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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Obstetricia y Ginecología]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cubana Obstet Ginecol]]></abbrev-journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-id>S0138-600X2004000300001</article-id>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Caracterización de la vida intrauterina en una cohorte de embarazos]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Characterization of the intrauterine life in a pregnancy cohort]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Militar Central Dr. Luis Díaz Soto.  ]]></institution>
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<country>Cuba</country>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The information about pregnancies, according to weeks of gestation, has never been used in Cuba. In order to know the distribution according to the time of gestation of the fetal deaths and of the live births, and the estimation of the risks for a pregnancy to conclude as a live birth, a fetal death, or to continue like that, the pregnancy cohort was retrospectively reconstructed for 20 weeks of gestation using the data of the live births and of the fetal deaths, classified by weeks of gestation, from 1996 to 1998.The bimodality in the distribution of fetal deaths and the distributions with marked assimetry in births were among the most significant results. As regards risks, it was observed that the live birth showed a lineal ascending behavior, whereas for fetal mortality the conditional risk described a rather irregular curve, that ascends up to week 26th, then descends until weeks 35th and 36th, and it ascends again to the end of pregnancy.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Mortalidad fetal]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[embarazos]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <h3>Obstetricia</h3>    <p>Hospital Militar Central &quot;Dr. Luis D&iacute;az Soto&quot;.  C&aacute;tedra de Inform&aacute;tica M&eacute;dica</p><h2>Caracterizaci&oacute;n  de la vida intrauterina en una cohorte de embarazos</h2>    <p>    <br> <a href="#cargo">Dra.  Doris Yisell Rubio Olivares,<span class="superscript">1 </span>Lic. Lorenzo Herrera  Le&oacute;n, <span class="superscript">2</span> Lic. Manuel &Aacute;lvarez Mu&ntilde;iz  <span class="superscript">3</span> y Dra. Miriam Gran &Aacute;lvarez</a><a name="autor"></a></p><h4>Resumen</h4>    <p>En  Cuba nunca se ha hecho uso de la informaci&oacute;n de los embarazos, seg&uacute;n  semanas de gestaci&oacute;n. Con el prop&oacute;sito de conocer la distribuci&oacute;n  seg&uacute;n el tiempo de gestaci&oacute;n de las defunciones fetales y de los  nacidos vivos, y la estimaci&oacute;n de los riesgos de que un embarazo culmine  en un nacido vivo, en una muerte fetal, o que contin&uacute;e como tal, se reconstruy&oacute;  la cohorte de embarazo, para la duraci&oacute;n 20 semanas de gestaci&oacute;n,  de forma retrospectiva, con los datos de los nacidos vivos y las defunciones fetales,  clasificados por semanas de gestaci&oacute;n, del trienio 1996-1998. Entre los  resultados m&aacute;s relevantes se observ&oacute; bimodalidad en la distribuci&oacute;n  de las defunciones fetales y distribuciones con marcada asimetr&iacute;a en los  nacimientos. En cuanto a los riesgos se observ&oacute; que el nacido vivo exhibi&oacute;  un comportamiento lineal ascendente, mientras que para la mortalidad fetal el  riesgo condicional describi&oacute; una curva algo irregular, con un ascenso hasta  la semana 26, luego descendente hasta la semana 35 y 36 y nuevamente ascendente  hasta el final del embarazo.</p>    <p><i>Palabras clave</i>: Mortalidad fetal, embarazos,  defunci&oacute;n fetal, gestaci&oacute;n, nacido vivo. </p>    <p>Innumerables estudios  han demostrado que la tasa de mortalidad infantil es uno de los indicadores susceptible  para medir el estado de salud de una poblaci&oacute;n, nivel de vida y desarrollo  econ&oacute;mico de un pa&iacute;s.<span class="superscript">1 </span>    <br> </p>    <p>En  Am&eacute;rica Latina y el Caribe, los pa&iacute;ses que han logrado niveles m&aacute;s  bajos de mortalidad infantil son precisamente aquellos que tienen menos ingresos  perc&aacute;pita.<span class="superscript">2</span> Cuba es un ejemplo de lo expuesto,  se ha registrado un importante descenso en las muertes, en menores de 1 a&ntilde;o,  que de una tasa de mortalidad infantil estimada de m&aacute;s de 60 por mil nacidos  vivos en 1959, se logr&oacute; una reducci&oacute;n a 7,1 por mil nacidos vivos  en 1998.<span class="superscript">3</span>    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 1981 se crea por el MINSAP  y pone en vigor el ''Programa de Atenci&oacute;n Materno-Infantil&quot; y en 1995  se revisa de nuevo, constituye ya, el &quot;Programa de Atenci&oacute;n Materno-Infantil  y de Planificaci&oacute;n Familiar&quot;.     <br> </p>    <p>El descenso de la mortalidad  perinatal y de sus componentes est&aacute; dado fundamentalmente por la disminuci&oacute;n  de las llamadas causas end&oacute;genas, por lo que es menester utilizar una elevada  tecnolog&iacute;a, as&iacute; como desarrollar programas de salud encaminados  a tal prop&oacute;sito, elementos estos planteados en la tesis de grado de <i>&Aacute;valos  Triana O.</i> titulada &quot;An&aacute;lisis de la mortalidad perinatal en Cuba&quot;,  defendida en Bucarest en 1982.     <br> </p>    <p>Las estad&iacute;sticas de Cuba son  capaces de brindar una informaci&oacute;n bastante completa, confiable y a diferentes  niveles de agregaci&oacute;n de las muertes fetales; no as&iacute; los abortos,  los cuales s&oacute;lo son registrados en los centros de salud donde concurren  las embarazadas afectadas, seg&uacute;n se explica en un informe anual realizado  en 1994 por el MINSAP.    <br> </p>    <p>En Cuba existen una serie de estudios que describen  la mortalidad perinatal seg&uacute;n diversas variables; pero ninguna, hasta donde  se ha podido conocer, ha explorado la mortalidad fetal seg&uacute;n las semanas  de embarazo. En el &aacute;mbito mundial, se sit&uacute;an como pioneros de este  perfil, los doctores <i>French</i> y <i>Bierman</i>, con el estudio realizado  en el archipi&eacute;lago de Hawai en los a&ntilde;os 50, <span class="superscript">4</span>  <i>Shapiro</i> en la ciudad de New York en los a&ntilde;os 60 y 70 respectivamente,  <span class="superscript">4</span> y <i>Pattersson</i> en Suecia, <span class="superscript">4</span>  <i>Erhard</i><span class="superscript">4</span> y <i>Leridon</i> en la Martinica  en los a&ntilde;os 70, <span class="superscript">4</span> entre otros. Todos ellos  referidos a la mortalidad intrauterina. Dichos estudios con sus aciertos y cr&iacute;ticas,  han contribuido a conocer un poco mejor la mortalidad intrauterina.    <br> </p>    <p>Resulta  por tanto de inter&eacute;s y prometedor en cuanto a su utilidad pr&aacute;ctica  para la intervenci&oacute;n y para incrementar el c&uacute;mulo de conocimientos,  describir las caracter&iacute;sticas asociadas a la vida fetal, en una cohorte  de embarazos, en Cuba, en el per&iacute;odo comprendido entre los a&ntilde;os  1997 y 1998 para identificar la distribuci&oacute;n de las defunciones fetales  (DF) y de los nacidos vivos (NV) seg&uacute;n duraci&oacute;n del embarazo y estimar  el riesgo de muerte fetal, de nacido vivo y de continuaci&oacute;n del embarazo,  seg&uacute;n duraci&oacute;n del mismo, con el fin de identificar patrones de  riesgo que contribuyan al ejercicio de acciones para elevar la calidad de vida  en el per&iacute;odo fetal y del reci&eacute;n nacido. </p><h4>M&eacute;todos  </h4>    <p>Se realiz&oacute; un estudio descriptivo de las caracter&iacute;sticas  asociadas a la vida intrauterina en una cohorte de embarazos ocurridos en Cuba  durante el bienio 1997-1998.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>En los estudios cl&aacute;sicos de mortalidad,  se parte de una cohorte de NV, la cual se somete a los riesgos de muerte por edad  observados en cierto momento (corte transversal), hasta su total extinci&oacute;n.  Con este proceder se van estimando las diferentes funciones de la tabla de vida  a saber: sobrevivientes, defunciones y otras. La cohorte fue construida, retrospectivamente,  a partir del total de NV y las DF acaecidas durante el trienio 1996-1998. Dicha  informaci&oacute;n se obtuvo gracias a las salidas de los sistemas de informaci&oacute;n  estad&iacute;stica de nacimientos (proporcionadas por la Oficina Nacional de Estad&iacute;stica)  y de defunciones y defunciones perinatales.    <br> </p>    <p>En el pa&iacute;s los abortos  se recogen en los diferentes centros asistenciales, pero no se consolidan nacionalmente.  Esta situaci&oacute;n conllev&oacute; a que la cohorte pudiera ser construida  s&oacute;lo a partir de la semana 20 de gestaci&oacute;n.    <br> </p>    <p>Una vez obtenida  la informaci&oacute;n, se procedi&oacute; a su validaci&oacute;n y a la construcci&oacute;n  de la cohorte de embarazo que qued&oacute; distribuida de la siguiente forma (fig.  1).</p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/gin/v30n3/f0101304.jpg"><img src="/img/revistas/gin/v30n3/f0101304.jpg" width="339" height="134" border="0"></a></p>    
<p align="center">Fig.  1. Distribuci&oacute;n de la cohorte de embarazo.</p>    <p>Los casos espec&iacute;ficos  que deb&iacute;an entrar o salir de la cohorte, en cada semana de gestaci&oacute;n  se seleccionaron por muestreo simple aleatorio de los hechos vitales ocurridos  en los meses correspondientes.     <br> Una vez que se tuvieron los datos necesarios,  se procedi&oacute;, finalmente, a la confecci&oacute;n de la cohorte de embarazos,  de forma retrospectiva. Se utiliz&oacute; para ello, el siguiente algoritmo matem&aacute;tico:  <span class="subscript">Et</span> = <span class="subscript">Et +1</span> + <span class="subscript">N</span>  <span class="subscript">t</span> + <span class="subscript">D</span> <span class="subscript">t  </span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Donde:     <br>     <br> E<span class="subscript">t</span> : embarazos  al inicio de la semana t     <br> N<span class="subscript">t</span> : nacidos vivos  durante la semana t     <br> D<span class="subscript">t</span> : muertes fetales acaecidas  durante la semana t </p>    <p>El an&aacute;lisis y procesamiento de la informaci&oacute;n  obtenida se realiz&oacute; de forma computadorizada. Los datos se presentaron  en cuadros estad&iacute;sticos y gr&aacute;ficos y se emple&oacute; como editor  de texto, un sistema tambi&eacute;n computadorizado.    <br> </p>    <p>Se realizaron  las siguientes tareas:    <br> </p><ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Se calcularon las frecuencias relativas  de los hechos vitales (defunciones fetales y nacimientos) por semanas de gestaci&oacute;n.</li>    <li>Se  construyeron tablas y gr&aacute;ficos (histogramas).</li>    <li>Se calcularon medidas  de posici&oacute;n, de tendencia central y de dispersi&oacute;n.</li>    <li>Una vez  construida la cohorte de embarazos, se estimaron las probabilidades condicionales  de que, durante la semana (t, t+1), una embarazada tenga un nacido vivo, una muerte  fetal o que contin&uacute;e su embarazo. Estas probabilidades se multiplicaron  por mil.</li>    <li>Para el c&aacute;lculo de las probabilidades condicionales se  aplic&oacute; la siguiente f&oacute;rmula.</li>    </ul>    <p> <img src="/img/revistas/gin/v30n3/formula1.jpg" width="415" height="39">    
<br>  <i>Y al cumplirse:</i>    <br> P<span class="subscript">t</span> ( muerte fetal) +  P<span class="subscript">t</span> (nacido vivo) + P<span class="subscript">t</span>  (continuaci&oacute;n del embarazo) =1</p>Entonces:    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>P<span class="subscript">t</span>  (continuaci&oacute;n del embarazo) = 1- [P<span class="subscript">t</span> (muerte  fetal) + P<span class="subscript">t</span> (nacido vivo)]    <br> Se construyeron  tablas y gr&aacute;ficos (logar&iacute;tmicos) en los que se recogieron las probabilidades  de nacido vivo, defunci&oacute;n fetal y continuaci&oacute;n del embarazo. </p><h4>Resultados</h4>    <p>Al  analizar la distribuci&oacute;n de las defunciones fetales de la cohorte de embarazos,  seg&uacute;n las semanas de gestaci&oacute;n y el a&ntilde;o de ocurrencia del  evento, (fig. 2) se pudo observar que, para los 2 a&ntilde;os del estudio, durante  la semana (t, t+1), la ocurrencia de las defunciones fetales mantiene cierta uniformidad,  y se destac&oacute; un m&aacute;ximo alrededor de la semana 26 de gestaci&oacute;n  (7,11 %) y un segundo m&aacute;ximo alrededor de la semana 40 de gestaci&oacute;n  (6,69 %), lo que se aprecia con mayor claridad en la forma que adopta la curva  del gr&aacute;fico, (bimodal).     <br> </p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/gin/v30n3/f0201304.jpg"><img src="/img/revistas/gin/v30n3/f0201304.jpg" width="208" height="217" border="0"></a></p>    
<p align="center">Fig.  2. Distribuci&oacute;n de las defunciones fetales de la cohorte de embarazos seg&uacute;n  semanas de gestaci&oacute;n.</p>    <p>En la distribuci&oacute;n de los nacidos vivos  de la cohorte de embarazos, seg&uacute;n semanas de gestaci&oacute;n y a&ntilde;os  de ocurrencia del evento (fig. 3) se vio que el n&uacute;mero de nacidos vivos,  aumenta paulatinamente, a medida que avanzan las mismas. Alcanz&oacute; su m&aacute;ximo  alrededor de la semana 40 (26,76 %), a partir de la cual comienza nuevamente su  descenso hasta su extinci&oacute;n con la culminaci&oacute;n de los embarazos.    <br>  </p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/gin/v30n3/f0301304.jpg"><img src="/img/revistas/gin/v30n3/f0301304.jpg" width="292" height="256" border="0"></a></p>    
<p align="center">Fig.3.  Distribuci&oacute;n de los nacidos vivos de la cohorte de embarazos seg&uacute;n  semanas de gestaci&oacute;n. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p></p>    <p></p>    <p>Para obtener el n&uacute;mero  de embarazos, en cada semana, que tiene la cohorte de estudio, la cual cuenta  con un total de 303 984 embarazos, se tomaron los totales de nacidos vivos y los  totales de defunciones fetales y se les aplic&oacute; el algoritmo matem&aacute;tico  ya descrito en el m&eacute;todo. Una vez realizado este proceder se calcularon  las probabilidades de tener, en la semana (t, t+1), una DF, un NV o de continuar  su embarazo (fig. 4). La probabilidad de terminar en una DF, comienza su ascenso  en la semana 20, alcanza un m&aacute;ximo alrededor de la semana 26, a partir  de la cual desciende muy ligeramente, para comenzar su ascenso nuevamente a partir  de la semana 38, alcanzando un segundo m&aacute;ximo alrededor de la semana 40,  a partir de la cual desciende nuevamente hasta su total extinci&oacute;n, con  la culminaci&oacute;n del embarazo. Por otra parte, la probabilidad de terminar  en un NV, comienza su ascenso en la semana 20 alcanza su m&aacute;ximo en la semana  40 de gestaci&oacute;n, a partir del cual comienza a descender hasta finalizar  el per&iacute;odo gestacional. En el caso de las probabilidades de continuaci&oacute;n  del embarazo, la curva se mantiene constante y alta, con oscilaciones casi imperceptibles  hasta la semana 37 en que comienza a descender, para hacerse cero en la semana  44.    <br> </p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/gin/v30n3/f0401304.jpg"><img src="/img/revistas/gin/v30n3/f0401304.jpg" width="300" height="253" border="0"></a></p>    
<p align="center">Fig.4.  Cohorte de embarazos y probabilidades asociadas de muerte fetal, nacido vivo y  continuaci&oacute;n del embarazo seg&uacute;n semanas de gestaci&oacute;n. </p>    <p align="left">En  la tabla puede observarse que la media para las DF es de 32,88, mientras que para  los nacimientos es de 39,89. La distancia que existe (desviaci&oacute;n est&aacute;ndar)  entre cada observaci&oacute;n y la media es de 5,74 para las DF y de 1,91 para  los nacimientos. Se aprecia que la distribuci&oacute;n de las DF est&aacute; m&aacute;s  dispersa que la distribuci&oacute;n de los NV.     <br> </p>    <p align="center">Tabla.  <i>Medidas de posici&oacute;n, tendencia central y dispersi&oacute;n para la cohorte  de embarazos</i></p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr> <td width="28%">Indicador</td><td width="43%">      <div align="center">Total (DF)</div></td><td width="29%">     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">Total  (NV)</div></td></tr> <tr> <td width="28%">P<span class="subscript">25</span></td><td width="43%">      <div align="center">27,86</div></td><td width="29%">     <div align="center">39,11</div></td></tr>  <tr> <td width="28%">P<span class="subscript">50</span></td><td width="43%">     <div align="center">32,61</div></td><td width="29%">      <div align="center">40,10</div></td></tr> <tr> <td width="28%">P<span class="subscript">75</span></td><td width="43%">      <div align="center">38,12</div></td><td width="29%">     <div align="center">41,05</div></td></tr>  <tr> <td width="28%">P<span class="subscript">75</span> -P<span class="subscript">25  </span></td><td width="43%">     <div align="center">10,26</div></td><td width="29%">      <div align="center">1,95</div></td></tr> <tr> <td width="28%">Media</td><td width="43%">      <div align="center">32,88 </div></td><td width="29%">     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">39,89</div></td></tr>  <tr> <td width="28%">Desviaci&oacute;n est&aacute;ndar</td><td width="43%">     <div align="center">5,74</div></td><td width="29%">      <div align="center">1,91</div></td></tr> <tr> <td width="28%">Densidad </td><td width="43%">      <div align="center">4,87 </div></td><td width="29%">     <div align="center">25,70</div></td></tr>  </table>    <p align="center"> Fuente: base de datos nacimientos y defunciones.    <br>  </p><h4>Discusi&oacute;n</h4>    <p>El aumento de la frecuencia de DF en la semana  26 (fig. 2), puede deberse a m&uacute;ltiples causas fetales y maternas, pero  se piensa, que las que m&aacute;s influyeron en este crecimiento fueron las interrupciones  de causa gen&eacute;tica, cuyo pesquizaje se hace entre las semanas 22 y 24 y  se llevan a efecto alrededor de estas semanas, mientras que las DF en la semana  40, pudiera deberse fundamentalmente a la hip&oacute;xia del reci&eacute;n nacido,  el trabajo de parto prolongado y el hecho de ser en esta semana, donde ocurre  el mayor n&uacute;mero de hechos vitales.    <br> </p>    <p>La distribuci&oacute;n de  los NV de la cohorte de embarazos, (fig. 3) en los 2 a&ntilde;os de estudio mantuvo  cierta uniformidad en la distribuci&oacute;n de sus datos, pero en cambio, al  compararlas seg&uacute;n semanas de gestaci&oacute;n, se observ&oacute; una marcada  diferencia, ya que el n&uacute;mero de NV aument&oacute; paulatinamente a medida  que avanzaron las mismas, y alcanz&oacute; su m&aacute;ximo alrededor de la semana  40.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Se produjeron un total de 303 984 embarazos, los cuales, vale destacar,  no incluyen la totalidad de embarazos del bienio 97-98, pues los embarazos por  debajo de la semana 20, no fueron estimados para este per&iacute;odo. La probabilidad  de que estos embarazos terminen en una DF adquiri&oacute; forma bimodal con un  m&aacute;ximo en la semana 26, lo que se supone se deba fundamentalmente a las  interrupciones de causas gen&eacute;ticas, y otro m&aacute;ximo alrededor de la  semana 40, donde pueden existir m&uacute;ltiples causas, como por ejemplo: el  sufrimiento fetal y la hipoxia fetal, entre otras. La probabilidad de terminar  en un NV, tuvo una fluctuaci&oacute;n marcada en la semana 21, lo que pudiera  estar explicado por la alta frecuencia de abortos provocados que nacen vivos en  esta etapa de la gestaci&oacute;n, y que si adem&aacute;s pesan m&aacute;s de  1 000 g, se asientan en los libros de partos (fig. 4). Estos fetos por lo general  no son viables y posteriormente constituyen mortalidad infantil. </p>    <p>La probabilidad  de continuaci&oacute;n del embarazo, tuvo un comportamiento normal, si se tiene  en cuenta su disminuci&oacute;n casi imperceptible durante toda la gestaci&oacute;n,  hasta hacerse cero en la &uacute;ltima semana en que es posible la vida intrauterina.  Se consider&oacute; en este estudio la semana 44, lo que se atribuy&oacute; fundamentalmente  a errores de cuenta.    <br> </p>    <p>En general se pudo apreciar que la distribuci&oacute;n  de las DF fue m&aacute;s dispersa, que la distribuci&oacute;n de los NV.    <br> </p>    <p>Se  puede concluir entonces, que la distribuci&oacute;n de las DF, seg&uacute;n semanas  de gestaci&oacute;n, exhibi&oacute; una forma bimodal, con una ligera asimetr&iacute;a  derecha. La duraci&oacute;n media de la vida intrauterina para los embarazos que  llegaron a la semana 20 y que terminaron en defunci&oacute;n fetal, est&aacute;  entre las 32 y las 33 semanas. Por otra parte, la distribuci&oacute;n de NV seg&uacute;n  semanas de gestaci&oacute;n, posee una marcada asimetr&iacute;a derecha. La vida  media de un embarazo que llega a las 20 semanas de gestaci&oacute;n, y que resulta  en un nacido vivo, es de 40 semanas.    <br> </p>    <p>Se recomienda recoger con exactitud  la fecha de ocurrencia del hecho vital. Velar por la calidad de la recogida, de  las diferentes variables que se inscriben en los certificados de nacimientos y  defunciones, as&iacute; como, realizar una correcta validaci&oacute;n de los datos  y continuar, en un futuro, con este tipo de investigaciones.</p><h4>Summary</h4>    <p>The  information about pregnancies, according to weeks of gestation, has never been  used in Cuba. In order to know the distribution according to the time of gestation  of the fetal deaths and of the live births, and the estimation of the risks for  a pregnancy to conclude as a live birth, a fetal death, or to continue like that,  the pregnancy cohort was retrospectively reconstructed for 20 weeks of gestation  using the data of the live births and of the fetal deaths, classified by weeks  of gestation, from 1996 to 1998.The bimodality in the distribution of fetal deaths  and the distributions with marked assimetry in births were among the most significant  results. As regards risks, it was observed that the live birth showed a lineal  ascending behavior, whereas for fetal mortality the conditional risk described  a rather irregular curve, that ascends up to week 26th, then descends until weeks  35th and 36th, and it ascends again to the end of pregnancy.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> .</p>    <p><i>Key  words</i>: Fetal mortality, pregnancies, fetal death, gestation, live birth.    <br>  </p><h4>Referencias Bibliogr&aacute;ficas</h4>    <!-- ref --><P> 1. River&oacute;n R. Mortalidad  Infantil en Cuba 1968-1983. Rev Cubana Pediatr. 1985; 57: 677-87.<!-- ref --><P> 2. Salud  y Poblaci&oacute;n. Bol Of Sanit Panam. 1984;(5):451-63.<!-- ref --><P> 3. Cuba. Ministerio  de Salud P&uacute;blica. Anuario estad&iacute;stico. La Habana: Editorial Ciencias  M&eacute;dicas; 1998.p.21.<!-- ref --><P> 4. L&eacute;ridon H. Aspectos biom&eacute;tricos  de la fecundidad humana. Centro Latinoamericano de Demograf&iacute;a (Serie D.No.1031).  San Jos&eacute;: Editorial CELADE;1977.p. 54 -74.<p>Recibido: 17 de marzo  de 2004. Aprobado: 27 de mayo de 2004.    <br> Dra. <i>Doris Yisell Rubio Olivares</i>.  Hospital Militar Central &quot;Dr. Luis D&iacute;az Soto&quot;. V&iacute;a Blanca  y Carretera del Asilo, Habana del Este. La Habana, Cuba. </p>    <p><span class="superscript"><a href="#autor" class="superscript"><b>1</b></a></span><a href="#autor">  Especialista de I Grado en Bioestad&iacute;stica. Profesora Instructor.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <span class="superscript"><b>2</b></span>  Licenciado en Matem&aacute;ticas. M&aacute;ster en Estad&iacute;stica. Profesor  Auxiliar. Investigador Auxiliar.    <br> <span class="superscript"><b>3</b></span>  Licenciado en Geograf&iacute;a. Investigador Agregado.    <br> <span class="superscript"><b>4</b></span>  Especialista de II Grado en Bioestad&iacute;stica. M&aacute;ster en Salud P&uacute;blica.  Profesora Auxiliar.</a><a name="cargo"></a><a href="#autor">    <br> </a></p>      ]]></body><back>
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