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</front><body><![CDATA[ Hospital Pedi&aacute;trico Docente "William Soler"  <H2>  Crisis cerebrales an&oacute;xicas reflejas p&aacute;lidas (vagales). I.  Aspectos cl&iacute;nicos</H2>  <I>Dra. Albia J. Pozo Alonso,<SUP>1</SUP> Dr. Desiderio Pozo Lauz&aacute;n,<SUP>2</SUP>  Dr. Gonzalo Alvarez Flores<SUP>3</SUP> y Lic. Fidel Cathcart Roca<SUP>4</SUP></I>  <OL>      <LI>  Especialista de I Grado en Pediatr&iacute;a.</LI>        <LI>  Doctor en Ciencias M&eacute;dicas. Especialista de II Grado en Neurolog&iacute;a.  Jefe del Servicio de Neuropediatr&iacute;a.</LI>        <LI>  Doctor en Ciencias M&eacute;dicas. Especialista de II Grado en Pediatr&iacute;a.  Hospital "Luis D&iacute;az Soto".</LI>        <LI>  Licenciado en Matem&aacute;ticas. Centro de Computaci&oacute;n Aplicada  a la Medicina (CECAM).</LI>      </OL>    <H4>  RESUMEN</H4>  <B>Se estudian 200 ni&ntilde;os con manifestaciones cl&iacute;nicas sugestivas  de crisis cerebrales an&oacute;xicas reflejas p&aacute;lidas con resultados  positivos a la compresi&oacute;n ocular. La edad promedio de comienzo de  las crisis se sit&uacute;a entre 5 y 6 a&ntilde;os. El 21 % de los pacientes  refiri&oacute; antecedentes familiares de crisis vagales. Los factores  precipitantes se reconocieron en el 61 % de los ni&ntilde;os. La sudaci&oacute;n,  frialdad de la piel, p&eacute;rdida de la conciencia e hiperton&iacute;a  generalizada constituyeron las manifestaciones cl&iacute;nicas referidas  m&aacute;s frecuentes. El 1 % de los pacientes recibi&oacute; tratamiento  antiepil&eacute;ptico previo.</B>        <P><I>Palabras clave: </I><B>ANOXIA CEREBRAL.</B>  <H4>  INTRODUCCION</H4>  Las crisis cerebrales an&oacute;xicas reflejas isqu&eacute;micas se vinculan  a una cardioinhibici&oacute;n (paro card&iacute;aco o vasodepresi&oacute;n)  en respuesta a una hipersensibilidad vagal, que provoca una isquemia cerebral.  Estas crisis son producidas por la activaci&oacute;n s&uacute;bita del  llamado reflejo sincopal.1 Las v&iacute;as aferentes de este reflejo est&aacute;n  representadas por fibras sensitivo-sensoriales que recogen la estimulaci&oacute;n  exteroceptiva, el dolor y las emociones y por fibras sensoriales que recogen  los est&iacute;mulos dolorosos viscerales. Las v&iacute;as eferentes est&aacute;n  constituidas por fibras card&iacute;acas y respiratorias motoras pertenecientes  al neumog&aacute;strico o vago. El reflejo sincopal se integra en los centros  cardioinhibitorios y vasodepresores, as&iacute; como en los respiratorios,  situados en la parte media de la formaci&oacute;n reticular del tallo cerebral.1        <P>Se ha reportado que la prevalencia de estas crisis es de 0,8 % en ni&ntilde;os  preescolares.2 Se expresan con variados s&iacute;ntomas y se relacionan  con diversos factores precipitantes. Se manifiestan en todas las edades.        <P>El cuadro cl&iacute;nico se caracteriza por p&eacute;rdida de la conciencia  de menos de un minuto de duraci&oacute;n y no se constata per&iacute;odo  posictal ni amnesia retr&oacute;grada. Existe intensa palidez facial y  peribucal, hipotermia, sudaci&oacute;n e hipoton&iacute;a generalizada.  Si la crisis se prolonga m&aacute;s de 15 a 20 segundos puede aparecer  hiperton&iacute;a generalizada y movimientos cl&oacute;nicos de los miembros.3,4  En los lactantes y preescolares se puede observar una apnea espiratoria  en la fase inicial del ataque; el llanto si existe no es notable. Estas  crisis de los lactantes y preescolares han sido denominadas crisis de la  suspensi&oacute;n respiratoria p&aacute;lidas.1,5-8        <P>Debido a las diversas manifestaciones cl&iacute;nicas expuestas hasta  aqu&iacute;, es obvio que no siempre resulte f&aacute;cil el diagn&oacute;stico  diferencial entre una crisis cerebral an&oacute;xica refleja p&aacute;lida  (vagal) y una crisis de naturaleza epil&eacute;ptica, raz&oacute;n que  motiv&oacute; la realizaci&oacute;n de este trabajo.  <H4>  MATERIAL Y METODO</H4>  El universo del trabajo lo constituy&oacute; un total de 200 pacientes  menores de 15 a&ntilde;os, con manifestaciones cl&iacute;nicas referidas  que suger&iacute;an crisis cerebrales an&oacute;xicas reflejas p&aacute;lidas;  dichos pacientes mostraron una respuesta positiva a la prueba de la compresi&oacute;n  de los globos oculares (se consider&oacute; como respuesta positiva toda  pausa card&iacute;aca de 5 segundos o m&aacute;s de duraci&oacute;n) al  tomar como referencia el trabajo de <I>Lombroso </I>y <I>Lerman.</I>2        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Este grupo de 200 pacientes represent&oacute; el 62,5 % de un gran total  de 320 ni&ntilde;os con antecedentes de crisis cerebrales que recordaban  a las se&ntilde;aladas. Los ni&ntilde;os recibieron asistencia en consulta  externa o en la sala de hospitalizaci&oacute;n del Servicio de Neurolog&iacute;a  del Hospital Pedi&aacute;trico Docente "William Soler" de Ciudad de La  Habana, en el per&iacute;odo comprendido entre septiembre de 1990 y diciembre  de 1992.        <P>Se excluyeron a aquellos pacientes con manifestaciones dadas por:  <UL>      <LI>  Cianosis u otros s&iacute;ntomas sugestivos de las crisis an&oacute;xicas  cl&aacute;sicas (espasmo del sollozo y crisis de la suspensi&oacute;n respiratoria  cian&oacute;tica).</LI>        <LI>  Manifestaciones cl&iacute;nicas y electroencefalogr&aacute;ficas que evidenciaban  epilepsia y convulsi&oacute;n febril.</LI>      </UL>  De cada paciente se obtuvieron los siguientes datos: edad al inicio de  las crisis, sexo, antecedentes familiares de crisis vagales, factores precipitantes,  manifestaciones cl&iacute;nicas referidas y tratamiento antiepil&eacute;ptico  previo.        <P>Todos estos datos se recogieron en planillas individuales, las cuales  constituyeron la principal fuente de informaci&oacute;n que facilit&oacute;  la elaboraci&oacute;n de los resultados y las tablas.        <P>Los procedimientos estad&iacute;sticos empleados fueron: media aritm&eacute;tica,  desviaci&oacute;n est&aacute;ndar, porcentaje y sus errores e intervalo  de confianza.  <H4>  RESULTADOS Y DISCUSION</H4>  En la tabla 1 se observa que en 91 pacientes (45,5 %) las crisis vagales  p&aacute;lidas comenzaron a manifestarse entre 1 y 4 a&ntilde;os, en 55  ni&ntilde;os (27,5 %) entre 5 y 9 a&ntilde;os y en el 22 % entre 10 y 14  a&ntilde;os. Dichas afecciones se diagnosticaron en 10 lactantes (5 %).  Al aplicar el intervalo de confianza se puede afirmar con una certeza del  95 %, que el promedio de la edad de comienzo de estas crisis se encuentra  entre 5,1 y 6,3 a&ntilde;os (p &lt; 0,05). <I>Stephenson</I>6 report&oacute;  que en el 67,4 % de sus pacientes el comienzo de las crisis ocurri&oacute;  antes de los 7 a&ntilde;os de edad.        <P>El sexo masculino se represent&oacute; por 103 pacientes (51,5 %) y  el femenino por 97 (48,5 %) (tabla 2). <I>Aicardi</I>9 report&oacute; una  mayor frecuencia de las crisis en los varones.        <P>Con respecto a los antecedentes familiares de crisis vagales, se verific&oacute;  que estaban presentes en el 21 % y ausentes en el 79 % de los pacientes  (tabla 3). <I>Lombroso y Lerman</I>2 los hallaron en el 17 % de su serie.  La existencia de factores gen&eacute;ticos que influyen en la aparici&oacute;n  familiar de estas crisis ha sido sugerida por <I>Aicardi.</I>9        <P>Los factores precipitantes se reconocieron en el 61 % de los ni&ntilde;os  y no se evidenciaron en el 39 % de &eacute;stos (tabla 4).        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El tipo de factor precipitante m&aacute;s frecuentemente referido fue  el emocional, con el 58,2 % de los 122 pacientes en los cuales estos factores  estaban presentes. Dentro de este tipo, los m&aacute;s frecuentes fueron  los traumas banales, la observaci&oacute;n de sangre, los disgustos y las  inyecciones. El dolor abdominal ocup&oacute; el segundo lugar con el 21,3  %. Sumado el factor emocional, estos 2 factores representaron el 79,5 %.  Otros factores como cefalea, esfuerzo f&iacute;sico, posici&oacute;n erecta  prolongada y calor ambiental acumularon el 20,5 % restante (tabla 5).        <P>El 6,6 % de los pacientes padeci&oacute; de cefalea migra&ntilde;osa.  <I>Pranzatelli </I>y <I>Pedley</I>10 plantearon que existe en estos pacientes  una predisposici&oacute;n para la cefalea vascular migra&ntilde;osa. El  hallazgo de otros factores precipitantes (dolor abdominal, esfuerzo f&iacute;sico,  posici&oacute;n erecta prolongada y calor ambiental) coincide con algunos  reportes de trabajos revisados.4,6,10        <P>Las manifestaciones cl&iacute;nicas referidas m&aacute;s frecuentes  que se asociaron con la palidez se muestran en la tabla 6. Predominaron  la sudaci&oacute;n y frialdad de la piel con 93 pacientes, la p&eacute;rdida  de la conciencia con 82 y la hiperton&iacute;a generalizada con 41 (en  11 de &eacute;stos se asoci&oacute; con hiperton&iacute;a ocular y en 3  de ellos con movimientos cl&oacute;nicos de los miembros). Otras manifestaciones  fueron hipoton&iacute;a generalizada, n&aacute;useas, v&oacute;mitos y  mareos. Las formas de expresi&oacute;n cl&iacute;nicas referidas en este  estudio m&aacute;s frecuentes, coinciden con los resultados de varios autores.1-3,6,7,10,11  Las manifestaciones motoras pueden crear confusi&oacute;n y diagnosticarse  err&oacute;neamente como ataques convulsivos de naturaleza epil&eacute;ptica.12-14        <P>Otro resultado obtenido fue que el 17 % de los pacientes hab&iacute;a  recibido tratamiento antiepil&eacute;ptico previo al diagn&oacute;stico  de las crisis vagales. El resto no recibi&oacute; medicaci&oacute;n alguna  (tabla 7). Autores como <I>Gastaut</I>15 afirman que una tercera parte  aproximadamente de los pacientes con crisis vagales, escapa al diagn&oacute;stico  o es catalogada como epil&eacute;ptica.<I> Stephenson</I>6 refiere que  el 21 % de sus pacientes con crisis vagales, recibieron tratamiento antiepil&eacute;ptico  con anterioridad al diagn&oacute;stico.  <H4>  REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS</H4>    <OL>      <!-- ref --><LI>  Gastaut H. A physiopathogenic study of reflex anoxic cerebral seizures  in children (syncopes, sobbing spasms and breath-helding spells). En: Kellaway  P, Petersen I, eds. Clinical electroencephalography of children. New York:  Grune and Stratton, 1968:257-74.</LI>    <!-- ref --><LI>  Lombrose CT,Lerman P. Breath-holding spells (cyanotic and pallid syncope).  Pediatrics 1967;29:563-81.</LI>    <!-- ref --><LI>  Pozo D. Algunas consideraciones en relaci&oacute;n con el diagn&oacute;stico  de las crisis vagales en el ni&ntilde;o. Rev Cubana Pediatr 1987;59:860-4.</LI>    <!-- ref --><LI>  Blume W. Differential diagnosis of epileptic seizures. En: Wada, JA, Ellingson  RJ, eds. Clinical neurophysiology of epilepsy: EEG Handbook. Amsterdam:  Elsevier Science, 1900:407-29. (Revised series, vol 4).</LI>    <!-- ref --><LI>  Low NL, Gibbs El, Gibbs F. Electroencephalographic in breath-holding spells.  Pediatrics 1955;15:595-9.</LI>    <!-- ref --><LI>  Stephenson JBP. 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The  diagnosis and treatment of convulsive disorders in children. Sprinfield:  Charles Thomas 1954:71-102.</LI>    <!-- ref --><LI>  . Breath-holding spells in children: differentiation from epileptic attacks.  J Am Assoc 1970;29:2231-5.</LI>    <!-- ref --><LI>  Stores G. Pitfalls in the management of epilepsy. Arch Dis Child 1987;62:88-90.</LI>    <!-- ref --><LI>  Bray P. Neurology in pediatrics. Chicago: Year Book Medical, 1970:41.</LI>    <!-- ref --><LI>  Gastaut H. Syncopes: generalized anoxic seizures. En: Vinken PJ, Bruyn  GW, eds. Handbook of clinical neurology. Amsterdam, North Holland, 1974;15:815-35.</LI>    </OL>  Recibido: 21 de noviembre de 1994. Aprobado: 23 de noviembre de 1994.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Dra. <I>Albia Pozo. </I>Hospital Pedi&aacute;trico Docente "William  Soler", Ave. San Francisco 10112, Altahabana Ciudad de La Habana 10800,  Cuba.          ]]></body><back>
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