<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0138-6557</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Medicina Militar]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cub Med Mil]]></abbrev-journal-title>
<issn>0138-6557</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias MédicasEditorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0138-65572007000100001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La medicina militar, la guerra y las nuevas posibilidades de atención a las bajas sanitarias]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Infante Velázquez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mirtha]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>36</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>0</fpage>
<lpage>0</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0138-65572007000100001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0138-65572007000100001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0138-65572007000100001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <h3>Editorial </h3>     <p>Instituto Superior de Medicina Militar “Dr. Luis D&iacute;az Soto&quot; </p> <h2>La medicina militar, la guerra y las nuevas posibilidades de atenci&oacute;n a las bajas sanitarias </h2>     <p><i>La guerra en Iraq, episodio cruel e inhumano hecho para satisfacer ambiciones    geopol&iacute;ticas del gobierno yanqui, ha sido parad&oacute;jicamente un buen    escenario para poner a prueba nuevos conceptos, nuevos productos, medicamentos    y hasta decisiones doctrinarias destinadas a disminuir el n&uacute;mero de fallecidos    entre quienes sufren alg&uacute;n tipo de lesi&oacute;n durante las acciones    combativas. </i></p>     <p><i>Los estudios de la epidemiolog&iacute;a del trauma, que en esta guerra se    han nutrido de la informaci&oacute;n recogida en importantes bases de datos    (Joint Theater Trauma Registry, JTTR), han confirmado el predominio de las lesiones    de las extremidades, y que las principales causas de muerte en el campo de las    acciones b&eacute;licas siguen siendo la hemorragia y el traumatismo craneoencef&aacute;lico.    De ah&iacute; se desprende el fundamento para la utilizaci&oacute;n de nuevos    productos con propiedades hemost&aacute;ticas y otras novedades tecnol&oacute;gicas    destinadas a facilitar el diagn&oacute;stico y tratamiento del herido de guerra.    Dentro del primer grupo sobresale el uso del factor VIIa de la coagulaci&oacute;n,    obtenido por t&eacute;cnicas recombinantes. Entre los dispositivos novedosos    sobresalen los generadores de ox&iacute;geno port&aacute;tiles, desfibriladores,    equipos para la radiograf&iacute;a digital y otros. Una informaci&oacute;n detallada    al respecto puede obtenerse a partir de la consulta de la revista </i>Military    Medical Technology online (<a href="http://www.military-medical-technology.com/">http://www.military-medical-technology.com</a>).<i>    No obstante, seg&uacute;n el Coronel </i>John B. Holcomb,<i> director del US    Army Institute of Surgical Research, en la 2004 Fitts Lecture de la American    Association for the Surgery of Trauma, las mejores armas para el cirujano siguen    siendo sus manos y su mente.<span class="superscript">1</span> </i></p>     <p><i>El manejo a partir de enfoques fisiol&oacute;gicos de la hipotermia, la    acidosis y la hipovolemia, conocida como tr&iacute;ada mortal, en el herido    de guerra, ha llevado a la consolidaci&oacute;n de los principios de la cirug&iacute;a    de control de da&ntilde;os en escenarios b&eacute;licos. Tambi&eacute;n se han    reafirmado o revisado conceptos para la profilaxis antibi&oacute;tica, el tratamiento    del dolor, la resucitaci&oacute;n hipotensiva y el empleo de sustancias coloides.    </i></p>     <p><i>La funci&oacute;n de las unidades m&eacute;dicas ha quedado bien establecido,    en especial los Forward Surgical Teams<span class="superscript">2</span> y los    Combat Support Hospitals, en los distintos noveles del sistema de tratamiento    y evacuaci&oacute;n por etapas. Un aporte importante al conocimiento m&eacute;dico    ha sido la evacuaci&oacute;n hasta territorio continental, de pacientes intervenidos    quir&uacute;rgicamente, con t&eacute;cnicas de abdomen abierto. Por supuesto,    contando con condiciones de todo tipo para ello. </i></p>     <p><i>La guerra tambi&eacute;n ha servido para revisar, redefinir si es preciso,    sus estrategias de formaci&oacute;n y entrenamiento del personal. El an&aacute;lisis    de la actividad quir&uacute;rgica realizada por sus cirujanos los ha llevado    a proponer un nuevo modelo del cirujano militar: adem&aacute;s de las competencias    para la pr&aacute;ctica de la laparotom&iacute;a y el desbridamiento y reparaci&oacute;n    de lesiones de tejidos blandos, es necesario estar preparado para realizar craneotom&iacute;as    y el abordaje de lesiones de grandes vasos, ortop&eacute;dicas y oftalmol&oacute;gicas.    </i></p>     <p><i>Como ha ocurrido otras veces, el campo te&oacute;rico de la medicina militar    sale fortalecido. La ciencia m&eacute;dica contar&aacute; con nuevos conocimientos,    muchos de ellos de trascendencia universal. Lo penoso es que esto sea al precio    de cobrar vidas humanas, de los soldados norteamericanos enviados a matar en    una guerra injusta, y de las v&iacute;ctimas iraqu&iacute;es, que muchas veces    ni en las estad&iacute;sticas cuentan y que ser&aacute;n, si acaso, los &uacute;ltimos    beneficiados con estos avances. </i></p>     <p align="right">My. Mirtha Infante Vel&aacute;zquez     <br> Doctora en Ciencias M&eacute;dicas. Investigadora Auxiliar</p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 1. Holcomb JB. The 2004 Fitts Lecture: Current perspective on combat casualty    care. J Trauma. 2005;59:990-1002. </p>     <p> 2. Stinger H, Rush R. The Army Forward Surgical Team: update and lesson learned,    1997-2004. Mil Med. 2006;171(4):269-72. </p>      ]]></body>
</article>
