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</front><body><![CDATA[ <H3> De la Prensa M&eacute;dica Extranjera</H3>      <H2>   Microalbuminuria en la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica<SUP>*</SUP></H2>   <I>Burton D Rose, MD y David K McCulloch MD</I>          <P>El aumento de la expulsi&oacute;n de prote&iacute;nas es el primer indicio   cl&iacute;nico de la existencia de una nefropat&iacute;a diab&eacute;tica.<SUP>1</SUP>   Sin embargo, la varilla medidora de la orina es un marcador relativamente   insensible para detectar la proteinuria, ya que no da positivo hasta que   la expulsi&oacute;n de prote&iacute;nas no sobrepasa el margen de 300 a   500 mg/d (el l&iacute;mite superior de lo considerado normal es menos de   150 mg y la mayor&iacute;a de los individuos expulsan menos de 100 mg).   El empleo de una prueba espec&iacute;fica para la alb&uacute;mina es una   t&eacute;cnica mucho m&aacute;s sensible. El &iacute;ndice normal de expulsi&oacute;n   de alb&uacute;mina es inferior a 20 mg/d (15 <FONT FACE=Symbol>m</FONT>g/min);   los valores persistentes entre 30 y 300 mg/d (de 20 a 200 <FONT FACE=Symbol>m</FONT>   g/min) en un paciente diab&eacute;tico se les califica como microalbuminuria   y por lo general indican nefropat&iacute;a diab&eacute;tica (a menos que   exista alguna enfermedad renal coexistente).<SUP>1 </SUP>Los valores por   encima de los 300 mg/d (200 <FONT FACE=Symbol>m</FONT> g/min) se consideran   indicadores de una proteinuria manifiesta.   <H4>   Detecci&oacute;n de microalbuminuria</H4>   La recogida de orina durante 24 h es la regla dorada para detectar la micro-albuminuria.<SUP>2,3</SUP>   No obstante, se ha sugerido que el pesquisaje puede lograrse de modo m&aacute;s   sencillo mediante una recogida cronometrada de la orina o una muestra recogida   muy temprano en la ma&ntilde;ana a fin de minimizar cambios en su volumen   que ocurren durante el d&iacute;a.<SUP>3 </SUP>La micro-albuminuria es   improbable si el &iacute;ndice de expulsi&oacute;n de alb&uacute;mina est&aacute;   por debajo de 20 <FONT FACE=Symbol>m</FONT> g/min en una recogida cronometrada   o si la concentraci&oacute;n de alb&uacute;mina en la orina es inferior   a los valores comprendidos entre 20 y 30 mg/L en una muestra aleatoria.   Valores superiores (particularmente aqu&eacute;llos por encima de este   margen) pueden representar resultados positivos falsos por lo que deber&aacute;n   confirmarse con una recogida de orina durante 24 h<SUP>2</SUP> o con mediciones   repartidas de muestras de orina temprano en la ma&ntilde;ana.<SUP>3 </SUP>La   fiebre, la ejercitaci&oacute;n, los ataques card&iacute;acos y el deficiente   control gluc&eacute;mico est&aacute;n entre los factores que provocan microalbuminuria   transitoria.<SUP>3</SUP>          <P>Un problema que existe con la medici&oacute;n de la concentraci&oacute;n   de la alb&uacute;mina como tal o su c&aacute;lculo con el uso de una varilla   medidora sensible es que pueden aparecer resultados negativos y positivos   falsos ya que la concentraci&oacute;n de alb&uacute;mina (y no la cantidad   de alb&uacute;mina expulsada) se determina tambi&eacute;n con el volumen   de orina.<SUP>4</SUP> Como se apuntaba anteriormente, el efecto de confusi&oacute;n   del volumen de orina puede minimizarse si se realizan mediciones repetidas   en muestras tomadas temprano en la ma&ntilde;ana.<SUP>3</SUP> Puede evitarse   por completo por medio del c&aacute;lculo de la proporci&oacute;n alb&uacute;mina-creatinina   en una muestra de orina no cronometrada. Un valor superior a 30 mg/g (0,03   mg/mg) sugiere que la expulsi&oacute;n de alb&uacute;mina est&aacute; por   encima de 30 mg/d y por lo tanto, es probable que exista microalbuminuria.<SUP>5</SUP>   (Con las unidades est&aacute;ndar, los valores comparables son 2,25 a 3,4   mg de alb&uacute;mina por mol de creatinina).          <P>En un informe anterior, se obtuvieron recogidas de orina durante 24   h y muestras aleatorias de orina evacuada de una sola vez que proven&iacute;an   de 14 individuos normales, 13 con diabetes tipo 1 y 12 con la del tipo   2.<SUP>6</SUP> Se observ&oacute; una estrecha relaci&oacute;n entre 2 mediciones   y la variabilidad entre los pacientes fue muy peque&ntilde;a. Una proporci&oacute;n   aleatoria alb&uacute;mina-creatinina por encima de 30 mg/g tuvo una sensibilidad   del 100 % para detectar la micro-albuminuria. Otro estudio de 95 pacientes   con diabetes tipo 2 revel&oacute; una correlaci&oacute;n igualmente alta   entre la expulsi&oacute;n de alb&uacute;mina en orina durante 24 h y la   concentraci&oacute;n de alb&uacute;mina en orina y la proporci&oacute;n   alb&uacute;mina-creatinina en la primera orina de la ma&ntilde;ana. Esto   result&oacute; v&aacute;lido en pacientes con microalbuminuria o con macro-albuminuria.<SUP>7   </SUP>Pero aun as&iacute;, preferimos emplear la proporci&oacute;n de alb&uacute;mina-creatinina   ya que no requiere de recogidas temprano en la ma&ntilde;ana o a cierta   hora, brinda un resultado cuantitativo que correlaciona con los valores   de la orina durante 24 h a lo largo de un amplio espectro de la proteinuria   y su realizaci&oacute;n no es costosa.          <P>Recientemente se ha recomendado el empleo de esta proporci&oacute;n   alb&uacute;mina-creatinina como estrategia de pesquisaje preferente en   todos los pacientes diab&eacute;ticos.<SUP>3</SUP> No obstante, existen   2 importantes salvedades que deben considerarse para mantener la fiabilidad   de esta prueba.   <DIR>   <UL>       <LI>   Los ejercicios vigorosos pueden provocar un incremento temporal de la expulsi&oacute;n   de alb&uacute;mina.8 Como resultado de ello, los pacientes deben abstenerse   de realizar ejercicios fuertes en las 24 h previas a la prueba.</LI>       </UL>   &nbsp;   <UL>       <LI>   El desnivel de la relaci&oacute;n entre la muestra de orina tomada al azar   in situ y la recogida de orina durante 24 h var&iacute;a con el transcurrir   del d&iacute;a.<SUP>9</SUP> La mejor correlaci&oacute;n se da cuando las   muestras se toman a media ma&ntilde;ana aunque tambi&eacute;n a media tarde   son relativamente precisas.</LI>       </UL>   <I>&nbsp;</I></DIR>      <H4>   CORRELACI&Oacute;N CON LA NEFROPAT&Iacute;A DIAB&Eacute;TICA</H4>   Las biopsias renales de pacientes diab&eacute;ticos con microalbuminuria   pueden arrojar desde resultados histol&oacute;gicos relativamente normales   (muy a menudo en pacientes que expulsan menos de 45 mg de alb&uacute;mina   por d&iacute;a) hasta claros indicios de una nefropat&iacute;a diab&eacute;tica,<SUP>10</SUP>   los cuales son m&aacute;s probables en pacientes con una micro-albuminuria   m&aacute;s marcada y en aqu&eacute;llos que presentan o bien hipertensi&oacute;n   o bien reducci&oacute;n de la eliminaci&oacute;n de creatinina.<SUP>10,11</SUP>   El seguimiento de los pacientes con microalbuminuria a largo plazo ha demostrado   que el ritmo de progresi&oacute;n var&iacute;a seg&uacute;n el tipo y la   duraci&oacute;n de la diabetes.          <P><I>Diabetes tipo 1</I>: La probabilidad de que se produzca una progresi&oacute;n   hacia una nefropat&iacute;a manifiesta a partir de la microalbuminuria   (definida como medici&oacute;n positiva del medidor de orina en cuanto   a la prote&iacute;na) se determina en parte por el tipo y la duraci&oacute;n   de la diabetes. En el tipo 1 aparecen signos de afectaci&oacute;n renal   cl&iacute;nicamente evidentes por lo general entre 10 y 15 a&ntilde;os   despu&eacute;s del surgimiento de la diabetes; los pacientes con proteinuria   durante 20 a&ntilde;os s&oacute;lo presentan el 1 % de probabilidades de   riesgo de desarrollo de una enfermedad renal palpable.          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La microalbuminuria es la se&ntilde;al cl&iacute;nica m&aacute;s temprana   de la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica. Entre los pacientes con diabetes   tipo 1 que presentan microalbuminuria, menos del 50 % corren el riesgo   de contraer esta enfermedad.<SUP>13</SUP> Adem&aacute;s, aquellos pacientes   que pasan al estado de macro-albuminuria no tienen un riesgo tan grande   de desarrollar una enfermedad renal en fase terminal como se informaba   originalmente.<SUP>14</SUP>          <P>Estas conclusiones dispares pueden deberse, en parte, al momento en   que surge la microalbuminuria. La mayor&iacute;a de los pacientes que la   desarrollan en los 10 primeros a&ntilde;os de padecer una diabetes tipo   1 son afectados posteriormente por la macroalbuminuria. En contraste con   lo anterior, s&oacute;lo la mitad aproximadamente de aqu&eacute;llos con   aparici&oacute;n tard&iacute;a de la microalbuminuria desarrollan con posterioridad   la macroalbuminuria.<SUP>15</SUP>          <P>Una mayor atenci&oacute;n al control de la hiperglucemia y la hipertensi&oacute;n   (particularmente con inhibidores ECA) puede contribuir tambi&eacute;n al   mejoramiento evidente en el curso de la enfermedad. Los pacientes que desarrollan   macroalbuminuria probablemente tengan mayores valores Alc en hemoglobina   (HbAlc) y una presi&oacute;n arterial m&aacute;s alta que los que no pasan   a esta fase.<SUP>16,17</SUP> Por ejemplo, un estudio retrospectivo reciente   midi&oacute; la expulsi&oacute;n de alb&uacute;mina y el control gluc&eacute;mico   en 1 613 pacientes con diabetes tipo 1.<SUP>17</SUP> El riesgo de contraer   microalbuminuria aument&oacute; abruptamente al aparecer un valor del HbA1c   por encima del 8,1 %. El car&aacute;cter retrospectivo de este informe   no prueba la relaci&oacute;n causa-efecto, pero los resultados son compatibles   con la importante funci&oacute;n del control gluc&eacute;mico.          <P>Al parecer, el riesgo de desarrollar una nefropat&iacute;a es menor   (seg&uacute;n un estudio s&oacute;lo el 18 %) cuando la microalbuminuria   aparece en la etapa tard&iacute;a de la diabetes (tras m&aacute;s de 15   &oacute; 20 a&ntilde;os).<SUP>18</SUP> Algunos de estos pacientes tal vez   tengan otras causas que provoquen la microalbuminuria como es una enfermedad   renal hipertensiva. No sorprende que la incidencia de un padecimiento renal   manifiesto sea tambi&eacute;n bajo -4 % tras 14 a&ntilde;os y 9 a los 23   a&ntilde;os- en pacientes sin microalbuminuria.<SUP>13</SUP> Adem&aacute;s   de la frecuente relaci&oacute;n con la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica,   la microalbuminuria se asocia tambi&eacute;n con el aumento de la presi&oacute;n   arterial. Los pacientes con diabetes tipo 1 casi siempre son normotensivos   si la expulsi&oacute;n de alb&uacute;mina es normal o levemente elevada.<SUP>10</SUP>   Por lo general, la presi&oacute;n sangu&iacute;nea comienza a elevarse   dentro del rango normal en el tercer a&ntilde;o posterior a la aparici&oacute;n   de la microalbuminuria.<SUP>19</SUP> La incidencia de la hipertensi&oacute;n   en todos los pacientes con microalbuminuria es entre el 15 y el 25 % aproximadamente   y se torna mucho mayor a medida que el paciente avanza hacia una nefropat&iacute;a   manifiesta.<SUP>20</SUP>          <P><I>Diabetes tipo 2</I>. El paso de la micro-albuminuria a una nefropat&iacute;a   evidente en un per&iacute;odo de 10 a&ntilde;os ocurre en el 20 al 40 %   de los pacientes blancos con diabetes mellitus tipo 2, pero sin ser insulino-dependientes.<SUP>21,22</SUP>   Los factores de riesgo que contribuyen a esta progresi&oacute;n incluyen   la hiperglucemia, la hipertensi&oacute;n y el tabaquismo.<SUP>22</SUP>          <P>Otros estudios realizados en pacientes israel&iacute;es e indios Pima   que padecen diabetes mellitus tipo 2 han revelado que entre 4 y 5 a&ntilde;os   el paciente pasa a una proteinuria evidente en el 37 al 42 % de los casos.<SUP>23,24</SUP>   Estos valores son similares a los de la diabetes tipo 1. Adem&aacute;s   de las posibles diferencias gen&eacute;ticas, los pacientes incluidos en   estos estudios eran m&aacute;s j&oacute;venes que en los estudios con pacientes   de raza blanca y era casi seguro que la microalbuminuria se deb&iacute;a   a la diabetes. En los pacientes de raza blanca de m&aacute;s edad, otras   causas de la proteinuria (como es la nefroesclerosis benigna) que tienen   menos probabilidades de dar paso a esta enfermedad, pudieran haber sido   la raz&oacute;n del menor &iacute;ndice de desarrollo de una proteinuria   manifiesta en estos pacientes. La observaci&oacute;n hecha en pacientes   fineses mayores (edad entre 65 y 74 a&ntilde;os) de que la microalbuminuria   precede con mucha frecuencia al surgimiento de la diabetes tipo 2 es compatible   con esta hip&oacute;tesis.<SUP>25</SUP>          <P>El estudio de indios Pima tambi&eacute;n dio lugar a preguntas sobre   el curso m&aacute;s benigno de la enfermedad renal que se hab&iacute;a   ob-servado por lo general en la diabetes tipo 2. El seguimiento durante   4 a&ntilde;os de un grupo de 34 pacientes con proteinuria abierta descubri&oacute;   una p&eacute;rdida promedio en el ritmo de filtraci&oacute;n glomerular   de 0,93 mL/min por mes, &iacute;ndice similar al observado en pacientes   con diabetes tipo 1.<SUP>23</SUP>          <P><I>Mecanismo de la proteinuria</I>. La pared capilar glomerular limita   la filtraci&oacute;n de macromol&eacute;culas ani&oacute;nicas como la   alb&uacute;mina seg&uacute;n propiedades selectivas de tama&ntilde;o y   de carga. Los estudios de individuos diab&eacute;ticos con microalbuminuria   demuestran tanto un aumento en la cantidad de poros anchos (limitando la   selectividad del tama&ntilde;o) como una disminuci&oacute;n de la coloraci&oacute;n   correspondiente al sulfato heparan (el principal componente de la barrera   de carga).<SUP>26,27</SUP>          <P>Estos defectos se hacen m&aacute;s prominentes con el avance hacia una   proteinuria manifiesta.<SUP>5</SUP>          <P><I>Enfermedad cardiovascular</I>. Muchos estudios han sugerido que,   parte de su relaci&oacute;n con la enfermedad renal, la microalbuminuria   tambi&eacute;n es un importante factor de riesgo para las enfermedades   car-diovasculares y de mortalidad cardiovascular prematura tanto en el   tipo 2 de la diabetes como en la hipertensi&oacute;n esencial.<SUP>28-33</SUP>   Por ejemplo, como parte de un estudio 141 pacientes no protein&uacute;ricos,   pero s&iacute; con diabetes tipo 2, fueron objeto de un seguimiento por   espacio de 3,4 a&ntilde;os como promedio.<SUP>28</SUP> La tasa de mortalidad   fue del 28 % en los que padec&iacute;an microalbumi-nuria en comparaci&oacute;n   con el 4 % entre los que ten&iacute;an una expulsi&oacute;n normal de alb&uacute;mina.   Este aumento de riesgo no estuvo relacionado con otros factores de riesgo   cardiovasculares.          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La evidente asociaci&oacute;n entre la microalbuminuria y la aterosclerosis   puede derivarse de una disfunci&oacute;n generalizada de las paredes vasculares.   Esta hip&oacute;tesis es compatible con la observaci&oacute;n de pacientes   diab&eacute;ticos con hipertensi&oacute;n esencial. Estos pacientes con   microalbuminuria ten&iacute;an mayores niveles de ant&iacute;genos del   factor von Willebrand (fvW) en plasma que los pacientes con una expulsi&oacute;n   normal de alb&uacute;mina; adem&aacute;s, se correlacionaban significativamente   los valores del fvW individual y de la expulsi&oacute;n de alb&uacute;mina   en orina.<SUP>32</SUP> El fvW ha sido vinculado a la trombosis oclusiva   por lo que el aumento de los niveles de fvW en plasma pudiesen contribuir   directamente a un mayor riesgo cardiovascular dentro de este contexto.          <P>No se comprende en su totalidad los factores responsables de la disfunci&oacute;n   endotelial en la diabetes. Un factor importante pueden ser las alteraciones   inducidas por la hiperglucemia en la matriz extracelular como son la densidad   disminuida de los proteoglucanos del sulfato heparan. Esta anormalidad   puede implicar un aumento de la permeabilidad microvascular que resulte   en la micro-albuminuria a nivel de los glom&eacute;rulos y quiz&aacute;s   a una elevaci&oacute;n de la deposici&oacute;n de lipoprote&iacute;nas   en los vasos perif&eacute;ricos.<SUP>28</SUP>          <P><I>Tratamiento</I>. La disponibilidad de una terapia aparentemente efectiva   con los inhibidores de la enzima de conversi&oacute;n de la angiotensina   (ECA) ha dado lugar a la sugerencia de que los pacientes con ambos tipos   de diabetes deben ser examinados cada a&ntilde;o para detectar la microalbu-minuria.<SUP>34,35</SUP>   El pesquisaje puede postergarse hasta los 5 a&ntilde;os despu&eacute;s   de aparecer la diabetes tipo 1 porque no es com&uacute;n que la microalbuminuria   surja antes de ese tiempo.          <P><I>Diabetes tipo 1</I>. Al parecer, la micro-albuminuria representa   una fase de la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica en la cual el tratamiento   es a menudo exitoso en cuanto a evitar la enfermedad renal progresiva.<SUP>34</SUP>   El control estricto de la concentraci&oacute;n de glucosa en plasma (particularmente   si el valor de HbAlc es inferior al 8,5 %) puede estabilizar o reducir   el grado de expulsi&oacute;n de prote&iacute;nas en la diabetes tipo 1   en comparaci&oacute;n con un aumento com&uacute;n de la proteinuria en   pacientes con tratamiento convencional; sin embargo, esta diferencia puede   que no sea evidente hasta pasados 2 a&ntilde;os de normoglucemia relativa.<SUP>33,36</SUP>          <P>La importancia del control gluc&eacute;mico en la prevenci&oacute;n   secundaria se demostr&oacute; en el Ensayo de Control y Complicaciones   de la Diabetes. Entre los pacientes con microalbuminuria al comienzo de   la prueba, la expulsi&oacute;n de alb&uacute;mina aument&oacute; como promedio   en el 6,5 % al a&ntilde;o en pacientes que recibieron un tratamiento de   insulina convencional <I>vs</I>. ning&uacute;n cambio en pacientes tratados   con insulina de forma intensiva.<SUP>37</SUP> Este beneficio se asoci&oacute;   a un menor &iacute;ndice de progresi&oacute;n hacia la proteinuria manifiesta.   Una prueba m&aacute;s reciente con 70 pacientes aquejados de microalbu-minuria   no mostr&oacute; ventajas para el tratamiento intensivo.<SUP>38</SUP> En   este informe, sin embargo, el valor medio de HbAlc fue de 8,9 % en los   pacientes sometidos a tratamiento intensivo que puede no ser suficiente   para constituir una protecci&oacute;n contra la enfermedad renal progresiva.          <P>La expulsi&oacute;n de alb&uacute;mina puede asimismo disminuirse al   igual que el paso hacia una proteinuria manifiesta mediante un control   muy activo de la presi&oacute;n sangu&iacute;nea, especialmente con un   inhibidor de ECA que puede resultar beneficioso incluso en pacientes normotensivos.   En 2 pruebas diferentes por ejemplo, 317 pacientes con diabetes tipo 1,   microalbuminuria y presi&oacute;n arterial normal fueron asignados al azar   a un tratamiento con captopril y otros con placebo.<SUP>39,40</SUP> El   paso a una proteinuria se redujo acentuadamente a los 2 a&ntilde;os de   tratamiento con captopril (7,6 % <I>vs.</I> 23,1 %). En uno de estos estudios,   la expulsi&oacute;n de alb&uacute;mina decay&oacute; en el 9,6 % por a&ntilde;o   en pacientes que recibieron captopril y aument&oacute; en el 14,2 % por   a&ntilde;o en los tratados con placebo.          <P>Una prueba m&aacute;s reciente evalu&oacute; a 530 pacientes con diabetes   tipo 1, presi&oacute;n normal y con microalbuminuria o nor-moalbuminuria.   Se les suministr&oacute; al azar lisinopril o placebo; la dosis inicial   fue de 10 mg/d que pod&iacute;a aumentarse a 20 mg/d para alcanzar una   presi&oacute;n diast&oacute;lica de 75 mmHg.<SUP>41</SUP> Los individuos   tratados con lisinopril tuvieron una presi&oacute;n diast&oacute;lica menor   (74 <I>vs</I>. 77 mmHg) que se mantuvo a lo largo del estudio. Luego de   2 a&ntilde;os se lleg&oacute; a 2 conclusiones principales:   <DIR>   <UL>       <LI>   &nbsp;Entre los pacientes con microalbu-minuria (expulsi&oacute;n m&iacute;nima   de alb&uacute;mina de aproximadamente 60 mg/d), la expulsi&oacute;n de   alb&uacute;mina se redujo con el lisinopril y aument&oacute; con el placebo.   La diferencia promedio entre tratamiento con placebo y con lisinopril fue   de unos 50 mg/d.</LI>       </UL>   &nbsp;   <UL>       <LI>   Entre los pacientes con una expulsi&oacute;n normal de alb&uacute;mina   (m&iacute;nimo de 8 mg/d), hubo un ligero aumento con el decursar del tiempo   con una diferencia media entre tratamientos de 1,4 mg/d (p= ns).</LI>       ]]></body>
<body><![CDATA[</UL>   </DIR>   La eficacia potencial de la terapia combinada intensiva ha sido evaluada   en 13 pa-cientes con diabetes tipo 1 quienes ten&iacute;an al inicio una   filtraci&oacute;n glomerular media de 58 mL/min y una expulsi&oacute;n   promedio de alb&uacute;mina de unos 300 mg/d (con 9 pacientes que presentaban   microalbu-minuria).<SUP>42</SUP> El tratamiento consisti&oacute; en un   r&eacute;gimen intenso de insulina (que disminuy&oacute; el valor de HbALc   de 8,7 a 6,5 %), dieta con restricci&oacute;n de prote&iacute;nas y una   terapia antihipertensiva con un inhibidor de ECA (que redujo la presi&oacute;n   a 120/75). Al final de los 3 a&ntilde;os, la filtraci&oacute;n glomerular   hab&iacute;a aumentado a 84 mL/min y la expulsi&oacute;n de alb&uacute;mina   hab&iacute;a ca&iacute;do a 92 mg/d. Por ello, un m&eacute;todo combinado   y agresivo puede ofrecer una protecci&oacute;n &oacute;ptima contra la   progresi&oacute;n de la enfermedad.          <P>No existe una evidencia clara de si otros medicamentos antihipertensivos   son tan efectivos como los inhibidores ECA en la prevenci&oacute;n de la   proteinuria progresiva, pues los estudios realizados en pacientes con proteinuria   manifiesta indican que s&oacute;lo el diltiaz&eacute;n y el verapamil pudiesen   tener una actividad antiprotein&uacute;rica tan marcada.          <P>Recomendamos que los pacientes con diabetes tipo 1 y microalbuminuria   persistente sean tratados con un control gluc&eacute;mico estricto. Debe   administrarse un inhibidor ECA a los pacientes hipertensivos y a los normotensivos   cuya expulsi&oacute;n de alb&uacute;mina aumente a pesar de un estricto   control gluc&eacute;mico. Es prematuro someter a tratamiento a pacientes   normotensivos sin microalbuminuria.          <P><I>Diabetes tipo 2</I>. Es menos obvio el tratamiento &oacute;ptimo   en el caso de la diabetes 2, ya que es muy dif&iacute;cil lograr un control   estricto y la microalbuminuria por s&iacute; sola puede que no constituya,   como en la diabetes tipo 1, un factor pronosticador del avance de la enfermedad   en pacientes de edad.<SUP>21,22</SUP>          <P>Los inhibidores ECA s&iacute; disminuyen la expulsi&oacute;n de prote&iacute;nas   y pueden preservar la funci&oacute;n renal. Por ejemplo, en un estudio   de diab&eacute;ticos tipo 2 normotensivos, la concentraci&oacute;n de creatinina   en plasma y el &iacute;ndice de expulsi&oacute;n de prote&iacute;nas se   mantuvieron estables tras un tratamiento de 5 a&ntilde;os con un inhibidor   ECA.<SUP>24</SUP> En contraste, los pacientes tratados presentaron un 13   % de incremento en la concentraci&oacute;n de creatinina en plasma, se   multiplic&oacute; en 2,5 veces la expulsi&oacute;n promedio de prote&iacute;nas   (de 123 a 310 mg/d) y un mayor &iacute;ndice de avance hacia una proteinuria   manifiesta (42 % frente a un 12 % en el grupo tratado con inhibidores ECA)   durante este per&iacute;odo. Estas diferencias se mantuvieron en el seguimiento   de 7 a&ntilde;os.<SUP>43</SUP>          <P>Un segundo estudio se&ntilde;alaba resultados similares en los diab&eacute;ticos   tipo 2 hi-pertensivos afectados por la microal-buminuria; en el transcurso   de m&aacute;s de 3 a&ntilde;os, la administraci&oacute;n de un inhibidor   ECA se relacion&oacute; con menores probabilidades del paso hacia una abierta   proteinuria (7 % frente al 21 % en el grupo tratado con placebo) y a un   menor ritmo de incremento de la concentraci&oacute;n de creatinina en plasma.<SUP>44</SUP>          <P>Los inhibidores de ECA tal vez aporten un beneficio adicional en este   contexto al disminuir modestamente la concentraci&oacute;n de l&iacute;pidos   en plasma. En el estudio hecho a individuos normotensivos que se se&ntilde;ala   m&aacute;s arriba, la concentraci&oacute;n total del colesterol en plasma   decay&oacute; de 245 a 232 mg/dL (6,4 a 6,0 mmol/L) tras 5 a&ntilde;os   de tratamiento con inhibidores ECA en comparaci&oacute;n con el aumento   registrado de 246 a 259 mg/dL (6,4 a 6,7 mmol/L) en el grupo del placebo.<SUP>45</SUP>   Hubo correlaci&oacute;n entre los incrementos en los niveles de l&iacute;pidos   y la albuminuria en el grupo tratado con placebo, lo cual indica que alg&uacute;n   factor perdido en la orina puede contribuir al metabolismo de los l&iacute;pidos.          <P>Recomendamos medir la proporci&oacute;n de alb&uacute;mina-creatinina   en pacientes con diabetes tipo 2 de cada 6 a 12 meses. Actualmente no empleamos   un inhibidor ECA en diab&eacute;ticos tipo 2 con microalbuminuria sola,   ya que muchos de estos pacientes no pasan o pasan con relativa lentitud   a desarrollar la enfermedad renal. Las indicaciones para establecer un   tratamiento con un inhibidor ECA comprenden un aumento progresivo de la   expulsi&oacute;n de alb&uacute;mina por encima del 20 % anual, la presencia   de hipertensi&oacute;n (lo que es muy com&uacute;n); el paso hacia una   abierta proteinuria, o la elevaci&oacute;n de la concentraci&oacute;n de   creatinina en plasma.<SUP>44</SUP> La concentraci&oacute;n de potasio en   plasma tiene que monitorearse en esta &uacute;ltima situaci&oacute;n, ya   que estos pacientes a menudo presentan hipercaliemia por el hipoaldosteronismo   hiporrenin&eacute;mico, trastorno que ser&aacute; agravado por la eliminaci&oacute;n   del est&iacute;mulo para la secreci&oacute;n de aldosterona mediado por   la angiotensina II tras la inhibici&oacute;n producida por la ECA.   <H4>   REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</H4>      <OL>       <LI>   Mogensen, CE. Prediction of clinical diabetic nephropathy in IDDM patients.   Alternatives to microalbuminuria? 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