   Grupo Nacional de Medicina Interna. Normas de Medicina Interna. 2da. ed.   La Habana: Ed. Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1976.</LI>          <LI>   Fern&aacute;ndez JE, Sollet R, Alonso OB, Fern&aacute;ndez JA, Iliz&aacute;stigui   F, Mac&iacute;as I, et al. Manual de procedimientos de diagn&oacute;stico   y tratamiento en Medicina Interna. La Habana: Editorial Pueblo y Educaci&oacute;n.   1984.</LI>          <LI>   Ministerio de Salud P&uacute;blica. Programa de Atenci&oacute;n Integral   al Adulto. Guant&aacute;namo: s/e, 1986.</LI>          ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>   Cabello JB, Bonfill X, Garc&iacute;a JD, Latour J, L&aacute;zaro P, P&eacute;rez   A, Permanyer C, Soria B, Soriguer FC. El futuro de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica,   la investigaci&oacute;n necesaria. Ponencia presentada en la Reuni&oacute;n   de Unidades de Investigaci&oacute;n, Albacete, Espa&ntilde;a, 1996.</LI>          <LI>   La Cl&iacute;nica a las puertas del Siglo XXI. Primer encuentro: La conceptualizaci&oacute;n   general. Conclusiones. La Habana, Dic 1995. Documento no publicado.</LI>          <LI>   Mart&iacute;n Descalzo JL. Razones para la esperanza. 20a. ed., Madrid:   Sociedad de Educaci&oacute;n Atenas, 1993:14-16.</LI>          <LI>   Iliz&aacute;stigui F, Rodr&iacute;guez L. El m&eacute;todo cl&iacute;nico.   Rev Finlay 1990;4(4):3-23.</LI>          <LI>   Y&eacute;pez RF, Barreto D. La Interdisciplinariedad, Lo Biol&oacute;gico   y Social en la Formaci&oacute;n de M&eacute;dicos. En: Rodr&iacute;guez   MI. Lo Biol&oacute;gico y Lo Social, su articulaci&oacute;n en la formaci&oacute;n   del personal de salud. Washington: Organizaci&oacute;n Panamericana de   la Salud, 1994:143-61. Serie Desarrollo de Recursos Humanos No. 101.</LI>          <LI>   Diez-Roux AV. Bringing Context Back into Epidemiology: Variables and Fallacies   in Multilevel Analysis. Am J Public Health 1998;88:216-22.</LI>          <LI>   Manzini E. Nadando contra la corriente. &iquest;C&oacute;mo edificar algo   permanente en sociedades en las que el cambio es la regla?. El Correo de   la UNESCO. 1996;12:6-8.</LI>       </OL>   Dr. <I>Alfredo Espinosa Brito</I>.&nbsp;    <BR>   Especialista de II Grado en Medicina Interna.       <BR>Doctor en Ciencias M&eacute;dicas.       ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>*&nbsp;<A NAME="asterisco"></A>Conferencia Inaugural del VII Congreso   Nacional de Medicina Interna, II Encuentro de Sociedades Iberolatinoamericanas   de Medicina Interna y III Seminario Internacional de Hipertensi&oacute;n   Arterial. Cienfuegos, Cuba, 18 de noviembre de 1998.            ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aldereguía]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Medicina Interna y la Salud Pública en Cuba: Perspectivas para nuevas acciones]]></article-title>
<source><![CDATA[Problemas de Higiene Social y Organización de Salud Pública]]></source>
<year>1985</year>
<page-range>207-11</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ed. Científico-Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ilizástigui]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La ciencia clínica como objeto de estudio]]></article-title>
<source><![CDATA[Bol Ateneo Juan César García,]]></source>
<year>1996</year>
<volume>4</volume>
<page-range>7-25</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Delgado]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Nacimiento y desarrollo histórico de la clínica]]></article-title>
<source><![CDATA[Bol Ateneo Juan César García,]]></source>
<year>1996</year>
<volume>4</volume>
<page-range>1-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Howell]]></surname>
<given-names><![CDATA[JD]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The history of medicine]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Kelley]]></surname>
<given-names><![CDATA[WN]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Textbook of Internal Medicine]]></source>
<year>1992</year>
<edition>2</edition>
<page-range>5-8</page-range><publisher-loc><![CDATA[Philadelphia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[J.B. Lippincott Co]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[White]]></surname>
<given-names><![CDATA[KL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La epidemiología contemporánea: perspectivas y usos]]></article-title>
<source><![CDATA[Usos y perspectivas de la epidemiología]]></source>
<year>1984</year>
<conf-name><![CDATA[ Documentos del Seminario sobre usos y perspectivas de la epidemiología]]></conf-name>
<conf-date>7-10 Noviembre 1983</conf-date>
<conf-loc>Buenos Aires (Argentina) </conf-loc>
<page-range>211-220</page-range><publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Organización Panamericana de la Salud]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ilizástigui]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Salud, Medicina y Educación Médica]]></source>
<year>1985</year>
<page-range>119-178</page-range><publisher-loc><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ed. Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lorenzano]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Estructura Teérica de la Medicina y las Ciencias Sociales]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[MI]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Lo biológico y lo social, su articulación en la formación del personal de salud]]></source>
<year>1994</year>
<page-range>35-62</page-range><publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Organización Panamericana de la Salud]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Grupo Nacional de Medicina Interna</collab>
<source><![CDATA[Estado actual y perspectivas de desarrollo de la Medicina Interna]]></source>
<year>1981</year>
<publisher-loc><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ministerio de Salud Pública]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bean]]></surname>
<given-names><![CDATA[WB]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Origin of the term internal medicine]]></article-title>
<source><![CDATA[N Engl J Med]]></source>
<year>1982</year>
<volume>306</volume>
<page-range>182-3</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Azcuy]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Prólogo]]></article-title>
<collab>Grupo Nacional de Medicina Interna</collab>
<source><![CDATA[Normas de Medicina Interna]]></source>
<year>1976</year>
<page-range>VII-VIII</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ed. Científico-Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Espinosa]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La Geriatría y la Gerontología en los umbrales del siglo XXI]]></source>
<year></year>
<conf-name><![CDATA[ Conferencia en el II Congreso Centroamericano y del Caribe de Gerontología y Geriatría, IV Seminario Internacional de Atención al Anciano. III Congreso Nacional de Gerontología y Geriatría, I Jornada del Cono Sur al Caribe de Gerontología y Geriatría]]></conf-name>
<conf-date>Mayo 1996</conf-date>
<conf-loc>La Habana </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Osler]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Internal medicine as a vocation]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Osler]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Aequanimitas, with Other Addresses to Medical Students, Nurses and Practitioners of Medicine]]></source>
<year>1932</year>
<edition>3</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Philadelphia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Blakiston]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Beeson]]></surname>
<given-names><![CDATA[PB]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[One Hundred Years of American Internal Medicine]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Intern Med]]></source>
<year>1986</year>
<volume>105</volume>
<page-range>436-44</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stevens]]></surname>
<given-names><![CDATA[RM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Issues for American Internal Medicine Through the Last Century]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Intern Med]]></source>
<year>1986</year>
<volume>105</volume>
<page-range>592-606</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Carrel]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La incógnita del hombre]]></source>
<year>1936</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago de Chile ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ed. Ercilla]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Barsky]]></surname>
<given-names><![CDATA[AJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The health paradox]]></article-title>
<source><![CDATA[N Engl J Med]]></source>
<year>1988</year>
<volume>318</volume>
<numero>7</numero>
<issue>7</issue>
<page-range>414-18</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jordán]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
<conf-name><![CDATA[ Discurso de clausura del III Congreso Nacional de Medicina Interna]]></conf-name>
<conf-date>noviembre de 1981</conf-date>
<conf-loc>Habana </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[López Sánchez]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Finlay: El hombre y la verdad científica]]></source>
<year>1989</year>
<publisher-loc><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ed. Científico-Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Grupo Nacional de Medicina Interna</collab>
<source><![CDATA[Normas de Medicina Interna]]></source>
<year>1968</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ed. Orbe]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Grupo Nacional de Medicina Interna</collab>
<source><![CDATA[Normas de Medicina Interna]]></source>
<year>1976</year>
<edition>2</edition>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ed. Científico-Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[JE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sollet]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Alonso]]></surname>
<given-names><![CDATA[OB]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ilizástigui]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Macías]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Manual de procedimientos de diagnóstico y tratamiento en Medicina Interna]]></source>
<year>1984</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Pueblo y Educación]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>Ministerio de Salud Pública</collab>
<source><![CDATA[Programa de Atención Integral al Adulto]]></source>
<year>1986</year>
<publisher-loc><![CDATA[Guantánamo ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cabello]]></surname>
<given-names><![CDATA[JB]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bonfill]]></surname>
<given-names><![CDATA[X]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[García]]></surname>
<given-names><![CDATA[JD]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Latour]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lázaro]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pérez]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Permanyer]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Soria]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Soriguer]]></surname>
<given-names><![CDATA[FC]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El futuro de la práctica clínica, la investigación necesaria]]></source>
<year></year>
<conf-name><![CDATA[ Ponencia presentada en la Reunión de Unidades de Investigación]]></conf-name>
<conf-date>1996</conf-date>
<conf-loc>Albacete </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[La Clínica a las puertas del Siglo XXI: Primer encuentro: La conceptualización general. Conclusiones]]></source>
<year>Dic </year>
<month>19</month>
<day>95</day>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Martín Descalzo]]></surname>
<given-names><![CDATA[JL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Razones para la esperanza]]></source>
<year>1993</year>
<edition>20</edition>
<page-range>14-16</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Sociedad de Educación Atenas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ilizástigui]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El método clínico]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Finlay]]></source>
<year>1990</year>
<volume>4</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>3-23</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Yépez]]></surname>
<given-names><![CDATA[RF]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Barreto]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Interdisciplinariedad, Lo Biológico y Social en la Formación de Médicos]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[MI]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Lo Biológico y Lo Social, su articulación en la formación del personal de salud]]></source>
<year>1994</year>
<page-range>143-61</page-range><publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Organización Panamericana de la Salud]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Diez-Roux]]></surname>
<given-names><![CDATA[AV]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Bringing Context Back into Epidemiology: Variables and Fallacies in Multilevel Analysis]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Public Health]]></source>
<year>1998</year>
<volume>88</volume>
<page-range>216-22</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Manzini]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Nadando contra la corriente: Cómo edificar algo permanente en sociedades en las que el cambio es la regla?]]></article-title>
<source><![CDATA[El Correo de la UNESCO]]></source>
<year>1996</year>
<volume>12</volume>
<page-range>6-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
