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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Siglo XVI Bojeo, conquista y colonización de Cuba: Las primeras villas. Primeras epidemias. Ataques de corsarios y piratas. Primeras noticias médicas de las Actas del Cabildo de La Habana]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <h3>Siglo XVI </h3> <h2>Bojeo, conquista y colonizaci&oacute;n de Cuba. Las primeras villas. Primeras    epidemias. Ataques de corsarios y piratas. Primeras noticias m&eacute;dicas    de las Actas del Cabildo de La Habana</h2>     <p>En 1508 tuvo lugar el bojeo de Cuba por Sebasti&aacute;n de Ocampo en cumplimiento    de &oacute;rdenes de D. Nicol&aacute;s Ovando, gobernador de la Espa&ntilde;ola.    Por el bojeo se conoci&oacute; que Cuba era una Isla, habitada por indios en    n&uacute;mero bastante considerable. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s D. Diego    Col&oacute;n, hijo del Almirante Crist&oacute;bal Col&oacute;n, que gobernaba    La Espa&ntilde;ola, orden&oacute; a D. Diego Vel&aacute;zquez la conquista de    Cuba. Este, acompa&ntilde;ado por fray Bartolom&eacute; de Las Casas y otros,    desembarc&oacute; en la parte oriental de la isla, con 300 hombres, para dar    cumplimiento a lo dispuesto, y en seguida fund&oacute; la primera poblaci&oacute;n    espa&ntilde;ola: Asunci&oacute;n de Baracoa, en la costa norte y oriental, en    1512. En el transcurso de la conquista que realizaron Vel&aacute;zquez, Narv&aacute;ez,    Grijalva y Porcallo, acompa&ntilde;ados por el bondadoso y humanitario padre    Las Casas, quedaron fundadas las villas de Bayamo, Santiago de Cuba -donde se    instal&oacute; la capital- Trinidad, Sancti Sp&iacute;ritus, Santa Mar&iacute;a    de Puerto Pr&iacute;ncipe (todas en 1514); y La Habana, en la costa sur -cerca    de Bataban&oacute;- en 1515, in&iacute;ciase tambi&eacute;n ese a&ntilde;o la    estancia de Vasco Porcallo, que dio lugar m&aacute;s tarde a la villa de San    Juan de los Remedios. En la relaci&oacute;n de la conquista de Las Casas no    cita la presencia de ning&uacute;n m&eacute;dico ni cirujano, pero es seguro    que entre los soldados ir&iacute;a alg&uacute;n sangrador o curador de llagas    y heridas. La escasez de m&eacute;dicos y cirujanos era tan grande que en 1518    el gobierno de la Metr&oacute;poli pidi&oacute;: &quot;Que vayan a las Indias    f&iacute;sicos que los curen, si adolecieren, sean curados, o boticarios de    todas las medicinas m&aacute;s necesarias, pagando todo, sin que le cueste cosa    alguna&quot;.</p>     <p>Por esta fecha s&oacute;lo hab&iacute;a en Cuba &quot;curadores de heridas&quot;    pues se&ntilde;ala Fern&aacute;ndez Castillo, en su Cronolog&iacute;a M&eacute;dica    Mexicana (Gaceta M&eacute;dica de M&eacute;xico, de 31 de Dbre. de 1945) que    en la expedici&oacute;n de Cort&eacute;s para la conquista de M&eacute;xico    en 1519 iban soldados ignorantes que hac&iacute;an de cirujanos como Juan &quot;Catal&aacute;n&quot;    que &quot;santiguagua y embalsamaba heridas y descalabraduras&quot;; Murcia,    &quot;barbero y boticario&quot;; y Botella&quot; nigromantico y astr&oacute;logo&quot;,    que curaban las heridas con trapos sucios y diversas grasas. Y que con los expedicionarios    de Narv&aacute;ez &quot;iba el maestro Juan de Amezquita, cirujano que curaba    algunas malas heridas y se igualaba en las curas&quot;. Como consecuencia de    estas expediciones tuvo efecto la introducci&oacute;n de la viruela en Cuba    por el negro Egu&iacute;a, auxiliar de Narv&aacute;ez, cuando retorn&oacute;    a Cuba. Se sabe que en el 1523 se estableci&oacute; el primer hospital en Santiago    de Cuba, entonces capital de la Isla. Por tanto, debi&oacute; residir all&iacute;,    por lo menos, un cirujano, que atendiese a los enfermos en la casa de guano    o boh&iacute;o, pues de este material, y despu&eacute;s de embarrado, fueron    todos los hospitales primitivos de la isla de Cuba.</p>     <p>En 1527, la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola de la Isla era muy corta y estaba    repartida de esta manera: En Trinidad 12 vecinos, en Sancti Sp&iacute;ritus    26, en Puerto Pr&iacute;ncipe 20, Baracoa 12, Santiago de Cuba 20, y en La Habana    y en el resto del pa&iacute;s, unos cien espa&ntilde;oles m&aacute;s. La poblaci&oacute;n    india hab&iacute;a mermado de un modo notable por el maltrato a que fue sometida,    por los suicidios y por las nuevas enfermedades que le afectaron. Seg&uacute;n    el doctor Manuel Villaverde, de La Habana, por esta fecha se encontraba en Cuba    el m&eacute;dico Alc&aacute;zar, que por 1533 resid&iacute;a en M&eacute;xico;    y el maese Pedro. En 1528 mandaba en La Habana D. Pedro Barba como segundo del    gobernador de Santiago.</p>     <p>Los dos a&ntilde;os siguientes fueron pre&ntilde;ados de dificultades: Epidemia    de viruela, en 1530, que afect&oacute; mucho a los indios; incendio de La Habana    por los piratas franceses, ardi&oacute; casi toda la poblaci&oacute;n hasta    la iglesia que se encontraba en un boh&iacute;o (1537) y por este motivo se    empez&oacute; a construir el primer castillejo de la Fuerza a la entrada del    puerto que no se termin&oacute; hasta 1579. Nuevo ataque franc&eacute;s el 38    y salida de la expedici&oacute;n de Hernando Soto para la Florida, el 39, que    se llev&oacute; casi todos los hombres, caballos y bastimentos de Cuba. No se    tiene noticia del nombre del cirujano que ir&iacute;a con la fuerza. Mientras    se hac&iacute;an los preparativos para esta expedici&oacute;n se fund&oacute;    la primera Universidad de Am&eacute;rica, la de la isla de Santo Domingo (1537)    y se promulg&oacute; en Espa&ntilde;a en 1538 una ley para que &quot;ninguna    persona aunque sea graduada pueda ejercer en las Indias de m&eacute;dico y cirujano    sin que lleve licencia del Consejo de Espa&ntilde;a&quot;. El 38 se dispuso    la fortificaci&oacute;n de La Habana.</p>     <p>Seg&uacute;n Manuel Villaverde (Medicina Ind&iacute;gena y Medicina Espa&ntilde;ola.    Rev. de Med. y Cirug. La Habana, feb. 1936) por esta fecha exist&iacute;a un    m&eacute;dico en Santiago de Cuba, llamado Bartolom&eacute; Ort&iacute;z, que    embarc&oacute; para Espa&ntilde;a en el a&ntilde;o 1540. Pudo ser as&iacute;,    pues desde esta fecha empez&oacute; a decaer esa ciudad oriental ya que las    armadas espa&ntilde;olas empezaron a tocar en La Habana, cuyo puerto, en mejor    situaci&oacute;n, acortaba el viaje a la Metr&oacute;poli, a la Florida y a    M&eacute;xico y siendo tambi&eacute;n m&aacute;s estrat&eacute;gico que el de    Santiago. La primera armada hispana toc&oacute; en La Habana en 1541. Con motivo    de la expedici&oacute;n de la Florida y tambi&eacute;n con el objeto de alojar    enfermos pobres se fund&oacute; el primer hospital por el gobernador Juanes    D&aacute;vila (1544) en una pobre casa situada al fondo de la iglesia donde    despu&eacute;s se construy&oacute; el convento de Santo Domingo, demolido hace    muy pocos a&ntilde;os (Pezuela).</p>     <p>Nuevo saqueo del poblado habanero por el pirata franc&eacute;s Roberto Valt    a pesar de la existencia del fort&iacute;n de la Fuerza que alz&oacute; Aceituno    por orden de Soto. Por entonces exist&iacute;a el hospital de Santiago de Cuba,    el de Bayamo y puede ser que tambi&eacute;n lo tuvieran en forma de boh&iacute;o    Puerto Pr&iacute;ncipe, Sancti Sp&iacute;ritus y Trinidad. </p>     <p>En 1556 Cuba ten&iacute;a 3000 espa&ntilde;oles cuando La Habana fue declarada    capital. Con este motivo se empezaron a realizar mejoras en la misma y se inici&oacute;    la construcci&oacute;n de una nueva iglesia para que sustituyera a la de paja    destruida por los piratas. Dice Pezuela: &quot;Sobre los solares que hoy ocupa    la Casa de Gobierno (en 1956 el ayuntamiento) se alz&oacute; pobremente, en    la villa de La Habana su primera iglesia parroquial; primero de tabla y techumbre    de guano, y despu&eacute;s de incendiada la villa en 1538, fue de mamposter&iacute;a    pero estrecha y reducida para el corto vecindario. Se empez&oacute; a mejorar    en 1556 y se termin&oacute; en 1571; se reedific&oacute; en 1666; se incendi&oacute;    por la explosi&oacute;n del nav&iacute;o &quot; invencible&quot; el 30 de junio    de 1741; despu&eacute;s se demoli&oacute; (era casi toda de embarrado) y se    hizo en su sitio la Casa de Gobierno terminada en 1792&quot;.</p>     <p>En 1550 se iniciaron los libros del Cabildo habanero pues los anteriores fueron    destruidos por los piratas. En 29 de agosto de ese a&ntilde;o el Sr. P&eacute;rez    de Angulo, gobernador por S.M. present&oacute; un escrito ante el Cabildo &quot;    para que visto y sabido se pudieren e pusiesen en obra y efectos para hacer    y edificar de piedra e tejas e de madera que mejor e m&aacute;s al servicio    de Dios nuestro se&ntilde;or sea &eacute; pie &eacute; autoridad la iglesia    de esta villa&quot;. Por esta fecha rodeaban La Habana montes con buenas maderas    y el puerto casi siempre estaba concurrido con m&aacute;s de 20 nav&iacute;os    que viajaban entre Espa&ntilde;a y el Continente Americano.</p>     <p>En un acta del Cabildo de fecha 26 de agosto de 1552 se dice: &quot;Recibimiento    de Juan G&oacute;mez. Este d&iacute;a sus mercedes del dicho se&ntilde;or Gobernador    Justicias e Regidores recibieron por barbero e cirujano desta Villa a Juan Gomez    estante en ella el cual es maestro examinado en el dicho oficio e habil e suficientemente    para usar y exercer : e mandamos y mandaron por otra persona ninguna durante    el tiempo que el dicho Juan Gomez viviese en esta dicha villa usando el dicho    oficiono sea osado a usar del dicho oficio so pena de dos pesos de oro por cada    vez que usaren del dicho oficio los cuales aplican para el dicho Juan Gomez    barbero&quot;. Firman el Dr. &Aacute;ngel Juan Rojas-Diogo de Soto-Antonio de    Soto-Antonio de la Torre. El Lcdo. Avenda&ntilde;o-Pedro Blasco y Juan de Lobera.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A mediados de siglo La Habana, situada en la costa norte desde 1519, ya no    era una peque&ntilde;a l&iacute;nea de casas de guano situada s&oacute;lo en    una peque&ntilde;a parte del oeste de la bah&iacute;a. El poblado limitaba por    el norte y este con el mar; por el sur con la llamada hoy calle de Pi Margall    y por el oeste con la titulada de Mercaderes, extendi&eacute;ndose un poco m&aacute;s    al sur por la ribera del mar hasta la llamada Plazuela de San Francisco. Carente    de alineaci&oacute;n y de verdaderas calles, sus mejores casas estaban en la    parte m&aacute;s alta, al sur del castillejo que estaba en un paraje costero    que corresponde hoy d&iacute;a a un lugar situado un poco m&aacute;s al norte    de la uni&oacute;n de las calles de Narciso L&oacute;pez y Empedrado. Al sur    de ese sitio estaba la Plaza Mayor (donde est&aacute; hoy La Fuerza) y all&iacute;    se empezaron a construir las mejores casas. En 1544 cuando lleg&oacute; el gobernador    D&aacute;vila, encontr&oacute; empobrecida la naciente villa y para su vivienda    se hizo construir una casa de piedra por el estilo de las que ya ten&iacute;an    los prominentes vecinos Rojas y Casta&ntilde;os en el lugar de la Plaza. All&iacute;    se encontraba adem&aacute;s la iglesia de piedra y embarrado, en construcci&oacute;n;    el hospital, a su fondo, que se ampli&oacute; en 60 pies por el gobernador P&eacute;rez    de Angulo, con su Capilla que serv&iacute;a entonces para las misas y reuniones    del Cabildo, pues se carec&iacute;a de Casas Capitulares y la iglesia a&uacute;n    no hab&iacute;a sido concluida del todo. En sus proximidades estaba un local    para carnicer&iacute;a, otro para c&aacute;rcel, con las mejores casas del Gobernador    y de los vecinos Rojas, Casta&ntilde;os y Gonz&aacute;lez.    <br> </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/his/v96/f06his96.jpg"><img src="/img/revistas/his/v96/f06his96.jpg" width="149" height="228" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fig. 6. Cham&aacute;n africano (Siglo XIX). Representante en    Cuba de la Medicina de los pueblos del Golfo de Guinea (&Aacute;frica).</p>     <p>Tal era el estado de La Habana en 1555 cuando en el verano del mismo desembarc&oacute;    el pirata Sores, franc&eacute;s, con sus hombres, por la Caleta de San L&aacute;zaro,    que existi&oacute; hasta principios del siglo XX entre la antigua Bater&iacute;a    de la Reina (donde est&aacute; hoy el monumento a Maceo) y el peque&ntilde;o    torre&oacute;n de San L&aacute;zaro. S&oacute;lo contaba la poblaci&oacute;n    con 40 vecinos espa&ntilde;oles civiles. El gobernador Angulo con los vecinos    prominentes se refugi&oacute; en Guanabacoa y otros se ocultaron en los montes    pr&oacute;ximos. S&oacute;lo se defendi&oacute; bravamente por espacio de dos    d&iacute;as, el valeroso Juan Lobera, jefe de la peque&ntilde;a guarnici&oacute;n    del fort&iacute;n de La Fuerza atacado tenazmente por Jacques de Sores que se    parapet&oacute; en una buena casa de piedra pr&oacute;xima al fort&iacute;n.    Rendido &eacute;ste, el franc&eacute;s saque&oacute; e incendi&oacute; la poblaci&oacute;n    retir&aacute;ndose por el mar. Nada se sabe si el barbero o cirujano Juan G&oacute;mez    se encontraba en La Habana en d&iacute;as tan terribles. En tanto, en Espa&ntilde;a,    y en ese mismo a&ntilde;o dispon&iacute;a el rey D. Felipe II que se hicieran    los estudios en cuatro cursos o a&ntilde;os.</p>     <p>Tantas desgracias imped&iacute;an la llegada de nuevos facultativos que solo    hubiesen encontrado a su arribo a La Habana el temor y la mayor pobreza. Por    tanto solo llegaban, de paso, alguno de la tropa o de la marina de guerra, estos    eran los m&aacute;s ilustrados y s&oacute;lo permanec&iacute;an d&iacute;as    en La Habana o en Santiago para continuar surcando las aguas del Golfo y del    Atl&aacute;ntico.</p>     <p>&iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a el estado de La Habana en 1556 cu&aacute;ndo    en esa fecha la casa del Gobernador era de tabla y guano? Carec&iacute;an hasta    de agua potable pues el vecindario se surt&iacute;a &quot;de un algibe situado    a la vera de un jag&uuml;ey&quot;. Sin embargo, sobre las ruinas empez&oacute;    la reconstrucci&oacute;n. Se empez&oacute; primeramente a edificar un verdadero    castillo, la actual La Fuerza, en el lugar donde estaba la Plaza de Armas y    la casa de Rojas, que tard&oacute; diez a&ntilde;os en terminarse. El Cabildo    se situ&oacute; provisionalmente en una casa de tabla y guano.</p>     <p>En 1556, a pesar del estado lastimoso en que se encontraba La Habana fue declarada    Capital de la Isla por su excelente situaci&oacute;n geogr&aacute;fica y su    resguardada bah&iacute;a. Se empez&oacute; a construir una casa para Gobierno    y Cabildo donde estaba la primitiva iglesia de guano y embarrado. Mazariegos,    Gobernador General.</p>     <p>Dos a&ntilde;os despu&eacute;s (1558), volvi&oacute; a sufrir un ligero ataque    por un corsario holand&eacute;s. Ese a&ntilde;o dispuso el rey Felipe II que    s&oacute;lo existiese un Protomedicato y que sus examinadores fuesen nombrados    por el Rey.</p>     <p>Las actas no citan m&aacute;s al barbero o cirujano Juan G&oacute;mez y en    la relaci&oacute;n de vecinos y moradores que resid&iacute;an en la villa cuando    el ataque de a&ntilde;o 55 no figura su nombre (V Cuaderno de Historia Habanera,    No. 62 por E. Roig de Leuchsenring, p&aacute;g 18). Por tanto ese d&iacute;a    no se encontraba G&oacute;mez en La Habana.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 1559 buscaba el Cabildo un sitio apropiado para establecer la nueva Plaza    de Armas por haber sido ocupada la primera por el castillo de La Fuerza y se    form&oacute; la Plaza Vieja donde estuvo tantos a&ntilde;os el mercado de Cristina    (La Prensa, julio de 1849). El agua se adquir&iacute;a de un pozo con buen manantial    situado donde est&aacute; el Parque de la Fraternidad y se tra&iacute;a en bote    desde el r&iacute;o de La Chorrera. Nueva Ley del 58, de la Corona, Felipe II,    regulando los ex&aacute;menes de m&eacute;dicos y cirujanos. Por esta fecha    consum&iacute;a la poblaci&oacute;n habanera 800 reses vacunas al a&ntilde;o,    muchos cerdos, 50 pipas de vino y 50 quintales de jab&oacute;n, ten&iacute;a    unos 2 000 habitantes. Se inici&oacute; el proyecto de traer el agua de La Chorrera    por medio de una zanja.</p>     <p>En 1566, con motivo de la expedici&oacute;n contra la Florida estableci&oacute;    el gobernador Pedro Men&eacute;ndez de Avil&eacute;s un Hospital, en una casa    alquilada, que se dedic&oacute; especialmente a soldados y marinos pero en el    cual tambi&eacute;n se admit&iacute;an colonos; esta casa fue llamada de San    Felipe pero se ignora el nombre del facultativo que la atend&iacute;a. Seg&uacute;n    el peri&oacute;dico La Prensa en este a&ntilde;o se empezaron a hacer cumplir    las primeras Ordenanzas Municipales.</p>     <p>A partir de 1567 se empezaron a graduar m&eacute;dico de la Universidad de    M&eacute;xico, siendo Pedro Farfan el primero, acontecimiento que favorec&iacute;a    la llegada de nuevos facultativos a Cuba. Sin embargo, la situaci&oacute;n de    nuestro pa&iacute;s era menos atractiva que la de M&eacute;xico y por muchos    a&ntilde;os pocos m&eacute;dicos se decidieron a correr suerte en la Isla por    su poca poblaci&oacute;n y muy limitados recursos.</p>     <p>Nueva noticia encontramos en Acta del Cabildo de La Habana de fecha 28 de febrero    de 1569: &quot;Por haber mucha falta de boticarios, m&eacute;dicos y cirujanos    y ansi para los vecinos como para muchas personas que ella ocurren en flotas    y fuera de ella y porque el Lcdo. Gamarra que al presente est&aacute; en esta    Villa es graduado en Alcal&aacute; de Henares de todas las tres ciencias y concurren    en el todas las cualidades que se requieren, sea obligado como se obliga, a    hacer un asiento en esta dicha villa, y poner botica y servir los dichos oficios    y sus oficiales suficientes, atento que en este dicho Cabildo le dan y ofrecen    al dicho Lcdo. Cierta paga de un a&ntilde;o; como consta por la lista que pas&oacute;    entonces el presente escribano, y queda en poder de lo que cada uno da y le    ha de pagar, lo cual nos la dicha justicia y regimiento se obligaron a hacer    cumplir y guardar como m&aacute;s todas las personas que para adelante en ella    se pusieren, el cual dicho Lcdo. se obligaba y oblig&oacute; que a las dichas    todas personas, como a sus mujeres e hijos y a todos los de su casa los curara    y har&aacute; sangrar, d&aacute;ndoles en todos el mejor remedio que entendiese    para su salud y haberle de ser pagadas la medicina que en esto gastase, como    dicho es, tendr&aacute; dentro de un breve tiempo que ser&aacute; dentro de    un a&ntilde;o poco mas o menos pondr&aacute; su botica y en entretanto curar&aacute;    las enfermedades que se ofrecieran a los sobredichos con las medicinas y m&aacute;s    remedios que hubiese en la dicha tierra, y los m&aacute;s vecinos que se quisieren    curar que se le hubieren se&ntilde;alado ningun partido y las mas gentes y vivientes    le pagaran lo que con los tales se concertase, y no se podr&aacute;n curar con    otra persona sino con &eacute;l, y porque durante el tiempo que el quisiere    residir en esta Villa y servir a dicho oficio no puede servirle por dinero,    'ni, sin &eacute;l', ninguna otra persona Ldo. medico, cirujano, boticario,    barbero, si no fuese con su licencia y especial consentimiento, so pena de pagar    con el dobre la persona que asi se curasen con otro el hiciera la tal cura lo    paguen tambien 'lo que hubiese recibido con el cuatro tanto' y durante el tiempo    que el dicho Ldo. Gamarra sirviese el dicho oficio en esta Villa hubiera de    hacer alguna ausencia ha de ser con licencia de la justicia y regimiento y ha    de dejar en su lugar persona tal y a contento de la justicia y regimiento de    esta dicha villa, y porque se cumplir&aacute; todo lo firm&oacute; dicho Ldo.    Gamarra&quot; ( Lo que fuimos y lo que somos e La Habana antigua y moderna por    D. Jos&eacute; Mar&iacute;a de La Torre, 1857, p&aacute;g. 160 y 161).</p>     <p>En el per&iacute;odo de 1570 a 1579 la poblaci&oacute;n aument&oacute; muy    lentamente y se surt&iacute;a de agua de pozos situados a una y otra banda de    la bah&iacute;a y de tanques curbatos y cisternas, etc. Llegaron noticias de    la fundaci&oacute;n de las Universidades de Lima y Bogot&aacute; y de una terrible    epidemia de tifo en M&eacute;xico y Guatemala. Se vieron en La Habana los primeros    libros de medicina impresos en M&eacute;xico. Rein&oacute; una epidemia de viruela    introducida por los negros esclavos que reconstru&iacute;an el castillo de La    Fuerza el a&ntilde;o 72. El siguiente a&ntilde;o se refundieron en un barrac&oacute;n    de San Felipe el hospital civil y el militar, a cargo de religiosos- como todos    los de la &eacute;poca- con su colegio, en el lugar donde estuvo San Juan de    Dios y tomando el nombre de San Felipe y Santiago. El 77 se abri&oacute; al    culto la Iglesia de San Francisco y se inici&oacute; la construcci&oacute;n    de la Iglesia de Santo Domingo pr&oacute;xima a donde estuvo el primer hospital.</p>     <p>En un acta del Cabildo del 2 de mayo de 1578, encontramos: &quot;Pidi&oacute;    petici&oacute;n Juan Diaz Aldeano vezyno desta villa, en que dize que a tres    a&ntilde;os que viuve en ella con su mujer e familia usando de su oficio de    surujano o barbero, e que tiene necesidad se le haga merced de dos solares para    hacer casa para biuienda&quot;. En un documento de Hernando de Parra escrito    en 1846, se cita a los boticarios Sebasti&aacute;n Milan&eacute;s y L&oacute;pez    de Alfaro como residentes en La Habana en 1578 pero sostiene P&eacute;rez Beato    que tal documento es falso. En 1579 se encontraba en La Habana el Lcdo, Francisco    Pel&aacute;ez, m&eacute;dico, (dato de Artiles, tomado de las actas capitulares).</p>     <p>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os del siglo se mejor&oacute; La Habana que    fue declarada Ciudad en 1592. Conmovieron al vecindario los grandes terremotos    de Santiago de Cuba de 1580. Gabriel Luj&aacute;n, que gobern&oacute; la Isla    del 81 al 83 fue el primero que ostent&oacute; el t&iacute;tulo de Capit&aacute;n    General. Por esta fecha estaban mejorados los baluartes de La Fuerza, Pe&ntilde;a    Pobre, La Punta, el Morro y otros de menos importancia, emplazados en sitios    estrat&eacute;gicos y encomendada la defensa de ellos a 200 soldados.</p>     <p>Hacia el a&ntilde;o de 1585 se puso en pie de guerra la plaza por las amenazas    de Drake. Se mejor&oacute; el abasto de agua por medio de una zanja que part&iacute;a    del r&iacute;o de La Chorrera y terminaba en el sitio donde hoy se encuentra    la Plaza de la Fraternidad. En 1594 se llevaron al callej&oacute;n del Chorro,    Plazuela de la Catedral donde existe una tarja conmemorativa del suceso. </p>     <p>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os del siglo estuvieron en la ciudad los m&eacute;dicos:    Jorge Rodr&iacute;guez Tabares , de la armada, que prest&oacute; servicios en    la Florida, citado en la Actas del Cabildo y un tal Ancona, de la flota, citado    por Manuel Villaverde. En 1795 se tuvo noticia de la primera partera o &quot;comadre    de parir&quot; Mar&iacute;a Inojosa, que bautiz&oacute; a un ni&ntilde;o el    d&iacute;a 13 de agosto seg&uacute;n el acucioso P&eacute;rez Beato.</p>     <p>Al finalizar el siglo (1593) y por Real C&eacute;dula del Rey de Espa&ntilde;a    se dispuso que los Protomedicos fueran tres en lugar de uno; por esta fecha    Cuba depend&iacute;a del Tribunal de M&eacute;xico.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El gobernador general Juan de Tejada (1589-1594) termin&oacute; los castillos    del Morro y de La Punta, el primero en 1589.</p>     <p>En 1598 se fund&oacute; el primer ingenio cerca de Regla y se llam&oacute;    Guycanasi (Diario La Prensa, julio del a&ntilde;o 1849).</p>     <p>Sobre la fundaci&oacute;n del primer hospital de La Habana reina la mayor oscuridad.    A nuestro juicio debi&oacute; haberse establecido desde la constituci&oacute;n    del poblado, como una necesidad y como una antigua costumbre espa&ntilde;ola    de establecer enseguida el Cabildo, la Carnicer&iacute;a, la C&aacute;rcel y    el Hospital. Desde luego, estar&iacute;a en un boh&iacute;o de guano y ser&iacute;a    una especie de asilo para enfermos. Hacia 1540 se hab&iacute;a concluido una    casa de embarrado y tejas con su capilla, al fondo del lugar oeste donde hoy    se encuentra la casa ayuntamiento, que se dedic&oacute; a hospital. La terminaci&oacute;n    de la obra de la casa fue comunicada a S.M., en 1544 por el gobernador D&aacute;vila.    El edificio debi&oacute; haber sido destruido el a&ntilde;o siguiente cuando    la irrupci&oacute;n de J. de Sores despu&eacute;s de haber sido ampliado en    50 pies por P&eacute;rez de Angulo, sirviendo su capilla para reuniones del    Cabildo. En 1556 estableci&oacute; Pedro Men&eacute;ndez un hospital, m&aacute;s    bien militar, para soldados y marinos de la Florida &quot;en una casa alquilada&quot;.    En 1573, seg&uacute;n Pezuela, se refundieron en un barrac&oacute;n de San Felipe    el hospital militar y el del pueblo y gente de color. Ese a&ntilde;o, dice la    escritora Wright &quot;ten&iacute;a el hospital dos salas y una capilla ca&iacute;da&quot;.    En 1586 inform&oacute; Diego Fern&aacute;ndez de Quesada &quot;que el hospital    ten&iacute;a altas y fuertes tapias que eran un peligro para la fortaleza&quot;.</p>     <p>P&eacute;rez Beato, Roig y la Wright, situaron primeramente el hospital primitivo    en el sitio que ocup&oacute; la iglesia de Santo Domingo -O' Reilly y Mercaderes,    demolida con su bella torre en 1919-. Despu&eacute;s de nuevas investigaciones    en el Archivo de Indias de Sevillla y comprobado la autenticidad del plano de    Roda de 1603 P&eacute;rez Beato y la Wright ubicaron la casa hospital al fondo    de la iglesia parroquial, es decir, entre la iglesia y la actual calle de Mercaderes,    casi esquina a la de Obispo. El doctor Guillermo Lage, en un reciente trabajo    acepta esta conclusi&oacute;n y estima que la fundaci&oacute;n del primer hospital    es anterior a 1545 (Ver Cuadernos de Historia Sanitaria No. 3, La Habana, 1952).</p>     <p>Al finalizar el siglo XVI s&oacute;lo exist&iacute;a un hospital el de San    Felipe el Real donde se atend&iacute;an civiles y militares por religiosos y    que estaba ubicado en el mismo lugar que ocup&oacute; el de San Juan de Dios    como veremos al tratar del siglo XVII.</p> <h3>Resumen relativo al estado de la medicina en el siglo XVI </h3>     <p>Durante el siglo XVI tuvo efecto el bojeo, la conquista y la colonizaci&oacute;n    de Cuba. Se fundaron las primeras villas de Baracoa, Santiago de Cuba, Trinidad,    Sancti Sp&iacute;ritus, Puerto Pr&iacute;ncipe, La Habana y San Juan de los    Remedios.    <br> </p>     <p>El gobierno general del Nuevo Mundo qued&oacute; formado por el rey D. Fernando    en 1511. Las leyes que reg&iacute;an en Cuba las mismas que las de Santo Domingo.    Los gobernadores, con residencia, primero en Santiago, ten&iacute;an en La Habana    un teniente a guerra y en las dem&aacute;s poblaciones un Cabildo con los Alcaldes,    de primera y segunda elecci&oacute;n, que hac&iacute;an de justicia. La Audiencia    de Santo Domingo era la mayor autoridad y contra sus fallos se pod&iacute;a    apelar al Consejo de Indias residente en Espa&ntilde;a.</p>     <p>El primer gobernador de la Isla, Diego Vel&aacute;zquez nombr&oacute; a Pedro    de Barba como primer teniente a guerra en La Habana. Como autoridad m&aacute;xima    en los asuntos comerciales fung&iacute;a la Casa de Contrataci&oacute;n de Sevilla.    El gobernador general y capit&aacute;n general, nombrado por el Rey, resid&iacute;a    en Santiago, pero a partir de 1547, comenzaron a residir unas veces en esa ciudad    y otras en La Habana. As&iacute; lo hicieron Ch&aacute;vez y P&eacute;rez de    Angulo, hasta que en 1553 dispuso la Audiencia de Santo Domingo que el Gobernador    General residiese en La Habana. Fue Diego de Mazariegos -que lleg&oacute; a    La Habana en 1556- el primero que fij&oacute; definitivamente su residencia    en esta ciudad y por tanto qued&oacute; convertida en Capital. Los Ayuntamientos    se reg&iacute;an primeramente por leyes especiales hasta 1641 en que se promulgaron    las Ordenanzas Generales de C&aacute;ceres que estuvieron vigente muchos a&ntilde;os.    Los cabildos ten&iacute;an grandes poderes tanto el legislativo como el ejecutivo    y judicial. Eran presididos por los Gobernadores o sus Tenientes y daba fe un    escribano p&uacute;blico o de cabildo, etc.</p>     <p>Los indios casi desaparecieron por el mal trato que le dieron los conquistadores    y por epidemias a las que no estaban acostumbrados. Ocurrieron diversos ataques    de corsarios y piratas con graves da&ntilde;os en La Habana. Se fundaron los    primeros hospitales y se presentaron las primeras epidemias de viruela que causaron    muchas muertes en los indios. En fin, durante todo este tiempo Cuba sirvi&oacute;    m&aacute;s bien como base de aprovisionamiento para las flotas hispanas y sus    soldados que iban y regresaban de Tierra Firme. Por tanto, fuera de este aspecto,    quedaban agotados los recursos de la Isla, disminuidos sus habitantes que carec&iacute;an    de instrucci&oacute;n y educaci&oacute;n. La poblaci&oacute;n total de todo    el pa&iacute;s no pasaba de los 30 000 pobladores de los cuales la d&eacute;cima    parte resid&iacute;a en La Habana.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Llegaron a sus playas, que sepamos, m&aacute;s &quot;curadores de heridas&quot;    que cirujanos, como Juan &quot;Catal&aacute;n&quot;, Murcia, Botella, Juan Amezquita,    Alc&aacute;zar, Bartolom&eacute; Ort&iacute;z, Juan G&oacute;mez, Gamarra, Juan    D&iacute;az, Pel&aacute;ez, Rodr&iacute;guez Tabares y Ancona. - Juan Catal&aacute;n,    santiguaba y embalsamaba las heridas y descalabraduras. Murcia, barbero y boticario.    Botella, nigrom&aacute;ntico y astr&oacute;logo. - Alc&aacute;zar, estuvo poco    tiempo pues pas&oacute; a M&eacute;xico donde estaba en 1533. - Bartolom&eacute;    Ort&iacute;z estuvo breve temporada.- Juan G&oacute;mez, que se encontraba en    La Habana en 1552 era un sencillo barbero sangrador. El Ldo. Gamarra, graduado    de Alcal&aacute; de Henares, famosa universidad en esa fecha, de m&aacute;s    conocimientos usufrutu&oacute; de la profesi&oacute;n y de la botica por m&aacute;s    tiempo que sus antecesores. - De D&iacute;az y Pel&aacute;ez, no quedan recuerdos.-    Los &uacute;ltimos, Rodr&iacute;guez Tabares y Ancona, pertenec&iacute;an a    la Armada, ten&iacute;an mayor cultura y estuvieron corto tiempo en Cuba. El    cuadro facultativo, por lo tanto, no pudo ser m&aacute;s lastimoso.</p>     <p align="left">En tanto en Espa&ntilde;a la medicina rayaba a gran altura y gozaban    renombre las universidades de Salamanca, Alcal&aacute;, Barcelona y Sevilla.    Los estudiantes de medicina comentaban en el primer a&ntilde;o los libros de    Hip&oacute;crates y Galeno; en el segundo, se explicaban los de Galeno sobre    el pulso y la orina; en total estudiaban las cuatro c&aacute;tedras de medicina    y dos de anatom&iacute;a y cirug&iacute;a; cada a&ntilde;o hac&iacute;an 25    disecciones sobre el cad&aacute;ver y en los &uacute;ltimos efectuaban practicas    de herborizaci&oacute;n, se explicaban los aforismos, el pron&oacute;stico,    el libro de <i>Victu Ratione</i> y se aprend&iacute;a la cl&iacute;nica al lado    de alg&uacute;n m&eacute;dico distinguido. Los m&eacute;dicos afamados como    Laguna, Mercado, Vall&eacute;s, etc., conoc&iacute;an varias lenguas, mucha    filosof&iacute;a, literatura, bot&aacute;nica, qu&iacute;mica, teolog&iacute;a,    etc.; en una palabra, eran enciclopedistas y ocupaban altas posiciones sociales.</p>     <p>En Europa era la &eacute;poca de las pasiones turbulentas y de los m&eacute;dicos    errantes. La edad de las investigaciones apasionadas. La medicina formaba parte    de la enciclopedia escol&aacute;stica, defendida por la Iglesia y la Universidad    dominada por el tradicionalismo. Los esp&iacute;ritus investigadores se revolucionaban.    El pueblo bajo se curaba con barberos y emp&iacute;ricos y al m&eacute;dico    de m&aacute;s cultura no le quedaba m&aacute;s que la protecci&oacute;n de alg&uacute;n    Rey o de un noble que le situase en un circulo de eruditos o que le confiase    alg&uacute;n alto cargo a ciertas misiones secretas.</p>     <p>Pero este siglo se&ntilde;ala una nueva Era para la medicina. Al caer Bizancio    en poder de los turcos (1543) los sabios orientales huyen a Italia y divulgan    su ciencia griega entre los occidentales. Tuvo lugar en la historia general    el Renacimiento y la Reforma Religiosa, que alcanz&oacute; tambi&eacute;n a    la medicina.</p>     <p>En esta centuria llamada por antonomasia &quot;de la anatom&iacute;a&quot;    cay&oacute; de su pedestal el galenismo arabizado. Se distinguieron como anat&oacute;micos:    Carpi, Her&oacute;filo, Benedetti, Vesalio, Falopio, Eustaquio, Ingrasias, Aracio,    Aquapendente, Varolio y otros. El espa&ntilde;ol Miguel Servet o Serveto, descubri&oacute;    la peque&ntilde;a circulaci&oacute;n o pulmonar y fue quemado vivo en Ginebra    por orden del fan&aacute;tico Calvino. Paracelso, suizo, rechaz&oacute; la teor&iacute;a    humoral, hizo una nueva clasificaci&oacute;n de las enfermedades y rompi&oacute;    con la tradici&oacute;n al asegurar que la medicina deb&iacute;a basarse en    la observaci&oacute;n y experimentaci&oacute;n. El italiano Fracastori previ&oacute;    los microbios al asegurar te&oacute;ricamente que los contagios se deb&iacute;an    a &quot;g&eacute;rmenes&quot; que no caen bajo nuestros sentidos.</p>     <p>La Cirug&iacute;a alcanz&oacute; gran desarrollo con Ambrosio Par&eacute; o    Pareo. Empezaron a hacer estragos la d&iacute;fteria, el tifo, la influenza,    la s&iacute;filis y la &quot;peste&quot; que fue citada por primera vez por    Rufo Efeso. Se separ&oacute; el sarampi&oacute;n de la difteria, se cit&oacute;    la par&aacute;lisis infantil (poliomielitis), se describi&oacute; el c&aacute;ncer    del est&oacute;mago, se conocieron los c&aacute;lculos biliares, se conoci&oacute;    mejor la fiebre amarilla que se confund&iacute;a con otras &quot;pestes&quot;    y Fenal introdujo en las fiebres la noci&oacute;n de la intoxicaci&oacute;n.    Se usaba la sangr&iacute;a, vomitivos, purgantes, quina, sudor&iacute;ficos,    ba&ntilde;os fr&iacute;os y calientes, poci&oacute;n Riverio, t&oacute;nicos,    sublimado corrosivo, antimonio, hierro, opio y Paracelso introdujo el nitrato    de plata.</p>     <p>En resumen, fue un tiempo de escasa cultura y de mucho curanderismo. Entraron    en acci&oacute;n Paracelso con la qu&iacute;mica biol&oacute;gica; Vesalio con    la anatom&iacute;a y Ambrosio Pareo con la cirug&iacute;a. Las universidades    italianas eran las m&aacute;s reputadas: en ellas, mientras el profesor explicaba    en el anfiteatro-acabado de establecer- el barbero abr&iacute;a el cad&aacute;ver.    Se estudiaron las nuevas heridas por armas de fuego. Se mejoraron los libros    y las l&aacute;minas. Se adelant&oacute; algo en atenci&oacute;n a las paridas.    Se propagaron los lazaretos y los hospitales se hicieron con patio y en forma    de cruz.</p>     <p>En Europa ocurrieron muchas &quot;pestes&quot; (V&eacute;ase: Epidemiolog&iacute;a,    Cuaderno de Historia Sanitaria, No. 5, 1952): Gripe, sudor miliar, tifo, anginas    membranosas, la bub&oacute;nica de Hungr&iacute;a en 1566, viruela, etc.</p>     <p>En Cuba y en Am&eacute;rica: 1519 y 1520, viruela. 1521 viruela, m&aacute;s    en La Habana. 1523, de tabardillo o influenza en M&eacute;xico y Guatemala.    1530, la viruela caus&oacute; grandes da&ntilde;os a los indios cubanos. 1572,    otra de viruela en Cuba que introdujeron los negros trabajadores del castillo    de La Fuerza y en 1576 la grave de tifus exantem&aacute;tico en M&eacute;xico    y Guatemala.</p> <h4>Ap&eacute;ncice</h4>     <p>He aqu&iacute;, por lo curiosa y sat&iacute;rica, la composici&oacute;n po&eacute;tica    de Tirso de Molina de la comedia Don Gil de las Calzas Verdes: Caramanchel:    Un mes serv&iacute;, no cumplido, -- a un m&eacute;dico muy barbado,-- belfo,    sin ser alem&aacute;n; -- guantes de &aacute;mbar, gorgor&aacute;n, -- mula    de felpa, engomado,-- muchos libros, poca ciencia,-- pero no se me lograba-el    salario que me daba, -- porque con poca conciencia-le ganaba su merc&eacute;;--    y huyendo de tal azar-me acog&iacute; con Ca&ntilde;amar.-( Da. Juana, mal lo    gastaba &iquest;por qu&eacute;?) responde Caramanchel: Por mil causas, la primera,    -- porque con cuatro aforismos,-- dos textos, tres silogismos, -- curaba una    calle entera, -- no hay facultad que m&aacute;s pida, -- estudios, libros, Galenos,    -- ni gente que estudie menos,-- con importarnos la vida;-- pero &iquest; c&oacute;mo    han de estudiar,-- no parando en todo el d&iacute;a?-Yo te dir&eacute; lo que    hac&iacute;a-mi m&eacute;dico: al madrugar-almorzaba de ordinario-una lonja    de lo a&ntilde;ejo-(porque era cristiano viejo)-y con este lactucario-&quot;    Aquavitis&quot;, que es de vida-visitaba sin trabajo, -- calle arriba, calle    abajo-los egretos de Madrid;-- volv&iacute;amos a las once ; -- considere al    pio el lector, si podr&iacute;a el mi doctor, -- puesto que fuese de bronce,--    harto de ver orinales,-- y f&iacute;stulas revolver, -- Hip&oacute;crates, y    leer,-- las curas de tantos males.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Com&iacute;a luego su olla, -- con un asado manido,-- y despu&eacute;s de haber    comido,-- jugaba cientos o polla;-- daban las tres y tornaba-a la m&eacute;dica    atahona,--yo la masa y &eacute;l la mona;-- cuando a casa llegaba-era de noche,    acud&iacute;a-al estudio deseoso- (aunque no era escrupuloso)-de ocupar algo    del d&iacute;a-en ver los expositores-de sus Rasis y Avicenas:-- asent&aacute;base,    apenas ojeaba dos autores, -- cuando do&ntilde;a Estefan&iacute;a-gritaba: &quot;    ola, In&eacute;s, Leonor;-- id a llamar al doctor, - - que la cazuela se enfr&iacute;a&quot;-respond&iacute;a    &eacute;l:&quot; en buena hora - no hay que llamarme a cenar; -- d&eacute;jenme    un rato estudiar: decida vuestra se&ntilde;ora- que le ha dado garrotillo- al    hijo de tal condesa, -- y que est&aacute; la ginovesa-su amiga con tabardillo,-que    es fuerza mirar si es bueno sangrarla, estando pre&ntilde;ada, -- que a Diosc&oacute;rides    le agrada,-- m&aacute;s no lo aprueba Galeno&quot;.-Enfadada la dama,-- y entrando    a ver su doctor, - dec&iacute;a: &quot; Acabad, se&ntilde;or;-- cobrado hab&eacute;is    harta fama,-- y demasiado sab&eacute;is-para lo que aqu&iacute; gan&aacute;is:--    advertid, si as&iacute; os cans&aacute;is, -- que presto os consumir&eacute;is;--    dad al diablo los Galenos,-- si os han de hacer tanto da&ntilde;o: &iquest;qu&eacute;    importa al cabo del a&ntilde;o-veinte muertos m&aacute;s o menos?-Con aquestos    incentivos-el doctor se levantaba, -- los textos muertos cerraba,-- por estudiar    en los vivos;-- cenaba, yendo en ayunas-de la ciencia que vio a solas :-- comenzaba    en escarolas,- acababa en aceitunas y acost&aacute;ndose repleto,-- al punto    del madrugar-se volv&iacute;a a visitar, -- sin mirar ni un quodlbeto:-- sub&iacute;a    a ver el paciente; dec&iacute;a cuatro chanzonetas; escrib&iacute;a dos recetas-dietas    que ordinariamente-se alegan sin estudiar;-- y luego los embaucaba-con unos    modos que usaba-extraordinarios de hablar: -- a la enfermedad que le ha dado,--    se&ntilde;ora a vuese&ntilde;or&iacute;a son flatos y hipocondr&iacute;as;--    siento el pulm&oacute;n opilado-y para desarraigar - las flemas v&iacute;treas    que tiene;-- con el quilo le conviene-(porque mejor pueda obrar la naturaleza)    que tome-unos alquermes que den-al epate y al esplen-la sustancia que el mal    come: en caj&aacute;bale un dobl&oacute;n,-- y asombrados de escucharle, no    cesaban de adularle-hasta hacerle un Salom&oacute;n;-- y juro a Dios, que teniendo-cuatro    enfermos que purgar,-- le vi un d&iacute;a trasladar-(no pienses que estoy mintiendo)-de    un antiguo cartapacio-cuatro purgas que llevo escritas, fuesen o no-a prop&oacute;sito)    a palacio,-- y recetada la cena-para el que purgarse hab&iacute;a,-- sacaba    una y le dec&iacute;a:-- &quot; Dios te la depare buena&quot;- &iquest; Par&eacute;cele    a vuesast&eacute;,-- que tal modo de ganar, se me pod&iacute;a a mi lograr?-Pues    por esto lo dej&eacute;.</p>     <p>     <br> </p>      ]]></body>
</article>
