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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Intestino de estrés]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Pediátrico Universitario Centro Habana  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Intestine is considered to be a major reservoir of germs in the body although it also plays a fundamental role in nutrition and immune regulation. Intestinal ischemia is a predisposing factor of multiple organ failure because when the blood fluid is redistributed to assure perfusion of vital organs, inflammation mediators and endotoxins are released, which are capable of unleashing a systemic inflammatory response syndrome with severe hemodynamic disturbances. Perfusion and early enteral nutrition are still considered the two most important aspects in the prevention of stress intestine.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Pediátrico Universitario “Centro Habana” </p> <h2>Intestino de estrés </h2>     <p><a href="#cargo"><i>Dra. Vivian R. Mena Miranda<span class="superscript">1    </span></i></a><i><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></i></p> <h4>Resumen </h4>     <p>El intestino se considera el mayor reservorio de gérmenes del organismo, aunque    también desempeña un papel protagónico en la nutrición y regulación inmunológica.    La isquemia intestinal es un factor predisponente de la disfunción múltiple    de órganos (DMO), pues al redistribuirse el flujo sanguíneo para garantizar    la perfusión de los órganos vitales se produce la liberación de mediadores de    la inflamación y de endotoxinas, capaces de desencadenar un síndrome de respuesta    inflamatoria sistémica con severas alteraciones hemodinámicas. La perfusión    y nutrición enteral precoz se siguen considerando los 2 aspectos más importantes    en la prevención del intestino de estrés. </p>     <p><i>DeCS: </i>ENFERMEDADES INTESTINALES; INSUFICIENCIA DE MULTIPLES ORGANOS;    NUTRICION ENTERAL; PERFUSION; FACTORES DE RIESGO; ESTRÉS. </p>     <p>El intestino se considerada el mayor reservorio de gérmenes del organismo y    constituye la barrera fisiológica entre el medio interno y el externo, además    de desempeñar una función protogónica en la nutrición y regulación inmunológica    del ser humano. La ruptura de la integridad de este ecosistema predispone a    la sepsis endógena por la liberación de toxinas y mediadores capaces de desencadenar    desde una respuesta inflamatoria sistémica hasta un cuadro de difunción múltiple    de órganos (DMO).<span class="superscript">1,2 </span></p>     <p>Generalidades </p>     <p>El fenómeno de estrés se caracteriza por una reacción neuroendocrina compleja    que es común, universal e independiente a su causa y consta de 3 fases al nivel    sistémico. </p> <ol>       <li>Fase de agresión o fase EBB. Es de aparición inmediata y dura horas. El      enfermo muestra una máxima repercusión hemodinámica con una reacción brusca      al insulto y predominio de las hormonas de la contrarregulación de la insulina.    </li>       <li>Fase de posagresión o fase de flujo. Es la segunda fase que se instala en      las primeras 24 h, la cual se caracteriza por un estado hipermetabólico y      de anemia. </li>       <li>Fase anabólica. En ésta desaparece el predominio de las hormonas reguladoras      de la insulina y existe una recuperación de los parámetros clínicos, bioquímicos      y metabólicos.<span class="superscript">3 </span></li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>     <p><b>Anatomía y fisiología intestinal </b></p>     <p>Los mecanismos que rigen los movimientos del agua y los electrólitos en el    intestino son los que permiten una absorción casi total de los volúmenes hídricos.    Cuando esto se altera los electrólitos son mal absorbidos y condicionan su pérdida    por las heces o secreciones digestivas en dependencia de la causa desencadenante.    Al igual que todos los segmentos del tuno digestivo la pared del intestino delgado    está compuesta por 5 capas: la serosa, la musculosa, formada por 2 capas de    fibras musculares lisas (la submucosa y la muscularis mucosae) y la mucosa.    Esta última está formada por un epitelio de una sola capa al cual recubre un    tejido conjuntivo denominado lámina propia. En la mucosa es donde están los    principales mecanismos que controlan la absorción del agua y los electrólitos.  </p>     <p>El intestino posee una superficie de absorción que se multiplica hasta 600    veces por varios sistemas: el de las válvulas conniventes y el de las vellosidades    y microvellosidades intestinales. Cada vellosidad intestinal está recubierta    por una capa de células epiteliales columnares denominadas enterocitos que tienen    función absorbiva. En su base se encuentran las criptas, que son células epiteliales    cuboideas las cuales tienen función secretoria además de producir continuamente    enterocitos. </p>     <p>Las microvellosidades forman el borde de cepillo que constituye una superficie    de obsorción muy importante porque producen una capa superficial llamada glicocálix,    la cual contiene los diferentes transportadores intestinales y enzimas digestivas.  </p>     <p>Durante la migración en la vellosidad intestinal de células inmaduras no diferenciadas    éstas llegan a la capacidad de producción de enzimas digestivas especializadas    en transportar nutrientes. Las células caducas se expulsan al lumen intestinal    en un período aproximado de 3 días, lo que permite una renovación celular permanente,    y este mecanismo de renovación se considera el más rápido del organismo. </p>     <p>Durante la diarrea, independientemente de su origen, la vellosidad intestinal    disminuye en su longitud, mientras que la producción de las células de la cripta    aumenta. De esta manera se fortalece el mantenimiento de la integridad de la    pared intestinal. </p>     <p>Los enterocitos están constituidos por una membrana apical hacia el lumen intestinal    y una basolateral hacia el espacio intercelular enterocitario, donde se encuentran    las enzimas del sistema ATPasa-Na+-K+ que dirigen la bomba de sodio. El control    intracelular de la secreción intestinal está mediado por los nucleótidos cíclicos    (AMPc y GMPc), el sistema endógeno de la producción de prostaglandinas y el    calcio intracelular. También existen mediadores y moduladores extracelulares    del transporte intestinal. </p>     <p>Dentro de los agentes que aumentan la obsorción intestinal e inhiben la secreción    se encuentran los nutrientes (glucosa, aminoácidos, péptidos y ácidos grasos    volátiles) y los neurotransmisores o neuromoduladores (neuropéptido y noradrenalina    dopamina, somatostatina, etcétera.)</p>     <p> Entre los agentes que disminuyen la absorción y estimulan la secreción se    encuentran las toxinas bacterianas y el contenido del lumen intestinal, algunos    neurotransmisores o neuromoduladores como la acetilcolina, las prostaglandinas,    los leucotrienos, el factor de agregación plaquetaria, la bradiquinina, etc.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La sensibilización, del intestino por antígenos específicos origina hipersecre-ción    en el lumen intestinal y malabsorción de nutrientes.<span class="superscript">4,5    </span></p>     <p><b>Factores relacionados con la lesión intestinal </b></p>     <p>Existen diferentes factores que contribuyen a la lesión de la barrera intestinal,    dentro de los que se cita en primer lugar la perfusión. Se conoce que una pérdida    del 15 al 20 % de la volemia efectiva circulante no produce alteraciones significativas    en la tensión arterial y la presión venosa central; sin embargo, se ha demostrado    que la perfusión esplácnica es la primera en afectarse para garantizar el volumen/oxigenación    de los órganos vitales (cerebro y corazón) y es la última en recuperarse. </p>     <p>El mecanismo de la vasoconstricción intestinal es probablemente multifactorial.    La regulación autonómica del intestino está mediada por la estimulación alfa-adrenérgica    de los poscapilares, la humoral a través de la vasopresina y angiotensina II,    y la local se regula por la liberación de prostaglandinas, leucotrienos C y    D, tramboxano y oxido nítrico. A esto se le añade la actividad motora y la distensión    abdominal que pueden causar determinado grado de hipoperfusión intestinal.<span class="superscript">6</span></p>     <p> Posterior a la isquemia, la reperfusión produce paradójicamente mayor daño    hístico porque las alteraciones en la permeabilidad intestinal es compleja,    de origen multifactorial y se asocia a un daño importante en la mucosa del intestino    a causa de la liberación descontrolada de mediadores de la inflamación. </p>     <p>Los radicales superóxidos libres dañan la membrana lipídica, a los ácidos nucleicos    y a las enzimas y producen un empeo-ramiento de la función y/o muerte celular    eventual. El papel potencial de los leucocitos polimorfonucleares (PMN) en el    fenómeno de isquemia-reperfusión está bien demostrado, pues éstos existen en    altas concentraciones en la mucosa intestinal y son responsables como mediadores    primarios del aumento de la permeabilidad microvascular intestinal a causa de    su adhesión al endotelio. Esta población es capaz de producir la liberación    de radicales libres de oxígeno y enzimas citotóxicas (elastasa y colagenasa)    para dañar y destruir el parénquima y el endotelio celular.</p>     <p> Otro mediador que tiene efectos proinflamatorios es el factor de agregación    plaquetaria (PAF), ya que estimula la liberación de PMN y su adherencia al endotelio.    Pocos estudios han demostrado su incremento después del daño injuria, pero sí    en el fenómeno de hiperinflamación posdaño.<span class="superscript">7 </span></p>     <p>Se conoce que la fosfolipasa A2 es activada por los radicales libres e inhibe    la PAF hidroxilasa que es la enzima que metaboliza al PAF, y se ha encontrado    correlación entre la presencia de niveles bajos de ésta y el desarrollo de la    disfunción multiorgánica en pacientes severamente agredidos.<span class="superscript">8    </span></p>     <p>El IL-6 se ha encontrado elevado al nivel intestinal en respuesta al insulto    sistémico; sin embargo, es un mediador integral en la fase aguda de agresión,    y se halla excesivamente elevado en pacientes politraumatizados, y quemados    con los que se correlaciona una alta mortalidad. </p>     <p><b>Oxido nítrico/intestino </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El óxido nítrico (ON) fue considerado en 1992, la molécula del año y en la    actualidad todavía hay evidencias de la función controvertida que desempeña    en la regulación de la defensa de la mucosa intestinal. La supresión de la enzima    óxido nítrico sistetasa incrementa la susceptibilidad del daño al nivel intestinal,    mientras que la óxido nítrico constitutiva aumenta la resistencia a este mismo,    por lo que se plantea su dualidad de funciones en dependencia de la vía metabólica    estimulada.<span class="superscript">9</span> </p>     <p>El tractus gastrointestinal está frecuen-temente expuesto a agresiones de sustancias    exógenas y endógenas, por lo que la capacidad de resistencia de la mucosa al    daño depende de variados y dinámicos procesos. </p>     <p>Entre los procesos extracelulares se encuentran el moco intestinal y la respuesta    local inmune y de la microcirculación en la generación del óxido nítrico.<span class="superscript">10</span>    El ON interviene en la integridad de la mucosa intestinal a través de la estimulación    de muchas células, porque reduce la degranulación de los mastocitos y la liberación    de sustancias proinflamatorias por los macrófagos, plaquetas y neutrófilos.    También disminuye la adherencia de los mediadores al endotelio vascular y aumenta    la secreción epitelial, y se considera un potente vasodilatodor y un mediador    fundamental que regula el flujo sanguíneo en condiciones basales y en respuesta    a estímulos irritantes. Sin embargo, su función va a depender de la vía metabólica    estimulada, y tiene en modelos experimentales efectos antiinflamatorios cuando    es dependiente de la vía constitutiva Ca++ dependiente, pero cuando su producción    es a través de la vía inducible, tiene efectos citotóxicos con producción de    radicales libres muy dañinos para el organismo.<span class="superscript">11-15    </span></p>     <p><b>Translocación bacteriana/ disfunción múltiple de órganos </b></p>     <p>El concepto de que el intestino origina un cuadro de sepsis fue reportado por    Border y colaboradores que no hallaron ningún foco séptico en pacientes que    se consideraba presentaron en la necropsia como causa de muerte sepsis y/o disfunción    múltiple de organos. </p>     <p>Se plantea que el mecanismo por el cual los microorganismos del intestino y    sus productos provocan sepsis sistémica lo constituyen las alteraciones mecánicas    y de permeabilidad existentes en el tubo digestivo, y se denomina translocación    bacteriana.<span class="superscript">7 </span></p>     <p>En condiciones anormales el tractus gastrointestinal contiene una población    de 1012 bacterias que incluyen el 109 bacterias negativas potencialmente patógenas.    El intestino es capaz de excluir estos gérmenes porque se presenta una barrera    formada por: </p> <ul>       <li>Flora residente.</li>       <li> Propiedades mecánicas. </li>       <li>Sistema inmune local. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Eje enterohepático. </li>     </ul>     <p>La alteración de la flora residente por el uso prolongado de antibióticos de    amplio espectro es un factor predisponente para que se produzca la translocación    de microrganismos, pues se altera el fenómeno de colonización/resistencia que    previenen la adherencia epitelial de gérmenes patógenos. El conocimiento de    esta situación es muy importante para la elección del antibiótico en el pacientes    crítico ya que cuando se utiliza de forma indiscriminada se modifica la población    de gérmenes del intestino, a lo que se sobreañade un fenómeno de sepsis endógena    que complica al paciente primariamente infectado o no. </p>     <p>El moco intestinal proporciona un medio óptimo para el crecimiento de gérmenes    anaerobios que se abhieren al epitelio intestinal. También contiene inmunoglobulina.    A secretoria (IgAs) a la que se le unen las paredes de los antígenos de las    bacterias y evitan que se abhieran al epitelio intestinal. La disminución de    la bilis de cualquier causa reduce los niveles de IgAs en el moco del intestino.    El íleo paralítico condiciona la proliferación de gérmenes en el intestino,    lo que predispone al éxtasis y la adherencia al lumen. </p>     <p>En relación con el tejido linfoide asociado al intestino (GALT) éste está compuesto    por los linfocitos intraepiteliales y de la lámina propia, las placas de Peyers    y los nódulos linfáticos mesentéricos. Esto controla la respuesta inmune local    y el éxodo de gérmenes a través del eje enterohepático. La disfunción hepática    y/o la obstrucción biliar permiten el aumento de los niveles de la endotoxina    en la circulación. </p>     <p>El fenómeno de translocación bacteria-na se puede constatar en situaciones    de agresión experimental en modelos animales; sin embargo, en pacientes sépticos,    grandes quemados y traumatismo severo lo que se ha demostrado es el incremento    de la permeabilidad intestinal.<span class="superscript">16,17 </span></p>     <p>La descontaminación selectiva fue propuesta para disminuir la morbilidad y    mortalidad de la disfunción múltiple de organos a partir del posible fenómeno    de translocación bacteriana, pero sin beneficio ninguno, pues con una mínima    reducción de la neumonía nosocomial se asoció un sobrecrecimiento de gérmenes    resistentes y aumento del costo intrahospitalario.<span class="superscript">18    </span></p>     <p><b>Enterocolitis necrotizante/ disfunción múltiple de órganos </b></p>     <p>Aunque con la terapia de maduración pulmonar con esteroides en los embarazos    con riesgo de parto pretérmino y la promoción por los organismos internacionales    de la lactancia materna, se ha disminuido la enterocolitis necrotizante (ECN)    de origen primario en este grupo etáreo. Esta es sin dudas la máxima expresión    del daño intestinal, donde se relaciona la isquemia, la liberación de mediadores    locales y sistémicos, la alimentación enteral hiperosmolar y la infección local.  </p>     <p>Para su evaluación existe la clasificación de Bell modificada, que refleja    los diferentes estadios de la enterocolitis que pueden manifestarse clínica    y radiológicamente desde un cuadro de inestabilidad de la temperatura, apnea,    letargia y bradicardia, aumento de los residuos intestinales del abdomen medio,    vómitos, prueba de guayacol positiva en sangre, a lo que progresivamente se    le puede asociar la expulsión de sangre roja por el recto, ausencia de ruidos    intestinales con malestar abdominal o sin éstos (tabla). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Tabla. Criterios para definir las etapas de Bell en la enterocolitis    necrotizante</p> <table width="50" border="1" align="center">   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>     <td>Signos</td>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>      <td>Etapas </td>     <td>Clasificación </td>     <td>Sistémicos </td>     <td>intestinales</td>     <td>Radiológicos </td>   </tr>   <tr>      <td>IA </td>     <td>Sospecha de ECN</td>     <td>Temperatura inestable.</td>     <td>Distensión abdominal.</td>     <td>Normal o </td>   </tr>   <tr>      <td>IB </td>     <td>&nbsp;</td>     <td>Bradicardia. Letargia </td>     <td>aumento de residuos </td>     <td>dilatación de asas </td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>     <td>Alimenticios, vómitos </td>     <td>intestinales </td>   </tr>   <tr>      <td>IIA</td>     <td>ECN probada</td>     <td>&nbsp;</td>     <td>Los anteriores + sangre</td>     <td>Dilación ruidos intes- </td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>Levemente enfermo </td>     <td>&nbsp;</td>     <td>tinales roja brillante por el</td>     <td>intestinal ileo</td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>     <td>recto </td>     <td>pneumatosis (intestinal)</td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>     <td>Los anteriores + ausencia </td>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>     <td>de ruidos intestinales con </td>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>     <td>malestar abdominal o sin éste</td>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>      <td>IIB</td>     <td>ECN probada </td>     <td>Los anteriores + acidosis </td>     <td>Los anteriores + celulitis</td>     <td>Los anteriores +</td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>moderadamente </td>     <td>metabólica ligera y </td>     <td>malestar rabdominal definido</td>     <td>ascitis definida </td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>enfermo</td>     <td>trambocitopenia ligera </td>     <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>      <td>IIIA </td>     <td>ECN avanzada </td>     <td>Los anteriores + hipotensión </td>     <td>Los anteriores + peritonitis </td>     <td>Los anteriores + </td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>Gravemente enfermo</td>     <td>bradicardia, apnea severa,</td>     <td>generalizada y distensión </td>     <td>neumoperitoneo</td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>Intestino intacto</td>     <td>acidosis respiratoria y </td>     <td>abdominal</td>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>     <td>metabólica combinadas </td>     <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>      <td>IIIB</td>     <td>ECN avanzada </td>     <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>Gravemente enfermo </td>     <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>     <td>Intestino perforado </td>     <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>     <td>&nbsp;</td>   </tr> </table>     <p align="center">&nbsp; </p>     <p>Posteriormente pueden aparecer molestias bien definidas con celulitis abdominal    o sin ésta, masa en el cuadrante inferior derecho y llegar hasta un cuadro de    peritonitis generalizada, marcadas molestias y distensión del abdomen asociada    con hipotensión arterial, acidosis mixta, coagulación intravascular diseminada    y neutropenia. </p>     <p>Los signos radiologicos pueden evolucionar desde una radiografía normal o con    dilatación intestinal a la pneumatosis intestinal, ascitis y pneumoperitoneo.<span class="superscript">19-22    </span></p>     <p><b>Tratamiento </b></p>     <p>El tratamiento preventivo es el más importante, pues va encaminado a evitar    y/o controlar las factores predisponentes al fenómeno del intestino de estrés.</p>     <p> Perfusión/oxigenación. Debe lograrse en todo enfermo un volumen circulante    efectivo donde no se comprometa la perfusión del intestino. Además, conceptualmente    no sólo el transporte de oxígeno garantiza su adecuada utilización, ya que también    se relaciona con la extracción y utilización hística de éste. Una forma de monitorear    la oxigenación hística al nivel de intestino es a través de la tonometría gástrica,    pero recientemente se ha demostrado la superioridad del monitoreo del pCO2 regional    como elemento predictivo de la isquemia sistémica.<span class="superscript">23-26    </span></p>     <p>Nutrición enteral. Las características de la respuesta metabólica en los pacientes    críticos, los cambios de la barrera intestinal y sus posibles repercusiones    sistémicas recomiendan el soporte nutricional dentro de las medidas iniciales    del tratamiento. </p>     <p>Como objetivo, la nutrición enteral debe prevalecer sobre la nutrición parenteral,    con excepción de que existan contraindica-ciones para su uso. Se ha demostrado    que pacientes con SIRS en politraumatizados sépticos y grandes quemados han    disminuido sus complicaciones cuando han sido nutridos precozmente y con fórmulas    enterales enriquecidas con orginina, ácidos grasos Omega-3, a partir del aceite    de pescado. La glutamina es un aminoácido de gran importancia para los grupos    celulares de división rápida, como son los enterocitos y las células del sistema    inmune. En las situaciones de agresión se produce una situación de déficit de    glutamina que afecta tanto al trofismo intestinal como a la capacidad inmunológica    de la barrera. El aporte de diestas enriquecidas con glutamina tras la agresión    experimental, muestra un efecto trófico sobre la mucosa del intestino y una    mejoría funcional sobre los parámetros inmunológicos.27 (Peck M. Inmunomodulación    Nutricional. Curso de posgrado No. 5. Nutrición e inmunología [21 Congreso ASPEN],    San Francisco, California, 1997:38-44). (Battistella F. Inmunología y Nutrición.    Emulsiones lipídicas en el paciente. Curso de posgrado No. 5[22 Congreso ASPEN],    Orlando, Florida, 1998:1-4). </p>     <p>La arginina es otro aminoácido que participa de manera importante en la función    del sistema inmunitario en diferentes niveles, lo que permite un incremento    de la lisis bacteriana en el caso de los microorganismos translocados. También    tiene un efecto secretagogo sobre diferentes glándulas endocrinas, lo que se    traduce en un aumento de la secreción de hormonas tróficas intestinales que    pueden favorecer la integridad de la mucosa digestiva y prevenir la translocación.    Estos efectos son apreciados en condiciones experimentales, donde el uso de    dietas enriquecidas con arginina en animales sometidos al estrés, por sepsis    o quemaduras, tienen un incremento de la supervivencia, lo que se relaciona    con la disminución de la translocación y el incremento de la lisis bacteriana.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La fibra dietética se puede considerar como un sustrato para la barrera intestinal,    ya que existen datos experimentales que indican el incremento de la translocación    cuando la fibra está ausente de la dieta enteral. Los ácidos grasos de cadena    corta (acetato, propionato y butirato) que, en su mayor parte, son el resultado    de la acción de las bacterias intraluminares sobre la fibra dietética, constituyen    el sustrato energético proporcionado por la fibra y ejercen efectos tróficos    sobre la mucosa intestinal. No obstante, los 2 tipos dietéticos de fibra: soluble    e insoluble, parecen actuar por mecanismos diferentes con predominio del efecto    de producción del bolo fecal en la fibra insoluble y el de producción de ácidos    grasos de cadena corta en la fibra soluble. Dentro de este grupo, la pectina    cuenta con características como la adherencia a la superficie mucosa que forma    una capa artificial o pseudomucus, o su capacidad antioxidante, lo que se traduce    en la prevención de la traslocación bacteriana y de la alteración en la flora    probiótica, lo que recomendaría su utilización en pacientes críticos. Actualmente    no está definida la combinación idónea de la fibra dietética capaz de mejorar    el compotamiento de la barrera intestinal después de la agresión. </p>     <p>Diferentes micronutrientes como el ácido fólico, la vitamina B12 o el zinc,    parecen tener una acción importante sobre los procesos de prevención del daño    mucoso y la regeneración celular tras la agresión. </p>     <p>Nucleótidos. Son unidades estructurales que se requieren para la producción    de DNA y RNA. Se sugiere al nivel de laboratorio que los nucleótidos son requeridos    para la normal maduración y funciomiento de las células T. Si el paciente está    malnutrido o estresado el suplemento de purinas y pirimidinas puede estar limitado    y su suplementación en esos estados puede mejorar la función inmune y mantener    la barrera del<i> tractus</i> intestinal. </p>     <p>Otros componentes que regulan la inmunonutrición son los ácidos grasos, aunque    existen diferencias en los efectos inmunológicos entre los omegas 3 y 6. Los    ácidos grasos son precursores del ácido araquidónico y cuando éste es metabolizado    por las vías de la cicloxigenasa y la lipoxigenasa, producen prostaglan-dinas,    tromboxano, y leucotrienos de la serie PGE2, TXA<span class="subscript">2</span>    PGE<span class="subscript">12</span> y LTB<span class="subscript">4</span> que    son productos biológicamente activos.<span class="superscript">28-32 </span></p>     <p>Probióticos. Son suplementos dietéticos de microbios vivos que no colonizan    de forma permanente al huésped. Algunos son parte de la flora colónica normal    y no se consideran patógenos, aunque pueden causar infecciones en huépedes especiales.    Los preparados comerciales probióticos son generalmente mezclas de lactobacilos    y bifidobacterias. </p>     <p>Estos productos deben utilizarse en aquellos pacientes donde sea evidente el    daño intestinal y muy en especial en el paciente críticamente enfermo, que está    sometido en mayor o menor grado a episodios de isquemia intestinal, y asociado    a antibióticos de amplio espectro que modifican la flora intestinal y el fenómeno    de colonización-resistencia.<span class="superscript">33-37 </span></p>     <p>Prebióticos. Son ingredientes alimenticios no digeribles que estimulan selectivamente    el crecimiento y/o la actividad del lactobacilo bifidobacteria en el colon.<span class="superscript">38</span></p>     <p> La terapéutica novedosa va encaminada al bloqueo de las vías metabólicas activadas    en este proceso, pero sin resiltados significativos, con excepción de la terapia    con factor estimulador de crecimiento de colonias utilizada en pacientes con    riesgo.<span class="superscript">3 </span></p>     <p>Por todo lo anteriormente planteado llegamos a la conclusión de que lo más    importante en la prevención del intestino de estrés es conocer y controlar los    factores de riesgo que pueden desencadenar la entidad y hacer énfasis fundamental    en la perfución/oxigenación hística y la nutrición enteral precoz, pues es la    única manera de disminuir la incidencia de la DMO en pacientes críticos previamente    infectados o no. </p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Anexo </b></p>     <p>Alteraciones de la barrera intestinal en situaciones criticas    <br> </p>     <p>Factores que pueden contribuir a la lesión intestinal: </p>     <blockquote>        <p> Cambios en la flora probiótica. </p>       <blockquote>          <p> Antibióticos, dietas elementales, nutrición parenteral. </p>   </blockquote>       <p>Lesión directa a la mucosa intestinal:     <br>   </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>          <p>Infecciones, radiaciones, citotoxinos, abstrucción intestinal. </p>   </blockquote>       <p>Hipoperfusión intestinal.     <br>     Inmunosupresión.     <br>     Efecto de las citocinas.    <br>     Lesión por radicales libres.     <br>     Disminución de la capacidad antioxidante.     <br>     Ausencia de nutrientes en la luz intestinal.     <br>     Resistencia celular a la acción de factores tróficos. </p>       <p>Vías para prevenir la alteración o favorecer la recuperación: </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>         <p>    <br>       Mejoría del flujo sanguíneo intestinal.     <br>       Antioxidantes.     <br>       Fosfolípidos.    <br>       Pectinas.     <br>       Análogos de las PgE.     <br>       Factores de crecimeinto.     <br>       Fármaco-nutrientes.     <br>       Econutrición. </p>   </blockquote> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tomado de: Nutrición enteral en el paciente crítico. Barrera intestinal. Celaya    Madrid, 1999:5301 </p> <h4>Summary </h4>     <p>Intestine is considered to be a major reservoir of germs in the body although    it also plays a fundamental role in nutrition and immune regulation. Intestinal    ischemia is a predisposing factor of multiple organ failure because when the    blood fluid is redistributed to assure perfusion of vital organs, inflammation    mediators and endotoxins are released, which are capable of unleashing a systemic    inflammatory response syndrome with severe hemodynamic disturbances. Perfusion    and early enteral nutrition are still considered the two most important aspects    in the prevention of stress intestine. </p>     <p><i>Subject headings:</i> INTESTINAL DISEASES; MULTIPLE ORGAN FAILURE; ENTERAL    NUTRITION; PERFUSION; RISK FACTORS; STRESS. </p> <h4>Referencias bibliográficas</h4> <ol>       <!-- ref --><li> Brady CA, Otto CM. 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