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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Desarrollo del lenguaje en el niño cubano menor de 18 meses]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[We suggest that child speech must be assessed for diferent reasons: first, because of speech is one of the indicators of child&acute;s integral development, second, to detect difficulties in this process, and third, to determine children in risk. As there aren&acute;t available references about child speech development in our country, we carried out a nation-wide descriptive and crossover research, applied to health children aged 6 months and 5 years in 8 provinces of the country. In the case of this paper, we proceed to analyze a group of children under 18 months. We found that more than 50 % of Cuban children emit two-sylabed sounds to months, they use a gibberish to 8 months, understand single orders around 9 months, and know parts of the body to 12 months. There is some advance in speech behaviour of Cuban children compared to that stablished in development scales used in Cuba.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <br> Hospital Pedi&aacute;trico Docente "Centro Habana"  <h2>  Desarrollo del lenguaje en el ni&ntilde;o cubano menor de 18 meses</h2>  <i><a href="#*">Dra. Marcia L&oacute;pez Betancourt,<sup>1 </sup>Dra. Norma  Regal Cabrera,<sup>2 </sup>Lic. Mario Pascual Mesa,<sup>3 </sup>Lic. Adalberto  Gonz&aacute;lez Deb&eacute;n<sup>4</sup> y Dr. Jes&uacute;s S&aacute;nchez  D&iacute;az<sup>5</sup></a></i>  <h4>      <br>  RESUMEN</h4>  Se expone que el lenguaje infantil se debe valorar por diversas razones:  primera porque el habla es uno de los indicadores del desarrollo integral  del ni&ntilde;o, segunda para detectar las dificultades en este proceso  y tercera para determinar los ni&ntilde;os en riesgo. Al no contar en Cuba  con propias referencias acerca del desarrollo del lenguaje infantil, se  realiz&oacute; una investigaci&oacute;n nacional descriptiva y transversal,  que se aplic&oacute; a ni&ntilde;os sanos de 6 meses a 5 a&ntilde;os de  edad, en 8 provincias del pa&iacute;s. Para este trabajo se analiz&oacute;  el grupo de ni&ntilde;os menores de 18 meses. Se hall&oacute; que m&aacute;s  del 50 % de los ni&ntilde;os cubanos emiten sonidos bis&iacute;labos a  los 7 meses, utilizan a los 8 meses jerga, comprenden &oacute;rdenes sencillas  alrededor de los 9 meses y conocen partes del cuerpo a los 12 meses. Existe  cierto adelanto en las conductas de lenguaje de los ni&ntilde;os cubanos  en comparaci&oacute;n con lo establecido en las escalas de desarrollo que  se utilizan en Cuba.      <p><i>Descriptores DeCS</i>: LENGUAJE INFANTIL; CUBA.      <p>Los primeros a&ntilde;os de vida del ni&ntilde;o est&aacute;n llenos  de hitos cruciales y de haza&ntilde;as decisivas, pero tal vez el acontecimiento  singular m&aacute;s celebrado es la producci&oacute;n de las primeras palabras.      <p>La progresi&oacute;n del ni&ntilde;o en el dominio de las complicaciones  de nuestro sistema de lenguaje hablado es vigilado tanto por los padres  como por los educadores, como un exponente de su total maduraci&oacute;n  cognitiva y social.<sup>1</sup>      <p>Desde el punto de vista ontogen&eacute;tico, el lenguaje se desarrolla  a trav&eacute;s de una serie de etapas sucesivas cronol&oacute;gicamente,  que constituyen un complejo proceso sociofisiol&oacute;gico de adquisici&oacute;n,  que evoluciona paralelamente al desarrollo f&iacute;sico y motor del ni&ntilde;o,  debido entre otros factores a la maduraci&oacute;n del sistema nervioso  central.<sup>2,3</sup>      <p>Son varias las razones por las cuales se debe valorar el lenguaje infantil,  en primer lugar porque el habla es un indicador del desarrollo integral  del ni&ntilde;o, en segundo, para detectar las dificultades en este proceso  y en tercero para determinar los ni&ntilde;os en riesgo, as&iacute; como  para evaluar el progreso del ni&ntilde;o sometido a tratamiento.      <p>Los primeros trabajos sistem&aacute;ticos del an&aacute;lisis ontogen&eacute;tico  del lenguaje datan del siglo XVIII y principios del XIX, &eacute;stos consist&iacute;an  en una recopilaci&oacute;n de observaciones del lenguaje espont&aacute;neo  de los propios hijos de los investigadores, uno de los m&aacute;s conocidos  del famoso <i>Charles Darwin</i> (1877), aunque <i>Dale</i>,<sup>4</sup>  en su libro se&ntilde;ala sobre cierta "investigaci&oacute;n" llevada a  cabo por el rey egipcio <i>Psam&eacute;tico</i>, en a&ntilde;os anteriores  a 610 (a. C.). Todos estos estudios sobre lenguaje se han ido intensificando  en el presente siglo, a partir de los psic&oacute;logos alemanes <i>Stern</i>  y <i>Stern</i> (1907), y se extendieron gradualmente a diversos aspectos  del lenguaje y otras lenguas, cuyo n&uacute;mero ya alcanza los 40 idiomas,  aunque son 15 los m&aacute;s estudiados.      <p>En Cuba se han llevado a cabo varias investigaciones en relaci&oacute;n  con el tema que nos ocupa, pero en algunas de ellas se eval&uacute;a espec&iacute;ficamente  si est&aacute; o no afectado el lenguaje, y se cita el estudio longitudinal  realizado por el doctor <i>Guti&eacute;rrez Mu&ntilde;iz</i> a un grupo  de ni&ntilde;os nacidos en 1973, los que se eval&uacute;an peri&oacute;dicamente  por el personal del MINSAP y MINED. Tambi&eacute;n se destaca el trabajo  realizado por el Departamento de Neurofisiolog&iacute;a del Hospital Pedi&aacute;trico  Docente "William Soler", donde se crearon instrumentos para evaluar el  lenguaje del ni&ntilde;o en el marco del Programa Nacional de Detecci&oacute;n  Precoz de las Alteraciones Auditivas en la Infancia, y por los cuales se  examinan varios aspectos del lenguaje, lo que nos ha servido de utilidad  para nuestra investigaci&oacute;n.      <p>En algunos servicios de Psicolog&iacute;a Infantil y Neonatolog&iacute;a  se aplican pruebas normadas en otros pa&iacute;ses como la escala de evaluaci&oacute;n  de la primera infancia de Brunet-Lezine y la escala de desarrollo de Bayley,  que comentamos en p&aacute;rrafos anteriores, aunque no han sido estandarizadas  en nuestro pa&iacute;s y espec&iacute;ficamente no constituyen pruebas  de lenguaje, nos sirven, pero indirectamente en el caso de nuestra especialidad.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una de las afecciones del lenguaje que m&aacute;s se presenta en nuestras  consultas es el retardo en el desarrollo del lenguaje, cuyo origen puede  ser variado, desde entidades de grave pron&oacute;stico como el retraso  mental, las hipoacusias, lesiones cerebrales como la par&aacute;lisis cerebral,  y las alteraciones ps&iacute;quicas severas como el autismo infantil; hasta  menos graves como la pobre estimulaci&oacute;n, poca socializaci&oacute;n,  biling&uuml;ismo, etc. Por supuesto, mientras m&aacute;s precoz se detecten  estos trastornos, el pron&oacute;stico ser&aacute; mejor, pues se instaura  tempranamente el tratamiento oportuno y de forma integral.      <p>Los profesionales que evaluamos estos pacientes, para llegar a un diagn&oacute;stico  e indicar el tratamiento, tenemos la limitante de no contar con patrones  de referencia del desarrollo normal del ni&ntilde;o cubano, ni de tener  un instrumento de evaluaci&oacute;n espec&iacute;ficamente del lenguaje  que sea uniforme, lo cual constituye un problema que debemos darle soluci&oacute;n.      <p>El Grupo Nacional de Logopedia y Foniatr&iacute;a, se ha trazado, como  parte de la estrategia del desarrollo de la especialidad para el a&ntilde;o  2000, realizar investigaciones con vistas a mejorar la atenci&oacute;n  especializada y lograr profundizar los conocimientos en relaci&oacute;n  con la poblaci&oacute;n cubana, una de estas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n  orientada sobre el desarrollo del lenguaje en el ni&ntilde;o cubano.      <p>Por lo anterior, es que decidimos realizar una investigaci&oacute;n  nacional, de tipo descriptiva y transversal, para lo cual se dise&ntilde;&oacute;  una encuesta que se aplic&oacute; a ni&ntilde;os sanos desde los 6 meses  de edad, en varias provincias del pa&iacute;s, la cual nos sirvi&oacute;  para describir algunas caracter&iacute;sticas del desarrollo del lenguaje  en nuestros ni&ntilde;os y en un futuro, con la aplicaci&oacute;n de nuestros  resultados, poder detectar precozmente los trastornos del lenguaje en los  ni&ntilde;os potencialmente en riesgo.  <h4>  M&Eacute;TODOS</h4>  En la presente investigaci&oacute;n de alcance nacional, se describen las  caracter&iacute;sticas del desarrollo del lenguaje en los ni&ntilde;os  ingresados en las salas de miscel&aacute;neas, respiratorias y diarreicas  de los hospitales pedi&aacute;tricos provinciales del pa&iacute;s (se exceptu&oacute;  el de Las Tunas, porque no ten&iacute;a el personal requerido para recoger  la informaci&oacute;n), en el per&iacute;odo comprendido de septiembre  a enero de 1994.      <p>Se incluyeron s&oacute;lo aquellos ni&ntilde;os que no ten&iacute;an  s&iacute;ntomas de enfermedad que pudieran interferir en el desarrollo  psicomotor integral normal, por lo que se excluyeron los ni&ntilde;os con  enfermedades en fase aguda (ya dados de alta hospitalaria) o cr&oacute;nica,  malformaciones maxilofaciales, con antecedentes patol&oacute;gicos perinatales  y de enfermedades del sistema nervioso central y perif&eacute;rico.      <p>Los compa&ntilde;eros que participaron en la investigaci&oacute;n fueron  m&eacute;dicos logofoniatras que laboraban en los hospitales pedi&aacute;tricos  provinciales correspondientes y los licenciados en defectolog&iacute;a,  que trabajaban en escuelas y c&iacute;rculos infantiles que pudieran trasladarse  a dichos centros hospitalarios para aplicar la encuesta. Todos los compa&ntilde;eros  que participaron recibieron previamente un entrenamiento donde se adiestraron  en la aplicaci&oacute;n de la encuesta.      <p>La encuesta aplicada a los menores de 18 meses, consisti&oacute; en  un interrogatorio a la madre, y fueron sus principales variables, de acuerdo  con los objetivos propuestos, las siguientes: edad, sexo, lugar que ocupa  en la familia (entre hermanos) y nivel escolar materno. Las variables que  eval&uacute;an el lenguaje son: uso de s&iacute;labas y bis&iacute;labos,  uso de jerga, conocer las partes del cuerpo, comprender &oacute;rdenes  sencillas y n&uacute;mero de palabras que dice el ni&ntilde;o.      <p>Para el an&aacute;lisis de los resultados se realizaron los siguientes  procedimientos: descripci&oacute;n de la muestra, tanto por cientos y tablas  de contingencia.  <h4>  Definici&oacute;n de las variables</h4>  Lugar que ocupa en la familia. Entre hermanos, si es primog&eacute;nito  o no.      <p>Escolaridad materna. Se considerar&aacute; "baja" hasta el nivel escolar  de secundaria b&aacute;sica y "alta" en el caso de preuniversitario y universitario.      <p>Uso de s&iacute;labas y bis&iacute;labos. (Balbuceo). Se considerar&aacute;  que las usa cuando el ni&ntilde;o emite sonidos sil&aacute;bicos y bisil&aacute;bicos  parecidos o no a los del lenguaje materno.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Uso de jerga. Se considerar&aacute; cuando el ni&ntilde;o emite los  sonidos anteriores, pero con una entonaci&oacute;n determinada.      <p>Comprensi&oacute;n de &oacute;rdenes sencillas. Se considerar&aacute;  que s&iacute;, cuando el ni&ntilde;o comprende &oacute;rdenes del tipo  "dame la pelota" "ven", etc., y las ejecuta, seg&uacute;n lo refiere la  madre.      <p>Conoce partes del cuerpo. Se considerar&aacute; que s&iacute;, cuando  la madre refiera que el ni&ntilde;o con gestos, se&ntilde;ala las partes  del cuerpo que le nombramos y que se le pide que se&ntilde;ale.      <p>N&uacute;mero de palabras que dice. Se anota el n&uacute;mero que refiera  la madre.  <h4>      <br>  RESULTADOS</h4>    <h4>  Caracter&iacute;stica de la muestra</h4>  El total de ni&ntilde;os que se examin&oacute; fue de 617, la muestra se  dividi&oacute; en 2 grupos et&aacute;reos en correspondencia con los resultados  alcanzados en las respuestas, como se ver&aacute; m&aacute;s adelante,  de los cuales 277 son del sexo femenino y 340 del masculino.      <p>En relaci&oacute;n con la escolaridad materna, verificamos un porcentaje  m&aacute;s elevado en el nivel escolar alto en el 59,2 %, seg&uacute;n  el lugar que ocupan los ni&ntilde;os entre hermanos, en la familia; en  la muestra predominan los primog&eacute;nitos (56 %).  <h4>  Caracter&iacute;sticas del desarrollo del lenguaje</h4>  Las diferentes variables que evaluamos ya descritas anteriormente, al observarlas  en una curva por meses de edad y porcentaje de &eacute;xito (es la respuesta  afirmativa de la madre) nos permite dividir la muestra en 2 grupos de edades,  de 6 a 9 meses y de 10 a 17 meses de edad (figura).      <center>        <p><a href="/img/revistas/ped/v72n1/f010600.gif"><img SRC="/img/revistas/ped/v72n1/f010600.gif" ALT="FIG. Niños menores de 18 meses. Características del lenguaje (N=617)." BORDER=1 height=180 width=282></a>          
<br>     FIG. Ni&ntilde;os menores de 18 meses. Caracter&iacute;sticas del lenguaje  (N=617).</center>        <p>En esa figura podemos apreciar que m&aacute;s del 50 % de los ni&ntilde;os  encuestados usan el balbuceo a los 7 meses de edad, uso de la jerga a los  8 meses, comprenden &oacute;rdenes sencillas alrededor de los 9 meses y  conocen partes del cuerpo despu&eacute;s de los 12 meses.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En nuestro estudio hallamos que existe una relaci&oacute;n significativa  entre la edad y el balbuceo (p = 0,0015), en este primer grupo de edad,  para no ser as&iacute; en los mayores de 10 meses en que el 100 % de los  ni&ntilde;os usan bis&iacute;labos, como es l&oacute;gico esperar.      <p>Los ni&ntilde;os de 7 meses tienen 2,2 veces m&aacute;s posibilidades  de usar bis&iacute;labos que los de 6, los de 8 meses tienen 4,1 veces  m&aacute;s posibilidades y los de 9 tienen 4,85 veces m&aacute;s posibilidades  que los de 6 meses de usar bis&iacute;labos (por la raz&oacute;n de productos  cruzados).      <p>No se encontr&oacute; relaci&oacute;n significativa entre el sexo y  el balbuceo. Sin embargo, al tener en cuenta el lugar que el ni&ntilde;o  ocupa en la familia, se evidenci&oacute; que existe una relaci&oacute;n  significativa (p = 0,0020), predominando en el segundo hijo el uso mayor  de bis&iacute;labos; estos ni&ntilde;os tienen 2,55 veces m&aacute;s posibilidades  de usarlos que los primog&eacute;nitos (raz&oacute;n de productos cruzados).  Consideramos que esto tenga relaci&oacute;n con la mayor estimulaci&oacute;n  dentro de la familia para el segundo y tercer hijo.      <p>En cuanto al nivel escolar materno apreciamos que existe una relaci&oacute;n  significativa entre estas 2 variables (p = 0,0002).      <p>El uso de la jerga avanza seg&uacute;n aumenta la edad, entre estas  2 variables hallamos una relaci&oacute;n significativa (p = 0,0002). No  se constat&oacute; relaci&oacute;n con el sexo, y s&iacute; con el grado  escolar materno (p &lt; 0,001), tampoco existi&oacute; relaci&oacute;n  significativa entre la jerga y el lugar que ocupa en la familia.      <p>La comprensi&oacute;n se explor&oacute; en nuestra investigaci&oacute;n,  mediante la pregunta a la madre si el ni&ntilde;o comprend&iacute;a y ejecutaba  &oacute;rdenes sencillas, y se hall&oacute; que m&aacute;s del 50 % de  los ni&ntilde;os encuestados lo respond&iacute;an afirmativamente alrededor  de los 9 meses, esto tiene relaci&oacute;n significativa con la edad (p  = 0,034), con el grado escolar materno (p &lt; 0,0001) y con el lugar que  ocupa en la familia (p = 0,0084).      <p>En la tabla 1, se expone el porcentaje de ni&ntilde;os que dicen determinado  n&uacute;mero de palabras, seg&uacute;n refieren las madres. Observamos  que el 50 % de los ni&ntilde;os encuestados ya dicen entre 1 y 4 palabras  a los 10 meses, y que alrededor de los 15 meses la mayor&iacute;a de los  ni&ntilde;os dicen un promedio entre 5 y 15 palabras.      <p>      <center>TABLA 1. <i>N&uacute;mero de palabras por edad</i></center>        <center><table CELLPADDING=5 >  <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">N&uacute;mero Edad en meses</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<center>6</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>7</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>8</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>9</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>10</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>11</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>12</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>13</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>14</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>15</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<center>16</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>17</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">de palabras</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">&nbsp;</td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">Menos de 5</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>56</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>45</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>53</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>51</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>38</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>41</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>37</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>28</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<center>19</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>15</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>9</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>18</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">De 5 a 15</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>0</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>0</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>0</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>0</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>5</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>11</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<center>29</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>24</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>23</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>21</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>16</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>35</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">De 15 a 25</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>0</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>0</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>0</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>0</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<center>0</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>2</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>0</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>3</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>5</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>6</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>3</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>6</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">M&aacute;s de 25</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>0</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>0</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<center>0</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>0</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>0</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>0</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>0</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>1</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>3</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>0</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>2</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="8%">      <center>12</center>  </td>  </tr>  </table></center>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Finalmente queremos hacer una comparaci&oacute;n entre los resultados  de nuestra investigaci&oacute;n y las edades en que determinadas conductas  de lenguaje son exploradas en las pruebas que se utilizan en nuestro pa&iacute;s  (tabla 2).      <p>      <center>TABLA 2. <i>Comparativo entre nuestra investigaci&oacute;n y otras pruebas  que se utilizan en Cuba</i></center>        <center><table CELLPADDING=5 >  <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      <br>Aspectos evaluados&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      <br>Escala Brunet-Lezine&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      <br>Escala de Bayley</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      <br>Nuestra investigaci&oacute;n</td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">Uso de s&iacute;labas y&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">&nbsp;</td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">bis&iacute;labos</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      <center>7</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      <center>7</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<center>7</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">Uso de jerga</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      <center>No se analiza</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      <center>12</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      <center>8</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">Comprensi&oacute;n de</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">&nbsp;</td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">&oacute;rdenes sencillas</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      <center>10</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      <center>10</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      <center>9</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">Conoce partes del</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">&nbsp;</td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">cuerpo</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      <center>21</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      <center>19</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      <center>12</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">Primeras palabras</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<center>9</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      <center>12</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="25%">      <center>10</center>  </td>  </tr>  </table></center>        <center>Nota: Los datos representados se expresan en meses.</center>        <p>Observamos en esta comparaci&oacute;n que hay un ligero adelanto en  la adquisici&oacute;n cronol&oacute;gica de determinadas conductas de lenguaje  en nuestros ni&ntilde;os, aunque falta a&uacute;n por precisar otros procedimientos  de an&aacute;lisis de la informaci&oacute;n para hacerlos definitivo. Consideramos  puede servirnos de referencia para conocer si un ni&ntilde;o est&aacute;  por encima o por debajo del 50 % de los ni&ntilde;os de su edad.  <h4>  DISCUSI&Oacute;N</h4>  El rejuego vocal envuelve una cantidad y variedad de sonidos mayores que  los de cualquier idioma, se inicia con sonidos guturales y labiales, donde  se realizan las acciones biol&oacute;gicas primarias de la succi&oacute;n  y degluci&oacute;n, por los registros corticales cinest&eacute;sicos creados  por los est&iacute;mulos propioceptivos procedentes de esas acciones musculares,  que comienzan desde que nace el ni&ntilde;o y se repiten y refuerzan constantemente.<sup>5</sup>      <p>Por la diversificaci&oacute;n de estos sonidos, &eacute;stos son caracter&iacute;sticamente  ambig&uuml;os, indiferenciados, con inseguridad en su constancia y constituyen  el resultado de una inmadurez de las funciones de organizaci&oacute;n y  control, las cuales se estructuran paulatinamente. Al introducirse la masticaci&oacute;n,  una nueva funci&oacute;n biol&oacute;gica, se crean nuevos registros corticales  cinest&eacute;sicos, que van a servir para la regulaci&oacute;n cortical  cinest&eacute;sica futura de los diferentes fonemas.<sup>6-8</sup>      <p><i>Gesell</i>,<sup>8</sup> plantea que las diferencias sexuales para  el balbuceo no son significativas, aunque en el estudio realizado por <i>Smith</i>  los vocabularios m&aacute;s amplios eran los de las ni&ntilde;as. <i>Ardila</i>,<sup>9</sup>  se&ntilde;ala que el desarrollo del lenguaje es m&aacute;s temprano en  las ni&ntilde;as; se ha tratado de relacionar con una mielinizaci&oacute;n  m&aacute;s r&aacute;pida de la corteza cerebral; sin embargo, el desarrollo  visoperceptual es superior en los varones.      <p>Para <i>Rondal</i>,<sup>10</sup> la estimulaci&oacute;n que los padres  ofrecen al ni&ntilde;o tiene gran influencia sobre la creaci&oacute;n del  lenguaje que el ni&ntilde;o va desarrollando. Lo mismo puede decirse de  la realimentaci&oacute;n de los padres a las emisiones del ni&ntilde;o,  lo esencial del doble proceso ense&ntilde;anza-aprendizaje del c&oacute;digo  ling&uuml;&iacute;stico tiene lugar entre padres e hijos o entre ni&ntilde;os  mayores y ni&ntilde;os de menor edad.      <p>En estudios realizados por <i>Gesell</i>, &eacute;ste se&ntilde;ala  que despu&eacute;s de los 7 meses las inflexiones y el tono de voz le interesan  al ni&ntilde;o m&aacute;s que las palabras, lo cual es un requisito previo  para la comprensi&oacute;n de &eacute;stas. La vocalizaci&oacute;n de la  jerga es variada en los sonidos usados y las inflexiones van adquiriendo  un car&aacute;cter de "conversaci&oacute;n", esta jerga va decreciendo  r&aacute;pidamente para ser reemplazada por la expresi&oacute;n verbal.      <p><i>Smirnov</i><sup>11</sup> indica que el ni&ntilde;o reacciona de manera  diferenciada a la entonaci&oacute;n del lenguaje, pero a&uacute;n no distingue  las palabras; la jerga que emplea &eacute;ste da una apariencia de "conversaci&oacute;n"  y se acompa&ntilde;a de toda una m&iacute;mica facial y corporal.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En estudios realizados en nuestro medio, <i>&Aacute;lvarez</i> en su  trabajo de diploma, plantea que la comprensi&oacute;n de las palabras de  los dem&aacute;s ocurre al final del primer a&ntilde;o, aunque puede existir  una comprensi&oacute;n naciente alrededor de los 9 meses. En general, se  se&ntilde;ala que existe un tiempo corto entre la &eacute;poca en que el  ni&ntilde;o comienza a dar pruebas de comprensi&oacute;n de las palabras  y el momento del uso real que hace de ellas. <i>Casal </i>en otro estudio,  hace la observaci&oacute;n de que los procesos b&aacute;sicos del lenguaje  se adquieren con una velocidad de adquisici&oacute;n diferente: primero  la imitaci&oacute;n, segundo la comprensi&oacute;n y finalmente la expresi&oacute;n.      <p><i>Fornr</i>,<sup>12 </sup>comenta que el conocimiento de las partes  del cuerpo est&aacute; muy relacionado con la organizaci&oacute;n del esquema  corporal, que tiene un proceso evolutivo a medida que crece el ni&ntilde;o.      <p>Los autores en general plantean que el comienzo de las palabras emitidas  por el ni&ntilde;o, ocurre entre los 10 y 12 meses de edad, y se puede  extender un poco m&aacute;s all&aacute;. Es v&aacute;lido aclarar que a  los 13 meses ya puede utilizar 2 palabras y a los 18 usa de 6 a 20. <i>Gesell  </i>manifiesta  que ya al a&ntilde;o de edad el ni&ntilde;o tiene un alto grado de reciprocidad  social, escucha las palabras con atenci&oacute;n, repite las palabras,  comienza a subordinar la acci&oacute;n a la palabra, y agrega paulatinamente  palabras a su vocabulario.      <p>Otros autores se&ntilde;alan que los ni&ntilde;os aumentan un promedio  de 16 palabras entre los 12 y 15 meses y solo 3, entre los 15 y los 18  meses, y de ah&iacute; en adelante las cifras indican un r&aacute;pido  aumento de 96 palabras como promedio entre 18 y 21 meses. Las adquisiciones  del primer a&ntilde;o cambian fundamentalmente la relaci&oacute;n entre  los ni&ntilde;os con el medio ambiente; la aparici&oacute;n de la marcha  independiente no s&oacute;lo ampl&iacute;a el c&iacute;rculo de objetos  con los que el ni&ntilde;o se encuentra directamente, cambia las posibilidades  de contacto con los adultos y domina las acciones con los objetos, y sobre  la base de un desarrollo intenso del lenguaje tiene lugar la formaci&oacute;n  de todos los procesos ps&iacute;quicos y el desarrollo de la personalidad  del ni&ntilde;o. En la primera etapa del segundo a&ntilde;o se desarrolla  la comprensi&oacute;n del lenguaje de los adultos dirigido al ni&ntilde;o,  aqu&iacute; el desarrollo del lenguaje externo del ni&ntilde;o es m&aacute;s  lento, es el per&iacute;odo de las oraciones de una sola palabra.      <p>En su trabajo de diploma <i>&Aacute;lvarez</i> plantea, que entre los  12 y 15 meses, el ni&ntilde;o adquiere pocas palabras, y existe una ca&iacute;da  temporal en el promedio de adquisici&oacute;n entre los 15 y 18 meses,  seguida de una r&aacute;pida aceleraci&oacute;n. Esta autora indica que  ya entre 9 y 12 meses, el ni&ntilde;o comienza a hacerse m&aacute;s activo;  se dirige por iniciativa al adulto y exige de &eacute;ste cierta comunicaci&oacute;n.      <p>Entre 12 y 18 meses con la marcha, se va perfeccionando la coordinaci&oacute;n  de los movimientos de las piernas, manos y brazos, lo que permite al ni&ntilde;o  agarrar con precisi&oacute;n y colocar los objetos en un lugar determinado,  crece el n&uacute;mero de objetos que puede reconocer con su nombre, aunque  no pueda nombrarlos; entre 15 y 18 meses se mueve m&aacute;s libremente  con m&aacute;s estabilidad, se prepara para el brusco desarrollo del lenguaje  entre los 18 y 24 meses.      <p>En conclusi&oacute;n podemos decir que:      <br>&nbsp;  <ul>      <li>  Por la similitud en las respuestas que eval&uacute;an el desarrollo del  lenguaje, se pueden establecer 2 subgrupos de edades: de 6 a 9 meses y  de 10 a 17 meses de edad.</li>        <li>  En el grupo de ni&ntilde;os encuestados, m&aacute;s del 50 % emite s&iacute;labas  y bis&iacute;labos a los 7 meses, usa jerga a los 8 meses, comprende &oacute;rdenes  sencillas alrededor de los 9 meses y conoce partes del cuerpo alrededor  de los 12 meses de edad.</li>        ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  Se comienzan a decir las primeras palabras a los 10 meses, con un pro-medio  de 1 a 4 palabras entre los 10 y 13 meses de edad y de 5 a 15 palabras  despu&eacute;s de los 14 meses en la muestra estudiada.</li>        <li>  Los factores influyentes en este estudio fueron la edad, el grado escolar  materno y el lugar que ocupa el ni&ntilde;o en la familia. No se encontr&oacute;  el sexo como influyente en el lenguaje en estas edades.</li>        <li>  Hallamos un ligero adelanto en las diferentes conductas del lenguaje analizadas,  en comparaci&oacute;n con las que se consideran normales en las diferentes  pruebas que se aplican en Cuba.</li>      </ul>    <h4>      <br>  SUMMARY</h4>  We suggest that child speech must be assessed for diferent reasons: first,  because of speech is one of the indicators of child&acute;s integral development,  second, to detect difficulties in this process, and third, to determine  children in risk. As there aren&acute;t available references about child  speech development in our country, we carried out a nation-wide descriptive  and crossover research, applied to health children aged 6 months and 5  years in 8 provinces of the country. In the case of this paper, we proceed  to analyze a group of children under 18 months. We found that more than  50 % of Cuban children emit two-sylabed sounds to months, they use a gibberish  to 8 months, understand single orders around 9 months, and know parts of  the body to 12 months. There is some advance in speech behaviour of Cuban  children compared to that stablished in development scales used in Cuba.      <p><i>Subject headings</i>: CHILD SPEECH; CUBA.  <h4>      <br>  REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</h4>    <ol>      <li>  Curalnick. Eficacia de una intervenci&oacute;n precoz en los ni&ntilde;os  de alto riesgo. Madrid: (Colecci&oacute;n Rehabilitaci&oacute;n) 1989.</li>        <li>  Cabanas Comas R. Logopedia y foniatr&iacute;a. En: Tratado de pediatr&iacute;a  (en prensa).</li>        <li>  Vygotsky LS. Pensamiento y lenguaje. La Habana: Instituto del Libro 1968:41-7  (Edici&oacute;n Revolucionaria).</li>        ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  Dale PS. Desarrollo del lenguaje. Un enfoque psicoling&uuml;&iacute;stico.  M&eacute;xico DF: Editorial Trillas, 1989:11.</li>        <li>  Cabanas Comas R. Acerca de una teor&iacute;a sobre el origen del habla  en la humanidad con derivaciones terap&eacute;uticas. Nueva interpretaci&oacute;n.  Rev Hosp Psiqui&aacute;tr Habana 1979;32-40.</li>        <!-- ref --><li>  Azcoaga J. Trastornos del lenguaje. Buenos Aires: Cuenca, 1974:96-7.</li>    <li>  Schiefelbush RL. Speech, languaje and comunication disorders of the multiply  handicapped. Folia Phoniatr 1984;(36):8-23.</li>        <li>  Gesell A. El ni&ntilde;o de uno a cinco a&ntilde;os. La Habana: Instituto  del Libro, 1969:5-7 (Edici&oacute;n Revolucionaria).</li>        <li>  Ardila A. Psicobiolog&iacute;a del lenguaje. M&eacute;xico, D.F: Editorial  Trillas, 1983:30-45.</li>        <li>  Rondal JA. El papel del entorno en la adquisici&oacute;n del lenguaje en  el ni&ntilde;o. Rev Logop Foniatr Audiol 1984;4(1):20-6.</li>        <!-- ref --><li>  Smirnov AA. Psicolog&iacute;a. La Habana: Imprenta Nacional de Cuba, 1961.</li>    <li>  Forns S. Evoluci&oacute;n del pensamiento sem&aacute;ntico mediante el  Bankon's languaje Screening test. Rev Foniatr Audiol 1982;3(4):213-33.</li>        <li>  Brain L. Alteraciones del lenguaje. Afasia Agnostia. Apraxia. Editora M&eacute;dica  Panamericana, 1980:148-50.</li>      ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>        <p>    <br>Recibido: 19 de octubre de 1998. Aprobado: 4 de enero de 1999.      <br>Dra. <i>Marcia L&oacute;pez Betancourt</i>. Hospital Pedi&aacute;trico  Docente "Centro Habana," Benjumeda y Morales, municipio Centro Habana,  Ciudad de La Habana, Cuba.      <br>&nbsp;      <br>&nbsp;      <p><a NAME="*"></a>1 Especialista de II Grado en Logopedia y Foniatr&iacute;a.  Hospital Pedi&aacute;trico Docente "Centro Habana".      <br>2 Especialista de I Grado en Logopedia y Foniatr&iacute;a. Hospital  Pedi&aacute;trico Docente "Juan Manuel M&aacute;rquez".      <br>3 Licenciado en Matem&aacute;ticas. Hospital Pedi&aacute;trico Docente  "Centro Habana".      <br>4 Licenciado en Matem&aacute;ticas. Instituto de Ciencias Matem&aacute;ticas  y F&iacute;sicas.      ]]></body>
<body><![CDATA[<br>5 Doctor en Ciencias Matem&aacute;ticas. Instituto de Ciencias Matem&aacute;ticas  y F&iacute;sicas.      <br>&nbsp;           ]]></body><back>
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