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ANDRES ALONSO FERNANDEZ<SUP>3</SUP>  <h4> RESUMEN</h4>        <p>Los menores de 1 a&ntilde;o se comportan como el grupo de m&aacute;s alta incidencia    de la enfermedad meningoc&oacute;cica durante toda la etapa epid&eacute;mica    de la pasada d&eacute;cada del 80 en Cuba. Se utilizan las series cronol&oacute;gicas    de las tasas mensuales de incidencia entre los a&ntilde;os 1983 a 1990 para    identificar el comportamiento del componente estacionalidad teniendo en cuenta    la forma cl&iacute;nica y la inclusi&oacute;n en la serie de los a&ntilde;os    1989 y 1990 en los que se produjo una campa&ntilde;a masiva de vacunaci&oacute;n    antimeningoc&oacute;cica. Se evidencia que la estacionalidad tiene un comportamiento    diferente de acuerdo con la forma cl&iacute;nica, semejante a los pa&iacute;ses    del hemisferio norte de clima templado en las meningoencefalitis y a los pa&iacute;ses    del hemisferio sur de clima c&aacute;lido en las meningococemias. Los meses    del per&iacute;odo de lluvias son los de menor &iacute;ndice estacional. No    se encuentran modificaciones en estos patrones estacionales despu&eacute;s de    haber efectuado la vacunaci&oacute;n.     <BR> </p>     <p><B>Palabras clave</B>: MENINGOENCEFALITIS/epidemiolog&iacute;a.</p> <h4> INTRODUCCION</h4>  En Cuba, a partir de la d&eacute;cada del 70, empez&oacute; a observarse  un incremento de la notificaci&oacute;n de s&iacute;ndromes neurol&oacute;gicos  infecciosos, con evidentes cuadros cl&iacute;nicos que dejaban entrever  que el meningococo hab&iacute;a comenzado a circular con mayor frecuencia  en la poblaci&oacute;n cubana, con marcado &eacute;nfasis en las edades  infantiles. La m&aacute;s alta tasa de incidencia en la poblaci&oacute;n  total se alcanz&oacute; en el a&ntilde;o 1983 (14,4 x 100 000 habitantes),  luego se inici&oacute; el descenso paulatino de la onda epid&eacute;mica,  y se llegaron a cifras en el a&ntilde;o 1992 de 1,4 x 100 000 habitantes,  similares a las consideradas como end&eacute;micas en muchos pa&iacute;ses.  La incidencia por grupos de edades muestra a los menores de 1 a&ntilde;o  como el grupo m&aacute;s afectado por la enfermedad desde los inicios de  la epidemia, con tasas superiores a 100 x 100 000 habitantes.1        <P>En el &uacute;ltimo trimestre del a&ntilde;o 1988 y hasta abril de 1990,  se aplic&oacute; en forma de campa&ntilde;as masivas en todo el pa&iacute;s,  la vacuna cubana antimeningoc&oacute;cica B-C producida por el Instituto  "Carlos J. Finlay" (VA-MENGOC- -BC), dirigida al grupo de 3 meses hasta  5 a&ntilde;os, y se alcanz&oacute; una cobertura del 95,6 %.2        <P>Esta enfermedad endemoepid&eacute;mica y de distribuci&oacute;n mundial,  com&uacute;n en climas templa dos y tropicales, con casos espor&aacute;dicos  durante todo el a&ntilde;o, presenta su mayor incidencia en invierno y  primavera.3 Las epidemias ocurren con intervalos irregulares, siendo una  caracter&iacute;stica su variaci&oacute;n estacional; aumenta su incidencia  en los pa&iacute;ses del hemisferio norte en los meses finales del invierno  y principios de la primavera, y en los del hemisferio sur de clima tropical  este ascenso ocurre en los meses de agosto a octubre.4        <P>Con estos antecedentes nos propusimos realizar una investigaci&oacute;n  para identificar la variaci&oacute;n estacional de la enfermedad en los  menores de 1 a&ntilde;o en Cuba, y su comportamiento despu&eacute;s de  realizada la campa&ntilde;a de vacunaci&oacute;n.  <H3>  MATERIAL Y METODO</H3>  Realizamos un estudio del componente estacionalidad de las series cronol&oacute;gicas  de las tasas de morbilidad por formas cl&iacute;nicas de la enfermedad  meningoc&oacute;cica en los ni&ntilde;os menores de 1 a&ntilde;o en el  per&iacute;odo comprendido desde 1983 hasta 1990.        <P>Esta informaci&oacute;n fue recogida mediante el Sistema de Vigilancia  de la Enfermedad Meningoc&oacute;cica que tiene como Centro de Referencia  Nacional al Instituto de Medicina Tropical "Pedro Kour&iacute;" (IPK),  por lo que se incluyeron todos los casos notificados en el per&iacute;odo,  a qui&eacute;nes se les hab&iacute;a realizado una encuesta epidemiol&oacute;gica  por m&eacute;dicos de los Centros Provinciales y Municipales de Higiene  y Epidemiolog&iacute;a, la cual se aplica en todo el pa&iacute;s uniformemente  desde 1983.        <P>Con esos datos se confeccionaron series cronol&oacute;gicas de las tasas  de incidencia mensuales. Utilizando el paquete de programas Statgraph se  procedi&oacute; a calcular los &iacute;ndices estacionales de la serie  1983 al 1988, o sea, antes de iniciar la vacunaci&oacute;n masiva en todo  el pa&iacute;s, y de las series 1983 al 1989 y 1983 al 1990, durante y  despu&eacute;s de culminada la campa&ntilde;a de vacunaci&oacute;n en el  grupo menor de 6 a&ntilde;os.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P><I>Indice estacional.</I> Es un valor que representa la relaci&oacute;n  porcentual entre la ocurrencia de la morbilidad para cada mes en relaci&oacute;n  con un mes promedio anual.  <H3>  RESULTADOS</H3>  En la figura 1 se presentan las curvas de los &iacute;ndices estacionales  de las 3 series de la morbilidad sin tener en cuenta las formas cl&iacute;nicas,  no se observaron diferencias entre la ocurrencia en los diferentes meses  del a&ntilde;o antes y despu&eacute;s de la vacunaci&oacute;n. Se destacan  los meses de enero y marzo como los de mayor &iacute;ndice estacional,  y abril, mayo y febrero como los de menor &iacute;ndice. Los meses de julio,  septiembre y octubre tambi&eacute;n superan el mes promedio anual.        <P>En la figura 2 se presentan los &iacute;ndices estacionales para las  tasas de morbilidad por meningococemia, no se observaron diferencias destacables  entre las 3 series estudiadas. Los meses de junio, septiembre, octubre  y diciembre son los de mayor &iacute;ndice estacional, abril, febrero y  mayo se mantienen como los de menor &iacute;ndice.        <P>En la figura 3 se presentan los &iacute;ndices estacionales para la  incidencia de las meningitis meningoc&oacute;cicas, se encuentra una distribuci&oacute;n  similar de &eacute;stos en las 3 series estudiadas. Los meses de enero  y marzo son los de mayores valores, tambi&eacute;n los meses de julio y  agosto muestran &iacute;ndices superiores al mes promedio anual. Los meses  de abril, mayo y junio se presentan como los de m&aacute;s bajos &iacute;ndices.  <H3>  DISCUSION</H3>  La meningitis meningoc&oacute;cica aparece en forma epid&eacute;mica cuando  la relaci&oacute;n agente-hu&eacute;sped-medio es favorable para la diseminaci&oacute;n  de la infecci&oacute;n. En el Cintur&oacute;n de la Meningitis en Africa,  ocurre todos los a&ntilde;os en los meses de la estaci&oacute;n fr&iacute;a  y seca y se acaba de 3 a 5 meses despu&eacute;s con la llegada de la estaci&oacute;n  lluviosa. El clima juega un papel importante en esta zona semi&aacute;rida  con un invierno fr&iacute;o y seco, y un microclima dentro de las casas  peque&ntilde;as y cerradas, donde pr&aacute;ctica mente no hay ventilaci&oacute;n.  Es probable que el polvo y un aire seco provoquen irritaci&oacute;n de  la mucosa de la nasofaringe y facilite la infecci&oacute;n.5,6        <P>En nuestro pa&iacute;s las estaciones no est&aacute;n muy bien delimitadas,  pero sin duda se puede identificar un per&iacute;odo fr&iacute;o y seco  que se inicia en noviembre y se extiende hasta el mes de marzo, &eacute;ste  da paso a un per&iacute;odo lluvioso desde abril hasta el mes de junio,  y se inicia una etapa de calor desde julio hasta octubre. Los &iacute;ndices  estacionales mensuales de la morbilidad, sin tener en cuenta la forma cl&iacute;nica,  nos presentan un patr&oacute;n que si bien se ajusta a lo descrito por  el descenso de la morbilidad en la etapa de lluvias, con bajo &iacute;ndice  estacional de los meses de abril, mayo y junio, integra lo referido para  los pa&iacute;ses del hemisferio norte de clima templa do, por los altos  &iacute;ndices estacionales en los meses de invierno, enero y marzo, y  adem&aacute;s reproduce lo reportado para los pa&iacute;ses del hemisferio  sur de clima c&aacute;lido, pues los meses de julio a octubre tambi&eacute;n  muestran &iacute;ndices estacionales por encima del mes promedio anual.        <P>Otro aspecto se&ntilde;alado como posible explicaci&oacute;n de este  comportamiento estacional, es el aumento de la difusi&oacute;n de la infecci&oacute;n  entre la poblaci&oacute;n en la &eacute;poca de invierno por la reducci&oacute;n  de la ventilaci&oacute;n y la tendencia a la aglomeraci&oacute;n dentro  de las viviendas. Sin embargo, en un estudio de una peque&ntilde;a aldea  en Nigeria se comprob&oacute; que hab&iacute;a un bajo nivel de portadores,  s&oacute;lo el 3,5 %, y que &eacute;ste no sufr&iacute;a modificaciones  con los cambios de las estaciones, por lo que se plantea una posible modificaci&oacute;n  de la virulencia del agente, que aumenta en la &eacute;poca fr&iacute;a  y seca.7        <P>El estudio de las variaciones estacionales por formas cl&iacute;nicas  nos presenta un hallazgo que no hemos encontrado descrito en la literatura,  pues en las series estudiadas observamos que las meningococemias presentan  un patr&oacute;n similar al referido como caracter&iacute;stico de los  pa&iacute;ses c&aacute;lidos del hemisferio sur, con una elevaci&oacute;n  de la incidencia en los meses de junio a octubre, pero no de forma absoluta  pues en los meses de diciembre y marzo tambi&eacute;n se observa un elevado  &iacute;ndice estacional; y en las meningoencefalitis el patr&oacute;n  se asemeja m&aacute;s al descrito para los pa&iacute;ses del hemisferio  norte con clima templado, aunque en julio y septiembre tambi&eacute;n el  &iacute;ndice estacional est&aacute; por encima del mes promedio anual.  La suma de estas formas cl&iacute;nicas expresada en la figura 1, nos explica  el parecido a ambos patrones encontrado en la morbilidad total de los menores  de 1 a&ntilde;o, que no semeja a lo descrito en la literatura.7-12        <P>Por otra parte, la inclusi&oacute;n en la serie de los a&ntilde;os 1989  y 1990, donde se produjo una intervenci&oacute;n profil&aacute;ctica con  una vacuna contra el serogrupo B, causante de la epidemia en Cuba, no muestra  cambios significativos en la variaci&oacute;n estacional.        <P>Esto puede deberse al efecto de la magnitud acumulada en la serie 1983-1989,  donde s&oacute;lo se presentar&iacute;an modificaciones si las ocurrencias  de 1989 y 1990 fueran tan diferentes, como para hacer cambiar los resultados  de cada mes en relaci&oacute;n con el mes promedio anual. En realidad no  es de esperar que la vacunaci&oacute;n modifique el comportamiento estacional  pues s&oacute;lo hemos influido en uno de los elementos de la tr&iacute;ada,  se eleva la resistencia a padecer la enfermedad en el hu&eacute;sped, no  a la infecci&oacute;n, pues esta vacuna no se ha demostrado que influye  en el estado de portador.12  <H3>  CONCLUSIONES</H3>  El componente variaci&oacute;n estacional de las series cronol&oacute;gicas  de las tasas de incidencia de la enfermedad meningoc&oacute;cica en los  ni&ntilde;os cubanos menores de 1 a&ntilde;o muestra un patr&oacute;n no  caracter&iacute;stico al descrito en la literatura, la forma cl&iacute;nica  meningococ&eacute;mica semeja el descrito para los pa&iacute;ses del hemisferio  sur de clima c&aacute;lido, y las meningoencefalitis al se&ntilde;alado  como caracter&iacute;stico de los de clima templado del hemisferio norte.        <P>Se corrobora que para cualesquiera de las formas cl&iacute;nicas, los  meses de menor incidencia se corresponden con la estaci&oacute;n de lluvias.        <P>La incorporaci&oacute;n a la serie cronol&oacute;gica del a&ntilde;o  durante y despu&eacute;s de haber culminado la campa&ntilde;a de vacunaci&oacute;n  antimeningoc&oacute;cica no modifica el comportamiento del componente variaci&oacute;n  estacional.  <H3>  REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS</H3>    <OL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Valc&aacute;rcel Novo M. Rodr&iacute;guez MR, Terry Molinert H. La enfermedad  meningoc&oacute;cica en Cuba: cronolog&iacute;a de una epidemia. La Habana:  Editorial Ciencias M&eacute;dicas, 1990:81-7.</LI>        <LI>  Cuba. Ministerio de Salud P&uacute;blica. Cuadro Epidemiol&oacute;gico.  La Habana, 1990:6-14.</LI>        <LI>  Beneson AS. El control de las enfermedades transmisibles en el hombre.  Washington: OPS, 1993:280. (Publicaci&oacute;n Cient&iacute;fica; 442).</LI>        <LI>  Nosof SD. Infecci&oacute;n por meningococo. En: Enfermedades infecciosas  infantiles. Mosc&uacute;: Ediciones MIR; 1980:302-12.</LI>        <LI>  Robinson D. Epidemiology and community control of disease in warm climate  countries. En: Medicine in the Tropics. 2 ed. London: Churchill Livingstone,  1985:245.</LI>        <LI>  Miller DL. Farmer RDT. Epidemiology of disease. London: Blackweell Scientific,  1982:41.</LI>        <LI>  Parry EHD. Principles of medicine in Africa. 2 ed. London: Oxford Medical,  1984:255.</LI>        <LI>  Hoeprich PD. Tratado de enfermedades infecciosas. La Habana: Instituto  Cubano del Libro, 1982:900 (Edici&oacute;n revolucionaria).</LI>        <LI>  Krugman S, Kate SL. Infectious disease of children. 7 ed. St. Louis: C.V.  Mosby, 1981:170.</LI>        <LI>  Manson-Bahr PEC, Apted FIC. Manson's tropical disease. 18 ed. London: Bailliere  Tindall, 1982:397.</LI>        ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Warron KS, Mahmound AF. Tropical and geographical medicine. London: McGraw-Hill  Book, 1984:760.</LI>        <LI>  Sierra VG, Campa C, Valc&aacute;rcel M, Sotolongo F, Figueredo L, Izquierdo  L. Efficacy evaluation of the cuban vaccine VA-MENGOC-BC against disease  caused by serogroup B<I> Neisseria meningitidis.</I> En: Markachtman C,  et al, eds. Neisseria 1990. Proceedings of the Seventh International Conference  of Pathogen Neisserias; 1990 Sept 9-14. Berlin, Federal Republic of Germany.  Berlin: Walter Dgruyter, 1991:129.</LI>      </OL>  Recibido: 18 de diciembre de 1993. Aprobado: 30 de mayo de 1994.        <P>Dr. <I>Osvaldo Rico Cordeiro</I>. Instituto de Medicina Tropical "Pedro  Kour&iacute;". Apartado 601, Marianao 13, Ciudad de La Habana, Cuba.        <P><SUP>1</SUP>Especialista de II Grado en Epidemiolog&iacute;a. Instituto de Medicina    Tropical "Pedro Kour&iacute;" (IPK).     <BR>   <SUP>2</SUP>M&aacute;ster en Epidemiolog&iacute;a. Centro Municipal de Higiene y Epidemiolog&iacute;a    de 10 de Octubre.     <BR>   <SUP>3</SUP>Licenciado en Matem&aacute;ticas y M&aacute;ster en Epidemiolog&iacute;a.    IPK.      </body>  </HTML>       ]]></body><back>
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