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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Trasplante renal: Asociación entre dislipemia e insulinorresistencia]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Hermanos Ameijeiras.  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[80 patients with renal transplantations were studied to corroborate that the alterations of the plasmatic lipids and insulin resistance are frequent events that are closely related to them. It was determined the existance of insulin resistance by the 2-hour glucose tolerance test with dosage of insulinemia. The insulin resistance with insulinemias of 2 hours over 60 WN/mL and glycaemia/insulinemia ratio during fasting lower than 6 and Mathew’s ratio under 3.2 was considered. A complete lipidogram was also performed. The mean values of triglycerides, very low density proteins, cholesterol and low density proteins were higher in patients with insulin resistance, on comparing them with the non-insulin-resistant patients. The triglycerides were statistically significant, whereas the low density protein-cholesterol was lower among the insulin-resistant patients. A higher frequency of hypertriglyceridemia and hypercholesterolemia was also observed in insulin-resistant patients, which is significant, as well as a higher frequency of decrease of the high density protein-cholesterol.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[TRASPLANTACION DE RIÑON]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[RESISTENCIA A LA INSULINA]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Clinicoquirúrgico "Hermanos Ameijeiras" </p><h2>Trasplante renal:  Asociaci&oacute;n entre dislipemia e insulinorresistencia</h2>    <p><i>Dr. Gerardo  Borroto Díaz , Dra. Malicela Barceló Acosta, Lic. Norma Cordero Rojas y Dra. Josanne  Soto Matos </i></p><h4>RESUMEN </h4>    <p>Se realizó un estudio en 80 pacientes con  trasplantes renales para corroborar que las alteraciones de los lípidos plasmáticos  y la insulinorresistencia son eventos frecuentes e íntimamente relacionados con  ellos. Se determinó la existencia de insulinorresistencia mediante la prueba de  tolerancia de la glucosa de 2 h con dosificación de insulinemia. Se consideró  la insulinorresistencia con insulinemias de 2 h mayor que 60 WN/mL y razón glicemia/insulinemia  en ayunas menor que 6 y razón de Mathews menor que 3,2. Se les realizó además  un lipidograma completo. Los valores medios de triglicéridos, proteínas de muy  baja densidad, colesterol y proteínas de baja densidad, fueron mayores en pacientes  con insulinorresistencia, al compararlos con los no insulinorresistentes. En el  caso de los triglicéridos resultaron estadísticamente significativos, mientras  que la proteína de alta densidad-colesterol fue inferior en los insulinorresistentes.  Se encontró además una frecuencia mayor de hipertrigliceridemia e hipercolesterolemia  en pacientes insulinorresistentes, lo cual resulta significativo, así como una  mayor frecuencia de disminución de la proteína de alta densidad-colesterol. Se  concluyó que la insulinorresistencia parece desempeñar un papel importante en  la génesis de los trastornos lipídicos observados después del trasplante renal.  </p>    <p>DeCS: TRASPLANTACION DE RI&Ntilde;ON/efectos adversos; RESISTENCIA A LA  INSULINA; LIPOPROTEINAS; LIPOPROTEINAS; HIPERLIPIDEMIA; HIPERCOLESTEROLEMIA: HIPERTRIGLICERIDEMIA.</p>    <p>Entre  50 y 80 % de los pacientes que reciben un injerto renal muestran cierto grado  de hiperlipemia,<span class="superscript">1 </span>con independencia del tratamiento  inmunosupresor utilizado. </p>    <p>En 1973, <i>Ghose</i> y otros hallaron que las  concentraciones plasmáticas de colesterol y triglicéridos estaban elevadas en  pacientes con trasplantes renales<span class="superscript">2</span> (TR). La elevada  morbilidad cardiovascular después del trasplante y la evidencia creciente de que  la dislipemia puede acelerar la progresión de la enfermedad renal ha otorgado  una nueva importancia a este tema.<span class="superscript">3</span> </p>    <p>Una  larga lista de factores causales ha sido implicada en la patogenia de la dislipemia  postrasplante. Entre estos se encuentran: la edad, la dieta, el funcionamiento  renal, la obesidad, el uso de diuréticos, la proteinuria y el tratamiento inmunosupresor  (esteroides y ciclosporina A); pero como un factor central, además íntimamente  relacionado con todos los anteriores expuestos, está la insulinorresistencia (IR)  y el hiperinsulinismo que de ella se deriva.<span class="superscript">4 </span></p>    <p>Muchos  autores han sugerido que la resistencia a la insulina inducida por disímiles factores  y sobre todo por el uso de esteroides, podría ser un factor clave en la aparición  de la hiperlipidemia postrasplante, puesto que las concentraciones de insulina  estaban elevadas en los pacientes dislipidémicos con trasplante.<span class="superscript">5  </span></p>    <p>En Cuba se ha venido observando en consulta externa, una alta frecuencia  de trastornos del metabolismo lipídico en los portadores de un injerto renal,  asociada además a una elevada incidencia de otras complicaciones como obesidad,  diabetes postrasplante, hipertensión arterial y cardiopatía isquémica, lo que  hace pensar que la IR es un fenómeno presente en estos casos. </p>    <p>Con el objetivo  de conocer la asociación entre los trastornos lipídicos y la insulinorresistencia,  en los enfermos cubanos, se realizó el presente estudio, con la finalidad práctica  de una vez identificadas estas alteraciones metabólicas, desarrollar acciones  médicas encaminadas a su control, para el mejoramiento de la supervivencia de  el plan cubano de TR. </p><h4>MÉTODOS </h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se realizó un estudio exploratorio,  prospectivo en 80 pacientes con trasplantes renales del Hospital Clínico Quirúrgico  “Hermanos Ameijeiras”; quedaron excluidos aquellos con el diagnóstico de diabetes  mellitus previo al implante del injerto renal. </p>    <p>El estudio incluyó 32 pacientes  con trasplantes de donantes vivos y 48 de donantes cadáveres, de ellos 35 mujeres  y 45 hombres, con una media de edad de 42 ± 18 años y de tiempo de trasplante  de 5 ± 4 años. </p>    <p>Todos los pacientes estaban sometidos a tratamiento imnunosupresor  consistente en prednisona, ciclosporina A y azatioprina, con dosis que variaron  de acuerdo con el tiempo de evolución del injerto y con función renal inferior  a 200 wmol/L de creatinina plasmática. </p>    <p>Para determinar la existencia de  insulinorresistencia se les realizó: </p>    <p>Prueba de tolerancia a la glucosa  oral, de 2 h con determinación de insulinemia. </p><ul>     <li>La dosificación de  glicemia se hizo en ayunas y después de una sobrecarga de glucosa de 75 g se utilizó  el procedimiento de dosificación en plasma venoso de acuerdo con el método de  glucosa oxidasa en analizador automático Hitachi. VN: 4,10 – 6,10 mmol/L </li>    <li>La  insulinemia se determinó por radio inmunoensayo.     <blockquote>     <p> ayunas: 4 –  18 WU/mL </p></blockquote>VN: </li>    <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2 h: 60 WU/mL </p></blockquote>    <li>La  estimación de la insulinorresistencia se hizo teniendo en cuenta: </li>    </ul>    <p>–  La razón glicemia (mg/dL)/insulinemia en la muestra de ayunas menor que 6.     <br>  – Mediciones de insulinemia durante la sobrecarga de glucosa posprandial 2 h:  positivo un valor mayor que 60 WU/mL.     <br> – Razón insulínica de Mathews. Muestra  de ayunas </p>    <blockquote>     <blockquote>     <blockquote>     <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> insulina  x glicemia > 3,2</p></blockquote>    <p>RI =_____________ </p>    <blockquote>     <blockquote>      <p> 22,5 </p></blockquote></blockquote></blockquote></blockquote></blockquote>    <p>De  los criterios anteriores positivos, 2 definirán la presencia de resistencia tisular  a la insulina. </p>    <p>A cada paciente se le hizo además un lipidograma y se obtuvo  una muestra de sangre en ayunas de al menos 12 h en la cual se determinaron: </p>    <p><i>Triglicéridos:  </i>Determinación cuantitativa según método enzimático descrito por <i>Bucolo  G </i>y otros: </p>    <blockquote>     <p>Vn < 2,3 mmol/L </p></blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Colesterol  total: </i>Método enzimático de <i>Allan C </i>por Hitachi: </p>    <blockquote>     <p>VN  < 5,2 mmol/L </p></blockquote>    <p><i>HDL – Colesterol: </i>Obtenida por pre-cipitación  selectiva de ácido fosfotúngstico de sodio según método de Burstain desarrollado  por <i>López Virella. </i></p>    <blockquote>     <blockquote>     <p>Hombre: > 0,9 mmol/L  </p></blockquote>    <p>VN:     <br> </p>    <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Mujer: > 1,16 mmol/L </p></blockquote></blockquote>    <p><i>LDL:  Colesterol – HDL – VLDL </i></p>    <blockquote>     <p>VN < 3,4 mmol/L </p></blockquote>    <p><i>VLDL:  fórmula de Friedewald: Triglicéridos </i></p>    <p><i>____________________________________    <br>  </i></p>    <blockquote>     <blockquote>     <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>     <p>2,2 </p></blockquote></blockquote></blockquote></blockquote>    <p>VN  < 1,4 mmol/L </p>    <p>Se llenó además una encuesta con datos personales y otras  variables de interés. </p>    <p>La información se agrupó en una base de datos utilizando  el programa Excel para Windows. </p>    <p>Se confeccionaron tablas de frecuencia  para asociar las anormalidades de los trastornos lipídicos de acuerdo con la presencia  o no de insulinorresistencia, se establecieron diferencias al respecto cuando  la prueba de chi-cuadrado fue menor que 0,05 (p < 0,05). </p>    <p>Se determinaron  además los valores de media y desviación estándares de las variables lipídicas,  se compararon entre pacientes de acuerdo con la existencia de resistencia insulínica,  aplicándose para diferenciarlos la prueba t de Student (significación estadística  si p < 0,05). </p><h4>RESULTADOS </h4>    <p>Los valores de media y desviaciones estándares  en mmol/L de las variables lipídicas según la existencia o no de IR se exponen  en la tabla 1, donde se aprecia la presencia de disturbios del metabolismo graso  en los pacientes portadores de un injerto renal, que además presentan insensibilidad  periférica a la insulina, dado esto por valores mayores de colesterol 6,45 ± 2,3  vs. 5,2 ± 3,4 en los que no tienen IR, LDL en 3,8 ± 0,62 vs. 3,1 ± 0,36, VLDL  1,67 ± 0,41 vs. 1,2 ± 0,28, así como menores de HDL, 0,85 ± 0,41 vs. 1,18 ± 0,65;  estas cifras pese a mostrarse evidentes, al aplicarle una prueba estadística no  resultaron significativas. La hipertrigliceridemia estuvo presente en ambos grupos,  con valores medios superiores a las cifras consideradas normales, no obstante  los resultados en el grupo con IR fueron significativamente mayores al compararlos  con los no IR, 3,7 ± 1,78 vs. 2,6 ± 1,42 (p = 0,0453). </p>    <p align="center">Tabla  1. Valores medios de las variables lipídicas según la presencia de insulinorresistencia  o no </p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr> <td>&nbsp;</td><td colspan="3" rowspan="2">      <div align="center">Presencia de insulinorresistencia</div>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"></div>    <div align="center"></div>    <div align="center"></div></td></tr>  <tr> <td>Variables lipídicas </td></tr> <tr> <td><img src="/img/revistas/ibi/v21n3/x.gif" width="13" height="15">  DE (mmol/L) </td><td>     
<div align="center">Sí </div></td><td>     <div align="center">No  </div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr> <tr> <td height="21">Colesterol  </td><td height="21">     <div align="center">6,45 ± 2,3 </div></td><td height="21">      <div align="center">5,2 ± 3,4</div></td><td height="21">     <div align="center">p=  0,0683 </div></td></tr> <tr> <td>Triglicéridos </td><td>     <div align="center">3,7  ± 1,78</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">2,6 ± 1,42</div></td><td>     <div align="center">p=  0,0453(SE)</div></td></tr> <tr> <td>HDL-colesterol </td><td>     <div align="center">0,85  ± 0,41</div></td><td>     <div align="center">1,18 ± 0,65</div></td><td>     <div align="center">p=  0,0591</div></td></tr> <tr> <td>LDL </td><td>     <div align="center">3,8 ± 0,62</div></td><td>      <div align="center">3,1 ± 0,36</div></td><td>     <div align="center">p= 0,0982 </div></td></tr>  <tr> <td>VLDL </td><td>     <div align="center">1,67 ± 0,41</div></td><td>     <div align="center">1,2  ± 0,28 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">p= 0,0588 </div></td></tr> </table>    <p align="center">&nbsp;  </p>    <p>En la tabla 2 se recoge la frecuencia de hipertrigliceridemia según los  pacientes tengan o no resistencia a la acción de la insulina. Aquellos enfermos  con IR presentaron en 85,0 % de los casos cifras de triglicéridos elevadas (n=51)  y solo 15,0 % (n= 9) valores normales. Cuando no se demostró IR, 60 % (n=12) tuvo  valores de triglicéridos elevados y el 40 % (n= 8) normales, al analizar toda  la muestra. La hipertrigliceridemia se presentó en 78,75 % (n= 63). Estas comparaciones  resultaron estadísticamente significativas al aplicarle la prueba de chi cuadrado  (p= 0,0219).</p>    <p align="center">Tabla 2. Frecuencia de hipertrigliceridemia  según insulinorresistencia </p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr>  <td>&nbsp;</td><td colspan="7">     <div align="center">Triglicéridos</div></td></tr> <tr>  <td>&nbsp;</td><td>     <div align="center">Normales </div></td><td>     <div align="center">Elevados  </div></td><td>     <div align="center">Total </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>      <div align="center"></div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"></div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr>  <tr> <td>Resistencia insulínica </td><td>     <div align="center">No. </div></td><td>      <div align="center">% </div></td><td>     <div align="center">No. </div></td><td>      <div align="center">% </div></td><td>     <div align="center">No.</div></td><td>     <div align="center">%  </div></td><td>     <div align="center">p= 0,0219 (SE) </div></td></tr> <tr> <td>Sí  </td><td>     <div align="center">9 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">15,0</div></td><td>      <div align="center">51 </div></td><td>     <div align="center">85,0 </div></td><td>      <div align="center">60 </div></td><td>     <div align="center">100,0 </div></td><td>      <div align="center"></div></td></tr> <tr> <td>No </td><td>     <div align="center">8  </div></td><td>     <div align="center">40,0 </div></td><td>     <div align="center">12  </div></td><td>     <div align="center">60,0 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">20  </div></td><td>     <div align="center">100,0 </div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr>  <tr> <td>Toda la muestra </td><td>     <div align="center">17 </div></td><td>     <div align="center">21,25  </div></td><td>     <div align="center">63 </div></td><td>     <div align="center">78,75  </div></td><td>     <div align="center">80 </div></td><td>     <div align="center">100,0  </div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr> </table>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">&nbsp;  </p>    <p> La relación existente entre el colesterol plasmático y la insulinorresistencia  en pacientes portadores de un injerto renal se plasman en la tabla 3, cuando fue  posible confirmar la existencia de IR por los métodos aplicados (n= 60), 68,3  % de estos (n= 41) presentaban valores de colesterol superior a la normalidad  y 31,7 % (n=19) cifras normales. Si la respuesta a la acción hormonal era normal  (n= 20), la hipercolesterolemia se presentó solo en 10,0 % (n= 2) y 90 % (n= 18)  tuvo valores normales.</p>    <p align="center">Tabla 3. Relación entre colesterol  e insulinorresistencia</p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr> <td>&nbsp;</td><td colspan="7">      <div align="center">Colesterol </div></td></tr> <tr> <td>&nbsp;</td><td>     <div align="center"></div></td><td>      <div align="center">Normal </div></td><td>     <div align="center">Elevado </div></td><td>      <div align="center">Total </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>      <div align="center"></div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"></div></td></tr> <tr>  <td>Resistencia insulínica </td><td>     <div align="center">No. </div></td><td>     <div align="center">%  </div></td><td>     <div align="center">No.</div></td><td>     <div align="center">% </div></td><td>      <div align="center">No. </div></td><td>     <div align="center">% </div></td><td>      <div align="center"></div></td></tr> <tr> <td>Sí </td><td>     <div align="center">19  </div></td><td>     <div align="center">31,7 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">41  </div></td><td>     <div align="center">68,3 </div></td><td>     <div align="center">60  </div></td><td>     <div align="center">100,0</div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr>  <tr> <td>No</td><td>     <div align="center">18 </div></td><td>     <div align="center">90,0  </div></td><td>     <div align="center">2 </div></td><td>     <div align="center">10,0  </div></td><td>     <div align="center">20 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">100,0  </div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr> <tr> <td>Toda la muestra  </td><td>     <div align="center">37</div></td><td>     <div align="center">46,25 </div></td><td>      <div align="center">43 </div></td><td>     <div align="center">53,75</div></td><td>      <div align="center">80 </div></td><td>     <div align="center">100,0 </div></td><td>      <div align="center">p=0,0487(SE)</div></td></tr> </table>    <p align="center">&nbsp; </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El  mismo análisis pero para HDL-colesterol, conocido como factor protector de la  aterosclerosis, se realiza en la tabla 4, 65 % (n= 39) de los enfermos insulinorresistentes  mostraron valores bajos de esta variable lipídica y 35,0 % (n= 21) cifras dentro  de parámetros normales. Cuando no fue posible demostrar la presencia de IR, solo  2 enfermos, 10,0 %, exhibieron valores bajos y en el resto (n=18) fueron normales  (90,0 %). Al tener en cuenta toda la muestra estudiada, la frecuencia de HDL-colesterol  bajo fue de 51,25 % (n= 41). </p>    <p align="center">Tabla 4. Relación entre HDL-colesterol  e insulinorresistencia </p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr>  <td>&nbsp;</td><td colspan="3">     <div align="center">HDL-colesterol </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>      <div align="center"></div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr> <tr>  <td>Resistencia insulínica</td><td>     <div align="center">Normal </div></td><td>      <div align="center"></div></td><td>     <div align="center">Baja </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">Total</div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr>  <tr> <td>&nbsp;</td><td>     <div align="center">No.</div></td><td>     <div align="center">%  </div></td><td>     <div align="center">No.</div></td><td>     <div align="center">% </div></td><td>      <div align="center">No.</div></td><td>     <div align="center">% </div></td></tr>  <tr> <td>Sí </td><td>     <div align="center">21 </div></td><td>     <div align="center">35,0  </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">39</div></td><td>     <div align="center">65,0  </div></td><td>     <div align="center">60 </div></td><td>     <div align="center">100  </div></td></tr> <tr> <td>No </td><td>     <div align="center">18 </div></td><td>      <div align="center">90,0 </div></td><td>     <div align="center">2 </div></td><td>      <div align="center">10,0 </div></td><td>     <div align="center">20 </div></td><td>      <div align="center">100,0 </div></td></tr> <tr> <td>Toda la muestra </td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">39 </div></td><td>     <div align="center">48,75</div></td><td>      <div align="center">41 </div></td><td>     <div align="center">51,25 </div></td><td>      <div align="center">80 </div></td><td>     <div align="center">100,0 </div></td></tr>  </table>    <p align="center"> p > 0,05 (ns)</p><h4>DISCUSIÓN </h4>    <p>La hiperinsulinemia  resultante de la IR estimula la síntesis hepática de VLDL ricas en triglicéridos,  especialmente cuando hay asociado un aumento de la lipólisis, como suele verse  en la obesidad y la diabetes mellitus, fenómenos muy frecuentes en el TR. La lipólisis  exacerbada proporciona niveles elevados de sustratos (ácidos grasos libres) para  la síntesis de VLDL, lo mismo que niveles elevados de glucosa. Además, esta lipólisis  aumentada agrava la IR, porque normalmente hay una competencia entre glucosa y  ácidos grasos para ser oxidados en el músculo, por lo cual si la oferta y/o utilización  de uno de los sustratos energéticos aumenta, la del otro disminuye. Un aumento  de los ácidos grasos disminuye la oxidación de glucosa y aumenta la acumulación  de glucógeno, lo que causaría una desregulación de la glucógeno sintetasa. El  aumento de la oferta de ácidos grasos a la célula efectora disminuye entonces  la captación y utilización de glucosa, por lo tanto agrava la IR.<span class="superscript">6-7  </span></p>    <p>Por otra parte, la IR inhibe la acción de la lipasa de lipoproteínas  de los capilares del tejido adiposo, lo cual contribuye a elevar los niveles de  VLDL al dificultar su remoción para almacenarse como triglicéridos en los adipocitos.<span class="superscript">8  </span></p>    <p>Considerada como una imagen en espejo de los niveles elevados de  VLDL, son los valores deprimidos de las HDL, que reflejan el transporte retrógrado  del colesterol desde los tejidos a la bilis y por ende son consideradas “cardioprotectoras”.  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el TR se ha observado una correlación inversa entre los niveles de insulina  y los de HDL; se plantea que en estos enfermos puede haber un aumento de su síntesis  hepática, superada por un aumento mayor de su degradación. La hiperinsulinemia  aumenta la depuración de la apoproteína A1, principal apoproteína de las HDL,  lo cual puede contribuir también a la disminución de estas que se ha visto en  la IR.<span class="superscript">9 </span></p>    <p>Una disminución de las HDL determinada  por una hiperinsulinemia crónica tiende a elevar los niveles de colesterol, porque  reduce el transporte retrógrado de colesterol desde los tejidos.<span class="superscript">10  </span></p>    <p>El patrón lipídico que caracteriza entonces a los sujetos con un  injerto renal funcionante e IR con niveles elevados de VLDL (que se manifesta  como hipertrigliceridemia), el aumento de colesterol y las cifras bajas de HDL.  Estos hallazgos se reproducen en otros disturbios metabólicos como la diabetes  mellitus tipo 2, la obesidad androide y la hipertensión arterial, cuyo evento  patogénico central parece ser la resistencia de los tejidos periféricos a la hormona  pancreática.<span class="superscript">11 </span></p>    <p>Todas estas disquisiciones  justifican los hallazgos en el presente estudio; y el patrón lipídico encontrado  en los pacientes con IR portadores de un riñon trasplantado coincide con los reportes  de la literatura.<span class="superscript">12 </span></p>    <p>El tratamiento inmunosupresor  parece ser el factor fundamental en la génesis de ambos trastornos, IR y dislipidemia.  Hay estudios que demuestran que aquellos enfermos tratados con ciclosporina A  y esteroides presentan mayores niveles de insulinemia, colesterol y triglicéridos.<span class="superscript">13</span></p>    <p>  Los esteroides producen su efecto dislipidémico, mediante la IR al provocar trastornos  posreceptores, disminuyendo el número y la afinidad de estos receptores por la  insulina o incluso reduciendo la síntesis de esta hormona.<span class="superscript">3  </span></p>    <p>La ciclosporina A, se ha asociado a un aumento de los niveles de  colesterol, porque se liga al receptor de la LDL, modificando su configuración  y alterando los mecanismos de retroalimentación de la síntesis de colesterol;  además inhibe la síntesis y la secreción de insulina, esto empeora la resistencia  a la hormona.<span class="superscript">14</span></p><h4>Summary</h4>    <p>80 patients  with renal transplantations were studied to corroborate that the alterations of  the plasmatic lipids and insulin resistance are frequent events that are closely  related to them. It was determined the existance of insulin resistance by the  2-hour glucose tolerance test with dosage of insulinemia. The insulin resistance  with insulinemias of 2 hours over 60 WN/mL and glycaemia/insulinemia ratio during  fasting lower than 6 and Mathew’s ratio under 3.2 was considered. A complete lipidogram  was also performed. The mean values of triglycerides, very low density proteins,  cholesterol and low density proteins were higher in patients with insulin resistance,  on comparing them with the non-insulin-resistant patients. The triglycerides were  statistically significant, whereas the low density protein-cholesterol was lower  among the insulin-resistant patients. A higher frequency of hypertriglyceridemia  and hypercholesterolemia was also observed in insulin-resistant patients, which  is significant, as well as a higher frequency of decrease of the high density  protein-cholesterol. </p>    <p><i>Subject headings:</i> KIDNEY TRANSPLANTAION/adverse  effects; INSULIN RESISTANCE; LIPOPROTEINS; HYPERLIPIDEMIA: HYPERCHOLESTEROLEMIA;  HYPERTRIGLYCERIDEMIA. </p><h4>REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS </h4><ol>     <!-- ref --><li>Kasiske  BL, Umem AJ. Persistent hyperlipidemia in renal transplant recipients. AJKD 1998;4:465-68.  </li>    <!-- ref --><li> Ghose P, Evans DB. Plasma Lipids following renal transplantation. Transplantation  1973;15:521-22. </li>    <!-- ref --><li> Cattran DC, Steiner G, Wilson DR. Hyperlipidemia after  renal transplantation: natural history and pathophysiology Ann Intern Med 1999;91:554-59.  </li>    <!-- ref --><li> Jung K, Newmann R, Scholz D, Nugel E. 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