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<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias MédicasEditorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De la autoinmunidad a las enfermedades autoinmunes]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Clinicoquirúrgico Hermanos Ameijeiras  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A literature review was made on autoimmune diseases that is one of the most frequent and less understood health problems at present. It was confirmed that the research works of the last decade, particularly those carried out in transgenic mice, provide new concepts on the development and differentiation of immune cells mediating autoimmune diseases. In fact, it is clear that a high percentage of T and B cells of a healthy individual are self-reactive. However, the existence of autoimmune cells in the body is not enough for developing a disease. The autoimmune diseases are the final clinical point of a sequence cascade of immunologic events started and perpetuated by environmental factors that occur in a genetically predisposed individual. The exact definition of etiologic factors and pathogenic events giving rise to autoimmune diseases will allow us to design more effective and specific therapeutic strategies]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <h3  align="JUSTIFY"><b>Temas actualizados</b> </h3>     <p align="JUSTIFY">      <p align="left">Hospital Clinicoquir&uacute;rgico &quot;Hermanos Ameijeiras&quot;  <h2 align="JUSTIFY"> </h2> <h2 align="JUSTIFY"><b>De la autoinmunidad a las enfermedades autoinmunes</b>  </h2>     <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY"><a href="#cargo"><i>Dra. Elena Kokuina<sup><span class="superscriptCopy">1</span></sup></i>    </a><a name="autor"></a>  <h4 align="JUSTIFY"><b>RESUMEN</b></h4>     <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">Se hizo una revisi&oacute;n de la literatura existente acerca    de las enfermedades autoinmunes que constituyen uno de los problemas de salud    m&aacute;s frecuentes y menos entendidos en la actualidad. Se corrobor&oacute;    que las investigaciones de la &uacute;ltima d&eacute;cada, particularmente las    realizadas en ratones transg&eacute;nicos, ofrecen nuevos conceptos sobre el    desarrollo y la diferenciaci&oacute;n de las c&eacute;lulas inmunes que median    las enfermedades autoinmunes. De hecho, est&aacute; claro que un considerable    porcentaje de las c&eacute;lulas T y B de un individuo sano son autorreactivas.    Sin embargo, la existencia de las c&eacute;lulas autoinmunes en el organismo    no es suficiente para desencadenar enfermedad. Las enfermedades autoinmunes    son el punto cl&iacute;nico final de una cascada secuencial de sucesos inmunol&oacute;gicos    iniciada y perpetuada por factores ambientales que ocurren en un individuo gen&eacute;ticamente    susceptible. La definici&oacute;n exacta de los factores etiol&oacute;gicos    y los sucesos patog&eacute;nicos que dan lugar a las enfermedades autoinmunes    permitir&aacute; dise&ntilde;ar estrategias terap&eacute;uticas m&aacute;s espec&iacute;ficas    y eficaces.      <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY"><i>DeCS:</i> ENFERMEDADES AUTOINMUNES/etiolog&iacute;a; ENFERMEDADES    AUTOINMUNES/terapia; AUTOANTICUERPOS; PREDISPOSICION GENETICA A LA ENFERMEDAD;    RIESGOS AMBIENTALES; MODELOS ANIMALES DE ENFERMEDAD; RATONES TRANSGENICOS.      <p align="JUSTIFY">&nbsp;     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY">Aunque la inmunidad tiene indudablemente un valor positivo    para la supervivencia del individuo y de la especie, no existe una correspondencia    <i>biun&iacute;voca</i> entre inmunidad y defensa: hay mecanismos defensivos    naturales o constitutivos que son anteriores o independientes de los que llamamos    inmunidad adquirida o adaptativa, as&iacute; como tambi&eacute;n hay respuestas    inmunes que no protegen, sino que act&uacute;an patog&eacute;nicamente y causan    enfermedades al&eacute;rgicas y un grupo muy heterog&eacute;neo de condiciones    cl&iacute;nicas en las cuales el sistema inmune ataca los constituyentes propios    del individuo, por lo que se les denomina enfermedades autoinmunes (EA). La    lesi&oacute;n autoinmune puede ser puntual, como pasa cuando los autoanticuerpos    espec&iacute;ficos y las c&eacute;lulas autoinmunes destruyen un solo tipo celular    como son las c&eacute;lulas beta del p&aacute;ncreas por lo cual causan diabetes    mellitus insulinodependiente (DMID), puede estar dirigida frente a un sistema    de &oacute;rganos, como es el sistema nervioso central en la esclerosis m&uacute;ltiple,    o puede atacar m&uacute;ltiples sistemas, como ocurre en el <i>lupus </i>eritematoso    sist&eacute;mico (LES).      <p align="JUSTIFY">El estudio de las EA acapara el inter&eacute;s de la comunidad    cient&iacute;fica por 2 razones importantes: en primer lugar, las EA por su    frecuencia y gravedad son una notable causa de padecimientos y disminuci&oacute;n    de la vida del hombre. En segundo, el entendimiento de los trastornos que conducen    a la autoinmunidad patol&oacute;gica, podr&aacute; ayudar a descifrar los mecanismos    de control de la respuesta inmune, los que mantienen el fino equilibrio biol&oacute;gico    entre salud y enfermedad.      <p align="JUSTIFY"><b>AUTOINMUNIDAD FISIOL&Oacute;GICA</b>      <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">La tolerancia frente a los componentes propios es lo que nos    protege de las EA. Cuando las c&eacute;lulas T y B maduran en los &oacute;rganos    generativos como el timo y la m&eacute;dula &oacute;sea, respectivamente, las    c&eacute;lulas que adquieren receptores para mol&eacute;culas propias son eliminadas    f&iacute;sicamente por el mecanismo de selecci&oacute;n negativa. Existen adem&aacute;s    controles secundarios en la periferia, llamados mecanismos de tolerancia perif&eacute;rica,    para suprimir las c&eacute;lulas que han escapado la selecci&oacute;n primaria.<sup class="superscript">1</sup>    En a&ntilde;os recientes se ha conocido que la tolerancia a los componentes    propios no es absoluta. Dada la gran diversidad proteica de los agentes pat&oacute;genos,    un sistema inmune que ha sido desprovisto de todo su potencial autorreactivo,    probablemente tampoco podr&iacute;a enfrentar ning&uacute;n invasor. La eliminaci&oacute;n    de las c&eacute;lulas autorreactivas en los &oacute;rganos linfoides centrales    y perif&eacute;ricos no puede ser exhaustiva y afecta sobre todo a las c&eacute;lulas    de alta y moderada autorreactividad, dejando escapar un gran n&uacute;mero de    c&eacute;lulas potencialmente autorreactivas, las cuales pueden ser &uacute;tiles    para combatir los microorganismos. De hecho, muchas c&eacute;lulas autoinmunes    son retenidas, pero no causan problemas pues ignoran los ant&iacute;genos propios    en virtud de que estos son reconocidos con baja afinidad, son poco abundantes    y porque lo impiden las barreras h&iacute;sticas o de presentaci&oacute;n antig&eacute;nica.<sup><span class="superscript">2,3</span></sup>      <p align="JUSTIFY">Actualmente, se concibe el reconocimiento de estructuras propias    como un fen&oacute;meno fisiol&oacute;gico que debe ser distinguido de las EA.    No s&oacute;lo no es da&ntilde;ino, sino que puede resultar imprescindible para    el estado de salud, por lo cual se le llama autoinmunidad fisiol&oacute;gica    o positiva. Son los ejemplos del reconocimiento de las mol&eacute;culas propias    de histocompatibilidad, los anticuerpos antiidiotipos, que aparecen despu&eacute;s    de las inmunizaciones y regulan positiva y negativamente las respuestas humorales,    as&iacute; como la presencia de niveles bajos de autoanticuerpos frente a diferentes    ant&iacute;genos nucleares y del citoesqueleto. Aun cuando los valores umbrales    de los ensayos se reajustan para excluir las reactividades leves, los anticuerpos    antinucleares y el factor reumatoideo (FR) se observan en un peque&ntilde;o,    pero apreciable n&uacute;mero de individuos sanos y son m&aacute;s frecuentes    en personas de edad y pacientes hospitalizados. Estos autoanticuerpos pueden    actuar como mol&eacute;culas de limpieza de c&eacute;lulas senescentes y debris,    y participar en la formaci&oacute;n de inmunocomplejos.<sup class="superscript">4,5</sup>    Esto ha sido demostrado para el FR, anticuerpo contra la mol&eacute;cula de    IgG. El FR es fundamentalmente IgM, y sus niveles se elevan r&aacute;pido despu&eacute;s    de la inmunizaci&oacute;n con ant&iacute;genos extra&ntilde;os, as&iacute; como    tambi&eacute;n se observa en pacientes con infecciones cr&oacute;nicas. Es muy    probable que el FR facilite la eliminaci&oacute;n de inmunocomplejos; su afinidad    para la IgG monom&eacute;trica es mucho m&aacute;s baja que para los mult&iacute;meros    de IgG que forman los complejos inmunes. La uni&oacute;n del FR a los inmunocomplejos    promueve su remoci&oacute;n de la circulaci&oacute;n v&iacute;a sistema fagoc&iacute;tico    mononuclear.<sup class="superscript">6</sup> Las c&eacute;lulas B que expresan    el FR en su superficie son muy eficientes en la presentaci&oacute;n de determinados    ant&iacute;genos, por lo que este autoanticuerpo pudiera desempe&ntilde;ar una    funci&oacute;n importante en la iniciaci&oacute;n de la respuesta inmune.<sup class="superscript">7</sup>      <p align="JUSTIFY">Hay otros autoanticuerpos como los que reconocen a las citocinas,    cuya funci&oacute;n a&uacute;n no es totalmente conocida, aunque sus concentraciones    plasm&aacute;ticas son importantes. Incluso se advierte que estos anticuerpos    pudieran neutralizar las citocinas correspondientes en pacientes que est&aacute;n    sometidos a tratamientos intensivos de preparados de gammaglobulina humana.<sup class="superscript">8</sup>    Tambi&eacute;n se producen anticuerpos naturales frente al colesterol, los cuales    unen selectivamente las mol&eacute;culas de colesterol de baja y mediana densidad,    las m&aacute;s da&ntilde;inas. El recubrimiento por los anticuerpos y la consiguiente    opsonizaci&oacute;n por las prote&iacute;nas del complemento permite la uni&oacute;n    de las mol&eacute;culas de colesterol a los eritrocitos, los cuales a su vez    las transfieren al h&iacute;gado, donde son finalmente catabolizadas.<sup class="superscript">9</sup>    La autoinmunidad puede ser no solo no nociva, sino beneficiosa, como los ejemplos    anteriores y la presencia de c&eacute;lulas autorreactivas es un hecho banal    en los individuos sanos. Cuando estas respuestas cambian en calidad y en cantidad    aparecen las EA.  <h4 align="JUSTIFY"><b>PROCESOS PATOG&Eacute;NICOS QUE CONDUCEN A ENFERMEDADES    AUTOINMUNES </b> </h4>     <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">Las c&eacute;lulas autoinmunes comienzan a reclutarse en el    &oacute;rgano de choque porque a causa de las estimulaciones inespec&iacute;ficas    del sistema inmune incrementan su potencial de asentamiento (<i>homing</i>),    lo que les confiere mayor capacidad de migrar al &oacute;rgano blanco.<sup class="superscript">10</sup>    Tambi&eacute;n, como se ha observado en los modelos experimentales de la DMID,    si se producen alteraciones en la expresi&oacute;n de mol&eacute;culas que dirigen    la adhesi&oacute;n celular al endotelio de los vasos sangu&iacute;neos, como    son las adhesinas MAdCAM y PNAd, las c&eacute;lulas autorreac-tivas se tornan    m&aacute;s adherentes a la pared de los vasos del p&aacute;ncreas, lo cual coincide    con el inicio de la insulitis.<sup class="superscript">11</sup>      <p align="JUSTIFY">Una vez que se instala la insulitis, esta puede ser controlada    por un tiempo, a pesar de que las c&eacute;lulas T con potencial agresivo est&aacute;n    en contacto directo con sus ant&iacute;genos espec&iacute;ficos. La separaci&oacute;n    entre insulitis y diabetes ha sido observada en muchos sistemas experimentales,    por ej., en el rat&oacute;n no obeso diab&eacute;tico (NOD), una insulitis prolongada    no siempre culmina en enfermedad.<sup class="superscript">12</sup>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY">La adquisici&oacute;n de nuevas capacidades patog&eacute;nicas    efectoras puede depender del reajuste en las proporciones de c&eacute;lulas    Th1/Th2, pues existen datos convincentes de que el reconocimiento de los auto-ant&iacute;genos    por las c&eacute;lulas Th1 conduce a la destrucci&oacute;n del &oacute;rgano,    mientras que las Th2 autorreactivas son menos da&ntilde;inas y aun protectoras    en algunas EA. Un fuerte argumento en favor de esto es que la transferencia    de c&eacute;lulas CD4+ con perfil de citocinas Th1 ha provocado la diabetes,    mientras que c&eacute;lulas que sintetizan citocinas Th2 aun siendo invasivas,    no pueden inducir la enfermedad.<sup class="superscript">13</sup>      <p align="JUSTIFY">Es posible que participen funciones efectoras adicionales como    la producci&oacute;n de citocinas proinflamatorias o alguna citocina aun desconocida    que acelere los procesos inflamatorios locales. Al respecto, se sabe que la    expresi&oacute;n transg&eacute;nica en el p&aacute;ncreas de IL-2 provoca destrucci&oacute;n    inespec&iacute;fica de los islotes pancre&aacute;ticos; el IFN-gamma produce    activaci&oacute;n de las c&eacute;lulas T espec&iacute;ficas de las c&eacute;lulas    beta, insulitis y diabetes; la IL-6 conlleva a insulitis; y la IL-10 acelera    la diabetes.<sup class="superscript">14-16</sup>      <p align="JUSTIFY">La progresi&oacute;n hacia la EA puede depender de la p&eacute;rdida    de sensibilidad a las se&ntilde;ales negativas por parte de las c&eacute;lulas    autoinmunes. Estas se&ntilde;ales inhibitorias son transmitidas a trav&eacute;s    de las mol&eacute;culas CTLA-4, los receptores de alta afinidad para la IL-2,    requeridos para el equilibrio entre proliferaci&oacute;n y muerte de las c&eacute;lulas    T activadas, o los receptores inhibitorios para las mol&eacute;culas MHC, que    se expresan tambi&eacute;n sobre las c&eacute;lulas T y pueden representar un    mecanismo de la tolerancia perif&eacute;rica frente a los autoant&iacute;genos.<sup class="superscript">10,17</sup>      <p align="JUSTIFY">En los modelos transg&eacute;nicos de ratones que expresan    una prote&iacute;na viral exclusivamente sobre el p&aacute;ncreas, y por tanto    esta puede considerarse como propia, la diabetes se induce con la infecci&oacute;n    con el virus completo que comparte la prote&iacute;na expresada transg&eacute;nicamente.    El inicio de la diabetes puede ser r&aacute;pido (a los 14 d de la infecci&oacute;n),    o lento (a los 2-6 meses despu&eacute;s de la infecci&oacute;n); lo que est&aacute;    en relaci&oacute;n con la afinidad de c&eacute;lulas autorreactivas. Algunos    de estos animales transg&eacute;nicos logran expresar la prote&iacute;na viral    tambi&eacute;n en el timo, lo que conduce a la eliminaci&oacute;n o deleci&oacute;n    de las c&eacute;lulas T autorreactivas de gran afinidad, por lo cual quedan    c&eacute;lulas de baja afinidad que demoran la aparici&oacute;n de la diabetes.    Al contrario, los ratones que no logran expresar la prote&iacute;na viral en    el timo, no pueden eliminar las c&eacute;lulas T autorreactivas de mayor afinidad    las cuales pasan a la periferia y pueden montar con rapidez una respuesta citot&oacute;xica,    lo que resulta en la diabetes de presentaci&oacute;n r&aacute;pida.<sup class="superscript">18</sup>    A partir de este modelo transg&eacute;nico tambi&eacute;n se supo que el n&uacute;mero    de c&eacute;lulas autorreactivas resulta cr&iacute;tico para el desarrollo de    la EA; pues cuando se inducen c&eacute;lulas citot&oacute;xicas CD8+ autorreactivas,    que son las que provocan la destrucci&oacute;n de las c&eacute;lulas insulares    del p&aacute;ncreas en n&uacute;meros inferiores a un valor umbral, la diabetes    no se produce.<sup class="superscript">18</sup> Esta observaci&oacute;n es una    gu&iacute;a importante para prevenir y tratar las EA, los cuales no tendr&iacute;an    que estar dirigidos a la erradicaci&oacute;n total de las c&eacute;lulas autorreactivas,    sino que pudiera ser suficiente reducir su n&uacute;mero por debajo de las cifras    umbrales. Las capacidades patog&eacute;nicas de las c&eacute;lulas T autorreactivas    tambi&eacute;n dependen de sus funciones efectoras, pues en ausencia de mol&eacute;culas    efectoras como la perforina o el interfer&oacute;n gamma, la diabetes no se    desarrolla.<sup class="superscript">19,20</sup>      <p align="JUSTIFY">La cin&eacute;tica de la EA depende adem&aacute;s del estado    de las c&eacute;lulas blanco. Si se emplean tecnolog&iacute;as transg&eacute;nicas    para co-expresar junto con la prote&iacute;na viral mol&eacute;culas coestimulatorias    como las B7-1 sobre las c&eacute;lulas de los islotes pancre&aacute;ticos, entonces    la susceptibilidad para la diabetes se incrementa apreciablemente y en algunos    casos la diabetes se produce espont&aacute;neamente.<sup class="superscript">21</sup>      <p align="JUSTIFY">El comienzo de las EA que dependen de la producci&oacute;n    de autoanticuerpos y dep&oacute;sito de inmunocomplejos, como el <i>lupus</i>    eritematoso sist&eacute;mico (LES), est&aacute; relacionado con incrementos    en el t&iacute;tulo, aumentos de la afinidad y cambios en el isotipo de los    autoanticuerpos, lo cual los vuelve patog&eacute;nicos.<sup class="superscript">22</sup>  <h4 align="JUSTIFY">ETIOLOG&Iacute;A MULTIFACTORIAL DE LAS ENFERMEDADES AUTOINMUNES</h4>     <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">Los procesos patog&eacute;nicos analizados se deben a la combinaci&oacute;n    de factores gen&eacute;ticos y ambientales aun no completamente comprendidos.    Las influencias gen&eacute;ticas en el desarrollo de la autoinmunidad patol&oacute;gica    est&aacute;n basadas en la agregaci&oacute;n familiar de las EA y en la asociaci&oacute;n    de muchas de ellas con ant&iacute;genos de histocompatibilidad HLA<sup class="superscript">23</sup>    (tabla1).      <p align="center">Tabla 1. <i>V&iacute;nculos epidemiol&oacute;gicos entre los    alelos HLA y enfermedad</i>  <table width="75%" border="1" align="center">   <tr>      <td>            <p align="left">            ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">Enfermedad      </td>     <td>            <div align="left">Ant&iacute;genos HLA </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <p align="JUSTIFY">            <p align="JUSTIFY">            <p align="JUSTIFY">Artritis reumatoidea      </td>     <td>DR4 </td>   </tr>   <tr>      <td>Diabetes mellitus insulinodependiente</td>     <td>DR3, DQ3.2 </td>   </tr>   <tr>      <td>Esclerosis m&uacute;ltiple</td>     <td>DR2 </td>   </tr>   <tr>      <td>P&eacute;nfigo vulgar</td>     <td>DR4, DR6</td>   </tr>   <tr>      <td height="25"><i>Lupus</i> eritematoso sist&eacute;mico </td>     <td height="25">DR2, DR3 </td>   </tr>   <tr>      <td><i>Miastenia gravis</i></td>     <td>            <p align="JUSTIFY">            <p align="JUSTIFY"> DR3      </td>   </tr>   <tr>      <td>Enfermedad de Grave</td>     <td>            <p align="JUSTIFY">            <p align="JUSTIFY"> DR3      </td>   </tr>   <tr>      <td>            <p align="JUSTIFY">            ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY">Psoriasis      </td>     <td>Cw6 </td>   </tr>   <tr>      <td>Hemocromatosis</td>     <td>            <p align="JUSTIFY">            <p align="JUSTIFY"> A3      </td>   </tr>   <tr>      <td>Espondiloartropat&iacute;as</td>     <td>            <p align="JUSTIFY">            <p align="JUSTIFY"> B27      </td>   </tr> </table>     <p align="left">&nbsp;     <p  align="JUSTIFY">Las investigaciones recientes permiten suponer que los ant&iacute;genos    de histocompatibilidad predisponen a las EA en virtud de que unen d&eacute;bilmente    los autoant&iacute;genos espec&iacute;ficos, lo cual impide que las c&eacute;lulas    autorreactivas sean eliminadas eficientemente en el proceso de selecci&oacute;n    negativa que tiene lugar en el timo y las dejan escapar a la periferia donde    pueden activarse y causar enfermedad.<sup class="superscript">24</sup>      <p align="JUSTIFY">Actualmente, se sabe que las EA dependen de m&uacute;ltiples    genes, tanto dentro como fuera del complejo mayor de histocompatibilidad (MHC),    la mayor&iacute;a de los cuales es a&uacute;n desconocida. La dificultad en    identificar los genes de susceptibilidad se debe, en parte, a la naturaleza    inherente de estas complejas enfermedades polig&eacute;nicas y a las diferencias    en composiciones g&eacute;nicas de las poblaciones humanas. Los modelos de EA    en animales con una composici&oacute;n homog&eacute;nea de genes resultan menos    complejos para la disecci&oacute;n gen&eacute;tica. Los estudios del genoma    en modelos experimentales han localizado la posici&oacute;n de un importante    n&uacute;mero de genes de susceptibilidad. No existe un solo gen necesario y    suficiente para desencadenar la autoinmu-nidad patol&oacute;gica, por el contrario,    se precisa de determinadas combinaciones de genes, los cuales interact&uacute;an    entre s&iacute; para dar lugar a la enfermedad. Por ejemplo: ni el rat&oacute;n    blanco de Nueva Zelandia (NZW), ni el rat&oacute;n negro de Nueva Zelandia (NZB)    desarrollan enfermedad renal, ni anticuerpos anti-DNA, pero su h&iacute;brido    (F1) desarrolla una nefritis grave muy similar a la nefritis l&uacute;pica y    anticuerpos anti-DNA circulantes. Factores gen&eacute;ticos determinan no s&oacute;lo    la susceptibilidad a las EA, sino tambi&eacute;n su curso y sus complicaciones.    Se sabe que existen genes compartidos entre las EA y otros genes espec&iacute;ficos    de EA particulares, lo que puede explicar la presencia de distintas EA en la    misma familia y en un mismo individuo.<sup class="superscript">25</sup>      <p align="JUSTIFY">La influencia gen&eacute;tica es grande, pero no absoluta,    pues en gemelos monocig&oacute;ticos, la concordancia para las EA no sobrepasa    del 50-60 %.<sup class="superscript">23</sup> Esto indica el importante papel    de los factores ambientales en la etiolog&iacute;a de las EA. Se dispone de    numerosos datos epidemiol&oacute;gicos que vinculan las EA a factores ambientales    muy variados que incluyen infecciones, f&aacute;rmacos, reg&iacute;menes nutricionales,    toxinas, estr&eacute;s psicosocial y factores clim&aacute;ticos.<sup class="superscript">26</sup>    La radiaci&oacute;n ultravioleta provoca reca&iacute;das del LES y las lesiones    d&eacute;rmicas de esta enfermedad est&aacute;n generalmente limitadas a las    &aacute;reas de exposici&oacute;n solar. Las temperaturas fr&iacute;as se consideran    factores de riesgo que pueden acelerar el proceso patog&eacute;nico de la DMID.    Muchos f&aacute;rmacos causan vasculitis de hipersensibilidad y <i>lupus</i>    inducido por f&aacute;rmacos. La procainamida, usada extensamente para el tratamiento    de arritmias ventriculares, es el agente causal m&aacute;s estudiado, pero tambi&eacute;n    la hidralazina, clorpromazina, la difenilhidanto&iacute;na y muchos otros f&aacute;rmacos    cuando se ingieren por per&iacute;odos prolongados inducen anticuerpos antinucleares    dirigidos fundamentalmente contra histonas y un peque&ntilde;o porcentaje de    pacientes desarrollan enfermedad cl&iacute;nicamente evidente.<sup class="superscript">26</sup>      <p align="JUSTIFY">Determinadas toxinas inducen EA. El cloruro de mercurio es    el metal que m&aacute;s se ha asociado a la autoinmunidad. Los animales tratados    con HgCI2 desarrollan anticuerpos antinucleares y nefritis por dep&oacute;sito    de inmunocomplejos. Los trabajadores expuestos a cloruro de polivinilo corren    el riesgo de adquirir un s&iacute;ndrome semejante a la esclerodermia; y una    enfermedad inflamatoria fibr&oacute;tica similar a la esclerodermia est&aacute;    vinculada a la ingesti&oacute;n de aceite de colza. Un contaminante de las preparaciones    de L-tript&oacute;fano causa una enfermedad infiltrativa eosinof&iacute;lica.    Un &aacute;rea de gran controversia ha sido la relaci&oacute;n entre los implantes    de pecho de silicona y el desarrollo de esclerodermia y otras enfermedades reum&aacute;ticas;    a pesar de algunas comunicaciones anecd&oacute;ticas, no se ha encontrado una    asociaci&oacute;n verdadera. El h&aacute;bito de fumar aumenta el riesgo de    desarrollar la oftalmopat&iacute;a en la enfermedad de Grave.<sup class="superscript">26</sup>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY">Factores nutricionales como el consumo de calor&iacute;as,    &aacute;cidos grasos, vitaminas y minerales como el zinc, influyen en el desarrollo    de la autoinmunidad en los modelos experimentales. El destete precoz y la temprana    exposici&oacute;n a los ant&iacute;genos de la leche de vaca se consideran factores    desencadenantes de la autoinmunidad frente a las c&eacute;lulas beta del p&aacute;ncreas.<sup class="superscript">26</sup>      <p align="JUSTIFY">La contribuci&oacute;n de los agentes infecciosos a las EA    es un &aacute;rea de activa investigaci&oacute;n. Aunque las pruebas del papel    de las infecciones en la incidencia y el curso de las EA son en su mayor&iacute;a    epidemiol&oacute;gicas e indirectas, los modelos animales han demostrado la    veracidad de esta hip&oacute;tesis.      <p align="JUSTIFY">Las asociaciones m&aacute;s repetidas son con los virus<sup>27</sup>    (tabla 2).      <p align="center">Tabla 2. <i>Enfermedades autoinmunes de probable etiolog&iacute;a    viral</i>  <table width="75%" border="1" align="center">   <tr>      <td>            <p align="JUSTIFY">            <p align="JUSTIFY">Enfermedades autoinmunes      </td>     <td>Virus </td>   </tr>   <tr>      <td>            <p align="JUSTIFY">            <p align="JUSTIFY">            <p align="JUSTIFY">Artropat&iacute;as      </td>     <td>HTLV-1 </td>   </tr>   <tr>      <td>Anemia hemol&iacute;tica</td>     <td>            <p align="JUSTIFY">            ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY"> LCMV      </td>   </tr>   <tr>      <td>Queratitis herp&eacute;tica</td>     <td>            <p align="JUSTIFY">            <p align="JUSTIFY"> HSV-1      </td>   </tr>   <tr>      <td>Diabetes mellitus</td>     <td>            <p align="JUSTIFY">            <p align="JUSTIFY"> CVB, Rubeola      </td>   </tr>   <tr>      <td>            <p align="JUSTIFY">            <p align="JUSTIFY">Esclerosis m&uacute;ltiple      </td>     <td>HHV-6, EBV </td>   </tr>   <tr>      <td>            <p align="JUSTIFY">            <p align="JUSTIFY"><i>Miastenia gravis</i>      </td>     <td>HCV </td>   </tr>   <tr>      <td><i>Lupus</i> eritematoso sist&eacute;mico</td>     <td>EBV </td>   </tr> </table>     <p align="center">HTLV-1: Virus de la leucemia humana tipo 1. LCMV: Virus de la    linfocoriomeningitis humana.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   HSV-1: Virus herpes simple tipo 1. CVB: Virus Coxsackie B. HHV-6: Virus herpes    humano tipo    <br>   6. EBV: Virus Epstein Barr. HCV: Virus de la hepatitis C.      <p align="left">&nbsp;     <p  align="JUSTIFY">Conceptualmente, existen 2 posibles mecanismos de acci&oacute;n:    el que recurre a la reactividad cruzada entre el germen y los ant&iacute;genos    propios y el que se basa en los trastornos de la inmunorreactividad que causa    la infecci&oacute;n. El concepto de la similitud molecular propone que los pat&oacute;genos    expresan una extensi&oacute;n de prote&iacute;na similar en secuencia o estructura    con un autocomponente particular. Ese ep&iacute;topo del pat&oacute;geno puede    ser presentado por las mol&eacute;culas de histocompatibilidad y activar las    c&eacute;lulas T autorreactivas. La activaci&oacute;n se efect&uacute;a posiblemente    porque el receptor antig&eacute;nico de las c&eacute;lulas T tiene una afinidad    mayor para la prote&iacute;na del pat&oacute;geno que para el componente propio,    o porque las c&eacute;lulas T se sensibilizan m&aacute;s f&aacute;cilmente en    el contexto inflamatorio de una infecci&oacute;n. Como las c&eacute;lulas T    sensibilizadas y amplificadas tienen un umbral m&aacute;s bajo para la activaci&oacute;n,    estas pueden ahora atacar los autoant&iacute;genos que ignoraban previamente.<sup class="superscript">28</sup>      <p align="JUSTIFY">El concepto alternativo es la activaci&oacute;n inespec&iacute;fica    (<i>bystander activation</i>), el cual propone que los pat&oacute;genos socavan    la autotolerancia sin entrar en juego la especificidad antig&eacute;nica. Ellos    pueden lograrlo mediante varias v&iacute;as: causando la muerte celular se liberan    ant&iacute;genos intracelulares, lo que incrementa su visibilidad y abundancia;    atrayendo y potenciando las c&eacute;lulas presentadoras de ant&iacute;geno;    o perturbando el equilibrio de las citocinas (tanto localmente como a larga    distancia) en el contexto de la inflamaci&oacute;n asociada a la infecci&oacute;n.    En ese sentido, la autoinmunidad causada por la activaci&oacute;n inespec&iacute;fica    pertenece a la amplia esfera de la inmunopatolog&iacute;a asociada a los virus    y par&aacute;sitos, al considerar que la respuesta inmune frente a ellos es    m&aacute;s delet&eacute;rea que la toxicidad intr&iacute;nseca de los g&eacute;rmenes.<sup class="superscript">29</sup>      <p align="JUSTIFY">Los modelos experimentales han permitido demostrar claramente    que los virus pueden desencadenar EA, tanto por el mecanismo de la similitud    molecular como por la activaci&oacute;n inespec&iacute;fica de las c&eacute;lulas    autoinmunes. Se han encontrado numerosas homolog&iacute;as entre las secuencias    proteicas de los mam&iacute;feros y los pat&oacute;genos, aunque la mayor&iacute;a    son de dudoso valor biol&oacute;gico. La base experimental la proveen los animales    inmunizados con p&eacute;ptidos que contienen esas secuencias hom&oacute;logas    y los ratones transg&eacute;nicos en los cuales un ep&iacute;topo viral es expresado    en &oacute;rganos particulares. Un ejemplo muy ilustrativo es la similitud entre    la prote&iacute;na P2-G del virus Coxsackie y el autoant&iacute;geno de la DMID    que es la decarboxilasa del &aacute;cido glut&aacute;mico (GAD). Este v&iacute;nculo    no es s&oacute;lo en el nivel molecular, sino tambi&eacute;n existe asociaci&oacute;n    serol&oacute;gica y epidemiol&oacute;gica entre este virus y la diabetes. Es    posible que la diabetes se inicie porque las c&eacute;lulas T autoinmunes espec&iacute;ficas    para la GAD sean activadas por la infecci&oacute;n con el virus Coxsackie en    virtud de su similitud secuencial,<sup class="superscript">30</sup> pero tambi&eacute;n    un grupo de investigaci&oacute;n ha demos trado recientemente que la infecci&oacute;n    con el virus Coxsackie B4 produce diabetes en el rat&oacute;n transg&eacute;nico    BDC2.5, en el cual la mayor&iacute;a de sus c&eacute;lulas T reaccionan frente    a un ant&iacute;geno pancre&aacute;tico natural distinto al GAD, lo que se&ntilde;ala    la importancia del mecanismo de la activaci&oacute;n inespec&iacute;fica de    las c&eacute;lulas autoinmunes para desencadenar la enfermedad.<sup class="superscript">31</sup>    Este efecto result&oacute; hasta cierto punto espec&iacute;fico del virus Coxsackie,    pues la infecci&oacute;n con otro virus como el LMCV no produjo la diabetes.    La diferencia entre estos 2 virus es que el Coxsackie B4 infecta las c&eacute;lulas    pancre&aacute;ticas, de modo que la inflamaci&oacute;n local que lo acompa&ntilde;a    podr&iacute;a perturbar el equilibrio inmunorregulatorio de las c&eacute;lulas    T autorreactivas en la vecindad (por la mayor disponibilidad del autoant&iacute;geno    y de las citocinas proinflamatorias). De modo que la supuesta conexi&oacute;n    entre el virus Coxsackie y la diabetes podr&iacute;a estar basada no tanto en    la similitud molecular entre el virus y los autoant&iacute;genos, sino en que    la infecci&oacute;n viral del p&aacute;ncreas provoca activaci&oacute;n inespec&iacute;fica    de las c&eacute;lulas autoinmunes existentes, pero controladas hasta ese momento.<sup class="superscript">29</sup>      <p align="JUSTIFY">&#191;En qu&eacute; medida pueden ser relevantes estos 2 mecanismos    en la patolog&iacute;a humana? Teniendo en cuenta que las EA tienen una etiolog&iacute;a    multifactorial y una patogenia tan compleja, probablemente ser&aacute; una tarea    muy dif&iacute;cil identificar los microorganismos responsables por homolog&iacute;a    cuando las manifestaciones autoinmunes constituyen solo una complicaci&oacute;n    poco frecuente de la infecci&oacute;n por pat&oacute;genos comunes y parece    m&aacute;s veros&iacute;mil que las c&eacute;lulas autoinmunes dormidas, inofensivas,    sean activadas de forma inespec&iacute;fica por pat&oacute;genos con determinadas    caracter&iacute;sticas inmunopatol&oacute;gicas.<sup class="superscript">29,31</sup>      <p align="JUSTIFY">Los factores gen&eacute;ticos y ambientales act&uacute;an en    conjunto en el desarrollo de las EA. Estos factores se adicionan a manera de    golpes hasta producir el da&ntilde;o, como puede ocurrir hipot&eacute;ticamente    cuando se combinan: 1. la presencia de una mol&eacute;cula particular HLA, como    la HLA-B27; 2. la infecci&oacute;n con un germen de las mucosas, como la chlamidia    y 3. un suceso azaroso, como una respuesta exacerbada de citocinas en el sinovio,    para desencadenar la artritis reactiva.<sup class="superscript">32</sup> El    conocimiento exacto de los factores de susceptibilidad y del modo como estos    interact&uacute;an permitir&aacute; elaborar no s&oacute;lo tratamientos curativos,    sino tambi&eacute;n intervenciones tempranas y profil&aacute;cticas para evitar    las EA.  <h4 align="JUSTIFY"></h4> <h4 align="JUSTIFY">SUMMARY </h4>     <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">A literature review was made on autoimmune diseases that is    one of the most frequent and less understood health problems at present. It    was confirmed that the research works of the last decade, particularly those    carried out in transgenic mice, provide new concepts on the development and    differentiation of immune cells mediating autoimmune diseases. In fact, it is    clear that a high percentage of T and B cells of a healthy individual are self-reactive.    However, the existence of autoimmune cells in the body is not enough for developing    a disease. The autoimmune diseases are the final clinical point of a sequence    cascade of immunologic events started and perpetuated by environmental factors    that occur in a genetically predisposed individual. The exact definition of    etiologic factors and pathogenic events giving rise to autoimmune diseases will    allow us to design more effective and specific therapeutic strategies.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY"><i>Subject headings:</i> AUTOIMMUNE DISEASES/etiology; AUTOIMMUNE    DISEASES/therapy, AUTOANTIBODIES; GENETIC PREDISPOSITION TO DISEASE; ENVIRONMENTAL    RISKS; DISEASE MODELS, ANIMAL; MICE, TRANSGENIC.  <h4 align="JUSTIFY"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b> </h4>     <p align="JUSTIFY">  <ol>       <!-- ref --><li> Jameson SC, Bevan MJ. T cell selection. Curr Opin Immunol 1998;10:214-9.    </li>    <!-- ref --><li> Goodnow CC. Balancing immunity and tolerance: deleting and tuning lymphocyte      repertoires. Proc Natl Acad Sci USA 1996;93:2264-71. </li>    <!-- ref --><li> Parijs L van, Abbas AK. Homeostasis ans self-tolerance in the immune system:      turning lymphocytes off. Science 1998;280:243-8. </li>    <!-- ref --><li> Grabar P. Autoantibodies and the physiological role of immunoglobulins.      Immunol Today 1983;4:337-9. </li>    <!-- ref --><li> Hooper B, Whittingham S, Mathews JD, Mackay IR, Curnow DH. 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Lepault expression of homing and adhesion molecules      in infiltrated islets of Langerhans and salivary glands of nonobese diabetic      mice. J Immunol 1994;152:5969-78. </li>    <!-- ref --><li> Rabinovitch A. Immunoregulatory and cytokine imbalances in the pathogenesis      of IDDM. Therapeutic intervention by immunostimulation? Diabetes 1994;43:613-21.    </li>    <!-- ref --><li> Katz JD, Benoist C, mathis D. T helper cell subsets in insulin-dependent      diabetes. Science 1995;268:1185-8. </li>    <!-- ref --><li> Mueller R, Sarvetnick N. Transgenic/ knockout mice-tools to study autoimmunity.      Curr Opin Immunol 1995;7:799-803. </li>    <!-- ref --><li> Rabinovitch A. An update on cytokines in the pathogenesis of insulin-dependent      diabetes mellitus. Diabetes Metabol Res 1998;14:129-51. </li>    <!-- ref --><li> Cope AP. Regulation of autoimmunity by proinflammatory cytokines. 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