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<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias MédicasEditorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Reflujo vesicoureteral: conceptos actuales]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Pediátrico Universitario William Soler  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A literature review was made from which the following conclusions were drawn: Renal scars may occur without vesico-ureteral reflux and may not be present when there is severe reflux. Although infants are at more risk, older children are also vulnerable. Surgical repair of vesico-ureteral reflux does not reduce incidence of recurrent urinary infection, so surgery is not a treatment of choice but probably an exceptional measure. Vesico-ureteral reflux tends to disappear spontaneously. No antibiotics should be prescribed in children with asymptomatic bacteriuria since they are potentially dangerous. The presence or not of vesico-ureteral reflux should be determined by urethocystography in every patient under 5 years of age suffering from febrile acute urinary infections and specially in children under 3 years, regardless of sex and the result of ultrasound study, and also in children of any age if ultrasound test detects scars, pelvic dilation, wrong corticomedullary delimitation or dysplasia signs; it should also be studied in prenatal hydronephrosis confirmed after birth and in children with unilateral renal agenesis or multicystic renal dysplasia. Siblings and children of patients with vesico-ureteral reflux need to be specially assessed. It has not been proved so far that antimicrobial prophylaxis can prevent renal damage in patients with vesico-ureteral reflux. Controlled studies are required to be able to accurately define the usefulness or ineffectiveness of antibiotics. It is recommended not to use it in children over 3 years of age.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[REFLUJO VESICOURETERAL]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[VESICO- URETERAL REFLUX]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <P>Hospital Pedi&aacute;trico Universitario "William Soler"  <H2>  Reflujo vesicoureteral: conceptos actuales</H2>  <A HREF="#x"><I>Dr. Sandalio Dur&aacute;n &Aacute;lvarez</I><SUP>1</SUP></A>  <H4>  RESUMEN</H4>  Se hace una revisi&oacute;n de la literatura y se extraen las siguientes  conclusiones: Las cicatrices renales pueden presentarse sin reflujo vesicoureteral  (RVU) y pueden no existir en presencia de reflujo severo. Aunque tienen  m&aacute;s riesgos los lactantes, los ni&ntilde;os mayores tambi&eacute;n  son vulnerables. La respiraci&oacute;n quir&uacute;rgica del RVU no disminuye  la incidencia de infecci&oacute;n urinaria recurrente, por lo que la cirug&iacute;a  no es el tratamiento de elecci&oacute;n y probablemente sea una indicaci&oacute;n  excepcional. El RVU tiende a resolverse espont&aacute;neamente. No deben  indicarse antibi&oacute;ticos en los ni&ntilde;os con bacteriuria asintom&aacute;tica  por ser potencialmente peligrosos. Se deber&aacute; descartar RVU mediante  uretrocistograf&iacute;a miccional en todo paciente menor de 5 a&ntilde;os  que padezca infecci&oacute;n urinaria aguda febril y especialmente si es  menor de 3, independientemente del sexo y del resultado del estudio ultrasonogr&aacute;fico,  y a cualquier edad si el ultrasonido detecta cicatriz, dilataci&oacute;n  p&eacute;lvica, mala delimitaci&oacute;n corticomedular o signos de displasia;  a toda hidronefrosis prenatal que se confirme despu&eacute;s del nacimiento  y a todo ni&ntilde;o con agenesia renal o displasia renal multiqu&iacute;stica  unilaterales. Los hermanos e hijos de pacientes con RVU necesitan una valoraci&oacute;n  especial. No est&aacute; demostrado que la profilaxis antibacteriana prevenga  el da&ntilde;o renal en los pacientes con RVU. Se necesitan estudios controlados  para poder precisar bien su utilidad o ineficiencia. Se recomienda no utilizarla  despu&eacute;s de los 3 a&ntilde;os de edad.        <P><I>Descriptores DeCS</I>: REFLUJO VESICOURETERAL.        <P>Se contin&uacute;a enfatizando en libros de texto de Pediatr&iacute;a  la funci&oacute;n del reflujo vesicoureteral (RVU) en la predisposici&oacute;n  a la infecci&oacute;n urinaria, la pielonefritis y la cicatriz renal, y  los conceptos que se han venido utilizando durante m&aacute;s de 20 a&ntilde;os  tienen que sufrir cambios a la luz de los conocimientos actuales. El objetivo  de esta revisi&oacute;n es llevar al pediatra general, al m&eacute;dico  general b&aacute;sico y al especialista de Medicina General Integral, los  criterios cambiantes ante esta condici&oacute;n, que necesariamente nos  llevan a cambios de conducta.        <P>Las cicatrices renales pueden presentarse sin RVU y pueden no existir  en presencia de reflujo severo. Aunque tienen m&aacute;s riesgos los lactantes,  los ni&ntilde;os mayores tambi&eacute;n son vulnerables.        <P>La cuarta parte de los ni&ntilde;os con cicatrices renales no tienen  RVU ni ninguna otra anormalidad que no sea la cicatriz y presumiblemente  esta cicatriz es producto de una infecci&oacute;n, con mayor frecuencia  durante el primer a&ntilde;o de vida.<SUP>1</SUP> Se considera que la infecci&oacute;n  es la causa principal de cicatriz renal.<SUP>2</SUP>        <P>Los pacientes del grupo sangu&iacute;neo P1 pueden presentar pielonefritis  recidivante ascendente en ausencia de RVU, debido a que la <I>Escherichia  coli</I> se une espec&iacute;-ficamente a los ant&iacute;genos P1 situados  en la superficie de las c&eacute;lulas uroepiteliales. La pielonefritis  aguda produce aumento de tama&ntilde;o del ri&ntilde;&oacute;n por edema  y la presencia de infiltrados inflamatorios agudos en la m&eacute;dula  y la pelvis y estas alteraciones pueden dar lugar a cicatrices renales.<SUP>3</SUP>  Actualmente se ha demostrado en contra de lo que se hab&iacute;a cre&iacute;do  durante muchos a&ntilde;os, que la cicatrizaci&oacute;n renal posinfecciosa  se produce tanto en pacientes con RVU como sin &eacute;l.<SUP>4</SUP>        <P>Se piensa que los ni&ntilde;os con riesgo particular de cicatriz renal  son los que se infectan en el primer a&ntilde;o de la vida,<SUP>5,6</SUP>  y aunque esto es cierto, no son los &uacute;nicos que se exponen a esta  secuela.        <P><I>Smellie</I> y otros, buscando la edad en la cual se detectaban nuevas  cicatrices, encontraron que aparec&iacute;an por lo menos hasta los 10  a&ntilde;os de edad, y mientras que las cicatrices eran menos frecuentes  despu&eacute;s de los 7 a&ntilde;os, un tercio de los ni&ntilde;os en que  aparec&iacute;an cicatrices ten&iacute;an ri&ntilde;ones normales a los  5 a&ntilde;os de edad.<SUP>7</SUP> Por tal motivo los ni&ntilde;os mayores  tambi&eacute;n son vulnerables.        <P>El estudio de un peque&ntilde;o grupo de ni&ntilde;os seguidos con gammagraf&iacute;a  est&aacute;tica demuestra que la cicatriz renal pos-infecciosa es relativamente  frecuente despu&eacute;s de los 5 a&ntilde;os.<SUP>6</SUP> En este estudio  <I>Benador</I> y otros realizaron gammagraf&iacute;a con Tc-99m- DMSA en  la fase aguda de la pielonefritis a 183 ni&ntilde;os con edades entre 7  d&iacute;as y 16 a&ntilde;os (promedio: 7,1 meses). El estudio de la fase  aguda demostr&oacute; hipocaptaci&oacute;n del radiois&oacute;topo en 66  de los 114 lactantes (58 %), 21 de los 32 preescolares (66 %) y 32 de los  37 ni&ntilde;os mayores (86%). Repitieron el estudio a los 10,2 meses como  promedio en s&oacute;lo 34 ni&ntilde;os. De 17 lactantes estudiados 7 te-n&iacute;an  cicatriz (39 %), de 5 preescolares se demostr&oacute; cicatriz en 3 (60  %) y en 9 de 11 ni&ntilde;os mayores de 5 a&ntilde;os (82 %) tambi&eacute;n  se demostr&oacute; cicatriz.<SUP> 6</SUP>        <P>Aunque llama la atenci&oacute;n el alto porcentaje de estudios negativos  en los lactantes durante la fase aguda de la pielonefritis, demostraron  que en ni&ntilde;os mayores de 5 a&ntilde;os tambi&eacute;n aparecen cicatrices  despu&eacute;s de una pielonefritis aguda. Basados en este estudio estos  autores suizos sugieren que en cualquier ni&ntilde;o que se sospeche pielonefritis  aguda, independientemente de la edad, se apliquen las medidas diagn&oacute;sticas  y terap&eacute;uticas que habitualmente se utilizan en el lactante.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En un intento por determinar la incidencia de cicatriz renal despu&eacute;s  de la pielonefritis aguda en pacientes con RVU y sin esta condici&oacute;n,  <I>Rushton</I> y otros<SUP>8</SUP> estudiaron 33 ni&ntilde;os utilizando  gamma-graf&iacute;a est&aacute;tica, en los que se diagnostic&oacute; pielonefritis  en 38 de los 66 ri&ntilde;ones estudiados. El estudio radioisot&oacute;pico  evolutivo demostr&oacute; que la cicatriz se correspond&iacute;a con el  sitio de la infla-maci&oacute;n inicial. De los 38 ri&ntilde;ones con pielonefritis,  15 (39 %) ten&iacute;an RVU asociado; 16 ri&ntilde;ones (42 %) desarrollaron  cicatrices o progresi&oacute;n de una vieja y solamente 6 de estas cicatrices  se presentaron en ri&ntilde;ones con ur&eacute;teres refluyentes.<SUP>8</SUP>        <P><I>Vernon</I> y otros con objetivos similares siguieron 2 grupos de  pacientes que les fueron remitidos a la edad de 3 y 4 a&ntilde;os por presentar  una infecci&oacute;n urinaria y ten&iacute;an ultrasonido y gammagraf&iacute;a  con DMSA normales. A 209 ni&ntilde;os del grupo de 3 a&ntilde;os y 220  del grupo de 4 se les repiti&oacute; el estudio gammagr&aacute;fico entre  2 y 11 a&ntilde;os de evoluci&oacute;n. La tasa de infecci&oacute;n desde  el estudio inicial fue similar en ambos grupos; 27 % en los de 3 a&ntilde;os  y 34 % en los de 4 a&ntilde;os. Pocos ni&ntilde;os de ambos grupos quedaron  sin repetirse el estudio: 3/209 (1,4 %) y 4/220 (1,8 %), respectivamente.  En el grupo de 3 a&ntilde;os 5/209 (2,4 %) ten&iacute;an una o m&aacute;s  cicatrices renales nuevas al repetir el estudio y en ninguno de los de  4 a&ntilde;os hallaron nuevas lesiones. Concluyen estos autores que los  ni&ntilde;os de 3 a&ntilde;os tienen una posibilidad en 40 para desarrollar  nuevas cicatrices y que en los de 4 a&ntilde;os el riesgo es muy bajo,  pr&aacute;cticamente cero.<SUP>9</SUP>        <P><I>Ditchfield</I> y otros estudiaron 150 ni&ntilde;os con infecci&oacute;n  urinaria primaria en forma consecutiva, a los que realizaron uretrocistograf&iacute;a  miccional y gammagraf&iacute;a cortical y encontraron poca relaci&oacute;n  entre RVU y defecto cortical. En 88 (29 %) de los 300 ri&ntilde;ones estudiados  hab&iacute;a alteraci&oacute;n cortical, pero en 54 de &eacute;stos (61  %) no hab&iacute;a RVU asociado. Por el contrario 72 de los 300 ri&ntilde;ones  (24 %) ten&iacute;an RVU; de &eacute;stos, 38 (53 %) no ten&iacute;an defecto  cortical.<SUP>10</SUP>        <P><I>Jakobsson</I> y otros tampoco hallaron una clara relaci&oacute;n  entre cicatriz renal y RVU.<SUP>11</SUP> Estos autores estudiaron 76 ni&ntilde;os  con pielonefritis aguda y en 37 % de los casos se demostr&oacute; cicatriz  renal al hacer estudio gammagr&aacute;fico con DMSA a los 2 a&ntilde;os  de evoluci&oacute;n. En este estudio 33 ri&ntilde;ones estaban asociados  a RVU, pero 19 (57 %) de &eacute;stos no mostraban cicatriz. De los 152  ri&ntilde;ones estudiados, 37 (24 %) ten&iacute;an cicatrices y 23 de &eacute;stos  (62 %) no ten&iacute;an RVU. Concluyen que de los ni&ntilde;os que se infectan,  la cicatriz es m&aacute;s frecuente en los que no tienen RVU.        <P>Investigadores de la Universidad Libre de Bruselas estudiaron pacientes  mayores de 5 a&ntilde;os que presentaron una primera infecci&oacute;n urinaria  (edad promedio: 8 a&ntilde;os 11 meses; rango: 5-13 a&ntilde;os). De 23  pacientes, 14 mostraban una gammagraf&iacute;a cortical anormal. De estos,  12 ri&ntilde;ones (11 pacientes) ten&iacute;an lesi&oacute;n focal cortical  y en 8 ri&ntilde;ones (7 pacientes) la lesi&oacute;n desapareci&oacute;  o mejor&oacute; notablemente entre 2 y 10 a&ntilde;os de evoluci&oacute;n;  2 ri&ntilde;ones no experimentaron cambios y 2 pacientes no pudieron ser  con-trolados por abandono del seguimiento.<SUP>12</SUP>        <P><I>Campos</I> y otros estudiaron 32 pa-cientes con diagn&oacute;stico  de pielonefritis aguda mediante gammagraf&iacute;a con DMSA y en su seguimiento  radioisot&oacute;pico demos-traron que 8 (40 %) de los pacientes con RVU  hab&iacute;an desarrollado cicatrices.<SUP>13</SUP>        <P>Se acepta que el RVU es un riesgo bien establecido de cicatriz renal  si se asocia con infecci&oacute;n, pero no se ha podido establecer una  clara interrelaci&oacute;n entre RVU sin infecci&oacute;n y cicatriz renal.<SUP>5</SUP>        <P>Los experimentos de <I>Ransley</I> y otros utilizando cerditos en crecimiento  no demostraron efectos adversos del RVU sobre el crecimiento renal ni el  filtrado glomerular, a&uacute;n en presencia de presi&oacute;n miccional  elevada o funci&oacute;n anormal del detrusor.<SUP>14</SUP>        <P>En el seguimiento de ni&ntilde;as escolares con bacteriuria asintom&aacute;tica  no se hall&oacute; alteraci&oacute;n del crecimiento renal influenciada  por el RVU.<SUP>15</SUP>        <P>Se ha demostrado un alto porcentaje de RVU asintom&aacute;tico entre  ni&ntilde;os con hermanos diagnosticados como que ten&iacute;an RVU y sin  embargo, muy pocos de los hermanos padecen infecci&oacute;n urinaria<SUP>16</SUP>  y en estos hermanos la incidencia de cicatriz renal es muy baja.<SUP>17</SUP>        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Existe amplia correlaci&oacute;n entre el grado de reflujo y la cicatriz  renal; a reflujo m&aacute;s severo mayor riesgo de cicatriz; no obstante,  <I>Smellie</I> y otros hallaron que el 30 % de los ri&ntilde;ones en que  aparec&iacute;an nuevas cicatrices el reflujo era m&iacute;nimo o estaba  ausente.<SUP>7</SUP> En ocasiones hay RVU severo sin cicatriz.<SUP>18</SUP>        <P><I>Holland</I> y otros en el seguimiento de ni&ntilde;os con infecci&oacute;n  del tracto urinario y RVU, por un per&iacute;odo de 13 a&ntilde;os, encontraron  que el reflujo con infecci&oacute;n estaba fuertemente asociado con cicatriz  renal, mientras el RVU solo no lo estaba. De los 38 ni&ntilde;os seguidos  en este estudio, 23 (61 %) ten&iacute;an cicatrices renales; sin embargo,  4 pacientes con reflujos est&eacute;riles de alto grado no presentaban  evidencias de cicatrices renales entre 6 y 10 a&ntilde;os de seguimiento.<SUP>19</SUP>        <P><I>Crabbe</I> y otros estudiaron 32 ni&ntilde;os con RVU identificados  por dilataci&oacute;n pielocalicial prenatal, a los que les realizaron  gammagraf&iacute;a con DMSA. El 83 % de los ri&ntilde;ones de los 24 ni&ntilde;os  con RVU sin infecci&oacute;n eran normales y los otros mostraban reducci&oacute;n  del tama&ntilde;o sin lesi&oacute;n focal. Las lesiones focales estaban  limitadas al 27 % de los 15 ri&ntilde;ones con ur&eacute;teres refluyentes  asociados con infecci&oacute;n. Concluyen estos autores brit&aacute;nicos  que el reflujo primario no asociado con infecci&oacute;n parece ser relativamente  benigno.<SUP>20</SUP>        <P>Los elementos se&ntilde;alados hasta aqu&iacute; nos permiten plantear  que las cicatrices renales pueden presentarse sin que exista RVU y pueden  no existir en presencia de reflujo severo y que aunque tienen m&aacute;s  riesgos los lactantes los ni&ntilde;os mayores tambi&eacute;n son vulnerables.        <P>La reparaci&oacute;n quir&uacute;rgica del RVU no disminuye la incidencia  de infecci&oacute;n urinaria recurrente, por lo que la cirug&iacute;a no  es el tratamiento de elecci&oacute;n y probablemente es una indicaci&oacute;n  casi excepcional.        <P>La reparaci&oacute;n quir&uacute;rgica del RVU se ha realizado fundamentalmente  con la finalidad de: 1. Eliminar la orina refluyente residual que drena  a la vejiga y presumiblemente aumenta el riesgo de infecci&oacute;n urinaria.  2. Reducir la posibilidad de que bacterias vesicales puedan ascender al  ri&ntilde;&oacute;n y producir pielonefritis y 3. Bajar la elevada presi&oacute;n  hidrost&aacute;tica mantenida por el reflujo y que pueda da&ntilde;ar el  tejido renal. Sin embargo, en el momento actual no existen evidencias que  apoyen la reparaci&oacute;n quir&uacute;rgica del RVU.<SUP>5</SUP>        <P>En 1987 el Grupo de Estudio del Reflujo de Birmingham publica los resultados  de un estudio prospectivo de cirug&iacute;a contra tratamiento m&eacute;dico  en 104 ni&ntilde;os con RVU severo seguidos durante 5 a&ntilde;os. Realizaron  reimplantaci&oacute;n ureteral en 51 ni&ntilde;os y los 53 restantes fueron  seguidos con tratamiento m&eacute;dico. El RVU desapareci&oacute; en el  98 % de los ur&eacute;teres operados, pero no hallaron diferencias en el  filtrado glomerular, la capacidad de concentraci&oacute;n, el crecimiento  renal, la progresi&oacute;n de cicatrices existentes o la aparici&oacute;n  de nuevas y la incidencia de infecciones urinarias recurrentes.<SUP>21</SUP>        <P>El Grupo Internacional de Estudio del Reflujo en Europa reporta los  resultados del estudio con DMSA en 287 ni&ntilde;os con RVU. Recibieron  tratamiento quir&uacute;rgico 147 ni&ntilde;os y 140 s&oacute;lo recibieron  tratamiento m&eacute;dico. Al entrar en el estudio 235 ni&ntilde;os (82  %) ten&iacute;an alteraciones gammagr&aacute;ficas, sin diferencias de  incidencia o severidad en los grupos de tratamiento. Durante el seguimiento  se observ&oacute; deterioro funcional en 25 de los tratados medicamente  y 23 de los operados. No encontraron diferencias significativas entre los  2 grupos de tratamiento.<SUP>22</SUP>        <P>En el Sophia Children&acute;s Hospital de Rotterdam, Holanda, entre  1982 y 1986 se trataron a 96 pacientes por RVU no obstructivos (32 varones  y 64 hembras) con edades entre 3 meses y 14 a&ntilde;os (media: 5,5 a&ntilde;os).  Tres pacientes no se incluyen en el estudio publicado, pero 36 de los 93  reportados ten&iacute;an RVU bilateral en el estudio inicial y apareci&oacute;  &eacute;ste en 6 ur&eacute;teres contralaterales durante el seguimiento  para un total de 42 casos bilaterales. Trataron 23 ur&eacute;teres quir&uacute;rgicamente  por fracaso del tratamiento conservador y a los 5 a&ntilde;os persist&iacute;a  un reflujo de menor grado en 3 ur&eacute;teres. Se trataron m&eacute;dicamente  85 ur&eacute;teres y a los 5 a&ntilde;os el RVU persist&iacute;a en 21  ur&eacute;teres y de los 11 con grado IV hab&iacute;an desaparecido 6 y  mejorado 3.<SUP>23</SUP> Se&ntilde;ala <I>Scholtmeijer </I>en este trabajo  que sus resultados en cuanto a la infecci&oacute;n urinaria recurrente  no coincide con los del estudio de Birmingham.<SUP>21</SUP>        <P><I>Jodal</I> y otros en representaci&oacute;n del Grupo Internacional  de Estudio del Reflujo en Ni&ntilde;os,<SUP>24</SUP> reportan diferencias  en el patr&oacute;n de infecciones a los 5 a&ntilde;os de evoluci&oacute;n  en 306 ni&ntilde;os con RVU severo, de los cuales a 151 se les trat&oacute;  quir&uacute;rgicamente y 155 s&oacute;lo recibieron tratamiento m&eacute;dico.  Las recurrencias fueron similares en ambos grupos. Sin embargo, entre los  que mostraron infecciones sintom&aacute;ticas la pielonefritis fue m&aacute;s  propensa a presentarse en los tratados m&eacute;dicamente, mientras las  infecciones no pielonefr&iacute;ticas fueron m&aacute;s frecuentes en el  grupo quir&uacute;rgico. En los casos reimplantados los episodios pielonefr&iacute;ticos  fueron m&aacute;s frecuentes pocos d&iacute;as despu&eacute;s de la intervenci&oacute;n  quir&uacute;rgica, pero estos casos recibieron antibi&oacute;ticos profil&aacute;cticamente  durante 6 meses despu&eacute;s de la operaci&oacute;n. En sus conclusiones  estos autores plantean que la cirug&iacute;a parece ayudar a prevenir la  pielonefritis, pero que el tratamiento profil&aacute;ctico puede haber  aumentado el riesgo de pielonefritis en los tratados m&eacute;dicamente,  as&iacute; como en los operados durante el tiempo relativamente breve que  recibieron tratamiento profi-l&aacute;ctico estos pacientes.<SUP>24</SUP>        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Como tanto la funci&oacute;n como el crecimiento renal est&aacute;n  relacionados con la presencia o ausencia de cicatrices y no por el RVU  en s&iacute; mismo<SUP>15,25 </SUP>y como la persis-tencia del reflujo  en el adulto parece ser inocua,<SUP>26</SUP> se est&aacute; haciendo extremadamente  dif&iacute;cil recomendar la cirug&iacute;a para el RVU, como se&ntilde;ala  Linshaw.<SUP>5</SUP>        <P>Por los resultados y criterios analizados la reparaci&oacute;n quir&uacute;rgica  del RVU no disminuye la incidencia de infecci&oacute;n urinaria recurrente,  por lo que la cirug&iacute;a no es el tratamiento de elecci&oacute;n y  probablemente sea una indicaci&oacute;n excepcional.  <H4>  El RVU tiende a resolverse espont&aacute;neamente.</H4>  A&uacute;n los reflujos severos tienen una oportunidad razonable de resoluci&oacute;n  espont&aacute;nea con el tiempo, posiblemente por la longitud adquirida  por el ur&eacute;ter intramural, que mientras en el reci&eacute;n nacido  es de s&oacute;lo 0,5 cm en el adulto llega hasta 1,3 cm.<SUP>27</SUP>        <P>Los datos del Estudio Internacional del Reflujo en Ni&ntilde;os despu&eacute;s  de 5 a&ntilde;os de seguimiento de reflujos severos (grados III-IV) en  228 ni&ntilde;os que recibieron tratamiento m&eacute;dico, destacan que  el RVU desapareci&oacute; en 57 casos (25 %), disminuy&oacute; su severidad  en 34 % y se mantuvo sin cambios en 41 %. De 66 ni&ntilde;os que padecieron  infecci&oacute;n urinaria sintom&aacute;tica el RVU desapareci&oacute;  en 26 % y disminuy&oacute; en 38 %.<SUP>28</SUP>        <P>En un grupo de ni&ntilde;os con profilaxis entre 7 y 15 a&ntilde;os  el reflujo se resolvi&oacute; en 71 % de los casos, 79 % de todos los ur&eacute;teres  y 85 % de los ur&eacute;teres grado I-III. Incluso los casos con grado  IV resolvieron el 41 % durante ese per&iacute;odo.<SUP>29</SUP> En un seguimiento  de 70 de estos casos por un per&iacute;odo de 22 a&ntilde;os, el reflujo  desapareci&oacute; en 79 % de los pacientes y en 83 % (91/111) de los ur&eacute;teres  refluyentes y el 90 % de los ri&ntilde;ones con reflujo ten&iacute;a un  crecimiento normal.<SUP>30</SUP> En un estudio posterior que incluye a  estos pacientes y asciende a 226 adultos con RVU en la ni&ntilde;ez y seguimiento  entre 10 y 43 a&ntilde;os, el reflujo hab&iacute;a desaparecido en 69 %  de los casos tratados m&eacute;dicamente.<SUP>31</SUP>        <P>El Grupo de Estudio de Nefrolog&iacute;a Pedi&aacute;trica del Suroeste  de los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica en 59 ni&ntilde;os con 84  ur&eacute;teres refluyentes, demostr&oacute; que a los 5 a&ntilde;os de  evoluci&oacute;n el reflujo hab&iacute;a desaparecido en 68 % de los ur&eacute;teres  tratados m&eacute;dicamente.<SUP>32</SUP>        <P><I>Barratt</I> y otros estudiaron 50 ni&ntilde;os con RVU severo y cicatrices  bilaterales a los cuales colocaron al azar en un grupo quir&uacute;rgico  y otro m&eacute;dico (quir&uacute;rgico 23, m&eacute;dico 27). A los 4  a&ntilde;os de evoluci&oacute;n el RVU hab&iacute;a desaparecido en 91  % (42/46 unidades renales refluyentes) de los operados, pero tambi&eacute;n  se resolvi&oacute; en 18,5 % (10/54) de los tratados m&eacute;dicamente.  A los 7 a&ntilde;os, 3 pacientes hab&iacute;an desarrollado insuficiencia  renal (1 del grupo quir&uacute;rgico y 2 del grupo tratado m&eacute;dicamente).  En el &uacute;ltimo filtrado glomerular realizado a los 2 grupos de pacientes  no se hallaron ventajas para ninguno de los 2.<SUP>33</SUP>        <P><I>Greenfield</I> y otros que analizaron la relaci&oacute;n con la edad  de diagn&oacute;stico y la desaparici&oacute;n del RVU en 168 ni&ntilde;os  con 245 ur&eacute;teres refluyentes y 443 ni&ntilde;as con 500 ur&eacute;teres  refluyentes, no encontraron correlaci&oacute;n entre edad de diagn&oacute;stico  y resoluci&oacute;n en los grados I-III y se&ntilde;alan que los reflujos  de bajo grado suelen no resolverse hasta la adolescencia.<SUP>34</SUP>        <P><I>Wennestr&ouml;m y otros</I> manejaron conservadoramente 210 ni&ntilde;os  con RVU; a 164 les repitieron la uretrocistograf&iacute;a miccional (119  ni&ntilde;as y 45 ni&ntilde;os) y en 24 pacientes con grado I decidieron  no repetir la investigaci&oacute;n. Encontraron que 50 % de los reflujos  grado I desaparecieron despu&eacute;s de 2,5 a&ntilde;os, los grado II  a los 5 a&ntilde;os y los grados III-IV a los 8 a&ntilde;os. A los 10 a&ntilde;os  de seguimiento 75 % de los casos ten&iacute;an RVU grado I o este hab&iacute;a  desaparecido.<SUP>35</SUP>        <P>Aunque las caracter&iacute;sticas del reflujo de los distintos estudios  var&iacute;a consi-derablemente, entre los 5 y 22 a&ntilde;os de seguimiento  el RVU desaparece del 20 al 83 % de los ur&eacute;teres refluyentes. Por  lo general existe tendencia a la desaparici&oacute;n y en 68 % de los adultos  ha desaparecido el RVU de la ni&ntilde;ez.<SUP>31</SUP>  <H4>  No deben indicarse antibi&oacute;ticos en los ni&ntilde;os con bacteriuria  asintom&aacute;tica por ser potencialmente peligrosos.</H4>  El tratamiento de la bacteriuria asintom&aacute;tica pudiera justificarse  si afectara la funci&oacute;n o el crecimiento renal o da&ntilde;ara el  tejido uroepitelial y produjera cicatriz renal focal.        <P>No obstante, no existen evidencias claras de que la presencia de bacteriuria  sin s&iacute;ntomas pueda producir estos efectos adversos. Adem&aacute;s,  el antibi&oacute;tico puede erradicar la flora normal, romper el balance  ecol&oacute;gico y permitir la invasi&oacute;n de los tejidos por organismos  m&aacute;s virulentos.<SUP>5</SUP>        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Desde principios de la d&eacute;cada de los 80, los trabajos de <I>Kass</I>  y otros<SUP>36 </SUP>demostraron que la bacteriuria asintom&aacute;tica  no constituye un problema importante. En el seguimiento de 225 ni&ntilde;os  con disfunci&oacute;n vesical y cateterismo intermitente por un promedio  de 4 a 5 a&ntilde;os, la bacteriuria por <I>psedomonas</I>, <I>Escherichia  coli</I>, <I>Klebsiella</I> y <I>proteus </I>persisti&oacute; en m&aacute;s  de 50 % de los casos, pero los episodios febriles s&oacute;lo se presentaron  en 11 % de los casos, principalmente en los que ten&iacute;an RVU asociado  y aparecieron nuevas cicatrices renales en 2,6 %. No apareci&oacute; cicatriz  en ninguno de los 409 ri&ntilde;ones sin RVU y s&oacute;lo 13 % de los  96 ri&ntilde;ones que lo ten&iacute;an. Plantean estos autores que la bacteriuria  es aparentemente inocua y sin efectos adversos sobre la funci&oacute;n  renal aunque est&eacute; asociada a reflujo severo.<SUP>36</SUP>        <P>Posteriormente los trabajos de <I>Hasson </I>y otros tambi&eacute;n  reflejaron que la bacteriuria asintom&aacute;tica no afecta el crecimiento  renal.<SUP>37,38</SUP>        <P>El Grupo de Investigaci&oacute;n de la Bacteriuria Oculta de Newcastle  en un pesquisaje realizado entre 13 464 ni&ntilde;as entre 4 y 18 a&ntilde;os  encontr&oacute; 205 con bacteriuria asintom&aacute;tica que dividieron  en 2 grupos para su seguimiento, uno tratado con antibi&oacute;ticos durante  2 a&ntilde;os y el otro se dej&oacute; sin tratamiento; siguieron los 2  grupos durante 5 a&ntilde;os. De las 100 ni&ntilde;as que no recibieron  tratamiento 11 padecieron infecci&oacute;n urinaria y 5 pielonefritis;  de las 105 tratadas 10 padecieron infecci&oacute;n sintom&aacute;tica y  3 pielonefritis. No hubo diferencias del crecimiento renal en los 2 grupos.<SUP>39</SUP>        <P>Gracias a estas investigaciones sabemos actualmente que no debe tratarse  con antibi&oacute;ticos la bacteriuria asintom&aacute;tica, no s&oacute;lo  por innecesario, sino tambi&eacute;n por el peligro potencial de alterar  la flora intestinal normal y aumentar la colonizaci&oacute;n de uropat&oacute;genos,<SUP>40  </SUP>e incluso se ha demostrado que el uso de antibi&oacute;ticos para  tratar infecciones intercurrentes como otitis media y amigdalitis aguda  constituyen un importante riesgo de infecci&oacute;n urinaria sintom&aacute;tica  en estos casos.<SUP>41</SUP> La infecci&oacute;n asintom&aacute;tica con  tracto urinario normal no requiere tratamiento<SUP>42</SUP> y algunos proponen  no tratar la bacteriuria asintom&aacute;tica a&uacute;n en presencia de  RVU por considerarlo innecesario.<SUP>5</SUP>        <P>Debemos descartar RVU mediante uretrocistograf&iacute;a miccional en  todo paciente menor de 5 a&ntilde;os y especialmente en los menores de  3 que hayan padecido una infecci&oacute;n urinaria febril, independientemente  del resultado del estudio ultrasonogr&aacute;fico, y a cualquier edad si  el ultrasonido detecta dilataci&oacute;n de la pelvis, cicatriz renal,  mala delimitaci&oacute;n c&oacute;rtico-medular o dilataci&oacute;n de  c&aacute;lices y/o ur&eacute;ter. Tambi&eacute;n debemos estudiar todo  ni&ntilde;o con hidronefrosis prenatal que se confirme despu&eacute;s del  nacimiento y a los ni&ntilde;os con agenesia renal o displasia renal multiqu&iacute;stica  unilaterales.        <P>El RVU es muy poco frecuente en el ni&ntilde;o aparentemente normal  y en estudios de prevalencia s&oacute;lo se reportan 5 de 1 140 ni&ntilde;os  (0,4 %).<SUP>27</SUP>        <P>La mayor&iacute;a de los RVU se demuestran en el estudio posterior a  una infecci&oacute;n urinaria aguda. Entre el primero de enero de 1977  y el 31 de diciembre de 1978 estudiamos en nuestro Servicio 61 pacientes  con-secutivos con infecci&oacute;n urinaria primaria (24 ni&ntilde;os y  37 ni&ntilde;as) con edades entre 13 d&iacute;as y 13 a&ntilde;os (promedio:  2,8 a&ntilde;os) a los cuales despu&eacute;s de controlada la infecci&oacute;n  se les realiz&oacute; uretrocistograf&iacute;a miccional, y se demostr&oacute;  RVU en 12 (19,6 %). Todos los RVU se detectaron en menores de 2 a&ntilde;os  de edad (Gonz&aacute;lez Mat&iacute;as A. Infecci&oacute;n urinaria aguda  en el ni&ntilde;o [trabajo para optar por el t&iacute;tulo de especialista  de I Grado en Pediatr&iacute;a], Ciudad de La Habana, 1979). En estudios  m&aacute;s recientes se ha comprobado entre 22 y 52 % de los ni&ntilde;os  que han presentado infecci&oacute;n urinaria aguda.<SUP>43</SUP> Por tal  motivo consideramos necesario investigar la presencia de RVU despu&eacute;s  de una infecci&oacute;n urinaria aguda en todo preescolar y fundamentalmente  en menores de 3 a&ntilde;os independientemente del sexo y el resultado  del ultrasonido renal.        <P>La introducci&oacute;n del ultrasonido materno-fetal nos enfrenta a  ni&ntilde;os con diagn&oacute;stico de hidronefrosis prenatal y del 10  al 24 % de &eacute;stos es debida a RVU.<SUP>20,44-48</SUP> Por estos datos  recomendamos que a todo ni&ntilde;o con hidronefrosis prenatal que se confirme  despu&eacute;s del nacimiento, se le realice uretrocistograf&iacute;a miccional  para descartar RVU, proceder tambi&eacute;n recomendado por otros autores.<SUP>43,48</SUP>        <P><I>Avni</I> y otros consideran que si el ultrasonido detecta dilataci&oacute;n  de la pelvis renal, engrosamiento de la pared p&eacute;lvica o ureteral,  falta de diferenciaci&oacute;n c&oacute;rtico-medular o signos de displasia  renal, debe descartarse el RVU.<SUP>49</SUP>        <P><I>Kenda</I> y otros<SUP>43</SUP> estudiaron 105 ni&ntilde;os asintom&aacute;ticos  hermanos de pacientes que ten&iacute;an RVU conocidos y encontraron 47  (45 %) que ten&iacute;an RVU y 62 unidades renales refluyentes. Todos estos  reflujos eran de bajo grado: 33 (53 %) grado I, 23 (37 %) grado II y 6  (10 %) grado III. <I>Nol</I> encontr&oacute; RVU en la tercera parte de  hermanos asintom&aacute;ticos.<SUP>16,50</SUP>        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Si debemos o no investigar a los hermanos asintom&aacute;ticos de pacientes  con RVU es una cuesti&oacute;n en controversia y algunos consideran que  si el ultrasonido es normal no debe realizarse uretro-cistograf&iacute;a  miccional,<SUP>5</SUP> mientras otros proponen la investigaci&oacute;n  por existir una prevalencia de 46 % y porque se ha demostrado que el ultrasonido  no es una investigaci&oacute;n satisfactoria en los hermanos mayores asintom&aacute;ticos.<SUP>51</SUP>  Consideraciones similares se hacen en caso de que los padres o uno de ellos  haya padecido RVU.<SUP>52</SUP>        <P>La asociaci&oacute;n del RVU en el ri&ntilde;&oacute;n &uacute;nico  se detect&oacute; por <I>Emanuel</I> y otros hace 25 a&ntilde;os, porque  en 74 pacientes de los cuales s&oacute;lo a 22 les hicieron uretrocistograf&iacute;a,  hallaron 15 % con RVU en el ri&ntilde;&oacute;n contralateral.<SUP>53</SUP>  M&aacute;s recientemente se hall&oacute; 19 % de RVU en el ri&ntilde;&oacute;n  contralateral,<SUP>54</SUP> y <I>Song </I>y otros en 51 pacientes con agenesia  renal unilateral encontraron una incidencia m&iacute;nima de 37 %, pues  en 7 pacientes ellos asumieron que no hab&iacute;a reflujo sin hacer uretrocistograf&iacute;a  miccional.<SUP>55</SUP>        <P>Se han acumulado evidencias para plantear que la agenesia renal unilateral  puede ser consecuencia de una involuci&oacute;n intra&uacute;tero de una  displasia renal multiqu&iacute;stica, condici&oacute;n en la que tambi&eacute;n  se ha encontrado RVU en el ri&ntilde;&oacute;n contralateral. <I>Flack</I>  y <I>Bellinger </I>estudiaron 29 casos de displasia multiqu&iacute;stica  y encontraron RVU en 8 (28 %) de los cuales 6 ten&iacute;an ri&ntilde;&oacute;n  contralateral normal en el estudio ultrasonogr&aacute;fico. Los reflujos  eran: 1 grado I, 3 grado II, grado III y 2 grado IV.<SUP>56</SUP>        <P>Por la importancia de proteger el ri&ntilde;&oacute;n funcionante &uacute;nico  recomendamos la uretrocistograf&iacute;a miccional tanto en la agenesia  renal como en la displasia multiqu&iacute;stica unilaterales.        <P>No est&aacute; demostrado que la profilaxis prolongada prevea el da&ntilde;o  renal en los pacientes con RVU. Se necesitan estudios controlados para  poder precisar bien su utilidad o ineficacia.        <P>&iquest;La profilaxis antibi&oacute;tica prolongada previene el da&ntilde;o  renal en los pacientes con RVU?        <P>Con el an&aacute;lisis de esta pregunta concluyen <I>Garin </I>y otros  su reciente revisi&oacute;n sobre conceptos actuales del RVU primario.<SUP>17  </SUP>Despu&eacute;s de su revisi&oacute;n plantean que en el momento actual  no existen datos que apoyen la funci&oacute;n de la profilaxis antibi&oacute;tica  continua en la prevenci&oacute;n de cicatrices renales en las pacientes  con RVU, terap&eacute;utica que ha sido utilizada en los &uacute;ltimos  20 a&ntilde;os. Se&ntilde;alan que no existen estudios controlados que  apoyen este criterio y que aparentemente estos estudios son necesarios.  Por &uacute;ltimo destacan estos autores, que aunque existen estudios donde  la profilaxis continua disminuye la recurrencia de infecciones del tracto  urinario,<SUP>57 </SUP>&eacute;stos han incluido pacientes con signos cl&iacute;nicos  fundamentales de cistitits y que se desconoce si este tipo de terap&eacute;utica  reduce la incidencia de pielonefritis aguda.        <P>Los lactantes con reflejos de alto grado deben considerarse un grupo  de alto riesgo para la infecci&oacute;n urinaria aguda, y por lo general  se acepta que debe instituirse profilaxis antimicrobiana tan pronto como  sea posible.<SUP>58</SUP> En una revisi&oacute;n reciente se se&ntilde;ala  que los reflujos de alto grado son mucho m&aacute;s frecuentes en los varones  y tambi&eacute;n se destaca que aproximadamente del 20 al 30 % de estos  ni&ntilde;os tienen ri&ntilde;ones peque&ntilde;os de contornos regulares  y con funci&oacute;n renal disminuida sin antecedentes de infecci&oacute;n.<SUP>59  </SUP>Los brotes de infecci&oacute;n urinaria aguda constituyen un problema  en los ni&ntilde;os con grandes reflujos, aunque la mayor&iacute;a de ellos  no tienen recurrencias, lo que se demostr&oacute; en el estudio del Grupo  Internacional de Estudio del Reflujo, con una prevalencia pr&aacute;cticamente  en cero en varones mayores de 1 a&ntilde;o.<SUP>24</SUP>        <P>Mientras no dispongamos de estudios controlados no podemos recomendar  la no profilaxis en todos los casos, pero por el bajo riesgo de infecciones  recurrentes en los varones menores de un a&ntilde;o<SUP>24 </SUP>y de cicatrices  renales despu&eacute;s de los 3<SUP>9</SUP> consideramos innecesaria la  terap&eacute;utica antimicrobiana continua en los mayores de esta edad.  Como este riesgo disminuye, pero no desaparece totalmente, los episodios  de pielonefritis aguda que pueden presentarse tenemos que tratarlos adecuadamente  tanto en los pacientes con RVU como sin esta anomal&iacute;a.  <H4>  SUMMARY</H4>  A literature review was made from which the following conclusions were  drawn: Renal scars may occur without vesico-ureteral reflux and may not  be present when there is severe reflux. Although infants are at more risk,  older children are also vulnerable. Surgical repair of vesico-ureteral  reflux does not reduce incidence of recurrent urinary infection, so surgery  is not a treatment of choice but probably an exceptional measure. Vesico-ureteral  reflux tends to disappear spontaneously. No antibiotics should be prescribed  in children with asymptomatic bacteriuria since they are potentially dangerous.  The presence or not of vesico-ureteral reflux should be determined by urethocystography  in every patient under 5 years of age suffering from febrile acute urinary  infections and specially in children under 3 years, regardless of sex and  the result of ultrasound study, and also in children of any age if ultrasound  test detects scars, pelvic dilation, wrong corticomedullary delimitation  or dysplasia signs; it should also be studied in prenatal hydronephrosis  confirmed after birth and in children with unilateral renal agenesis or  multicystic renal dysplasia. Siblings and children of patients with vesico-ureteral  reflux need to be specially assessed. It has not been proved so far that  antimicrobial prophylaxis can prevent renal damage in patients with vesico-ureteral  reflux. Controlled studies are required to be able to accurately define  the usefulness or ineffectiveness of antibiotics. It is recommended not  to use it in children over 3 years of age.        <P><I>Subject headings:</I> VESICO- URETERAL REFLUX.  <H4>  REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</H4>  &nbsp;  <OL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Shortliffe LMD. The management of urinary tract infection in children without  urinary tract abnormalities. Urol Clin North Am 1995;22:67-73.</LI>        <LI>  Ronald AR, Nicolle LE. Infections of the upper urinary tract. En: Schrier  RW, Gottschall EW, eds. Diseases of the kidney. 5 ed. Boston: Little Brown,  1992;vol 1:973-1006.</LI>        <LI>  Gonz&aacute;lez R. Infecciones del sistema urinario. En: Behrman RE, ed.  Tratado de Pediatr&iacute;a de Nelson, 14a. ed. Nueva York: Interamericana,  Mc Graw Hill, 1992:1650-5.</LI>        <LI>  Muley Alonso R. Protocolo diagn&oacute;stico y evolutivo de la infecci&oacute;n  urinaria. Rev Esp Pediatr 1999;55:48-58.</LI>        <LI>  Linshaw M. Asymptomatic bacteriuria and vesicoureteral reflux in children.  Kidney Int 1996;50:312-29.</LI>        <LI>  Benador N, Benador D, Slosmann D, Girardin E. Is younger age a risk factor  for renal damage in pyelonephritis? Pediatr Nephrol 1997;11(1):C4.</LI>        <LI>  Smellie JM, Ransley PG, Normand ICS, Prescod N, Edwards D. Development  of new scars: a colaborative study. Br J Med 1985;290:1957-60.</LI>        <LI>  Rushton HG, Majd M, Jantausch B, Wiedermann BL, Belman AB. Renal scarring  following reflux and non-reflux pyelonephritis in children: evaluation  with 99m-Technetium-Dimercaptosuccinic acid scintigraphy. J Urol 1992;148:1299-1331.</LI>        <LI>  Vernon SJ, Coulthard MG, Lambert HJ, Kehr MJ, MAthews NS. New renal scarring  in children who at age 3 and 4 years had had normal scans with dimercaptosuccin  acid: follow up study. Br Med J 1997;345:905-8.</LI>        <LI>  Ditchfield MR, Campo JF de, Cook DJ, Nolan TM, Powell HR, Slaone R, et  al. Vesicoureteral reflux: an accurate predictor of acute pyelonephritis  in childhood urinary tract infection? Radiology 1994;190:413-5.</LI>        ]]></body>
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