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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Vigilancia farmacológica con el uso de los antirretrovirales]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Cliinicoquirúrgico Cmdte. Manuel Fajardo  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The suitable surveillance and detection of adverse reactions to antiretrovirals are essential to prevent ominous consequences in the population affected by the human immunodeficiency virus (HIV). The positive HIV cases from Bojanala that received attention at the AIDS Clinic in Rustenburg, from May 2004 to October 2005, were studied to know the behaviour of the adverse reactions to antiretrovirals, and to evaluate the pharmacovigilance strategies. Medical consultations were planned for the patients under antiretroviral treatment, and standardized complementary hematological investigations evaluated in practical training were made. Double daily control and register of adverse reactions on the basis of computerized data were applied. Attention was given to 4 043 patients, of whom 2 285 (56.5 %) received multiple antiretroviral treatment. Usually short term and transitory minor adverse effects were observed in 45 % of the cases (1 029 patients). Significant hematological and hepatic toxicity, potentially lethal, was present only in 11 and 15 cases, respectively, with satisfactory evolution after their attention. It was found that mild moderate neurotoxicity was frequent (159 cases - 7 %), and that 6 patients developed a severe reaction of hypersensitivity, 5 of whom had a satisfactory recovery and only one died. Other long-term complications, such as lipodystrophy and lactic acidosis appeared fortuitously. It was concluded that minor adverse reactions were common, with predominance of the neuropsychiatric and gastrointestinal complications. Severe lethal toxicity to antiretrovirals was low thanks to pharmacovigilance.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Farmacovigilancia]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital  Clinicoquir&uacute;rgico &quot;Cmdte. Manuel Fajardo&quot;</p> <h2>Vigilancia farmacol&oacute;gica con el uso de los antirretrovirales</h2>     <p align="left"><a href="#cargo">Dr. Roberto Larrea Fabra<span class="superscript">1</span> y Dra. Mar&iacute;a del Carmen  Roque Acosta<span class="superscript">2</span> </a><a name="autor" id="autor"></a></p> <h4>Resumen</h4>     <p align="justify">La vigilancia y la  detecci&oacute;n oportunas de reacciones adversas a los antirretrovirales son  primordiales para evitar consecuencias nefastas en la poblaci&oacute;n afecta con el virus  de la inmunodeficiencia humana (VIH). Se estudiaron los casos VIH positivos de Bojanala que acudieron a la cl&iacute;nica  del SIDA de Rustenburg, entre mayo del 2004 y octubre del 2005, para conocer el  comportamiento de las reacciones adversas a los antirretrovirales y evaluar las  estrategias de vigilancia farmacol&oacute;gica. Se realizaron consultas m&eacute;dicas  planificadas a los pacientes en tratamiento antirretroviral e investigaciones  hematol&oacute;gicas complementarias estandarizadas evaluadas en entrenamiento  pr&aacute;ctico. Se aplic&oacute; doble control diario y registro de reacciones adversas sobre  la base de datos computadorizados. Se atendieron 4 043 pacientes de los cuales 2  285 (56,5 %) recibieron tratamiento m&uacute;ltiple antirretroviral. Se observaron  efectos adversos menores, usualmente a corto plazo y transitorios, en el 45 % de  los casos (1 029 pacientes). Se present&oacute; toxicidad hematol&oacute;gica y hep&aacute;tica  relevante, potencialmente letal, solo en 11 y 15 casos, respectivamente, con  evoluci&oacute;n satisfactoria despu&eacute;s de su atenci&oacute;n. Se hall&oacute; que la neurotoxicidad  ligera moderada fue frecuente (159 casos, 7 %) y que 6 pacientes desarrollaron  severa reacci&oacute;n de hipersensibilidad, 5 de los cuales se recuperaron  satisfactoriamente y solo 1 falleci&oacute;. Otras complicaciones a largo plazo, como  la lipodistrofia y la acidosis l&aacute;ctica, se presentaron solo fortuitamente. Se  concluy&oacute; que las reacciones adversas menores fueron frecuentes, y que predominaron las  neuropsiqui&aacute;tricas y las gastrointestinales. La toxicidad letal severa a los antirretrovirales fue baja por la  vigilancia farmacol&oacute;gica.</p>     <p><em>Palabras clave:</em> Farmacovigilancia, reacciones adversas, antirretrovirales, SIDA.</p>     <p align="justify">Uno de los problemas  m&aacute;s devastadores de salud mundial en la actualidad es la pandemia del VIH/SIDA.  Cifras estimadas de las Naciones Unidas y la OMS al finalizar el a&ntilde;o 2006, mostraron que alrededor de 42 millones de  ni&ntilde;os y adultos hab&iacute;an sido infectados con el virus del SIDA y m&aacute;s de 20  millones hab&iacute;an fallecido, de ellos 28 a 29 millones (alrededor del 69 %)  pertenec&iacute;an a la regi&oacute;n del Africa subsahariana. Los pa&iacute;ses del cono sur africano  constituyen los de m&aacute;s alta prevalencia en VIH y, dentro de ellos, Sud&aacute;frica, con  una poblaci&oacute;n de m&aacute;s de    5 millones afectada  con el virus, era el pa&iacute;s con m&aacute;s alto n&uacute;mero de pacientes inmunodeprimidos.</p>     <p align="justify">Mejorar la calidad de vida, aumentar la longevidad y  reducir la mortalidad de la poblaci&oacute;n VIH positiva han sido metas principales  en la Rep&uacute;blica de Sud&aacute;frica y en particular en nuestra cl&iacute;nica, donde la farmacovigilancia  constituy&oacute; una de las tareas primordiales para optimizar la atenci&oacute;n de los  casos.</p>     <p align="justify">La morbilidad y la mortalidad relacionadas con el  VIH se han reducido sorprendentemente despu&eacute;s del inicio de la era de la  terapia antirretroviral de alta eficacia (TARVAE), por lo que la utilidad de su uso  ha sido convincentemente demostrada.<span class="superscript">1,2</span> A pesar de ello, se hace  necesario monitorear el efecto potencialmente t&oacute;xico, contraproducente de las  drogas.</p>     <p align="justify">Seg&uacute;n los criterios de la OMS, la vigilancia  farmacol&oacute;gica se define como la ciencia y las actividades relacionadas con la  detecci&oacute;n, valoraci&oacute;n, entendimiento o raciocinio y prevenci&oacute;n de efectos  adversos o cualquier otro problema relacionado con las drogas.<span class="superscript">3-5</span> La  farmacovigilancia es crucial para la atenci&oacute;n de las reacciones adversas a los  medicamentos a corto y a largo plazos, algunas de ellas potencialmente letales.</p>     <p align="justify">Dada la magnitud del uso masivo de los  antirretrovirales en el control de la pandemia VIH/SIDA en el presente  milenio, es nuestro prop&oacute;sito evaluar el efecto sobre la morbilidad, la mortalidad  y la calidad de vida de los pacientes, de un tipo de estrategia para la  vigilancia farmacol&oacute;gica basada en un monitoreo  cerrado, con doble control diario en cada consulta, de las reacciones adversas cl&iacute;nicas  y de laboratorio, y en entrenamientos pr&aacute;cticos de vigilancia farmacol&oacute;gica, as&iacute;  como describir la incidencia y tipos m&aacute;s frecuentes de reacciones secundarias  en los diferentes esquemas de tratamiento antirretroviral utilizados en el  estudio.</p> <h4>M&eacute;todos</h4>     <p align="justify">La provincia de North  West ocupa el centro norte de Sud&aacute;frica y est&aacute; dividida en 4 regiones, de las  cuales la situada m&aacute;s al nordeste y la m&aacute;s densamente poblada es la regi&oacute;n de  Bojanala Platinum Rustenburg.  Demogr&aacute;ficamente, se estima que alcance una poblaci&oacute;n de 1,7 millones de  hab, con una prevalencia aproximada de 25 % de individuos VIH positivos,  lo que evidencia la magnitud del problema en el &aacute;rea.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Se evaluaron todos los pacientes portadores del  VIH residentes de esta &aacute;rea, que durante un per&iacute;odo  de 18 meses (mayo de 2004 a octubre de 2005) acudieron a la <em>Wellness Clinic</em> (Cl&iacute;nica del Bienestar)  de la ciudad de Rustenburg. </p>     <p align="justify">Al llegar a la cl&iacute;nica, se les tomaron muestras de  sangre para ex&aacute;menes basales de conteo celular de CD4 a todos los casos, para  ser ubicados en los diferentes estadios en conjunci&oacute;n con la cl&iacute;nica. Se  siguieron las pautas nacionales basadas en las recomendaciones de la OMS y de los Centros para el Control y Prevenci&oacute;n de Enfermedades  (CDC) para la clasificaci&oacute;n de los casos en estadios inicial (CD4 &gt; 500 c&eacute;l/mm<span class="superscript">3</span>),  intermedio (CD4 entre 200 y 500 c&eacute;l/mm<span class="superscript">3</span>) y tard&iacute;o (CD4 menor de 200 c&eacute;l/mm<span class="superscript">3 </span>o  estadio IV de la OMS al concomitar alguna enfermedad oportunista, independientemente  del nivel de CD4).</p>     <p align="justify">Todos los casos en estadio tard&iacute;o clasificaron para  la TARVAE, tan pronto como lograban su  adherencia al tratamiento. Se realizaron consultas m&eacute;dicas planificadas a cada  caso e investigaciones complementarias estandarizadas a partir del d&iacute;a de  inicio de la terap&eacute;utica, con el objetivo de optimizar la farmacovigilancia y  controlar las reacciones adversas oportunamente. Los pacientes fueron vistos  por el m&eacute;dico, de inicio cada 2 sem durante el primer mes, y luego, mensualmente  en los 3 primeros meses. A partir de entonces, las consultas fueron programadas  cada 3 meses, seg&uacute;n la evoluci&oacute;n cl&iacute;nica y hematol&oacute;gica. Ante cualquier reacci&oacute;n  secundaria relevante, los pacientes eran atendidos e ingresados inmediatamente  en el hospital provincial de Rustenburg.</p>     <p align="justify">La bater&iacute;a de ex&aacute;menes complementarios realizados a  todos los casos el d&iacute;a de inicio del tratamiento con los antirretrovirales incluy&oacute;  la carga viral, la alanin transferasa y el hemograma completo con diferencial,  estos 2 &uacute;ltimos se repitieron a las 2 sem y luego, mensualmente en los primeros  3 meses.</p>     <p align="justify">Los esquemas de base indicados se ajustaron a las  pautas del protocolo nacional utilizando los reg&iacute;menes 1A o 1B como primera  elecci&oacute;n, y el r&eacute;gimen 2 ante el fallo terap&eacute;utico o reacci&oacute;n adversa severa a  los medicamentos de primera l&iacute;nea. </p>     <p align="justify"> El r&eacute;gimen 1A inclu&iacute;a 2 an&aacute;logos de nucle&oacute;sidos  inhibidores de la transcriptasa inversa (ANITI) (stavudine o d4T y lamivudine o  3TC) y efavirenz (stocrin) como no an&aacute;logo de nucle&oacute;sido inhibidor de la  transcriptasa inversa (NANITI).</p>     <p align="justify"> &nbsp;El r&eacute;gimen 1B  inclu&iacute;a los mismos 2 ANITI (d4T y 3TC) con nevirapine (viramune) como NANITI.</p>     <blockquote>       <p align="justify"> Las dosis de las drogas utilizadas fueron: <br />     - d4T  (stavudine) 30 mg cada 12 h en pacientes de menos de 60 kg de peso, y 40 mg  cada 12 h en los de 60 y m&aacute;s kg.<br />     - 3TC (lamivudine) 150 mg cada 12 h.<br />     - Efavirenz  (stocrin) 600 mg diarios en una sola dosis nocturna. <br />     - Nevirapine  (viramune) 200 mg diarios en las primeras 2 sem, aumentar la dosis a 200 mg  cada 12 h a partir de la tercera semana en ausencia de efectos adversos  relevantes.</p>       <p>El r&eacute;gimen 2 incluy&oacute; otros 2 ANITI (zidovudina o AZT  y didanosina o ddI) con un inhibidor de proteasa (IP), kaletra (lopinavir-ritonavir). Las dosis utilizadas en las drogas de segunda l&iacute;nea fueron: <br />     - AZT (zidovudina) 300 mg cada 12 h.<br />     - ddI  (didanosina) 400 mg diarios (250 mg/d en pacientes con menos de 60 kg de peso),  disueltos en agua al menos 1 h antes del resto de las drogas, en est&oacute;mago  vac&iacute;o.<br />     - Lopinavir/ritonavir (kaletra) 400 mg/100 mg  cada 12 h.</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Alternativamente, como parte del manejo de la  resistencia o reacciones adversas a las drogas, se utilizaron otras  combinaciones  rnativas de estos 7 medicamentos aprobados para el uso  gratuito de la poblaci&oacute;n en el sector p&uacute;blico, de los cuales el m&aacute;s usado fue  el r&eacute;gimen 1C, que inclu&iacute;a 2 ANITI (AZT y 3TC) con efavirenz (stocrin) como  NANITI a las dosis ya mencionadas.</p>     <p>Todas las drogas fueron utilizadas por v&iacute;a oral en  combinaci&oacute;n triple como principio de la TARVAE.</p>     <p align="justify">Se utilizaron los criterios del grupo de ensayos  cl&iacute;nicos del SIDA (ACTG &ndash; <em>Aids Clinical Trial  Group</em>) para la clasificaci&oacute;n y la atenci&oacute;n de la toxicidad a los antirretrovirales,  se defini&oacute; un sistema estandarizado de 4 grados de efectos adversos cl&iacute;nicos y  de laboratorio.<span class="superscript">4</span> Acorde con ello monitoreamos y clasificamos por  grados la hematotoxicidad, hepatotoxicidad, neurotoxicidad e hipersensibilidad  a los antirretrovirales. </p>     <p>Se tabularon otras  reacciones t&oacute;xicas relevantes a largo plazo como la lipodistrofia y la acidosis  l&aacute;ctica.</p>     <p align="justify">Todas las reacciones adversas de cada paciente  fueron analizadas y registradas en una base de datos mediante el programa de  Works 2000, como base del doble control diario de los casos que acud&iacute;an a la  cl&iacute;nica y de los ejercicios de entrenamiento pr&aacute;ctico basados en la vigilancia farmacol&oacute;gica.</p> <h4 align="left">Resultados</h4>     <p align="justify">Se atendieron en el per&iacute;odo 4 043 pacientes en este  programa, de los cuales  &nbsp;2 285 (56,5 %)  recibieron tratamiento antirretroviral. </p>     <p align="justify">Casi la totalidad de los pacientes (99,0 %) fueron  tratados con los reg&iacute;menes de primera l&iacute;nea 1A, 1B y 1C. El 45 % de ellos presentaron  efectos secundarios a los medicamentos, en la mayor&iacute;a menores y transitorios, a  pesar de que algunos fueron severos y peligrosos, y otros tuvieron consecuencias  a largo plazo.</p>     <p align="justify">No hubo diferencias significativas en cuanto al  porcentaje de efectos secundarios entre los pacientes tratados con los reg&iacute;menes  1A y 1B, los cuales expresaron efectos adversos en casi la mitad de los casos, como  se muestra en la figura 1. Los  pacientes tratados con el r&eacute;gimen C mostraron un &iacute;ndice menor de reacciones  adversas (34,3 %).</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/med/v46n4/f0104407.jpg"><img src="/img/revistas/med/v46n4/f0104407.jpg" width="226" height="129" border="0" /></a></p>     
<p align="center">Fig. 1. Reacciones  adversas por reg&iacute;menes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En la farmacovigilancia de los efectos secundarios  menores, tanto en los reg&iacute;menes 1A como 1B, predominaron las manifestaciones  neuropsiqui&aacute;tricas y las gastrointestinales, sobre todo, la sensaci&oacute;n de mareo o  aturdimiento, dolor de cabeza, diarreas, v&oacute;mitos, dolor abdominal y n&aacute;useas. El  mareo o aturdimiento fue la reacci&oacute;n secundaria menor m&aacute;s frecuente en los  pacientes tratados con stocrin (r&eacute;gimen 1A) y el dolor de cabeza en los tratados  con nevirapine (r&eacute;gimen 1B). Las manifestaciones sist&eacute;micas m&aac s vistas en ambos  grupos terap&eacute;uticos fueron la debilidad y la fatiga. </p>     <p align="justify">En la figura  2 se muestran las caracter&iacute;sticas costras hemorr&aacute;gicas en labios (&#8220;iris&#8221;  o signo diana), y la afectaci&oacute;n de palmas y plantas propias del sindrome de  Stevens Johnson que present&oacute; 1 de nuestros casos como reacci&oacute;n adversa al  nevirapine (viramune); y en la figura 3  se puede observar otra  paciente con necr&oacute;lisis t&oacute;xica  epid&eacute;rmica producida por el  efavirenz (stocrin), en la cual la denudaci&oacute;n generalizada de la piel por  apoptosis de la epidermis da la impresi&oacute;n cl&iacute;nica del gran quemado. El tipo de  estrategia de vigilancia farmacol&oacute;gica cerrada utilizada en nuestra cl&iacute;nica,  con doble control diario de los pacientes VIH positivos con tratamiento de  antirretrovirales, el entrenamiento y la discusi&oacute;n pr&aacute;ctica peri&oacute;dica de la  atenci&oacute;n cl&iacute;nica de los pacientes, permiti&oacute; la detecci&oacute;n precoz y tratamiento  oportuno de casos como estos con la subsiguiente reducci&oacute;n de la letalidad. </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/med/v46n4/f0204407.jpg"><img src="/img/revistas/med/v46n4/f0204407.jpg" width="186" height="145" border="0" /></a></p>     
<p align="center">Fig. 2. S&iacute;ndrome  de Stevens-Johnson.</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/med/v46n4/f0304407.jpg"><img src="/img/revistas/med/v46n4/f0304407.jpg" width="335" height="99" border="0" /></a></p>     
<p align="center">Fig. 3. Necr&oacute;lisis  t&oacute;xica epid&eacute;rmica.</p>     <p align="justify">En las figuras 4 y 5 ejemplificamos los  caracter&iacute;sticos cambios en la distribuci&oacute;n de la grasa corporal de un caso de lipodistrofia  secundaria al d4T (stavudine), con lipoatrofia de gl&uacute;teos, muslos y cara, as&iacute; como las mejillas hundidas.</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/med/v46n4/f0404407.jpg"><img src="/img/revistas/med/v46n4/f0404407.jpg" width="184" height="138" border="0" /></a></p>     
<p align="center">Fig. 4.  Lipodistrofia.</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/med/v46n4/f0504407.jpg"><img src="/img/revistas/med/v46n4/f0504407.jpg" width="268" height="107" border="0" /></a></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Fig. 5. Lipodistrofia,  vigilancia farmacol&oacute;gica.</p>     <p>En la tabla se representa la toxicidad m&aacute;s  relevante detectada en nuestra vigilancia farmacol&oacute;gica.</p>     <p align="center">Tabla. Farmacovigilancia</p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>     <td>    <div align="center">Toxicidad</div></td>     <td>    <div align="center">Grado    I</div></td>     <td>    <div align="center">Grado    II</div></td>     <td>    <div align="center">Grado    III</div></td>     <td>    <div align="center">Grado    IV</div></td>     <td>    <div align="center">Total</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Hematotoxicidad</td>     <td>    <div align="center">8</div></td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">3</div></td>     <td>    <div align="center">2</div></td>     <td>    <div align="center">9</div></td>     <td>    <div align="center">22/168 (13,1 %)</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Hepatotoxicidad</td>     <td>    <div align="center">60</div></td>     <td>    <div align="center">26</div></td>     <td>    <div align="center">9</div></td>     <td>    <div align="center">6</div></td>     <td>    <div align="center">101/1 002 (10,1 %)</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Neurototoxicidad</td>     <td>    <div align="center">86</div></td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">69</div></td>     <td>    <div align="center">4</div></td>     <td>    <div align="center">0</div></td>     <td>    <div align="center">159/2 285 (7,0 %)</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Alergia/hipersensibilidad</td>     <td>    <div align="center">57</div></td>     <td>    <div align="center">38</div></td>     <td>    <div align="center">3</div></td>     <td>    <div align="center">6</div></td>     <td>    <div align="center">104/2 285 (4,6    %)</div></td>   </tr> </table>     <p align="center">ACTG.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">De 168 casos  con un m&iacute;nimo de 2 hemogramas realizados, 22 (13,1 %) desarrollaron alg&uacute;n grado  de anemia, severa en 11 pacientes, todos los cuales fueron ingresados para  investigaci&oacute;n y tratamiento; no hubo fallecidos en este grupo.</p>     <p align="justify">No fue observada neutropenia severa grado IV, y en  total solo 7 de 77 pacientes (9,1 %) con conteo leucocitario diferencial  evolutivo presentaron alg&uacute;n grado de neutropenia, en su mayor&iacute;a ligera y  transitoria.</p>     <p align="justify">Un total de 101  casos entre los 1 002 pacientes con estudios hep&aacute;ticos enzim&aacute;ticos evolutivos,  desarrollaron alg&uacute;n grado de hepatotoxicidad (10,1 %) en su mayor&iacute;a  ligera o  moderada (grados I y II), y transitoria o reversible, aunque 15 pacientes (1,5 %)  tuvieron toxicidad hep&aacute;tica seria o cr&iacute;tica, los cuales gracias al monitoreo  cerrado, doble control diario y ejercicios de entrenamiento pr&aacute;ctico,  preservaron sus vidas con ajustes individuales oportunos a la terap&eacute;utica antirretroviral.</p>     <p align="justify"> Se observ&oacute; que 159  pacientes, de 2 285 en tratamiento (7 %), desarrollaron polineuritis t&oacute;xica,  sobre todo en estadios iniciales. No se observaron casos de grado IV de  neurotoxicidad en el per&iacute;odo, y los 4 pacientes con neuropat&iacute;a t&oacute;xica grado III  correspondieron a los tratados con d4T (stavudine), reg&iacute;menes 1A y 1B. </p>     <p align="justify">Un total de 104  pacientes (4,6 %) presentaron reacciones al&eacute;rgicas o de hipersensibilidad, en  su mayor&iacute;a (91,3 %) ligeras o moderadas. Hubo 6 casos que desarrollaron  hipersensibilidad grado IV, y solo 1 de ellos, que rehus&oacute; el ingreso y tomaba  &quot;medicina verde tradicional&quot; asociada a los antirretrovirales, muri&oacute; al  desarrollar dermatitis exfoliativa e interacci&oacute;n medicamentosa. Los otros 5 casos  fueron ingresados con s&iacute;ndrome de Stevens-Johnson o necrolisis t&oacute;xica  epid&eacute;rmica y fueron salvados.</p>     <p align="justify">En el per&iacute;odo de  18 meses analizado, 7 pacientes presentaron complicaciones a largo plazo con los  antirretrovirales: 3 desarrollaron acidosis l&aacute;ctica, 1 de los cuales falleci&oacute;  al llegar al hospital con severa deshidrataci&oacute;n y acidosis, y en los otros 4 se identific&oacute;  cl&iacute;nicamente una lipodistrofia.</p>     <p>Solo 2 pacientes  de los 2 285 en tratamiento antirretroviral (0,09 %), fallecieron como  resultado de reacciones adversas medicamentosas.</p> <h4 align="left">Discusi&oacute;n</h4>     <p align="justify">La toxicidad antirretroviral ha sido clasificada de  diferentes maneras: a corto o largo plazo, toxicidad por clases o grupos  de drogas, o por sistemas, entre otras.<span class="superscript">5</span></p>     <p align="justify">Los efectos adversos de la TARVAE son relativamente  frecuentes, aunque las reacciones secundarias reportadas suelen ser predominantemente  menores y transitorias, de manera que por lo general no requieren de la  suspensi&oacute;n o cambio del r&eacute;gimen terap&eacute;utico, como ocurri&oacute; en la mayor&iacute;a de  nuestros casos. </p>     <p align="justify">Como respuesta a las drogas antirretrovirales puede  ocurrir, fundamentalmente, hematotoxicidad y supresi&oacute;n de m&eacute;dula &oacute;sea con el r&eacute;gimen  1C o el  2 (por el AZT), pero frecuentemente aparecen anemia neutropenia y/o  trombocitopenia, como resultado de otras drogas usadas concomitantemente en la  atenci&oacute;n del SIDA como el trimetoprin/sulfametoxazol o bactrim, droga de  elecci&oacute;n en la profilaxis primaria de infecciones oportunistas.<span class="superscript">3,6</span> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Mucho m&aacute;s compleja resulta  la evaluaci&oacute;n y la atenci&oacute;n de la hepatotoxicidad en pacientes VIH/SIDA que  reciben antirretrovirales, la cual se observ&oacute; en 1 de cada 10 de nuestros casos.</p>     <p align="justify">Es bien conocido  que las enfermedades del sistema hepatobiliar son un problema mayor en  pacientes infectados con VIH. Se estima que aproximadamente un tercio de las  muertes de pacientes con SIDA est&aacute;n relacionadas de alguna manera con  enfermedad hep&aacute;tica.<span class="superscript">5,7</span> Por ello, cada vez que detect&aacute;bamos  elevaci&oacute;n enzim&aacute;tica hep&aacute;tica nos pregunt&aacute;bamos: <br />   <br />   - &iquest;Existe alguna enfermedad  hep&aacute;tica de base no relacionada con el VIH?<br />   - &iquest;Existen otras hepatopat&iacute;as  secundarias a enfermedades oportunistas asociadas?<br />   - &iquest;Estamos en presencia de  coinfecci&oacute;n y reactivaci&oacute;n cl&iacute;nica de hepatitis B o C por el s&iacute;ndrome  inflamatorio de reconstituci&oacute;n inmunol&oacute;gica inducido por la terapia antirretroviral  de alta eficacia?<br /> - &iquest;Se trata realmente de un caso  de hepatotoxicidad medicamentosa?</p>     <p align="justify">Un adecuado  interrogatorio en busca de una relaci&oacute;n causa-efecto, de antecedentes de  patolog&iacute;as previas, cl&iacute;nica de enfermedades oportunistas, estudios inmunol&oacute;gicos  de hepatitis, patr&oacute;n temporal de la disfunci&oacute;n hep&aacute;tica y an&aacute;lisis del r&eacute;gimen  antirretroviral en uso, nos permiti&oacute; individualizar el diagn&oacute;stico en cada  caso.</p>     <p align="justify">Las hepatitis B y  C intercambian rutas comunes de transmisi&oacute;n con el VIH, y es frecuente la coexistencia  de estas enfermedades. Se estima que hasta 30 % de los pacientes VIH positivos  est&aacute;n coinfectados con el virus de la hepatitis C, y el problema de la comorbilidad  con hepatitis B es mucho mayor.<span class="superscript">5,8</span> </p>     <p align="justify">En la tuberculosis,  micobacteriosis no tuberculosas y en micosis sist&eacute;micas, puede verse hepatitis  granulomatosa, como parte de enfermedades oportunistas, en tanto que otras  enfermedades oportunistas relacionadas con el VIH como la criptosporidiosis, el  citomegalovirus y el sarcoma de Kaposi pueden afectar el sistema hepatobiliar.<span class="superscript">5,8</span> </p>     <p align="justify">Las drogas antirretrovirales  pueden causar hepatitis bioqu&iacute;mica en 10-15 % de los casos tratados, y  hepatitis cl&iacute;nica en 1 %. La hepatotoxicidad inducida por antirretrovirales  puede ser secundaria a cualquiera de las 3 clases de drogas utilizadas en este  estudio,<span class="superscript">3-5</span> pero es m&aacute;s frecuente tras el uso de los inhibidores de  la transcriptasa inversa (NANITI y ANITI). Todos los ANITI, sobre todo los &ldquo;d&rdquo; nucle&oacute;sidos  d4t y ddI, o sus combinaciones, inhiben la s&iacute;ntesis de ADN e inducen toxicidad  mitocondrial, trastornos de los mecanismos oxidativos de &aacute;cidos grasos y  subsecuente esteatosis hep&aacute;tica, con desarrollo en casos severos de acidosis l&aacute;ctica  e insuficiencia hep&aacute;tica fulminante.</p>     <p align="justify">Los NANITI, preferentemente la nevirapina (NVP),  pueden inducir hepatitis fulminante y colest&aacute;sica con hepatonecrosis y fallo  hep&aacute;tico con frecuencia secundaria a mecanismos de idiosincrasia medicamentosa &iquest;Cu&aacute;l paciente va a desarrollar hepatotoxicidad tras el uso de NVP? es algo que no se  puede predecir, aunque se conocen algunos factores de mayor riesgo hepatot&oacute;xico  como: pacientes con elevaciones basales de transaminasas, coinfecci&oacute;n con  hepatitis B y/o C, historia de alcoholismo, edad avanzada y sexo femenino.<span class="superscript">5</span></p>     <p align="justify">La <em>Food and Drug Administration</em> (FDA), en enero  de 2005, recomend&oacute; no usar NVP en mujeres embarazadas con niveles basales de  CD4 mayores de 250 c&eacute;l/mm<span class="superscript">3</span> por el riesgo 12 veces mayor de  hepatotoxicidad.<span class="superscript">8</span></p>     <p align="justify">Seg&uacute;n nuestra  experiencia, por los resultados alcanzados, el nivel de CD4 basal se comport&oacute;  como otro factor de riesgo de hepatotoxicidad adicional, porque la mayor&iacute;a de los  casos (14 de 15) que desarrollaron grado III o IV de disfunci&oacute;n hep&aacute;tica no se  encontraron en etapa muy avanzada (CD4 &lt; 50 c&eacute;l/mm<span class="superscript">3</span>). Al parecer cuando el sistema inmune est&aacute; muy deteriorado, la posibilidad de toxicidad es  menor.</p>     <p align="justify"> Finalmente,  los inhibidores de proteasa como el lopinavir/ritonavir (kaletra) pueden  inducir tambi&eacute;n hepatoesteatosis, y otros como el indinavir (crixivan) pueden  producir s&iacute;ndrome de Gilbert.<span class="superscript">5-9</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Los diferentes reg&iacute;menes  utilizados en el sector p&uacute;blico en Sud&aacute;frica, d4T (stavudine) y los NANITI (nevirapine  o efavirenz) constituyeron la espina dorsal de la triple terapia antirretroviral  en los reg&iacute;menes de primera l&iacute;nea, todos los cuales son potencialmente hepatot&oacute;xicos,  e incluso, la didanosina (ddI) combinada con kaletra, en el r&eacute;gimen de segunda  l&iacute;nea, ha demostrado ser eventualmente t&oacute;xica para el h&iacute;gado tambi&eacute;n, por lo  que sobre la pr&aacute;ctica otros reg&iacute;menes alternativos de antirretrovirales menos  nocivos fueron necesariamente utilizados como el 1C. </p>     <p align="justify">La <em>Foundation for Professional Development</em> (FPD)<span class="superscript">5</span> sugiere suprimir el uso de la droga supuestamente causal de  la disfunci&oacute;n t&oacute;xica hep&aacute;tica cuando el nivel de transferasa de alanina alcance  la categor&iacute;a de tercer grado de hepatotoxicidad de la clasificaci&oacute;n del ACTG (por  ejemplo, sustituir el d4T por AZT y continuar con el resto del r&eacute;gimen). En  casos de hepatotoxicidad grado IV, el r&eacute;gimen en curso debe ser descontinuado  totalmente para el inicio de otras 3 drogas diferentes m&aacute;s inocuas tras la  recuperaci&oacute;n del fallo hep&aacute;tico.</p>     <p align="justify">La aplicaci&oacute;n  consecuente y la discusi&oacute;n colectiva oportuna en ejercicios seriados de entrenamiento pr&aacute;ctico de todos estos  criterios en nuestra cl&iacute;nica, permiti&oacute; el manejo de los 15 casos de  hepatotoxicidad grados III y IV, con recuperaci&oacute;n satisfactoria y sin  defunciones en el per&iacute;odo. </p>     <p align="justify">Las neuropat&iacute;as perif&eacute;ricas constituyen la  complicaci&oacute;n neurol&oacute;gica m&aacute;s com&uacute;n en los pacientes con SIDA.<span class="superscript">10</span>  Muchos de ellos padecen de neuropat&iacute;as secundarias directamente al VIH o a  alguna comorbilidad asociada, citomegalovirus, varicela zoster, etc.<span class="superscript">10</span>  Los resultados de neurotoxicidad en este estudio en Sud&aacute;frica (159 casos para  un 7 %) mostraron cifras t&oacute;xicas inferiores a las reportadas en otros trabajos en  nuestro pa&iacute;s (19 %),<span class="superscript">2</span> lo cual pudiera explicarse parcialmente por el  uso de reg&iacute;menes que evitaban el uso concomitante de d4T y ddI, asociaci&oacute;n que ha  evidenciado un aumento en la incidencia de polineuritis, esteatosis hep&aacute;tica y  pancreatitis. </p>     <p align="justify"> Consecuentemente, en estos casos no tuvimos  pacientes con neurotoxicidad  grado IV en el per&iacute;odo, pero los 4 con neuropat&iacute;a t&oacute;xica  grado III se correspondieron con los tratados con d4T (stavudine, Reg 1A y 1B).</p>     <p align="justify">La farmacovigilancia de las reacciones de  hipersensibilidad nos permiti&oacute; salvar 5 de 6 casos de toxicidad antirretroviral  grado IV.</p>     <p align="justify">Severas reacciones  de hipersensibilidad (grado IV) han sido descritas fundamentalmente como  consecuencia del uso de la nevirapina (viramune),<span class="superscript">5,11</span> pero como se  deduce de nuestros resultados, otros medicamentos del mismo grupo (NANITI) no  pueden excluirse como agentes causales de estas complicaciones. </p>     <p align="justify">Un dato curioso es  que el 100 % de los casos en los cuales la farmacovigilancia detect&oacute; grado IV  potencialmente mortal de reacciones por hipersensibilidad, ten&iacute;an niveles  basales de CD4 superiores a 50 c&eacute;l/mm<span class="superscript">3</span>, o lo que es lo mismo, no ten&iacute;an su enfermedad muy avanzada,  con mejor pron&oacute;stico de longevidad y calidad de vida a largo plazo, por lo que  un estricto control cobra entonces doble importancia, al preservar vidas que  pueden ser &uacute;tiles para la sociedad.</p>     <p align="justify">Los cambios caracter&iacute;sticos que se  observan en las figuras 4 y 5 tambi&eacute;n se  pueden asociar a  hipertrofia de abdomen y mamas, joroba de b&uacute;falo e insulinorresistencia.<span class="superscript">2,12-14</span> Un simple cambio del an&aacute;logo de la timidina, d4T por AZT, mostr&oacute; la mejor&iacute;a de  la lipodistrofia a los 5 y 9 meses. La carencia de ABC (abacavir) o tenofovir  en dicho momento nos oblig&oacute; a utilizar la AZT (que tambi&eacute;n se ha reportado como  potencialmente causal de lipodistrofia, aunque en menor grado que el d4T), pero  a pesar de ello la evoluci&oacute;n satisfactoria fue evidente antes de los 6 meses  del cambio terap&eacute;utico.</p>     <p align="justify">La prevalencia de lipodistrofia en pacientes  en TARVAE es muy variable, desde menos del 20 hasta m&aacute;s de 80 %.<span class="superscript">5</span> Los  cambios pueden ser cl&iacute;nicamente sutiles al inicio, con signos de  lipohipertrofia central y/o lipoatrofia perif&eacute;rica en los primeros estadios.  Cuando la lipoatrofia afecta la cara y/o la grasa se acumula en la regi&oacute;n  cervicodorsal (joroba de b&uacute;falo), se considera lipodistrofia en estadios  avanzados.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Dos infrecuentes  situaciones se presentan ac&aacute; en los resultados de la vigilancia farmacol&oacute;gica: </p> <ol start="1" type="1">       <li>El desarrollo de hipersensibilidad grado       IV (NTE) secundario al EFV cuando los reportes son mucho m&aacute;s frecuentes o       casi exclusivos despu&eacute;s del uso del nevirapine como NANITI.</li>       <li>La mejor&iacute;a relevante de la lipodistrofia en       menos de 6 meses de efectuada la sustituci&oacute;n terap&eacute;utica del d4T (stavudine).</li>     </ol>     <p align="justify">Seg&uacute;n nuestros  resultados, las reacciones adversas a los antirretrovirales fueron frecuentes,  habitualmente menores y transitorias, con predominio de manifestaciones neuropsiqui&aacute;tricas  y gastrointestinales.</p>     <p align="justify">Las complicaciones  letales a la terap&eacute;utica fueron escasas y la monitorizaci&oacute;n cerrada de la  vigilancia farmacol&oacute;gica con doble control diario de los casos y ejercicios  seriados de entrenamiento pr&aacute;ctico, permiti&oacute; mejorar la supervivencia y la calidad  de vida de la poblaci&oacute;n afecta con el virus de la inmunodeficiencia humana.</p> <h4 align="left">Summary</h4> <h6>Pharmacological surveillance with the use of antiretrovirals </h6>     <p align="justify">The suitable surveillance and detection of adverse reactions to antiretrovirals are essential to prevent ominous consequences in the population affected by the human immunodeficiency virus (HIV). The positive HIV cases from Bojanala that received attention at the AIDS Clinic in Rustenburg, from May 2004 to October 2005, were studied to know the behaviour of the adverse reactions to antiretrovirals, and to evaluate the pharmacovigilance strategies. Medical consultations were planned for the patients under antiretroviral treatment, and standardized complementary hematological investigations evaluated in practical training were made. Double daily control and register of adverse reactions on the basis of computerized data were applied. Attention was given to 4 043 patients, of whom 2 285 (56.5 %) received multiple antiretroviral treatment. Usually short term and transitory minor adverse effects were observed in 45 % of the cases (1 029 patients). Significant hematological and hepatic toxicity, potentially lethal, was present only in 11 and 15 cases, respectively, with satisfactory evolution after their attention. It was found that mild moderate neurotoxicity was frequent (159 cases &ndash; 7 %), and that 6 patients developed a severe reaction of hypersensitivity, 5 of whom had a satisfactory recovery and only one died. Other long-term complications, such as lipodystrophy and lactic acidosis appeared fortuitously. It was concluded that minor adverse reactions were common, with predominance of the neuropsychiatric and gastrointestinal complications. Severe lethal toxicity to antiretrovirals was low thanks to pharmacovigilance. </p>     <p><em>Key words:</em> Pharmacovigilance, adverse reactions, antiretrovirals, AIDS. </p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4>     <!-- ref --><p> 1. Venter WDF, Wilson D. Thai me up, Thai me down. The XV IAS&nbsp; Conference    in Bangkok. South Afr J HIV Med. 2004;16(3):28-32.<!-- ref --><p> 2. P&eacute;rez D, P&eacute;rez J. Evaluaci&oacute;n del tratamiento antirretroviral    con gen&eacute;ricos cubanos. Ciudad de la Habana: Instituto de Medicina Tropical    &#8220;Pedro Kour&iacute;&#8221;; 2004. p.1-68 (N. del T. Tesis). <!-- ref --><p> 3. Levine AM, Karim R, Mack W, Gravink DJ, Anastas K, Young M, et al. Neutropenia    in human immunodeficiency virus infection. Arch Inter Med. 2006;166:387.<!-- ref --><p> 4. National Department of Health. South Africa 2004. National Antiretroviral    Treatment Guidelines. HIV and AIDS Policy Guidelines. Pretoria: Jacana Editorial;    2004. p.1-94. . <!-- ref --><p> 5. The Foundation for Professional Development. HIV/AIDS Management Course.    Pretoria: Pretoria University; Feb 2004. 2da. ed. p. 1-356. <!-- ref --><p> 6. Silverman MA. Idiopathic Thrombocytopenic Purpura. World Medical Library;    2005. Disponible en: <a href="http://www.emedicine.com">http://www.emedicine.com</a>    Consultado, 11 de marzo 2005.<!-- ref --><p> 7. National Center for HIV, STD, and TB Prevention, CDC (Centers for Disease    Control and Prevention) Atlanta Georgia. Guidelines for using antiretroviral    agents among HIV-infected adults and dolescents. Recommendations of the panel    on Clinical Practices for treatment of HIV. &nbsp;MMWR; 2002 May, 51 (RR 7).    &nbsp;Disponible en: <a href="javascript:sendIt();">mmwrq@cdc.gov</a>. Consultado,    17 de mayo 2002. <!-- ref --><p>8. Weber R, Sabin CA, Friismoller N, Reiss P, Mel-Sadr W, Kirk O, et al. Liver-Related    deaths in persons infected with the human immunodeficiency&nbsp;&nbsp; virus.    The D: A: D Study. The data collection on adverse events of anti-HIV drugs study    group. Arch Inter Med. 2006;166:1632-41.<p>9. Fauci AS, Lane HC. Human Immunodeficiency Virus Diseases: AIDS and Related    Disorders. Chapter 173. . Harrison&rsquo;s Principles of Internal Medicine.    16th ed. New York: McGraw-Hill; 2004.p.1076-1139.</p>     <!-- ref --><p>10. Thomas FP. HIV-1 Associated Distal Painful Sensorimotor Polyneuropathy.World    Medical Library; 2005 . Disponible en: <a href="http://www.emedicine.com">http://www.emedicine.com</a>.    Consultado, 27 de abril 2005.<!-- ref --><p> 11. Parrillo SJ. Stevens-Johnson Syndrome. World Medical Library; 2005. Disponible    en: <a href="http://www.emedicine.com">http://www.emedicine.com</a>. Consultado,    13 de junio 2005. <p> 12. Lichtenstein K. Redefining lipodystrophy syndrome: risks and impact on    clinical decision making. J Acquired Immune Deficiency Syndromes. 2005 August    1;39(4):395-400.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 13. Hendi A. Lipodystrophy, HIV. World Medical Library; 2005.&nbsp; Disponible    en: <a href="http://www.emedicine.com">http://www.emedicine.com</a>. Consultado,    25 de abril 2005.<!-- ref --><p> 14. Arioglu E. Lipodystrophy Generalized. World Medical Library; 2004. Disponible    en: <a href="http://www.emedicine.com">http://www.emedicine.com</a>. <a href="http://www.e-medicine/"></a>    Consultado, 26 de octubre 2004. <p>Recibido: 23 de abril de 2007. Aprobado: 3 de  julio de 2007.<br /> Dr. <em>Roberto  Larrea Fabra</em>. Hospital Cliinicoquir&uacute;rgico &quot;Cmdte. Manuel Fajardo&quot;. Calle Zapata y D, El Vedado, municipio Plaza , Ciudad de La Habana, Cuba.</p>     <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Especialista  de II Grado en Medicina Interna. Profesor Auxiliar. Hospital Clinicoquir&uacute;rgico  &ldquo;Cmdte. Manuel Fajardo&rdquo;.<br />   <span class="superscript"><strong>2</strong></span>Especialista de II Grado en Bioestad&iacute;stica.  Profesora Auxiliar. Hospital Clinicoquir&uacute;rgico &ldquo;General Calixto Garc&iacute;a&rdquo;.</a><a name="cargo" id="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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