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<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias MédicasEditorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Comparación de dos regímenes nutricionales en un grupo de pacientes graves]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Comparison of two nutrional regimes in a group of severe patients]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto Superior de Medicina Militar Dr. Luis Díaz Soto  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A randomized, single, open placebo-uncontrolled clinical trial was conducted in a group of 20 severe patients that were admitted at the Adults' Intensive Care Unit of "Dr. Luis Díaz Soto" Central Military Hospital from October 2003 to June 2004 aimed at determining the behavior of some parameters related to the nutritional state on applying two calory-protein regimes in a group of selected patients. The main results were: 90 % of the total of the studied patients presented a reduction of the body weight percentage at the end of the treatment, and 10 % (one case) showed a discrete increase of it. There were no significant differences in the incidence of the major complications in both study groups. They were arranged according to their decreasing frequency as follows: hydroelectrolytic and acid-base disorders, severe sepsis, acute respiratory distress syndrome and septic shock. Mortality was similar in both study groups during the follow-up. A case was reported for each of the treatment schemes used. The above evidences that the critically ill or hypercatabolic patient has very specific nutritional requirements and not necessarily supraaugmented demands, so the nutritional support of the severe patients should be tailored to them, that is, adjusted to the individual requirements of the patient based on the changes observed daily.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Nutrición]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ Instituto Superior de Medicina Militar &quot;Dr. Luis D&iacute;az Soto &quot;     <p></p> <h2>Comparaci&oacute;n de dos reg&iacute;menes nutricionales en un grupo de pacientes    graves </h2>     <p> <a href="#cargo">Cap . Jos&eacute; Miguel Rodr&iacute;guez Per&oacute;n,<span class="superscript"><b>1</b></span>    Dr. Wilfredo Hern&aacute;ndez Pedroso<span class="superscript"><b>2</b></span>    y My. Julio Andr&eacute;s P&eacute;rez Salido<span class="superscript"><b>3</b></span>    </a><a name="autor"></a></p> <h4>Resumen </h4>     <p>Se realiz&oacute; un ensayo cl&iacute;nico aleatorizado simple y abierto, no    controlado por placebos el cual reclut&oacute; un grupo de 20 pacientes cr&iacute;ticos    ingresados en la Unidad de Terapia Intensiva de Adultos del Hospital Militar    Central &quot;Dr. Luis D&iacute;az Soto &quot; durante el per&iacute;odo comprendido    entre octubre de 2003 a junio de 2004, con el objetivo de determinar el comportamiento    de algunos par&aacute;metros relacionados con el estado nutricional al aplicar    dos reg&iacute;menes cal&oacute;rico-proteico en un grupo de pacientes seleccionados.    Los principales resultados fueron: el 90 % del total de pacientes estudiados    presentaron una disminuci&oacute;n del porcentaje del peso corporal al final    del tratamiento y el 10 % (1 caso) evidenci&oacute; un discreto aumento de este;    no existi&oacute; diferencias significativas en la incidencia de las complicaciones    mayores en ambos grupos de estudio y en orden decreciente de frecuencia fueron:    los trastornos hidroelectrol&iacute;ticos y &aacute;cido-base, la sepsis severa,    el s&iacute;ndrome de distr&eacute;s respiratorio agudo y el <i>shock</i> s&eacute;ptico.    La mortalidad fue similar en ambos grupos de estudio durante el per&iacute;odo    de seguimiento, y se report&oacute; un caso por cada uno de los esquemas de    tratamiento aplicado. Lo anterior evidencia que el paciente cr&iacute;ticamente    enfermo o hipercatab&oacute;lico tiene requerimientos nutricionales muy espec&iacute;ficos    y no necesariamente demandas supraaumentadas, por lo que el apoyo nutricional    al paciente grave debe hacerse a la medida, es decir, ajustarlo a los requerimientos    individuales del paciente con base a los cambios que se observen cada d&iacute;a    .</p>     <p><i>Palabras clave</i>: Nutrici&oacute;n, hipercatabolismo, desnutrici&oacute;n,    metabolismo.</p>     <p>Desde hace tiempo se conoce que la desnutrici&oacute;n cr&oacute;nica de tipo    social es un factor patognom&oacute;nico en la predisposici&oacute;n o el curso    cl&iacute;nico t&oacute;rpido de ciertas enfermedades, m&aacute;s recientemente    se comprendi&oacute; la trascendencia de la desnutrici&oacute;n hospitalaria    como causa de morbilidad y mortalidad tanto en afecciones m&eacute;dicas como    quir&uacute;rgicas.<span class="superscript">1-3</span> Se ha demostrado su    relaci&oacute;n con retardo en la cicatrizaci&oacute;n de las heridas, aumento    de la deshicencias de suturas gastrointestinales con deterioro de la formaci&oacute;n    del colag&eacute;no maduro y la disminuci&oacute;n de la resistencia a las infecciones.<span class="superscript">4-6    </span>    <br> </p>     <p>El desarrollo del aporte nutricional en el paciente cr&iacute;tico ha sido    tan importante en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os que puede ser comparado con    el desarrollo del soporte ventilatorio en la d&eacute;cada de los 60 o el cardiaco    en la de los 70. Se han creado sociedades cient&iacute;ficas de &aacute;mbito    nacional e internacional orientadas al desarrollo y profundizaci&oacute;n de    la nutrici&oacute;n en el paciente cr&iacute;tico.<span class="superscript">7</span>    <br> </p>     <p>Para determinar adecuadamente la magnitud y la calidad del estado nutricional    de los pacientes graves y sus variaciones durante el ingreso, se han dise&ntilde;ado    un grupo de t&eacute;cnicas diagn&oacute;sticas que se re&uacute;nen bajo la    denominaci&oacute;n de evaluaci&oacute;n nutricional . Esto nos permite detectar    y cuantificar la gravedad de la mal nutrici&oacute;n cal&oacute;rico-proteica    que presentan datos objetivos y f&aacute;cilmente identificables.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>     <p>El reconocimiento de este estado permite adoptar un programa nutricional adecuado,    todo ello relacionado con la atenci&oacute;n al paciente cr&iacute;tico y que    debe ser manejado por el personal vinculado a dicha atenci&oacute;n .    <br> </p>     <p>La evaluaci&oacute;n nutricional en el paciente cr&iacute;tico se debe basar    en una correcta evaluaci&oacute;n de la historia cl&iacute;nica diet&eacute;tica,    el examen f&iacute;sico, las mediciones antropom&eacute;tricas y determinaciones    bioqu&iacute;micas y del performance inmunol&oacute;gico, los cuales constituyen    en su conjunto la piedra angular del diagn&oacute;stico nutricional.<span class="superscript">8</span>    <br> </p>     <p>El estudio tiene el prop&oacute;sito de evaluar la repercusi&oacute;n cl&iacute;nica,    antropom&eacute;trica, bioqu&iacute;mica e inmunol&oacute;gica y la incidencia    de complicaciones y muerte en un grupo de pacientes cr&iacute;ticos de forma    comparativa al aplicar 2 reg&iacute;menes terap&eacute;uticos con diferente    relaci&oacute;n cal&oacute;rico-proteico.    <br> </p> <h4>M&eacute;todos     <br> </h4>     <p>Se realiz&oacute; un ensayo cl&iacute;nico aleatorizado simple y abierto, no    controlado por placebos, el cual reclut&oacute; un grupo de 20 pacientes cr&iacute;ticos    ingresados en la Unidad de Terapia Intensiva de Adultos (UTIA) del Hospital    Militar Central &quot;Dr. Luis D&iacute;az Soto &quot; durante el per&iacute;odo    comprendido entre octubre de 2003 y junio de 2004.     <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para la inclusi&oacute;n de los pacientes en el estudio se aplicaron los criterios    siguientes:    <br> </p> <ul>       <li>Cualquier edad, sexo y color de la piel</li>       <li>Pacientes sometidos a ventilaci&oacute;n artificial mec&aacute;nica durante      m&aacute;s de 7 d&iacute;as y que utilizaban exclusivamente como v&iacute;a      de alimentaci&oacute;n la nutrici&oacute;n enteral por sonda nasog&aacute;strica      .    <br>   </li>     </ul>     <p>Se consideraron como criterios de exclusi&oacute;n:    <br> </p> <ul>       <li>Etad&iacute;a en sala menor de 7 d&iacute;as </li>       <li>Aquellos enfermos con soporte ventilatorio mec&aacute;nico en los que exist&iacute;a      contraindicaci&oacute;n para la alimentaci&oacute;n por v&iacute;a enteral      o utilizaban formas combinadas de nutrici&oacute;n.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Pacientes con menoscabo de la funci&oacute;n de s&iacute;ntesis y depuraci&oacute;n      metab&oacute;lica como los que presentan insuficiencia hep&aacute;tica e insuficiencia      renal cr&oacute;nica .</li>       <li>Paciente que demandaban drogas inmunosupresoras o anab&oacute;licas para      el tratamiento de su enfermedad de base y las comorbilidades asociadas o procesos      intercurrentes.    <br>   </li>     </ul>     <p>Para homogeneizar la muestra a cada paciente al ingreso en UTIA se le aplic&oacute;    la versi&oacute;n automatizada del sistema de calificaci&oacute;n APACHE II    como &iacute;ndice de gravedad o estimaci&oacute;n objetiva del riesgo de mortalidad    individual a trav&eacute;s de una planilla de recolecci&oacute;n de datos establecida    para ello, y seguidamente mediante un muestreo aleatorio simple se conformaron    2 grupos de estudio para la evaluaci&oacute;n nutricional de acuerdo con el    esquema de aporte cal&oacute;rico proteico que le fue designado (Grupo 1 (n    =10): una relaci&oacute;n calor&iacute;as no proteica/gramos de nitr&oacute;geno    &lt; 110 y el Grupo 2 (n =10): con una relaci&oacute;n calor&iacute;as no proteica/gramos    de nitr&oacute;geno &gt;110).    <br> </p>     <p>Posteriormente, para la recolecci&oacute;n de los datos primarios se realizaron    procedimientos como: el llenado de la historia cl&iacute;nica y diet&eacute;tica    seg&uacute;n los datos aportados por el propio paciente o sus familiares, el    examen f&iacute;sico al ingreso y diario especificando la presencia de alteraciones    cl&iacute;nicas relacionadas con mal nutrici&oacute;n, edemas o deshidrataci&oacute;n,    determinaciones del peso y la talla el primer d&iacute;a y al s&eacute;ptimo    d&iacute;a con la misma balanza (despu&eacute;s de evacuar la vejiga, sin calzado    ni ropa) y con la cinta m&eacute;trica estandarizada, as&iacute; como la medici&oacute;n    del pliegue bicipital, tricipital, la circunferencia muscular del brazo y tor&aacute;cica,    pliegue inguinal y la circunferencia y pliegue del muslo.     <br> </p>     <p>Adem&aacute;s, determinaci&oacute;n bioqu&iacute;micas diarias como hemoglobina,    hematocrito, glicemia, urea, creatinina, &aacute;cido &uacute;rico, colesterol,    triglic&eacute;ridos, prote&iacute;nas totales, alb&uacute;mina, TGO, TGP, FA,    bilirrubina total y directa, PH, Pco<span class="subscript">2</span> , BS, EB,    Po<span class="subscript">2</span>, Sat Hb, osmolaridad e ionograma en plasma    y orina, nitr&oacute;geno y creatinina en orina y coagulograma completo y la    evaluaci&oacute;n diaria del performance inmunol&oacute;gico mediante el recuento    perif&eacute;rico de linfocitos.    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La informaci&oacute;n fue procesada de forma automatizada en una microcomputadora    PENTIUN III con soporte para Window 2000 por medio del paquete estad&iacute;stico    SPSS. Se aplic&oacute; la prueba de Wilcoxon para valorar las variables independientes    antes y despu&eacute;s de la intervenci&oacute;n y la prueba de chi cuadrado    con un nivel de significaci&oacute;n alfa = 0,05 (95 % de confiabilidad) </p>     <p> Para el an&aacute;lisis del contraste entre los diferentes par&aacute;metros    tomados al inicio y al final del estudio y los grupos con diferentes aportes    energ&eacute;tico-proteicos se utiliz&oacute; la prueba de ANOVA. Para establecer    la hip&oacute;tesis de igualdad de medias entre variables cuantitativas (antropom&eacute;tricas,    bioqu&iacute;micas e inmunol&oacute;gicas) y la existencia o no de complicaciones    se utiliz&oacute; la prueba de la t de Students para variables independientes.    <br> </p> <h4>Resultados     <br> </h4>     <p>La investigaci&oacute;n se realiz&oacute; con una muestra de 20 pacientes cr&iacute;ticos    que se les aplic&oacute; ventilaci&oacute;n artificial prolongada y estuvieron    ingresados en la UTI del Hospital Militar Central &quot;Dr. Luis D&iacute;az    Soto &quot;.     <br> </p>     <p>Del total de la muestra, 11 correspondieron al sexo femenino para el 55 % y    9 al sexo masculino para el 45 %. En la distribuci&oacute;n por grupos de edades,    la edad m&iacute;nima fue de 19 a&ntilde;os y la m&aacute;xima de 79 a&ntilde;os    , con un promedio de 48,6 a&ntilde;os .     <br> </p>     <p>De acuerdo con el esquema de nutrici&oacute;n asignado se apreci&oacute; que    el rango de edad de mayor representatividad en ambos grupos se ubic&oacute;    en los 60 a&ntilde;os y m&aacute;s, con el 15 % de la casu&iacute;stica total.    En la distribuci&oacute;n por sexo y color de la piel predomin&oacute; el color    blanco en la muestra y el sexo femenino en el grupo 1 con 7 casos que representa    el 70 % y el sexo masculino en el grupo 2 con 6 casos (60 % del total).     <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Atendiendo al diagn&oacute;stico al ingreso se encontr&oacute; que 13 pacientes    para el 65 % fueron de perfil quir&uacute;rgico predominantemente politraumatizados    y 7 con afecciones cl&iacute;nicas graves para el 35 % . Del total de politraumatizados,    3 fueron a predominio craneoencef&aacute;lico para el 15 %, 1 craneotor&aacute;cico    para el 5 % y 1 toracoabdominal y de extremidades que representa el 5 % . </p>     <p>El &iacute;ndice de APACHE promedio fue de 19.     <br> </p>     <p>La historia cl&iacute;nica diet&eacute;tica de los pacientes estudiados se    caracteriz&oacute; por un aumento de las necesidades metab&oacute;licas en todos    los casos, de ellos el 24,6 % ten&iacute;a h&aacute;bitos t&oacute;xicos y el    23,2 % presentaba antecedentes de enfermedades cr&oacute;nicas. Es significativo    en este resultado, que el 90 % de los pacientes tuvo una p&eacute;rdida de peso    menor del 10 % del peso ideal. La frecuencia de dieta restringida es del 15,4    % y el d&eacute;ficit alimentario reciente solo se present&oacute; en el 2,3    % de los casos.     <br> </p>     <p>El 90 % del total de pacientes estudiados present&oacute; una disminuci&oacute;n    del porcentaje del peso corporal al final del tratamiento y el 10 % (1 caso)    evidenci&oacute; un discreto aumento de este; no se observ&oacute; en la serie    invariabilidad del peso.     <br> </p>     <p>Al relacionar las medias de las variables antropom&eacute;trica, bioqu&iacute;mica    e inmunol&oacute;gica antes y despu&eacute;s de la intervenci&oacute;n en ambos    grupos de estudio, se obtuvo diferencias entre los valores medios, particularmente    en los de una relaci&oacute;n de aporte energ&eacute;tico-proteico (&lt; 110    ), de los que resultaron significativos el pliegue bicipital (p=0,027) ,la circunferencia    muscular del brazo (p=0,029), las prote&iacute;nas totales (p=0,030), la alb&uacute;mina    (p=0,012), el Ph (p=0,046) y el potasio pl&aacute;smatico con un nivel de significaci&oacute;n    de p=0,021. En el an&aacute;lisis del contraste del resto de las variables independientes    evaluadas no se apreci&oacute; diferencias significativas.     <br> </p>     <p>Al ingreso las prote&iacute;nas totales fueron menores en los pacientes que    sobrevivieron de ambos grupos, pero al t&eacute;rmino de la intervenci&oacute;n    hubo un aumento, sin embargo, independiente del r&eacute;gimen nutricional asignado    se observ&oacute; un descenso de dichos par&aacute;metros en los pacientes fallecidos    .     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>     <p>La alb&uacute;mina plasm&aacute;tica en el momento del ingreso estuvo disminuida    en ambos grupos de tratamiento tanto en los pacientes que sobrevivieron como    en los fallecidos, estos &uacute;ltimos presentaron el menor valor. Al culminar    la intervenci&oacute;n los valores hab&iacute;an disminuido en ambos grupos,    pero la disminuci&oacute;n fue mayor en los pacientes con relaci&oacute;n cal&oacute;rico-proteico    menor de 110 que alcanzaron un valor promedio de 35 g/L en este grupo.     <br> </p>     <p>En cuanto a la incidencia de las complicaciones mayores asociadas no existi&oacute;    diferencias significativas en ambos grupos de estudio y en orden decreciente    de frecuencia fueron los trastornos hidroelectrol&iacute;ticos y &aacute;cido-base    (30 %), la sepsi severa (20 %) ,el s&iacute;ndrome de distr&eacute;s respiratorio    agudo (15 %) y el <i>shock</i> s&eacute;ptico (10 %). La sepsi nosocomial, la    deshicencia de sutura y la sepsi de la herida quir&uacute;rgica tuvieron igual    prevalencia en ambos grupos y fue exclusivo del grupo con una relaci&oacute;n    energ&eacute;tico-proteica menor de 110 la f&iacute;stula biliar y el absceso    intraabdominal con el 5 % respectivamente.    <br> </p>     <p>Al estudiar los par&aacute;metros antropom&eacute;tricos y bioqu&iacute;micos    conjuntamente con las complicaciones en ambos grupos de estudio, se encontr&oacute;    que los pacientes con complicaciones graves presentaban mayor porcentaje de    p&eacute;rdida de peso y mayores cifras de nitr&oacute;geno egresado. El mayor    porcentaje de p&eacute;rdida de peso y el menor conteo de linfocitos lo tuvieron    los pacientes con complicaciones s&eacute;pticas de ambos grupos, sin diferencia    entre estos.     <br> </p>     <p>La estimaci&oacute;n del riesgo de complicaciones entre los 2 reg&iacute;menes    de nutrici&oacute;n asignados seg&uacute;n el perfil de atenci&oacute;n y las    variables demogr&aacute;ficas consideradas, report&oacute; que los pacientes    del sexo masculino y los que presentaron afecciones quir&uacute;rgicas con un    aporte cal&oacute;rico proteico mayor de 110 tuvieron una probabilidad de 2    y 1,50 veces de complicaciones infecciosas y no infecciosas, con un nivel altamente    significativo en relaci&oacute;n con los que tuvieron un ingreso nutricional    con una relaci&oacute;n cal&oacute;rico-proteico menor de 110.     <br> </p>     <p>La mortalidad fue similar en ambos grupos de estudio durante per&iacute;odo    de seguimiento y se report&oacute; un caso por cada uno de los esquemas de tratamiento    aplicado, por lo que la respuesta al tratamiento indicado puede catalogarse    de no satisfactoria acorde con las definiciones y objetivos propuestos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p> <h4>Discusi&oacute;n     <br> </h4>     <p>El incremento de los costos hospitalarios, el desarrollo de nuevas tecnolog&iacute;as    e intervenciones terap&eacute;uticas por la llamada medicina destinada a la    atenci&oacute;n del enfermo de gravedad o cr&iacute;tico y los avances en el    conocimiento de las alteraciones metab&oacute;licas y de las consecuencias que    tiene la administraci&oacute;n de nutrientes y medicamentos al enfermo grave,    han contribuido al sensible desarrollo alcanzado en los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os    en el soporte nutricional del paciente hipercatab&oacute;lico .     <br> </p>     <p>En este lustro se ha demostrado que el paciente cr&iacute;ticamente enfermo    tiene requerimientos nutricionales muy diferentes a la de otros pacientes y    que la respuesta a la enfermedad se puede modular mediante la nutrici&oacute;n.<span class="superscript">9</span>    Es sabido, que la mal nutrici&oacute;n grave proteico-cal&oacute;rica se asocia    con un incremento de las complicaciones posoperatorias, las infecciones de las    heridas, disbalance de l&iacute;quidos y electr&oacute;litos, respuesta ventilatoria    disminuida, menor respuestas a ciertos tratamientos, depresi&oacute;n de la    respuesta immune especialmente de tipo celular, elevaci&oacute;n de los costos    sanitarios y aumento de la morbilidad y mortalidad de los pacientes graves hospitalizados    .     <br> </p>     <p>El hallazgo de igual n&uacute;mero de complicaciones graves y muerte en ambos    grupos de estudio independiente del tipo de aporte cal&oacute;rico-proteico    asignado, es concordante con lo reportado en un volumen importante de publicaciones    m&eacute;dicas, donde se establece que el paciente hipercatab&oacute;lico tiene    necesidades espec&iacute;ficas y no necesariamente demandas supraaumentadas,    por lo que en este caso, m&aacute;s no significa mejor.<span class="superscript">10,11</span>    <br> </p>     <p>La interacci&oacute;n entre el metabolismo de amino&aacute;cidos y el metabolismo    energ&eacute;tico tiene efecto marcado en la estimaci&oacute;n de los requerimientos    nutricionales, en especial, porque el balance neto del nitr&oacute;geno es en    extremo sensible a la ingesti&oacute;n de energ&iacute;a y al metabolismo energ&eacute;tico    del organismo. Por ello es f&aacute;cil comprender que los requerimientos de    prote&iacute;nas de un paciente cr&iacute;tico muy enfermo, con un estado metab&oacute;lico    alterado, puede ser diferentes a los de otros pacientes.     <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En esta situaci&oacute;n de estr&eacute;s metab&oacute;lico se debe administrar    un soporte nutricional cuya finalidad es la de proporcionar los nutrientes adecuados    para prevenir una desnutrici&oacute;n cal&oacute;rico-proteica y sus efectos    negativos, preservando la masa tisular y disminuir el empleo de los dep&oacute;sitos    endog&eacute;no de substrato. Al mismo tiempo se pretende mantener y mejorar    las funciones org&aacute;nicas, los par&aacute;metros evolutivos (morbilidad,    estancia hospitalaria) y la mortalidad.<span class="superscript">12 </span>    <br> </p>     <p>Es importante considerar que un soporte nutricional precoz y especifico , especialmente    si se realiza por v&iacute;a enteral, bloquea la respuesta hipercatab&oacute;lica    e hipermetab&oacute;lica y es m&aacute;s beneficioso para los pacientes que    un soporte tard&iacute;o por v&iacute;a parenteral.     <br> </p>     <p>Actualmente, las experiencias biom&eacute;dicas obtenidas de un n&uacute;mero    creciente de investigaciones cl&iacute;nicas hacen que la evidencia cient&iacute;fica    en lo referente a la dieta ideal del paciente hipercatab&oacute;lico sea objeto    de controversia. Algunos autores sostienen que la dieta al paciente hipercatab&oacute;lico    debe proporcionar solo las necesidades de substratos espec&iacute;ficos que    contribuyen a la recuperaci&oacute;n global del paciente, y otros afirman que    una dieta hiperproteica e hipercal&oacute;rica enriquecidas con farmaconutrientes    es la mejor opci&oacute;n para el soporte nutricional por v&iacute;a enteral    en pacientes con situaci&oacute;n cr&iacute;tica. No obstante, reconocen que    a&uacute;n debe resolverse ciertas cuestiones que contin&uacute;an siendo motivo    de conflicto como el tipo de paciente (categor&iacute;as diagn&oacute;stica)    m&aacute;s beneficiado por el empleo de este tipo de dieta, el tiempo de utilizaci&oacute;n    de esta y la mezcla de farmaconutrientes m&aacute;s apropiada.<span class="superscript">13</span>    <br> </p>     <p>A la luz de los conocimientos actuales las caracter&iacute;sticas que debe    cumplir una dieta id&oacute;nea para los pacientes en situaci&oacute;n de agresi&oacute;n    no est&aacute;n claramente definida, por ello son cada vez m&aacute;s frecuentes    los estudios cl&iacute;nicos destinados a comprobar los efectos de las dietas    &quot;sistemas-espec&iacute;ficas&quot; como, por ejemplo, el estudio realizado    por el Grupo de Trabajo de Metabolismo y Nutrici&oacute;n de la Sociedad Espa&ntilde;ola    de Medicina Intensiva, Critica y de Unidades Coronarias, donde se compar&oacute;    la dieta est&aacute;ndar de UCI con otras modificadas con farmaconutrientes    y se apreci&oacute; que los pacientes que recibieron una dieta hiperproteica    enriquecida con arginina, fibra diet&eacute;tica, antioxidantes y p&eacute;ptido    de glutamina (trigo hidrolizado) presentaron menor incidencia de complicaciones    infecciosas y menor mortalidad que el grupo control de dieta hiperproteica.<span class="superscript">14    </span>    <br> </p>     <p>Hoy en d&iacute;a, tanto la ingesti&oacute;n energ&eacute;tica como la de nitr&oacute;geno    se administra al paciente sobre la base de una cantidad dada por kilo de peso    corporal. En un futuro, habr&aacute; nuevas t&eacute;cnicas para medir la composici&oacute;n    tisular, as&iacute; como para conocer la composici&oacute;n tisular durante    la reparaci&oacute;n de p&eacute;rdidas tisulares, de modo que el cl&iacute;nico    pueda tomar decisiones con base no solo en el peso del paciente sino en las    fuentes de combustible y nitr&oacute;geno m&aacute;s apropiadas para el sistema    de &oacute;rgano involucrado espec&iacute;ficamente en la reparaci&oacute;n    tisular en cuesti&oacute;n .     <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El elevado riesgo de complicaciones locales y sist&eacute;micas y la variaci&oacute;n    de las pruebas antropom&eacute;tricas en el paciente cr&iacute;tico quir&uacute;rgico    obedece a que el estado hipercatab&oacute;lico que caracteriza a este paciente    va a facilitar el desarrollo de alteraciones serias en el estado nutricional,    lo cual se reflej&oacute; en los diferentes ex&aacute;menes utilizados para    evaluar dicho estado.<span class="superscript">15</span>    <br> </p>     <p>En el paciente cr&iacute;tico quir&uacute;rgico se producen cambios en la distribuci&oacute;n    de agua corporal, caracterizada por contracci&oacute;n del espacio intracelular    y expansi&oacute;n extracelular, lo que da como resultado aumento del agua corporal    extracelular con la consiguiente deshidrataci&oacute;n intracelular. El contenido    de agua del tejido adiposo es m&iacute;nimo, por lo que cambios tan peque&ntilde;os    como de 1 a 3 % en el contenido de agua corporal puede ocasionar desviaciones    de la estimaci&oacute;n del porcentaje de grasa celular en torno a 2 unidades    del valor de grasa celular. Teniendo en cuenta lo anterior y que en el paciente    con injuria traum&aacute;tica quir&uacute;rgica hay variaciones del peso corporal    total influidas de forma significativa por las variaciones del estado h&iacute;drico,    ha hecho que estos resultados se vean con un poco de reserva.<span class="superscript">16,17</span>        <br> </p>     <p>El hipercatabolismo del paciente cr&iacute;tico conlleva de forma extraordinaria    a un estado nutricional deficiente que puede expresarse como una inmunodepresi&oacute;n    celular importante lo cual crea un c&iacute;rculo vicioso que predispone a las    complicaciones s&eacute;pticas, aspecto que se correspondi&oacute; con los resultados    de este estudio y los relacionados en la literatura internacional.<span class="superscript">18</span>    <br> </p>     <p>Lo anteriormente expuesto lleva a la conclusi&oacute;n de que el paciente cr&iacute;ticamente    enfermo o hipercatab&oacute;lico tiene requerimientos nutricionales muy espec&iacute;ficos    y no necesariamente demandas supraaumentadas, por lo que el apoyo nutricional    al paciente grave debe hacerse a la medida, es decir, ajustarlo a los requerimientos    individuales del paciente con base a los cambios que se observen cada d&iacute;a    .    <br> </p>     <p>Los resultados obtenidos ameritan la continuaci&oacute;n de estas investigaciones    utilizando par&aacute;metros de mayor precisi&oacute;n para evaluar el estado    nutricional del paciente cr&iacute;tico, con el objetivo de caracterizar m&aacute;s    la respuesta asociada con la implementaci&oacute;n de estrategias nutricionales    en el paciente hipercatab&oacute;lico. </p> <h4>Summary</h4> <h6>Comparison of two nutrional regimes in a group of severe patients    <br> </h6>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A randomized, single, open placebo-uncontrolled clinical trial was conducted    in a group of 20 severe patients that were admitted at the Adults' Intensive    Care Unit of &quot;Dr. Luis D&iacute;az Soto&quot; Central Military Hospital    from October 2003 to June 2004 aimed at determining the behavior of some parameters    related to the nutritional state on applying two calory-protein regimes in a    group of selected patients. The main results were: 90 % of the total of the    studied patients presented a reduction of the body weight percentage at the    end of the treatment, and 10 % (one case) showed a discrete increase of it.    There were no significant differences in the incidence of the major complications    in both study groups. They were arranged according to their decreasing frequency    as follows: hydroelectrolytic and acid-base disorders, severe sepsis, acute    respiratory distress syndrome and septic shock. Mortality was similar in both    study groups during the follow-up. A case was reported for each of the treatment    schemes used. The above evidences that the critically ill or hypercatabolic    patient has very specific nutritional requirements and not necessarily supraaugmented    demands, so the nutritional support of the severe patients should be tailored    to them, that is, adjusted to the individual requirements of the patient based    on the changes observed daily.</p>     <p><i>Key words</i>: Nutrition, hypercatabolism, malnutrition, metabolism.</p> <h4>Referencias Bibliogr&aacute;ficas    <br> </h4>     <!-- ref --><p> 1. Ulibarri Perez JI, Picon Cesar MJ, Garc&iacute;a Benavent E, Mondra &Aacute;lvarez,    Estrada A. Early detection and control of hospital malnutrition. Nutr Hosp 2002;17(3):139-46.<!-- ref --><p> 2. Miller MD, Crotty M, Giles LC, Bannerman E, Witeheald C, Cobiac L, et al.    Corrected arm muscle area: an independent predictor of long-term mortality in    community- dwelling older adults. J Am Geriatr Soc 2002;50(7 ):1272 -7.<!-- ref --><p> 3. Borun ML, Lymm J, Zhong Z , Roth K, Connors Af Jr, Desbien NA. The effect    of nutritional supplementation on survival in seriously ill hospitalized adults.    J Am Geriatr Soc 2000;48(Suppl 5):33- 8.<!-- ref --><p> 4. Canon. Malnutrition and chronic renal failure. Am Med Interne (Paris).    2000;151 (7):563-74.<!-- ref --><p> 5. Galban C, Montejo JC, Mesejo A, Marco P, Celaya S, S&aacute;nchez-Segura    JM. An immune-enhancing enteral diet reduces mortality rate and episodes of    bacteremia in septic intensive care unit patients. Crit Care Med. 2000;28(3):643-8.<!-- ref --><p> 6. Heyland DK, Drover J. Does immunonutrition make on impact ? It depends    on the analysis. Crit Care Med 2000;28(3):906-7.<!-- ref --><p> 7. Consensus Recommendation from the U.S Summit on inmune-enhancing enteral    theraphy. JPEN 2001;25:61-2.<!-- ref --><p> 8. Carney DE, Meguid MM. Current concepts in nutritional assesment. Arch Surg    2002;137(1):42-51.<!-- ref --><p> 9. Aznarte Padial P, Pareja Rodr&iacute;guez de Vera A, De la Rubia Neto A,    L&oacute;pez Soriano F, Mart&iacute;nez Guzm&aacute;n M. Influencia de la hospitalizaci&oacute;n    en los pacientes evaluados nutricionalmente al ingreso. Nutr Hosp 2001;16(1):14-48.<!-- ref --><p> 10. Aihara R , Schoepfel SL , Curtis AR, Blansfield JS, Burke PA. Millhan    FH, et al. Guidelines for improving nutritional delivery in the intensive care.    J Health Qual 2002;24 (2):22 -9.<!-- ref --><p> 11. Muller MJ. For what we need clinical nutrition . Gastroenterol 2002;40:1-7.<!-- ref --><p> 12. Christensson L, Ek AC, Unosson M . Individually adjusted meals for older    patient with protein -energy malnutrition : a single case-study . J Clin Nurs    2001;10(4) : 491-502.<!-- ref --><p> 13. Caparr&oacute;s T, L&oacute;pez J, Grau T from the Nutrition and Metabolism    Working Group. Early enteral nutrition in critically ill patients with a high    protein diet enriched with fiber and antioxidants compared with a standard high    protein diet. Effect on nosocomial infections and outcomes. JPEN 2001;25:S1.<!-- ref --><p> 14. Garrell DR, Razi M , Lariviere F, Jobin N, Naman N, Emptoz - Bonneton    A, et al. Improved clinical status and length of care with low fat nutrition    support in burn patients. JPEN Parenter Enteral Nutr 1995;19(6):482-91.<!-- ref --><p> 15. Bolet Astoviza M, Socarr&aacute;s Suarez MM, Cabrera Rojo I. Apoyo nutricional    a pacientes quir&uacute;rgicos del Hospital Universitario &quot;General Calixto    Garc&iacute;a&quot;. Rev Cubana Invest Biomed 2002;21(1):9-14.<!-- ref --><p> 16. Hill GL , Pickford I, Young GA. Malnutrition in surgical patients: an    unrecognised problem. Lancet 1977;1:689-92.<!-- ref --><p> 17. L&oacute;pez-Hellin J, Baena-Fusteguera JA, Schwartz-Riera I, Garc&iacute;a-Arumi    E. Usefulnes of short-lived protein as nutritional indicators surgical patients.    Clin Nutr 2002;21(2):119-25.<!-- ref --><p> 18. Bachrach-Lindstrom M, Unosson M, Ek AC, Anquist HJ. Assessment of nutritional    status using biochemical and anthropometric variables in a nutritional intervention    study.of women with hip fracture. Clin Nutr 2001;20(3):217-23.    <br> </p>     <p>Recibido: 17 de enero de 2005. Aprobado: 17 de febrero de 2005.    <br>   Cap. <i>Jos&eacute; Miguel Rodr&iacute;guez Per&oacute;n</i>. Instituto Superior    de Medicina Militar &quot;Dr. Luis D&iacute;az Soto&quot;. Ave Monumental, Habana    del Este, CP 11 700, Ciudad de La Habana, Cuba.</p>     <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Especialista    de II Grado en Medicina Interna. Verticalizado en Terapia Intensiva y Emergencias.    Profesor Instructor. Investigador Auxiliar.    <br>   <span class="superscript"><b>2</b></span>Especialista de II Grado en Medicina    Interna. Especialista de II Grado en Medicina Intensiva y Emergencias. Profesor    Auxiliar.    <br>   <span class="superscript"><b>3</b></span>Especialista de I Grado en Medicina    Interna. Especialista de I Grado en Medicina General Integral Militar. Profesor    Instructor. </a><a name="cargo"></a> </p>      ]]></body><back>
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