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</front><body><![CDATA[ <div align="right">        <p><font size="2" face="Verdana"><b>EDITORIAL</b></font></p>       <p>&nbsp;</p>       <p align="left"><font size="2" face="Verdana"><b><font size="4">Los defectos      cong&#233;nitos en la pr&#225;ctica pedi&#225;trica</font></b></font></p>       <p align="left">&nbsp;</p>       <p align="left"><font size="2" face="Verdana"><b><font size="3">Birth defects      in pediatric practice</font></b> </font></p>       <p align="left">&nbsp;</p> </div>     <p>&nbsp; </p>     <p> <font size="2" face="Verdana"><b>Dra. Estela Morales Peralta</b> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Facultad de Ciencias M&#233;dicas de 10 de Octubre.<i>    </i>La Habana, Cuba. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p> <hr>     <p><font size="2" face="Verdana"><i>Los defectos cong&#233;nitos (DC) son anomal&#237;as    estructurales o funcionales, presentes desde el momento del nacimiento originadas    por mutaciones gen&#233;ticas (gen&#243;micas, cromos&#243;micas o g&#233;nicas),    por factores ambientales, o por interacci&#243;n de ambos. Son causa importante    de mortalidad en menores de cinco a&#241;os, y generalmente provocan discapacidades    duraderas, con consecuencias negativas para los afectados, sus familias y la    sociedad en general. En el 2014 en nuestro pa&#237;s su prevalencia fue de 11,3    por cada 1 000 nacidos vivos, y constituy&#243; la segunda causa de muerte en    los menores de un a&#241;o, con una tasa de 0,9 por cada 1 000 nacidos vivos.<sup>1</sup>    Se estima que del 12 al 25 % de los ingresos en los hospitales pedi&#225;tricos    se relacionan con DC.<sup>2,3</sup> </i></font></p>     <p><i><font size="2" face="Verdana"> Los DC pueden clasificarse de acuerdo con    distintos criterios.<sup>4</sup> Atendiendo a su aparici&#243;n pueden ser aislados    &#8212;cuando ocurren individualmente&#8212;, o presentarse varios de ellos    (defectos cong&#233;nitos m&#250;ltiples). Seg&#250;n su mecanismo patog&#233;nico    los primeros incluyen: las deformaciones, las disrupciones, las malformaciones    y las displasias; mientras los defectos cong&#233;nitos m&#250;ltiples, abarcan    las asociaciones, las secuencias, los s&#237;ndromes, los espectros y los defectos    polit&#243;picos de campo. </font></i></p>     <p><i><font size="2" face="Verdana"> Los DC se distinguen, adem&#225;s, por si    presentan o no, implicaciones funcionales o est&#233;ticas en mayores o menores.    Los mayores &#8212;m&#225;s severos&#8212; suelen afectar la duraci&#243;n de    la vida y/o su calidad, y requieren generalmente de tratamiento m&#233;dico.    Los DC menores &#8212;tambi&#233;n referidos como signos dism&#243;rficos&#8212;    denotan crecimiento desproporcionado de una regi&#243;n con relaci&#243;n a    otra, aparecen con relativa frecuencia y generalmente no requieren atenci&#243;n    m&#233;dica. A pesar de ser menos graves es importante identificarlos, pues    son indicadores de una morfog&#233;nesis alterada, y son un valioso dato para    el diagn&#243;stico, pues sirven de gu&#237;a para predecir la presencia de    DC mayores, especialmente cuando su n&#250;mero se incrementa. </font></i></p>     <p><i><font size="2" face="Verdana"> Los expertos recomiendan que un reci&#233;n    nacido con al menos tres DC menores debe ser valorado para descartar la presencia    de un defecto cong&#233;nito mayor, muchos de las cuales pudieran estar ocultos    (por afectar &#243;rganos internos). Adem&#225;s, la coincidencia de un conjunto    de DC menores, conocida como patr&#243;n de anomal&#237;as menores m&#250;ltiples    o patr&#243;n dism&#243;rfico (como por ejemplo el que caracteriza el s&#237;ndrome    de Down), proporciona muchas veces m&#225;s ayuda para diagnosticar una enfermedad    en particular, que la presencia de un DC mayor (como una cardiopat&#237;a cong&#233;nita),    que si bien es m&#225;s comprometedora para la vida, puede presentarse de forma    aislada, o hallarse como parte de otras enfermedades. </font></i></p>     <p><i><font size="2" face="Verdana"> Al ser los DC un grupo heterog&#233;neo de    trastornos de origen prenatal, su prevenci&#243;n requiere conocer los riesgos    de presentarlos. En ello juega un papel primordial la atenci&#243;n preconcepcional,    a fin de garantizar el bienestar de la pareja para lograr un embarazo normal    y, consecuentemente, un reci&#233;n nacido sano. Esto incluye la orientaci&#243;n    a una alimentaci&#243;n adecuada, el uso de suplementos nutricionales (como    el &#225;cido f&#243;lico), reproducirse a una edad adecuada y evitar la exposici&#243;n    a terat&#243;genos. </font></i></p>     <p><i><font size="2" face="Verdana"> Es importante la identificaci&#243;n de embarazos    en riesgo a trav&#233;s de la determinaci&#243;n de marcadores bioqu&#237;micos    (como la alfafetoprote&#237;na) y la pr&#225;ctica de ultrasonidos, que permiten    el diagn&#243;stico de defectos estructurales del feto. Ambos procederes est&#225;n    disponibles para todas nuestras embarazadas a trav&#233;s del Programa Nacional    para el Diagn&#243;stico, Manejo y Prevenci&#243;n de Defectos Cong&#233;nitos    y Enfermedades Hereditarias, que incluye, adem&#225;s, el estudio citogen&#233;tico    prenatal (garantizado a las gestantes identificadas con riesgo de tener hijos    afectados por enfermedades cromos&#243;micas), as&#237; como la pesquisa neonatal    de enfermedades en las que se logra prevenir a trav&#233;s de tratamiento sus    manifestaciones (fenilcetonuria, deficiencia de biotinidasa, galactosemia, hiperplasia    adrenal cong&#233;nita e hipotiroidismo cong&#233;nito). </font></i></p>     <p><i><font size="2" face="Verdana"> Es importante la pr&#225;ctica del examen    f&#237;sico detallado a los reci&#233;n nacidos con b&#250;squeda intencionada    de signos dism&#243;rficos. En este sentido tiene un importante papel el Registro    Cubano de Malformaciones Cong&#233;nitas (RECUMAC), desarrollado fundamentalmente    por los especialistas en Neonatolog&#237;a de los hospitales maternos, que por    m&#225;s de un cuarto de siglo ha estado funcionando en nuestro pa&#237;s. El    RECUMAC es un sistema de vigilancia epidemiol&#243;gica de base hospitalaria,    que facilita no solo la detecci&#243;n precoz de los DC &#8212;para lograr un    tratamiento precoz del afectado&#8212; sino la posibilidad de prevenirlos en    otros miembros de la misma familia y la poblaci&#243;n en general. </font></i></p>     <p><i><font size="2" face="Verdana"> En ocasiones existen DC que no son identificados    al nacimiento, a pesar de ya estar presentes. Este hecho debe tomarse en cuenta    por los profesionales de la salud que trabajan en la atenci&#243;n primaria,    especialmente los pediatras de los equipos b&#225;sicos de trabajo. La organizaci&#243;n    de nuestros servicios de salud y la alta competencia de nuestros profesionales,    permiten el &#233;xito de esta labor, pues mientras m&#225;s temprano sea identificado    un DC, mejor ser&#225; su pron&#243;stico. </font></i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i><font size="2" face="Verdana"> El nacimiento de un ni&#241;o con DC requiere    la valoraci&#243;n de un equipo multidisciplinario &#8212;dise&#241;ado seg&#250;n    las necesidades individuales de cada paciente&#8212; en el que juega un papel    protag&#243;nico el pediatra. Tal colectivo conducir&#225; la atenci&#243;n    y tratamiento del caso en particular a partir del diagn&#243;stico, que suele    ser complejo. Este requiere de la aplicaci&#243;n de herramientas b&#225;sicas    que incluyen: anamnesis pormenorizada con la construcci&#243;n del &#225;rbol    geneal&#243;gico (con al menos tres generaciones), el examen f&#237;sico y la    indicaci&#243;n de estudios (de laboratorio cl&#237;nico, imagenolog&#237;a,    citogen&#233;tica, moleculares, etc.). Cada d&#237;a es mayor el n&#250;mero    de pruebas disponibles y son m&#225;s sofisticadas, pero estas deben estar integrados    al proceso diagn&#243;stico o m&#233;todo cl&#237;nico &#8212;desde la indicaci&#243;n    hasta su interpretaci&#243;n&#8212;, no solamente por su elevado costo, sino    porque de otro modo su uso no tendr&#237;a l&#243;gica, pues carecer&#237;a    de base cient&#237;fica. El diagn&#243;stico no lo realizan estas pruebas, que    no se deben indicar a ciegas &#8212;cual si se fuera a adivinar&#8212;; ellas    sirven para complementar la actividad humana, el razonamiento humano. El m&#233;dico    es el responsable de conducir el diagn&#243;stico, de realizarlo. </font></i></p>     <p><i><font size="2" face="Verdana"> Es b&#225;sico que en el marco de la labor    del grupo multidisciplinario se tracen estrategias de tratamiento y control    cl&#237;nico en el manejo del paciente con DC en particular, a fin de prevenir    (o minimizar) manifestaciones cl&#237;nicas y complicaciones. </font></i></p>     <p><i><font size="2" face="Verdana"> A partir del diagn&#243;stico es importante,    adem&#225;s, acceder a la atenci&#243;n de la familia, conocer el riesgo de    recurrencia y la forma de abordarlo, para lo cual en nuestro pa&#237;s est&#225;    disponible en todos los municipios servicios de Asesoramiento Gen&#233;tico,    a fin de que las parejas asistan a la reproducci&#243;n debidamente informadas,    y tomen decisiones responsables que permitir&#237;an la prevenci&#243;n. </font></i></p>     <p> <i><font size="2" face="Verdana">El n&#250;mero que se presenta en nuestra    Revista Cubana de Pediatr&#237;a incluye informes finales sobre investigaciones    realizadas por un grupo de nuestros profesionales que profundizan en el tema    de los DC en Cuba, que ponemos a consideraci&#243;n de nuestros lectores. </font></i></p>     <p>&nbsp; </p>     <p> <font size="2" face="Verdana"><b><font size="3">REFERENCIAS BIBLIOGR&#193;FICAS</font></b>    </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"> 1. Minsap. Anuario Estad&#237;stico de Salud    2014. Direcci&#243;n Nacional de Registros M&#233;dicos y Estad&#237;sticas    de Salud [homepage en Internet]. Cuba; 2014 [citado 12 de septiembre de 2015].    Disponible en: <a href="http://www.sld.cu/galerias/pdf/sitios/dne/anuario_2014_4e.pdf" target="_blank">http://www.sld.cu/galerias/pdf/sitios/dne/anuario_2014_4e.pdf</a></font><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"> 2. Yoon PW, Olney RS, Khoury MJ, Sappenfield    WM, Chavez GF, Taylor D. Contribution of birth defects and genetic disease to    pediatric hospitalizations. A population-based study. Arch Pediatr Adolesc Med.    1997;151:1096-103.     </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"> 3. Bernal JE, Ortega G, Umana A. The contribution    of genetic disease to paediatric mortality in a university hospital in Bogota.    J Biosoc Sci. 1983;15:465-71.     </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"> 4. Spranger J, Benirschke K, Hall JG, Lenz W,    Lowry RB, Opitz JM, et al. Errors of morphogenesis: Concepts and terms. Recommendations    of an International Working Group. J Ped. 1982;100:160-5.     </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">Recibido: 14 de septiembre de 2015. <b> <br/>   </b> Aprobado: 25 de septiembre de 2015. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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